domingo, 15 de enero de 2017

El Atleti es Jason Voorhees

El sábado 14 el Atlético de Madrid decidió honrar a Viernes 13 transformándose en lo más parecido en el ámbito futbolístico a Jason Voorhees. Muchos le habían dado por muerto después de ahogarse en fondo y forma en diciembre pero el Atleti ha vuelto de la tumba no tanto para vengarse como para hacer una exhibición de grotesca eficacia dando matarile a quien se interponga en su camino. La última víctima, el Betis, tras un partido que dejó frío a muchos aficionados (y no sólo por la gélida temperatura ambiental) y que se podría resumir en un microrrelato: intensidad y buen juego del Atleti hasta el tempranero gol de Gaitán. A partir de ahí, la nada.

Lo mejor, una vez más, volvió a ser únicamente el resultado porque el equipo madrileño firmó un decepcionante partido a medio camino entre la hibernación y la mediocridad donde mostró más errores que aciertos. En ese sentido, el conjunto del Manzanares se salvó de males mayores gracias a una engañosa solidez defensiva (se dieron más facilidades de las debidas a un Betis voluntarioso pero cuya única ofensa fue el look de Dani Ceballos). Contra un rival de mayor calidad y potencial, la cosa muy probablemente habría acabado como Bodas de sangre y es que si no pasó algo peor contra los intereses colchoneros fue por demérito verdiblanco más que por acierto rojiblanco. Siendo optimista se podría decir que no hay nuevas malas noticias para la hinchada del Atleti. Siendo realista hay que reconocer que tampoco las hay especialmente buenas. El Atlético sigue instalado en un estado de "ni sí ni no sino todo lo contrario". Por suerte, continúa encadenando puntos para suturar la herida en Liga. Precisamente, asentándose en esta tosca manera de conseguir triunfos, habrá quien prefiera ganar todo lo que queda por delante en las tres competiciones aunque se juegue horrible; es un debate interesante...en el que conviene recordar que la Historia es siempre resultadista.

Volviendo a "lo de ayer", quizás la principal novedad respecto a otros partidos, junto a la postulación de Nico Gaitán como ídolo en ciernes, fueron los silbidos y las protestas que acompañaron a algunas jugadas desacertadas del Atleti, especialmente en el último tramo del encuentro. Es evidente que el partido fue un híbrido entre tostón y bodrio (supongo que Gabi vio un partido y yo otro) y que hay jugadores rojiblancos que están, según los casos, para partido-homenaje o para el banquillo pero no por eso hay que sacar el cuchillo ya. Queda mucha temporada. Por tanto, los ajustes de cuentas sólo proceden cuando aparezca el "Game over", no antes

Así las cosas, quizás el paciente rojiblanco haya salido de la UCI pero no presenta ningún argumento convincente para darle el alta. Mientras llega ese ansiado momento, la paciencia será el mejor anticongelante para partidos como este, con más frío que historia.

miércoles, 11 de enero de 2017

Regreso al futuro

Dice Sabina que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver. Le faltó añadir "excepto si eres el Atleti de Simeone". Y es que la recuperación de las señas identitarias de ese equipo feroz, sólido e incansable va por buen camino. Lentamente (quizá demasiado) pero va. Tras las nocivas polémicas (más extradeportivas que futbolísticas y más artificiales que reales) en las que se ha visto envuelto esta temporada, el Atleti se está reconstruyendo a sí mismo como si fuera un Mr.Potato; pieza a pieza: intensidad, convicción, suerte...Es verdad que aún le faltan algunas (concentración, cohesión, puntería...) pero ya se parece más a lo que siempre fue desde el advenimiento del Cholo. Aquí, como en cualquier competición, lo prioritario es ganar y quien diga o piense otra cosa pues aún está a tiempo de enterarse. Es cierto que el Atleti puede y debe jugar mejor, pero no por eso hay que sobrevalorar la calidad, el potencial y las aptitudes de los futbolistas, tener la memoria frágil, empecinarse en entelequias de barra de bar, incurrir en cuñadismo deportivo o comportarse con pretenciosidad de nuevos ricos. El Atleti es lo que es y nosotros lo queremos así, con sus virtudes y sus defectos. Además, los espartanos no ganaron batallas con numeritos del Cirque du Soleil y gracias a eso son aún hoy legendarios y admirados. De todos modos, las circunstancias actuales no admiten florituras: hay que ser prácticos y si hay que amputar el virtuosismo para salvar el triunfo, se amputa. Las discusiones y los reproches, cuando caiga el telón.

