domingo, 17 de enero de 2010

Elemental, querido canalla

Hoy he visto la película "Sherlock Holmes", dirigida por Guy Ritchie y basada en el celebérrimo personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle. La reseña podría resumirse diciendo que es un entretenidísimo film donde el carismático Robert Downey Jr vuelve a exhibir su talento para sublimar los personajes crápulas, golfos y dandis, como ya hizo, por ejemplo, en la estupenda "Iron Man". Pero eso, sin dejar de ser cierto, sería menospreciar una cinta amenísima que supone un disfrute descomunal para todos los que amamos incondicionalmente al inquilino del 221 B de Baker Street, toda vez que es, paralelamente, una refrescante revisión y un digno homenaje al más famoso y literario de todos los detectives.

Esta aventura, que nadie encontrará en los libros de Conan Doyle, es un buen reflejo del ambiente de la época victoriana (donde una niebla literal o figurada lo envolvía casi todo) y de las conocidas aficiones del autor (gusto por el ocultismo, etc.), constituyendo así un excelente marco para presentar al espectador una versión más joven y canallesca de Holmes y Watson (Downey y Law, respectivamente) que, aunque situada en las antípodas de las antológicas encarnaciones de Basil Rathbone y Nigel Bruce, tiene todos los argumentos para dejar un sello tan digno y hondo como éstos en lo que a la filmografía holmesiana se refiere. Igualmente, el film de Ritchie, en el que Londres es una filigrana de herrumbre y barro, presenta adecuadamente a los principales secundarios (
Lestrade, Adler, Moriarty...) de las novelas escritas por Sir Arthur, confirmando así la inequívoca intención de prolongar sus peripecias en al menos una suculenta secuela...

Diálogos ingeniosos, deducciones a la altura del mito, escenas de acción, situaciones hilarantes, elegancia y bohemia...el "Sherlock Holmes" de Ritchie y Downey Jr colmará las expectativas tanto de duchos y profanos en las aventuras del heredero de Auguste Dupin, porque hay muy poco que reprocharle y mucho de lo que disfrutar.

Por último, un desafío para los detectives cinéfagos: ¿Alguien sabe el paradero de la escena que aparece entre el minuto 1:10-1:14 de este tráiler? Una pista: En la película, no está...

sábado, 16 de enero de 2010

Tecnudismo

Leí recientemente un interesante y cabal artículo a propósito de la controversia con la utilización de escáneres corporales en los aeropuertos y que ponía, a mi entender, el dedo en la llaga: ¿A santo de qué viene tanto guirigay por esos aparatos cuando vivimos plácidamente instalados en la sociedad más desinhibida y voyeurista de todas cuantas han existido, verbigracia del desarrollo tecnológico? Este artículo me hizo recordar otro que disfruté tiempo ha y que analizaba con bastante tino los hábitos sociales de la juventud actual, cada vez más tecnificados o digitalizados. Y ambos me llevan a la conclusión que hoy plasmo aquí.

Rasgarse las vestiduras por unos instantes de desnudez en pos de la seguridad me parece una papanatada cuando en nuestra sociedad las nuevas tecnologías y los usos que se hacen de ellas han convertido la privacidad en una magnitud medible en píxels y la íntima discreción es un romántico rescoldo de comportamiento analógico.

No sólo decenas de cámaras de seguridad levantan acta (vaya usted a saber dónde) de nuestros quehaceres diarios fuera del hogar al más puro estilo "Show de Truman", sino que el mundo "online" está tan plenamente presente en nuestra existencia cotidiana que ha engullido casi por completo tanto nuestro "yo laboral" como, especialmente, el "yo íntimo", hasta unos extremos insospechados. La telefonía móvil e Internet (y las tendencias y usos de ellos derivados) nos han convertido en nudistas digitales. Fenómenos como Facebook o Tuenti han impulsado a miles de personas a utilizar las redes sociales como si fueran diarios personales con vocación de libros de visitas en tropel al mismo tiempo que han convertido a todos los Raymond Babbitt del planeta en los Tony Manero del ciberverso. Twitter nos permite pensar transparentemente en 140 caracteres y los blogs decir todo aquello que por lo general matizamos o usualmente callamos. YouTube el lugar ideal para compartir con todo el mundo (literalmente) el soporífero y mareante vídeo familiar que en la vida real jamás nadie querría contemplar. Las cámaras web son ya de facto mirillas que harían las delicias del Marqués de Sade. Google se ha revelado como el implabacable dios de la infoxicación, al que nada ni nadie parece escapar...La Red, en definitiva, está plagada de casi tanta o más información (textual, gráfica, audiovisual...) sobre nosotros que la existente en el entorno "offline". Tan es así que rara es la persona que no ha probado, en un curioso alarde de narcisismo, a buscar en Internet información sobre sí misma, para así destapar una caja de sorpresas...o la de Pandora, porque a veces, hay informaciones o imágenes que quizás convendría erradicar del subconsciente propio y/o colectivo...

Hay quien dice que estamos en la "Sociedad del Conocimiento". Puede que sea cierto, pero yo añadiría "Sociedad del Conocimiento...del otro", porque gracias a las nuevas tecnologías sabemos más del prójimo (ya sea conocido o no) que de nosotros mismos. Nos hemos convertido en el "Gran Hermano" del vecino...o, al menos, tenemos todo lo necesario para ello. Esto no es ni bueno ni malo. Simplemente es un hecho, del mismo modo que las nuevas tecnologías no las recarga el diablo, sino que son quienes las usan los que deben tener la mente más sana todavía que el cuerpo porque convertir a la Red de Redes en una especie de secreter personal es uno de los mayores errores que alguien puede hacer hoy en día.

En definitiva, hemos llegado a unos extremos de digitalización de nuestra intimidad tan ridículamente detallados que nuestro estado mental, civil y corporal se actualiza en tiempo real y a los cuatros vientos y eso sí que es un problema mucho mayor que el quedarnos digitalmente en cueros unos segundos en nuestros periplos aeroportuarios. Más les valdría a esas personas preocuparse por qué tipo de fotos pululan por la Red o a quién revelan confidencias los bisoños internautas...

viernes, 15 de enero de 2010

Por qué soy del Atleti

Por noches como la de ayer, donde la épica, la magia, el furor, la tragedia y la gloria se dan cita en un estadio. Anoche, el Atlético de Madrid, mi equipo, mi "Atleti", hizo lo que era casi imposible y a todas luces improbable: remontó una eliminatoria copera muy adversa, se dejó la piel en el campo, hizo jugadas de mérito y estuvo a la altura de su afición.

