
No estoy en contra de los Sanfermines. Soy hijo de navarro, veraneo en aquellos lares desde niño, tengo una extraña simpatía por la gente de allí y he estado en dos ocasiones en las fiestas que propician este artículo. Lo que sí estoy en contra es de la imagen "romántica" y mitificada que se ha generado. Cualquiera que vaya a Sanfermines y tenga la sesera en su sitio estará de acuerdo en que:
- Da verdadero asco recorrer la ciudad por el repugnante aspecto que presentan las calles y parques, donde lo que no mancha, apesta, y lo que no hiede, pringa.
- Hay que hacer un colosal ejercicio de indiferencia para evitar que ciertas estampas y comportamientos públicos, dignos de cualquier reportaje de National Geographic, se te queden en la retina indefinidamente.
- Son unas fiestas tan masificadas que el agobio o el cabreo están a la vuelta de la esquina.
Yo, personalmente, no le encuentro el atractivo a formar parte de una marabunta humana en la que estás rodeado de apóstoles de la melopea que berrean majaderías o rebuznan cánticos festivos. No le encuentro el atractivo a unas fiestas donde hay más corridas fuera de la plaza de toros que dentro. No le encuentro el atractivo a esta verbena pueblerina con look Hollywoodiense. Pero entiendo y respeto que haya a quien le guste.
Por lo demás, me seguiré levantando estos días a las ocho de la mañana para, sin periódico y con legaña, asistir al siempre emocionante encierro, como hago desde niño.
1 comentario:
y este año mucho más q nunca las drogas han echo más q presencia, se que las drogas son de toda la vida como quien dice, pero pufff lo que hay ahi..... luego lo q mas gracia me hace es q se meten con las discotecas de bacalao, q si hay drogas q si esto q si lo otro, pse
saludos
nagore
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