En este contexto, llegó el segundo y definitivo partido de Copa contra la UD Las Palmas. La vuelta sirvió para premiar el mérito y la profesionalidad de Las Palmas y castigar la irresponsable desidia que mostró el Atlético cuando se vio ganador (del partido y la eliminatoria). Premio y castigo merecidos por igual. Así las cosas, como lo importante no es cómo se empieza sino cómo se acaba, el equipo ofreció una mediocre recompensa a los aficionados que acudieron al estadio desafiando la criogenización, maquillada por el paso a la siguiente ronda copera. Y es una pena porque el encuentro, pese a una primera mitad de fogueo, ofreció algunos interesantes fogonazos de lo que puede ser el Atleti si todos estuvieran en forma y enchufados. Además, confirmó la mejoría de Moyá, Giménez y Griezmann en sus respectivos retos y sirvió para evidenciar que Gaitán necesita más partidos para poder demostrar al entrenador y la afición que tiene (o no) la trascendencia necesaria para ser titular ya que de calidad es uno de los mejores de la plantilla. Por lo demás, siguen las mismas dudas que se arrastran desde hace semanas, con varios jugadores en modo "no sé-no sé", otros con más pasado (glorioso) que presente y futuro en rojiblanco y un mediocampo que no termina de carburar.

De todos modos, más allá de la positiva noticia del paso al siguiente nivel, alguien debería dar un toque a los jugadores por ese dejarse llevar que mostraron en los minutos finales ya que la historia reciente y doliente ha enseñado por las malas a los rojiblancos que los partidos acaban cuando pita el árbitro. Además, el ambiente no está ahora mismo como para hacer la cobra a la tranquilidad.

En definitiva, este Atleti en modo Marty McFly volvió a recuperar otra de sus características señeras: hacer sufrir a la hinchada más de lo necesario.

martes, 10 de enero de 2017

¿The best?

Los deportes, más allá del relato competitivo, siempre han funcionado como coartada para la difusión de unos valores con los que educar a la ciudadanía, cumpliendo así una función silenciosa y capital, la misma, por cierto, que los antiguos griegos depositaron en manos del teatro. No obstante, la salvaje mercantilización de lo deportivo ha traído consigo un vaciamiento en lo que a su labor pedagógica y preservativa de valores se refiere. Esto es especialmente evidente en el llamado "deporte rey": el fútbol.

En este contexto hay que enmarcar los pretenciosos premios de la FIFA y más concretamente el "The Best", que ha recaído en el jugador del Real Madrid, Cristiano Ronaldo. Dado que se premia teóricamente lo estrictamente deportivo, dejaré orillada mi opinión respecto a su egocentrismo, megalomanía, soberbia, narcisismo, devoción por lo hortera y novias tapadera. Por eso, sí que voy opinar de Ronaldo como deportista: tiene unas condiciones físicas portentosas y es un voraz goleador. Dudar eso es ser imbécil. Como lo es dudar que este chaval es un jugador chulesco, provocador, egoísta, faltón, prepotente, antideportivo, irrespetuoso, abusivo contra rivales inferiores e irrelevante ante los superiores. Un jugador que, por ejemplo, humilla deliberadamente con regates a otro sabiendo que está lesionado o cuyos inmediatos argumentos son presumir de riqueza o estatus no puede ni debe ser nunca considerado el mejor.

Por eso, la concesión de este galardón a Ronaldo sólo se puede entender en un mundo, un mundillo, donde los valores hace tiempo que son polvo en el suelo y la podredumbre ética lo infecta todo. Un mundo grandilocuentemente vacío donde jugadores como Ronaldo, clubs como el Madrid y personajes inquietantes como Florentino Pérez se mueven con eficaz soltura. Y esto conviene no perderlo de vista porque tanto o más peso tienen en estos premios los intereses creados que los estrictos méritos objetivos. Claro que todo esto les da igual a los propagandistas y demagogos asalariados que mancillan al periodismo en los medios de comunicación con su falta no ya de imparcialidad sino de pura sensatez.

