martes, 18 de septiembre de 2007
Menganas superstars
lunes, 17 de septiembre de 2007
Por un punto: El otro oro de Moscú
59-60. Es curioso que algo que despierta tantas pasiones e ilusiones como el deporte se reduzca en el fondo a una aséptica y fría cuestión de números. Pero es así. Anoche la selección española de baloncesto perdió la final del Eurobasket ante Rusia. Los optimistas dirán que ganaron la plata. Los pesimistas, que perdieron el oro. Y los objetivos, entre los que me incluyo, que Rusia encestó un punto más que España en el encuentro decisivo. Pensamientos, emociones, anhelos, deseos, sueños...De acuerdo, eso está "ahí", pero el deporte se reduce a pura matemática, a la sencilla premisa de aventajar numéricamente a tu rival. Todo lo demás es secundario, aunque cueste reconocerlo. Hace poco más de un año, comentaba en este mismo blog la mayor gesta del baloncesto español. Ahora me toca hablar de una derrota. Y lo haré lo más escueta y esquemáticamente, para poner coto a los impulsos más desaforados.- El partido: Rusia jugó un buen partido.Y a España le faltaron tres cosas básicas en el deporte, especialmente en baloncesto: Sensatez, serenidad y suerte. Anoche todo el equipo español hizo un mal partido y rindió por debajo de lo acostumbrado, excepto Calderón, que siguió empeñado en eclipsar a cracks como Gasol, Garbajosa o Navarro con su enésima actuación estelar. Nervios, despistes, precipitaciones, malas elecciones de pase, fallos impensables en los tiros...Anoche, la cabeza estuvo más tiempo del aconsejable en el banquillo y la fortuna española directamente se tomó el día libre y se fue a beber vodka, para desgracia de, por ejemplo, Pau Gasol. Quizás es que hubo algún gafe en un palco VIP, pero el caso es que la mejor Rusia del torneo ganó de un solo punto a la peor España del Eurobasket. Y punto. No hay que darle más vueltas. Preguntarse si Pepu tomó las decisiones adecuadas, si Pau debía haber estado en pista tanto tiempo vista su aciaga noche y agónica cara, si tenían que haber jugado más los "jugones" que los "obreros", si fue acertado que el último tiro correspondiera a un Gasol que estaba física y psíquicamente fundido...es un onanismo mental entendible pero fútil.
- El rival: Imaginen a una banda de clones del monstruo de Frankenstein, añadan a un negro con más neuronas en su mortífero cerebro gris que todos sus compañeros blancos juntos y tendrán a la selección rusa de baloncesto. Y si esto les parece curioso, ¿qué tal si les digo que el tío con más talento y el verdadero motor del equipo ruso nació en Pittsburgh (Pennsilvania) y fue "rusificado" por decreto gubernamental? Pues eso. Que son una fiel representación de un esperpéntico país que es un barco hundiente en la tundra gobernado por un tío que hace parecer Jesucristo a Michael Corleone.
- La selección española: Somos los mejores, aunque a veces, como anoche, cueste demostrarlo.Talento, esfuerzo, compañerismo, brillantez, físico, calidad, humildad...Todas esas cualidades forjan los equipos legendarios y son los mejores adjetivos para describir nuestra selección de baloncesto. Tenemos a un auténtico crack e icono de la canasta (Pau Gasol), a verdaderos genios del baloncesto (Calderón, Navarro, Garbajosa y Rudy) y a unos jugadores que son los complementos ideales para ellos (aunque lo de Sergio Rodríguez este Eurobasket haya sido lo más parecido a un quiste o un tumor deportivo que he visto desde Zubizarreta). Y quien sabe distinguir, coordinar y encajar magistralmente todo esto, además de seleccionador, es un tío brillante, muy brillante y se llama Pepu Hernández. No son perfectos, porque hay ocasiones que bajan del Olimpo para disgusto de la afición, que está acostumbrada a que la selección española les sirva ambrosía, pero bendita imperfección la de quien consigue ganar un Mundial y llegar a la final de un Europeo. Y si hay algo que valoro personalmente, y que creo que es el verdadero gancho de la selección, es la humanidad, humildad y cercanía que emanan estos jugadorazos, quienes, pese a lo altos que son, no tienen el ego en absoluto subido. ¡Qué odiosas son las comparaciones con otros deportistas españoles! ¿Verdad? Y, por lo demás, fuera tristezas, que con la juventud que hay en esta selección, y los cracks que tenemos en el horno, visitaremos el Olimpo a menudo en los próximos años.
Se acabó el Eurobasket. Ganamos una plata, perdimos la final y el oro se marchó a Moscú, ¿otra vez?...Da igual, nosotros, ahora, con la cabeza bien alta, a poner proa a la próxima cita con el Olimpo: Pekín. ¡Ánimo, chicos, que sois mucho más grandes de lo que se puede medir en centímetros!
