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viernes, 31 de agosto de 2018

"El Geographic"

Hay momentos en la vida en que los lugares dejan de ocupar un lugar para ser patrimonio del tiempo. Momentos en que determinados emplazamientos no tienen más salidas que el olvido o el recuerdo. Eso precisamente es lo que le ha pasado a The Geographic Club, un conocido bar, restaurante y coctelería ubicado en el 141 de la calle Alcalá, en pleno Barrio de Salamanca. Y allí ha estado durante más de 20 años. Hasta su cierre

Por haber pasado buena parte del verano fuera de Madid, de la desaparición de este local me he enterado esta misma semana, al ver por casualidad a la maquinaria haciendo en el solar del Club lo que los buitres con la carroña. Sorpresa, pena, incredulidad, melancolía. Todas esas inesperadas sensaciones hicieron que echara instantáneamente mano al teléfono y sacara una fotografía a medio camino entre la postal y la autopsia. Como si quisiera embalsamar en un jpg un recuerdo. La verdad, para mí "el Geographic", como lo llamaba, era un sitio especial. Muy especial. No lo frecuentaba mucho pero sí puedo decir que he estado en su exótico y curioso interior varias veces y todas y cada una de ellas son buenos recuerdos. No en vano, ese "rincón de los aventureros" ha sido escenario y cómplice de los inicios de la etapa más feliz e importante de mi vida y, por eso, tiene y tendrá siempre un lugar en mi memoria. El lugar que ahora la repugnante codicia inmobiliaria le niega en la calle para susto de los vecinos y disgusto de quienes tuvimos la suerte de pasar por ese oasis para sedientos de evasión, de cruzar esa puerta a otros lugares y tiempos, de ese respiro entre maderas nobles y recuerdos de tierras remotas. De todos los bares y similares que he conocido en Madrid, éste era mi favorito.

Por suerte, la melancolía y la nostalgia aún se pueden mitigar visitando la web del club, puesto que sigue activa (vete a saber hasta cuándo), y así disfrutar del recorrido virtual que ofrece en su interior por unas estancias que hoy ya sólo perduran en fotos y recuerdos.  

Echaré de menos al "Geographic" por lo que sus promotores quisieron que fuera, por la capacidad evasiva de su ambiente y por lo que acabó siendo para mí. Me queda al menos el consuelo de tener la certeza que a mi memoria no llegarán las excavadoras. 
 

sábado, 16 de junio de 2018

Ópera en vaqueros

Ocurrió ayer. Madrid. Mediodía. Calle Arenal. A escasos metros de la misma Puerta del Sol donde se confunden madrileños en tránsito, mimos variopintos transformados en islotes entre el gentío, guiris hormigueando en una fiebre de fotos y selfies, dos golfonas sacando cuartos a quien tenga el (dudoso) gusto de fotografiarse junto a sus aireadas carnes y su kitsch "I love Madrid", y unos cuantos siniestros seres de felpa con alma andina que pervierten con afán lucrativo grandes iconos infantiles en los alrededores del Kilómetro Cero.

Yo me encaminaba a esa preciosa iglesia con alma literaria y olor a churro llamada San Ginés, a "agradecer" a San Judas Tadeo los servicios prestados en esa guerra sin cuartel conocida como "oposiciones". Como siempre que ando por el agobiante y masificado centro, iba con la indiferencia activada y los pies ligeros. Pero la escena que quiero destacar captó mi atención y frenó mis pasos. La "culpa" la tuvo un cuarteto formado por una pianista, un violinista, dos tenores y una soprano (no voy a entrar ahora en digresiones de si eran tenores, barítonos, soprano, mezzosoprano o contralto) vestidos como cualquier otro paisano: vaqueros y demás vestuario de camuflaje urbano. Ignoro en qué momento a los cuatro artistas les pareció una buena idea cantar ópera en el epicentro febril y populachero pero tuvieron la valentía de hacerlo. Y, oye, ni en sus mejores sueños. Ni en los míos tampoco. Una delicia. Así se puede resumir su desempeño, arte y talento. Simplemente sensacionales.

Viendo todo eso, confundido en la treintena o cuarentena de personas que rodeaban asombradas y absortas al cuarteto, me acordé de todos esos supuestos talent shows (que para mí a duras penas llegan al show y no digamos ya al talent) con los que Telecirco trufa su parrilla de programación. Me refiero a Tú sí que vales, Got talent, Factor X y demás linaje. En esos instantes, mientras el cuarteto honra la ópera con un repertorio de reconocibles "grandes éxitos", tuve la absoluta certeza de que el talento no es eso que quieren hacer creer un jurado estrafalario en medio de una escenografía hortera a propósito de unos concursantes de discutible valía sino lo que estaban demostrando estas cuatro personas y que, quizá por eso mismo, nunca veríamos a este cuarteto pisando un escenario de Mediaset. También pienso en otra cosa: cómo tiene que estar el patio para que gente tan objetivamente virtuosa se lance a la calle a mendigar atención y reconocimiento, exponiéndose a la intemperie de un posible ninguneo. Tremendo.

La multitud escucha. Los aplausos pagan. Yo reanudo mi marcha pero atrás vuelven a emerger la música y las estupendas voces de esa "ópera en jeans". A veces, la vida es maravillosa.

jueves, 4 de enero de 2018

Las reinonas magas

Hay que reconocer que la Alcaldía de Madrid, desde que está en manos de cierto batiburrillo, tiene cierta propensión a armar el Belén en Navidad con polémicas gratuitas, absurdas y, por tanto, fácilmente evitables. Este año, a diferencia de lo que pasó en 2016, la memez que ha levantado una desmesurada polvareda es la inclusión de una carroza en favor de la diversidad sexual en la cabalgata de Reyes de Vallecas. Esta decisión de homenajear a Priscilla, reina del desierto en plena noche del 5 de Enero ha suscitado, como digo, una polémica que ha devenido en noticia nacional. A mí, por lo pronto, me parece una majadería tanto la decisión en sí como la exagerada sobrerreacción de ciertas personas propensas a mear salves y rasgarse las vestiduras.

En cuanto a la carroza de las reinonas magas: Habiendo días más oportunos, circunstancias menos controvertidas y motivos mejores para visibilizar las diferentes opciones sexuales y reivindicar la normalidad para quien vive, ama y siente más allá de las fronteras heterosexuales, creo que la decisión de pasear este tema en la cabalgata de Reyes es algo fuera de lugar, forzado, inoportuno, incongruente e inconexo, tanto como me lo parece incluir en el desfile de Reyes a personajes del mundo televisivo o de diversos bestiarios que poco o nada tienen que ver con el sarao bíblico-religioso navideño. Ignoro si el tema de la drag-carroza es fruto de una cándida ingenuidad o bien resultado de una deliberada intencionalidad de dar la nota o de refrescar un discutible afán de protagonismo. Sea por el motivo que sea, me parece un error y no por el tema de visibilizar al mundo LGTB sino por la forma y la ocasión. Es como si Podemos leyera un manifiesto republicano en un acto a favor de la monarquía o los de Hazte Oír desfilaran en el Día del Orgullo o un charcutero hablara en una conferencia vegana o el PP encabezara una manifestación contra la corrupción: es algo totalmente legítimo pero chirriante, tonto, de mal gusto y contraproducente para los interesados. En resumen: cada cosa a su tiempo y cada tiempo a su cosa y, mientras tanto, nada de mezclar churras con merinas, por favor. Por cierto, un consejo para esos demagogos, histéricos de la corrección política o fanáticos arcoiris que piensen que soy homofóbico o alguna estupidez similar: leed ciertos artículos que publiqué en 2007 y 2017 y luego ya hablamos.

