miércoles, 7 de julio de 2010

¿La felicidad? Quizás sea esto

Noche cerrada. Corazones abiertos. Júbilo en las gargantas. Lágrimas en los ojos. Una cacofonía de bocinas, cláxones, carcajadas y gritos inunda todos los umbríos rincones del silencio nocturno. Éxtasis que no entiende de complejos, privacidad o anonimato. La gente conquista las calles en el nombre de la alegría. Rojo y gualda son los colores de los sueños hechos realidad. España, el nuevo nombre de la felicidad.

Que un partido de fútbol como el de esta noche ocasione semejante reacción es sólo un ejemplo más de que el deporte es un arma de ilusión masiva. La noche del miércoles 7 de julio de 2010 supone además que, de ahora en adelante, no estaremos ante un hilarante chiste cuando alguien diga "Esto es España que llega a la final del Mundial de fútbol...", que las videoconsolas dejarán de ser el último reducto para los que quieren hacer un sueño realidad, que lo imposible es sólo una cuestión de tiempo, que la Historia no está para lamentarla, sino para escribirla con orgullo.

Pero es que también, un partido de fútbol como el de esta noche nos hace sentir a todos, sin exclusión, parte de una mitología épica y gloriosa escrita por los nuevos Aquiles, Ulises, Heracles, Jasón, Teseo y Héctor. En una sociedad que niega o devora referentes, el deporte nos brinda espejos en los que fijarnos, paladines del esfuerzo y la valentía, del talento y el sacrificio, del pundonor y la solidaridad.

Y es que, un partido de fútbol como el vivido esta noche es de esas cosas que todo el mundo desea tener en su vida: un recuerdo para ser feliz siempre que lo busques en el baúl de la memoria, una hazaña para contar a los que vendrán empezando con un "Yo viví esto que te voy a contar", una página de la Historia y la memoria en la que todos podemos escribir con la mayor ilusión notas a pie.

Yendo exclusivamente al comentario deportivo, el camino de la selección en este mundial ha sido el siguiente: Lo comenzamos demostrando que necesitábamos afinar nuestra precisión suiza (0-1), luego abandonamos nuestras particulares honduras con algún titubeo (2-0) y seguidamente decidimos pasar a octavos poniendo un poco de chile picante a nuestra paciencia (2-1). A continuación, demostramos al mundo que los fados sólo nos gustan en lo musical (1-0) y, ya en cuartos, que para guays, nosotros (1-0). Así que nos clasificamos por primera vez para una semifinales en un Mundial de fútbol. ¿Miedo? No. ¿Respeto? Sí. El caso es que esta noche se ha visto un desfile de la victoria y no precisamente militar ni germano. Un sueño ya se ha cumplido...falta otro: Reinventar en lo futbolístico la inmortal rendición de Breda...pero todo a su tiempo.

Hoy sólo queda dar las gracias y felicitar a esos jugadores que se han echado a la espalda la ilusión de un país y han reventado todas sus penas con un cabezazo antológico. Y también al seleccionador alemán, que en lugar de caer en pataletas de otros con más nombre y menos vergüenza, se ha revelado como un auténtico caballero en su rueda de prensa.

Durante siglos, sabios y filósofos han reflexionado sobre qué es la felicidad. Yo creo que, quizás, la felicidad sea esto.


3 comentarios:

Cyrano dijo...

Bueno, ahora las guerras se libran en el estadio, pero me parece uno de los deportes más simples y aburridos del mundo: dar patadas a una pelotita arriba y abajo del campo.

Mejor sería volver a los gladiadores del circo romano: que ZP, Rajoy, Cayo Lara y Durán i Lleida se enfrenten en la arena ataviados como mirmillones, tracios, reciarios, samnitas, etc. Rubalcaba ya lo hace mandando a ochenta gladiadores a detener al presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, sin orden judicial.

Viva el "fúrgol" y "la roja" (que es rojigualda... ¿o no distinguen el amarillo los capitostes de la cosa deportiva?

Anónimo dijo...

está muy bien todo, me ha gustado mucho. Solo una cosa que no me ha gustado nada: la comparación de cómo se pueden sentir hoy los alemanes con cómo se han sentido los polacos en el 39, me parece horrible Javier frivolizar una invasión de un país que terminó en un holocausto....eso no tiene nada que ver con la frivolidad de perder una semifinal en un mundial...por favor Javier nunca caigas en la tentación de comparar el fútbol con la política y /o mezclarlos (es una cosa ridícula y facilona para la prensa) y peor aún comparar desgracias políticas históricas con un deporte de entretenimiento.

Heimdall dijo...

Buenas :)

Cyrano, estoy de acuerdo. Yo volvía a los tiempos de los gladiadores, echando a la arena a los políticos, al famoseo y a todo el excedente de presos con delitos de sangre a sus espaldas.

Vale, anónimo. Tienes razón. Pese a la guasa, sólo quería hacer una metáfora. Pero bueno, para no herir sensibilidades, ya lo he corregido. Pero, para que conste, dejo aquí el texto original: "El caso es que gracias a España los alemanes saben desde esta noche cómo se sintieron los polacos allá por 1939".

Salu2