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Melissa
Nunca he estado en Sicilia, pero esa legendaria isla es la cuna de dos de las mujeres más apasionantes que he conocido en los últimos años. Una de ellas, se llama María Ronsisvalle y tiene una vida digna de ser escrita tanto como ella de ser querida. La otra se llama Melissa Panarello y en ella, vida y literatura van de la mano, porque, pese a su juventud, es alguien muy interesante, ya sea como escritora o como persona. Y hoy, mi artículo es por y para ella.
un indomable carácter y una sinceridad descomunal. Por todo ello, adoro a esta brillante e indómita siciliana. Quienes la tildan de provocadora, desvergonzada, repugnante o "pornográfica", demuestran que hay quienes leen libros a través de sus propias fobias y obsesiones y no con los ojos. Lo más impactante de sus obras (especialmente su ópera prima) no son los pasajes que relata y detalla, puesto que las cosas que ella rememora y describe no son ajenas a miles de personas: sucesos y vivencias como los recogidos en, por ejemplo, "Los cien golpes", ocurren, han ocurrido y seguirán ocurriendo siempre en cualquier lugar del mundo. Otra cosa distinta es que se reconozcan en público o en privado. Y ahí está el valor de esta leona de seda: Lo más sorprendente de sus obras no es otra cosa que la sinceridad que rezuman. Ahí se encuentra uno de los grandes atractivos de esta siciliana de corazón apasionado y mente increíblemente sensata.Vivimos en una sociedad propensa a la castración de la espontaneidad y la sinceridad. Estamos tan poco acostumbrados a decir y expresar exacta y literalmente lo que pensamos, sentimos y deseamos que cuando vemos a alguien que en todas y cada una de sus manifestaciones tiene una honestidad transparente y cortante como el cristal, se nos queda cara de susto. Miedo y envidia. Eso es lo que hay en el fondo de toda la maledicencia que levanta este cisne de hierro a su paso.
que frene su sinceridad y por eso tiene tantos detractores como seguidores, entre los cuales, obviamente, me incluyo. Con esto no quiero decir que suscriba todas y cada una de las afirmaciones de Melissa (aunque estoy de acuerdo en muchísimas cosas), ni que apruebe ciertos comportamientos suyos (aunque los respete), pero es innegable que adoro la pasión y la sinceridad que emana esta siciliana. Ella no trata ni de convencer, ni de imponer ni de engañar. Eso se lo deja a su legión de denostadores. Sólo quiere expresarse tal y como es. Siempre es fiel a sí misma, a su conciencia y creo que su único miedo es dejar de ser ella misma.Y eso es lo más excitante y valioso de Melissa Panarello: Pese al "qué dirán" y "qué pensarán", ella será como y lo que quiera ella ser y no tendrá pudor alguno en plasmarlo por escrito, para deleite de quienes nos gusta la literatura que sale del corazón. Y sí, la aprecio y defendería tanto como si fuera mi hermana, porque, por todo lo que he dicho, se ha ganado con creces mi respeto, cariño y admiración.lunes, 10 de septiembre de 2007
TVómitos
Como el Nautilus de Nemo o la Enterprise de Kirk, así la televisión de nuestros días se lanza a explorar con arrojo y determinación lugares donde nadie en su sano juicio se metería. La programación no es que sea mala. No es mala. Sencillamente hiede. Y no, tampoco estoy generalizando. Dios me libre. Sólo me estoy refiriendo al 90% de la parrilla televisiva. Como de estudiar un nauseabundo cadáver se trata, este artículo con vocación de autopsia lo dividiré en puntos, para que quien quiera pueda leer aquellos que más le interesen, todos o ninguno.- Contenidos: Empezando por los magazines que pueblan mañanas y tardes y acabando por los que rubrican noches y madrugadas, uno tiene claro que los directores y guionistas de dichos detritus fueron anteriormente carniceros, por la desmesurada afición a la casquería que demuestran sus retoños. A medio camino entre la truculenta crónica de sucesos (¿por qué lo llaman sucesos cuando quieren decir crímenes?) y la prensa de corazón con aspecto amarillista (¿será hepatitis?), estos programas vertebran la parrilla de programación y en función de ellos se añade todo lo demás (telediarios, series, etc.). Hay quienes, en un alarde de consideración, quieren maquillar semejante montón de ciemo, añadiéndole perfumes culinarios o modísticos, por aquello de que alguien (familiar, productor o amigo interesado) pueda decir que su programa no es una absoluta hez. Estos magazines, que cualquiera puede encontrar en casi todas las cadenas (menos La 2 y la Sexta), hacen que "El Caso" parezca "The Times" y que la crónica rosa se haya convertido en una discusión de cuervos anfetaminados y urracas desquiciadas donde precisamente con corazón, lo que se dice con corazón, no se trata a nadie. Lo peor no es esto, ni siquiera la estética de los decorados (acorde con el "gusto" de los contenidos), sino el alarde de inconsciencia demencial o desfachatez asombrosa que demuestran sus responsables y/o presentadores (juego de las iniciales: A.R., S.A., J.G., J.J.V., J.C., A.G.S.,B.I.,P.G.,...) al defender sus programas como el súmmum de la profesionalidad y la calidad. ¿Profesionalidad? Bueno, particularmente pienso que las lumis sujetaesquinas son bastante más profesionales que cualquier sujeto que aparece ante la cámara en esos programas. Así que fíjense el nivel...¿Calidad? Si se trata de ofrecer el mejor menú a un coprófago, pues sí, son los mejores chefs que hay en la pequeña pantalla. Y no entraré a valorar programas "talk-show" que cada tarde homenajean a la evolución intelectual con temas como "Mi padre es extraterrestre alcohólico, mi madre es stripper heroinómana y el nombre de mi novio me lo aprendí después de que me hiciera un churumbel", porque se comentan por sí solos...