Respecto a la sobrerreacción: una cosa es discrepar y otra ponerse estupendo. Siendo ambas reacciones legítimas y legales, la primera es sana pero la segunda es tóxica. Baste como ejemplo de esto último la petición de la rimbombante Liga Española Pro Derechos Humanos de impedir la salida de la carroza LGTB: "El objeto de esta medida cautelarísima es evitar la tergiversación de las tradiciones religiosas, en detrimento de los niños, cuya ilusión se basa en que los mismos Reyes Magos que conocieron a Jesús en su lecho natal ofreciéndole regalos de alto valor simbólico, celebran cada año el mismo día de su llegada, ofreciéndole regalos a los infantes como tributo del propio Jesús a la humanidad. (...) De ejecutarse la presencia de las Reinas Magas, cambiaría el criterio por el cual existen los Belenes y la imagen de quienes adoran al Niño Dios a pocos días de su nacimiento, lo cual causaría un daño de imposible reparación, porque en ningún caso podría retrotraerse la imagen difundida. (...) La celebración de la Cabalgata en el formato propuesto perjudica altamente el interés general, el interés de los niños en su ilusión y tradición además del interés legítimo de la Iglesia Católica por la irreverente y ofensiva imagen que afecta a uno de sus principales símbolos" y rematan la faena recordando que las Reinas Magas no existen en la tradición religiosa, y que los Reyes Magos "no son personajes sino citas bíblicas de las cuales el Ayuntamiento de Madrid no es titular. Por ello no puede alterar la inalterabilidad dogmática de la Iglesia Católica durante milenios". Esta petición, por cierto desestimada por motivos procesales, es como decía antes el mejor ejemplo de lo que entiendo por sobrerreacción. Dejando a un lado lo repugnantemente cursi y meapílico de la forma y el fondo de su escrito, creo que ejemplifica bastante bien que quienes estan protestando tan airadamente contra la estridente y errónea soplapollez de la drag-carroza quedan en evidencia por varios motivos: 1) Si nos ponemos rigurosos o, mejor dicho, ultraortodoxos con el tema de la Navidad, mejor sería ir cambiando la fecha de celebración de la misma y deconstruyendo el portal de Belén. 2) Los Reyes Magos que todos conocemos beben más de los apócrifos y el costumbrismo popular que de lo poquísimo que dice la Biblia. 3) La propia sexualidad de los RRMM está en ¿entredicho? por la Iglesia con el tema del "sueño de los Reyes Magos", así que mejor correr un tupido velo. 4) ¿Quién les ha nombrado a estos measalves portavoces y paladines del interés general? Puestos a defender el "interés general" y hablar de "alarma social" sería más necesario y digno alzar la voz contra la precarización del mercado laboral, la enésima subida de la luz, el pésimo nivel educativo, la manipulación informativa, la conciliación trabajo-casa o cosas así antes que por el paseo navideño de unos travestidos. 5) ¿Les molesta/cabrea/ofende que desfilen unas drags pero no Bob Esponja, Pocoyó o engendros que parecen sacados de un espectáculo de La Fura dels Baus? ¿En qué parte de la Biblia figuran esos personajes? ¿Fueron Las Supernenas a adorar a Jesús al pesebre? Y 6) La Iglesia Católica y sus leales defensores flandersianos harían mejor en solucionar el asqueroso tema de la pederastia que en protestar por lo que en el fondo no deja de ser una estridente mamarrachada. En resumen: no me parece mal comentar, criticar o protestar por la drag-carroza pero sí me parece gilipollesco exaltarse de semejante manera cuando está el patio como está. Ojalá todos los problemas que tenemos los españoles fueran del nivel de "hombres vestidos de putones galácticos desfilando en Reyes". Por cierto, un aviso para todos esos papanatas que se piensen que soy ateo o agnóstico o iconoclasta: soy creyente, cristiano, católico y practicante...pero no tonto del culo.

En fin. Con todo este asunto de las drag-queens en la cabalgata vallecana creo que los de un lado y otro han perdido una oportunidad estupenda para no quedar como unos perfectos idiotas.

lunes, 8 de febrero de 2016

Títeres

El problema no es que unas personas sin ingenio ni buen gusto ni sensibilidad ni gracia ni habilidad ni respeto dediquen su vida a mancillar  el arte de los títeres, porque cada cual está legitimado para malgastar su existencia como le salga de los mismísimos, especialmente si tu valía ética o intelectual no da para más que para servir de mal ejemplo, de pésimo ejemplo, de hostiable ejemplo.
El problema no es debatir si la libertad de expresión es la barra libre del ordenamiento legal y cívico, porque ese debate hace tiempo que lo solucionaron el sentido común y las leyes aunque muchos no quieran darse por enterados.
El problema no es si ser un miserable o un estúpido debería ser tipificado como delito en el Código Penal, porque la estupidez y la vileza no son enmendables sino simplemente humanas.
El problema no es que la actitud de la izquierda y la progresía adjunta ante sus errores y bochornos sea exactamente la misma que la que demuestra la derecha y la mojigatería aledaña ante los suyos, porque en la política española la autocrítica se perdió justo después de que la vergüenza se marchara a por tabaco.
El problema no es que los políticos de este país crean que los problemas se solucionan con postureo y palabrería o que los hechos se borran con titulares y 140 caracteres, porque pretender que los políticos solventen los problemas que hay en España es como esperar que los nazis solucionaran el problema del antisemitismo.
El problema no es que la Alcaldía de Madrid siga siendo tan bochornosa que deberían rodar urgentemente algún "Shore" allí, porque los madrileños debemos asumir que tenemos con nuestros alcaldes un karma jodido nivel "Soy Leticia Sabater".
El problema no es que Ahora Madrid no se moleste lo más mínimo en disimular lo que es porque, en política, ingenuidad poca y, en España, menos.
El problema no es que los partidos de izquierdas y derechas hayan regresado al 36 sin pasar por la Transición, porque todos sabemos a estas alturas que unos y otros han perdido hace tiempo la guerra, sí, pero la de la legitimidad.
El problema no es que muchos medios de (contra)información y tertulianos a sueldo estén abordando la actualidad con la misma prudencia que unos solteros en un showgirls, porque tener fe en el periodismo español está dentro de la categoría de "Cosas que se puede hacer con una máscara en la cara y una fusta en la mano".

