miércoles, 31 de enero de 2007

Cinecrológicas

Son muertes silenciosas, discretas, eclipsadas. Ausencias que notas con pesar al cabo de un tiempo. Desde hace pocos meses, hay en Madrid un rumor de marquesinas enmudecidas, taquillas cegadas y patios de butacas ahogados en un espeso y oscuro silencio. Hablo de cierres. Hablo de nostalgia, dolor y olvido. Hablo del cine y los cines.

Hace años, echaron el cierre los cines "Carlos III", en la plaza de Colón, "Madrid", de la Plaza del Carmen, y el "Imperial", en Gran Vía. Posteriormente, siguieron esa senda el "Azul" y el "Rex", también de la calle del ocio madrileño por antonomasia. Hace pocos meses, el cine "Tívoli" de la calle Alcalá puso el "Cerrado" en sesión continua. No ha muchos días, su vecino de calle, el entrañable cine "Benlliure", apagó sus luces para siempre. Y ya se anuncia el canto del cisne para otros templos cinematográficos como el "Avenida" y el "Palacio de la Música", de Gran Vía. Y estos son sólo unos ejemplos.

¿Los motivos de estas desapariciones? Unos dicen que el efecto dañino de la piratería (a ras de suelo o de pantalla), otros el desinterés del público...Lo cierto es que desde que el Ayuntamiento de Madrid modificó la legislación en 2005, permitiendo el cambio de uso urbanístico de los cines, se despertó una fiebre digna de cualquier partida del "Monopoly" y muchos empresarios han dicho o están a punto de decir "Vendo, vendo". Y donde hubo cines, veremos macrotiendas de ropa, centros comerciales y, en el caso del Benlluire, una librería Abac. Yo no entraré a juzgar esto, porque de todos es sabido que poderoso caballero es Don Dinero. No obstante, creo que se deberían tener en cuenta otros factores, como son el progresivo encarecimiento de las entradas (ahora mismo, cuestan 6,5 euros), que empuja a determinados sectores del público bien a no ir al cine, bien a abrazar la religión topmantista, y el hecho de que gran parte de la oferta cinematográfica deja mucho que desear desde hace tiempo, pero siempre hay público para cualquier tipo de película, por tanto, no sería tanto un problema de oferta como de distribuir sensatamente los films.

Sea como fuere, ha comenzado una diezma de la que es difícil vislumbrar el final. Los datos hablan por sí solos:
  • De las 584 salas que llegó a tener Madrid, ahora hay 29.
  • En el centro de Madrid han cerrado un total de 15 salas ("Madrid", "Avenida", "Gran Vía", "Imperial", "Azul", "Rex", "Bilbao", "Cristal", "Alcalá Multicines", "Carlos III", "Benlliure", "Tívoli", "Cedacedos", "Novedades"...).
  • De los 10 cines que había en Gran Vía en 2002, sólo quedan 4.
  • Los nuevos usos de las salas que han cerrado son: hoteles, tiendas (Ej: "Azul"/Springfield, "Imperial"/Sfera), discoteca, nada (Ej:"Madrid", "Rex"). Son muy pocos los que han optado por transformarse en teatro, posibilidad que permite la normativa y a la que se han acogido el "Lope de Vega", "Coliseum", "Gran Vía" y "Amaya".
  • Futuras "defunciones": El "Palacio de la Música", de Gran Vía, ya ha solicitado el cambio de actividad, y se rumorea que otros cuatro cines ("Acteón", "Real Cinema", "Palafox" y "Callao") harán lo mismo en los próximos meses.
Este desalentador panorama suscita un sentimiento de pérdida para quienes como yo sentimos un placer especial por ir al cine con frecuencia y dejar que la magia de una pantalla, unas tenues luces y el olor a palomitas obre el milagro de entretenernos, emocionarnos o sacudir nuestra conciencia. ¡Cuántos buenos ratos he pasado en los cines ya extintos! Malos tiempos para la cinefilia...