- Los nombres: Los hay que se escuernan (Ej: "Por la mañana"), otros buscan la jerga popular (Ej: "Aquí hay tomate"), haylos que rozan la horterada pretenciosa ya desde el principio (Ej: "¿Dónde estás, corazón?", "Dolce Vitta", "Channel nº4"), otros tienen estandartes tan indescriptibles como sus contenidos y colaboradores (Ej: "TNT") y, por último, hay nombres que facilitan la labor a quien busque al responsable de semejante memez (Ej:"El programa de AR").
- Los presentadores: Supongo que es por cuestión de tacto o finura (aunque Mike Tyson tenía más tacto que Ana Rosa Quintana y Jorge Javier Vázquez juntos, por poner un ejemplo) pero lo que se estila ahora es que quien presente el programa sea mujer (con la capacidad intelectual de un boniato) o representante del colectivo gay (con la capacidad letal de una cobra), tal vez por aquello de dar más reparo a los desaprensivos que quieran criticarlos, ponerles una denuncia o ciscarse pública y mediáticamente en su estampa. Lo políticamente correcto es no criticar ni a mujeres ni a homosexuales que aparezcan en televisión, porque siempre habrá una legión de anormales que crean que los criticas por su condición genética o sexual y estén dispuestos a clamar al cielo y de paso tocarte las maracas.
- Los colaboradores: Por imperativo legal, estos programas tienen que tener como colaboradores a, como mínimo, un ejemplar de las siguientes especies: Habitantes del armario; Periodistas que tengan el título vía fotocopiadora; Viejas glorias (del cante, el cine, la moda, el porno...) con problemas con las deudas; Hijos y/o consortes de gente famosa que no sepan más que tocarse el ombligo o más allá; Barbies y Kents con neuronas en búsqueda y captura; Ex concursantes de "realities" con más ego que vergüenza y, por último, golferas con una ejemplar vida nocturna sustentada en camas calientes, copas vacías y narices empolvadas. Y es que, por amor al dinero o a la popularidad de ínfima categoría, hay mucha gente dispuesta a ser cofrade de la Hermandad de la Garganta Arrodillada.
- Los invitados: Ya salgan en vídeos o en plató, normalmente son frikis de vocación o por accidente a los que se suma algún famoso de verdad que está en horas bajas (vamos, que tienen el reloj en el subsótano). En casos especiales, se ganan la piedad del público. ¿O es que alguien no siente ya pena por el gorilesco hijo de la viuda de un torero?
- ¿Y qué pasa con los "reality-shows"? Pues que este artículo aborda programas donde aparecen personas. Quizás en otro artículo trate documentales en directo que estudien el comportamiento animal de los eslabones perdidos...
- Pues qué enterado estás para despreciarlos tanto, ¿no? Naturalmente, hay que saber de lo que se habla para poder criticarlo.
- ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Pues de la misma forma que Hitler accedió al poder en Alemania en las urnas: Porque hay decenas de miles de idiotas y otras tantas de sinvergüenzas.
¿Cuál es la solución a todo esto? Despidos masivos, muertes accidentales o, si es buena gente, ver cualquiera de las series extranjeras que se programan (no vaya a ser que por error sintonicen "Yo soy Bea" y acaben en urgencias después de tirarse por la ventana), abonarse a "La Sexta" o contratar la televisión por satélite. Y, si tiene buen gusto, pues ir al teatro, al cine o leer un buen libro y de paso ahorra energía.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Grazie, coloso
Mutis. La Ópera se emboza en una elegante capa de luto para honrar la desaparición de uno de sus mayores colosos, cuya voz era tan excelsa y rotunda como su oronda y simpática figura. Luciano Pavarotti ha muerto. Con él se va uno de los estandartes de la Ópera de las últimas décadas, uno de los mejores tenores de todos los tiempos y un divo que es coartífice (junto a titanes como Plácido Domingo) de que la Ópera abandonara su elitista trinchera del palco para poder emocionar al patio de butacas de todo el mundo. Alegre, jovial y enérgico, Luciano Pavarotti debe mucho al "bello canto", pero es mayor aún la deuda de la Ópera con este voluminoso y barbudo italiano que estremeció escenarios por todo el mundo durante décadas. Gracias a él, entendidos y profanos pudieron constatar que uno puede ser un divo y simultáneamente ganarse el afecto y la simpatía de cualquiera. Gracias a él, eruditos y aficionados pudieron disfrutar de decenas de óperas por él magnificadas. Gracias a él, la Ópera es un poco más de todos.