El problema es que los ciudadanos españoles hemos dejado/consentido/permitido/aguantado/soportado/tolerado que políticos y medios, siglas y titulares nos alteren el orden de prelación de preocupaciones, nos cambien la escala Richter de las prioridades, nos embriden la sensibilidad, nos dirijan las conversaciones y jueguen al trile con nuestra atención. Una vez. Y otra. Y otra. Y las que hagan falta con tal de que la ciudadanía olvide que somos quienes tenemos la sartén por el mango (aquello de "soberanía nacional" que pone en la Constitución), que somos quienes debemos exigir responsabilidades y pedir que nos rindan cuentas, que somos los que merecemos que nos vengan con soluciones y no con problemas, que somos los que debemos rechazar cualquier polémica o debate que no sea conducente a mejorar el bienestar nuestro y futuro, que somos los que de verdad sufrimos cada día la falta de vergüenza, de sentido, de justicia, de dignidad, de excelencia y de esperanza que abonan una jornada tras otra quienes hacen montañas de granos al tiempo que transforman las montañas en granos. Así nos va. Que nos liamos a hablar de unos gilipollas y sus marionetas cuando España hace tiempo que no está ni para pantomimas ni para pintamonas y todo porque sus ciudadanos hemos dejado que los políticos y los medios de comunicación nos conviertan en sus títeres.

domingo, 24 de enero de 2016

El penúltimo canto del cisne

Cuesta encontrarlas en un mundo en el que el avance tecnológico ha deslocalizado la distribución y la lectura físicas de libros. Cuesta encontrarlas en una sociedad en la que se ha extendido el vicio de considerar que la compra de un libro no significa necesariamente su lectura. Cuesta encontrarlas en un contexto editorial como el actual con exceso de marketing, excedente de famoseo y saturación de obras y autores de pésima calidad que perjudican la visibilidad o siquiera el desembarco impreso de obras y autores mejores. Cuesta encontrarlas en un país en el que el Ministerio de Cultura es puro atrezzo, en el que no hay mas plan de Educación que el de formar a cretinos en serie que el día de mañana puedan ser pisoteados alegremente por sus superiores políticos o laborales, en el que la Cultura (como industria y como concepto) ha sido menospreciada oficial y políticamente y penalizada fiscalmente. Cuesta encontrarlas en ciudades como Madrid donde la frenética rutina convierte las calles en una máquina de pinball y en la que la gente sólo se acuerda de ellas cuando truena el regaleo navideño o cumpleañero. Cuesta encontrarlas pero las hay. Cada vez menos. Pero las hay. Librerías, digo. Pero no las franquiciadas tipo "La Casa del Libro", "La Central" o "Top Books" ni las engullidas por centros comerciales como El Corte Inglés o FNAC. Hablo de las librerías "de toda la vida". Aquellas en las que convergen un proyecto profesional y un proyecto personal. Aquellas en las que todo depende del buen gusto y el buen tratar de la persona al mando. Aquellas en cuyos escaparates es raro encontrar el típico petardeo pseudoliterario que, en otros sitios de venta de libros, te meten casi por embudo según pones un pie dentro. Aquellas cuyos dependientes sólo te los puedes imaginar haciendo eso: repartiendo experiencias y conocimientos en forma de libro. Aquellas cuya clientela apenas van más allá de los límites de un barrio y los mentideros lectores. Aquellas que tienen un encanto añejo y mágico para quienes gustan de la lectura, como la ficticia librería del Sr. Koreander. Aquellas que, por vivir en los tiempos que vivimos, tienen mucho de búnker ante el mal gusto, de espigón ante la incultura, de malecón temerario en un mar embravecido de ineptitud, de refugio para los amantes de la literatura convertidos gracias a la estupidez mercantil y al bochorno gubernamental en una suerte de partisanos. Aquellas que hoy forman parte más de un pasado al que añorar que de un presente que lamentar. 

Como digo, cuesta encontrarlas, pero las hay. Cada vez menos, eso sí. Yo, que no soy precisamente Gandalf, he visto ya desaparecer en Madrid librerías excelentes como la de "Rubiños 1860" en la calle Alcalá, la de "Méndez" en la calle Ibiza o la de "Gabriel Molina" en la Travesía del Arenal, por citar sólo algunos ejemplos. En ese sentido, yo no sé si las librerías son los nuevos cines en lo que a extinción se refiere o incluso si su ocaso se inició mucho antes que el de las salas de proyecciones, pero uno, cuando entra en librerías como las que digo, tiene la extraña y contradictoria sensación de estar paladeando un espejismo, un fantasma que vive de prestado, un placer con la caducidad de un orgasmo. La verdad es que la alegría y la pena de estar dentro de estos locales son grandes por igual para los que disfrutamos con y de la literatura, la de verdad, digo, no "la otra" que no es ni literatura ni es nada más que memeces impresas y encuadernadas cuando no simple y pura basura con un maquillaje más o menos engañoso. Claro que esa agridulce sensación se alivia bastante con el clima de complicidad propician el buen trato y el criterio que dispensan los libreros, lo que sin duda constituye el otro gran valor añadido de estos bastiones contra la mediocridad. Quien quiera comprender o experimentar lo que digo, puede darse una vuelta por librerías como que Visor (en Isaac Peral 18), Gulliver (en la calle del León 32), Antonio Machado (en Fernando VI, 17), Gaztambide (en el 6 de la calle homónima), Sin Tarima (en la calle del Príncipe 12), Galdós (Hortaleza 5) o en la Librería Española e Internacional (en Narváez 7), donde es imposible que quepa más buen gusto en menos espacio. 

Así las cosas, asumido que estamos ante una extinción no sólo de un modelo de negocio sino de una forma de entender la cultura y, por tanto, la vida, sólo cabe invertir el tiempo y el dinero suficientes para hacer que este crepúsculo, que este morir desgranado en el tiempo, que este desvanecimiento con sabor a réquiem, que la desaparición de este mundo entre mundos, que el desmoronamiento de esos puntos de encuentro entre forajidos de las majaderías, que este penúltimo canto del cisne haya merecido la pena.

viernes, 8 de enero de 2016

Cabalgata a la Carmena

Receta de una "cabalgata a la Carmena": se coge una tradición inocua pero profundamente arraigada y con amplia aceptación; se le extrae todo el significado que tiene; a continuación, se le retuerce con fuerza y sin miedo el sentido hasta conseguir que ofrezca un aspecto irreconocible; se condimenta con propaganda política encubierta; se adorna con algún toque de demagogia; se calienta hasta que adquiera la temperatura necesaria para poner incandescente la paciencia del personal; se sirve con nocturnidad, premeditación y alevosía acompañada con un cinismo de gran reserva y...¡voilá!

