lunes, 19 de junio de 2017
Bestias de 140 caracteres
sábado, 11 de marzo de 2017
De lobos y hombres
Lo escribo a raíz de la polémica suscitada reavivada estos últimos días en torno a la asociación Lobo Marley, contra la que la Justicia se está empleando con un esmero que brilló por su escandalosa ausencia en casos
infinitamente más graves como el del matrimonio Urdangarín Borbón o los
golfos de las black, lo cual no deja de ser un agravio y un despropósito
si tenemos en cuenta el hecho litigioso: la gente del Lobo Marley echó a perder en 2014 unos chiringuitos rústicos a unos cazadores con el
loable pretexto de evitar que dieran injusto y cobarde matarile a lobos.su afición a dar pasaporte a seres vivos, mejor harían en ir a Raqqa para enviar al Hades a unos cuantos hijos de pu*a cuya muerte saldría más a cuenta que la de unos animales que se limitan a ser lo que son: seres libres y salvajes que se buscan la vida como pueden y saben. Aunque mucho me temo que esta gente anda escasa de valentía en su canana y seguirá construyendo subterfugios y excusas con las que solucionar a tiro limpio carencias más severas que su falta de sensibilidad, porque lo de sentirse más hombres teniendo algo duro e inorgánico entre las manos es digno de Freud o diván argentino. Y conste que respeto a los aficionados a la caza del mismo modo que respeto a quienes, por ejemplo, sean sadomasoquistas practicantes o feligreses de la Cienciología o asociados de Hazte Oír: los respeto pero su "rollo" no va conmigo.
Con la misma honestidad que he empleado hasta ahora, digo que el vídeo utilizado por esta asociación
para acompañar su llamamiento en redes sociales ante las severas penas que se ciernen sobre ella por estas acciones fue una soberana torpeza
como medio (en el vídeo se tomaban por lobos españoles a coyotes
americanos y honra a Lobo Marley el comunicado reconociendo el tropiezo) pero muy adecuado para su fin (epatar al receptor y apelar a su
sensibilidad y conciencia ante una práctica cruel y absurda). Dicho de
otra manera: con su llamamiento en redes Lobo Marley erró el tiro pero
dio en la diana. Por eso, con independencia o no de si consiguen fondos suficientes para afrontar la fianza de 50.000 euros (ojalá que sí), la asociación ha conseguido con este desgradable trance alzar la voz y captar la mirada sobre una realidad aberrante que puede y debe ser erradicada, sin importar cuánto tiempo sea necesario para ello.
No obstante, para mí, lo más interesante de esta polémica, más allá de la gravedad de
los hechos que la integran, está en el problema de fondo: la
destructiva injerencia del hombre en los asuntos de la Madre Naturaleza,
la cual lleva milenios demostrando su magistral autogestión y un
preciso dominio de la entropía, realidad que el ser humano se pasa por
el forro con su infinitas ignorancia y soberbia. En ese sentido, resulta
casi hilarante el argumento de no pocos bocacartuchos según el cual la
caza sirve para hacer ajustes de plantilla en la fauna en beneficio de
todos. No, hijos, no: la caza sirve en primera instancia para matar y
luego en segunda instancia (y no siempre) para alimentar un estómago vacío como el cerebro de un necio y/o para alimentar un
siniestro estilo decorativo. La Naturaleza se basta y se sobra para que todo esté como tenga que estar y no necesita subalternos y menos si son unos cazadores. Ese argumento falaz del "ajuste" se
asienta sobre una hipocresía tremenda: si hay desequilibrios o anomalías
en la fauna o flora se debe a que la relación del hombre con la
naturaleza es, grosso modo, la misma que existe entre un elefante y una
cacharrería. Si hay problemas con los lobos no es porque estos animales se hayan inmiscuido en el mundo de los hombres sino porque fue el hombre quien un mal día decidió inmiscuirse en el mundo de los lobos. Punto. Los lobos sólo tienen afán de putear en los cuentos de hadas, fuera de ellos, los únicos que tienen ganas de tocar lo que no suena son los homínidos que los diezman o les arrebatan su hábitat o les impiden sobrevivir de acuerdo con su naturaleza salvaje. Tan sencillo como eso. Por eso son necesarias asociaciones como Lobo Marley y personas como las
que la integran: para sacar la cara y luchar por el derecho a la vida y
la libertad de quienes sin ser humanos se merecen, como mínimo, el
mismo respeto que si lo fueran. En ese sentido, quiero hacer una mención
especial a Luis Miguel Domínguez, mediático naturalista y mascarón de
proa del Lobo Marley: en mi opinión, huérfanos del gran Félix Rodríguez
De la Fuente, pocas personas han sabido en España divulgar más y mejor
sobre el tesoro natural que Domínguez: su pasión en el desempeño y su habilidad para
convocar la curiosidad y el amor por "lo natural" merecen protagonizar noticias y no precisamente
de tribunales. En tipos como este hombre, los amantes de la naturaleza
siempre tendremos un cómplice honesto y los animales un buen amigo.
