miércoles, 9 de febrero de 2011

Comunicación sin cables, ¿algo nuevo?

Wireless, Wi-Fi, comunicación sin cables, tecnología inalámbrica... son términos que nos vienen acompañando en los últimos años asociados a las novísimas vanguardias tecnológicas como si fueran los heraldos de un futuro hecho presente. Siendo consciente del progreso que suponen esta clase de ingenios y avances, no veo motivo alguno para el asombro y la estupefacción ante esta situación porque lo cierto es que la comunicación sin cables es algo que viene de antiguo. ¿No me creen? En ocasiones, el pasmo viene provocado por la falta de memoria, conocimiento o, simplemente, perspectiva. 

Ejemplos literales de comunicación sin cables existen desde hace un tropel de siglos: Las palomas mensajeras, capaces de transmitir una misiva a lo largo de cientos de kilómetros (hasta 1800 se han contabilizado), ya eran utilizadas por egipcios y persas hace 3000 años; el heliógrafo, un rudimentario pero efectivo telégrafo solar apto para enviar mensajes a una distancia en torno a 50 km, fue empleado por los griegos por primera vez en el 405 a.C.; también en Grecia, en el siglo IV a.C., se inventa el telégrafo hidráulico; dos siglos más tarde, en las mismas tierras helenas, se diseña la "fryctoria", un sistema de comunicación  mitad telegrafía, mitad encriptado que utilizaba antorchas  en  lo alto de torres para transmitir mensajes en distancias de 30 km; un ingenio muy similar y coetáneo del anterior es el "cuadrado de Polibio"; y tampoco conviene olvidarse de tres ejemplos muy comunes especialmente en al ámbito de la ficción literaria y cinematográfica: las señales de humo (utilizadas ya en la Antigua China siglos antes de Cristo e inmortalizadas por el uso que hicieron de ellas los nativos norteamericanos), las almenaras (fuegos encendidos en lo alto de torres y atalayas a modo de alarma y especialmente utilizados en la Edad Media), y los tambores (proverbial forma de comunicación en las tribus africanas y que pasaron a la posteridad en películas como "Tarzán" o cómics como "El hombre enmascarado").

Por tanto, con un poco de sentido del humor y algo de sensatez, queda más o menos claro que muchos de los logros que hoy alabamos como nuevos ya nos acompañaban desde antaño y es que vivimos una época tan lindante con la futurista ciencia-ficción que tendemos a prestar más atención a lo que está por venir que a lo ya ingeniado por el hombre en el pasado. Seguro que a ti, lector, también se te ocurren otros casos similares a los de este artículo. Es cuestión de pensar con lo que hoy escasea: calma. 

2 comentarios:

Harris Castillo dijo...

Chapó, estupenda entrada. Jamás se me hubiera ocurrido comparar los adelantos tecnológicos en comunicación con aquellos rudimentarios métodos para comunicarse sin cables. Me has hecho volver a mi infancia, cunado veía de pequeño en los dibujos aquellas señales conversaciones traducidas en humo.

Un saludo, y te invito a pasar y a participar, si a así lo deseas, en mi blog. http://trescientosesenta.blogspot.com/

Heimdall dijo...

¡Muchas gracias!

En cuanto a lo del blog, sin problemas. Lo agrego a mi blogroll. :)