Afortunadamente, no todo es horterada, chabacanería o, directamente, bazofia en la televisión que se emite en nuestro país. Afortunadamente, la calidad no ha sido enterrada en esa fosa séptica que es la parrilla televisiva (al menos, la gratuita). Afortunadamente, la cultura aún no ha sido masacrada por la legión de tunantes, golfas, camorristas, demagogos, fulanos, menganas y demás caterva de baratillo rampante aún en los tiempos de la TDT (Ver grandes programas de Telecirco como "Chulos, putas y viceversa", "Sálvame de Belén Esteban", "Las chonis de la corona", "La noria de las vanidades", "Enemigos íntimos de la vergüenza", "Supervivientes (por desgracia)", "Mercedes Milá Show", "Resistiré este horror"...o productos de Hortera 3 como "Dónde estás carroña", "El diario sumidero", "Fornica o Quítate"...). Afortunadamente, se emiten series como "Los Tudor".Dejando a un lado las más que notables licencias (que a veces incurren directamente en la invención) que se toma en ocasiones, esta producción sólo puede recibir un calificativo: magnífica. "The Tudors" es una de esas cada vez más inusuales muestras de que la calidad no está en absoluto reñida con unos buenos datos de audiencia. Pruebas hay de ello. No en vano, la serie de Showtime tiene excelentes bazas a su favor: Un guión trepidante y excelentemente trabajado en tramas de lo más adictivo, unas interpretaciones solventes cuando no extraordinarias (el reparto está trufado de buenos actores), una banda sonora digna de reyes...y, lo más importante en mi opinión, la facilidad con la que despierta el interés o la curiosidad por conocer más de los sucesos y/o los personajes que en ella aparecen.

Creo que es muy difícil ver este impresionante fresco del convulso y decisivo reinado del demente y apasionado Enrique VIII y no tener ganas inmediatas de conocer cuánto de verdad hay en los hechos ficcionados y cómo fue la vida real de sus protagonistas. En mi caso, por ejemplo, ardo en deseos de documentarme mejor sobre la impresionante reina Catalina de Aragón (memorable y regiamente encarnada en la serie por la actriz Maria Doyle Kennedy). Si eso lo consigue también en cada uno de los millones de espectadores que tiene "Los Tudor" alrededor del mundo, la cultura tiene una deuda enorme con todos los implicados en esta serie. Y en cuanto a las notorias y puntuales "infidelidades" a la historia real...bueno, digamos que nunca estuvo mejor justificada una infidelidad, ya que, nos pongamos como nos pongamos, esta serie no deja de apostar por la historia y la cultura, haciendo de ellas premisa y eje de la producción.
Siento mucha admiración por esta serie. Admiración y también envidia, porque en España tenemos una historia tan rica o más que la de Inglaterra, con personajes tan apasionantes como los que "Los Tudor" nos ofrece y que, sin embargo y lamentablemente, no ha tenido digno eco en una traslación fílmica o televisiva comparable (cuando no inexistente) a la serie que ayer concluyó su segunda temporada en abierto en nuestro país (y eso que la cuarta y definitiva ya ha terminado su emisión al otro lado del Atlántico). Ojalá esta deficiencia se subsane en un futuro.
Y mientras llega ese momento, si es que llega, veré productos televisivos tan estupendos como "Los Tudor".






















