sábado, 31 de octubre de 2009

All Hallow's Eve

Hoy es la "víspera de Todos los Santos", es decir, "All Hallow's Eve", dicho en la lengua de Shakespeare, término que derivó popularmente en el archiconocido "Halloween". Y es sobre esta curiosa festividad sobre la que quiero escribir hoy. Por un lado, daré un leve guantazo a la Iglesia y su irrisoria postura contra Halloween, y por otro, del significado profundo que debe tener para cualquier persona, crea en lo que crea.
  • Tonterías eclesiales: Hay ocasiones en las que la Iglesia pierde una fantástica oportunidad para estar callada. Y ésta es una de ellas. Como ya ocurrió en 2008, la Iglesia, a través de la Conferencia Episcopal y de un prelado manchego y otro castellano, ha puesto el grito en el Cielo (nunca mejor dicho) contra esta festividad, acusándola de alentar el paganismo, de fomentar el anticristianismo, el terror, el culto al diablo, etc, etc. Vamos ver, purpurados, para empezar, Halloween es, igual que la cristiana fiesta "Todos los Santos", un celebración de la muerte, aunque por vías diferentes: más alegre y carnavalesca aquélla, más lacónica y austera ésta. Para continuar, la inocua Halloween no falta el respeto a los muertos ni a las otras costumbres asociadas a esta fecha; simplemente trata de espantar alegremente los miedos cervales asociados al fenecer, al Más Allá y a todo el bestiario fantástico de ultratumba que puebla nuestra cultura y folclore; miedos que, por cierto, han sido explotados y/o avivados aviesamente por la Iglesia en no pocos momentos para aumentar el calado de su mensaje entre las masas del populacho. Y, por último, puestos a hablar de usurpaciones, quizás sería bueno debatir cómo la Iglesia suplantó consciente y artificialmente la previa festividad del Sol Invictus con la Navidad que todos hoy conocemos; o si prefieren discutir sobre el arraigo de costumbres no reconocidas por la ortodoxia de la Iglesia, tal vez sería buena idea dialogar sobre los Reyes Magos, que tienen su razón de ser en los Evangelios Apócrifos; o si quieren combatir de veras el paganismo rampante, no sería mala idea que explicaran por qué no tocan los bemoles contra la mayor fiesta pagana que se celebra en la actualidad: Nochevieja. En definitiva, hay momentos en la vida en que compensa mucho más meter la lengua entre las nalgas antes que abrirla y quedar en ridículo o, como dijo el genial Groucho: "Es mejor estar callado y parecer tonto que abrir la boca y despejar las dudas".
  • Honrar a los muertos: Para mí, la mejor manera de honrar y recordar a los muertos, especialmente a los propios o afines, es demostrar que su legado, las virtudes y enseñanzas que ellos ejemplificaron, no se ha perdido sino que sigue vivo en nosotros, en nuestros pensamientos y acciones diarias. De nada sirve haber coincidido en vida con personas a quienes hemos querido y de quienes hemos aprendido, si hacemos que una losa de piedra nos haga olvidar todo cuanto esas personas nos dieron. Tan importante o más que llevar flores y limpiar sepulcros es convertir a nuestros muertos en seres inmortales gracias al recuerdo práctico en nuestra vida cotidiana. Por eso, en días como hoy, y en los otros 364, yo intento honrar la memoria de mis seres queridos tanto en mis pensamientos como en mis actos. Dejar en el olvido todo lo que aprendí de mi queridísima yaya Esther, mi amigo José Arcones, mi "segundo hermano" Sancho o sacerdotes como los padres Carlos, Eduardo y Oneca, por citar sólo unos ejemplos, es un lujo que no puedo ni quiero permitirme, porque me odiaría por siempre si lo hiciera. En definitiva, la inmortalidad, de facto, está en la mano de cualquiera de nosotros, siempre que no dejemos morir de verdad cuanto representaron y significaron las personas que hemos perdido en este plano de la existencia.
En fin, se celebre lo que se celebre hoy y mañana, competir por ver quién se lleva los muertos al agua me parece una solemne majadería que quita un tiempo magnífico para hacer algo mucho mejor: honrarlos íntima, personal y constantemente.

1 comentario:

Malena dijo...

La que suscribe está de acuerdo al ciento por ciento, sobre todo en lo de que las emociones, o su manifestación debe ser algo íntimo y personal..

Saludos,

Malena