¿La solución? Quizás la digitalización de las salas que aguantan estoicas el embate del dinero, quizás la conversión en salas de teatro...Lo único seguro es que es una verdadera pena que estos auténticos templos del ocio y monumentos de la cultura cinematográfica madrileña se pierdan o muten en tiendas de ropa y centros comerciales...A este paso, la Gran Vía al caer la noche será un erial de tedio y silencio...En fin...echaré mucho de menos esos cines que ya no hay que buscar en la cartelera sino en las necrológicas.
(Este asunto ha despertado gran interés. Ha sido publicado en "Ciudadano M" en www.elmundo.es, con numerosos comentarios, y también en la versión impresa de El Mundo, en el cuadernillo M2, dedicado a Madrid, el viernes 2 de febrero. Además, están saliendo bastantes noticias y artículos a propósito de los cierres de los cines, como el que aparece publicado el sábado 3 de febrero en El Mundo, en el cuadernillo M2 y titulado "Nostalgia de aquellos cines").

lunes, 29 de enero de 2007

Corbachada con salsa de Goya

Que no cunda el pánico. Este no es un plato de los Ferrán Adriá, Arola y compañía (De ser así, el título del artículo rezaría algo fácilmente memorizable, como "Reflexión digital de una gala televisiva de premios cinematográficos con reminiscencias pictóricas"). Esto es, sencillamente, mi humilde opinión sobre los Premios Goya y aledaños. Para romper la peligrosa tendencia de artículos más largos que un día sin comer, intentaré ser breve o, al menos, conciso.
  • El previo. A cargo de "España directo". Fue de lo más bochornoso que he visto en mucho tiempo (sin contar algunos programas del corazón). No sólo por una realización que parecía tener a un neonato a los mandos, sino especialmente por esos dos ejemplares de reporteros (que no reporteros ejemplares) que demostraron no tener ni puñetera idea del cine español reciente (confusión en los nombres de los actores, preguntarles insistentemente por películas que no han protagonizado y un sonrojante etcétera) y menos idea aún de tratar a la gente (acabar abruptamente una entrevista sin ni siquiera dar las gracias a la entrevistada, vociferar "¡Qué guapas vais!" a un par desconocidas, etc, etc). Lo mejor de todo esto es que esta clase de conexiones en directo están ideadas para ver cómo bajan de lujosos coches nuestras estrellas del celuloide patrio y que nos den menos envidia los Oscar. Pues bien, el previo se acabó de buenas a primeras antes de que llegara la crema y nata del cine español. En resumen, un despropósito de principio a fin.

  • La retransmisión.Que en la era de Internet se retransmita un evento como son los Premios Goya con un retardo de media hora...como que le resta bastante emoción al tema. Es como ponerte a tomar las uvas el día 1 de enero al mediodía: tiene su aquel, pero...no es lo mismo. Por lo demás, la retransmisión volvió a cruzar el desfiladero de la medianoche y antojarse un poco larga, pero esto no es ni será nunca novedad. Si a eso añadimos la sosería que tienen algunas de nuestras estrellas a la hora de entregar premios y los breves agradecimientos de extensión "tesis doctoral" de los premiados...pues a uno le habrían entrado ganas de apagar el televisor, si no hubiera estado al frente de la gala el gran triunfador de la noche, con permiso de Almodóvar.

  • El presentador. José Corbacho, el más irreverente y lúcido de la tropa buenafuentista. Entró como Goya pero debió haber salido a hombros, como los grandes toreros, porque menuda faena tenía por delante...Lo intentaron vender como el Billy Crystal español pero yo, de los dos, me quedo con Corbacho. Estrambótico, llamativo, mordaz, ágil, ingenioso, ácido y con nulo sentido del ridículo...José Corbacho demostró que, tostones aparte, la gala mereció la pena verse sólo por disfrutar de sus ya famosos hachazos, unos ocurrentes gags y su habilidad para combatir el sopor de los presentes y televidentes. Lo mejor de la Gala, de lejos.

  • El palmarés. Como a estas alturas todos saben quiénes han sido los premiados, me limitaré a decir que los pronósticos se cumplieron: Almodóvar y su tropa se llevaron casi todos los galardones a lo que aspiraban. Y los que no se llevó el manchego (el ausente más presente), se los llevó el mexicano Guillermo del Fauno, perdón, del Toro. Y los platos que no se comieron los orondos cineastas, los degustaron "Azuloscurocasinegro" (el gran 'sleeper' de la gala) y "Salvador". ¿Algo más a destacar? Sí, que "Alatriste" se fue al traste.

  • Conclusiones. Una gala esperanzadora. Si Corbacho sigue presentando futuras galas y la industria cinematográfica se sigue esforzando por poner las cosas tan reñidas como han estado este año, es posible que los Goya remonten el vuelo. Y ojo que he dicho "es posible", porque hay que tener en cuenta que la excesiva duración de la gala y que los Goya parezcan un cocktail del Red Power pancartista echan atrás a muchas personas.

