único plano-secuencia (algo sólo al alcance de genios como Hitchcock) y el sensacional equilibrio en el tono entre la comedia, el drama, el realismo sucio y el realismo mágico. Ello por no hablar del reparto...decir que este film supondrá para Michael Keaton lo mismo que Pulp fiction supuso para John Travolta es un obviedad. Como lo es afirmar que Keaton hace una interpretación tan magistral del excéntrico y atormentado Riggan Thomson (un alter ego más que autoparódico) que si no se lleva el Óscar va a ser una de las grandes injusticias del año. Como lo es reconocer que Edward Norton roba el plano cada vez que sale, demostrando una vez más que tiene un talento y carisma simplemente tremendos. Como lo es decir que el resto del elenco no desentona en este festival interpretativo.
éxito profesional, riqueza material, tranquilidad sentimental, cohesión familiar, satisfacción sexual, coherencia con nuestras metas, número de followers o amigos en redes sociales...); o como el incierto concepto de "éxito", asunto que, en mi opinión, supone el eje íntimo e intelectual de la película-historia que nos cuenta González Iñárritu, pues creo que toda ella está concebida y construida como una respuesta a la pregunta "¿de qué hablamos cuando hablamos de éxito?". En ese sentido, creo que la solución que el cineasta mexicano intenta dar al espectador se aleja de cualquiera que vincule el éxito con los triunfos profesionales o con la relevancia mediática o con el reconocimiento social o con el prestigio de nuestra ocupación profesional o con el número de personas que pasen por tu cama o con el saldo de tu cuenta bancaria o con la estética personal o con el hecho de tener o no una familia canónica o con los logros conseguidos en el pasado o con estar a la altura de las expecativas que otros tengan sobre ti o con las opiniones/críticas de los demás o con el número de personas que te sigan en redes sociales. En mi opinión, Birdman
nos dice que el éxito, el verdadero éxito, el éxito capaz no sólo de sentirse sino de vertebrar y transformar una vida y dar sentido y forma a la identidad consiste en algo tan simple y difícil como ser uno mismo; en renunciar a dictados ajenos (vengan de donde vengan); en hacer de nuestra vida nuestro proyecto más importante e innegociable; en saber que lo importante no es tanto qué hacemos en la vida sino qué hacemos con nuestra vida; en vivir como queramos, que, ojo, no consiste en vivir de cualquier manera sino de la manera en que nos sintamos felices y en paz con nosotros mismos sin importar nada ni nadie más. Es decir, que el éxito es ser tú y no lo que los demás dicen que eres o seas. De ahí que no sea nada gratuita la nota que aparece en el espejo del camerino de Riggan Thomson: una cosa es lo que es y no lo que dicen que es.En definitiva, Birdman es una película inteligente, entrañable, friki, cool, cohesionada y desbordante de ingenio y humanidad. Y, por todo ello, absolutamente recomendable...e imprescindible en los tiempos en que vivimos.





