Capaz de lo mejor y de lo peor, el equipo que da y quita la ilusión entendida como forma de vida a miles de aficionados como yo demostró que las matemáticas, las estadísticas, las probabilidades sólo se pueden aplicar en el mundo real, ése en el que no viven quienes juegan y sienten en rojiblanco. Durante poco más de noventa minutos, el Atleti jugó a la ruleta rusa con el corazón de sus seguidores (deberían regalar un kit de desfibrilación con cada entrada) mientras coqueteaba con la excelencia y el despropósito en un vals épico e hipnótico. Pura esencia colchonera. Un monólogo de Groucho Marx, un guión de Hitchcock, una cuadro de Dalí, una ópera de Wagner. Eso, entre otras miles de cosas, es el Atleti.

De todos modos, para resumir qué es ser del Atleti, lo mejor es recordar aquel gran poema del Fénix:

"Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe".

¡Cómo te amo, Atleti!

martes, 12 de enero de 2010

Red y Libertad

Consideramos imprescindible la retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible por los siguientes motivos:
  1. Viola los derechos constitucionales en los que se ha de basar un estado democrático en especial la presunción de inocencia, libertad de expresión, privacidad, inviolabilidad domiciliaria, tutela judicial efectiva, libertad de mercado, protección de consumidoras y consumidores, entre otros.
  2. Genera para la Internet un estado de excepción en el cual la ciudadanía será tratada mediante procedimientos administrativos sumarísimos reservados por la Audiencia Nacional a narcotraficantes y terroristas.
  3. Establece un procedimiento punitivo «a la carta» para casos en los que los tribunales ya han manifestado que no constituían delito, implicando incluso la necesidad de modificar al menos 4 leyes, una de ellas orgánica. Esto conlleva un cambio radical en el sistema jurídico y una fuente de inseguridad para el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación). Recordamos, en este sentido, que el intercambio de conocimiento y cultura en la red es un motor económico importante para salir de la crisis como se ha demostrado ampliamente.
  4. Los mecanismos preventivos urgentes de los que dispone la ley y la judicatura son para proteger a toda ciudadanía frente a riesgos tan graves como los que afectan a la salud pública. El gobierno pretende utilizar estos mismos mecanismos de protección global para beneficiar intereses particulares frente a la ciudadanía. Además la normativa introducirá el concepto de «lucro indirecto», es decir: a mí me pueden cerrar el blog porque «promocionó» a uno que «promociona» a otro que vincula a un tercero que hace negocios presuntamente ilícitos.
  5. Recordamos que la propiedad intelectual no es un derecho fundamental contrariamente a las declaraciones del Ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Lo que es un derecho fundamental es el derecho a la producción literaria y artística.
  6. De acuerdo con las declaraciones de la Ministra de Cultura, esta disposición se utilizará exclusivamente para cerrar 200 webs que presuntamente están atentando contra los derechos de autor. Entendemos que si éste es el objetivo de la disposición, no es necesaria, ya que con la legislación actual existen procedimientos que permiten actuar contra webs, incluso con medidas cautelares, cuando presuntamente se esté incumpliendo la legalidad. Por lo que no queda sino recelar de las verdaderas intenciones que la motivan ya que lo único que añade a la legislación actual es el hecho de dejar la ciudadanía en una situación de grave indefensión jurídica en el entorno digital.
  7. Finalmente consideramos que la propuesta del gobierno no sólo es un despilfarro de recursos sino que será absolutamente ineficaz en sus presuntos propósitos y deja patente la absoluta incapacidad por parte del ejecutivo de entender los tiempos y motores de la Era Digital.
La disposición es una concesión más a la vieja industria del entretenimiento en detrimento de los derechos fundamentales de la ciudadanía en la era digital.
La ciudadanía no puede permitir de ninguna manera que sigan los intentos de vulnerar derechos fundamentales de las personas, sin la debida tutela judicial efectiva, para proteger derechos de menor rango como la propiedad intelectual. Dicha circunstancia ya fue aclarada con el dictado de inconstitucionalidad de la ley Corcuera (o «ley de la patada en la puerta»). El Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, respaldado por más de 200.000 personas, ya avanzó la reacción y demandas de la ciudadanía antes la perspectiva inaceptable del gobierno.
Para impulsar un definitivo cambio de rumbo y coordinar una respuesta conjunta, el 9 de enero se ha constituido la Red SOStenible, una plataforma representativa de todos los sectores sociedad civil afectados. El objetivo es iniciar una ofensiva para garantizar una regulación del entorno digital que permita expresar todo el potencial de la Red y de la creación cultural respetando las libertades fundamentales.
En este sentido, reconocemos como referencia para el desarrollo de la era digital, la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, un documento de síntesis elaborado por más de cien expertos de 20 países que recoge los principios legales fundamentales que deben inspirar este nuevo horizonte.
En particular, consideramos que en estos momentos es especialmente urgentes la implementación por parte de gobiernos e instituciones competentes, de los siguientes aspectos recogidos en la Carta:
  1. Los artistas como todos los trabajadores tienen que poder vivir de su trabajo (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo B. «Estímulo de la creatividad y la innovación», de la Carta);
  2. La sociedad necesita para su desarrollo de una red abierta y libre (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo D, «Acceso a las infraestructuras tecnológicas», de la Carta);
  3. El derecho a cita y el derecho a compartir tienen que ser potenciado y no limitado como fundamento de toda posibilidad de información y constitutivo de todo conocimiento (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo A, «Derechos en un contexto digital», de la Carta);
  4. La ciudadanía debe poder disfrutar libremente de los derechos exclusivos de los bienes públicos que se pagan con su dinero, con el dinero publico (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo C, «Conocimiento común y dominio público», de la Carta);
  5. Consideramos necesaria una reforma en profundidad del sistema de las entidades de gestión y la abolición del canon digital (referencia punto 2 «Demandas legales«, párrafo B, «Estímulo de la creatividad y la innovación», de la Carta).
Por todo ello hoy se inicia la campaña Internet no será otra tele y se llevarán a cabo diversas acciones ciudadanas durante todo el periodo de la presidencia española de la UE.
Consideramos particularmente importantes en el calendario de la presidencia de turno española el II Congreso de Economía de la Cultura (29 y 30 de marzo en Barcelona), Reunión Informal de ministros de Cultura (30 y 31 de marzo en Barcelona) y la reunión de ministros de Telecomunicaciones (18 a 20 de abril en Granada).
La Red tiene previsto reunirse con representantes nacionales e internacionales de partidos políticos, representantes de la cultura y delegaciones diplomáticas.
Firmado: Red SOStenible. La Red SOStenible somos todos. Si quieres adherirte a este texto, cópialo, bloguéalo, difúndelo.

