lunes, 29 de octubre de 2007

Cal y olvido

Este artículo no va para quienes comulgan con mis ideas. Este artículo no va para quienes lo leerían. Este artículo va para quienes me criticarían y criticarán por lo que voy a decir, que es básicamente expresar lo que pienso y siento. Para todos ellos, desde el más distante de los respetos, escribo este artículo.

Anoche tuve la oportunidad y la suerte de ver en Telemadrid el documental "La Cruz, el Perdón y la Gloria", basado en el libro homónimo, y que analiza detallada y argumentadamente la cruel persecución religiosa que se sufrió en España durante la II República y la Guerra Civil. El reportaje, impecable en la forma y el contenido, me pareció emocionalmente difícil de soportar pero de una grandeza humana y una higiene democrática difíciles de encontrar en la televisión de los últimos años. Quizás lo más loable sea la ausencia de cualquier revanchismo y sectarismo, dejando que los hechos y los datos hablaran por sí solos al corazón de quien lo tenga. Verlo me provocó muchas reacciones, entre ellas, acordarme del infecto proyecto de Ley de Memoria Histórica de la que ya di cuenta hace no mucho, preguntándome en qué parte de ese viciado texto se hace justicia o se recuerda para bien a las personas citadas en nombre o número en el documental. Como supe la respuesta, decidí escribir este artículo.

Recordar el pasado no significa pervertirlo a gusto personal o político. Hacer justicia no significa olvidar arbitrariamente a víctimas tan inocentes como cualquier otra. Honrar la memoria no significa echar cal viva sobre crímenes impunes para abocarlos a la cruel condena del olvido. Y reivindicar todo esto no es ni sectario, ni extremista ni exaltado y sí un ejercicio de decencia, sensatez y humanidad.

¿Por qué digo todo esto? Pues porque desde hace años y desde múltiples ámbitos se quiere imponer un enfoque de la II República y de la Guerra Civil tan sesgado como maniqueo cuya objetividad está en el mismo lugar que la decencia de quienes defienden vilmente unos argumentos en los que la primera víctima inconfesa esa la verdad. Un enfoque que encuentra su máximo exponente en el citado proyecto de Ley y que olvida que en la historia y en la vida no todo es blanco o negro y que en períodos convulsos o sangrientos como lo fueron nuestra II República y la posterior contienda bélica las causas de la vergüenza y las fuentes de la infamia no hay que buscarlas sólo en una parte. La barbarie y la vileza humana no son patrimonio exclusivo de nadie, como no lo son la libertad ni los valores humanos. Por eso, estoy convencido y sé perfectamente que en la II República hubo personas loables y deleznables a un lado y a otro de la trinchera ideológica, igual que en la Guerra Civil se cometieron salvajadas inhumanas tanto en un bando como en otro (Ej: la matanza de Paracuellos y el fusilamiento de las 13 rosas). Idealizar o demonizar no es sano para nuestra sensatez ni para la convivencia de los que vienen detrás. Y el mejor ejemplo de esto es lo que está ocurriendo en España desde 1936.

Tolero, entiendo y respeto que exista gente que no comparta mis ideas o credo, especialmente si están en mis antípodas, porque en eso consiste ser humano, sensato y "demócrata". Pero lo que no voy a tolerar, entender ni respetar es que exista gente que ningunee, infravalore u olvide a conciencia unos crímenes, dedicando sus esfuerzos a relativizarlos o devaluarlos cuando no a justificarlos, o alabar e idealizar a quienes los cometieron o a las ideas que les espoleaban. Por ahí sí que no voy a pasar. No hay ley ni ideología ni circunstancia ni pretexto que justifique la muerte pero tampoco que se eche cal viva sobre lo que nos recuerda la barbarie, la infamia y la injusticia.