La cuestión no es defender una tradición por el mero hecho de ser una tradición; que algo se reitere en el tiempo no significa per se que sea algo positivo ni mucho menos. Ahí están tradiciones como el derecho de pernada, el "Toro de la Vega", la ablación del clítoris o Gran Hermano para demostrarlo.
La cuestión no es defender una tradición por tener un trasfondo religioso dado que en el caso de los Reyes Magos su asiento está más fuera de la Biblia que dentro de ella y su arraigo social no está supeditado a profesar ningún credo en particular sino que se basa en su capacidad establecer un vínculo social e intergeneracional basado en la sorpresa y la ilusión.
La cuestión no es defender una tradición por el simple motivo de que es "navideña", porque también parece serlo que gente supuestamente adulta y mentalmente sana se pasee en esas fechas por el centro de Madrid con Rudolfh por montera o con una peluca de King África como colofón del homo sapiens sapiens.
La cuestión no es defender una tradición por afán de proteger a unos niños que no son idiotas sino lo suficientemente espabilados como para no auditar deliberadamente su propia ilusión y así poder disfrutar de aquello tan clásico como el carpe diem.
La cuestión es defender una tradición de absurdeces como la que perpetró la noche del 5 de enero de 2016 el Ayuntamiento de Madrid liderado por la jovencísima, bellísima, lozanísima, honestísima, preparadísima, lucidísima, respetabilísima y respetuosísima Manuela Carmena, a quien todos los ochenteros recordamos por su entrañable papel en la serie Fraggle Rock encarnando a "La montaña de basura".

La cuestión no es atacar que exista gente que no es capaz de entender que la creatividad no está reñida con el buen gusto; que la innovación no está reñida con el respeto; que la libertad no está reñida con la sensibilidad; que la diversión no está reñida con la tolerancia; que la coherencia no está reñida con el sentido común; que la integración no está reñida con la desconsideración; que la pertinencia no está reñida con la sensatez. Los cretinos (ya sean genéticos o vocacionales) también tienen derecho a respirar, aunque harían un descomunal favor a la humanidad dejando de hacerlo.
La cuestión es atacar que gente así perpetre, con dinero público y desde un cargo público y supuestamente representantivo, aberraciones como la que vomitó la noche del 5 denero de 2016 el Ayuntamiento de Madrid liderado por la jovencísima, bellísima, lozanísima, honestísima, preparadísima, lucidísima, respetabilísima y respetuosísima Manuela Carmena, a quien todos los ochenteros recordamos inmortalizada como "Pepita la bonita" en los cromos de La pandilla basura.

La cuestión no está en perdonar o dejar de perdonar a quien decidió adelantar los carnavales a la Noche de Reyes, ni a quien ideó vestir a los Reyes Magos con camisones inspirados en las cortinas de ducha de Paco Clavel y coronarlos con regalos del Burger King, ni a quien creyó oportuno organizar una parade que muy seguramente homenajeaba a un puticlub galáctico, ni a quien aplaudió la idea de defecar una ¿cabalgata? cuya factura técnica y estética hace que el típico bazar oriental parezca Harrods, ni a quien creyó oportuno transformar el colofón de los festejos navideños en un cajón de sastre (o, mejor dicho, desastre) cutre, hortera y lisérgico en el que lo mismo te encontrabas con un dragón chino, negracos zumbones medio en pelotas, Darth Vader, "pictoplasmas" propios de Cuarto Milenio, la guardia a caballo que lo mismo escolta a autoridades que a tres tipos secuestrados de alguna función escolar, Pepa Pig, la indispensable batukada (ese "Manolo el del Bombo" de cualquier cosa que corte las calles de Madrid) o a un DJ vestido de berseker dándolo todo ni a quien decidió, en definitiva, sustituir la "Cabalgata de Reyes" por un espectáculo lamentable, esperpéntico, ridículo, indefendible, patético, deprimente, carente de cualquier sentido y situado en las antípodas no ya de lo esperable sino en las del puro y simple buen gusto. La cuestión no está, por tanto, en perdonar o dejar de perdonar a los (ir)responsables de un suceso bochornoso pero menor en comparación con los retos que puede y debe afrontar Madrid y que se puede despachar sencillamente diciendo que todo sería más fácil de entender si el DAESH hubiera difundido un vídeo en las horas posteriores reivindicando "lo de la noche del 5 de enero de 2016" en Madrid.
La cuestión está en no perdonar a quien se ha especializado en crear constante y deliberadamente polémicas innecesarias, gratuitas y exasperantes como cortina de humo para tapar sus innegables carencias éticas, intelectuales, políticas y administrativas; está en no perdonar a quien ha demostrado que de tolerancia poco y de sentido común menos; está en no perdonar a quien quiere disimular su indiscutible actitud revanchista, provocadora, insensible y chulesca bajo toneladas de cinismo y demagogia; está en no perdonar a quien está obsesionado por ideologizar y convertir cualquier cosa en una herramienta de "agitprop"; está en no perdonar a quien sería más feliz viviendo en Madrid en 1936 que en 2016; está en no perdonar a quien ha evidenciado su incapacidad para atender debida y diligentemente los problemas más acuciantes y las necesidades prioritarias de esta ciudad por estar demasiado pendientes de insultar la inteligencia del personal o de batallitas marginales; está en no perdonar a quien se esfuerza reiteradamente en pasar a los anales de la teratología política; está en no perdonar a quien ha demostrado con creces su ineptitud para gobernar una ciudad como Madrid, perpetuando así la concatenación de horribles regidores en la capital española que habría que remontar hasta aquel viejo infame que pasó a la posteridad por incitar a colocarse.

Claro que la culpa no es de esa impresentable panda llamada "Ahora Madrid" ni siquiera de esa repugnante alcaldesa a quien no cuesta imaginarse poniéndose on fire pensando en Stalin. No. La culpa es de toda esa gente que, con o sin estupefacientes en sangre, con o sin patologías mentales diagnosticadas, con o sin consciencia, jalea, aplaude o defiende a esta chusma liderada por una persona con graves problemas de senilidad que si pensara más y mejor en Madrid y los madrileños debería irse, a su casa, a Raqqa, a la porra, al Ártico, al triángulo de las Bermudas, a la luna o donde sea. Pero irse. Porque da pena. Porque da asco. Porque da vergüenza. Porque apesta.

domingo, 14 de junio de 2015

La culpa no es de Zapata

Se apellida Zapata. No es mexicano. No es un revolucionario. Pero la ha liado parda.

El hecho objetivo
Coincidiendo con la designación de Guillermo Zapata como nuevo concejal ("delegado") de Cultura y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, ayer afloraron tuits que publicó en su cuenta de Twitter hace ya tiempo y que han levantado una enorme polémica en redes sociales, medios de comunicación y partidos políticos.

