jueves, 7 de septiembre de 2006

Oh, capitán, mi capitán...Alatriste

Tenía que verla. Aunque sólo fuera por todo lo que se han gastado en promoción. Aunque sólo fuera porque prometía ser honestamente histórica (con todo lo que eso significa). Aunque sólo fuera porque es de las pocas películas españolas actuales que no son ni la versión genital de las españoladas de los 60' y 70' ni un dramón en el que se cuentan cosas que pasan cada día y los críticos y snobs aplauden con las orejas. Aunque sólo fuera porque está relacionada con ese estupendo bellaco llamado Arturo Pérez-Reverte. Sí, he ido a ver "Alatriste".

Una película que, como un buen cuadro, tiene sus luces y sus sombras, sus trazos geniales y alguna que otra pincelada que no sabes muy bien por qué está ahí.
Lo mejor: Viggo "Aragorn" Mortensen, por su camaleónica transformación y la honestidad con que se pone en la piel del ya inmortal personaje de Pérez-Reverte. La dirección artística y la iluminación: Tan magistrales ambas que hay escenas en los que crees estar dentro de un cuadro de Velázquez, Zurbarán o Ribera. Algunos de los secundarios: Juan Echanove, Eduard Fernández, Enrico Lo Verso, Javier Cámara, Elena Anaya y Eduardo Noriega bordan sus personajes. El guión: No por el guión en sí, que tiene notables (y casi imperdonables) carencias, sino por el esfuerzo que habrá dedicado Agustín Díaz Yanes, director y guionista de la cinta, para adaptar cuatro de las cinco novelas de la saga de Alatriste (El capitán Alatriste, El sol de Breda, El oro del rey y El caballero del jubón amarillo) y, al mismo tiempo, intentar contar cómo España se pegó el hostión desde lo más alto, allá por el siglo XVII. Y, por último y no menos importante, la ausencia de cualquier pretenciosidad.
Lo peor: Ciertas lagunas que hay en el guión (justificables, sí, pero tan evidentes que chirrían), el experimento fallido de Blanca Portillo (si su personaje hubiera sido mudo...todavía, pero...), Ariadna Gil intentando hacer teatro en verso (después de eso, queda claro que lo suyo es el cine, a secas), la desaprovechada Pilar López de Ayala (un poco más y sale de extra), algunos postizos demasiado postizos (hay perillas y bigotes que...) y la extraña voz de Alatriste (ronca, con laringitis, aguardentosa, medio guiri...uno no sabe exactamente qué le pasa al capitán en la voz).

En resumen, "Alatriste" es una película entretenida (lo cual, mirando el cine español actual, es digno de asombro y de agradecer) y con una calidad técnica evidente (se mire por donde se mire). Quiero pensar que es una película hecha esencialmente para consumo interno (pues obvia conocimientos históricos y culturales más o menos sabidos por cualquier español, pero que fuera de nuestras fronteras no tienen por qué saber) y que intenta decir a la industria y público de este país "Hola, somos capaces de hacer una película así". Por eso, yo creo que el valor de esta película no está tanto en el trío Mortensen-Reverte-Alatriste, sino en el hecho en sí de que en España nos hayamos atrevido a hacer una película tan grande, tan distinta (que alguien me recuerde alguna película española del último decenio que no sea algún dramón social o una infumable comedia de humor genital) y con tanto esfuerzo. Eso sí que es un hito. A este paso, en diez años le estaremos echando el aliento en el cogote a Hollywood. Creo que, con este film, el cine español acaba de poner su particular pica en Flandes. ¿Quién si no Alatriste podría haberlo hecho?

4 comentarios:

ayatola del rock´n roll dijo...