Como de cine patrio ya van bien servidos, aquí van unas recomendaciones para quien no quiera tirar 6,5 euros a la basura y ver buen cine: "El truco final" (excelente), "Babel" (estupendo y contundente paseo por las trastienda global), "Pequeña Miss Sunshine" (entrañable y sensacional), "Bobby" (brillante), "Apocalypto" (tequila hecho cine), "Más extraño que la ficción" (ingeniosa), y "Rocky Balboa" (sí, ha leído bien y no, no estoy fumado. Esta es, junto a la primera parte, la más honesta, bonita y entrañable de todas las entregas del botoxeador, perdón, del boxeador más famoso de la historia del cine). Que ustedes lo pasen bien.

miércoles, 24 de enero de 2007

Duelo en Alcortown

Aunque lo parezca, no es el título de una película del oeste, pero, por el argumento bien lo podría ser. Así que no esperen ver a Clint Eastwood sin afeitar y con poncho, paseando con cara de malas pulgas por Alcorcón, ni a John Wayne a lomos de un caballo comandando a los antidisturbios, ni a Gary Cooper, Anthony Quinn, Errol Flynn, Kirk Douglas o Alan Ladd. Esta es una historia protagonizada por personas normales y corrientes, "antihéroes" que se diría en jerga cinematográfica.

Crónica de los hechos: El viernes 20 de enero, dos personas de origen sudamericano que responden al nombre de "El Bolivia" y "Contragolpe", agreden violentamente a una joven pareja de la localidad madrileña de Alcorcón. El chico decide vengar la afrenta y busca el domicilio de "El Bolivia". El sábado 21 de enero el agredido se presenta allí acompañado de amigos y vecinos, indignados por el incidente. Por su parte, el agresor sudamericano, en un acto de valentía y arrojo, decide quedarse en su casa mientras llama por teléfono a decenas de latinoamericanos de toda la región, que, acuden en tropel a defender a su compadre. Con los ánimos suficientemente caldeados, se organiza una espectacular tangana nocturna en la que participan decenas de personas, que se salda con un balance de tres heridos (uno de ellos en estado grave) y nueve sudamericanos detenidos.

Para más información: Consultar cualquiera de estas tres noticias (1, 2, 3), ver el álbum digital de lo ocurrido, o bien leer los reportajes publicados el lunes 22 de enero en el suplemento de Madrid de "El Mundo".