Tuits de la polémica:
Con fecha de 31 de enero de 2011:
  • "Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcáser para que no vaya Irene Villa a por repuestos".
  • "¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el
    cenicero
    ".
  • Amigos, @lulm, nos lee desde el Estado de Israel, que no se sabe para qué necesita tanto espacio si cada persona ocupa un mónton de ceniza.
Con fecha de 6 de diciembre de 2012:
  • #rescateficción, Rajoy promete resucitar la economía y a Marta del
    Castillo.
Con fecha de 30 de junio de 2014:
  • Se confirma que ETA además de criminal era idiota, con la cantidad de simpatizantes y aliados que tenía que no fue capaz de tomar el poder.

Las explicaciones y excusas de Guillermo Zapata:
Ayer:
  • "Siempre me ha gustado el humor negro y cruel. Lo considero una expresión sana para reírnos de los horrores que hacemos los seres humanos".
  • La polémica de sus publicaciones en Twitter se debe a que es "un representante público" y no "una persona anónima".
Hoy:
  • "Ni soy antisemita, ni soy proetarra, ni defiendo la violencia, pido disculpas a toda la gente que se haya podido sentir mal por esos tuits".
  • Los tuits se enmarcaban "dentro del debate sobre los límites del humor en las redes sociales", suscitado cuando el guionista y director de cine Nacho Vigalondo fue también criticado en twitter al asegurar que el holocausto fue un "montaje".  
  • "Los mensajes que más relevancia han tomado en esta polémica aparecen entrecomillados porque se sitúan en el contexto de una conversación sobre “los límites del humor” y aquello que se puede y no se puede decir en las redes sociales y fuera de ellas. Esta conversación deriva del hecho sucedido en enero de 2011 cuando el director de cine Nacho Vigalondo fue despedido del diario El País por escribir varios tuits con un supuesto contenido negacionista del Holocausto, cuando se trataba tan solo de una broma. En esos días se hablaba mucho en las redes sociales sobre los límites del humor y lo que puede o no ser objeto de broma. Aquellos tuits míos tenían por objeto señalar algunos chistes que fueron de uso común (este es el motivo de que estén entrecomillados) durante un periodo de tiempo en ciertos ámbitos, en concreto el de Twitter, y que son profundamente incorrectos por su crueldad. Obviamente, esto es algo que se pierde si desdibujamos el contexto.(...)La descontextualización provoca que se pierda el sentido original. Los hechos, la publicación de esos mensajes, amenazan en este caso la verdad. Los mensajes, extraídos de aquella y otras conversaciones colectivas, aparecen cuatro años después y precisamente en el día en el que entro a formar parte del Ayuntamiento de Madrid como concejal de Ahora Madrid, por lo que la descontextualización de los hechos parece tener una intencionalidad política clara. (...) Reitero mi condena al terrorismo de ETA y al antisemitismo y a cualquier otra forma de represión y violencia. Y considero que no es incompatible con el humor negro, siempre y cuando éste sea reconocible como humor. (...)Reitero mis disculpas a todas aquellas personas que se hayan podido sentir ofendidas por estos tuits". En un texto escrito en tumbler,que puede leerse íntegramente aquí.

Mi opinión:
  • Una barbaridad es una barbaridad, la haga quien la haga, la diga quien la diga, se diga cuando se diga. Querer poner paños calientes es una estupidez. Y, ojo, diría esto mismo de cualquier persona, fuera cual fuera su ideología, credo, condición, cargo, etc. Ninguna barbaridad es disculpable ni matizable.
  • Del mismo modo que la libertad de expresión que ampara a Guillermo Zapata se ve limitada en el respeto a los otros derechos fundamentales (artículo 20.4 de la Constitución Española), el humor se ve limitado por el ingenio, la sensatez, la sensibilidad y el buen gusto. Y ambas cosas deberían ser sabidas por un "representante público".
  • Zapata centra sus excusas en sus tuits "entrecomillados", los fechados el 30 de enero de 2011. ¿Pero qué pasa con el resto? ¿Qué tiene que decir respecto a los demás comentarios que descartan que "lo suyo" fueran un desliz puntual? ¿Qué pasa con los otros tuits que tiran por tierra la excusa del entrecomillado? ¿No cuentan? ¿Qué ocurre con los "no entrecomillados"? Pues que los "justifica" por su curiosa y personal concepción del humor negro. Quizás olvida este tipo que en el humor no todo vale y que no todo el mundo resulta gracioso. Y si no, que vaya a mostrar su humor a Israel, o a los padres de Marta del Castillo o a los familiares de las niñas de Alcáser, a ver qué tal.  
  • Igualmente, Zapata achaca toda la polémica a una descontextualización y a una intencionalidad política. Supongo que prefiere pasar por alto que si declaraciones o
    tuits idénticos o similares a los suyos hubieran sido escritos o dichos por, pongamos, un "representante público" de un partido que no fuera de izquierdas, el incendio que habría montado la progresía y el populismo en este país sería nivel Nerón, con o sin descontextualización, que para eso se tienen a sí mismos como únicos custodios y peritos de los valores democráticos, los derechos humanos, la paz universal, etc.
  • Zapata no es un caso aislado. Quiero decir: no es el único cafre empíricamente demostrado que hay en la lista municipal de Ahora Madrid. Ahí están para demostrarlo Pablo Soto (el guillotinero cuya mayor discapacidad es de tipo ético), Rita Maestre (una mengana e imputada que antes de hablar debería leerse la Constitución española y no el último pasquín de FEMEN), Alba López Mendiola (una quiero y no puedo de la demagogia) o Jorge García Castaño (el tuitero empalador). Mugre arribista que no se ha visto en otra, no saben en qué consiste la democracia (ni les interesa) ni tampoco conocen lo que es la coherencia ni la diginidad ni la vergüenza ni la responsabilidad. Gentuza que, si bien no representa a todos los votantes de Ahora Madrid, sí representa a esa chusma repugnante en continente y contenido capaz de insultar o amenazar a ediles de otras formaciones o de justificar o aplaudir las barbaridades dichas o hechas por estos pelanas que tienen en Pablo Iglesias su mejor referente.     
  • Tengo la duda razonable de si la gente de Ahora Madrid, Ganemos, Podemos y demás marcas low cost, estarían actuando con tanta templanza si otro "representante público" hubiera hecho alguna gracieta sobre Pablo Echenique, Pablo Soto, los muertos republicanos en la Guerra Civil, los abogados de Atocha, los inmigrantes, etc. Una vez más, se cumple aquello de ver pajas en ojos ajenos y no vigas en los propios.
  • Honestamente, no creo que Zapata sea un antisemita, ni un racista ni un proetarra ni un simpatizante de las mayores crueldades cometidas por el ser humano. Pero de lo que no me cabe ninguna duda es que es un necio, un torpe, un kamikaze, un insensible y una persona carente de cualquier legitimidad para representar ni a un solo ciudadano de bien (como sucede con tantos otros políticos de diverso signo y sigla).
  • Por otra parte, hay que dudar de la coherencia y fiabilidad de un tipo que, humor aparte, reivindica ahora acabar con la "mercantilización de la cultura" cuando hace no mucho se "vendió" al servicio de cierta multinacional(por cierto, bastante vinculada a la famosa "casta")...
  • Hace bien en disculparse (aunque sea de una manera ambigua, tardía, cobarde e insuficiente) pero el perdón no puede ni debe significar impunidad. Máxime en un "representante público" al que se le supone que debe dar ejemplo (positivo) al resto de la ciudadanía. Con esto, no estoy hablando necesariamente de consecuencias penales, pero sí de que Guillermo Zapata afronte (o le hagan afrontar, visto lo visto) de manera responsable las consecuencias de sus majaderías y salvajadas. Y ya se sabe que, en la política, en la política decente, en la política deseable, en la política digna, en la política que reclama y presuntamente busca abanderar Ahora Madrid, la asunción de responsabilidades sólo tiene una salida, nunca mejor dicho.  
Así las cosas, queda bastante claro que no se trata de un problema de "entrecomillado" ni de "sacar de contexto" sino de la forma de ser y pensar de un tipo que quiso/quiere desmarcarse de la mediocridad cayendo en la pura miseria humana escudándose cobarde y tontamente en un supuesto humor negro que de humor, nada, y de negro, todo. De la forma de ser y pensar de un zafio que no tiene el sentido común ni la valentía de renunciar inmediatamente y que, por tanto, se ha ganado a pulso que lo expulsen del Ayuntamiento. 

