Ayer vi el estreno de "Batman vs Superman", secuela de "El hombre de acero" y debut del cruzado de Gotham en el universo cinematográfico de DC "post-Nolan". La película ha venido precedida de unas expectativas bastante grandes tanto por su condición de blockbuster como por su naturaleza de crossover y el hecho de suponer la aparición de un nuevo Batman. Si a eso le añadimos que, más que como una película autónoma con entidad propia, ha sido concebida como la antesala de la "Liga de la Justicia" (la anunciada y esperada respuesta de Warner/DC a "Los Vengadores" de Disney/Marvel) pues el hype y la presión que han rodeado esta producción han sido y son más que considerables, lo cual siempre es un arma de doble filo.
En ese sentido, conviene adelantar que "BvS" no es ni un rotundo fiasco ni tampoco un incontestable cénit del género porque atesora las suficientes virtudes y los defectos justos para quedarse a medio camino entre la decepción y la gloria, si bien, teniendo presentes las posibilidades que tenía y las expectativas que deliberadamente se han creado y propagado, el resultado puede estar más cerca de la frustración que del nirvana.
El argumento
Tomando como premisa de fondo el clásico debate de "quién vigila al vigilante", la película gira en torno a tres ejes argumentales: El primeroaborda cómo, tras los sucesos de "El hombre de acero" (film cuya mayor proeza fue eliminar del recuerdo el bodrio que supuso "Superman returns"), el mundo intenta asimilar la presencia de alguien tan poderoso como Supermán, que actúa por encima de fronteras, jurisdicciones, leyes y críticas, causando inconscientemente daños colaterales que perjudican/encabronan a personas como Bruce Wayne...El segundo eje trata cómo la figura de Batman es percibida por algunas personas (Clark Kent entre ellas) como la de alguien que, lejos de ser un héroe idílico, es un justiciero siniestro que no tiene reparos en ser ser juez, jurado y verdugo. Y el tercer eje nos muestra cómo la presencia de héroes tan poderosos como Superman y Batman supone una amenaza para la megalomanía esquizoide de Lex Luthor, quien desarrolla una enfermiza y criminal obsesión por/contra todos ellos. Tres interesantes ejes que darían de sobra para tres películas separadas, lo cual supone un handicap a la hora de cuadrar tramas, guión y ritmo en un solo film, como es el caso de "BvS".
A lo anterior hay que añadir que, ante la apabullante competencia de las películas Marvel, esta producción está concebida, quizás con cierta urgencia o imprudencia, como un colosal tráiler que preceda a "La Liga de la Justicia". Por eso, "BvS" está también diseñada para servir de escaparate para todos los héroes que integran dicha Liga, ya sea mediante roles protagonistas (Superman y Batman), secundarios (Wonder Woman) o brevísimos cameos (Flash, Cyborg y Aquaman), lo cual, al mismo tiempo que supone un aliciente es un problema más con el que hacer malabares en lo que a guión y montaje se refiere. Quiero remarcar aquí lo que digo sobre la urgencia e imprudencia, puesto que mientras que Marvel/Disney se tomó su tiempo (años) para escalonar (en varias películas) la llegada de "Los Vengadores", DC/Warner quiere hacer la puesta de largo de "La Liga de la Justicia" en apenas tres películas.
Los "pros" de BvS
Dicho todo esto, pasaré a hablar de los principales puntos fuertes o positivos de "Batman vs Superman":
- El "Batffleck": Es decir, el nuevo Bruce Wayne/Batman encarnado
por Ben Affleck. Si bien supone un estilo distinto, en fondo y forma, al ya mítico Batman de Christian Bale, lo cierto es que Affleck consigue que no se eche de menos a aquél y eso ya son palabras mayores. Y lo consigue gracias a construir un personaje inquietante, hierático, vengativo, brutal y con menos escrúpulos que sus anteriores encarnaciones cinematográficas. A ello hay que añadir un Alfred (estupendo Jeremy Irons) con un cinismo y sentido del humor que convierten sus escasas intervenciones en momentos francamente buenos. En definitiva, decir que todo lo referente a Batman es lo mejor de "BvS" sería seguramente injusto pero muy próximo a la realidad.