Acabo ya. Mañana domingo, en Madrid, al mediodía, varias entidades, entre ellas Lobo
Marley, abanderan una manifestación en defensa del lobo ibérico. Deseo de
corazón que sea un éxito porque somos muchos los que, como yo en este
artículo, pedimos la voz y la palabra para defender y luchar por la Vida
en cualquiera de sus formas. Eso sí: puestos a elegir, tengo claro que
ningún animal merece morir; con los seres humanos ya no lo tengo tan
claro en algunos casos. De todos modos, dejando al margen el frentismo al que nos aboca la sinrazón humana, ojalá llegue el día en que nosotros o nuestros
hijos o nuestros nietos no tengan que acordarse de la frase de James Oliver Curwood como
un melancólico anhelo porque ese día no tendremos nada de lo que
avergonzarnos. domingo, 26 de julio de 2015
De leones y hombres
¿Qué es la caza?
liquidando especies para alimentar no el estómago sino un ego que haría las delicias de cualquier diván. Así, para mí, la caza es una ventana a un mundo de barbarie y vísceras donde todo es brutal, cruel e inhumano. En este sentido, desde el punto de vista de la ausencia flagrante de consciencia y conciencia que demuestran los protagonistas, la diferencia entre un cazador y un asesino, un terrorista, un violador o un pederasta es quién resulta perjudicado por sus aberrantes actos. Por lo demás, ninguna distinción. En resumen, que si me dan a elegir entre la existencia de un animal y la de un cazador que no cace por estricta y urgente necesidad alimentaria, mi elección será siempre el animal. Qué le voy a hacer: aprecio demasiado a los animales y muy poco a los bestias. ¿Por qué? Porque éstos, los bestias, los salvajes con nombre y sin vergüenza, han olvidado lo que dijo el conservacionista James Oliver Curwood e inmortalizó la fenomenal película El Oso: "Sólo hay un placer mayor que matar: dejar vivir".
ensañamiento y soborno (de 50.000 euros). Terrible. Es la enésima señal de la obscena y sistemática falta de respeto del ser humano por cualquier otra cosa que no sea él mismo. Es un argumento más de que "humanidad" y "civilización" son palabras a descartar. Es el penúltimo ejemplo de que sólo hay algo comparable en magnitud al ingenio del hombre: su crueldad.
medio y fin en sí mismo, está por encima de cualquier ley humana o natural. De que la ley de la impunidad no distingue las cosas desde un punto de vista ético, moral o biológico sino monetario. De que esta sociedad tiene excedente de psicópatas con posibles que lo mismo te joden la vida desde un despacho que acercan la sexta extinción masiva en la sabana africana. Y de que (y aquí viene la verdadera tragedia) hagan lo que hagan estos bastardos, se irán de rositas dejando una estela de destrucción. Matan porque pueden. Destruyen porque pueden. Se libran de cualquier castigo porque pueden.
Así pues y por acabar, teniendo presente que muy probablemente Walter James Palmer, el asesino de Cecil, se quede sin castigo, sólo espero que ese miserable, ese mierda, esa escoria humana, ese monstruo que ha matado al león tenga cuanto antes el mismo destino que deseo para cualquiera capaz de matar a un animal o inocente: la muerte más atroz y agónica posible. Así la vida se quedará para quienes la respetamos y éste será un mundo mucho menos malo de lo que ya es.miércoles, 17 de septiembre de 2014
El Toro de la Vega: semos asín de brutos
espectáculo como una ejecución. Lo que está claro es que con tales denominaciones lo único a lo que se da lustre es a la capacidad del ser humano para exhibir su estupidez como un pavo real su cola. Para que les quede claro a los lanceros y compañía: No hay arte en la crueldad, no hay dignidad en la destrucción, no hay fiesta en el sinsentido y no hay cultura en la muerte. España puede y debe presumir turísticamente de su historia y de su cultura pero no de los tarados que aún pululan por su territorio.lunes, 18 de agosto de 2014
De perros e hijos de perra
viernes, 1 de agosto de 2014
Estamos bien jodidos
- Una "experiencia de la naturaleza o de lo natural" sino una "vivencia de lo artificioso y de lo forzado".