La noche de los cachondos vivientes

Recientemente, he visto la película "Bienvenidos a Zombieland", film que parodia y homenajea con talento y frescura ese subgénero del cine de terror que se lo debe (casi) todo a George A.Romero y "La noche de los muertos vivientes".

Este título pone de relieve que, con talento y originalidad detrás de la cámara, el espectador puede consumir alegremente algo que ya ha visto cientos de veces anteriormente. Sucedió con Zack Snyder ("Amanacer de los muertos"), Edgar Wright ("Zombies party") y vuelve a ocurrir con los responsables de esta película: Ruben Fleisher, director, y, especialmente, Paul Wernick y Rhett Reese, guionistas de esta comedia con forma de cachondeo postmortem. No obstante, ni siquiera el enfoque cómico o paródico es algo novedoso (Sam Raimi, el cutremaestro del terror bufo, se dio a conocer hace ya años precisamente por eso) y tampoco exclusivo del cine (En la literatura, tenemos los libros de Max Brooks o el exitazo "Orgullo y prejucio y zombis", por citar dos ejemplos notables; o en cómic, con la hilarante saga de "Marvel Zombies").

Lo que aporta "Zombieland", además de un guión sencillo, bufonescamente ingenioso (Ej: Las normas de supervivencia) y que busca (con éxito) la complicidad del espectador, es homenajear con respeto y sorna a todos aquellos que en los 70 y 80 crecieron al amparo de films donde lo sobrenatural era motivo de espanto y/o carcajada y hoy son películas de culto. Por ello, no es nada casual la elección de (el gran) Bill Murray para participar en este título haciendo de él mismo, en uno de los mejores y más divertidos cameos que servidor recuerda, o el nada velado tributo a esa entrañable y ochentera bilogía: "Cazafantasmas".

Quitando eso, que no es poco, "Zombieland" no es más que la cómica odisea de un estrafalario cuartero hostigado por hordas de muertes vivientes a lo largo y ancho de la geografía estadounidense. Una "road movie" con zombies y delirantes freaks que parecen extraídos de alguna comedia ajena y cuya única pretensión es entretener...y lo consigue sobradamente.

En definitiva, ver "Bienvenidos a Zombieland" produce un efecto similar a irse de juerga con los amigos: Probablemente no pasará a la historia, pero siempre lo recordarás con una sonrisa en los labios, porque lo pasaste muy bien.

lunes, 11 de enero de 2010

Sobre la Ley de Sinde

O diez razones por las que la Disposición Final Primera del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible es una estupidez.

Por su interés y mi conformidad por lo dicho en el blog de Enrique Dans y en Microsiervos, copio el texto siguiente:
  1. Porque la propiedad intelectual no es en modo alguno un derecho fundamental, y en ningún caso puede ser puesta por encima de éstos. Montar un enorme aparataje legislativo y judicial para intentar combatir el declive de un modelo de negocio determinado es una auténtica barbaridad.
  2. Porque poner los delitos contra la propiedad intelectual por encima de muchos otros delitos infinitamente más graves es algo que no se justifica de ninguna manera.
  3. Porque no se protege a los creadores, sino únicamente a la industria intermediaria de la creación cultural. Los creadores, en una economía basada en atención, pueden adoptar modelos de negocio que les permitan seguir siendo remunerados por sus creaciones.
  4. Porque crear una «casta de protegidos» que pueden acudir a una «justicia express» para solucionar sus problemas supone un evidente desprecio al resto de la ciudadanía.
  5. Porque la cultura española no está sufriendo por culpa de las webs de enlaces que este plan pretende supuestamente combatir. De hecho, la cultura española no está sufriendo en absoluto.
  6. Porque tal y como está redactado, el articulado permite que se persiga cualquier tipo de página web, sea cual sea su contenido y función. De hecho, al retirar la responsabilidad de los derechohabientes (quien denuncia es la Comisión, y quien asume responsabilidades en caso de daños y perjuicios por tanto el Estado), éstos pasarán a «tirar con pólvora del Rey», y el volumen de denuncias y las casuísticas recogidas en ellas se incrementarán notablemente.
  7. Porque la protección existente con el ámbito legislativo actual es adecuada. Un derechohabiente que considere lesionados sus intereses puede interponer medidas cautelares que se ejecutan en un plazo muy breve, y derivar las oportunas responsabilidades en caso de que éstas existan. Que los jueces hasta el momento hayan considerado que esos casos deben ser sobreseídos o desestimados no es un «error del sistema», sino un criterio judicial plenamente fundamentado y justificado. La medida, por tanto, supone un desprecio al criterio de los jueces.
  8. Porque la Ley de Economía Sostenible no es lugar para este debate, ni lo permite. El debate sobre la protección de los derechos de autor debe vincularse con la redefinición legislativa de los derechos de autor y la propiedad intelectual para adecuarla al nuevo escenario, y debe tener su propia tramitación independiente.
  9. Porque permitir que un lobby industrial introduzca artículos a su antojo en un anteproyecto de ley revela un importantísimo problema de funcionamiento democrático, y debería conllevar la correspondiente depuración de responsabilidades: ¿cómo consiguió la Coalición de Creadores «colar» esa disposición final ahí? ¿Qué miembro del Gobierno les permitió hacerlo? ¿Por qué se escuchó a ese lobby que se arroga la representación de «los creadores», cuando existen muchos más creadores en Internet cuya voz no fue escuchada?
  10. Y sobre todo, porque no va a servir para nada. Las páginas que sean cerradas reaparecerán con otros nombres, se clonarán cien mil veces, y se reubicarán constantemente. Porque esas páginas ni siquiera son necesarias para localizar contenidos para su descarga. Porque los bloqueos pueden saltarse de infinitas maneras. Y porque se está creando un incentivo para el desarrollo de una red mucho más incontrolable, que acabará generando muchos más problemas que los que hoy se pretende combatir.
{Este artículo está sujeto a Creative Commons (CC)}

miércoles, 6 de enero de 2010

Avatar

Acabo de ver la mundialmente loada película "Avatar", film de James Cameron (a quienes las taquillas consagran como indiscutible Rey Midas de Hollywood, postergando a los cada vez más autocomplacientes Spielberg y Lucas) que amenazaba con revolucionar las salas de cine de todo el planeta y...lo ha conseguido, con todo merecimiento.