- El tema de fondo: El tratamiento de los superhéroes como dioses de nuevo cuño y los tradicionales dilemas asociados a las figuras todopoderosas: admiración/temor, agracedimiento/culpa, aceptación/insumisión, etc. Un tema éste de los "nuevos dioses"
que casi orbita en exclusiva en torno a la figura de Supermán y sin apenas disimulo tanto en el guión como en lo visual (esos picados y contrapicados...), presentándolo primero como un dios tan bondadoso como temible (muy Antiguo Testamento) y luego como una divinidad de carácter mesiánico y redentor encarnada en un ser humano, con los conflictos que todo ello conlleva (vamos que Supermán y Cristo, primos hermanos). Así las cosas, Supermán funciona como un totémico Jesucristo mientras que Lex Luthor lo hace como un Satanás que lo único que quiere es postrar a sus pies a todo lo humano y lo divino (¿una crítica encubierta a la soberbia de las grandes corporaciones y multinacionales de nuestro tiempo?). Lo cierto es que es precisamente en este tema donde encontramos una de las frases más interesantes y provocativas de la película, cuando Luthor dice que no se puede ser todopoderoso y todobondadoso simultáneamente. Ello nos lleva a las clásicas polémicas entre el poder y la responsabilidad, la capacidad y la ética, lo necesario y lo justo, el querer y el deber.
- Las escenas de acción: "BvS" tiene dos grandes batallas, en fondo y forma, en las que se nota la mano épica y operística de Zack Snyder para estos menesteres, como ya demostró en "300" y "Watchmen". Una, la esperada entre el héroe de Metrópolis contra el guardián de Gotham, alentada por Lex Luthor pero abonada por rencillas y antipatías previas entre los dos grandes emblembas de DC. La otra, que supone el clímax final de la película, la que enfrenta a la "Trinidad" (Supermán, Batman y Wonder Woman) contra Juicio Final(que, dicho sea de paso, comparado con su diseño y tamaño en los cómics, en esta película parece un troll de Moria con exceso de anabolizantes y esteroides).
- Wonder Woman: Pese a que pudiera parecer que iba a ser mero relleno, florero o comparsa, este personaje luce mucho y bien aunque sea de forma secundaria.
- Los cómics en los que se basa: En el trasfondo creativo de "Bvs" resultan innegables las influencias tanto argumentales como estéticas de ya legendarios cómics como "El regreso del caballero
- Los guiños: Hay tanto que es obligatorio seleccionar sólo los mejores y más interesantes para las posibles tramas futuras. Así, son tres los guiños que harán las delicias de los más frikis. Uno, a la historia de "Injustice: Gods among us" (disponible tanto en videojuego como en cómic). Otro, al crossover "Crisis en tierras infinitas" y, por último, otro al villano más peligroso que hay en todo el universo DC, cuyo símbolo y ejército aparecen en la distópica visión que tiene Batman...
Los "contras" de BvS
Como no todo son buenas noticias en "BvS", hablaré ahora de los puntos negativos o fallos que, a mi entender, tiene esta película:
- Los fallos de guión: Si bien el guión tiene cosas elogiables
(el tratamiento de los personajes, el tema de los héroes como divinidades y algunos diálogos francamente ingeniosos), también tiene fallos de bulto que no sé bien si deben a cortes en el montaje final, licencias demasiado creativas u olvidos de los guionistas. Habrá quien diga que son detalles menores pero, para mí sí, teniendo en cuenta que los guionistas de "BvS" no son precisamente unos paisanos recién llegados (David S.Goyer es uno de los guionistas de los míticos Batman de Christopher Nolan y Chris Terrio es el guionista de la oscarizada "Argo"). Hay cosas que se pueden pasar por alto y cosas no se pueden dejar a la libre interpretación del espectador o creer que el público va a rellenar los huecos por ti o fiarlo todo a una hipotética edición extendida que aclare las dudas porque una cosa son las licencias creativas (lógicas y respetables porque cada autor tiene una visión distinta), otra las elpisis (útil recurso narrativo) y otra muy distinta pasarse por el forro explicar sucesos, tramas o escenas que así por las buenas chirrían bastante. A qué fallos me refiero (ojo que hay spoilers): ¿Por qué culpan a Supermán de la masacre en el poblado africano cuando toda la matanza la desencadenan los sicarios paramilitares de Luthor y hay indicios suficientes de ello (casquillos, heridas de bala, etc)? ¿Por qué Luthor primero dice y demuestra que ha hecho experimentos con kryptonita con el cuerpo del general Zod y más tarde pide su cadáver para poder hacer pruebas con él?, ¿Por qué Supermán llama "Bruce" a Batman cuando en ningún momento se muestra en la película cómo llega a descubrir su identidad secreta?, ¿Por qué Supermán pregunta a Batman si ha encontrado la lanza de kryptonita al regresar a la batalla contra Juicio Final si la decisión de encontrar y utilizar dicha lanza la toma Batman mientras Superman estaba KO en el espacio exterior?, ¿Cómo sabe Luthor que Darkseid (al que no cita explícitamente) está de camino a la Tierra ahora que sabe que ha quedado desprotegida si en ningún momento se aprecia contacto alguno de Luthor con alguien de Akopolips ni con ninguna Caja Madre (hola, escenas eliminadas)? Estos son para mí los errores que más chirrían en un guión que, quitando estos patinazos, es más que aceptable, dejando aparte licencias perdonables como que las ciudades de Metrópolis y Gotham estén tan cerca que una parezca un barrio de la otra o que Batman tenga visiones.