martes, 28 de agosto de 2007
Las letras se quedan sin "dandy"
Tenía decenas de ideas para retomar el blog tras las vacaciones, pero nunca me habría gustado empezar así: Francisco Umbral ha muerto.No haré un obituario al uso, ni recopilaré la repercusión de su fallecimiento, ni tampoco me adentraré en sus inimitables columnas que más de una vez sobrepasaron la genialidad, porque todo eso ya lo ha hecho y muy bien el periódico en el que trabajó los últimos años. Lo único que yo puedo hacer honestamente es hablar de qué supone para mí la pérdida del penúltimo grande de la literatura española (Miguel Delibes aún vive) y faro y norte de todos los que, de alguna u otra forma, nos dedicamos al "columnismo": A mí se me ha ido un innegable referente literario y un columnista en el que fijarme.viernes, 27 de julio de 2007
Humor amarillo, genialidad de oro
Los Simpson cumplen 20 años en antena y lo celebran con su primera película (tan recomendable y entretenida como cualquier capítulo). En estos años, esta extraordinaria familia lo ha conseguido todo: 18 temporadas (400 episodios) de emisión interrumpida en televisión (en España, primero en La 2 y posterior y básicamente en Antena 3), aparecer en más de 24.690.000 referencias en Internet (más que, por ejemplo, Jesucristo), tener una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, una web oficial rodeada de miríadas de páginas realizadas por fans, una "wiki" propia, webs dedicadas sólo a las geniales frases simpsonianas (en inglés y castellano), ser traducidos a las principales lenguas del mundo, ganar 23 premios Emmy, ser para la revista Time la mejor serie de televisión del siglo, convertirse en una constante y grandiosa fuente de merchandising, ganarse el cariño de todo un planeta...y constituir un icono cultural-generacional como pocos se han conocido en las últimas décadas.
Bastan estas pocas líneas para darse cuenta de que soy un ferviente admirador y absoluto seguidor de las criaturas alumbradas por el genial Matt Groening. Tanto que puedo decir que yo sólo creo de verdad en tres cosas: Dios, el Atleti y Homer Simpson. Bufones y cronistas de nuestro tiempo a los que nada les es ajeno (ni la política, ni la cultura, ni el cine, ni la historia, ni la religión...), los Simpson dominan todos y cada uno de los registros de la comedia: desde el "simple" slapstick (encumbrado por el cine mudo) hasta el humor más ácido y políticamente incorrecto, pasando por la delirante y brillante parodia, y sin olvidar frases cuya genialidad sólo es comparable a a la de los prodigiosos Groucho Marx, Billy Wilder o Woody Allen, o situaciones dignas de las mejores secuencias de Chaplin. Estas son las razones secundarias por las que los Simpson son lo que son hoy en día. Mas el principal motivo de que gocen de cariño mundial y formen parte del imaginario cultural y visual de las últimas décadas del siglo XX y primeras del XXI es éste: Sea el día que sea, sea la hora que sea, sea el episodio que sea, los Simpsons siempre te garantizan, como mínimo, una sonrisa sincera y eso, en los tiempos que corren, es una auténtica bendición.
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Categoría: Cine, Cultura, películas, Series, sociedad, Televisión
martes, 24 de julio de 2007
Goodbye, Paul Anco
lunes, 23 de julio de 2007
Viva las cadenas
A mí me parece que lo más ofensivo de la portada no es que se caricaturice con ínfimo gusto la cópula de los Príncipes de Asturias, sino lo que dicen los bocadillos. ¿Que si me parece mal que se critique a la realeza? Bueno, yo pienso que si tienen que existir reyes (cuestión discutible) es necesario y sano que existan bufones que con ingenio y mordacidad les bajen del pedestal. Por ello, en pos de resaltar el brillante sarcasmo textual, lo más oportuno habría sido plasmar ese real bofetón mostrando al heredero de la Corona española y su adlátere en otra situación más "convencional" y decorosa, ya que la mordaz crítica hacia esta pareja en particular y la Casa Real en general habría sido igual de efectiva y legítima pero se habría despojado del mal gusto. De esa forma, sólo los aduladores y palmeros de la monarquía habrían tenido motivo de queja. No obstante, el incluir metralla pseudoporno en semejante portada ha conseguido lo que se pretende con cualquier portada: que cualquier persona se fije en ella. Y ya si tienes a un Fiscal General y un juez que se apresuran a desfacer entuertos al estilo del Quijote, pues la portada de marras tiene asegurada la cabecera de cualquier medio informativo nacional y un tour mundial gratuito. Es difícil conseguir una campaña promocional tan buena como la que inconscientemente han orquestado el Fiscal General y el juez Del Olmo, consiguiendo ambos un nuevo éxito judicial a añadir a sus extraordinarias trayectorias. No es difícil imaginar que en Palacio más de uno esté pensando: "Con defensores como éstos, quién quiere enemigos". Por eso, creo que los de "El Jueves" pueden estar contentos porque, en el fondo, ellos han conseguido todo lo que querían.