"Avatar" constituye una de las experiencias audiovisuales más alucinantes (en sentido literal y figurado) que ha dado el Séptimo Arte en las últimas décadas (y estoy seguro de que en las venideras). Ambientada en un futuro no muy lejano (año 2154), este título aglutina una miscelánea de géneros (drama, de aventuras, bélico, fantástico...) para narrar al espectador la épica historia de iniciación y redención de un marine con buen corazón (si es que eso es posible) llamado Jack Sully (Sam Worthington) al que los avatares del destino (perdón por el fácil pero necesario juego de palabras) le conducen a un planeta, Pandora, donde el voraz y cruel colonialismo imperialista del ser humano amenaza la tranquila existencia de sus nativos, los Na'vi. Se desata así una serie de conflictos (deber contra conciencia, militarismo contra ciencia, prejuicios contra descubrimiento, violencia contra conocimiento, unilateralismo contra respeto...) que dan marco a una doble, trágica y preciosa historia de amor: la de los científicos (capitaneados por la doctora Augustine - Sigourney Weaver) con los Na'vi, en general, y la de Jack Sully con la nativa Neytiri (Zoe Saldaña), en particular. Para averiguar cuál es el desenlace, lo mejor es acudir al cine, pero advierto lo siguiente: Cameron en esta película no ha hecho concesiones "tipo Disney" y la tragedia y la muerte es algo bastante habitual, especialmente en el último tramo del film. Una cinta que, innegablemente, es una prodigiosa loa pacifista, ecologista y panteísta muy apropiada para los tiempos en que vivimos.

Pese a que servidor tuvo el infortunio de no poder disfrutar de la película en 3D (estaban todas las entradas agotadas), les aseguro que, sensorialmente, "Avatar" es apabullante, espectacular, acojonante, psicotrópica...Hay quien dice que no tiene nada que envidiar a algunos de los videojuegos que pululan por las consolas, pero, sin ánimo de desmerecer a mis queridos y asombrosos juegos consoleros, ése es un enfoque simplista y lleno de mala leche. Técnicamente, esta película está tan cuidada que a nadie le extraña su presupuesto (supera ampliamente los 200 millones de dólares) ni el tiempo que Cameron ha dedicado en su desarrollo. En ese sentido, "Avatar" deja a años luz de distancia a títulos como "Polar
Express", "Beowulf" o "Cuento de Navidad", llevando la animación digital y todas las técnicas a ella vinculadas a un nuevo estadio hasta ahora impensable y del que a buen seguro muchos espabilados se aprovecharán. Por suerte, quien da primero, da dos veces, y Cameron ha dado la campanada más sonora que ha conocido el cine desde "Titanic".

Por lo demás, la película permite al espectador más curioso elucubrar las influencias que han llevado a su director y guionista (Cameron) ha crear esta maravillosa historia de la ¿nada? A mí, por ejemplo, Pandora, me parece un colosal crisol de selvas amazónicas y junglas africanas, al igual que los Na'vi se asemejan a un felino híbrido entre un indígena de Sudamérica (por su folclore y ritos), un indio de Norteamérica (en su faceta belicosa) y un guerrero de África (su apariencia física y ademanes). Del mismo modo, en "Avatar" se pueden percibir ecos de otros grandes clásicos del cine contemporáneo como "Bailando con lobos", "La misión", "Braveheart", "Platoon", "La selva esmeralda" o "Los últimos días
del Edén", por citar los más perceptibles.

De cualquier forma, en contra de lo que pudiera parecer, esta película no es un pastiche travestido con ordenador, sino un constante ejercicio de talento audiovisual y megalomanía cinematográfica ante el cual sólo se pueden tener palabras de gratitud ya que, sin ser una película excelsa, uno siente que "Avatar" supone un brillante punto de inflexión en ese arte que tanto amo que es el cine...¿Vamos a Pandora?

martes, 29 de diciembre de 2009

Air Comet: La arbitrariedad está en el aire

La aerolínea Air Comet se ha ido al garete y con ella muchos tripulantes y pasajeros. Algo lamentable pero típico de los tiempos de crisis que vivimos y en los que la basura se esconde debajo de una corbata. Una empresa menos, unos desempleados más. Éste es el mantra de la economía española desde hace tantos meses que es hasta anodino. Cientos de ciudadanos, ya sean (ex)empresarios o (ex)trabajadores saben muy bien que este pandemonium económico no conoce límites, especialmente en un país donde el Gobierno apaga cualquier fuego rociándolo con la gasolina de su estulticia.

Dicho esto, me parece tan bochornoso que el líder de la CEOE sea (o, mejor dicho, siga siendo) el responsable (sinónimo de culpable) de uno de los cracks empresariales más sonados (curiosa y simbólica parajoda esta), como que el Gobierno, en nuevo alarde de populismo, acuda al rescate no de los trabajadores (a esos que les den por el INEM) sino de los pasajeros varados en los aeropuertos, por razones que, nos pongamos como nos pongamos, son totalmente arbitrarias, demagógicas y discriminatorias. Me da absolutamente igual que estas fechas inviten a la filantropía impostada, que muchos de los afectados y posteriormente beneficiados tengan a las familias (o lo que quede de ellas) allende el océano (en el hobitton andino, por lo que parece), etc, etc. ¿Cuántas veces ha actuado anteriormente el Gobierno en favor de los pasajeros que han sufrido problemas provocados por algún tiempo de contratiempo empresarial, sindical o meteorológico? Exacto, ninguna. Entonces ¿por qué ahora sí? ¿por qué a estos sí y a los otros no? ¿Por qué ayudar sólo a los pasajeros y no a los trabajadores igualmente afectados por la quiebra de Air Comet? ¿Por qué pagar con el dinero de todos el disparate de unos pocos y discriminar dramáticas situaciones personales y familiares con el denominador común de la crisis? Una cosa es segura, por caridad cristiana o espíritu navideño no, porque este Ejecutivo tiene de cristiano lo mismo que de inteligente.