- Lex Luthor: La nueva concepción de Luthor como un melenudo y megalómano niño de papá, más próximo a un genio precoz de Silicon Valley que a un villano maduro y ricachón, es más que original e
interesante. Lo que no es en absoluto interesante es lo que hace Jesse Eisenberg encarnando a este icónico villano. Y eso que comienza muy bien pero, a medida que avanza el metraje, el Luthor de Eisenberg cae en el histrionismo, la sobreactuación y finalmente en el bochorno autoparódico. Esa desmesura y falta de contención le irían genial al Joker, el personaje más lunático e histérico de todo el universo DC, pero no a alguien tan cerebral como Luthor (ya hablemos de Luthor Sr o Luthor Jr). En definitiva: un despropósito que deja dos noticias; una, que desestimar a Bryan Cranston para este papel fue una de las grandes torpezas de Snyder y otraque, comparado con Eisenberg, Michael Rosenbaum es Marlon Brando.
- La propia naturaleza de la película: Pretender que una sola película funcione como secuela (de "El hombre de acero"), blockbuster autónomo, película de transición-puente, precuela (de "La Liga de la Justicia") y primera entrega de películas protagonizadas por otros héroes distintos a Supermán es algo francamente complicado y dudo que exista algún director o guionista capaz de hacer tantos malabares. Si a eso se le añade la presión que implica competir contra Marvel/Disney pues es casi una misión suicida.
En resumen
"Batman vs Superman: el amanecer de la Justicia" no es ni un fiasco ni el no-va-más del cine superheroico. Es una película muy entretenida que podría haber sido gloriosa si no se viera lastrada por los fallos y los handicaps que tiene.
No es la primera vez que digo que es muy poco recomendable ver una película con demasiadas expectativas o ilusiones. Éste es un nuevo ejemplo. Y eso que su impresionante predecesora (de la que también escribí reseña) pueda y deba justificar que muchos espectadores vean esta secuela con el hype camino de la estratosfera, con la inestimable ayuda de los tráilers y comentarios que han precedido a "La Era de Ultrón" (dejando a un lado la más que interesante historia homónima publicada en los cómics hace ya un tiempo y con la que poco o nada tiene que ver esta película).
Decir que esta película está entre las peores de todo el llamado "Univero Cinematográfico de Marvel" no es ser injusto sino realista y coherente con la altura del listón que la propia compañía ha puesto con las películas protagonizadas por Ironman, el Capitán América, Thor, los Guardianes de la Galaxia y, como
decía, el propio grupo de los Vengadores. Dicho de otro modo: cuando la media es de sobresaliente, cualquier nota que no sea ésa siempre será decepcionante. No obstante, tampoco hay que perder de vista que es extraordinariamente difícil mantener la capacidad para asombrar y/o agradar, especialmente cuando los precedentes bordean o alcanzan la perfección. Así que, tanto para bien como para mal, no hay que ser injustos sino honestos: "La Era de Ultrón" no es un bodrio pero sí es la pelicula más decepcionante hasta el momento.
Lo nuevo de Los Vengadores cumple aquella regla no escrita respecto a todas las secuelas: ofrecer más de lo mismo (más batallas, más acción, más chistes, más guiños
autorreferenciales, más vengadores, más antagonistas) y también ir más allá respecto a la predecesora (nuevos personajes, profundización en la psicología y en las relaciones personales, etc). También cumple con la difícil tarea de cualquier película bisagra (consolidar lo sucedido hasta el momento y sentar las bases de lo que está por venir), algo bastante evidente si se tiene en cuenta que las alusiones a la próxima entrega ("La guerra del Infinito") están muy remarcadas (tanto en la propia película como en la escena de los créditos finales).
¿Dónde está el problema?
Pues está principlamente en que, en esta película, Joss Whedon no ha demostrado el tempo, el tono y el equilibrio con que sorprendió en la espectacular primera parte:
- Los tonos (épico, dramático, cómico y fantástico) no están bien combinados. Un defecto bastante llamativo si tenemos en cuenta que cada película de Marvel sabe encontrar muy bien el tono: drama y thriller en las del Capitán América, épica en las de Thor, espectacularidad y guasa en las de Ironman y los Guardianes de la Galaxia...Y más llamativo aún si recordamos lo bien utilizados que estaban los diferentes tonos en "Los Vengadores".
- El "tempo" es irregular: dedica más tiempo del necesario a tramas o explicaciones de importancia discutible mientras que hay sucesos o tramas a las que no les da la atención necesaria o que, al menos, no explica o justifica convenientemente por lo que resultan forzadas o prescindibles. Esto se puede deber a que, en su versión original, esta película duraba tres horas y media con lo que es bastante probable que el montaje final haya prescindido, por desgracia, de escenas o diálogos que corregirían este defecto.
