miércoles, 26 de septiembre de 2012

26-S

Ayer fue 25 de septiembre. Cerca de 6.000 personas se concentraron para protestar contra lo que no funciona en España, que son muchas cosas. Una concentración truncada por las fuerzas brutas, unas vestidas de antidisturbios, otras de perroflautas radicales. Lo que hasta entonces era una amalgama de dignidad, civismo, idealismo e ingenuidad, se convirtió en un festival de hostias y pánico urbano. Espero que ninguno de los responsables de eso esté satisfecho con lo ocurrido. 

Duele ver a un policía pateado por varios cafres en el suelo. Duele ver a una chica arrastrada y apaleada por un "valiente" antidisturbio sin que otro chico pueda evitarlo pese a abrazarse a ella. Duele ver llegar a una turba de gilipollas a la primera fila de la concentración para desatar una lluvia de palos y banderazos contra unos mostrencos deseosos de devolverles el cambio y con intereses. Duele ver correr a personas de cierta edad delante de los búfalos acorazados como si fueran los Sanfermines. Duele escuchar cómo unos niñatos hablan y reivindican cosas que o no saben o no conocieron. Duele enterarse de cómo ciertos medios de comunicación, entre la exageración y la pura gilipollez, quieren criminalizar a una mayoría pacífica (que no es lo mismo que sumisa).Duele constatar que la izquierda quiera apropiarse de lo que es una reacción muy por encima de ideologías y credos y que la derecha la ataque considerándola "golpista". Duele enterarse de cómo finiquitó la noche la policía en Atocha y Paseo del Prado cuando ya no había nada que hacer ni por lo que montar la de Dios es Cristo. Duele comprobar que a los políticos todo esto se la suda. Duele leer que haya dirigentes tan sumamente gilipollas y soberbios que crean que "la inmensa mayoría de los españoles" les apoya. Duele. Y avergüenza. Mucho.

Pero lo que más me duele es ser consciente de que esto ya no es suficiente. Que hace falta algo más. Que ya no basta con asombrar al mundo. Que por sí solas las manifestaciones, las concentraciones y las asambleas populares no llevan a ningún sitio. Que España y los españoles se merecen algo más y mejor que esto. Que cuando tantas y tan distintas personas están de acuerdo en que algo no va bien, es necesario ponerle remedio cuanto antes. Que un país construido con la sangre y el esfuerzo de los millones de personas que nos precedieron no se puede echar a perder tan estúpida y fácilmente. Que un país son sus ciudadanos. Que la dignidad, la honradez y la libertad son algo con lo que se juega. Que ya está bien.

No quiero escribir más. Me puede la rabia y la vergüenza. Me duele mi país.

5 comentarios:

Matías dijo...

Yo no lo habría expresado mejor. Chapeu. Qué lastima de España. Yo sigo esperanzado en que levantemos cabeza, pero cuesta tanto al leer tanta estupidez, cuando se escucha tanto eslogan y ninguna solución honrada, cuando todo es marketing político y nada compromiso con los ciudadanos.

Juan Carlos dijo...

Bien dicho. No eres el único al que le duele. Sobre todo cuando se oye tonterías como lo de "manifestación golpista"
Salu2

vera dijo...

Creo que lo has dicho todo :-)

Kassiopea. dijo...

Claro que duele, pero hay una mayoría absoluta respaldando a esta España. Quiero creer que muchos votantes de esa mayoría se sienten engañados después de visto lo visto. Pero es que esto se veía venir...

Sisco dijo...

Me ha gustado mucho tu post, cuánta razón tienes.
Como bien dice Kassiopea, esto es lo que pasa con las mayorías, nos guste o no una gran mayoria legitima a toda casta política a hacer aberraciones, entiendase por aberraciones la corrupción, las injusticias sociales y tantas cosas mas que podría ir nombrando y quedaria un comentario superlaaargo.
Saludos y feliz fin de semana.