De todos, el problema no es que el gordo desastrado de Zapata sea un tío sin gracia ninguna, un cretino que confunde la velocidad con el tocino, un hipócrita, un imprudente, un anormal, un caradura, un torpe o un miserable, que lo es. Él era, es y muy probablemente seguirá siendo así. El problema, la responsabilidad y la culpa no son, por tanto, de Zapata sino de quien eligió a este figura como miembro de un gobierno municipal supuestamente serio y aspirante a obtener el máximo respeto y consideración. Claro que, viendo a otros integrantes de la lista de Ahora Madrid, como decía antes, es difícil encontrar a alguien que se salve de la vergüenza ajena. 

Por todo ello, el mejor favor que podría hacer a todos Guillermo Zapata como "representante público" sería dejar de serlo (renunciando a su puesto de concejal) y volver al anonimato del que nunca debió salir, porque este tío representar, lo que se dice representar no representa una ciudad como Madrid ni a quienes vivimos en ella ni a la cultura ni al deporte ni a la ética ni a la estética ni a la sensatez ni al humor ni al respeto ni a la democracia ni a nada que no sea el despropósito hecho carne.

viernes, 5 de junio de 2015

El padre de Godzilla

"¡Que vienen los rojos!", "¡Los rojos caerán sobre nuestras cabezas!", "Madrid nueva capital de la URSS", "¡Arderán conventos y se violarán monjas!", "Volvemos a 1936", "Adiós a la democracia"...éstas y otras cosas similares se vienen diciendo o pensando desde los resultados de las últimas elecciones municipales y autonómicas en España en general y en su capital en particular. Y se vienen diciendo o pensando por la derecha política, por la derecha propagandística (es decir, casi todos los medios de comunicación salvo honrosas excepciones) y por esa parte de la ciudadanía que les sigue el rollo a una y a otra, esa parte de la ciudadanía capaz de llenar Madrid de carteles diciendo que votar a Cifuentes es votar aborto o de manifestarse en la Plaza de Colón para salvar la patria de no se sabe muy bien qué mientras agarran una insolación de campeonato que les acerca aún más al fallecimiento y amenazan a unos jóvenes periodistas con quemarlos vivos (toma lección de democracia). A estas alturas, creo que es evidente que no comparto en absoluto estas inquietantes preocupaciones y eso
que, quien me conozca o lea, sabe o debería saber que yo ni soy ni fui ni seré "de izquierdas" (ejemplo 1: me parece que Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo el mejor favor que hicieron a la Humanidad fue irse al infierno; ejemplo 2: estoy plenamente convencido de que si alguien aún hoy quiere buscar a los culpables de cargarse la II República, la democracia y la convivencia y de propiciar la última y vergonzosa guerra civil, mejor haría en dirigir sus miras a los políticos y las fuerzas de izquierda de aquel entonces que al medio-hombre del Ferrol y sus compadres antediluvianos, a quienes les pusieron en bandeja hacer lo que hicieron).
¿Por qué no estoy preocupado en ese sentido catastrofista? Porque cualquiera que conozca de leyes o competencias municipales sabe que por mucho que quisieran hacer Carmena y cía no podrán salirse de lo que marca la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local en sus artículos 25 y 26 (lo cual supongo que será un chasco para quienes votaron a Ahora Madrid y un alivio para quienes sudan pensando en el Apocalipsis). Y si se salen de la legalidad...herramientas tiene el Estado para hacer cumplir la Ley.
¿Quiero eso decir que no estoy preocupado por la posibilidad de que Ahora Madrid llega al Ayuntamiento? Lo estoy en la medida en que temo que puedan hacer honor a la proverbial facilidad de la izquierda para cargarse los ahorros, endeudarse a niveles estratosféricos y joder el porvenir, como demostró por última vez en España el repugnante y absurdo Presidente Rodríguez Zapatero hace no demasiado. Y temo que Carmena y sus chicos puedan hacer eso porque su programa electoral contiene varias promesas o proyectos que directamente son inviables económicamente, se miren por donde se miren. A no ser que también en esto decidan honrar al ridículamente sobrevalorado Tierno Galván y pasarse por la entrepierna el programa electoral.