Bueno bueno, pues me voy a poner fino, no comparto una mierda de tus dos primeros artículos. Y como esto es un blog pues escribo lo que me sale de la Riau, a ver si sabes quien soy.
Sobre la película he de decir que está perfectamente ambientada, por primera vez en el cine actual el trabajo de los asistentes a nivel contextual e historico es perfecto ni un error. Han cuidado los detalles hasta el punto de no poner un cristal en ninguna de las carretas que aparecen. El primero en España que los tuvo en su carromato fue el Conde Duque de Olivares, ni siquiera el rey. La organización de la batalla de Rocroi, donde los tercios viejos tienen muchas peculiaridades, son plasmados literalmente sin que lo sepa el espectador; la importancia de las banderas, el poner a los veteranos delante, un privilegio adquirido, las firmes y prietas filas ante el bombardeo artillero simbolo de honor,disciplina y autoridad que sembró el pánico y fueron imbatibles durante 200 años. Podría seguir tenlo por seguro.
Pero támbien he de destacar que por primera vez en una película de cine bélico no se presenta a un heroe que acaba casandose con la buena y matando al malo. Alatriste es un mercenario, mata por dinero, asesina por encargo, es leal y con honor, se le presenta con vilezas. Y realmente era así, la epoca era así, el director no ha pretendido ensalzar a nadie con dotes "heróicas", y eso es de agradecer, acostumbrados a la cinematografía anglosajona. Espero que a partir de ahora se empiece mas a tratar el tema del imperio en el siglo XVI y XVII narrado por los europeos desde el punto de vista que sea, pero sin tanta mierda Brucewillista y Melgibsionista.

Heimdall dijo...

Pues para no "compartir una mierda" mi opinión en este artículo, coincidimos en el análisis, así que empiezo a dudar si te has leído bien mi artículo.

Pero bueno, para que te quede claro, firmo punto por punto lo que dices en tu comentario (pero, eso sí, yo lo firmo siempre y cuando se respete la ortografía de la lengua que engrandeció Quevedo y hablaba Alastriste).

Anónimo dijo...

Hola!

Bueno, lo primero de todo me presento, mi nombre es Joaquín y he llegado a este blog a través de tu hermano Iñigo Crespo,de quien soy amigo suyo en Pamplona, que me recomendó que lo leyera, y estuve ahora leyendo algún artículo, y empecé a leerlos un poco por compromiso, pero la verdad es que los estoy encontrando interesantes, y creo que al final me voy a leer la mayoría.

A mí también me gusta cómo escribe Reverte, y estaba muy ilusionado con ver esta película. El que tuviese el visto bueno del escritor, los actores, todo.....hacía que prometiese.

Y fui a verla con mis amigos, y la verdad es que la primera vez salí un poco decepcionado, no sé, me esperaba quizá otra cosa, más fidelidad al libro, veía el argumento muy forzado, muy a tirones....

Sin embargo, al final volví a ir al cine a verla con otra gente, y esa segunda vez, quizá porque ya no iba con las expectativas de la primera, salí del cine encantado.

Cada escena tiene una profundidad que de normal no se suele dar en el cine anglosajón. Dentro de cada escena, incluso de las que parecen un mero duelo a espada, hay muchos matices detrás de cada personaje, que los llevan a actuar de esa manera. Eso lo valoré de verdad esa segunda vez.

Cuando salen de las caponeras, esas minas en el sitio de Breda, donde han estado a punto de morir, y les dicen sus superiores que "Breda ha caído", todo eso tenía una fuerza dentro de sí, de esos despojos de soldados, vestidos con harapos, que acababan de estar a punto de dar su vida en un agujero de mala muerte bajo tierra, en una escaramuza que ni iba ni venía, porque Breda ya estaba rindiéndose. Llevar meses y años de asedio jugándose la vida, y darse cuenta en el momento que les comunican la noticia, de que no les produce ni el menor asomo de alegría.

No sé, esa es la que me vino a la cabeza ahora, pero es sólo un ejemplo de lo que quería decir, para mí eso pasa con la mayoría de escenas.

Por lo demás, estoy de acuerdo con lo que dices en el artículo, menos en lo de la voz de Alatriste, a mí me gustó mucho! Fría, seca, cascada.....yo me la imaginaba tal cual.

Bueno,ha sido un placer escribir aquí, espero que no haya sido pesado, es que me crecí un poco escribiendo.

adios!

Joaquín

Heimdall dijo...

En absoluto has sido pesado, Joaquín. Estoy de acuerdo contigo en la profundidad o "fuerza" que tienen algunas escenas, como la que describes. Espero que esta no sea la última vez que comentas en el blog. Un cordial saludo!!