lunes, 10 de septiembre de 2012

¡Puños fuera! Las series que animaron los 80

Uno de los iconos de mi niñez cumple 40 años. Estoy hablando de Mazinger Z, el robot controlado por Koji Kabuto que hizo de "¡Puños fuera!" una frase berreada y recordada por miles de niños. Por eso, al igual que hice hace unos meses hice con las películas que marcaron mi infancia (y las de gente de mi quinta), hoy escribiré sobre esas series de animación sin los cuales no se podría entender aquellos años donde lo que pasaba en el televisor importaba casi más que lo que sucediera fuera de él.

Series como Mazinger Z, que enseñó que detrás de cada gran hombre siempre hay una gran mujer (aunque sean robots); Dartacán y los tres mosqueperros, que convirtió a los personajes de Dumas en los mejores amigos del niño; La vuelta al mundo de Will Fog, que mostró que viajar de puta madre sólo lo pueden hacer los ricos; David el Gnomo, cuyo final provocó un trauma infantil con los árboles; La abeja Maya, que lo que menos hacía era recoger miel; Vickie, el vikingo, que enseñó claramente que más vale maña que fuerza con una sintonía que parecía cantada por los Beatles; Sherlock Holmes, que demostró que el mítico personaje de Conan Doyle era literalmente un sabueso; He-man, protagonizada por un culturista rubio con un sospechoso bronceado gracias al cual entendí que quien tiene el poder siempre gana (y él lo tenía siempre); She-ra, que advirtió a los niños que las chicas guapas siempre están relacionadas con alguien que te puede partir la cara (y que tiene el poder); Scooby-Doo, que despertó el gusto por el misterio y lo sobrenatural a una edad en la que todavía crees en eso; Dragones y mazmorras, responsable de la iniciación de muchos niños en las artes del rol; Transformers, que sembró la semilla del tuning en gente que no supo entender el mensaje; Bravestarr, según la cual hasta el universo tiene su propio y lejano Oeste, como confirmaría otra serie, Guardianes de la Galaxia; Ulises 31, que demostró que se puede aprender mitología griega hasta en el espacio; Los caballeros del Zodiaco, pura adrenalina esotérica que enseñaba un refrito de mitologías entre hostias descomunales y armaduras espectaculares; Los halcones galácticos, que eran la versión drag queen del Comando G; Los osos amorosos, un oasis de ñoñería entre tanto puñetazo y sangre; Los osos Gummi, como los anteriores pero adictos al peyote (llamado "jugo de Gummibaya"); Nils Holgersson se reveló como un precursor de los Erasmus; Los diminutos, que provocó el "voyeurismo de pared"; Los Snorkels, que incitó a practicar el buceo a cientos de niños; Los Picapiedra, que transformó la prehistoria en el "American way of life"; Los Supersónicos, que hizo lo mismo pero con el futuro; El oso Yogi, icono no reconocido de los sindicalistas españoles; Lupin III, que ya evidenciaba bien claramente que en este mundo quienes mejor se lo montan son los que roban; Candy Candy, Heidi, Marco, El pequeño Lord y Ana de las Tejas Verdes, que competían entre sí por ver quién tenía una vida más desgraciada a costa de acongojar al espectador; Campeones: Oliver y Benji, cuyos kilométricos campos, eternos partidos y jugadas con nombres imposibles("el tiro del halcón", "la catapulta infernal", "el tiro del tigre"...) enseñaron a Casillas, Iniesta y compañía que si los japoneses podían ganar mundiales, los españoles también; La panda de Julia y Dos fuera de serie indicaron bien claro que el voleibol era un deporte de chicas; Chicho Terremoto, que mostró que para ligar con las chavalas el tamaño no importa; Ruy, el pequeño Cid, épica castellana con dibujos nipones; Thundercats, con su mítico grito-bostezo de guerra; Dragon Ball, que convirtió en héroe mundial a un chico con un rabo más grande que él; Jackie y Nuca y Banner y Flappy confirmaron que los bosques eran un filón para contar historias; La aldea del arce aclaró que Patty Conejo no es un nombre de prostituta; Johny Quest y sus aventuras multiculturales; C.O.P.S. evidenció que hasta en los dibujos animados la policía extranjera era mejor que la española; Los autos locos, cuyas carreras no estaban narradas por el insufrible Antonio Lobato; Sailor Moon, con chicas minifalderas que se lo montaban ellas solas; Kabuto, con su nave-esvástica en forma de dragón...y decenas de series más.

Después vendrían genialidades como Los Simpson, Batman, Kenshin, Futurama, Death Note, Padre de familia...pero ya era algo distinto. Quizás porque nosotros también lo éramos.

Lo cierto es que esas series de nuestra infancia eran producciones en su mayoría de BRB, Filmation, Hanna-Barbera y Nippon Animation que, dejando a un lado detalles curiosos como el doblaje latino de las series creadas en Estados Unidos o el empeño de añadir "moralina final" de las series de Filmation, configuraron el imaginario colectivo y la llamada "cultura popular" de miles de personas a las que hoy les pillan lejos esos años de mañanas y/o tardes ante el televisor. Además, muchas de estas series han contribuido a divulgar la cultura (especialmente obras literarias y mitología) de una forma fantástica y sutil para los niños. Y, por último, sus sintonías han servido a los no tan niños para dar vidilla al repertorio de muchos karaokes y fiestas con amigos. Méritos suficientes para que todos las recordemos con cariño y una sonrisa friki en la cara. ¿O no?         

5 comentarios:

Anónimo dijo...

molaaaaaaaaaaaaaa qu recuerdos de tardes viendo la TV...eso era vida

Juan Carlos dijo...

¡Jo! tiempos aquellos e, incluso, más antiguos. ¡Qué joven que era, ay!
Salu2

Sisco dijo...

Mazinger era mi serie favorita. Por cierto, cerca de donde vivo hay una estatua gigante de Mazinger Z, yo no la he visto nunca.
En este enlace hay información:
http://www.3viajesaldia.com/mazinger-z-en-tarragona/

Kassiopea. dijo...

Genial el post, qué recuerdos :)

¿Te has olvidado la de Don Quijote? Peazo serie y peazo sintonía de Juan Pardo. (Igual la has puesto y no la he visto porque llevo ya muchas horas delante del ordenador y ya me bailan las letras y las líneas)

Pepenator dijo...

Te faltó tambien "Los Pitufos",que supongo que se extinguirian por falta de "pitufinas".Y la serie tal vez más didáctica de todas..."Erasé una vez el hombre" y sus secuelas,"Erasé una vez el cuerpo humano" y "Erasé una vez el espacio".Tambien era mítica "La pantera rosa"sobretodo por su banda sonora y el peazo bolido que salia en la cabecera.