A esto tengo que añadir que me repugna por igual tanto la monárquica cópula caricaturizada como el tsunami de fariseísmo e hipocresía que se ha desatado en favor de la Corona, porque nadie pone el grito en el cielo ni se rasga las vestiduras cuando "El Jueves" se mofa de algún dirigente político, líder religioso, actor, deportista o famoso con caricaturas tan irreverentes y demoledoras como la que nos ocupa, pero como han "tocado" a la monarquía...Sé perfectamente lo que dice el Código Penal pero detesto los dobles raseros. Que existan "salvedades" especialmente destinadas a proteger a los que por alguna anacrónica razón "están privilegiadamente por encima" me parece tan bochornoso como la portada de "El Jueves". Pero poco espero ya de un país servil y borrego, trufado de legiones de babosos, dignos herederos de aquellos necios babeantes que corearon al infame Fernando VII con "¡Viva las cadenas!".
Por todo ello, me parece que la portada de "El Jueves" es respetable en el fondo, repulsiva en las formas y, en definitiva, redundante y prescindible, puesto que la Familia Real se basta sola para ganarse el aplauso, fomentar la hilaridad o suscitar la vergüenza ajena. En fin: ¡Muerte a los bufones! ¡Viva las cadenas!
martes, 17 de julio de 2007
La ciudad con apellido de río y voz de gaita
Custodiada por montañas, a la vera de un río, hay una ciudad que escribe su leyenda en el cielo de Navarra: Estella. Una localidad eternamente fiel a su esencia y junto a la cual he crecido desde que nací en veranos e inviernos. Hoy, en mi blog, hablaré de la tierra de mi padre, de la ciudad con apellido de río y voz de gaita, de recuerdos y sensaciones míos para siempre. Hoy hablaré de Estella.Lo primero que recuerdo de Estella es el característico olor que emanan sus calles, un "perfume de antaño" que, unido al aire ajeno a la contaminación, es el primer síntoma de que Madrid queda lejos, muy lejos. El segundo síntoma es que tu andar apresurado, adiestrado en la frenética urbe, chirría en demasía con el pausado y tranquilo caminar de los estelleses. "¿Qué prisa llevas, madrileño?". Y es que Estella, por suerte para sus gentes, no es Madrid. La mejor definición que se me ocurre de esta localidad es que es un lugar con alma de aldea y prestaciones de ciudad, bendecida por la naturaleza y la cultura...que
no sería lo mismo sin sus habitantes: los "estellicas". Amén del "acentico", los estelleses destacan por su genuina nobleza, "sonoras" maneras, cómica terquedad, imperturbable tranquilidad, inocua fanfarronería y secular afición a cualquier cosa que se asemeje a un festejo, como queda patente en sus fiestas patronales. A ello hay que añadir la curiosa tendencia a clasificar genealógicamente a cualquier persona (Éste es hijo de...o nieto de...o sobrino de...) o, en caso de duda, preguntarte por tus parientes ("¿Y tú de quién eres, majo?"), algo hasta cierto punto lógico teniendo en cuenta que Estella es una auténtica maraña de "archiconocidos" apellidos (Jordana, Ruiz, Larramendi, Osinaga, Echeverría, Azanza, Zunzarren, Llanos, Magallón...). Gentes peculiares que, si tuviera que buscarles un parecido aproximado, sería el de los convecinos de Astérix, el galo, con perdón para unos y otros.
pretéritos por el barrio de la Rúa bajo la mirada de la Cruz de los Castillos y a la sombra de siglos de historia; pasear por el verde remanso de Los Llanos; sobrecogerte cuando San Pedro atrona
su histórico legado; disfrutar de la fresca tertulia en El Ché; sumergirte en la quietud casi mística del Puy; enredarte en el crisol de olores y colores del mercado "juevero"; embobarte ante la frondosa y maravillosa planicie de Urbasa; escuchar las anécdotas que moran en cada calle o fachada; zambullirte en agua salada a decenas de kilómetros del mar; disfrutar del precioso nacimiento del río Urederra...Estella es un pasaporte para una miríada de pequeños y deliciosos placeres y sensaciones.Pero la ciudad del Ega, como se le llama comúnmente, tiene otra virtud: aquello que le falta a Estella, si es que le falta algo, lo tiene bien cerca, se trate de lo que se trate.lunes, 9 de julio de 2007
Sanfermines: Más allá del mito
Desde el pasado viernes 6 anda Pamplona inmersa en su fiesta más universal: los Sanfermines. Encierros, jolgorio de interior, alborozo callejero, alegría que no conoce ocaso ni prejuicio...es fácil recitar los tópicos que rodean a estos festejos, mas, tras ese velo mítico que envuelve a los Sanfermines, se esconde la cruda realidad.En el fondo, le pese a quien le pese, los Sanfermines no dejan de ser un macrobotellón urbano que se distingue por el hecho de que los "participantes" van más o menos uniformados con el traje festivo navarro (vestidos de blanco con pañuelo y cinto rojos en cuello y cintura respectivamente) y porque cada mañana los organizadores sueltan por las calles unas descomunales reses para quitar a más de uno la somnolencia y ebriedad a golpe de adrenalina. Por lo demás, los Sanfermines no se diferencian en gran cosa de cualquier fiesta popular de un pueblo salvo en que cuentan con muchísimo más presupuesto y más "figurantes". Y punto. Olvídense del romanticismo insuflado por Hemingway en Fiesta, porque todos sabemos que los estrafalarios y entrañables guiris (estadounidenses, australianos, ingleses...) adoran la juerga genéticamente. Despiporre y una vorágine de fluidos, con música verbenera y toros de fondo. Eso son los Sanfermines.- Da verdadero asco recorrer la ciudad por el repugnante aspecto que presentan las calles y parques, donde lo que no mancha, apesta, y lo que no hiede, pringa.
