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viernes, 26 de enero de 2018

La otra cara del machismo

"Esas tías están donde están por vía vaginal. ¡Por vía vaginal!". Lo escuché hace pocas semanas. Yo caminaba por la noche de vuelta a casa por los aledaños del Retiro. A la altura de uno de los innumerables bares que había en esa calle me crucé con una pareja de buena presencia y una cuarentena bien llevada, quizá más cerca de los treinta que de los cincuenta. Él, silencioso y atento a su mujer. Ella, hablando y gesticulando con vehemencia. Ignoro a santo de qué estaban teniendo esa conversación pero el caso es que la mujer, a propósito de una congénere bastante célebre en este país, derrochaba indignación o quizás envidia o tal vez ambas cosas y, justo en el instante en que sus pasos y los míos se descruzaban, escuché esa airada frase que he transcrito literalmente al principio del artículo. Y me quedé pensativo por haber escuchado semejante queja de boca de una mujer en un momento en el que todo el mundo anda hipersensible con el tema de cerdos, mujeres y viceversa que, aunque podría ser el nombre de un nuevo programa de Mediaset, no es otra cosa que el escandalazo de destapar la fosa séptica donde anidan los Weinstein, Allen y demás piara. De aquellos pensamientos, esta reflexión que hoy quiero compartir.

Antes de exponer mi opinión, me gustaría hacer unas matizaciones a modo de aviso para navegantes y aclaración para imbéciles. Primero, yo, con independencia del contexto o del ámbito, a cualquier abusón, acosador o salido le castraría (y no precisamente químicamente) y le tendría literalmente de por vida en un gulag junto a los de su misma manada. Y segundo, no voy a entrar aquí a valorar los "braguetazos" como sistema de promoción en sociedad, más que nada porque es una "técnica" a la que recurren tanto hombres como mujeres y, por tanto, no tiene que ver con el género sino con dónde ubica cada cual sus prioridades en la vida y a qué dedica cada persona sus esfuerzos. ¿Legítimo? Sí. ¿Elogiable? Corramos un tupido velo...

Hechas las aclaraciones preventivas, al grano. La soliviantada queja de esa señora me hizo pensar en el uso de las "armas de mujer" (eufemismo bastante denigrante, por cierto) en el contexto estrictamente laboral como forma de conservar o mejorar el puesto-sueldo. Me parece un tanto paradójico y bastante incongruente que se critique (con toda la razón) a cerdos y babosos que se escudan en el ambiente profesional para dar rienda suelta a su sexualidad y en cambio con el empleo de las "armas de mujer" en el hábitat laboral se pase de puntillas en el mejor de los casos. Para mí son dos caras de la misma repugnante moneda: la del machismo o, poniéndonos estupendos, del "heteropatriarcado". Y ojo que sé perfectamente distinguir una mujer meramente coqueta y cordial de otra que abraza como modus operandi concentrar todo el calentamiento global en la entrepierna de su superior jerárquico del mismo modo que sé diferenciar lo que puede ser un mero e incluso inocuo tonteo de algo nivel "creo que voy a vomitar" o discernir entre lo que es "pelotear" a una persona y lo que es "calentar" a alguien. ¿Por qué se censura que un impresentable se deje llevar por sus instintos sexuales en el trabajo y en cambio no se reprueba que una mujer apele a esos mismos instintos sexuales para sobrevivir o medrar en el trabajo? Para mí es la misma mierda porque tanto asco me da el jefe salido como la empleada microondas. Creo que comportamientos en los que las mujeres reemplazan los méritos y habilidades estrictamente profesionales por otras habilidades (que teóricamente sólo sirven en la profesión más antigua del mundo) son el alimento perfecto para ese tóxico paradigma falocéntrico y sexualizado que da origen a aberraciones como Harvey Weinstein. ¿Con qué jeta alzas la voz contra el acoso sexual en el trabajo y te callas contra quienes deliberada e interesadamente calientan ojos, oreja, mente y entrepierna del jefe de turno? Para mí, tan importante y necesario es aniquilar profesional y socialmente a esos miserables tipos que se creen los reyes del mundo y tienen su pene cual cetro como barrer de cualquier ecosistema laboral a esas mujeres que prefieren depender de erecciones ajenas más que de méritos propios. ¿Por qué? Porque tanto unos como otras son la encarnación de un mismo y apestoso problema, uno del que cerdos y calentonas sacan tajada por igual. Más allá de las motivaciones que puedan tener las empleadas microondas, creo que son tan tóxicas y contraproducentes para la meritocracia laboral y la igualdad efectiva entre hombres y mujeres como tener por jefe a un tío que piense y actúe con los genitales. Alguien puede refutarme diciendo que esas mujeres hacen "eso" para sobrevivir en su trabajo pero no deja de ser un argumento tan capcioso como sostener que Harvey Weinstein daba empleo a muchas actrices. 

Habrá quien piense que hablo por hablar, como si escribiera por postureo. Pues mira, no. En mi (pen)última etapa profesional, del mismo modo que tuve la suerte de poder ver en acción a gente más que decente en todos los sentidos, tuve la desgracia de ser testigo forzoso de conductas vomitivas protagonizadas por superiores babosos y/o mujeres sin más habilidad ni vocación que la de sustituir al Viagra. En referencia a estas últimas me acuerdo de algunos casos bastante ejemplares pero hay una mujer que recuerdo especialmente, una que profesionalmente era un monumento a la ineptitud, personalmente tan interesante como el gotelé y físicamente lo más parecido a Heidi después de devorar a Niebla; una auténtica mediocre que consiguió mantener durante lustros su puesto (mando intermedio) a base de enardecer los genitales de sus sucesivos jefes de manera sencillamente inexplicable; una espabilada que, gracias a sus indisimuladas y reincidentes "armas de mujer", obró el milagro de que sus superiores pasaran por alto su objetiva impericia y evidente jeta porque estaban demasiado pendientes de fantasear con esta tipa, lo cual es para ir al psiquiatra y declararse culpable de parafilia sexual. Y todo esto, ojo, en una empresa en la que otras mujeres que sólo se preocupaban de trabajar mucho y bien y que eran infinitamente más válidas profesional y humanamente que esta individua o bien estaban en el furgón de cola salarial o bien acabaron en la rúe por no ser hija/esposa/sobrina/amiga/querida de. Así que no, no hablo por hablar.  

En fin. Que sí, que bienvenida sea esta desparasitación de cerdos dementes que ven una muñeca hinchable en cada mujer. Pero, por favor: que en el mismo pack manden a tomar viento a esas señoras y señoritas que confunden deliberadamente cualquier trabajo con la prostitución. En el ámbito laboral sólo podrá aspirarse a acabar con el indefendible machismo y sus asquerosas ramificaciones cuando no tengan cabida en ningún trabajo ni los Harvey Weinstein ni las menganas con vocación de fulanas.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Gracias, Ministro

Señor Méndez de Vigo:

Soy plenamente consciente de que es más que probable que esta carta no llegue nunca a sus ojos, puesto que imagino que su tiempo está dedicado principalmente a hundir la Educación y humillar la Cultura cuando no a ejercer de portavoz del peor gobierno que ha conocido España. Aun así, creo que merece la pena que la escriba, por si a alguien puede ser de ayuda o interés.