Bien, hasta aquí lo meramente "objetivo". Pero antes de mostrar mi opinión al respecto, me gustaría hablar brevemente de la diferencia entre los términos "sudamericano" y "sudaca". Dado que las diferencias de significado y sentido entre ambas palabras son idénticas a las existentes entre "gente" y "gentuza", espero que a nadie le sorprenda que utilice el apelativo de "sudaca" para referirme a "El Bolivia", "Contragolpe" y sus amigos. Y paso ya sin más dilación a mostrar mi postura ante todo este embrollo:
  1. Yo no soy partidario de la violencia, o mejor dicho, estoy a favor de agotar todos los recursos que anteceden a la violencia. No obstante, de lo que sí soy partidario es de actuar en legítima defensa.
  2. ¿Por qué se consolidan las bandas de delincuentes latinos en nuestro país? Porque aquí de pura bondad rozamos la estupidez. Y cuando digo esto me refiero a la excesiva cautela, permisividad o complacencia con la que se tratan temas protagonizados por inmigrantes. He ahí uno de los efectos nocivos de "lo políticamente correcto". Más que nada porque hay bastantes asociaciones, periodistas, abogados y ONGs deseando que aparezca un inmigrante esposado o acusado de algo para poner el grito en el cielo, rasgarse las vestiduras y, de paso, tener algo que hacer. Dicho claramente: Aquí si detienen o acusan a un "Pepe", este no recibe el mismo trato (ni judicial ni mediático) que si detienen o acusan a un "Wilson", un "Mohammed" o un "Andrei". Y es de ese caldo de cultivo esencialmente favorable del que se aprovecha, en este caso, toda la delincuencia sudaca para hacer lo que les sale del tafanario, ante la pasividad de unos y la permisividad de otros. Si a esto añadimos que el supuesto delincuente sea joven o menor de edad, pues ya hay una legión de pelavainas dispuestos a revelarlo ante la opinión pública como un entrañable "Marcelino pan y vino" venido de allende nuestras fronteras y víctima de la intolerancia y bla, bla, bla.
  3. ¿Que si soy racista o xenófobo? Supongo que a estas alturas del artículo, habrá quien me vea así, y lo respeto (cosa que dudo que haga esa persona con mi opinión). No obstante, siento desilusionar a ese adalid de la demagogia y la estutilcia políticamente correcta para comunicarle lo siguiente: Quienes me conocen saben perfectamente que estoy en las antípodas de posturas tipo "España para los españoles". Lo que sí soy es un firme defensor de posturas como "España para la gente de bien" y sin duda, dentro del concepto "gente de bien" hay españoles y extranjeros. Con esto quiero decir que me parece sensacional que se den oportunidades (legales, laborales, etc) a los extranjeros que vengan a nuestro país a vivir y ganarse la vida honradamente, porque va en beneficio de todos. Lo que no me gusta un pelo es la situación actual de "barra libre" y "chollo" que representa España, porque eso supone poner una alfombra roja a morralla foránea (por si no tuviéramos suficiente con la que ya tenemos aquí).
  4. ¿Apoyo lo ocurrido en Alcorcón? Por un lado, me parece lamentable que se llegue a este tipo de situaciones, porque son un ejemplo de que alguien no ha hecho bien su trabajo (y prefiero no señalar a nadie, porque a buen entendedor...). Lo que sí me parece comprensible es que todo en esta vida tiene un límite y que siempre hay gotas que colman el vaso y eso fue lo ocurrido en Alcorcón el viernes 20 de enero. Igualmente, me parece legítimo que la gente utilice los recuros que estime oportunos y proporcionados para hacerse respetar en caso de que no se sienta defendida o amparada legal o policialmente. Asimismo, me parece asombrosa la valentía de todas esas personas normales que el pasado sábado dijeron "Hasta aquí hemos llegado" y plantaron cara a una situación y una gentuza insoportable. ¡Qué les voy a decir! Me encantan clásicos como "El Alcalde de Zalamea" y "Fuenteovejuna"...Así que, por mi parte, me quito el sombrero ante muestras de valentía y solidaridad colectiva como la del sábado en Alcorcón.
  5. ¡Oye, tú, que en los alcorconeros había también gente violenta! Claro, descerebrados hay en todas partes. Pero ¿qué me dicen de la pintada de "5-0" con la que las hermanitas de la caridad sudacas reflejaron el sábado cuántas personas del otro bando llevaban apuñaladas en lo que iba de refriega? ¿o que esos santos varones latinos apuñalaran por la espalda a un chaval de quince años?
  6. ¿En qué quedamos? Pues quedamos en que lo mejor es que las autoridades policiales, judiciales y administrativas se dejen de paños calientes, abandonen la demagogia y las memeces y aborden este tema con seriedad y tomen medidas contundentes y si un extranjero comete un delito, pues juicio y a la cárcel, como todo hijo de vecino, que la ley se supone que debe ser igual para todos (aunque todos sepamos que no es así, por desgracia). Y mientras tanto, que cada persona de bien se defienda de la gentuza como buenamente pueda y quiera.

En resumen: Mi total apoyo y solidaridad para Alcorcón y...España para la gente de bien. Y se acabó.

lunes, 22 de enero de 2007

Crítica en serie (o de las odiosas comparaciones en TV)