- El equilibrio: Si en "Los Vengadores" todo estaba en su sitio y en su justa medida, "La Era de Ultrón" es un ejemplo de lo contrario, fundamentalmente por tres motivos: uno, la propensión al exceso, en fondo y forma (no hay que olvidar que, en ocasiones, "más" no tiene por qué equivaler a "mejor"). Dos: la voluntad (o el mandato) de mostrar, anticipar o referenciar mucho de lo que vendrá cinematográficamente, que entorpece la evolución de la trama y la "tensión narrativa". Y tres: la (irritante) obsesión por incluir el mayor número de chistes o gracietas posible, aunque sea en medio de escenas que lo desaconsejan o en boca de personajes que no son los más apropiados o, simplemente, no tengan gracia para nadie que haya superado la niñez (ej: las frases y onomatopeyas de la Viuda Negra mientras va en la moto, los comentarios sobre Mjolnir en plena batalla final, etc).
¿Consecuencia de todo ello? El guión de esta película es bastante flojo en comparación, sin ir más lejos, con la primera parte. No sólo por aquello de quien mucho abarca poco aprieta (que también), sino por no haber sabido prescindir de nada que no fuera positivo y coherente.
Por otra parte, en cuanto a las licencias o divergencias respecto a los cómics, todas son más o menos aceptables y/o entendibles, excepto una que omitiré por aquello de no destripar y que, francamente, me parece desacertada (máxime siendo uno de los supuestos alicientes de esta entrega).
¿Cuáles son los puntos fuertes?
Son varios y con la importancia suficiente como para salvar a la película de ser un completo desastre:
- Mark Ruffalo y Jeremy Renner están muy por encima de lo visto
en la primera parte (en contraste, por ejemplo, con Robert Downey Jr).
- Hay más sensación de grupo o coordinación, especialmente en las escenas de acción (aunque, para mí, haya algunas "piruetas" que sobren).
- El ritmo es bastante bueno (las dos horas y veinte minutos se pasan rápido).
- La preocupación por mostrar a los héroes como seres humanos y no como personajes planos.
- La ampliación a nuevos escenarios y personajes que aprovechar, con más calma y acierto, en futuras películas. - El plano secuencia inicial.
- La pelea entre Ironman y Hulk.
- La tensión entre Ironman y el Capitán América, que se resolverá en la próxima película de este último.
- El hecho de que, aunque sea muy de pasada, aborde temas interesantes como la singularidad, el negocio del tráfico de armas, la creación de vida artificialmente o los daños colaterales de los conflictos bélicos.
En conclusión
"Los Vengadores: la Era de Ultrón" no es un siniestro total pero sí una decepción. Seguramente arrasará en taquilla por la inercia descomunal que ya tiene generada la franquicia pero no porque sea una gran película o porque esté a la altura de la saga. No obstante, por cerrar con algo positivo, esta película sirve para poner en valor lo extraordinariamente bien que ha estado haciendo Marvel las cosas en el cine y para esperar como agua de mayo esa "Guerra del Infinito" que muy probablemente (y ya en otras manos distintas a las de Whedon) devolverá la ilusión a los fans y recuperará la excelencia de la primera parte algo que, tanto Marvel como los espectadores merecen.
He sido, soy y seré un gran amante de los cómics. Hasta el momento, puedo decir que he leído cientos y de todo tipo. En la mayoría de casos, al cerrar la última página, mi sensación era la de quien ha disfrutado de un entretenimiento tan buscado como fugaz en el tiempo y la memoria. En otros, no muchos (y de ahí su valor), al cerrar la última página, tuve la convicción no sólo de haber disfrutado enormemente sino también de haber leído algo que formaba o formará parte de la historia del noveno arte con todo merecimiento (Watchmen, V de Vendetta, 300, From Hell, Sin City, La Liga de los Hombres Extraordinarios, Batman: Año Uno, The Authority, Kick Ass, Walking Dead...). Pero sólo con uno me ha pasado que, al cerrar la última página, no sólo he tenido la convicción de haber disfrutado tremendamente con un cómic histórico sino que me he llenado de emociones; de emociones inesperadas, personales y reales. Ese cómic ha sido Y, el último hombre, reeditado en España en los últimos veinte meses por ECC Ediciones. Reeditado, sí, así que quizás esta reseña llegue tarde, varios años tarde de hecho, ya que esta obra conoció su primer número en 2002 y finalizó en 2008. Pero eso no importa tanto como haber tenido la suerte de leerlo.