Soy un madrileño de 37 años que lleva más de cuatro en el erosivo y tóxico desierto del desempleo desde que una tipa decidió dar mi puesto de trabajo a un familiar de cierto (ex) gerifalte del IBEX, culminando así un semestre de intenso mobbing contra mí y cercenando mis casi diez años de trabajo duro, bueno y honrado en una famosa multinacional. Usted dirá que el tema laboral nada tiene que ver con su responsabilidad ministerial. Y tiene razón. Pero sí sirve para poner en contexto lo que voy a contar a continuación, que sí es de su ámbito competencial.

Soy licenciado en Periodismo, me concedieron un premio al mejor expediente académico de la promoción, tengo un Curso Superior y dos Másters. Desde que me licencié, allá por 1998, siempre intenté tener la mejor formación posible, movido por la ingenua convicción de que eso me ayudaría en el mundo laboral. En ese sentido, para abrir la puerta a la posibilidad de cumplir profesionalmente uno de mis sueños personales (ser profesor de Lengua y/o Literatura española), obtuve poco después de mi licenciatura lo que entonces se conocía como CAP para la didáctica específica de Lengua y Literatura. Abundando en ese sueño, me matriculé años más tarde en la Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH) para poder ampliar y perfeccionar mis conocimientos. Hasta ahí, todo bien. Ahora llega lo importante. El pasado lunes 18 de septiembre un centro concertado de Madrid me ofreció un contrato como profesor de las asignaturas de "Lengua y Literatura" y "Cultura clásica", materias ambas para las que creía que estaba personal, legal y académicamente capacitado y habilitado. Puede imaginarse mi sorpresa y alegría, señor Méndez de Vigo, al tener esa oferta ante mí pues no sólo suponía cumplir mi sueño sino, además, liberarme de este Tártaro que es el desempleo en la España del precariado y poder sentirme de nuevo una persona útil y reconectada con la normalidad. ¿Qué pasó? Pues ocurrió que, al pasarme el martes 19 por la Dirección del Área Territorial de Madrid Capital de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid (calle Vitruvio 2), lo que en teoría iba a ser un mero trámite burocrático se convirtió en uno de los palos más devastadores que me han dado en mi vida. ¿Por qué? Porque allí me enteré, por boca de una funcionaria de la quinta planta cuya empatía rivaliza con la de una nevera, que todo el esfuerzo en tiempo y dinero que dediqué antaño para ser legalmente apto para impartir clase como profesor de Lengua y Literatura ya no valía de nada puesto que era ilegal. ¿Le suena, señor Ministro? Supongo que sí, pero, por si acaso, le refresco el asunto: usted, el 17 de julio de 2015, firmó el Real Decreto 665 que, por un lado, redundaba en el Real Decreto de 860 del 2 de julio de 2010 firmado por el entonces ministro Ángel Gabilondo, y, por otro, se pasaba por el forro el dictamen 2/2015, emitido por el Consejo Escolar del Estado. ¿Recuerda ya de qué va todo esto? Yo le ayudo: Tanto su decreto de 2015 como el de Gabilondo de 2010 se apoyan en la ordenación de las enseñanzas universitarias (plasmada en el RD 1393/2007) para impedir por ley a todos los licenciados/graduados en la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas ejercer la docencia de, entre otras, "Lengua castellana y Literatura", "Literatura universal" y "Cultura clásica". ¿Adivina en qué rama está encuadrada Periodismo? Lo malo no es ya el cambio de criterio respecto a lo que recogía la Orden del 24 de julio de 1995 sino que su Ministerio, señor Méndez de Vigo, ignoró deliberadamente la recomendación nº21 del mencionado dictamen 2/2015 del Consejo Escolar del Estado y que, cinco meses antes de su decreto, decía lo siguiente: Al artículo segundo, apartado tres. Anexo I: Teniendo en cuenta el currículo de estas materias y las asignaturas que conforman el plan de estudios de Periodismo, se considera la formación inicial de estos licenciados para impartir "Lengua y Literatura Castellana" y "Literatura Universal". De acuerdo al currículo, el objetivo de esta materia es el desarrollo de la competencia comunicativa, es decir, un conjunto de conocimientos sobre la lengua y de procedimientos de uso que son necesarios para interactuar satisfactoriamente en diferentes ámbitos sociales. El eje del currículo son las habilidades y estrategias para hablar, escribir y escuchar en lso ámbitos de actividad social, situando estos aprendizajes en diversos ámbitos del uso de la lengua: el de las relaciones interpersonales y, dentro de las instituciones, el de los medios de comunicación y el ámbito académico. Asignaturar que, entre otras, incluye el Título de Licenciado en Periodismo y que se corresponden con los contenidos de "Lengua Castellana y Literatura": Lengua Española, Literatura, Teoría y Práctica de la Redacción Periodística, Redacción y Locución, Géneros informativos e interpretación, Lecturas del Arte contemporáneo, Periodismo cultural, Historia del mundo actual. Además, los licenciados en Periodismo tenían, en el pasado, en el Curso de Aptitud Pedagógica como Didáctica específica "Lengua Castellana y Literatura" y las prácticas las hacían en el Departamento de Lengua Castellana y Literatura impartiendo estas materias. Por todo lo anterior, se propone añadir, dentro del Anexo I, en las condiciones para impartir la materia de "Lengua Castellana y Literatura" y "Literatura Universal": Licenciado en Periodismo (sic). 

En resumen que, gracias a su Real Decreto, señor Ministro, al estar encuadrado dentro de la rama de "Ciencias Sociales y Jurídicas", estoy capacitado para impartir clase de "Artes escénicas", "Geografía", "Geografía e Historia", "Historia de España", "Historia del Mundo contemporáneo", "Historia del Arte", "Filosofía", "Psicología", "Historia de la Filosofía" y "Valores éticos" pero no para aquellas disciplinas para las que específicamente me preparé legal y académicamente y que tienen más presencia en el currículo de mi licenciatura que cualquiera de las otras que sí puedo impartir según el descabellado, irracional, incoherente, disparatado e incongruente criterio que recoge su Real Decreto 665/2015, señor Méndez de Vigo.

Llegados a este punto, el punto en el que he tenido que ver como se esfumaba en mis narices el sueño de mi vida y la liberación de la tortura del desempleo, le pido sólo una cosa, señor Ministro: que me diga el motivo. ¿Por qué motivo no enmendó el bochornoso error de Gabilondo? ¿Por qué motivo se pasó por el forro de los genitales la razonada y razonable observación del Consejo Escolar del Estado? ¿Por qué motivo decidió que era conveniente situar en la ilegalidad lo que fue legal durante quince años? ¿Por qué motivo mi CAP sigue siendo válido para impartir clase pero mi licenciatura es un osbtáculo? ¿Por qué motivo la legislación vigente dice que mi CAP me habilita para dar clase menos para aquella didáctica específica en la que lo obtuve? ¿Por qué motivo consiente esa disparidad de criterio a la hora de aplicar con carácter retroactivo la ley? ¿Por qué motivo un jurista puede enseñar "Artes escénicas" cuando en el currículo académico no hay nada que aborde esa asignatura ni siquiera tangencialmente y en cambio un periodista que durante la carrera, entre otras muchas cosas, estudia asignaturas relacionadas con la Lengua y la Literatura no puede dar clase de "Lengua y Literatura castellana"? ¿Por qué demencial lógica se me permite enseñar a Sócrates, Platón y Aristóteles pero no se me considera habilitado para hablar de Homero, Esquilo o Jenofonte? ¿Por qué motivo mantiene vigente esa incongruencia insostenible que me impide enseñar asignaturas para las que estoy capacitado en diversos sentidos? ¿Por qué motivo un error suyo me ha jodido la vida?