- Una oportunidad para disfrutar de animales salvajes sino para observar animales enjaulados.
- Una ventana al mundo en que vivimos en toda su plenitud sino un muestrario de los jirones en los que lo estamos convirtiendo.
- Un ejemplo de cómo el ser humano está ayudando a la conservación de la fauna sino el máximo exponente de su fracaso en tal empeño.
lunes, 23 de junio de 2014
Satao
viernes, 25 de febrero de 2011
Nadie sabrá su nombre. Nadie asistirá a su entierro

Ahora, lector, te mostraré la imagen de la otra protagonista de esta historia. Ahora, lector, medita, siente y reacciona. Ahora, lector, reflexiona por qué en esta época del año "cazar" y "asesinar" son términos sinónimos, por qué en esta época del año se obvia y consiente un genocidio terrible que pone las lágrimas en mis ojos y la vergüenza en mi alma.
martes, 1 de febrero de 2011
La vergüenza de ser humano
martes, 9 de diciembre de 2008
Donde las palabras no alcanzan a llegar
Hasta aquí las palabras. A partir de ahora, las imágenes y las emociones:
miércoles, 23 de julio de 2008
Sancho (1993-2008)
Querido Sancho,Estas son las palabras que siempre te has merecido y nunca habría querido escribirte, pero creo que es el mejor regalo que te puedo dar de todos los que ya no podré ofrecerte.
Estoy seguro de que, como siempre, no te hará falta comprender el castellano para entenderme a la perfección. Espero que, una vez más, sepas qué te quiero decir, porque pocas veces diré palabras como éstas en toda mi vida.
¿Sabes? Es curioso: en muy poco lapso de tiempo pasé de enseñarte cosas a aprenderlas de ti. Es sorprendente haber aprendido tanto y durante tanto tiempo de alguien que jamás escribió ni dijo ni leyó una sola palabra. Sin embargo, gracias a ti, a ti y sólo a ti, he aprendido hasta dónde llega el significado de términos que nosotros, los humanos, nos empeñamos en empañar, ningunear o mancillar. Hablo de palabras como "lealtad", "entrega", "bondad", "nobleza", "altruismo", "cariño", "valentía", "alegría", "empatía", "amor"...y tantas otras que tú has escrito, día tras día, en nuestro pequeño e íntimo diario
común. Es asombroso que todo esto lo haya aprendido de ti mejor que de ninguna otra persona, tal vez es que tú, Sancho, tenías más humanidad de la que mucha gente llegará a tener o conocer a lo largo de su vida. Tú has conseguido convencerme de que un simple animal puede ser mejor humano que muchas personas que a tu lado quedan reveladas como bestias. Supongo que el secreto de esto que nos has regalado durante todos estos años te lo quedas para ti. Creo que es justo. Me gusta tener la idea de que al final te has dejado algo para ti, después de volcarte con nosotros desde el primer al último minuto de aparecer en nuestras vidas.Ahora que de ti no resta más que un vacío, dos fechas y un millón de recuerdos, me vienen a la cabeza todos los momentos que hemos compartido juntos: las mañanas en que te acercabas a mi cama para despertarme con tu simpático olisqueo o tus tiernos lametones, la eterna expresión sonriente de tu cara al vernos entrar en casa, las veces en que te acurrucabas a nuestro lado cuando nos veías decaídos o enfermos, la forma de devorar la alegría correteando en el césped cuando te sacábamos, las ocasiones en las que escondías tu cabeza en nuestros brazos cuando tenías miedo, los momentos de antaño en los que te escondías reptando debajo de camas, sillas y sofás como si fueras un marine en pleno entrenamiento,la compasión que implorabas a la perfección con un arqueo de cejas cuando habías hecho alguna trastada, el júbilo que sentías al vernos a todos juntos, el coraje colosal que mostrabas cuando las circunstancias lo requerían, tu curiosa forma de comer
con nosotros, la verdad incontestable de que jamás quisiste aprender a hacer pis en el papel de periódico, las curiosas conversaciones que teníamos haciendo de las palabras, los gestos y los ladridos toda una tierna y divertida gramática, el pundonor que escogiste como emblema para el cócker con el lucero más bonito del mundo...y todos los demás recuerdos que callo pero no olvidaré mientras viva.No, Sancho, no estoy intentando llenar tu ausencia con palabras. Estoy tratando de hacer justicia a un ser que sin levantar apenas dos palmos del suelo, creció como un coloso en el corazón de todos los que hoy te lloramos, siempre te quisimos y nunca te olvidaremos.