Y, el último hombre, introduce al lector en las aventuras deYorick Brown, un joven de NY aficionado al escapismo que es el único superviviente masculino de una súbita extinción de todos los seres vivos de ese género. Así, junto a su mono Ampersand, la agente secreta 355 y la doctora Mann, Yorick deberá viajar/huir/escapar por el mundo en busca de una explicación y ¿cura? para el "genericidio" y de su novia Beth. Que esa búsqueda no será fácil ni breve es obvio, máxime en un mundo donde este cataclismo ha dado paso a un ¿nuevo? tipo de sociedad en la que, pese a la extinción masculina, se siguen reproduciendo las mismas grandezas y miserias que han acompañado siempre al ser humano.
Así, las aventuras de Yorick y sus amigas se revelan como un viaje tanto exterior como interior, remitiéndonos casi automáticamente a la clásica Odisea, puesto que, al igual que sucede con Ulises, el Yorick que comenzó el viaje no es el mismo que lo terminó, gracias a un camino salpicado de imprevistos, decisiones difíciles y personajes de lo más variopinto. Quizás por todo ello, se podría decir que estamos ante una historia iniciática dado que la búsqueda de Yorick no es más que el largo viaje hacia la madurez, hacia el desengaño que nos prepara para la vida y para valorar las cosas y las personas en su justa medida.
A todo esto hay que añadir que la obra está creada y escrita por Brian K.Vaughan, uno de los grandes referentes y atractivos del mundo del cómic en lo que va de siglo XXI, gracias a trabajos como éste o como Ex Machina, Runawayso Saga. ¿Por qué? Porque tiene un auténtico don para los diálogos, para manejar el temponarrativo y para las elipsis. Porque tiene una innegable maestría para hablar de asuntos, sentimientos y pasiones de profundidad Shakespeariana pero con un estilo muy fresco, actual, cargado de referencias culturales (tanto clásicas como pop) y en el que el humor, la ironía y el sarcasmo complementan y subrayan a la perfección todo lo que ocurre dentro y fuera de los protagonistas. Porque tiene una extraordinaria habilidad para crear personajes llenos de vida, matices y paradojas que se te clavan en la memoria y el corazón en apenas unas viñetas. Porque, en definitiva, Vaughan hace que parezca muy sencillo algo algo que es tan complicado que, para muchos, es imposible.
Si a ello se le suma el excelente trabajo de la dibujante Pia Guerra, con unas ilustraciones llenas de precisión y realismo, Y, el último hombre, tiene absolutamente todos los ingredientes para gustar a cualquier amante de las buenas historias, ya estén escritas en prosa, viñetas o fotogramas. Por eso no extraña que esta obra ganara en 2008 el presitigioso Premio Eisner a la mejor serie o que fuera nominada a los no menos prestigiosos premios Hugo y Harvey. Como tampoco sorprende la enorme repercusión que tuvo y sigue teniendo, pese a los años transcurridos.
Pero, si hoy estoy escribiendo todo esto es porque ayer cerré elúltimo volumen de esta historia. Ayer acabé el viaje. Ayer finalicé la aventura. Ayer me impresioné, emocioné y conmoví como nunca antes me había pasado con un cómic. ¿Por qué? Bueno, quizás porque Y, el último hombre es una obra llena de vida y, como tal, llena de triunfo y fracaso, alegría y amargura, felicidad y pena, furia y silencio, sorpresa y desencanto, preguntas y respuestas, presencias y ausencias, amor y dolor, rebeldía y aceptación, vida y muerte. Porque, en definitiva, es una celebración de todo lo que nos hace sentirnos vivos. Es un cómic capaz de arrancarte sin permiso una sonrisa o una lágrima o ambas a la vez. Y, tal vez por ello, siento una profunda envidia de quienes tengan la suerte de adentrarse por primera vez en sus páginas.
Los cómics, la novela gráfica o, como se dice en castellano, los tebeos son un arte (el noveno, concretamente) y como tal hay que entenderlos más allá de su función principal (entrenter, evadir) y considerarlos como parte de un diálogo, de una interacción con la realidad en la que nacen. Una interacción en la que el mundo real funciona como referencia y el tebeo como un catalizador de una visión y una actitud hacia dicha realidad. Es decir, como un espejo frecuentemente distorsionador, según el cometido o la vocación que exista tras las viñetas. Así, se podría decir que cualquier historieta cumple alguna de estas dos funciones:
- Adoctrinadora: Busca inocular o reforzar ¿sutilmente? los
valores y las ideas dominantes (por lo general de corte maniqueo, patriotero y/o conservador). En este sentido, podemos encontrar buenos ejemplos de ello a ambos lados del Atlántico. Así, encontramos a los yanquis "Capitán América" y "Supermán" (por citar los más icónicos) y a los españoles (aunque ya extintos) "Guerrero del Antifaz", "Roberto Alcázar y Pedrín", "El Capitán Trueno", "El Jabato", "El Corsario de Hierro", "El Cachorro"...Viñetas que responden a una visión sesgada y monolítica del mundo y que intentan adoctrinar y anestesiar cualquier atisbo de inconformismo (a quien se deje) sin por ello dejar de entretener al lector.