Sé que usted es hombre de leyes (según parece es usted jurista y bla, bla, bla), señor Méndez de Vigo, así que le rogaría que me aclare todo eso, sin tomarme por imbécil, por favor. Porque por ese infame y gilipollesco decreto suyo he perdido el trabajo de mi vida y tirado a la basura el dinero, el tiempo y el esfuerzo que dediqué a prepararme como profesor de Lengua y Literatura. Así que le agradeceré enormemente que me responda. 

Gracias, Ministro. 

domingo, 10 de julio de 2016

Elogio del fracaso

A esta sociedad no le gustan los perdedores, los fracasados, los caídos. Es alérgica a cualquier cosa que quede fuera de las inoculadas coordenadas del "triunfo" y tiene un despreciativo pavor a todo aquello que no rime con la palabra "éxito". Es inmisericorde con los matices, cruel con sus absolutos...y enormemente estúpida a la hora de dotar de significado y profundidad a esas dicotomías (triunfo-derrota, éxito-fracaso) que se manejan con tanta ligereza, casi con frivolidad, a la hora de valorar o juzgar a una persona o a su trayectoria. La gente tiene demasiada prisa a la hora de hacer leña y, en cambio, no tanta para ser justa. Por tanto, conviene alejarse de ese comportamiento hooligan y borreguil, de esa filosofía de barra de bar, de esa retórica fast-food, a la hora de ponernos Torquemada con la vida o la carrera de una persona. Más que nada porque se incurre en un error similar en torpeza y calibre al de juzgar a una persona por sus logros profesionales o al de valorar el desempeño profesional basándose en lo personal.

Ser resultadistas a la hora de valorar o ponderar a alguien, ya sea en lo personal o en lo profesional, es francamente desaconsejable. El "Mourinhismo" sólo es justificable dentro de un campo de fútbol (y ni aun así). ¿Por qué? Porque estamos, conscientemente o no, excluyendo de la ecuación elementos muy importantes como las circunstancias, la actitud, la finalidad, la intención, la perspectiva...Por eso, a la hora juzgar, hay que tener en cuenta bastantes cosas y no sólo el hecho frío, aséptico y objetivo del resultado. 

Como no me quiero extender demasiado ni meterme en jardines de compleja salida, intentaré hablar desde mi punto de vista personal sobre este asunto. Para mí, la diferencia entre "éxito" y "fracaso", la marca el aprendizaje, la aprehensión del conocimiento adquirido desde el inicio de la acción hasta su resolución. En ese sentido, "éxito" y "fracaso" conforman un mismo y único camino: el del saber. Sin experiencia no hay aprendizaje y sin éste no hay crecimiento. Así las cosas, nada avanza quien no lo intenta y nada cambia quien nada aprende de lo hecho y vivido. Es decir, para mí, los "fracasos" funcionan como herramientas para mejorar y crecer con la misma legitimidad y eficacia que los éxitos. O incluso más, porque hay mucha más lección dentro de un fracaso que dentro de un éxito. Las heridas siempre son las mejores maestras a la hora de evitar unas nuevas. Igualmente, para mí, la distinción entre "triunfo" y "derrota" la marca la actitud, ya hablemos de un proyecto personal o profesional. En ese sentido, lo importante no es si ganas o pierdes sino cómo ganas o cómo pierdes y, aún más crucial, qué haces después del triunfo o la derrota. De ahí que la cuestión verdaderamente importante no sea si caes o no sino qué haces después de caer. Puedes rendirte y abandonarte al victimismo, al pataleo, al shock, al masoquismo...o puedes levantarte. Esto último suele ser más difícil que lo otro porque requiere esfuerzo, actitud, coraje y, para eso, no todo el mundo vale, pero el que lo hace, el que se levanta, ya ha conseguido algo muy importante: acortar distancias con el triunfo. Hay gente que lo tiene muy fácil a la hora de triunfar pero nadie parte con ventaja para levantarse. Eso depende de cada uno. Por eso es tan valioso, porque todo el mundo puede caer pero no todo el mundo se levanta.

Podría haber sustituido esta reflexión por comentarios más célebres y resultones como los de Michael Jordan ("He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. En 26 ocasiones me confiaron el tiro ganador y fallé. He fallado una y otra y otra vez en mi vida, y por eso he tenido éxito") o de Steve Jobs ("Yo no lo vi entonces, pero que me despidiesen de Apple fue lo mejor que me pudo pasar. La pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la liviandad de ser un principiante otra vez, menos seguro de todo. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida") o de Thomas Edison ("No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla") o, incluso, de Sylvester Stallone por boca de Rocky Balboa ("Voy a decirte algo que ya sabes. El mundo no es todo alegría y color. En realidad es un lugar terrible. Y por muy duro que seas, es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente si no se lo impides. Ni tú ni yo ni nadie golpea más fuerte que la vida. Pero no importa lo fuerte que puedas golpear sino lo fuerte que pueden golpearte y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar. ¡Así es como se gana! Si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que mereces, pero tendrás que soportar los golpes y no puedes estar diciendo que no estás donde querías llegar por culpa de nadie. ¡Eso lo hacen los cobardes! ¡Y tú no lo eres! ¡Tú eres capaz de todo!") pero creo que es mejor ser honesto y hablar desde lo personal. 

Habrá quien piense que digo todo esto por postureo o que vendo el mismo placebo que los libros de autoayuda. Tienen todo el derecho a equivocarse: escribo desde la experiencia. Por eso, espero que este artículo sirva para que quien lo lea no tenga miedo de caer sino de no levantarse porque, en ocasiones, más de las que nos damos cuenta, los errores, los contratiempos, los fallos, las caídas nos hacen mejores...si queremos.

