sábado, 29 de enero de 2011

"The Walking Dead": Genio y figura desde la sepultura

Los muertos vivientes están de moda. En realidad, nunca han dejado de estarlo. De hecho, hace siglos que lo están, como bien demuestra la bíblica figura de Lázaro, acaso el primer cadáver redivivo documentado de la historia. Bufonadas aparte, se puede considerar 1968 como el año del "Big Bang" oficial, tras décadas de letargo en  films de serie B, de los "no del todo muertos", merced al estreno del hoy hito cinematográfico dirigido por George A.Romero, "La noche de los muertos vivientes", película que, por cierto, está inspirada en la novela de ciencia ficción "Soy leyenda", escrita por Richard Matheson catorce años antes, como reconoció en 2005 el propio "padre de los zombis". 

Desde entonces, los muertos vivientes han formado parte del imaginario cultural popular a través del cine, ya sea con las cinco secuelas filmadas por el propio Romero (El amanecer de los muertos, El día de los muertos, La tierra de los muertos, El diario de los muertos, La supervivencia de los muertos), brillantes remakes como el de Zack Snyder o divertidas parodias como "Zombis party", por citar sólo algunos  ejemplos entre la miríada de títulos del subgénero; los videojuegos, con Resident Evil y The House of the Dead como máximos y exitosos exponentes (detonantes de mediocres adaptaciones cinematográficas); la música, deudora y remanente de los finados en movimiento como demuestran el celebérrimo videoclip "Thriller" del malogrado Michael Jackson, el mítico videoclipo "Zombie" de The Cranberries, el nombre artístico del líder de White Zombie, o, incluso, el aspecto que ofrece en ocasiones "Eddie the Head", icono por excelencia de Iron Maiden; la literatura, con infinidad de títulos entre los que podría destacar la excelente antología publicada por Valdemar o las irreverentes y divertidísimas "El ángel más tonto del mundo" y "Orgullo y prejuicio y zombies", de  Christopher Moore y Seth Grahame-Smith, respectivamente; y el cómic, donde tenemos ejemplos tan dispares como los "Marvel Zombies",  los "Black Lantern Corps" de DC, "Toe Tags" del propio G.A.Romero, el ultragore "Crossed" de Garth Ennis, o el que propicia este artículo: "Los muertos vivientes".
Tanto el cómic original como la serie de televisión de él derivada son de una calidad más que aceptable, especialmente el original impreso. El responsable de todo ello es el guionista de ambos productos, Robert Kirkman, ayudado por los impresionantes dibujos en blanco y negro (igual que la  célebre película de Romero) de Tony Moore y Charlie Adlard, en el noveno arte, y el efectivo cineasta  Frank Darabont, en el séptimo. En mi opinión, el acierto de Kirkman está no tanto en narrar con tino la arquetípica peripecia de los sobrevivientes, liderados por Rick Grimes, en un mundo asolado por los muertos, sino en ahondar dramáticamente en la auténtica lucha de los protagonistas: la de no perder su humanidad en una situación trágica, insólita, desesperada e imprevisible que ha dejado como única norma vigente: todo lo que vive, muere. En el fondo, los vivos no luchan contra los zombis, sino contra sí mismos. Y eso es algo que queda patente, sin paliativo alguno, en "Los muertos vivientes", especialmente en el cómic. Conserva así ese indispensable y latente componente de crítica social que ha tenido cualquier ficción con muertos vivientes ya desde 1968: la brutal lucha de clases, las disensiones por motivos ideológicos, religiosos, de raza o sexo; la denuncia del consumismo exacerbado, el individualismo atroz, etc. 
Volviendo a la obra de Kirkman, la profundidad y complejidad psicológica de los personajes y su a veces sorprendente evolución a lo largo de la trama son, para mí, las verdaderas claves del éxito de este cómic y eso es algo que, pese a las evidentes licencias  que muestra, conserva la serie de televisión, de ahí su éxito. También ayuda que la traslación televisiva sea técnicamente digna y que un elenco de rostros no muy conocidos pero solventes intérpretes ayude a la identificación con los protagonistas. 

En definitiva, "Los muertos vivientes" es un cómic y una serie que no hay que minusvalorar...sino disfrutar y, por qué no, reflexionar. 

2 comentarios:

CUIDADO con los HUEVOS dijo...

En esta ocasión siento estar en total desacuerdo contigo en relación a la serie de TV. Me parece una serie de zombies hecha, por decirlo de alguna manera, para todos los públicos. Los personajes no son creíbles, guión y dialogos estúpidos... los zombies parecen hechos para el especial de nochevieja de José Mota... aderezado todo de la moralina americana... Buff, no hay por donde cogerlo. Me parece malísima.

Por comparar, siendo una película mala como fue el remake de El amanecer de los muertos, sólo con ver los 10 primeros minutos te puedes dar cuenta del miedo que SI que dan esos zombies. Sin hablar por ejemplo de 28 semanas después (GENIAL), o incluso algunas de las que comentas en un tono más humorístico pero parecen mejores que la serie. Al menos no da pena.

En fin, para gustos colores. Es sola una opinión, no es mi intención molestar.

Un abrazo!

Heimdall dijo...

Respeto tu opinión :)

De todos modos, sí estoy de acuerdo en que, en algunas escenas, los zombis de "TWD" tienen un maquillaje "de función escolar". Ja,ja.

No obstante, yo, entre la serie y el cómic, siempre me quedaré con el cómic, que me parece la remilk. :)

Un saludo.