Tarde o temprano, tenía que pasar en este blog. Me refiero al hecho de comparar cualitativamente las series hechas en Estados Unidos con las realizadas en España. Y es que, salvo loadas excepciones, la comparación resulta odiosa. Desconozco los motivos concretos pero lo cierto es que tanto en la factura visual como en el reparto y argumento, la mayoría de las series yanquis emitidas en nuestro país hacen mirar con sonrojo a las producciones patrias que nacieron a su rebufo e imagen y semejanza. Precisamente por ello, intentaré argumentar esta opinión apoyándome en varios puntos "temáticos":
  • Series de médicos: De allende el charco tenemos, entre otras, "Urgencias (ER)", "House" y "Anatomía de Grey" y made in spain hallamos "Hospital Central" y "M.I.R.". Aquí la principal diferencia está en que mientras en las primeras la medicina es el origen y nexo central de todas las tramas, en las segundas las desventuras hospitalarias son un mero y endeble pretexto para hablar de las aventuras amatorias de los médicos. A mí, hijo y hermano de médico, me causa enorme sonrojo todo esto, pero qué se le va a hacer. Comparar "Urgencias (ER)" con "Hospital Central" es como poner en la balanza al "David" de Miguel Ángel y a Paco Porras. Las distancias en cuanto a la calidad y credibilidad del guión y las interpretaciones se antojan tan insalvables que no merece la pena dedicar más tiempo. Por si esa comparación no es suficiente, analicemos "Anatomía de Grey" y "M.I.R.". Ambas de reparto más joven y con argumentos más frescos que sus hermanas mayores. Correcto. La diferencia está en que la yanqui es una serie y "M.I.R." es un simulacro de serie y una bazofia indefendible: Sus interpretaciones rozan lo pésimo, los personajes son tan planos y arquetípicos que alcanzan lo inverosímil y las historias son de traca bufa. ¿Y qué pasa con "House"? Pues que es incomparable y espero que así sea muchos años.
  • Series de policías: En un rincón, tenemos a "Policías de Nueva York", "CSI" y la retrofamosa "Canción triste de Hill Street". En el otro rincón, "El comisario" y "Policías". Aquí las comparaciones están más reñidas, pero las yanquis vuelven a ganar por KO. Y eso que en series como "El comisario" o "Policías" la calidad del reparto y las interpretaciones son bastante parejas (que no iguales) a las de las series norteamericanas. El problema está en la credibilidad de las historias. Me explico, ¿cuántas personas se imaginan de verdad a nuestra Policía en situaciones como las narradas en las citadas series nacionales? Vale, de acuerdo, a todos nos encanta pensar que Tito Valverde es el Cid Campeador del siglo XXI, pero seamos serios. Aquí policialmente seremos efectivos e incluso brillantes pero de ahí a que tomemos como argumentos propios tramas que la Policía española sólo ha visto por televisión o en el cine...¿Que por qué me resultan más creíbles las historias que cuentan las series yanquis? Pues porque cada poco sale en los telediarios alguna noticia made in USA de tal persecución, cual tiroteo, etc, de un calibre que deja a la ficción en paños menores. Cualquier persona que haya visto una serie documental americana llamada "Cops" (que tenía una canción bastante pegadiza) sabrá que, en bastantes casos, las series de "Policías de Nueva York", "CSI" o "Canción triste de Hill Street" son espejos de las cuitas policiales que tienen en EEUU. Y no hay más que discutir.
  • Series de criminólogos: Aquí sólo hay dos series a comparar: la estadounidense "Mentres criminales" y la española "Génesis. En la mente del asesino". De la primera se puede decir que es excelente en todos los aspectos, basada en muchos episodios en casos reales y que cuenta con el asesoramiento de uno de los mejores criminólogos de USA. De "Génesis" hay que destacar su notable factura visual...el resto, como diría Shakespeare, es silencio.
  • Series de periodistas: Del bando yanqui, "Lou Grant". De parte española, "Periodistas". Al igual que ocurre en las series de médicos, la producción española coge los quehaceres periodísticos como un pretexto para hablar de las relaciones humanas (¿por qué lo llaman "humano" cuando quieren decir "sexual"?). Si a esto añadimos que las historias puramente periodísticas que cuenta son más acojonantes que los reportajes de investigación de "El Mundo", pues "Periodistas" hace más grande, en todos los sentidos, a "Lou Grant". En el plano personal, yo, que soy licenciado en Periodismo y he tenido la oportunidad de ejercer, siento algo parecido a urticaria cuando veo cómo se ¿retrata? el día a día de una redacción en la citada serie.
  • Series de yogurines: Aquí basta con comparar "Sensación de vivir" y "The O.C." con "Al salir de clase" y "Compañeros". Todas coinciden a la hora de reflejar a la juventud de una forma sonrojante, consciente o inconscientemente. Igualmente, todas comparten su virtud como cantera o fábrica de promesas. ¿Por qué entonces vuelven a perder la comparación las series nacionales? Porque de todas las series analizadas hasta ahora, estas tienen el mayor número de sobreinterpretaciones y/o malas interpretaciones por minuto de toda la ficción española. Así de sencillo.
Hay sin duda muchos otros tipos de series a comparar, pero creo que ha quedado clara la tónica. Por ello, se pueden citar los principales males de las series españolas: Escasas interpretaciones aceptables y/o creíbles, tendencia casi obsesiva a utilizar un enfoque de culebrón (sea cual sea la temática, lo que prima es el follotín, perdón, el folletín), argumentos difícilmente verídicos en un país como el nuestro y el tufo de copia tipo "top manta" que tienen en relación con las series yanquis. ¿Es todo malo en la ficción española? Evidentemente no. Tenemos excelentes actores (muchos de ellos curtidos en las tablas del teatro) y mejor material para los guiones (clásicos de la literatura española, episodios de nuestra Historia...). Sólo hace falta que las parrillas de programación y el dinero de las productoras no estén en manos de horteras y descerebrados, como actualmente ocurre.¿Hay series españolas incomparables? Claro que sí: Ahí están "Manolo y Benito", "Aída", "7 Vidas", "Aquí no hay quien viva", "Ana y los 7", "Hostal Royal Manzanares"...Series impensables (¡y tanto!) en Estados Unidos y que demuestran que en España dominamos el arte de hacer series que parecen chirigotas, aunque, en el caso de "Aquí no hay quien viva", olé la gracia que tiene. ¿Hay series yanquis incomparables? Por supuesto, pero son tantas, que me llevaría varios días citarlas todas. En este sentido, a favor de las series españolas, hay que decir que no ha habido ninguna serie tan..."personal" como las protagonizadas y/o producidas por David Hasselhoff, antaño hortera y mal actor y hoy auténtica parodia de sí mismo.
Por último, una reflexión: Si hay series extranjeras tan buenas, ¿por qué la mayoría de las cadenas las maltratan con tanta saña: condenándolas a las madrugadas, descuartizándolas con cortes publicitarios, cambiando aleatoriamente su emisión, empaquetándolas en amenas emisiones de tres horas, postergando la emisión de nuevos capítulos para Dios sabe cuándo, o, directamente, eliminándolas de la programación por las buenas? Que una cosa es favorecer el producto nacional y otra ningunear los productos de calidad, señores programadores. ¡Que están ustedes atizando auténticos diamantes con morcillas!