lunes, 5 de enero de 2015

La yincana de la miseria

http://www.jrmora.com/blog/
Hoy andan el oficialismo y sus medios serviles (es decir, gracias al Gobierno actual, todos los tradicionales y alguno de los digitales) descorchando champán y haciendo del sesgo un arte a cuenta de las cifras del paro. Yo, honestamente, del mismo modo que no voy a lamentar que bastante gente desempleada haya encontrado afortunadamente trabajo...no voy a festejar ni celebrar un sistema o mercado laboral que lleva a seis de cada diez jóvenes españoles (datos de noviembre de 2014) a planear marcharse del país para trabajar; un sistema o mercado laboral al que se la trae al pairo que otros países se beneficien del talento y la formación educativa con denominación de origen española; un sistema o mercado laboral incapaz de ofrecer ningún atractivo o expectativa al cerca de medio millón de españoles que ha buscado mejor suerte laboral fuera de España desde que comenzó la crisis; un sistema o mercado laboral que ha consolidado el precariado como modo de trabajo (sólo el 8% de los nuevos contratos son
indefinidos) y la incertidumbre como estado vital; un sistema o mercado laboral sin el cual no se puede concebir el retroceso de 10 años experimentado en la economía familiar o la previsión de 25 años para recuperar la situación laboral previa a la crisis; un sistema o mercado laboral reformado y hecho a medida del Otro Gobierno pero no de quienes buscan, necesitan y quieren un trabajo; un sistema o mercado laboral que sólo se puede maquillar a golpe de modificaciones estadísticas y de informaciones interesadas; un sistema o mercado laboral propio del que sólo podría estar satisfecho un enajenado, un cretino o un sinvergüenza

Así que hoy tampoco voy a descorchar champán. Y no lo haré mientras España siga teniendo un sistema o mercado laboral que haya convertido el hecho de (querer) trabajar en una yincana de la miseria (económica, profesional y humana).
http://www.jrmora.com/blog/

sábado, 8 de marzo de 2014

Para ellas

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, una efeméride forzada para romper, aunque sólo sea una jornada, el menosprecio o escaqueo al que se someten habitual y secularmente la situación y los méritos de la mujer, tanto dentro como fuera del trabajo.

Por eso, este post va para ellas. Para las mujeres. Y lo escribo sin la demagogia ni los tópicos con los que se suele despachar este asunto. Lo escribo desde la experiencia y el afecto y, por tanto, pensando en mujeres que conozco pero para todas aquellas que se puedan sentir identificadas. 

Y es que estas palabras hoy van para quienes desde que salen hasta que regresan a la cama convierten el esfuerzo en una tarea cotidiana. Para quienes, con o sin nómina, trabajan indefinidamente en la sala de máquinas de la vida y las vidas. Para quienes no sólo te pueden dar la vida sino hacértela más fácil o más sencilla o más feliz. Para quienes defienden con hechos lo que otras sepultan en palabrería y slogans. Para quienes, con o sin empleo, siempre trabajan duro. Para quienes, siendo como son, dejan en pelotas los argumentos de los que preferirían vivir en la época de las cavernas. Para quienes escapan de las trampas y zancadillas con remitente femenino. Para quienes, pese a todo y todos, siguen en pie. Para quienes, no vistiéndose de superheroínas, son la constante firma a pie de
hazaña. Para quienes extender el tiempo y el espacio es parte de la rutina. Para quienes convierten una vivienda en un hogar. Para quienes, apareciendo detrás de los grandes hombres, siempre estarán por delante. Para quienes la retórica del "los y las" es un callejón sin salida donde dejarte violar por el ridículo. Para quienes no necesitan cuotas ni leyes para demostrar su valía. Para quienes no tiran la toalla por aquello en lo que creen y aquellos a los que quieren. Para quienes siempre están ahí porque nunca se van. Para quienes renunciar al egoísmo no implica renegar de la dignidad. Para quienes siempre te enseñan que "un paso más allá" es un buen sitio al que ir. Para quienes sostienen el mundo mientras otros se limitan a mirar o pasar de largo. Para quienes viven y hacen vivir. Para quienes siempre dan argumentos para estar en deuda con ellas.

Como decía, escribo estas líneas gracias a mujeres que he conocido o conozco tanto en el ámbito personal como en el familiar y profesional. Mujeres impresionantes y merecedoras de un cheque de afecto con muchos ceros a la derecha. También he conocido o conozco, tanto en el ámbito personal como en el familiar y profesional, a perfectas cabronas cuya mera existencia debería ser considerada un atentado contra el consumo de oxígeno. Gentuza que sólo vale para una cosa: amargar la vida. Pero esas mujeres no cuentan ni hacen mella para tener argumentos de sobra para, dentro y fuera de este blog, homenajear a todas las que, tengan o no trabajo, curran en la empresa más competitiva y exigente de todas: la felicidad

lunes, 28 de enero de 2013

Mediocridad y empresa

Hace unos días leí un artículo tan provocador como interesante que ponía negro sobre blanco una realidad de nuestro tiempo: las empresas no están interesadas en el talento. El post se hacía eco en su mayor parte de otro del empresario y gurú norteamericano James Altucher, en uno de cuyos párrafos más destroyers y no por ello menos cierto decía que las empresas actualmente están especializándose en destruir las aspiraciones profesionales de sus empleados más talentosos, responsables y esforzados. Cito: "In other words, his main job was to destroy the career aspirations of his most talented people, the people who swore their loyalty to him, the people who worked 90 hours a week for him. If they only worked 30 hours a week and were slightly more mediocre he would’ve been happy. But he doesn’t like you. He wants to you stay in the hole and he will throw you a meal every once in awhile in exchange for your excrement". O, dicho de otra manera, que cuanto mejor seas, peor pinta tu futuro en la empresa. Es decir, que cuantas mejores ideas tengas, cuantas más horas dediques a realizar un trabajo de calidad para tu empresa y cuanto más responsale seas con tu cometido, peor te va a ir. ¿El mundo al revés? Totalmente, pero no por ello menos verosímil, por desgracia.  

Cada día que pasa estoy más convencido de que en el mundo en general y en España en particular, la gente con talento (especialmente si es joven) tiene dos alternativas y las dos difíciles: O bien montárselo por su cuenta o bien irse fuera. ¿Alternativas a qué? Pues a seguir trabajando en una empresa (sea cual sea su tamaño y ámbito de actividad) donde lo único que les importa es que seas un pelele dispuesto a sacrificar tu personalidad, capacidad, ideas y dignidad con la mejor de las sonrisas, so pena de irte a la empresa más multinacional más grande del mundo y que en España cuenta con casi seis millones de personas en nómina."O trabajas como a mí me salga de los cojones o a la puta calle". Así las cosas, la "fuga de cerebros" es la única alternativa real y decente a la "vendimia de cerebros", por la propensión al pisoteo del talento que muestran algunas empresas. Y es que a la ya proverbial falta de oportunidades se ha añadido un nuevo obstáculo: la falta de consideración.

