domingo, 26 de agosto de 2012

La huella de Armstrong

Ha muerto Neil Armstrong. El mítico tripulante del Apolo 11 que extendió la frontera de la Humanidad. El hombre que holló un lugar reservado para los sueños y la ficción. El ser humano que se coló en el territorio de los dioses. Una pequeña gran nota a pie de página en la historia del cosmos.

Dejando a un lado las teorías de la conspiración, Armstrong encarnó y encarna la mayor hazaña realizada por el hombre: Poner un pie en la Luna. Un símbolo de la capacidad de vanguardia y progreso que hay dentro de cada ser humano y del potencial de la humanidad como colectivo de ideas y esfuerzos. Armstrong es ya para siempre sinónimo del progreso científico y tecnológico de la Humanidad.

Es un recordatorio perfecto de lo que podemos llegar a ser y hacer, pero también una invitación para la reflexión más crítica: Actualmente la Humanidad no puede repetir la hazaña del Apolo 11 ni superarla. Por falta de dinero, ideas, interés, talento o altura de miras, pero no puede. Y eso es un buen argumento para cuestionar el grado de avance de la Humanidad. ¿En qué medida hemos progresado si no somos capaces de emular o sobrepasar un hito logrado hace más de 40 años?

La huella de Neil Armstrong, hoy más inmortal y legendaria que nunca, fue en sus propias palabras "un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad". Ojalá demos en un futuro otro paso así. 


1 comentario:

Javi Crespo dijo...

Sobre la cuestión de cuánto hemos "progresado" desde la llegada del hombre a la Luna, he visto estos dos interesantes artículos: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/08/26/economia/1345943878.html y http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/clima/2012/08/27/neil-armstrong-y-el-progreso.html