- Crítica: Aquí se inscribirían todos los cómics que tienen en su ánimo realizar una más o menos velada denuncia de todo aquello que huele a Dinamarca en la sociedad. Nueva y obviamente, tenemos muchos ejemplos de ello fuera y dentro de España. En cuanto a fuera del país, cómics tan dispares en fondo y forma como "Contrato con Dios", "Watchmen", "V de Vendetta", "The Authority" o "Los muertos vivientes" son tan sólo algunos de los muchos que han decidido que, además de contar una historia, toca "dar caña" a un mundo que no funciona. Una crítica que, por lo general, deja poca o ninguna concesión al humor. Justo lo contrario de lo que sucede en España, donde, salvo excepciones como el genial Paco Roca, maestros de las historietas como Ibáñez o Jan utilizan la sátira y/o la parodia para denunciar o retratar cosas que tienen escasa o nula gracia; habilidad, por otra parte, encumbrada por mitos de la viñeta como los españoles Mingote y Forges o el argentino Quino.
Siguiendo con esto último, hay que reconocer que el humor es excelente como vehículo y disfraz para burlar censuras y prejuicios y sacudir conciencias (aquellas que no estén en coma
por idiotez). ¿Por qué? Porque el
humor funciona mucho mejor que la simple información a la hora
de decir la verdad o reflejar la realidad. Quizás ello se debe a que estamos
dispuestos a aceptar mejor aquello que no sólo nos hace pensar sino
también reir. O tal vez porque la sonrisa es el único caballo de Troya posible
para todas esas noticias o verdades que preferimos ignorar por
cobardía, saturación o desinterés. Esto no es nuevo, ni mucho menos: ya
en la Antigüedad Aristófanes en el teatro y los bufones
en los palacios se ganaban vida y fama haciendo guasa de cosas que, en
sí mismas, poco chiste tenían, aparentemente.
En España, por
ejemplo, algunas de las mejores muestras de cómo el humor pudo y puede decir
más y mejor sobre la realidad que cualquier medio informativo las
tenemos, además de en los cómics antes citados, en publicaciones como "La Codorniz" (antaño), "El Jueves" (hasta que lamentablemente lo domaron) y "Mongolia" (ahora). Eso por no hablar de lo que hace el magistral Rafael Álvarez "El Brujo" en un escenario, de los monólogos cómicos que arrasaron en teatros y televisiones hasta hace no mucho o de por qué un programa como "El intermedio"
es actualmente la referencia en televisión a la hora de
saber qué pasa de verdad. En resumen: la sátira (quizás hoy más que nunca) está mucho más pegada a
la realidad que el mejor de los teletipos o el más sofisticado de los
telediarios (de los periódicos mejor no comentar nada...).
Pero volviendo a Ibáñez y Jan, autores de los que soy auténtico fan desde que era un crío, creo que es bastante interesante contrastar sus estilos a la hora de reflejar la realidad y criticarla dado que, si bien cualquiera puede repasar o reconocer los últimos decenios de España en sus tebeos, uno y otro utilizan caminos distintos:
- Ibáñez ha sido desde siempre francamente ecléctico en los temas que aborda (lo mismo ambienta una historieta en un Mundial de fútbol que en una trama de corrupción política) pero su carga crítica se ve (lamentablemente) mermada o incluso disipada por el quizás excesivo peso del gag, de la gracieta y del chiste que cualquier lector habitual ya espera. En ese sentido, creo que, paradójicamente, resultan más interesantes en su crítica social obras suyas menos conocidas como por ejemplo "13 Rúe del Percebe" o "Chicha, Tato y Clodeveo" que sus trabajos más famosos "Mortadelo y Filemón", "Pepe Gotera y Otilio" o "El botones Sacarino". No obstante, Ibáñez sí que se ha evolucionado en su criterio y enfoque, siendo más paródico y universal en sus inicios mientras que de un tiempo a esta parte se muestra muy pegado a los grandes temas de actualidad en España. La pena es que su crítica siga sin ser todo lo amarga y profunda que podría ser...
