martes, 6 de septiembre de 2011

Origen. Planeta. Simios...Pues eso

Homenaje, reinicio, precuela, actualización...esas son las cuatro motivaciones que subyacen en la película que vi anoche: "El origen del planeta de los simios". Un film que pretende contar los precedentes de la mítica saga que en 1968 comenzó su andadura cinematográfica con una película antológica como fue "El planeta de los simios", una de mis distopías favoritas, basada en la novela homónima de Pierre Boulle y que propició a Charlton Heston uno de sus papeles más emblemáticos. La historia de esta película aborda las mismas premisas que las películas "La conquista del planeta de los simios" y "La batalla por el planeta de los simios", es decir, explicar cómo llegaron los primates a dominar el mundo, aunque con un argumento más verosímil o menos enrevesado que los de aquellos films. 

En esta ocasión, no hay guerra nuclear ni cientos de años de evolución ni enrevesados viajes en el tiempo, sino un fármaco experimental que contiene en su composición las semillas tanto de la evolución como de la extinción, convirtiéndose así en una síntesis artificial de génesis y apocalipsis. Así, si, sucintamente, la pentalogía de antaño prevenía y criticaba la carrera armamentística nuclear, "El origen del planeta de los simios" advierte de los riesgos de jugar a ser Dios en un laboratorio

Lo que permanece inmanente es esa crítica al comportamiento del hombre como un salvaje despiadado para el resto de especies y congéneres, realzado por la bondad y el sufrimiento de los simios, que se vuelven más "malvados" cuanto más se humanizan. 

Otro detalle a su favor son los fugaces guiños a la saga clásica: la cacería/captura en la jungla, la Estatua de la Libertad con la que juega el simio protagonista, el lanzamiento y posterior pérdida de la nave Ícarus, la carga de la policía a caballo...  

Hasta ahí, todo francamente interesante y positivo. Al igual que lo es la más que aceptable y creíble recreación de los primates (gracias a Weta Digital) y la "interpretación" de Andy Serkis como el entrañable y carismático César.

Y poco más, porque los "peros" que se pueden poner a la cinta son suficientes para dejarte cierta sensación de frustración al salir del cine. A saber: Un excesivo metraje, una narración propensa al anticlímax, un guión mejorable, unas escenas de acción sin muchas concesiones (realistas) a la violencia (en pos de una taquilla para todos los públicos) y unas interpretaciones que, en líneas generales, son desfavorables en el bando "humano" (exceptuando a un  James Franco que se limita a salvar su prestigio).

Quizás es que yo tenía más expectativas de las debidas, quizás es que la sombra de "El planeta de los simios" es demasiado alargada o quizás es que esta película adquiriría más valor como inicio de una nueva saga que como film autónomo y autoconclusivo. Sea como fuere, "El origen del planeta de los simios" es una película que al ir de más a menos te deja con un hambre cinéfila que se puede saciar perfectamente viendo de nuevo el soberbio título de 1968.

2 comentarios:

Lakacerola dijo...

He visto la clásica, ésta no, mi presupuesto últimamente no da para grandes dispendios cinéfilos.
Un saludo.

Heimdall dijo...

Bueno, haces bien ;-) Espérate a verla en la TV o a que la saquen rebajada en DVD ;-)