Hoy en muchas empresas, una persona con talento lo tiene mucho más difícil que una persona mediocre. ¿Qué se puede entender por "mediocre"? Pues a cualquier persona que no tiene la formación, el talento o la dignidad mínima para hacerse valer profesional y personalmente en su trabajo y que sustituye esas carencias por un servilismo descarado, una mentalidad mercenaria y una habilidad excepcional tanto para lamer el culo y alabar gilipolleces como para traicionar sus ideas y lealtades si con ello conserva o mejora su situación en la empresa ("Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros"). Son esas personas a las que si un superior les cagara en la cara reaccionarían diciendo: "Qué rico está este chocolate, oiga". Son individuos poco problemáticos en tanto que, como decía antes, nunca se harán valer ni están en condiciones intelectuales de hacer sombra a un superior (y a casi nadie) y que son fácilmente despachables con un sueldo o un cometido ridículos. El problema llega cuando a esas personas, a las mediocres, se las premia con sueldos y cargos muy superiores a los del resto, especialmente, a los de las personas con talento. Ahí ya se deberían encender las alarmas...pero no se encienden. ¿Por qué? Por dos razones, principalmente. Una, porque la situación es tan dramática que muchas personas están dispuestas a soportar eso con tal de tener un trabajo. Y dos, porque se ha extendido por demasiadas empresas una cultura donde la excelencia y el talento son considerados algo caro y/o subversivo. La mediocridad es un recurso abundante, barato y tranquilizador o al menos ese es el mensaje que se está lanzando. Así que el mensaje que se lanza actualmente desde algunas empresas está bastante claro: cuanto más inútil y desvergonzado seas, tu situación profesional pinta tan bien como la de cualquier enchufado.

Por todo ello, actualmente la plantilla de muchas empresas, nacionales e internacionales, se podría dividir en tres grupos: la gente con talento (que no sabe qué pinta allí), la gente a la que no le queda más remedio (que aguanta por hipoteca o situación familiar) y la gente mediocre (que son el alma mater de esas empresas). 

Si antaño se abogaba por el esfuerzo, la constancia, el mérito, la calidad y la personalidad, hoy se prefiere el camino fácil, el atajo, el mínimo esfuerzo, la tranquilidad del pantano, la supervivencia del "como sea". Hoy se dedica más tiempo a barnizar egos, premiar enchufes, regatear la conciencia y mercadear con favores que a cuidar, promover, valorar y confiar en las personas con potencial, talento y ganas. Hoy a sinvergüenzas y/o cretinos notorios se les "premia" profesionalmente. Hoy parece prevaler la norma del "cuanto peor seas, más futuro tienes". Hoy se ha olvidado que la competitividad sin excelencia es lo mismo que el progreso sin riesgo: nada. Así pasa lo que está pasando: que muchas empresas, tanto fuera como dentro de España, caminan directamente hacia la nada, hacia la mediocridad, hacia la mierda. Y a pocos parecen importarle, quizás porque su salario tiene los dígitos suficientes para silenciar la vergüenza.

En una época como la actual, donde todo parece sacado de una pesadilla cutre e insoportable, el ámbito laboral no iba a ser menos. Puto mundo éste que parece obligarte a elegir entre acostarte con la conciencia tranquila o tener un sueldo. Lo único bueno de todo esto es que aún hay excepciones, trabajos donde importan las personas, empresas que cuenten con el talento. El reto: encontrar esas excepciones y si no...crearlas.

viernes, 25 de enero de 2013

...más que mil artículos

En ocasiones, se cumple aquello de vale más una imagen que mil palabras. En este caso, gracias a El Jueves, una ilustración vale más que mil artículos. Por eso, no hace falta decir más.
 

viernes, 15 de junio de 2012

¿A qué suena el talento?

“Dos chicos que se rebelaron contra su presente y construyeron su futuro”. Así presentó la periodista Sonsoles Ónega el pasado martes a dos de los nombres propios de la(r)evolución de la música en España: Pablo Alborán y Roberto Carreras. Los tres fueron los protagonistas del primer coloquio del ciclo Friends of Talent, organizado por el Espacio Fundación Telefónica. Un evento que contó con el apoyo de 965 espectadores y que generó un intensísimo debate en Twitter, llegando a ser trending topic en Madrid y España. Un coloquio lleno de ideas interesantes, frescas y honestas; de argumentos para utilizar el optimismo como herramienta de trabajo; de razones para creer que triunfar profesionalmente es posible sin renunciar a los sueños personales. 

¿Qué es el éxito para dos triunfadores como ellos? Para Pablo, poder trabajar durante toda la vida en lo que te gusta y dignamente. Para Roberto, la felicidad entendida como hacer cada día algo que te motive y te haga escapar de la rutina. Pero…¿qué hace falta para tener éxito? En opinión de los ponentes, hay varios elementos clave a la hora de tener éxito:
  1. Talento.
  2. Ganas constantes de aprender y mejorar.
  3. No tener miedo a arriesgarse.
  4. Paciencia.
  5. Rodearse de personas que compartan contigo la ilusión y las ganas de trabajar.
Igualmente, del mismo modo que reflexionaron sobre el “éxito”, Pablo y Roberto coincidieron en señalar que el “fracaso”, el “no” forman parte del aprendizaje y la evolución profesional y que cada experiencia fallida es una oportunidad de hacer las cosas mejor que antes.

La crisis, omnipresente en la actualidad, también se coló en el coloquio. Para Pablo, en una situación como la que vivimos, es fundamental no perder la pasión, destacando que lo grave no es tanto estar en crisis como no tener algo por lo que luchar. Roberto coincidió con su compañero, apuntando que lo que nos tiene que impulsar ahora más que nunca son las ganas de querer hacer cosas. Ambos señalaron que para aprovechar las oportunidades que paradójicamente se abren en un contexto como el actual es muy importante tener una actitud creativa y saber aprovechar las herramientas que tenemos a nuestro alcance, como, por ejemplo, Internet y las redes sociales, entendidas éstas no ya como un magma impersonal sino como un punto de encuentro entre personas. En ese sentido, Roberto Carreras no dudó en afirmar que “Internet no está lleno de piratas; está lleno de talento”. Por su parte, Pablo Alborán apuntó que las redes sociales son un lugar donde puedes crecer, compartir, aprender la perspectiva del otro y donde descubrir nuevas ideas, lo cual convierte a las redes sociales en una herramienta de trabajo, si bien señaló que “no se puede vivir sólo de un vídeo en Youtube”.

En cuanto a los consejos que les ayudaron a crecer profesionalmente, Pablo afirmó que nunca hay que ser conformista, hay que buscar mejorar sin por ello dejar de disfrutar del presente. En la misma línea, Roberto indicó que uno de los consejos que más le han marcado fue “Es mejor se cabeza de ratón que cola de león”, entendido como no obsesionarse con tener éxito cuanto antes sino en ir paso a paso y disfrutando de lo que estás haciendo en cada momento.

Así que, respondiendo a la pregunta que titula este post, después del coloquio de Pablo Alborán y Roberto Carreras se puede decir que el talento suena a esfuerzo, a creatividad, a ilusión, a sensibilidad, a humildad y, especialmente, honestidad.

En definitiva, el primer coloquio del Friends of talent fue un evento muy ameno e interesante (mérito de Sonsoles, Pablo y Roberto) en el que el debate fue muy intenso a un lado y otro de la pantalla y que dejó a todo el mundo con muy buen sabor de boca…Por suerte, el ciclo no ha hecho más que comenzar. La próxima cita con el talento y el esfuerzo, el martes 3 de julio.

