martes, 11 de marzo de 2008

Carta a Patxi López

Señor Patxi López:

En primer lugar, perdone que le trate de usted y como "señor", pues es mero resultado de la educación que recibí y de la que usted carece. Ambos sabemos que no merece tan magnánimo tratamiento, así que disimulemos.

Es una siniestra casualidad que le escriba esta carta en el cuarto aniversario de la mayor masacre terrorista cometida en Europa y comienzo de la más infame y nauseabunda manipulación política de la historia de nuestra democracia, gracias a la cual el partido al que pertenece llegó a La Moncloa. Fue la primera vez en ocho años en la que una victoria electoral se cimenta sobre cadáveres. La segunda fue el pasado domingo, cuando su partido, señor Patxi López, consiguió ser la fuerza más votada en el País Vasco, gracias a que en Euskadi les dieron el pésame en las urnas por el asesinato de su compañero Isaías Carrasco. Yo me pregunto si es reconfortante que te voten por rabia o por pena. Por suerte, yo no puedo responder a esa pregunta. Usted sí.

Pero si hoy le escribo esta carta no es para reprocharle su triunfo electoral. Cada uno triunfa como sabe. Si hoy le escribo esta carta es para recordarle por qué es usted un cobarde, señor Patxi López. Sé que ya le han escrito otras cartas mejores para afearle su actitud, pero he de reconocer que hacía tiempo que se merecía esta misiva. Ruego disculpe mi humilde osadía, con la certidumbre de que usted hará caso omiso de mis palabras, como lo hace con cualquiera que no piense como usted ni le aliente. Es curioso que este reproche sea compartido al que se hace a cualquier tirano, dictador o terrorista. Da que pensar, ¿verdad?

Todos sabían de usted, cuando en 2002 trepó - unos ascienden y otros, como usted, trepan - al puesto de Secretario General del PSE, que su valentía y valía política distaba mucho de la de Nicolás Redondo Terreros o Rosa Díez. Luego demostró que su virtud como político es la misma que la de un parásito: Arrimarse a cualquiera en beneficio propio. Siento si le ha ofendido la comparación, señor Patxi López. Le ruego que por favor la olvide. Quería decir que su cualidad política es idéntica a la de la meretriz más añeja: Flirtear con cualquier persona con la esperanza de obtener un provecho personal. El agravante, en su caso, señor López, es que no flirteó con cualquiera, sino con gente que de democrática poco (PNV) o nada (Batasuna), como por ejemplo sucedió el 6 de julio de 2006. No obstante, en su descargo, si es que eso es posible, he de decir que esa actitud no ha sido exclusiva de usted, sino de su partido, el PSOE, quien en función del viento electoral, ha mancillado o no la Ley. Y si su memoria es frágil, valgan como recordatorio Ignacio de Juana Chaos, Batasuna, PCTV o ANV.

Por tanto, no le puedo culpar de tener esa actitud, militando en un partido que, además de usar la Ley a su antojo, decidió no sólo redundar en errores de Gobiernos pretéritos sino ahondar en los mismos, dando tregua y regalando atención a una organización criminal y asesina que estaba notablemente menguada en todos los frentes. Fueron la ignorancia y la desfachatez del PSOE las que dieron a una banda terrorista aire suficiente para que pudiera volver a matar. La diferencia entre vencer y convencer es a veces tan grande como la vida y la muerte. La lástima es que hasta después de tres muertes, su partido no se dio cuenta de ello, si es que alguna vez dejaron de dársela. La lástima es que si hubieran dedicado el mismo tiempo a perseguir y anular a ETA y sus adláteres que el que emplearon en avergonzar, menospreciar y humillar por ejemplo a la AVT, quizás fueran otras mis palabras. Pero no ha sido así.

Mas volviendo a usted, déjeme decirle, señor Patxi López, que la rúbrica de su valía personal, política y moral la firmó usted el pasado viernes, en la capilla ardiente de Isaías Carrasco. Su actitud entonces sólo es comparable a la de Judas Iscariote o Efialtes. No, no eran vascos. Eran y son dos de los más ruines traidores de la historia de la humanidad. Utilizar, y digo bien, utilizar a un muerto para atacar políticamente a otra persona es de una vileza desmesurada. Usted organizó una encerrona, una traición, para que Mariano Rajoy y María San Gil fueran increpados por usted y otros bellacos cuando se disponían a ofrecer una honesta muestra de respeto humano y político por el nuevo asesinado de ETA. Usted tuvo el infame honor de afear una noble conducta de un adversario político delante de un cadáver. Usted, vil y cobarde Patxi López, quiso protagonizar la anécdota más amarga de esa jornada de luto.

Vista su actitud, señor López, creo que es la rabia y el dolor lo que le mueve. La rabia de que, con su persistente coqueteo y tibieza con el entorno etarra, el tiro les saliera por la culata. El dolor de que ese tiro fuera a parar a un compañero de partido. No sé si sabe que tanto usted como su partido se equivocaron. Lo que sí sé es que ahora sabe y saben de primera mano la magnitud de su error. Ojalá ahora sean conscientes de que, sin distinción, a los criminales se les persigue y a las víctimas se las honra.

Regodéese si quiere en su hiel, en su vileza y cobardía, señor Patxi López, porque, por mucho que haga y diga, lo acontecido este fin de semana demuestra que por desgracia en este mundo muere gente valiente y de bien para que vivan en libertad personas cuyos valores humanos son tan livianos e indecentes como el polvo del suelo.

Acuérdese ahora de las sonrisas que usted les dedicó a quienes fueron las únicas personas que sonrieron el viernes.

Acuérdese ahora, señor Patxi López.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vamos vamos... tienes muchos rojillos a tu alrededor, ten cuidado no te mordamos con nuestros colmillos, ni te corneemos con nuestros cuernos. Javiiii que tú eres mucho más brillante que cualquier tertuliano para repetir cantinelas con estribillo pegadizo, pero que no dejan de ser cantinelas ya dichos por otros.

Heimdall dijo...

En primer lugar,muchísimas gracias al autor de este comentario, responsable de obras maestras de la literatura como por ejemplo "El Cantar de Mío Cid" o "El Lazarillo de Tormes".

De todos los que he tenido en este blog, ha sido el comentario más nocturno o el más madrugador, según se mire.

Respecto a lo de "repetir cantinelas", he de decir que tengo la sana costumbre de expresar lo que pienso y de pensar por cuenta propia. Por suerte o por desgracia, tengo poco tiempo y ganas de escuchar o ver tertulias, así que si mi "cantinela" ha sido ya entonada por otros, será mera coincidencia.

En cuanto al estribillo pegadizo, pues bueno, creo que es más ameno y pegadizo el "chiki-chiki" que lo que digo en este artículo, que, por cierto, tenía pensado escribir el mismo día de autos. Si no lo hice fue por razones de tiempo y luego, con el resultado electoral, me cambiaron las "prioridades editoriales".

En cuanto a lo de los "rojillos", pues tengo la suerte de tener a mi alrededor gente de todos los colores, con los que me llevo muy bien y a quienes respeto. Tampoco me dan miedo ni huyo de las opiniones discrepantes, la verdad. Toda opinión, si no es una sandez, es enriquecedora. Al menos yo pienso así.

Por último, muchas gracias por el elogio de "brillante". Yo simplemente intento ser sincero y consecuente con lo que pienso.

Un saludo, querid@ desconocid@. :)