No obstante, volviendo al comienzo del artículo, esta situación de urgencia, tensión y angustia que tanto ayuda al guerracivilismo y nada a la democracia, este ambiente que está alimentando diariamente en prensa, radio y televisión la derecha más rancia, estúpida y papanatera ha propiciado una actitud hacia Ciudadanos que va de lo demencial a lo asqueroso pasando por lo injusto. Y todo porque lo que pretende esa derecha es que Ciudadanos apoye al PP como sea para que la izquierda (sea el PSOE, sea Ahora Madrid, sea Podemos o la madre que parió a Stalin) no llegue a la Alcaldía de Madrid ni a la Presidencia de la Comunidad. Y como no hay visos de que lo haga, se ha pasado de lo que era una mera presión al ataque directo. Y todo porque Ciudadanos se mantiene fiel a su esencia y a su programa. Todo porque Ciudadanos no quiere violentar la confianza de quienes le votaron en las elecciones. Todo porque Ciudadanos supedita cualquier apoyo a la asunción de una serie de medidas de regeneración democrática que han publicitado por activa y por pasiva ya en la campaña electoral. Todo porque Ciudadanos no quiere volver a repetir el error que fue asociarse con Libertas. Todo porque Ciudadanos no quiere enredarse en pactos turbios. Todo porque Ciudadanos no quiere bajarse los pantalones. Todo porque Ciudadanos no hace ni quiere la vieja política...O, mejor dicho, todo porque el PP (el de Madrid y el nacional) no quiere entender ni aceptar el cambio. Todo porque el PP (el de Madrid y el nacional) prefiere seguir como si nada. Todo porque el PP (el de Madrid y el nacional) es incapaz ética y políticamente de asumir unos compromisos tan sencillos y honestos como los que reclama Ciudadanos. Todo porque el PP (el de Madrid y el nacional) sólo parece entender de "moral
en B" y "escándalos en A". Todo porque el PP (el de Madrid y el nacional), ante el dilema de renovarse o morir, prefiere lo segundo. Todo porque el PP (el de Madrid y el nacional) sigue demostrando unos tics autoritarios y nada democráticos. Todo porque el PP (el de Madrid y el nacional) apuesta erróneamente por el "o conmigo o contra mí". Todo porque el PP de Madrid prefiere seguir liderado por quien los únicos talentos que ha demostrado son los de rodearse de futuros imputados, faltar al respeto de sus rivales políticos, tomar por imbéciles a los ciudadanos y reaccionar como una niña inmadura, caprichosa y maleducada. Todo porque el PP (el de Madrid y el nacional) lo único que hace y quiere es la vieja política, la política que cambió en España el estado del bienestar por el estado de decepción.

Así las cosas, creo quien considere a Podemos y sus seudónimos un Godzilla no sólo para los intereses del PP sino para Madrid y el resto del país no debería atribuir la paternidad del monstruo a Albert Rivera, Nacho Aguado o Begoña Villacís sino a Mariano
Rajoy y Esperanza Aguirre, ya que sin su torpeza, enajenación, soberbia y falta de autocrítica serían impensables el auge y el vigor de Podemos tanto a nivel nacional como en Madrid. Así que los insultos, las descalificaciones, los gritos, las presiones y los reproches, a Génova. 

lunes, 25 de mayo de 2015

Cambio capital

Ayer, 24 de mayo, se celebraron las elecciones municipales y autonómicas. Ayer, 24 de mayo, el PP se pegó un hostión de tal calibre que no lo maquillan ni la aritmética ni las estadísticas. Ayer, 24 de mayo, el PSOE siguió su lento pero seguro viaje hacia la nada. Ayer, 24 de mayo, IU y UPyD aceleraron su descenso hacia la irrelevancia. Ayer, 24 de mayo, el bipartidismo murió. Ayer, 24 de mayo, en las elecciones municipales y autonómicas, los ciudadanos devolvimos a la democracia la dignidad que había perdido en manos de los partidos tradicionales. Ayer, 24 de mayo, se produjo un cambio con epicentro en Madrid.

Las razones que, en mi opinión, explican todo esto, son en líneas generales las siguientes:
- PP: El programa electoral del PP para estas elecciones ha estado claramente basado en tres puntos: dar pena, dar asco y dar vergüenza. Fuera de eso, el partido que hasta anoche tenía mayoría absoluta en decenas de municipios y autonomías, no se ha molestado en tener algo parecido a un programa ni nuevo ni electoral ni digno de consideración y, como ejemplo de ello, bastan los bochornosos espectáculos de Aguirre y Cospedal. Ello,
unido a su irritante prepotencia, su evidente desconexión con su electorado (y con la propia realidad), su vergonzosa ausencia de autocrítica, su cansina insistencia en un absurdo patrioterismo y un infundado triunfalismo económico, su denigrante concepción de la ciudadanía como un rebaño de niños de teta y a su obsesión por el discurso del miedo ha llevado a los populares a una situación crítica (11 puntos menos que en 2011, 2,5 millones perdidos) que no ha sido de siniestro total porque aún existen cientos de miles de descerebrados capaces de seguirles votando (misterio que debería resolver Íker Jiménez). Una situación tan negativa para sus intereses que ya da igual si Mr. Plasma, Marciano Rajoy, decide adelantar las elecciones generales o dejarlas donde estaban: lo de ayer fue el bofetón de Gilda. Lo que está por venir, una caricia de Mike Tyson.
- PSOE: Tras las elecciones de ayer, lo único que ha quedado patente es que el cambio de Pérez Rubalcaba por Sánchez sólo ha servido para aminorar la velocidad de su implosión, pero ni mucho menos para detenerla. La "izquierda ciudadana" ya ha elegido sus paladines y estandartes y ninguno de ellos son puños ni rosas. ¿Motivos? La falta de originalidad de sus planteamientos, el
colaboracionismo con el PP en ciertos asuntos, la ausencia de reacción inteligente ante los nuevos tiempos y el hecho de tener un líder que sólo puede ofrecer fotogenia. Todo ello les ha colocado en un dilema de consecuencias suicidas para sus intereses: si no pactan con quienes le han comido la tostada, beneficiarán al PP, y si pactan, habrán sentenciado su porvenir electoral y político para los próximos años. Es decir, que Sánchez y compañía tienen ante sí la nada envidiable tarea de escoger si, políticamente, quieren morir ahorcados o, por el contrario, morir fusilados.
- IU: Alguien ya debería haber empezado a preparar un funeral civil. Causa de la muerte: anacronismo.
- UPyD: Alguien ya debería haber empezado a preparar un funeral color magenta. Causa de la muerte: narcisismo.
- Podemos: Es el partido que mejor rédito electoral y mediático ha sabido obtener del magma indignado (y ojo que no sólo me estoy refiriendo al 15M y aledaños). Ese magma al que lo único que le importa es el cambio y el desalojo por encima de la viabilidad de las ideas, la fiabilidad de sus líderes y la demagogia. Ese magma cortoplacista que es el auténtico maná para la izquierda en España actualmente, como, para su desgracia, han constadado PSOE e IU. Ese magma coyuntural que cree que Pablo Iglesias es una
suerte de mesías que traerá la prosperidad y un arcoiris diario a este país. Bueno, también lo pensaron los franceses con Robespierre y los alemanes con un tan Adolf. El caso es que, más allá de cualquier consideración, el efectismo de Podemos está dando un sensacional resultado. Lo que es innegable es que tienen mucha más astucia, habilidad e inteligencia que la mayoría de los partidos políticos en liza a la hora de fijar sus objetivos y conseguirlos, como ejemplifica la táctica de recurrir a "plataformas Frankenstein" para concurrir electoralmente en algunos sitios y que tan buenos resultados le ha dado en Barcelona y Madrid.
- Ciudadanos: Pese a las torpezas cometidas respecto a las listas de canditados, a los constantes y absurdos ataques de uno y otro
lado y a los malabares que ha tenido que hacer con los plazos y los medios, ha conseguido unos resultados francamente buenos (tercera fuerza a nivel nacional, ojo). Ahora mismo, Ciudadanos encarna la única esperanza de un cambio viable y sensato. Algo que deberá confirmar demostrando que no pactará con unos ni con otros para auparlos a sillones y elaborando una lista para las generales que no lo fíe todo al indudable magnetismo y talento de Albert Rivera. De no ser así, la decepción puede ser tremenda.