Si pudiera resumir todo lo que siento ahora mismo en una sola palabra, sería "Gracias". Gracias por todo lo que nos regalaste y enseñaste desde que entraste en nuestras vidas hasta que saliste de la tuya. Gracias, gracias, gracias, gracias...de verdad. Es precioso saber que habrá pocas, muy pocas personas a las que echaré de menos tanto como te echo a ti. Es fantástico ser consciente de que, gracias a ti, terco y peludo maestro, he aprendido a ser mejor persona y a querer serlo aún más.
martes, 22 de mayo de 2007
El peligro viene del aire
Yo, cada día que pasa, me parezco más a los galos de Astérix, pues tengo un creciente pánico a que el cielo caiga sobre mi cabeza, aunque sea en forma de excremento. Y es que yo no sé a quién se le ocurrió poner como símbolo de paz y concordia universal a un animal que es lo más parecido a un "antisistema" con alas. Efectivamente, me estoy refiriendo a las palomas, esa plaga de ratas aladas que ya sea en grandes urbes o en modestos pueblos no tienen ningún problema en bombardear con sus heces edificios, monumentos, balcones, repisas y transeúntes. Como la Parca, las palomas todo lo igualan con sus evacuaciones: defecan sobre el millonario y el pedigüeño, sobre el anciano y el niño, sobre el hombre y la mujer, sobre el monumento y el asfalto, sobre la catedral y la "casa okupa", sobre el coche y el viandante...nada escapa a estos escuadrones de esfínter certero.
paloma. Estos desgraciados animales han echado a perder más monumentos que todos los iconoclastas bizantinos y protestantes juntos y tienen una falta de respeto tan universal que ríete del anarquismo de Proudhon, Bakunin y compañía. Da verdadera lástima contemplar fachadas, estatuas y coches acribillados por este sucedáneo animal de la "Legión Cóndor", que deja "Guernicas" doquiera que van. Bromas aparte, los perjuicios que las palomas ocasionan no son cosa baladí y se extienden desde el ámbito arquitectónico hasta el sanitario. Para mayor información de este tema, les emplazo a que consulten tres interesantes webs: Ibertrac, Palomatec y la del Ayuntamiento de Alicante.
En fin, me hace gracia que se dé la murga a los propietarios de perros para que controlen dónde miccionan y defecan sus mascotas y luego la ciudad sea alegremente fruto de la diarrea colectiva de las palomas. Me es indiferente lo que digan los grupos ecologistas. Las palomas son una plaga repugnante y hay que erradicarlas o diezmarlas sea como sea. Me da igual si llenan Madrid de halcones y águilas, si las matan a tiros o las esterilizan, pero cuantas menos palomas vea, mejor. Yo no tengo por qué aguantar a esos bombarderos fecales ni ver con buenos ojos que se cisquen en los mejores monumentos de mi ciudad. Ni bonitas ni entrañables: las palomas son asquerosas. Y menos mal que el primer domingo de Pentecostés fue hace muchos, muchos siglos, porque, de ocurrir hoy, la Virgen y los Apóstoles al ver a la paloma de marras se habrían puesto a cubierto y entonces no existiría ni Iglesia ni nada de nada. ¡Muerte a las palomas! viernes, 23 de febrero de 2007
Historia de Mary
Esta es una historia de un amor y una amistad, de sentimientos universales que se encaminan a la leyenda por la senda de la tragedia. Una historia de proporciones shakespearianas y esencia romántica acontecida en un mundo donde las entrañas ya sólo susurran...jueves, 14 de septiembre de 2006
Un hijo de la gran puta
En contra de lo que pudiera parecer, no hablaré en este artículo de ningún político, empresario, terrorista, asesino, violador, pederasta, traficante...No. Hoy hablaré de un hijo de la gran puta. Así, a secas y con todas letras.
Seguramente, si están más o menos al tanto de las noticias, habrán visto o leído la historia de un hijo de la gran puta, natural de Aguiño (Galicia) y que responde al nombre de Juan Lado. Este cabrón, cuya madre no pongo en duda que sería una santa, se ha dado a conocer por propinar una brutal paliza a su perro, una lluvia de hostias que su vecino grabó en un vídeo que ha dado la vuelta a España. Al parecer, no era la primera vez que este "ser" maltrataba así a este animal, no era la primera vez que el pobre can aullaba y gemía de puro dolor sin siquiera morder la mano a su amo, no era la primera vez que Juan Lado demuestra lo que es: un hijo de la gran puta.