jueves, 18 de enero de 2007

Sinceros practicantes

En el mundo en que vivimos, es raro encontrar a gente practicante de alguna ideología o credo y como muestra basta con echar un vistazo a cómo está el patio católico, donde hay más simpatizantes que practicantes. Y si bien este fenómeno es claramente perceptible en temas como el religioso, creo que la televisión nos ha puesto sobre el tapete una situación muy interesante: Que existen sinceros practicantes. Sí, de verdad que hay gente que dice literalmente lo que piensa, sin remilgos ni paños calientes. Y esta circunstancia genera tanta fascinación como controversia, generando una primavera de fans y detractores. En mi opinión, esto se debe a que en una sociedad donde absolutamente todo está bajo la tácita dictadura de "lo políticamente correcto" y "el qué dirán, qué pensarán", cualquier persona que diga las cosas tal y como las piensa se convierte en el Ché Guevara de la sinceridad y no te digo nada si ya estás de acuerdo con esa persona. Veamos dos claros ejemplos de ello, sacados del mundo catódico:
  • El doctor House: Habrá quien deteste a un médico tan contundente y mordaz, pero ¿cuántas personas conocemos que darían lo que fuera porque un médico les hablara claro? Desde el plano meramente práctico, ya es difícil que un mortal entienda la jerga (y la letra) de un médico normal, y desde el punto de vista humano, es agradable que alguien te diga la verdad a la cara y más en temas de salud. Y eso es exactamente lo que hace House. Es tan transparente como un trozo de cristal y puede ser tan cortante o hiriente como él, pero me parece un justo peaje a pagar si con ello se recibe a cambio sinceridad.
  • Risto: Si hay una persona que se ha convertido en el gran protagonista y la revelación de la enésima edición de "Operación Triunfo" es Risto Mejide. Su sinceridad, sus ácidos comentarios y su "look" han convertido a este publicitario en uno de los iconos del programa y, tanto sus fans como sus detractores, están deseando que llegue el momento en que este miembro del jurado con reputación de verdugo suelte perlitas por la boca, cada cual con un motivo distinto, obviamente. Pero, yo me pregunto qué es mejor: ¿vender humo y crear falsas esperanzas a esos aspirantes a estrella o, por el contrario, decir la verdad con toda la crudeza posible para espolear la capacidad autocrítica y el afán de superación de estos "baby singers"? Para mí, Risto hace el papel más ingrato y valioso y que no necesariamente le corresponde a él, pero visto el panorama, alguien debía abanderar la sensatez y la sinceridad en ese programa. Si alguien cree que Risto es duro con los chicos de OT, es que desconoce por completo cómo trata tanto el sector como los críticos musicales a los artistas profesionales. Se puede estar de acuerdo o no con las comparaciones que utiliza (yo, particularmente, las suscribo todas, por lo gráficas y fácilmente comprensibles que son), pero de lo que no cabe duda es que el discurso destructivo de Risto es lo más constructivo que se les está diciendo a esos chavales, pensando sobre todo en un hipotético futuro artístico. Y digo hipotético porque basta con recordar los aterrizajes forzosos y hostiones profesionales de anteriores concursantes y ganadores de "Operación Triunfo". Yo creo que el "efecto Risto" sería menor si este año no hubieran entrado en la "academia" una panda de ¿críos? que, talento aparte, en su mayoría muestran una autocomplaciencia y un divismo que ríete tú de las folclóricas y Madona y compañía, pero, como no ha sido así, pues estamos como estamos y la mayor estrella del programa es el único que habla meridianamente claro en medio de una corte de aduladores e hipócritas.
Quizás no sean los ejemplos más cómodos para hablar de la sinceridad, pero sí creo que son los más extremos y rotundos. Además, personalmente, estoy de acuerdo con House y Risto en todo lo que dicen y como lo dicen, y cualquier lector habitual de mi blog ya se habrá dado cuenta de ello.
Hablando de blogs, creo que este fenómeno virtual es una muestra perfecta de cómo, en cuanto se han puesto herramientas para ello, la gente ha querido quitarse de encima los grilletes de la hipocresía formal dominante para poder decir lo que quiera y sobre lo que quiera. Ésa es la gran clave del éxito de los blogs: "Yo soy yo y digo lo que pienso sobre lo que yo quiero". Por todo ello, animo desde aquí a que se pierda el miedo al "qué dirán, qué pensarán" y que cada uno sea honesto y coherente, aunque sea por ahorrar el tiempo que se pierde en pensar cómo decir algo que no pueda ofender ni molestar a algún ser vivo del planeta Tierra. ¡Basta ya de sanedrines y sandeces!
Y, por último, como no podía ser menos, invito a todo aquel que lea este artículo a que haga uso de su sinceridad descarnada y me diga literalmente qué piensa de esto o de mí o de lo que le salga del tafanario. Yo se lo agradeceré enormemente.