- Hay que hacer un colosal ejercicio de indiferencia para evitar que ciertas estampas y comportamientos públicos, dignos de cualquier reportaje de National Geographic, se te queden en la retina indefinidamente.
- Son unas fiestas tan masificadas que el agobio o el cabreo están a la vuelta de la esquina.
Yo, personalmente, no le encuentro el atractivo a formar parte de una marabunta humana en la que estás rodeado de apóstoles de la melopea que berrean majaderías o rebuznan cánticos festivos. No le encuentro el atractivo a unas fiestas donde hay más corridas fuera de la plaza de toros que dentro. No le encuentro el atractivo a esta verbena pueblerina con look Hollywoodiense. Pero entiendo y respeto que haya a quien le guste.
viernes, 6 de julio de 2007
Santa Engracia 18: Bienvenidos al Cuarto Mundo
Hay estampas cotidianas que forman parte ya del panorama clásico madrileño: el atasco de la mañana, las lumis de la calle Montera, las esperas en Barajas, el gentío de la calle Preciados, el atasco de la noche y...la cola de Santa Engracia 18. Si alguien va despistado, puede pensar que en dichas señas se ofrecen pisos gratis, cheques en blanco, invitaciones para ver en directo a alguna estrella musical, o cualquier cosa de balde, porque en España, basta con que te den algo sin cobrar un duro, aunque sean enemas o ukeleles, para que se te forme una cola con más gente que judíos siguieron a Moisés. Pero no. En Santa Engracia 18 lo que hay es una oficina-comisaría que expide DNIs y pasaportes. Toma ya.
Debutar en la cola de Santa Engracia supone un impacto comparable a contemplar el mar por primera vez, ver nacer a un hijo o sentir el primer orgasmo. Es indescriptible. Aquello parece el umbral entrada al Cielo: gente de toda edad, raza, sexo y condición esperando ser la persona elegida para cruzar la puerta y acordándose, de cuando en cuando, de Dios. La única diferencia es que, en lugar de San Pedro, el cancerbero es un policía con la expresividad de Rambo y la simpatía de Terminator. Como un "puerta" de discoteca, pero con placa y uniforme. Además, en dicha cola, ocurre un fenómeno altamente sospechoso y asombroso: el tiempo transcurre con normalidad pero el espacio permanece invariable. Ya puede usted estar a las ocho de la mañana junto a la esquina que dobla la calle que a las dos de la tarde seguirá estando en la esquina que dobla la calle. Los físicos y parapsicólogos deberían estudiar esto urgentemente, así que que se sumen a la cola cuanto antes, por favor. Claro que, visto el perjuicio físico, psíquico y emocional que ocasiona, también debería añadirse una caterva permanente de psicólogos que apoye vivamente con sus consejos placebo y suaves palmaditas a los sufridos esperadores de Santa Engracia 18. Total, por tocar un poco más las maracas al personal no pasa nada. Llega un momento en el que, si no te ha entrado una furia homicida ni has optado por el suicidio público, te insensibilizas y "vives sin vivir en ti" que diría la santa.
Todo es posible en esa cola: amar, odiar, hablar, guardar silencio, sonreír, llorar, copular, darse de mecos, reproducirse, fenecer, comer, dormir...y tal vez soñar. Al igual que sobrevivir en una isla desierta, aguantar un martirio o soportar las tradicionales reuniones familiares navideñas, formar parte de la fila de Santa Engracia 18 o de cualquier comisaría dedicada a esos menesteres es una experiencia que te hace más fuerte y gracias a la cual aprender a valorar las pequeñas cosas la vida y te replanteas tu existencia...al menos como ciudadano español. Porque la odisea que supone, pongamos por caso, renovar el DNI en España es digna de un país no ya tercermundista sino cuartomundista. Y que nadie me venga con alegaciones absurdas en favor de la Administración o de la Policía Nacional, porque para endiñarte multas, cobrarte impuestos o agitarte los testículos con memeces son rápidos como guepardos y más eficaces que el Superglue.
