domingo, 22 de mayo de 2011

La fiesta de la democracia

La fiesta de la democracia no está en los colegios electorales. La fiesta de la democracia no son las elecciones. Ya no. 

¿Por qué? Porque la democracia es concebir la política como un servicio para toda la sociedad donde el bien común esté por encima de ideologías y egos. 
La democracia es tener unos políticos que vivan "para" la política y no "de" la política.
La democracia es una economía que no esté secuestrada por lobbies de ningún tipo y desprovista de la picaresca sumergida.
La democracia es poseer unos bancos que piensen más en los ahorros de los ciudadanos que en los de sus directivos. 
La democracia es un mercado laboral libre de la explotación que el paro permite a los contratantes.
La democracia es poder contar con unos sindicatos que no estén a sueldo de Gobiernos ni partidos y trabajen por el bienestar de los trabajadores y no por la holgazanería remunerada.
La democracia es disponer de un sistema judicial al que los inocentes respeten y los delincuentes teman, y no al revés.
La democracia es contar con unas leyes que no formen un corpus legislativo esquizofrénico y contradictorio.
La democracia es una Sanidad donde la calidad esté por encima del gasto económico.
La democracia es una Educación que se preocupe por formar y no adoctrinar y a la que se pueda acceder sin tener que rifar el porvenir de los más pequeños.
La democracia es una Universidad despolitizada donde el conocimiento y el esfuerzo sea la base de un futuro laboral y humano.
La democracia es saber que la Prensa nos va a informar únicamente con honestidad.
La democracia es disponer de unos medios de comunicación donde primen la calidad, la variedad y el buen gusto.
La democracia es una cultura sin ideologías y con talento.
La democracia es una sociedad donde se premie el mérito, se valore el civismo y el progreso no sea a costa del vecino.
La democracia es poder denunciar sin miedo ni cortapisas todo lo que no funciona y a quienes la pervierten o lo consienten.

Por eso, yo estoy contento y orgulloso de saber que no estoy solo al reclamar un país mejor que el que sufrimos.
Por eso, yo festejo la democracia de quienes se indignan ante quienes traicionan valores, se lucran con el fracaso, ponzoñan ideales, quiebran sueños y comprometen vidas.
Por eso, la fiesta de la democracia no está en los colegios electorales. Está en lugares como la Puerta del Sol.
Por eso, la fiesta de la democracia no son las elecciones. Son todas las personas que desde todos los rincones sociales e ideológicos se han puesto de acuerdo para decir basta. Son todos aquellos que van a transformar el ruido y la furia en algo mejor que lo que tenemos o, al menos, van a poner todo el alma en intentarlo.

6 comentarios:

Cayetano dijo...

Totalmente de acuerdo. Por una democracia al servicio de los ciudadanos y no de los mercados financieros.
Un saludo.

Juan Carlos dijo...

Así debería ser. Los bancos, la universidad, los colegios, los trabajos, la democracia; todo, al servicio de los ciudadanos. ¡Ojalá!
Salu2

Heimdall dijo...

Tras lo ocurrido anoche, yo creo que...

Lo mejor de los resultados electorales: El estrepitoso fracaso del partido del Gobierno, castigado por su inutilidad.

Lo peor: El éxito de los independentistas y proetarras en Euskadi y Navarra.

Lo verdaderamente importante: Que la indignación ciudadana se ha sintetizado en un movimiento como el que ha convertido la Puerta del Sol en la "Plaza SOLución".

¿Qué os parece a vosotros?

Heimdall dijo...

Un post muy interesante al hilo de todo esto: http://periodistas21.blogspot.com/2011/05/refundar-la-socialdemocracia.html

José dijo...

Ojalá el movimiento del 15-M se haga mayor y se sacuda a los piojos que se le han enganchado. ¿Qué hacen las ideologías votantes de IU, PSOE y demás partidos en ese embrollo? Que digan sin complejos que no les van a votar, igual que dicen sin complejos que al PP ni agua. Entonces estaremos hablando de movimiento de democracia real. ¡Fuera los partidos que sólo viven por y para ellos! Fuera PP, fuera PSOE, fuera IU, fuera CiU, fuera PNV, fuera Esquerra, fuera de las instituciones ¡ya! O cambian o les cambiamos, esto es el comienzo (eso espero).

David Maturana Céspedes dijo...

Democracia en las escuelas
El paradigma de la democracia en las escuelas es, entre otras, educar para vivir en este sistema político, y está referida al desarrollo de las capacidades y habilidades para una convivencia social fundada en la solidaridad, la participación, el respeto, la libertad, la justicia y la paz, que de examinar bien, éstas poco lugar tiene. (Matonaje)
El fundamento filosófico radica en del desarrollo de la auto-conciencia y la responsabilidad social de la persona e implica el empoderamiento de todos para participar activa y responsablemente en los ámbitos de la vida política y social.
Esta función democratizadora cruza transversalmente y compromete todos y cada uno de los procesos escolares, incluyendo el sistema de relaciones que en ella se teje, los procesos curriculares que se implementan y las estructuras de poder de las instituciones, claro que nos falta mucho.
Un maestro necesita libertad para escoger los contenidos, las metodologías y las didácticas necesarias; necesita poder distribuir el tiempo que dedica a las materias y al grado de dificultad que tienen para sus estudiantes; debe decidir si opta por la homogeneización de la profundidad de los contenidos y si ésta se realiza pensando en los alumnos más brillantes o en los más lentos.

¿Cómo ser profesional si hay limitaciones a la autonomía?
En realidad estamos ante una verticalidad del mando educacional que es impropio de una democracia.
No obstante, tenemos una serie de dificultades para cumplir con aquello que validamos, esto porque existe una estructura organizativa ya establecida y que requiere solo maquillajes, por lo tanto lo que exige es un sometimiento a lo establecido, se ha desestimado a los estudiantes y a otros actores en sus necesidades y sus voces han permanecido separadas de los problemas que los aquejan, esto nos impide la posibilidad comprender sus historias, lenguajes y cultura.
Un colegio en el cual exista lo planteado, establece una relación de dominación-obediencia, que a veces se le denomina disciplina, impide generar procesos de colaboración, participación y reciprocidad que son aspectos constitutivos vitales para la democracia, por ello requerimos legitimación los procesos que en ella se viven, se validen los significados de los actos y prácticas, convocando a alumnos, profesores y administrativos a participar en esta tarea. (Construir entre todo el reglamento de convivencia y establecer los principios que regulen la vida en el colegio, realizarles ajustes al currículum, fortalecer los consejos escolares, el centro de alumnos, el centro general de padres, el consejo de profesores, el equipo de gestión, el equipo técnico pedagógico)
En consecuencia, para que las escuelas sean democráticas, se requiere, entre otros aspectos, fomentar la participación a partir del dialogo permanente, el debate abierto, así los actores son protagonista del proceso formativo, implica desempeñar activamente las diversas funciones con el respaldo de los acuerdos, esto constituye uno de los ejes articuladores de las prácticas sociales en la escuela y promueve y garantiza el desarrollo y la formación democrática de los estudiantes. Claro que el ejmplo del sistema educativo, no contribuye en nada, las innumerables reformas que han impuestos los gobiernos, si un diagnóstico previo, sin basarse en la realidad y sin una evaluación previa, son el ejemplo más categórico de la falta de participación, todo porque se trata de una copia de lo que han hecho otros países, entonces es difícil hablar de democracia en los colegios.