domingo, 19 de marzo de 2017

Ya es primavera en el Vicente Calderón

Para resumir el partido Atlético de Madrid - Sevilla desde el punto de vista rojiblanco se podría recurrir al laconismo (partidazo), a los tópicos (algo más que tres puntos), a la objetividad (victoria local), al triunfalismo (que pase el siguiente), a la prudencia (hay que seguir en esta línea) o al simple exabrupto (¡con dos co*****!). Todas estas opciones son válidas y fundadas en la realidad porque lo cierto es que ayer el Vicente Calderón vivió una estupenda tarde de fútbol protagonizada por los jugadores colchoneros ante una grada pletórica que disfrutó tanto con el juego de sus ídolos como con el primaveral tiempo que amparó al partido.

Lo más lamentable fue la imagen dada por el Sevilla y no, no me refiero a la estética (estos tipos o tienen un problema con las tallas o lo tienen con los excesos alimentarios) sino a que el mayor rival para el Atleti durante los 93 minutos no fue Sergio Rico (cuyas paradas salvaron al Sevilla de un escándalo peor y amargaron el retorno a Fernando Torres) sino Jesús Gil Manzano, árbitro con apellidos inquietantes para el aficionado rojiblanco y que demostró estar tan capacitado para arbitrar un partido de fútbol como uno de curling (cretinos de España, no lo dudéis: el arbitraje es una inmejorable opción laboral). Cuesta creer que un equipo como el Sevilla, con aureola de candidato al título y cierto prestigio en Europa, se plante ante un rival directo sin más plan que repartir leña y perder tiempo; porque ese fue el mezquino guión que siguió el conjunto sevillano hasta que Godín les demostró a los hispalenses que el Atleti es tan receptivo a las bromas como Steven Seagal. A partir del gol del uruguayo, el Sevilla, aprovechando el nefasto arbitraje, decidió intentar plantar cara o al menos maquillar el bochorno pero ya era tarde: el Atlético estaba decidido a arrollar con actitud y buen fútbol a sus rivales. Y lo hizo (a pesar de los errores arbitrales): hubo varios momentos en que el partido parecía un combate entre huargos de Invernalia y la Patrulla Canina. Por eso, hasta el gol sevillista se antoja demasiado premio para una propuesta tan mediocre.

En cambio, el Atlético hizo un partido tan serio y notable en todas sus líneas que sería injustísimo destacar a algún jugador. Así que mejor ahorrar tiempo y palabras con un escueto pero enorme ¡Gracias! Este lance liguero ha evidenciado que los jugadores del Atleti cada vez se parecen más a esos espartanos que llevan años sembrando respeto en Liga, Copa y Champions. En la fase decisiva de la temporada, la vuelta a los orígenes cholistas está próxima a completarse y buena muestra de ello fue que los goles locales los anotaron tres buques insignia de la armada colchonera: Godín, Griezmann y Koke.
 
Era muy importante dejar noqueado al Sevilla...pero no más que hacer lo mismo con los rivales que aguardan en Liga y Champions. ¡Aupa Atleti!