Por estampas como las de Santa Engracia 18 España sigue siendo, en el fondo y a la hora de la verdad, "Epaña". ¿Alguien me guarda sitio en la cola?
miércoles, 4 de julio de 2007
Con indios así
Hay quienes lo llevan escondido, como si fuera un pecado o un crimen. Y otros hacemos gala de ello como si fuera un premio. Pero todos nos emocionamos por igual, para bien o para mal, con nuestro equipo: el Atlético de Madrid. Ser del "Atleti", aunque suene a tópico, no es simplemente elegir un equipo al que animar. Es algo más que eso y sólo los atléticos pueden entenderlo. La pasión e implicación personal y sentimental que provoca el Atlético en sus seguidores es algo que no tiene parangón en España y, en Europa, quizás sólo tiene su par en el Liverpool. Y es precisamente allí, a la cuna de los Beatles, donde se marcha la penúltima leyenda e icono rojiblanco: Fernando Torres.
un mínimo sentido de la honra,el concurrido panorama se tornaría en un solar. Es un imán, a todos los niveles, que atrae a gente que lo único que busca es sacar dinero aunque no se lo gane. Y el Atlético es paradigmático en ese sentido: Medianías y vividores que vistiendo la rojiblanca insultan a los que la honraron, estrellas de saldo que buscan una dorada jubilación, desvergonzados entrenadores con vocación de tahúr, política de fichajes desastrosa, dirigentes que huyen de la responsabilidad...Con este telón de fondo, el primer tío que le echa honor y testiculina vistiendo de rojiblanco accede al olimpo indio por la vía rápida.
Ser del Atleti es abonarse a una montaña rusa y ceñirte una corona de espinas cada fin de semana. Ser del Atleti es apostar por el antihéroe en lugar del héroe que se lleva la victoria y a la chica. Ser del Atleti es estar dispuesto a llorar mil veces a cambio de una sola sonrisa. Ser del Atleti es que los pelos se ericen cuando el Calderón entero anima al unísono al equipo. Ser del Atleti es no acostumbrarse a la gloria para poder saborearla como se merece. Ser del Atleti es poner el alma tras un escudo y una camiseta, más allá de los disgustos, los cabreos y las decepciones. Ser del Atleti es...un privilegio y, por todo ello, siempre estoy y estaré de ser orgulloso de formar parte de esta familia de perdedores que de vez en cuando gana algo.
lunes, 2 de julio de 2007
Misa, misae
El Vaticano, es decir, Benedicto XVI ha decidido levantar la restricción para celebrar misas en latín. Curiosa iniciativa ya que, dejando el toque "retro" aparte, no deja de ser una medida interesante para que en todo el mundo católico se pueda escuchar misa de la misma forma. Además, he de confesar que soy un auténtico enamorado del latín, gusto que me inició Astérix, desarrolló mi profesora del colegio y consolidaron Cicerón, Virgilio y Julio César. Así pues, la medida no me parece mal, si bien creo que las misas tienen problemas más serios que la lengua en que se digan, como, por ejemplo, los siguientes:- La duración: Sólo una película, un concierto o un evento deportivo son capaces de mantener la atención y el interés durante más de media hora. Una misa, no. Y si ya hay coro de por medio, el harakiri ronda los pensamientos de algún que otro feligrés. Cuando alguien en las altas esferas de la Iglesia (que son las más cercanas al Cielo que existen) entienda aquello de "lo bueno si breve, dos veces bueno", se habrá dado un gran paso para hacer de las misas algo atractivo y ameno. Claro que, si las misas están concebidas como una penitencia consuetudinaria para que los católicos practicantes paguen por los pecados de los católicos de pega, entonces no digo nada.
- Los coros y similares: Habría que eliminarlos a todos y, en el caso de que se quiera amenizar musicalmente la misa, sustituirlos por CDs de música clásica apropiados. Me da igual si estamos hablando de "profesionales" o de voluntariosos vecinos que sueñan con ser Pavarotti o Caballé, si están próximos a la sepultura o a la edad del pavo, o de si se trata de un órgano con apéndices humanos o bien de un grupo de guitarristas con acné du-du-á, du-du-á. Nada. Fuera. Que se vayan a tomar viento, junto a sus cancioneros y repertorios, porque la canción que no atufa a alconfor hiede a "estilo cantautor", que sin duda debería ser ateo, además de privado de talento musical y poético. ¿Alguien se ha detenido a escuchar con detenimiento las canciones? O bien sumen al oyente en una profunda depresión o hacen que clave su mirada en el suelo o techo, intentando despistar al bochorno. Cuántes veces, al sufrir alguno de estos atentados contra la música y el espíritu, me he acordado de la máxima: "Si lo que tienes que decir no es más bonito que el silencio, calla".