Analizando con detalle la noticia, uno no sabe qué es peor: Que exista escoria de este tipo, que, una vez más, alguien se pase por el forro de los testículos una Declaración Universal, que alguien sea capaz de atacar con tanta saña (cuando se cansó de atizar con el palo fue a por una tubería...) a un animal que de pura nobleza y dolor no atacó en ningún momento a un amo que no le dejaba escapatoria, que la Justicia (uno ya duda si escribirla entre interrogantes) condenara tal salvajada con sólo 6.000 euros de multa y la retirada del animal (que murió poco después a consecuencia de la brutal paliza), que este desalmado volviera a tener dos cachorros de perro después de que la Justicia le retirara al perro de las imágenes; que unas decenas de gañanes le aplaudan a su entrada en el juicio y amenacen e insulten al vecino demandante (cuyo perro, por cierto, murió envenenado...); o que este hijo de la gran puta llamado Juan Lado tenga la nula vergüenza de decir que todo son mentiras. Creo que, por encima de todos estos repugnantes detalles, lo peor es que alguien que se califique de ser humano (al que se le supone, por nacimiento, raciocinio y corazón) pueda tratar así a un animal y más a un perro.
Yo tengo desde hace trece años un perro y nunca me cansaré de dar gracias a Dios, el destino, el demiurgo o la fortuna por haberlo puesto en mi vida. Sólo, repito, sólo alguien que haya podido compartir su vida con un perro puede saber el verdadero significado de palabras como "nobleza", "lealtad", "cariño", "entrega", "compañerismo", "apoyo", "honestidad"...Eso es difícil, muy difícil descubrirlo gracias a una persona, pero un perro te lo enseña y demuestra desde el primer minuto que está a tu lado y nunca deja de hacerlo. Podría estar hablando de este tema durante horas sin cansarme, pero este artículo va por y para un hijo de la gran puta. Así que vamos con él.
A ti, Juan Lado, hijo de la grandísima puta, lo único que me apena es no conocerte en persona para poder darte caricias iguales a las que regalas a tu perro, porque casos como el tuyo, escoria, hacen que sea una verdadera lástima que matar a alguien sea delito y pecado. Pero bueno, cabrón, qué se le va a hacer. A ti, Juan Lado, hijo de la gran puta, me encantaría verte empalado en la plaza de tu pueblo para que te vitorearan la caterva de payasos agrestes que te aclamaban y defendían en el juzgado y en la televisión (una turba de humanoides a los que si se les fusilara lo único de valor que se perdería serían unas balas). Y lo único que desearía en ese caso no es que murieras rápido para evitarte el sufrimiento, sino que no soplara el aire, para evitar que tu hedor se esparciera.
Y es que el ser humano es así: vemos a alguien hostiar a una mujer, niñ@ o ancian@ y ponemos (con toda la razón) el grito en el cielo, la policía y en el juzgado, por si acaso. Pero cuando alguien hostia a un animal, ya...Es otra cosa. Siempre habrá algún gilipollas (ese colectivo tan en auge) que intente contemporizar o, peor aún, justificar y sacar tajada de acciones como éstas. Y quien dice hostiar, dice abandonar. Que igual de hijo de la grandísima puta es quien maltrata a un animal que quien lo abandona. ¿Qué pensarían si vieran a decenas de ancianos o niños abandonados a suerte y con cara de "¿Qué he hecho mal?" en las cunetas de las carreteras o en estaciones de servicio? ¿Qué pensarían si el destino de todas esas personas abandonadas fuera la muerte (por accidente, atropello o inyección letal)? ¿Qué pensarían si a alguien que es todo cariño le diéramos la patada por "comodidad" como si fuera un juguete roto? ¿Qué pensarían si, a los pocos meses de tener un hijo, unos padres lo dejaran en la calle porque ya se les ha pasado la fiebre del "capricho"? Pues eso, lo que yo decía: hijos de la grandísima puta.
Como final de este artículo, sólo quiero animar desde aquí a denunciar inmediatamente estos "comportamientos" y, si tienen tiempo y corazón, a colaborar con asociaciones como El Refugio o a consultar portales como TodoPerro.es. Por lo demás, espero que tú, Juan Lado, no indigestes demasiado a los gusanos cuando fallezcas (ojalá pronto), so hijo de la gran puta.
