miércoles, 17 de enero de 2007

Lapsus, "manifas" y pugilismo

Después del sano y necesario receso navideño y tras tomar la suficente perspectiva para analizar los últimos acontecimientos del vodevil nacional, retomo ya mi quijotesca andadura en este blog. Y lo hago con el tema que ha marcado el otoño, el invierno y la legislatura (descontando el laberíntico 11-M, claro): el "proceso" de paz/negociación/cachondeo con la banda terrorista ETA. Como mucho se ha hablado y escrito ya de todo ello, intentaré no ahondar en algunos aspectos ya sabidos por todos y, con el ánimo de clarificar mi opinión de este embrollo, lo dividiré en tres puntos.


  • Lapsus: Que el señor POE no será el próximo premio Nobel de Física era algo que se rumoreaba. Que el señor POE tiene una especial habilidad "misterbeaniana" para de un problema serio hacer otro mayor estaba más o menos constatado. Lo que no sabíamos hasta hace bien poco es que la estulticia y torpeza del señor POE tienen unas dimensiones cósmicas, como los agujeros negros...Cualquier persona puede tener un lapsus y no pasa nada. Repetir el mismo lapsus es asunto ya digno de estudio. Pero que ese lapsus consista en etiquetar como "accidentes" lo que son atentados y salvajadas y encima sea reincidente, pues ya es para sentar al individuo en un diván o en un banquillo judicial. Yo, después de esto, me queda claro que en la cabeza del señor POE debe haber materia gris en abundancia, sí, pero inteligencia es otro cantar. Debe tener a las neuronas jugando al Pang las unas contra las otras, digo yo. Y prefiero creer que es cuestión de mera falta de inteligencia y raciocinio, porque, en caso contrario, este elemento sería uno de los mayores bastardos y más viles bellacos que ha dado nuestra Historia (y mira que hemos tenido...). Porque, vamos a ver, ¿con qué vergüenza le dices tú a los padres de Miguel Ángel Blanco que lo de su hijo fue un accidente? "Miren, lo sentimos, pero su hijo fue accidentalmente secuestrado y le mataron accidentalmente, porque una pistola se disparó accidentalmente varias veces a bocajarro, que si no...". Sobran los comentarios. Menos mal que el señor POE no estaba en tiempos del 11-S, porque ya me imagino las condolencias que habría dado al espabilado de Texas: "Siento mucho el accidente de los dos aviones, el derrumbe accidental de dos rascacielos y la muerte accidental de más de mil personas". Y entonces, en lugar de Afganistán e Iraq, al lúcido presidente yanqui le habría dado por dejar España hecha una escombrera.
  • Las "manifas": En estas cosas, como en los toros, siempre hay división de opiniones. Que si el lema no me gusta, que si el manifiesto yo lo cambiaría, que si el sol no debería salir por oriente...En fin, lo curioso de esto, es que estas iniciativas reciben el nombre de "manifestaciones" o "concentraciones", cuando las convocan desde una orilla, y "manifas", cuando los convocan desde la otra. Ciertamente, "manifas" tiene un toque más informal, "in", "cool", snob y reivindicativo que "manifestación", pero bueno, deberían ser lo mismo. El problema es que, a cuenta de la politización de estos actos, cada una es de quien la parió. En este sentido, hay que hacer constar que la derecha las organiza peor y con menos gracia que la izquierda, pero es que ésta tiene ya una dilatada experiencia en estos menesteres. Sea como fuere, yo siempre estaré a favor de manifestaciones en repulsa de atentados, asesinatos, actos violentos y cualquier cosa que vaya contra la libertad y la integridad humana. Yo a las manifestaciones voy por convicción personal, no por simpatía con los convocantes o promotores.