Me parece repugnante la desfachatez de Díaz Ferrán (algo que parece consustancial al genoma empresarial patrio) y el oportunismo gubernamental, que en su afán de parecer un mesías social se revela, una vez más, como un mentecato integral. Estoy más que harto de que, no sólo no atina una puñetera medida económica acertada, sino que despilfarra nuestro dinero (el de todos los españoles) en discutibles iniciativas ora minoritarias, ora populistas, que sólo contribuyen a subrayar la arbitrariedad y el sectarismo con el que actúa el Gobierno del señor POE, quien parece empeñado en hacer bueno el axioma de Groucho Marx: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados."

domingo, 27 de diciembre de 2009

¿Naviqué?

Pasear en estas fechas por la urbe madrileña viene siendo, especialmente en los últimos años, un ejercicio de delirante reflexión sobre todo lo contenido dentro de la palabra "Navidad". Decoración más propia de "Encuentros en la tercera fase" que de una fiesta religiosa cristiana; miríadas de personas emulando "La noche(buena) de los muertos vivientes" dispuestas a arrollar literal o figuradamente a todos los pobres que limosnean la presumible caridad navideña; hordas de desacomplejados tocados con pelucas estilo "lumi galáctica", "afromatorral púbico" o "yonqui arcoiris" cuando no con absurdos gorros "reno ibérico" o "Papá Noel no tenía sentido del ridículo"; centros comerciales atestados de feligreses del consumismo ("Ya es Navidad en El Corte Inglés" o cómo hacer el agosto en diciembre) que ignoran a los mendicantes apostados en sus entradas; iglesias convertidas en pequeños parques temáticos donde la mayoría de los visitantes son practicantes de aquello de "una vez al año, no hace daño"; bochornosa devoción por Belén (la arrabalera y catódica Esteban y no el palestino de marras); teléfonos que no paran de sonar con mensajes o llamadas de gente que por lo general sólo se acuerda de ti cuando reciben una previa felicitación tuya; bares y restaurantes donde las empresas organizan hipócritas comidas, cenas o copas para justificar el derecho de pernada (popularmente conocido como "jodienda") anual...

Así las cosas, a nadie sorprende que de la Navidad tal y como fue (y debe ser) quede poco o nada. En los últimos tiempos ha experimentado una deliberada devaluación y evisceración en aras a no herir sensibilidades, majadería con la que se confunde el culo con las témporas, pues la Navidad es, por definición en una conmemoración festiva estrictamente cristiana y nadie está llamado a participar en ella si no se siente identificado con el susodicho festejo religioso, igual que nadie puede sentirse ofendido ni incómodo, si Jesucristo o el cristianismo le importa tres coranes o cuatro talmuds o se lo pasan por el forro del ateísmo o su marca blanca (el agnosticismo). Es como si a mí me molestaran las respectivas festividades musulmanas, judías y demás. Pues no. Me dan absolutamente igual tales celebraciones y quienes las secundan. Cada cual, a lo suyo.

Igualmente, me resulta absurdo y sonrojante cómo, paralelamente a la defenestración de la imaginería y las costumbres católicas navideñas, la sociedad parece alentar la asunción de unos adornos e iconos foráneos (a España y la religión católica), encabezados por cierto guiri barrigón barbudo. No deja de ser contradictorio que un personaje inspirado en un obispo cristiano, que se ha convertido en el exponente de la Navidad concebida como operación de "merchandising" mundial buenrollista (y carente de cualquier hondura religiosa), esté calando tanto en la sociedad de un país vinculado proverbialmente al catolicismo. Me parece una estupidez igual de supina que ver desfilar a los apócrifos Reyes Magos por Manhattan, Trafalgar Square o la Puerta de Bradenburgo. Cada país tiene sus propias tradiciones, así pues...¿por qué dejarnos inocular importaciones que tienen más de anuncio de Cocacola que de religión?

En fin, a la Navidad, en España, le hace falta una buena dosis de memoria, respeto y sensatez y le sobra mal gusto e hipocresía. Y paro ya de escribir, que no quiero exaltarme por una conmemoración agendada por un espabilado emperador en unas fechas cuando menos controvertidas (el invierno en aquellos lares belenísticos no invita a nacer en un cobertizo, cuadra o establo de "low cost", a no ser que se quiera alumbrar un hipotérmico) para machacar o suplantar festividades como, por ejemplo, la del Sol Invictus (Navidad) o Janus (Nochevieja). De todos modos...¡felices fiestas a todos!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Telememos

Telememo: "Dícese de todo cretino (o cretina) con el que se establece contacto por vía telefónica con algún fin comercial". Estas semanas, igual que sucede en los meses inmediatamente posteriores al veraneo, no es inusual que nuestro teléfono fijo o móvil suene para que en nuestras vidas aparezca la fantástica voz de un comercial de tal o cual operadora, que, en un alarde altruismo quiere informarnos sobre una oferta dispuesta a revolucionar nuestra existencia y a llenar de color este valle de lágrimas. Gracias a ellos, vivimos momentos destinados a perdurar en nuestra memoria y que puedan ser recordados con ojos llorosos.