Por eso, este reconocimiento a Ronaldo es el enésimo clavo en el ataúd del deporte como recipiente de valores, un nuevo despropósito en el altar del negocio y un disparate de mal gusto. El día que el Aquiles portugués tenga la misma maestría que Messi, la capacidad de sacrificio de Griezmann  y la humildad de Iniesta sí merecerá ser "the best". Mientras tanto, no dejará de ser una vedette sobrevalorada a la que nadie le dio dos merecidas hostias en su momento.

viernes, 6 de enero de 2017

De una magia a otra

Cuando eres niño, la magia de la noche de Reyes y su consiguiente mañana la atribuyes a una tradición asentada en una anécdota evangélica y una inocencia convenientemente cebada por el ingenio y complicidad de los adultos.Cuando ya dejas de ser niño, independientemente de la edad en la que eso te pase, la magia, sin embargo, permanece aunque de manera distinta pues diferentes son sus fundamentos: la inercia emocional de una arraigada convención social alimentada por una maquinaria consumista (hoy es más decisivo el crédito que el credo) y la necesidad de mostrarse demostrando, es decir, de dejarse ver por los demás a través de esas obras de autor que son los regalos.

Una vez miras la infantil credulidad por el retrovisor, tardas poco en darte cuenta de que sólo la magia puede conseguir que una vez al año, la vida y las personas se den una tregua mutuamente, la rutina haga un receso, los problemas y las rencillas hibernen bajo un armisticio indefinido y el afecto se ponga a los mandos. Así, nos involucramos en una liturgia material de lo inmaterial, en una ceremonia del regaleo que bulle entre expectativas y secretos capaces de conjurar una ilusión casi tan pura como la que rezuma la infancia. En el fondo, la noche y la mañana de Reyes consisten en concretar físicamente algo procedente del ámbito sentimental y eso no es malo; lo malo es cuando alguien quiere valorar los sentimientos a partir de los regalos recibidos o en ponderar el aprecio en función de la reciprocidad, cuantía o valía.

Puede que este día tenga mucho de placebo o de hipocresía o de espejismo...y puede también que no. Pero, sea como fuera, ya se actúe por convicción, inercia o postureo, bienvenida sea esta excusa que nos hace saborear durante unas horas esa intensa, primigenia y despreocupada felicidad infantil, porque eso, en estos tiempos inciertos, críticos y traicioneros, sí que es un auténtico regalo; probablemente, el mejor de todos.

martes, 27 de diciembre de 2016

Hasta siempre, antiprincesa

Ha muerto Carrie Fisher y con ella todo su brillante ingenio, su luminosa vitalidad y su estelar carisma. Hoy se ha apagado una estrella que comenzó a brillar en una galaxia muy, muy lejana. Hoy decimos adiós a un icono que marcó a varias generaciones coo sólo las leyendas pueden hacer al encarnar a la princesa Leia, un personaje estupendo y entrañable, pionera de las heroínas ficticias que años más tarde intentaron seguir su senda, modélica para mujeres reales que soñaban con otro mundo posible al margen del patriarcado y los convencionalismos machistas, única al reventar el tópico y manido arquetipo de "damisela en apuros" y reconstruirlo como una antiheroína que venía más a salvar que a ser salvada...y lo consiguió.

Hoy es imposible discernir dónde empezaba Leia y acababa Carrie porque ambas compartieron esa arrolladora personalidad capaz de hacerlas sobresalir en un mundo de hombres, ambas se deben mucho mutuamente y ambas tuvieron una vida tan azarosa como singular e interesante. Por eso, hoy, todos los fans de Star Wars, sentimos la pérdida de una pieza emblemática de ese puzzle llamado "cultura popular" como la de alguien cercano, porque al fin y al cabo Leia Organa forma parte de nuestra infancia y de nuestro imaginario y con ella Carrie Fisher. Todos quisimos salvar a esa princesa y conquistar su corazón hasta que nos dimos cuenta de que no necesitaba ser salvada y que era ella la que nos había conquistado a nosotros.

No obstante, es muy injusto simplificar la trayectoria personal y profesional de Fisher haciéndola orbitar únicamente en torno a la protagonista de La guerra de las galaxias porque la fallecida fue una buena actriz que no sólo hizo ESO (ahí está, por citar sólo una película, la divertida Escándalo en el plató) y, además, una interesante escritora y guionista. Dicho de otro modo: Fisher fue Leia pero no sólo Leia y esto conviene no olvidarlo porque lo contrario sería menospreciar el innegable talento que esta mujer tenía y que demostró, por ejemplo, en su "carta de despedida" a Leia.

En definitiva, este odioso 2016 vuelve, una vez más, a romper el corazón como quien quiebra una galleta. No puedo más que sentir auténtica pena por la muerte de alguien que formó parte de nuestros sueños y, desde hoy, de nuestra memoria. Descanse en paz, Carrie Fisher, ahora que Leia Skywalker ya es una con la Fuerza.