- Los grupos parroquiales: Inmortalizados y condensados en el absolutamente genial personaje simpsoniano de Ned Flanders, no digo que haya que erradicarlos, porque cada cual que haga con su tiempo libre lo que quiera, pero sería necesario promocionarlos lo menos posible, ocultándolos detrás de una opaca discreción, para que la parroquia no parezca un imán de gente sin vida social o excéntricos espirituales. ¿Que a qué grupos me refiero? Pues a todos aquellos cuyo nombre, si no supiéramos que son grupos católicos parroquiales, creeríamos que denomina a una guerrilla paramilitar o secta friki. Ned Flanders hace gracia, pero estos grupos...ejem. Aunque, si el Vaticano consiente de buen agrado a gente como los "kikos" o los operarios de cierta "Obra", esta batalla está perdida de raíz.
- Las homilías para iniciados: Hay sacerdotes que, por formación, vocación o morbo, pronuncian desde el púlpito unas pláticas que provocan sopor y/o perplejidad, por la complejidad de los conceptos y formas que manejan. Tan es así que uno piensa si es que se ha equivocado de hora y ha ido a la sesión teológica o si ha entrado por error en una extraña logia con forma de iglesia. Sermones como esos son una declaración de guerra para la asistencia a misa. Sea como fuere, cuando escucho alguna de estas homilías, a mí me entran ganas de preguntar si va a haber una homilía de la homilía, para que me entere de algo. Y es que, a veces, entender lo que se dice de o desde las alturas, a veces es tan inalcanzable...
En fin. Que a este convencido católico practicante le parece genial que se permita otra vez hablar en latín en las misas, porque, en el peor de los casos, es una perfecta justificación para decir que no has entendido nada y, en el mejor de los casos, es una delicia escuchar una lengua tan ancestral e imponente; pero, no obstante, al Vaticano le queda aún trabajo por hacer si quieren hacer de la misa algo más atractivo que una penitencia.
jueves, 28 de junio de 2007
El orgullo o la libertad desde el respeto
Ya han comenzado los festejos del Orgullo Gay en Madrid, fiestas a las que se suma este año la circunstancia de que el Europride ha escogido como sede la ciudad del plantígrado de género incierto y el madroño, algo que a nadie debe extrañar, dada la pujanza y prosperidad del barrio de Chueca. Por esa razón, el "ambiente" en el Soho español está más loco y festivo que nunca, como bien demuestra a la cantidad de actos programados.lunes, 25 de junio de 2007
Porque me sale de las cuotas
Por cuota. Este es el sinónimo políticamente correcto de "por narices". Y, por querer precisamente imponer algo por cuota, la industria cinematográfica patria anda bastante revuelta. Y es que un proyecto de Ley ha conseguido lo que no ha logrado el "top manta" ni la piratería online: Que casi todos los cines echen el cierre. Bueno, de acuerdo que sólo fue un día, pero acongoja un rato. La propuesta no ha gustado a casi nadie y entiendo tanto a unos como a otros, especialmente a los exhibidores. Lo malo de todo esto es que me temo que lo peor está por llegar...Básicamente, la polémica se puede resumir en que el documento alumbrado por el Ministerio de Cultura obliga a proyectar una película española o europea de cada cuatro exhibidas. Lo cual demuestra que alguien en el Ministerio de Cultura no va al cine en los últimos decenios o no comparte absolutamente el gusto del resto de mortales cinéfilos...porque si ya las películas españolas atraen poco, las europeas ni te cuento... jueves, 21 de junio de 2007
Teatro, con "T" de terror
El teatro tiene ese encanto: con maestría y sutileza puede jugar con las emociones del espectador sean cuales sean: risa, llanto...y escalofrío. Ayer por la tarde tuve la suerte y el placer de ver la obra "La mujer de negro", un excelente ejemplo de cómo el teatro puede suscitar inquietud y congoja tanto o más que un buen libro de misterio o película de terror. La trama, adaptada por Stephen Mallatratt a partir de una novela de Susan Hill, es tan sencilla como sugerente: Arthur Kipps es un abogado de mediana edad que alquila un teatro y contrata los servicios de un actor para que le ayude a recrear un misterioso suceso que le ocurrió hace años...y hasta ahí puedo escribir.
sus apellidos, va camino de convertirse en el Laurence Olivier español, si no lo es ya. Verle en escena no sólo es una delicia, sino un verdadero honor. En esta ocasión, por enésima vez, vuelve a bordar su papel o, mejor dicho, sus papeles y quien vea la obra me entenderá perfectamente. Si a eso añadimos que comparte escenario con un actor, Jorge de Juan, que brilla con luz propia a la sombra de este coloso, pues ver "La mujer de negro" se convierte casi en una necesidad. Mas, si estos argumentos no son suficientes para ir a verla, déjenme destacar el espectacular y eficaz uso de los efectos de luz y sonido del que hace gala "La mujer de negro" transportándote a lugares y ambientes de lo más variopinto y preparando magistralmente el cuerpo para la llegada del escalofrío. Por último, para los indecisos vocacionales y apáticos de ocasión, sólo puedo añadir que si alguien siente un mínimo cariño por el arte dramático debería ver esta obra por el magnífico y "entrañable" juego de "teatro dentro del teatro" sobre el que gira buena parte de la trama.