Yo no tengo nada en contra de ningún trabajo, pero pienso que hay profesiones que están ideadas para poner a prueba la paciencia del prójimo: Agente de movilidad, "puerta" de discoteca, pelota oficinesco, funcionario de ventanilla,"okupa" rastaguarro, juez...Y la de "comercial telefónico" es una de ellas. Por otra parte, se parecen todos tanto, que casi podría establecerse unos rasgos universales para esta fauna de los auriculares. A saber:
  1. Ser peruano, ecuatoriano o, en su defecto, argentino o urugayo, para que, en caso de discusión, te puedan acusar alegremente de racista o xenófobo, cuando la realidad es que la incompetencia no es patrimonio de ningún país.
  2. Solicitarte el nombre de pila con más rapidez que un soltero ebrio en una caravana de mujeres.
  3. Dirigirse a ti con el "Don/Doña" aunque estén hablando con un neonato.
  4. Informarte estoica e insistentemente de la oferta de marras, pasándose por el arco del triunfo toda cordial negativa, disculpa o reticencia a ser informado.
  5. Ejercer de conciencia personal de cada uno al cuestionar la idoneidad de nuestras ideas y preferencias, emulando así a los grandes pensadores de la Humanidad y añadiendo "¿Me conviene el Golden Router Deluxe de 24 Quilategas?" a las ancestrales dudas "¿De dónde venimos?", "¿A dónde vamos?" o "¿Qué fue antes: el huevo o la gallina?".
  6. Ofertarte la promoción de principio a fin como un mantra, olvidando que hay un ser humano al otro lado del auricular.
  7. Trufar su monólogo mercadotécnico de vistosos términos técnicos de cuyo significado no tienen la más remota idea.
  8. En caso de negativa o rechazo del particular, vuelven a llamar a los pocos días con idénticas intenciones, por si la persona ha sido abducida y sustiuida por un clon más proclive a los intereses comerciales o ha sufrido una revelación en la que Dios le dice el Paraíso se esconde en el fabuloso "KIT ADSL NOVAPLUS-CUAMPERFECTO CON SERVICIO DE TELETRANSPORTE INCORPORADO".
  9. En caso de respuesta afirmativa o interés del interlocutor, tramitar súbitamente el pedido o contrato en cuestión, pasando por alto comentarte algunos detalles de vital importancia económica, logística o técnica, porque son grandes amantes de la sorpresas.
  10. En el supuesto de querer interponer una reclamación o solicitar más información, el teléfono de contacto te transporta durante cerca de un cuarto de hora al fantástico mundo de las voces mecánicas tipo "Rehabilitación vocal post-lesión cerebral" y los grandes éxitos de música clásica "Sala de Espera Collection", para, finalmente, contactar con un comercial que, en un alarde de consideración, manda con urgencia tu petición expresa al limbo.
  11. En caso de que, por razones sobrenaturales, tu reclamación haya llegado a un nivel jerárquicamente superior al de "pelma", tu conexión a internet, tu línea de teléfono fijo y/o tu número de teléfono móvil corren el riesgo de ser dados de baja o tornarse increíblemente más caros, satisfaciendo así lo que aparentemente era una mera queja.
  12. En un alarde de guasa malsana, llamarte con posterioridad para evaluar la calidad del servicio prestado, en aras a mejorarlo...
Por todo ello, sólo puedo decir, con la máxima cordialidad, lo siguiente: Queridos Wilson, Wilfred, Jefferson, Karina, Hermes, William Alfonso, Brígidis Eleonora, Orson Guillermo, Edgar Baldomero, Lucila Katherin, Héctor Eduardo, Lucía Atahualpa, Marigladis y demás bestiario de ultramar: ¡Meteros vuestras chiripitifláuticas ofertas donde os quepan! Gracias.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Fusilamiento en la cuarta pared

Anoche fui a ver al Teatro Español la obra "Glengarry Glen Ross" de David Mamet, dispuesto a deleitarme con un ácido retrato del mundo laboral moderno en general y de la competitividad sin escrúpulos en particular. El tema y el elenco actoral casi parecían asegurar la satisfacción una vez saliera del edificio, pero..la velada fue distinta a lo esperado, por desgracia para mis expectativas.

En teatro, hay dos normas no escritas que se consideran de buen gusto y respeto para el espectador: no darle la espalda ni posicionarse en escena de forma que solapes o tapes al compañero (especialmente si estás hablando), en aras a que todo el público vea las expresiones corporales y faciales de los actores, algo esencial en un arte concebido esencialmente para ser observado. Pues bien, la versión realizada por Daniel Veronese es un constante ejemplo de lo contrario: Los actores se mueven en escena como si el público no existiera, es decir, como si realmente existiera una cuarta pared, lo cual incrementa la sensación de "voyeurismo" en el espectador pero socava el "ABC" de la interpretación teatral. El público ve tantas nucas, espaldas y nalgas parlantes como caras y torsos y , paralelamente, en más de una escena los intérpretes se mueven como si hubiera una competición malsana por eclipsar corportalmente el rostro propio y el del compadre. Y eso, si lo hacen actores con tantas tablas como los allí presentes, induce a pensar que es algo deliberadamente pergeñado por el director, Veronese. Yo, particularmente, habría optado por dos enfoques: un drama tan descarnado e inmisericorde que le acercara a la despiadada tragedia o bien una sátira hilarante donde el actor tenga más libertad creativa y el público más complicidad con lo escenificado. Ambos tendrían efectos acordes a la intención de la trama (criticar el despiadado mundo laboral) y, sin duda, serían mejor que convertir la función en una pretenciosa e insulsa "drag queen" de géneros teatrales.

Otra cosa chirriante es que la función no termina de encontrar el tono genérico en ningún momento: hay momentos en que parece un drama, otros sátira y algunos comedia y así lo único que se consigue es situar al público en una tierra de nadie donde no sabe qué dirección tomar. Si eso se ha hecho en pos de una verosimilitud próxima a la realidad cotidiana (incesante mezcla de géneros), se yerra, ya que, en teatro, la verosimilitud no viene por el tono o el género elegido sino por la naturalidad y credibilidad en las interpretaciones. Esto es competencia ora de quien versiona la obra, ora de quien la dirige y en ambos casos tenemos a Veronese al frente, lo cual empieza a oler a chamusquina.
Visto el percal, al espectador con un mínimo criterio sólo le queda agarrarse a las actuaciones del elenco, que en lugar de ofrecer una homogeneidad cualitativa, nos ofrece todo un abanico de posibilidades de cómo se puede actuar: Gonzalo de Castro (Roma) borda su cínico e incisivo personaje, constituyendo la mejor interpretación de la velada; Carlos Hipólito (Levene) ofrece una vez más una actuación intermitente en cuanto a credibilidad pero le salvan las tablas que rezuma; Alberto Jiménez (Moss), Andrés Herrera (Aaronow) y Jorge Bosch (Lingk) componen con naturalidad unos personajes que serían mucho más agradecidos si se les hubiera dotado de más matices para que no parecieran meros arquetipos; Ginés García Millán (Williamson) está tan acertado en la pose como desacertado en la acción y eso, siendo uno de los pilares de la obra, supone una vía de agua por la que naufraga su credibilidad; y en cuanto a Alberto Iglesias (Baylen) compone un personaje tan primario, tan básico, tan simple que ya es un mérito que sobreviva a un papel tan poco reconfortante. Que esto ocurra en un reparto donde hay tanto potencial y/o experiencia teatral, puede deberse a dos cosas: un mal día lo tiene cualquiera...o están mal dirigidos...

En definitiva, me gustaría ver esta misma obra dirigida por otro director o versionada por otra persona, porque tengo la sensación de que Daniel Veronese ha fusilado un texto y un reparto contra la cuarta pared. De momento, como crítica del mundo laboral, me sigo quedando con "El método Grönholm" de Jordi Galcerán.