    El quid de la cuestión está en que, en cuestión de terrorismo, de un tiempo a esta parte, a unas manifestaciones van unos que a otras no van, y viceversa, y cada cual las utiliza como si fuera estiércol arrojadizo al contrario. Y eso es precisamente lo que más me cabrea del tema. Eso y que determinados artistas, que tienen la jeta de alabastro, sólo se movilicen por y para "ad maiorem izquierda gloriam". Y conste que me encanta que se manifiesten contra el terrorismo, pero ya me habría gustado verlos en todas las manifestaciones de este tema (y de otros). Y, aunque lo respeto, me parece lamentable que estos "panca-artistas" se movilicen casi exclusivamente para decir: "La derecha, caca. La derecha, no". Pues muy bien, la derecha caca, perfecto, pero luego no les bailéis el agua cuando la derecha caca está en el poder para conseguir subvenciones para tostones (50% de ellas) y bodrios (40%) de películas o giras más trasnochadas que el paleolítico. Un poquito de coherencia, please.
  • Pugilismo: Boxear, como la oratoria parlamentaria, es todo un arte y, a veces, como ocurrió este lunes, se confunden. En el boxeo, no sólo la preparación física y las habilidades naturales del púgil ayudan. La motivación y las ganas que "tengas" al contrario son un elemento muy a tener en cuenta y si ya el rival ayuda previamente "calentándonte" o tocándote lo que no suena...pues sales del rincón como un toro en el encierro de Sanfermines. Y lo que ocurrió el lunes fue eso: El señor POE se ha pasado meses agitando las maracas a Rajoy y éste, como los boxeadores veteranos, se mantenía en la distancia, esperando el momento propicio a soltar un golpe tipo George Foreman o una andanada de piedras como las que soltaba Mike Tyson. Y ese momento llegó el lunes. El señor POE venía tocado en su ánimo desde que se enteró el pasado 30 de diciembre que los de la ETA no son Hare Krishnas. Así que se presentó en el congreso con el "buenrollismo" propio de un sparring. Por su parte, el aspirante al título, magullado en su honor durante meses con el "talante" del desplante y con un carisma inferior al del vigente campeón, se entrenaba con mayor o menor fortuna en su gimnasio, sin que la prensa le diera mucha coba. Y de esta guisa acudió Rajoy el lunes ,con pinta de "sparring" pero con la mala baba de un boxeador curtido durante años. Ya en el pleno extraordinario y consciente de su estado, el señor POE fue de "buenas", esperando que Rajoy fuera con mentalidad pacífica y constructiva, pero resulta que Rajoy esperaba a POE como Tyson. "Ven, guapito, ven, que te voy a arreglar la cara". Y vaya si soltó la mano, figuradamente. Le dio hasta en el cielo de la boca. Entre hostión y hostión, el señor POE resoplaba y miraba a su rincón, desde el que le vitoreaban cosas como "¡Venga, que eres el mejor, tú vales, José Luis!". Lo de Rajoy el lunes fue el mayor abuso dialéctico parlamentario que yo recuerdo en muchos muchos años. Y claro, en estos casos, ante la enorme diferencia, el público, que es humano, pues se puso del lado del apaleado, es decir, el señor POE. Los jueces del combate ya han empezado a deliberar y la decisión la darán a conocer en las próximas elecciones generales. Lo único claro después del lunes es que cualquier posibilidad de buen rollo entre PSOE y PP es hoy más remota que nunca...y que el señor POE va a tardar un buen tiempo en olvidar la somanta de leches que le dio Rajoy. ¿La pena de todo esto? Que este cisma sólo favorece a esa banda de salvajes asesinos hijos de la gran puta que se llama ETA.


Epílogo: ¿Estoy a favor de la negociación? Sí, en el tema de ETA, por supuesto que estoy a favor de la negociación. Estoy a favor de que los políticos y autoridades pertinentes negocien si a la escoria de turno le echan 150 o bien 1500 años de cárcel, si a los presos de la banda se les tiene en cuenta excepcionalmente para jamás concederles un tercer grado, o si a la bazofia que apoyan a estos asesinos les encierran en cuanto abran la boca, aunque sea para respirar. Creo que me he expresado con claridad.