- Jan, a través de las historietas de "Superlópez", ha experimentado una evolución similar, dejando atrás la parodia de grandes clásicos de la literatura, el cómic y el cine que brillaba en sus comienzos para abanderar y centrarse posteriormente en una crítica en absoluto atenuada de los principales problemas que afectan o bien al mundo en su conjunto o bien a España en particular: la deshumanización tecnológica, el botellón, la adicción al móvil, la inseguridad informática, las hipotecas, la crisis económica, los recortes, los desahucios, la contaminación, los tejemanejes políticos, la inmigración, el tráfico de armas, la locura millonaria del fútbol, la explotación laboral...La sátira de Jan no tiene nada de parodia ingenua. Detrás de sus viñetas (o de las de Superlópez, que para el caso es lo mismo) hay un mensaje rotundo, una evidente sensibilidad y un corazón demoledor. Algo digno de elogio dados los tiempos que corren en España, en los que ya no sólo el hecho de denunciar lo que está mal, sino también el no tirar la toalla en ese empeño son tareas sencillamente (super)heroicas. Por esa razón, es casi ofensivamente lógico que sea Superlópez la auténtica estrella del tebeo nacional a la hora de denunciar y enfrentarse a las injusticias que avergüenzan a España. Por eso, sus tebeos, no sólo deberían leerlos niños.
En definitiva: que cuando tengamos un cómic en nuestras manos convendría no olvidarnos de que ese tebeo no sólo está reflejando de una manera determinada nuestro mundo sino que también está diciendo algo de nosotros mismos y de con qué actitud nos enfrentamos a lo que nos rodea. Ingenuidad, la justa.
Hoy se celebra en España el "Día de Batman" un festejo que sirve para celebrar el 75 aniversario de uno de los personajes no ya de los cómics sino del ámbito de la ficción en general con más difusión y arraigo social: Batman, o, lo que es lo mismo, Bruce Wayne.
Creado por Bob Kane y Bill Finger, Batman se dio a conocer en mayo de 1939, en el nº 27 de la publicación Detective Comics. Desde entonces, su carisma e interés han ido creciendo constantemente hasta convertirlo junto a Superman (o tal vez incluso superándolo) en el gran exponente del universo superheroico ideado por DC Comics. Un logro que no es de extrañar dado el potente magnetismo que tiene este personaje: la dualidad de identidades, la ausencia de cualquier tipo de superpoder, el aura trágica que envuelve y define su vida, el uso del ingenio y la voluntad como mejores armas contra el crimen, las complicadas relaciones afectivas que tiene, las taras emocionales y sentimentales que padece, la tentación de dejarse llevar... son muchos los alicientes de una creación que con el paso de los años y de los autores (Dennis O'Neil, Steve Englehart, Frank Miller, Alan Moore, Jeph Loeb, Grant Morrison...) ha ido ganando en profundidad y matices hasta el punto de que, en mi opinión, está más cerca de los grandes personajes de las tragedias griegas o Shakespearianas que de la simplicidad casi naif que define a la mayoría de superhéroes comiqueros.
El detective enmascarado, el vengador nocturno, el protector de Gotham, el cruzado de la capa, el vigilante de la noche, el caballero oscuro...son muchos los sobrenombres utilizados para referirse a Batman. No obstante, creo que, por encima de indumentarias y sobrenombres, lo que mejor define a Bruce Wayne es su personalidad. Una manera de pensar, ser y actuar marcada por el sustrato trágico que late en la condición humana: Batman
está definido por la pérdida y la contradicción, por el recuerdo y el dolor, por las distancias y las ausencias tanto físicas como íntimas, por la fatalidad y la convicción, por la fricción entre los principios y las pulsiones, por la confrontación entre el orden y el caos, por la castración del deseo, por el complejo de culpa, por la lucha entre el símbolo y la persona. Es un personaje al que la amargura y el sufrimiento no le son ajenos sino identitarios. En ese sentido, Batman es quizás el héroe más sombrío de todos los de DC Comics (y quizás también de Marvel). Es un agujero negro. Es un hombre que combate el miedo con el miedo. Es un personaje definido por la oscuridad, tanto interior como exterior. Es un héroe que hace justicia en nombre de la venganza y cuya mayor heroicidad consiste en sacrificar constantemente "lo personal" para alcanzar "lo necesario". Es alguien que teniendo toda clase de motivos para ser oscuridad decide ser luz. Ése es Batman.
Pero también está definido por sus enemigos. Los rivales de Batman contribuyen a perfilar su identidad mediante la contraposición. Un juego de paradojas que podría resumirse así: El Joker es un hombre devorado por el caos mientras que Batman es
un hombre devorado por el orden; El Pingüino utiliza su poder económico con fines egoístas y delictivos mientras que Batman emplea su riqueza en preservar el bien común; Dos Caras representa la equidistancia entre la Justicia y la venganza mientras Batman supone la renuncia a la venganza en favor de la Justicia; Bane es lo que sería Batman si se dejara llevar por sus deseos y pasiones; Catwoman encarna la libertad del ser mientras que Batman constituye la necesidad del deber; Manbat es el reverso físico y psicológico de Batman...Quizás por eso es tan interesante la pintoresca galería de villanos que ofrecen las aventuras de Batman: ayudan a establecer un duelo de contrarios, una simetría inversa e inquietante que ayuda a subrayar y definir al héroe.