Ver evento en diferido

martes, 12 de junio de 2012

La factura

¡Cómo está el patio! Recientemente, he sabido por un amigo una anécdota ocurrida a un conocido. Sé que parece el inicio de una leyenda urbana, pero me cuesta mucho creer que sea mentira (dado quién me lo ha contado). Resulta que, por lo que parece, este conocido común recibió hace no mucho un email procedente del área de recursos humanos (ese área donde, por lo general, tan cuestionable es lo primero como lo segundo) en el que le comunicaban que, comprobando el consumo de su teléfono de empresa, habían detectado un gasto de 25 euros, instándole a revisar el uso que estaba haciendo del mismo. Es decir, cuidadito chaval, que te estamos controlando.

¿Una llamada de atención por una factura de 25 euros? Cuando menos, es curioso. Pero lo es más cuando se conocen los detalles que enmarcan este singular suceso: 1) Según cuenta este conocido, descubrió que los 25 euros derivan de usar dicho dispositivo para conectarse a Internet; 2) El teléfono de empresa de este conocido parece ser que es un smartphone (uno de esos cuyo gran atractivo y utilidad es precisamente la conexión a internet); 3)Por su desempeño profesional, este conocido necesita profesionalmente conectarse a Internet con cierta frecuencia; y 4)La empresa en la que trabaja este conocido no es aparentemente una que esté en riesgo de quiebra ni tampoco está pasando penurias.

Si a todo ello le añadimos que este conocido se ajusta bastante bien al prototipo de joven empleado en España(vamos a correr un tupido velo...),el "toque de atención" es para mearse de risa. Una risa amarga, pero risa al fin y al cabo. Y eso fue lo que hicimos el amigo que me contó este disparate y yo: tomarnos una caña y descojonarnos con el nivel de despropósito, de tomadura de pelo, de hipocresía, de histeria, de absurdo que ha alcanzado la sociedad en que vivimos.

Desconozco en qué ha quedado el conflicto de los 25 euros, pero espero que este conocido haya solventado la papeleta renunciando a su teléfono profesional...y haciendo lo posible para salir de una empresa capaz de llamar la atención a un empleado por un recibo de 25 euros. Mientras, al resto, nos queda la opción de tomar una caña y confiar en que existe un mundo mejor, en algún lado, pero existe. 

miércoles, 6 de junio de 2012

Oz a la vuelta de la esquina

Todo va mal. El mundo se acaba. No hay futuro. Próxima estación: Apocalipsis. Desde hace años vivimos en un estado permanente de “se acabó lo que se daba” que los medios de comunicación se encargan de recordarnos un día sí y otro también. Un panorama emocional que convierte la cama en el mejor lugar en el que podemos estar, no vaya a ser que al poner un pie en el suelo nos lo devore la prima de riesgo o que al caminar por la calle nos unamos a la cola del paro, como una conga diabólica y eterna.

Yo no sé si los mayas predijeron este ambientazo de funeral o si la culpa de todo esto es de los políticos, los mercados, los bancos o de los illuminati. Lo que sí sé es que los jóvenes en general y los españoles en particular lo último que necesitamos es que nos hagan sentir como si nuestro futuro estuviera escrito en un acta de defunción. Es cierto que la situación no es para tirar cohetes, que las perspectivas no son para descorchar champán (o cava), que quizás estamos en medio de una tormenta perfecta donde las malas noticias caen como chuzos de punta. Pero no menos cierto es lo que decían en una película de culto: “Nunca llueve eternamente”.

Hasta hace poco, me costaba mucho creer que sólo les iba bien a quienes se iban fuera de España a buscarse la vida, entendiendo por “fuera” la residencia de cualquier tipo al que se le pague un dineral por venir aquí a darnos una charla con traducción simultánea para que nos descubra el Santo Grial. Desde hace unas semanas, directamente, no me lo creo. Me niego a creer que el camino de baldosas amarillas te lleva necesariamente a Berlín, París, Londres o Nueva York. Y me niego no por un optimismo tonto y sin fundamento, sino porque tengo argumentos para pensar diferente. Argumentos que se llaman Pablo, Roberto, Borja, Andrés, Diego, Josef, Rodrigo...Razones para creer que Oz puede estar a la vuelta de la esquina. Que el éxito puede ser tu vecino.

Y si alguien no me cree, más vale que no se pierda el ciclo Friends of talent, porque, a lo mejor...empieza a pensar como yo.

jueves, 29 de marzo de 2012

Contra la reforma, la huelga y los sindicatos

Estoy contra la reforma laboral. Una iniciativa que para crear empleo facilita el despido me parece igual de coherente que repartir revistas porno para estimular la virginidad.En resumen, la reforma laboral perpetrada por el Gobierno me parece una gilipollez manifiestamente mejorable e indefendible y que lo único bueno que tiene es la merma del poder sindical. 

Estoy también contra la huelga. No en contra del derecho a ella ni porque sea parecida a la de 2010, sino porque me parece que lo último que necesita España es que se deje de trabajar; porque la imagen exterior que genera una huelga nos acerca más a Grecia; porque las huelgas en este país están más cercanas al vandalismo, la extorsión y al matonismo que al ejercicio ejemplar y respetuoso de un derecho constitucional; y porque creo que es hacerle el juego a esa escoria que, bajo distintas siglas, se agrupa en lo que llamamos "sindicatos". En resumen, estoy a favor de cualquier protesta cívica, civil y no manipulada, no como esta huelga en la que mucha gente no trabaja más por miedo a que los "piquetes informativos" le den un susto que por pura convicción.

Y, obviamente, estoy contra los sindivagos. Porque son unos gandules, gañanes, jetas y vividores que los únicos intereses que defienden son aquellos que les permitan seguir viviendo de puta madre sin pegar un palo al agua. Porque con su actitud y declaraciones consiguen que el hecho de no trabajar sólo sea digno cuando eres desempleado. Porque no conocen lo que es el esfuerzo, el mérito ni la responsabilidad. Porque son gentuza hipócrita abonada a la desfachatez y que el mejor favor que le pueden hacer no ya a los trabajadores sino al país es desaparecer.

Así pues, espero y deseo que la huelga de los sindicatos sea un completo fracaso y que la reforma laboral sea mejorada urgente y totalmente, porque los trabajadores honestos nos merecemos algo mucho mejor que estos sindicatos y esta reforma y porque el país no está como para dejar de arrimar el hombro.