De cualquier forma, al espectador no le cuesta absolutamente nada identificar con nombres y apellidos los roles y vicios laborales escenificados en "Glengarry Glen Ross", pues, por desgracia, son el pan nuestro de cada día en la mayoría de los trabajos: Jerarcas incompetentes, chulos acomplejados, palmeros pusilánimes, pelotas babosos, traidores de sonrisa eterna, arribistas hipócritas, gente dispuesta a defender lo indefendible...En ese sentido, esta obra de teatro es un malsano pero divertido juego en la que el público puede entretenerse buscando trasuntos reales y próximos a los personajes ficticios, porque, aunque han pasado décadas desde su estreno, el mundo laboral en general y las oficinas en particular, siguen siendo un estercolero moral y humano.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

La suela del "talante"

"El que no está conmigo, está contra mí". Paradójicamente, esa frase tan jesucrística (Lucas 11:23) es, de facto, el slogan que mejor sintetiza la mentalidad y actitud del señor POE, mesías de un avieso talante y predicador de un buenismo que de bondad tiene entre nada y menos. Su sectarismo quasitotalitario de guante blanco y navaja por la espalda, amén de demostrar que su filantropía es sólo comparable a su intelecto, ha calado hondo en la horda de acólitos que reptan en torno a La Moncloa, Ferraz y Villa Roures.

La demonización sistemática del rival político o periodístico, la descalificación mecánica de cualquier discrepancia, la evasión ante cualquier crítica, el victimismo más demagógico, la obcecación en una infundada y anacrónica actitud revanchista...esos son, y no otros, los pilares del "talante" que, aupó, junto a cierta onda expansiva, al señor POE a la Presidencia del desGobierno, desde la cual ha demostrado constantemente su buen pensar y mejor hacer, como evidencia nuestra saludable situación económica, la magnífica política exterior, la increíble mejora en la Justicia patria o la excelsa gestión cultural, por citar sólo algunos de los grandes logros de estos años de socialismo rampante.

Teniendo pues meridianamente claro que la bondad que exuda el señor POE está a la altura de Gandhi, Luther King y Espinete, no es raro que le secunden decenas de aduladores y palmeros, dispuestos a abrazar como propios su singular amor y tolerancia universal. Ahí están apóstoles como Enric Sopena o Antonio García Ferreras, gente que si no estuvieran engrandeciendo el panorama catódico español, a buen seguro estarían en una comuna hippie con vistas al Mediterráneo, o la progresía artística (vivir del momio y la subvención es también un arte, ojo), que mientras disecan la ficción y la música española, no dudan en salir a manifestarse con la pancarta entre los dientes en pos del final de todas las guerras, el hambre, el desempleo...

Por eso, con este telón de fondo, a nadie debe extrañar que haya algún iluminado que con nocturnidad y alevosía arremeta contra quien osa discrepar y denunciar los inexistentes defectos de este utópico Gobierno en general y su magnánimo líder en particular. "¡A por ése y por la espalda, mis bravos soldados!" parece ser la consigna y Herman Tertsch, peligroso terrorista y asesino en serie, con múltiples crímenes contra la Humanidad a sus espaldas (el asesinato de Abel, el homicidio del rey Sancho II, el genocidio judío y ruandés, el derrumbe de las Torres Gemelas, la defunción de David el Gnomo...) el primero en saborearla. Algo ha debido ocurrir para que las cuitas judiciales entre agraviados (los denunciados) y agraviantes (los denunciantes) se pase al castañazo a traición. Quizás es que entre sonrisas pánfilas y carcajadas estalinistas, se ha inoculado en la sociedad española un totalitarismo de bajo prespuesto, vamos, cutre, en el que no hay más espacio que la UCI para los que se atreven a plantar cara a ese prodigioso prohombre castellano que partiendo de la nada ha alcanzado las más altas cimas de la miseria.

El talante imperante pisa con el mismo garbo con el que patea y por eso no me extraña que haya cada vez más nostálgicos de la II República, época en la que los progres (socialistas y sus marcas blancas) apartaban de la vida pública a sus rivales con exquisita sutileza, como pudo degustar José Calvo Sotelo y, antes que él, Cánovas y Canalejas, demostrando que el "buenismo" actual ya es añejo.

Por eso mismo, no hay que vincular la agresión a este periodista con la enésima defecación del bufón de la izquierda conocido como Gran Wyoming, ya que no hace falta escuchar a un botarate sin gracia ni valentía para comportarse como una bestia parda, eso se lleva en la sangre, en la memoria o en el carnet de militante. La suela del talante marca...y mucho.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Simplemente "western"

"Una del oeste", "una de vaqueros", "una de indios y vaqueros", un "western"...Hay varias maneras de aludir o mencionar las películas pertenecientes al género cinematográfico del que hoy voy a hablar, que es, en mi opinión, el más norteamericano de todos ellos y el más vilipendiado quizás por idéntico motivo.

Antes de proseguir, bueno es que el lector tenga presente este aviso: Yo no era ni soy gran entendido ni amante del western, pero sí he desandado el camino de la detracción para pasear de quedo por la senda de la honesta consideración, gracias a la tutela de tres grandes expertos y amantes de las películas del oeste norteamericano como son David Felipe Arranz, ilustrado amigo con apabullantes conocimientos de magnitud enciclopédica, José Luis Garci, cineasta y cinéfilo que es un excelente gourmet televisivo del séptimo arte, y mi padre, persona que devora cualquier película de este género con la misma ilusión que el niño neófito.

Las películas del western suponen para una nación tan "joven" como los Estados Unidos (no llegan a las tres centurias de edad) lo que la literatura épica para el Viejo Continente: la evocación idealizada de un pasado que conforma ineludiblemente la esencia histórica, cultural, emocional y humana de una nación o civilización. Gilgamesh, la Ilíada, la Odisea, la Eneida, Beowulf, el Cantar de los Nibelungos, el Cantar de Roldán, el Cantar de Mío Cid, el ciclo artúrico...son algunos ejemplos de epopeyas inmortales que han marcado innegablemente el espíritu de un país, pueblo o civilización a través de los siglos y no por ello han sido víctimas de desprecios o desconsideraciones como han sufrido y sufren los
films del oeste. Antes bien, han sido celebradas y aplaudidas secularmente como un tesoro por propios y extraños. ¿Qué sucede con el western? Que proviene de un país que por meras razones cronológicas no ha vivido en la época necesaria para que el poeta, bardo o anónimo de turno glose por escrito u oralmente las gestas de un tiempo pretérito anclado en las brumas de lo verosímil, en la mayoría de los casos. Que dicho país, desde hace décadas, hace ostentación (a veces de manera desacertada o ingenua) de un poder que se ha ganado a pulso (porque otros no han sabido o querido competir), acarreando una incesante retahíla de inquinas y envidias de las que nacen despiadadas e injustificadas críticas de quienes quieren confundir nalgas con témporas y vilipendian lo que es simultáneamente obra de arte y componente proverbial del espíritu de una colectividad. Y que ese país no debe nada a nadie más que a sí mismo y es el más endogámico de todos cuantos conforman las "grandes potencias" y eso hay gente (por lo general papanatas progres o lerdos legos) que no va a perdonar aunque para ello se ponga en los ojos la venda de la sinrazón y quiera ver tics autoritarios o ultraconservadores donde no hay más que una muestra cultural de carácter casi antropológico.