No obstante, dejando a un lado todo esto, Batman es quizás el más "transmedia" de todos los héroes de ficción ya que hace tiempo trascendió el mundo del noveno arte para adentrarse en...
La televisión: Tanto con la serie sesentera protagonizada por Adam West que hoy es objeto de culto (y parodia) como por varias series animadas entre las que destaca muy especialmente aquella que en los noventa demostró que una serie de ese estilo podía tener una calidad e intensidad dramática igual o superior a muchas protagonizadas por actores de carne y hueso. A esto habrá que sumar la serie de próximo estreno "Gotham", una precuela que ha generado bastante expectación.
El cine: En este ámbito, cabe decir que si con Tim Burton se convirtió en icono pop y con Joel Schumacher en un motivo para arrancarse los ojos (o la cabeza, directamente), Batman se transformó gracias a Christopher Nolan en tres películas monumentales de una calidad extraordinaria e indiscutible que obligan a poner en cuarentena al nuevo Batman ideado por Zack Snyder...
Los videojuegos: Apartado éste en el que, pese a encontrar juegos de diferentes épocas, plataformas y dispositivos (incluso teléfonos móviles), Batman ha alcanzado la perfección en los últimos años con la impresionante y espectacular saga "Batman: Arkham".
Por todo ello, no cabe más que celebrar la excelente salud de un personaje que, 75 años después de aparecer por primera vez, tiene un impacto social, cultural y generacional tan profundo como innegable. Batman rules!
Es curioso. La nueva película de la franquicia X-mentiene como objetivo lo mismo que la trama: cambiar las cosas para que jamás llegue a existir un futuro desastroso. O, dicho de otra forma, el regreso de Bryan Singer a la dirección (responsable delas excelentesX-Men y X-Men 2) es un ejercicio poco disimulado de erradicar de la memoria de cualquier aficionado cualquier recuerdo de esas aberraciones tituladas X-Men 3: The last stand (y, por tanto, The Wolverine) y X-Men Orígenes: Lobezno y de modificar cualquier posible futuro que pudiera haber tenido la interesante precuela X-Men: Primera generación.Sin embargo, si bien esa "reforma" era necesaria (especialmente por culpa de esas basuras que fueron, son y serán la tercera entrega y la primera de Lobezno), creo que Singer ha utilizado esa "cirugía" iconoclasta para exhibir un ego muy poco tolerante en algunos casos.
Y es que, más allá de su contenido (inspirado en el mítico cómic homónimo), X-Men: Días del futuro pasado es una película que da la sensación de ser en el fondo una reacción alérgica de Bryan Singer hacia "todo lo que no fuera suyo". Y esa "saña" se nota cuando no duda en matar a determinados personajes aprovechables que no salieron en "sus películas" ni en eliminar de la existencia algunas posibilidades argumentales vistas en
"posteriores-previas" entregas y que, quizás, sólo quizás, no merecían un comportamiento tan drástico. Vamos, que Singer, en esta película, no se ha cortado un pelo: ha actuado con lo hecho por los otros directores como un centinela en una convención mutante.
No obstante, esta "pataleta de autor" sirve para que la franquicia tenga una coherencia argumental más sólida que la que tenía previamente (aunque ello no quita que no se moleste en solucionar-explicar "paradojas" como que el profesor X original aparezca vivito y coleando en su cuerpo después de que lo desintegraran en X-Men 3...) y para que el espectador pueda despedirse de los X-Men "originales", esto es, en su "versión adulta". Despedida que, por cierto, se produce hacia el final de la película y que resulta una de las sorpresas más inesperadas y entrañables del film.
que si bien está bastante lejos del nivel de las dos primeras entregas (dirigidas por el propio Singer), sí demuestra un guión razonablemente trabajado (algo difícil con tanto cortar, pegar y borrar) y un sentido del entretenimiento aceptable, por mucho que dicho entretenimiento se vea afectado por esa vocación de "túnel de lavado-poda-lifting" que tiene esta producción. Si a eso se le une que está protagonizada por lo mejor que X-Men: Primera generación aportó a la franquicia (excelentes Michael Fassbender, Jennifer Lawrence y James McAvoy), pues queda una película lo suficientemente apañada como para cumplir su objetivo: replantear todo (la linealidad argumental de la franquicia queda ahora reducida a dos películas: X-Men: Primera generación y ésta, "desapareciendo" por tanto todas las demás) y preparar las bases argumentales y el reparto (la "versión joven" de los X-Men) de lo que será muy probablemente una película mejor (más entretenida e interesante) que ésta. Una futura entrega que, quien espere hasta la escena post-créditos, ya estará deseando ver...
En definitiva, X-Men: días del futuro pasado es una película sólo apta para fans y entendidos del universo mutante y que, sin ser especialmente brillante, cumple su cometido con una eficacia letal.