Por eso, porque estoy harto de la pantomima repugnante, hipócrita y sectaria en que se ha convertido España en este tema, escribo este artículo. Porque yo no quiero cal viva sobre esos recuerdos. Porque yo no quiero olvidar. Yo no quiero olvidar que en este país si alguien es de derechas (o de las etiquetas eufemísticas que se suelen utilizar para referirse a ello) y consecuente con sus ideas se le tienda a demonizar y atacar en lo personal y a clasificarle como poco o nada demócrata o ciudadano sin juicio ni valor político. Yo no quiero olvidar que en este país existe miedo a hablar sinceramente de según qué temas gracias al revanchismo visceral que se ha instalado en la esfera política, cultural, mediática y artística. Yo no quiero olvidar la represión tácita y la velada persecución emocional, profesional y/o personal que sufren los que piensan distinto a los lobbies de izquierdas. Yo no quiero olvidar que a la II República la bañaron en sangre y fuego los antecesores de los que hoy expiden carnés de democracia, tolerancia y respeto. Yo no quiero olvidar que fue gente como el socialista Largo Caballero quien avivó las hogueras del odio, el miedo y la muerte. Yo no quiero olvidar que en la Guerra Civil no sólo el llamado bando nacional protagonizó salvajadas. Yo no quiero olvidar a las hordas de sádicos anfalbetos y sanguinarios mentecatos que excusándose en la supuesta defensa de un régimen o una ideología abandonaron su humanidad en una cuneta o ante un muro para convertirse en un ejército de depredadores sin más estandarte que la crueldad. Yo no quiero olvidar las fosas comunes, las tumbas profanadas o la destrucción de edificios donde sólo cabía la humanidad y el respeto. Yo no quiero olvidar que en este país la cultura en general y el cine en particular sólo saben hablar de aquella época de forma guiñolesca y maniquea siempre desde el mismo lado de la trinchera. Yo no quiero olvidar que gente como la periodista tubercular Mª Antonia Iglesias hizo que la II República acabara como acabó y que España se inundara de sangre. Yo no quiero olvidar que cuando veo a Santiago Carrillo estoy contemplando a un asesino impune y un ser abyecto y amoral. Yo no quiero olvidar las lápidas, placas, estelas y los monumentos que recuerdan con nombres y fechas a quienes murieron simplemente por ser católicos y/o pensar distinto a quienes los mataron en nombre de un régimen, un sistema o un partido político. Yo no quiero olvidar que en este país, gracias a ciertas personalidades políticas, periodísticas y artísticas, la justicia, la historia, la sensatez y la verdad nunca harán las paces.

Mi crimen es no querer olvidar. Es pensar diferente. Es decir lo que pienso. Es defender lo que creo. Es saber por qué estaría dispuesto a luchar hasta el último aliento. Es honrar a todos los que, muriendo tan injusta e impunemente como otros, están siendo ninguneados y olvidados. Es estar orgulloso por ser consciente de que en la II República de Largo Caballero o en la zona republicana de la Guerra Civil yo tendría las horas contadas por ser honesto, consecuente y católico.

1 comentario:

Heimdall dijo...

Para más información:
A continuación escribo links sobre el reportaje:

Inicio: http://es.youtube.com/watch?v=qLD-j9NcZBM

2R1: http://es.youtube.com/watch?v=Sk8wKCHHvbQ

2R2: http://es.youtube.com/watch?v=JAaXfQHtVtk

2R3: http://es.youtube.com/watch?v=YpBV6DXLnzg

2R4:http://es.youtube.com/watch?v=QkM8hL9FZUk

GV1: http://es.youtube.com/watch?v=3nW1ch-GP24

GV2: http://es.youtube.com/watch?v=N4LARuwFM4k

GV3: http://es.youtube.com/watch?v=5e59X1TLGbQ

GV4: http://es.youtube.com/watch?v=Et7dZiz8WG0

GV5: http://es.youtube.com/watch?v=aqtjQzbbkr0

GV6: http://es.youtube.com/watch?v=cMHbdgC2N3s

GV7: http://es.youtube.com/watch?v=fyUxD5ead8s

GV8: http://es.youtube.com/watch?v=tCb6Fb6mJ6c

GV9: http://es.youtube.com/watch?v=NHyfok8NYjo

GV10: http://es.youtube.com/watch?v=bjQKqjATk8c

GV11: http://es.youtube.com/watch?v=nzpEhtsUdlg

GV12: http://es.youtube.com/watch?v=_vFa26tix54