Dicho esto, antes de acabar, comentaré brevemente "lo de Madrid". En Madrid ciudad: el espectáculo que ha dado Esperanza Aguirre ha sido simple y llanamente patético, vomitivo, ridículo y bochornoso. Se ha revelado como la quintaesencia de todos los vicios y defectos del PP...y así le ha ido: pírrica victoria. Claro que, quienes más agradecidos deben estar a Aguirre son los
de Ahora Madrid, porque han sido los más beneficiados con la desmedida y disparatada campaña de descalificaciones, incoherencias y golpes bajos que ha perpetrado la candidata (im)popular a la alcaldía. Ello por no hablar del repugnante y partidista tratamiento ofrecido por Telemadrid, con los ¿debates? como peor ejemplo de desfachatez. Así las cosas, los únicos o, mejor dicho, las únicas que han estado a la altura de lo que esperaban sus votantes han sido Carmena y Villacís. Coherencia. En cuanto a Antonio Miguel Carmona, probablemente el candidato mejor preparado de cuantos se presentaban a la alcaldía, ha sido víctima tanto de los problemas del PSOE a nivel general como de su excesiva ilusión personal por ser alcalde, que le ha llevado a realizar una campaña demasiado "electoralista" (valga la redundancia) y con ideas francamente estrambóticas (esas naumaquias...). De IU y UPyD no hablo por respeto a su extinción. 
En Madrid comunidad: duelo al sol bajo la insipidez...excepto por Ignacio Aguado, quien, con trabajo, humildad y sensatez, ha obtenido unos excelentes resultados. Por lo demás, está claro que son malos tiempos para la poesía...

Ahora se avecinan unas semanas de incertidumbre, llenas de cábalas, conjeturas y juego de tronos. Unas semanas que deberán resolver muchos interrogantes ante el nuevo escenario que ha dejado el vendaval ciudadano. Unas semanas que servirán para atraer o espantar decepciones. Unas semanas que influirán en mucho de lo que ocurra en las próximas elecciones generales. Pero,más allá de todo esto, lo más importante es que el cambio ya está aquí, que el tiempo de la prepotencia y la desvergüenza ha llegado a su fin, que la impunidad ha caducado, que los ciudadanos hemos vuelto a tomar las riendas, que la soberanía vuelve a estar donde dice la Constitución: en el pueblo español.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Los árboles de Madrid

A veces, algo tan inesperado como un árbol puede decirte sobre la política mucho más y mejor que cualquier politólogo, contertulio o periodista. Para ejemplo, los de mi ciudad, Madrid, que hace ya varias semanas que están protagonizando titulares gracias a la inusitada (por frecuente) caída de ramas cuando no del tronco entero, habiendo fallecido ya tres personas a cuenta de estos incidentes.

Basta darse un paseo por el Retiro o por cualquier otro parque o zona arbolada de Madrid para percatarse de que muchos árboles tienen un aspecto tan saludable como el de un paciente de UCI. El síntoma más evidente de todo ello, junto a las citadas caídas, es el hecho de que hace ya semanas que parece que el otoño ha llegado con demasiada anticipación a Madrid y la hojarasca resultante tiene poco de otoñoal y mucho de inquietante. Si a esto se le unen otros elementos fácilmente constatables como el de las numerosas hojas "verdes" moteadas por lo que podría parecer pintura blanca o disolvente, las ramas quebradas que amenazan ruina, los ya nada infrecuentes árboles secos o la preocupante inclinación de los troncos de árboles de grandes dimensiones...es normal la creciente sensación de alarma-mosqueo que tenemos muchos madrileños.

Yo no sé si este colapso del arbolado en Madrid se debe a los recortes en la plantilla de los encargados de velar por la "salud" de los árboles, a decisiones erróneas en la gestión de su mantenimiento, a deficiencias en su cuidado, a la irresponsabilidad en su plantación inicial, a la desconsideración a la hora de realizar según qué obras, a las extrañas podas masivas en primavera, a la contaminación que se empeñan en menospreciar algunos, a alguna enfermedad o plaga botánica o a que simplemente los árboles se han hartado de vivir en Madrid. Probablemente, sea un batiburrillo de todas esas razones. Lo que sí sé es que esta situación apesta a desidia y negligencia. Lo que sí sé es que la competencia de la conservación y la protección de las zonas verdes está en última instancia en manos de (oh, sorpresa) dirigentes políticos. Lo que sí es que, más allá de lo botánico y medioambiental, estas desagradables circunstancias reflejan casi poéticamente lo que ha pasado con Madrid en las últimas décadas: los árboles de la capital de España son su particular retrato de Dorian Gray. Una ciudad que en los últimos lustros ha pasado del exceso a la decadencia por culpa de unos responsables políticos más pendientes de alimentar sus ambiciones personales que de servir a Madrid. Una ciudad descuidada que huele a fin de fiesta. Una ciudad que se hunde en la mediocridad y la decrepitud cuando debería estar brillando gracias a todo su potencial inherente. Lo fácil sería echar la culpa de todo esto a la inepta "mujer de" que ocupa la alcaldía ahora mismo (quien, por cierto, haciendo un favor a la Humanidad en general y los madrileños en particular, no va a presentarse en las próximas elecciones municipales) y decir que ha conseguido que los árboles madrileños luzcan un "look" tan lovecraftiano como el suyo. Pero eso sería injusto. O, mejor dicho, insuficiente. Su parte de (ir)responsabilidad tiene también su antecesor en el cargo y actual Ministro de Justicia (quien, por cierto, haciendo un favor a la Humanidad en general y los españoles en particular, medita desaparecer de la vida política). Lo cierto es que, sea por culpa de la aberrante adefesia actual o del cretino narcisista previo, Madrid es hoy víctima de la negligencia de sus responsables políticos y sus árboles el mejor exponente de que el único vendaval que ha pasado por esta ciudad es el de unos alcaldes deplorables.

La prueba más evidente de que el ragnarok de los árboles es algo objetivamente malo y artificial (es decir, no natural), de que era subsanable y de que alguien tiene algo parecido a "complejo de culpa" es que en esta semana, después de la enésima caída arbórea, los operarios municipales se han lanzado como locos (al menos en mi barrio) a cortar árboles y podar ramas con una mesura nivel "Leatherface en Magaluf". Una reacción tan torpe como exagerada que no hace más que subrayar que la culpa de toda esta deprimente situación no está tanto en la falta de medios como en la falta de cerebro y de vergüenza

Así las cosas, de momento, a los madrileños sólo nos queda el recurso de hacer como los galos de Astérix: salir a la calle mirando al cielo, no vaya a ser que caiga sobre nuestras cabezas. Aunque, la verdad, mejor haríamos mirando con igual temor hacia el Ayuntamiento...