miércoles, 21 de marzo de 2012

Indiana Jones y la originalidad perdida

¿Es completamente original el personaje de Indiana Jones? ¿Se debe su origen exclusivamente a la imaginación de George Lucas y Steven Spielberg? No. Como tampoco soy el primero en decir esto.

De la misma forma que la imaginación, los sueños y las pesadillas utilizan elementos reales para construir algo que no existe o de forma distinta a la que conocemos, lo mismo ocurre con las historias y los personajes de ficción y el bueno de Indy no es una excepción.

Antes de seguir he de decir que, en mi opinión, tan error es obsesionarse por buscar forzosamente una base real de cualquier historia o personaje de ficción como creer que esas ficciones surgen como por arte de magia de la niebla creativa de un artista.

No es mi intención chafar el mito a nadie ni menospreciar el ingenio de maestros como Lucas y Spielberg, pero sí lo es arrojar un poco más de luz sobre unas películas y un personaje que han marcado a varias generaciones desde que en 1981 el arquéologo del látigo apareciera en la pantalla grande. ¿Para qué? Para que podamos valorarlo como se merece y conocer cosas que pueden ser de interés o, al menos, de curiosidad para alguien.

Al ser Indiana Jones un personaje de cine es conveniente buscar una doble influencia o vía de origen: la cinematográfica y la histórica.

En cuanto al origen cinematográfico de Indiana Jones, hay que mirar a un film poco conocido: El secreto de los incas. La trama de esta película de serie B de 1954 (acaba de ser lanzada en DVD en España) cuenta las peripecias de Harry Steele, un aventurero americano, en busca de un mítico tesoro (inca, obviamente). Steele, interpretado por Charlton Heston, responde al perfil de aventurero valiente, socarrón y con un aura de misterio que luego hallamos en Indiana Jones. Pero lo más escandalosamente llamativo es su vestimenta: fedora, cazadora de cuero marrón, pantalones caqui, botas...Un aspecto ideado por la multipremiada diseñadora de vestuario Edith Head y en el que, por ser educado, diré que se inspiró su colega Deborah Nadoolman Landis para vestir a Indiana Jones en su primera película. La propia Nadoolman reconoció que ella y su equipo vieron varias veces El secreto de los incas para preparar En busca del Arca perdida. Como broche en cuanto las similitudes entre la película de 1954 y la de 1981 hay que decir que ambas comparten una escena en la cual el aventurero utiliza un rayo de sol para averiguar la localización del ansiado tesoro. Por todo ello, suponer que todo esto es mera casualidad es pura ingenuidad. Tampoco hay que olvidar que George Lucas y Steven Spielberg, igual que muchos otros cineastas de su generación, son unos cinéfilos casi enfermizos y han visto muchísimas películas, con lo que es francamente complicado que los homenajes cinematográficos o las referencias (conscientes o no) a otros títulos aparezcan en sus obras. Si a eso le añadimos que las películas de Indiana Jones son un homenaje declarado a los films y seriales de aventuras que Lucas y Spielberg vieron en su infancia, pues la conclusión es bastante obvia.

Respecto al origen histórico de Indiana jones, cabría buscarlo en la biografía de Hiram Bingham III. Profesor de historia en la Universidad de Yale, interesado en la arqueología y sin miedo a la aventura, Bingham (re)descubrió en 1911 la ciudad perdida de los incas: Machu Picchu (que, por cierto, expolió indecentemente). Los puntos en común con Indiana Jones son claros: profesor universitario con intereses arqueológicos y ánimo aventurero. Por desgracia para Machu Picchu, Bingham tenía muchos menos escrúpulos que el profesor Jones...Por cierto, otra conexión la tenemos en el propio Perú: Es donde se ambienta la secuencia inicial de En busca del arca perdida y el país al que pertenece la calavera de cristal de su cuarta película.

En resumen: Es bastante difícil afirmar que Indiana Jones carece de originalidad alguna, pero más lo es negar que sin la influencia de personas como Hiram Bingham III y personajes como Harry Steele hoy Indy fuera ese icono que todos conocemos y queremos.
Así pues, ¿se ve mermada la originalidad o el talento de Lucas, Spielberg y compañía? En absoluto, siempre y cuando entedamos que su gran aportación es presentar un personaje tan icónico, rodar unas aventuras tan entretenidas y hacer ambas cosas tan bien que se olvide cualquier precedente o inspiración.

Porque, en ocasiones, lo importante no es ser el primero sino ser el mejor. ¿O no?

5 comentarios:

mariarosa dijo...

Interesante tu comentario. Recuerdo haber leido una serie de la selva editada en la década del cincuenta y en que el aventurero era muy similar a Indiana.No recuerdo el nombre, siempre pensé que Indiana era una copia de aquel.

No hay nada nuevo ni en el cine ni en literatura.

Saludos.

mariarosa

Cayetano dijo...

Es el héroe clásico del cine de acción que vuelve una y otra vez. Ya a finales de los 50 y principios de los 60 había aventureros parecidos. Allan Quatermain, por ejemplo, de las Minas del rey Salomón, con su sombrero también y en escenarios exóticos.
Nada nuevo bajo el sol.
Un saludo.

Heimdall dijo...

Muchas gracias. :)

La verdad es que el sustrato de los folletines de aventuras de antaño y las películas y seriales de serie B están en la trastienda de Indiana Jones, pero no deja de ser curioso cuántos puntos en común tiene Indiana Jones con Steele y Bingham.

Heimdall dijo...

Pues sí, Cayetano. Nada nuevo...y eso que lo podría parecer :) ja,ja.

Un saludo.

Juan Carlos dijo...

En el cine, como en casi todas las artes, hay muchas referencias a cosas anteriores. No hay más que ver La Guerra de las Galaxias que es un auténtico western. Y las buenas obras son diseccionadas y sus ideas aprovechadas. Lo que hace que no sean plagios es la originalidad y la habilidad del artista para ofrecer una versión muchas veces superior al original. Dicho lo cual, como dicen los tertulianos, las 3 primeras Indianas son magníficas películas.
Salu2