Es cierto que el western no ha tenido Homero o Virgilio que lo sublimen literariamente, pero sí John Ford y Howard Hawks que lo ensalcen fílmicamente. Y esto no es ni un mérito ni un demérito porque, sencillamente, cada época tiene sus narradores de la misma cada siglo tiene su forma de expresión. Pero los puntos en común entre el venerado género épico y el minusvalorado western no acaban ahí. Exaltación de valores que engrandecen al ser humano y con los que se identifica, como mínimo, una nación en particular; plasmación de los grandes dilemas y desafíos a los que se enfrenta el ser humano; hazañas destinadas a perdurar como asombroso ejemplo y modelo; arquetipos morales y sociológicos en
constante contraste y conflicto; lecciones filosóficas y éticas presentadas bajo el barniz de "lo épico"...esos son algunos ejemplos de los elementos fundamentales que conforman el significante y el significado de la literatura épica y son, asimismo, integrantes esenciales de toda película del oeste, incluso las de la más ínfima calidad. Valorar el western en su justa medida es cuestión de prestar atención y no dejarse onnubilar por prejuicios y clichés que por lo general guían hacia la más irrisoria ignorancia. Con esto no quiero decir que estas películas deben ovacionarse sistemáticamente como posesos, porque de películas malas está lleno el séptimo arte (indistintamente del género en el que se encuadren) sino que deben ser tomadas con el mismo respeto que otras obras, como las epopeyas literarias, independientemente de si éstas son objeto de abjuración o fruición personal. Denigrar todo un género por su procedencia o morfología es ora una estupidez supina, ora un error mayúsculo.

En definitiva, el "western" no es más que una crónica idealizada y una epopeya costumbrista de un país y una época en la que los hombres empezaron a concebir el horizonte como frontera; la aventura, narrada en celuloide, del descubrimiento (geofráfico e identitario) de un país; un árido álbum de fotografías en movimiento que nos presentan a personajes que o bien existieron realmente o bien pudieron perfectamente existir en un entorno donde la identidad de todo un país se levantó entre polvo, pólvora y biblias. Es un género lleno de méritos tan obvios que pasan desapercibidos y aquejado de injurias insostenibles (tantas que darían para otro artículo). Algo tendrá cuando casi la totalidad de los grandes directores y actores de cine (esos que con el blanco y negro dieron y dan color a nuestros sueños) han transitado al menos una vez por esos "Camelots" de madera y paja...

Para terminar, yo que tengo en la literatura y el cine dos de mis grandes aficiones y pasiones, no puedo dejar de sentir algo parecido al más sincero placer cuando veo películas como "El hombre que mató a Liberty Valance" (título de cabecera para cualquier cinéfilo, historiador o sociólogo),"Murieron con las botas puestas" (mitificación portentosa de un absoluto impresentable) o "Sin perdón" (magnífica obra de personajes shakespearianos que calzan espuelas), ya que, por encima del género y el soporte, son obras de arte (en el más amplio y profundo sentido de la palabra)...que muchos se perderán por ser simplemente unos necios con los que no merecería la pena gastar ni una mísera bala ni palabra más.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Bufonada cañí

Anoche vi "Spanish movie", la primera incursión española en ese género tan yanqui como es el "spoof" o paródico (que tantísimos buenos momentos ha hecho pasar a servidor con joyas como "El jovencito Frankenstein", "Los caballeros de la mesa cuadrada", "Un cadáver a los postres", "La vida de Brian", "Aterriza como puedas", "Top secret", "Hot shots"...) y que ha sido cultivado hasta la saciedad por cineastas como los Monty Python, Mel Brooks, Jim Abrahams o los hermanos David y Jerry Zucker, convirtiendo en iconos a actores como Leslie Nielsen.

La película creo que es uno de los grandes aciertos del cine español de los últimos años (y eso que es mala de narices), ya que me parece formidable que, en lugar de reincidir en la autocomplacencia, la vanidad, y la pretenciosidad de las que hace gala la industria cinematográfica española desde hace más de una década, exhiba una sana y guasona capacidad de autocrítica. Por el mismo motivo, es estupendo y reconfortante que algunos de los artífices de los grandes éxitos de taquilla del cine patrio reciente se hayan prestado a realizar cameos en escenas donde se parodian sin remilgos sus propios retoños (El Orfanato, Abre los ojos, REC...) Igualmente, pienso que es sensacional que los más despiadadamente parodiados sean aquellos compatriotas que desde hace unos años cuentan con una legión de insoportables babosos aduladores dispuestos a ver el súmmum del séptimo arte en cada fotograma perpetrado por estos divos y darles cuantos Goyas u Óscars sea menester...

Dicho esto, la película no es nada del otro mundo y está casi a la misma (mala) altura que congéneres yanquis recientes (como"Scary Movie","Epic Movie","Disaster movie","Casi 300"...) haciendo una apología de lo cutre y con una bochornoso y previsiblemente estúpida trama que me imagino hará las delicias de los seguidores de Muchachada Nui (entre los que no me incluyo), ya que son ellos el alma matter de esta cinta. En ese sentido, la película sólo se sostiene por la presencia de actores con innegable vis cómica como Silvia Abril o Eduardo Gómez,
alguna parodia encomiable (genial la de "Los lunes al sol") y la predisposición del espectador a dar leña a tanto divo y mentecato de la gran pantalla.

En resumen, "Spanish movie" se queda corta en talento y escasa en brillantez, pero es necesario que se hagan películas tan "maliciosas" como ésta, primero porque el cine español reciente merece ser tomado menos en serio (en todos los sentidos) y, segundo, porque es saludablemente recomendable que acabemos con el divismo y el papanatismo cinematográfico nacional a cañonazos como éste.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Manifiesto: En defensa de los derechos fundamentales en Internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.