miércoles, 29 de febrero de 2012

El orden de los factores

Dice uno de los axiomas del álgebra que el orden de los factores no altera el producto. Pues, no sé...depende. En la vida real, no siempre. Especialmente, en según qué ambitos. El catre es uno. El trabajo, otro. Veamos un ejemplo:
  • Hecho objetivo: Una persona llama "gilipollas" a otra.
  • Intervinientes:Dos personas.A: Tiene un rango jerárquico básico, tan básico que ni está definido en la estructura jerárquica del sitio donde trabaja.B:Ostenta un cargo de gran responsabilidad.
  • Lugar: Entorno laboral.
  • Circunstancias:Las personas A y B discuten profesionalmente por un equívoco. Hasta el momento de la controversia, A y B no tienen un trato íntimo ni afectivo ni personal sino simplemente cordial y profesional.
Ahora que ya está definido el suceso ejemplar, veamos dos situaciones derivadas del mismo que pongan a prueba la aplicación del axioma algebraico antes comentado:
  • Situación 1: En la discusión, la persona A se acalora y califica verbalmente como "gilipollas" a la persona B. Resultado: ¿Alguien adivina qué pasa si llamas "gilipollas" a un superior en una escala jerárquica-laboral? Exacto.
  • Situación 2: En la discusión, la persona B se acalora y califica verbalmente como "gilipollas" a la persona A. Resultado: La persona A no puede replicar proporcionalmente a la persona B y tiene que digerir con discreción y educación la denigración y la descalificación sufridas.
Situaciones ambas verosímiles y, en el caso de la 2, real. Lo cual no sólo me lleva a pensar que la vida cotidiana carece de la coherencia de las matemáticas, sino hasta qué punto ha evolucionado de verdad la sociedad. Es decir, ¿hemos cambiado algo repecto a la sociedad clasista del XIX?, ¿Cuál es la diferencia en cuestión de igualdad, trato y respeto entre esta sociedad y la feudal medieval donde el "jefe" de turno por tener tenía hasta derecho de pernada?, ¿Qué hay de diferente entre el trato que recibe un trabajador estándar hoy en día y el que recibía un esclavo en el Egipto piramidal? Tanto coaching, tanto management, tanta inteligencia emocional...Mamarrachadas.

Preguntas aparte, lo que sí tengo claro es que esta situación injusta y cercana a lo abusivo es culpa de un modelo de trabajo en el que la valía humana es en no pocas ocasiones inversamente proporcional al sueldo y cargo laboral; en el que el respeto y la educación se van evaporando conforme se asciende en la jerarquía profesional y en el que la amenaza del desempleo es tan bestial que coacciona y coarta la dignidad no sólo del trabajador como tal sino como persona. Y, en un panorama así, por desgracia, los perjudicados son legión y los perjudicantes, unos perfectos mierdas.

De todos modos, no todo va a ser malo: Si alguien descalifica o denigra gratuita e injustificadamente a otra persona en el trabajo, en lugar de lamentar que no se cumplan axiomas algebraicos, siempre le quedará a esa persona el recurso de pensar con total libertad: "Eso lo será tu pu** madre". ¿O no? Quien no se conforma es porque no quiere.

sábado, 11 de febrero de 2012

España, esa gran comedia

Leyendo la prensa estas últimas semanas, uno se pregunta por qué los guionistas patrios perpetran para televisión unas series de comedia que graciosas lo que se dice graciosas...no son (a no ser que las contemplemos desde el punto de vista de la autoparodia o entendamos la cutrez como un motivo de hilaridad). Y digo esto porque la hemoroteca en estos últimos tiempos está llena de material para echarte a reír gracias a ciertas perlas...

Los culpables de la crisis: El mefistofélico presidente del Banco Santander, Emilio Botín, dijo esto hace no muchos días preguntado por la crisis económica: "Nosotros hemos tenido muy poca culpa. Hemos pagado impuestos, no hemos tenido ayudas... otros lo han hecho mal, les han ayudado. Y dicho eso, hay que echarle una culpa muy grande a los políticos. No han sabido manejar los temas. Es como un banco que va mal, hay que echarle la culpa al que lo lleva. No voy a concretar, pero hay muchos que lo han hecho muy mal". Es decir, que de una crisis de origen financiero las entidades financieras conocidas como bancos han tenido "muy poca culpa". Ajá. O sea que, para el hombre con cabeza de hucha, un producto "Made in Japan" no quiere decir que esté hecho en Japón, obviamente. Pero, supongamos que, por un momento, al nacer caímos al suelo del quirófano, nos hicimos un daño neurológico irreversible y creemos que Botín tiene razón. Acudamos pues a escuchar la reciente versión del gran gestor político de la crisis en España y especialista en desastres: “Si la crisis no hubiera tenido un origen en Wall Street y en las hipotecas subprime,¿se hubiera producido la crisis tan grave sufrida en España? Seguramente no. Si en abril de 2010 un país como Grecia no hubiera llegado a no poder hacer frente a sus pagos, ¿habríamos tenido que adoptar las medidas que tuve que adoptar en mayo de 2010, y parar los estímulos fiscales? Seguramente no”. Respecto a la culpa de la debilidad de la economía española, para el excelso cazador de gamusinos se debe al “exceso de endeudamiento privado, fruto de lo que suponía el euro. Debilidades derivadas de una economía que debía haber ganado productividad, en lugar de haberse relajado en los 90’s y hacer del sector inmobiliario el motor de nuestro crecimiento”. Wall Street, Grecia, el Euro, el Gobierno de Aznar, la no reposición de "Verano Azul"...Queda claro que para señalar a los culpables de la crisis, hay que dejar libres las casillas de "Bancos" y "Políticos" y marcar la de "Otros".

La igualdad ante la Ley: El CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) ha manifestado por medio de su portavoz Gabriela Bravo que "no todos los imputados son iguales". Bien. Yo pensaba que el manual de instrucciones constitucional decía en su artículo14 aquello de que "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social". A lo mejor es que a alguien se le olvidó meter una nota a pie de página que aclarara en qué casos no somos iguales ante la Ley, como, por ejemplo, en caso que seas un jugador de balonmano que sigue dando pelotazos cuando te retiras del deporte en activo. Genial la portavoz. Bravo, Gabriela. Bravo.

Para combatir el paro...nada mejor que facilitar el despido. Los políticos quieren convertirnos en auténticos hombres del Renacimiento, de saber universal y múltiples habilidades, gracias a decretar una reforma que convierte al trabajador en una suerte de "trotaempresas". El paro yo no sé si lo van a solucionar pero que los trabajadores españoles van a "conocer mucho mundo", eso seguro. Desconozco quién narices dijo aquello de que el mejor remedio contra el desempleo es fomentarlo, pero parece una genialidad propia de Groucho Marx.

En fin. España, tierra de humoristas...

martes, 10 de mayo de 2011

"The Company Men": Los mondays al sol

El interés de "The Company Men" es el de ser una película que habla de la economía actual a través de un puñado de historias pequeñas e íntimas, de familias e individuos dispares unidos por el común asedio del desempleo y sus terribles efectos secundarios. Un drama, a medio camino entre el realismo y el optimismo, que se ha estrenado con cierto retraso en nuestro país pero que adquiere plena vigencia y relevancia dada la dramática situación que vivimos por el atroz y rampante paro que sacude a millones de familias en España.

El film, correctamente dirigido por el debutante en cine John Wells, cuenta con un elenco que sostiene brillantemente un guión sin mucha enjundia. Quizás por todo ello, pese al magistral desempeño de actores como Tommy Lee Jones o Chris Cooper, "The Company Men" funciona peor como película que como pretexto para pensar y conversar sobre la crisis económica en general y la pérdida de empleo en particular

El canibalismo empresarial, el cainismo laboral, la hipocresía de alta dirección, la amoralidad profesional, la disfunción de un mercado laboral empozoñado por quienes ofertan empleo y sostenido por quienes lo buscan desesperadamente, la decadencia de la meritocracia, los empresarios que cuadran cuentas descuadrando vidas, el vértigo ante el fracaso...estos y otros aspectos conforman el tapiz de fondo de la difícil búsqueda de sustento por parte del despedido Bobby Walker y sus otrora compañeros. Una trama que no disimula una feroz y merecida crítica hacia las mastodónticas empresas que los únicos valores que tienen en cuenta son los de sus acciones.

Pero "The Company Men" no sólo habla de economía, sino también de algo más importante: De la tonelada de veleidades, vanidades y futilidades bajo la cual enterramos e ignoramos las cosas que realmente merecen la pena: tener el cariño, el respeto y el apoyo de quienes te quieren; no darse nunca por vencido; aprender a reinventarse; no renunciar a ser nosotros mismos; y saber que la humildad es un buena forma de evitar problemas.

Esta película cuenta historias que hay detrás de cada número y titular de los que estamos aburridos de leer, ver u oír en los últimos años. Historias que quienes no sufren la crisis obvian con desvergüenza. Historias que nos hablan de seres humanos en una época en la que se han convertido en porcentajes, cifras y costes

Por todo ello, se podría decir que, temáticamente, "The Company Men" es una suerte de versión yanqui y refinada de la española "Los lunes al sol", aunque su mensaje es, afortunadamente, más optimista porque para amargarte el día ya están las noticias.
 


jueves, 17 de febrero de 2011

¿Creatividad o alienación?

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una conferencia del filósofo Pekka Himanen, gurú de la llamada "ética del hacker", que radica en una redefinición de ese término, por lo general utilizado en sentido peyorativo, y una extrapolación del mismo, descontextualizándolo del ámbito tecnológico. La  cabal charla estuvo a medio camino entre la obviedad y el  idealismo, pero con los tiempos que corren, una y otro son dos rasgos elogiables. Dicho lo cual, al término de la ponencia, mi cabeza se llenó de una serie de dudas y reflexiones que intentaré transcribir aquí.

Dado que el objetivo del artículo no es resumir qué dijo Himanen sino reflexionar sobre ello, no me detendré mucho con la síntesis. Para el filósofo nórdico, un "hacker" viene a ser cualquier persona que explota inofensivamente su creatividad transformándola en algo tangible y poniéndolo desinteresadamente a disposición de los demás o, dicho de otra forma, un filantrópico trabajador de sus propios sueños. Himanen sostiene que es necesario instaurar una "cultura de la creatividad" para habilitar el crecimiento y exposición del potencial creativo, del talento de cada individuo, ya que, en su opinión, "siempre hay más potencial en nosotros del que expresamos". Se podría decir que, para el ponente, el futuro, el progreso pasa por innovar, sea cual sea el ámbito del que hablemos, y la innovación no existe si previamente no hay un entorno favorable a la creatividad, que permita exponerla y compartirla (como forma de enriquecerla) sin limitación alguna. Hasta ahí, la sinopsis de la conferencia.

Ahora, mis dudas:¿Favorece o premia esta sociedad la creatividad o, por contra, la anestesia cuando no la castra? ¿Es el modelo educativo actual el idóneo para incrementar el desarrollo de la creatividad y el talento del alumno o el óptimo para tornarlo en un sujeto apto para la alienación y la maleabilidad venideras? ¿Qué tratamiento tiene el ingenio de una persona en el mundo laboral: el apoyo decidido a su desarrollo creativo  y la utilización de su talento personal como inversión rentable en términos económicos y humanos o el ninguneo de sus habilidades y aptitudes para transformar intensiva e implacablemente su creatividad en mera y aséptica eficacia? ¿Ha pervertido el esnobismo y la mediocridad la percepción y la valoración del ingenio creativo en el ámbito cultural?  ¿Ha intoxicado la televisión el reconocimiento social del talento? ¿Es la gente con creatividad la esperanza y la piedra angular del progreso social o son meros proscritos en extinción por atreverse a pensar más allá de lo estipulado? ¿Qué es más fácil hoy en día: cavilar cómo dar forma a ideas y sueños o acoplarse sumisamente a la maquinaria imperante?

Dejo a voluntad del lector reflexionar y responder a estos interrogantes, pero no me gustaría acabar el artículo sin dar mi opinión al respecto: Es paradójico y ciertamente contradictorio que, en una época dominada por los avances tecnológicos, el talento esté tan depauperado en tratamiento y reconocimiento, toda vez que hoy en día lo que se quiere de las personas es que hagan las cosas sin pensar (sinónimo de "rechistar" o "protestar" para ciertos déspotas y cretinos), so pena de irse al paro, no progresar laboralmente, ser vistas como lunáticos o tratadas como apestados, frikis o extravagancias marginales. 

Malos tiempos para el ingenio. Peores para ser nosotros mismos...

lunes, 24 de enero de 2011

Alemania o el Valhalla laboral

¿De qué sirve en España ser un trabajador cualificado, honesto, legal y talentoso? ¿Qué utilidad tiene en nuestro país atesorar una decente calidad humana y profesional? ¿Para qué vale el esfuerzo invertido en la formación académica y profesional? En el mejor de los casos, para descubrir si se es más paciente que el santo Job o si nuestra capacidad estoica sería la envidia de los presos del Tártaro. Por lo demás, no sirve absolutamente para nada que no sea una amarga satisfacción personal.

España es laboralmente una siniestra versión del país de Cucaña; la Tierra Prometida de todos los haraganes, arribistas, caraduras, necios y golfos que en el mundo han sido; el Edén del nepotismo, enchufismo, clientelismo, baboseo y lameculismo; el Avalon donde sólo inútiles y canallas pueden vivir a cuerpo de rey; los Campos Elísesos de los déspotas idiócratas; el Aaru donde moran "ad eternum" los que se ganan el pan con el sudor de frentes ajenas... Una deplorable vergüenza, en resumen. 

Ya he hablado en anteriores ocasiones de temas laborales, así que no me extenderé mucho. Sólo diré que en este país parece que la valía humana y profesional se están convirtiendo en un lastre a la hora de prosperar laboralmente o, al menos, encontrar un trabajo digno, si es que lo encuentras, claro... 

Cuanto menos valgas (como persona o trabajador, tanto monta, monta tanto), más alto llegarás. Ése es el axioma que subyace en esta disgenesia laboral que vivimos en España en los últimos lustros. Aquí prima y se premia la indecencia en lugar de la excelencia, y así nos va...Y esto es algo particularmente doloroso y nocivo para la gente joven que, salvo afortunadas excepciones, se ve abocada a la desesperación de no encontrar trabajo o a la desilusionante ignominia de trabajar en unas condiciones injustas, abusivas y, en no pocos casos, con/para personas que son modelos a evitar, ya sea como trabajadores o como meros seres humanos. Aquí, a la entrada de todos los lugares de trabajo, deberían colocar una estela con la dantesca "Abandona toda esperanza, tú que aquí entras" o el siniestro forjado del campo de Auschwitz: "El trabajo os hará libres".
Por todo ello, no puedo dejar de celebrar que haya alguien fuera de España que valore debidamente a los excelentes profesionales que se maltrata aquí dentro. Estoy hablando de Alemania y de la intención de la rubicunda valkiria Merkel de ofrecer un trabajo y salario digno a los trabajadores cualificados caídos en España. ¡Bienvenido sea ese Valhalla!