Una buena serie, como cualquier obra de ficción, necesita unos buenos personajes (buenos = definidos, carismáticos), unas buenas tramas (buenas = interesantes y bien desarrolladas) y una buena forma de contar y decir (buena = con personalidad y eficaz).
Una buena serie de televisión, como cualquier producto de ficción audiovisual, necesita un buen casting (bueno = interpretativamente solvente y creíble), una buena producción (buena = no cutre ni pretenciosa), un buen timing (el equivalente en televisión al tempo narrativo, un no-sé-qué que ya sea a través de las historias, los personajes, la estética o los actores consiga conectar/enganchar a una audiencia considerable, y, por encima de todo, necesita un buen guión.
Pero...¿qué es/era "The Newsroom"? Es un dramedia (mezcla de drama y comedia) que sumerge al espectador en los avatares personales y profesionales del staff
de un telediario nocturno que decide olvidarse del circo de la
audiencia para centrarse en su responsabilidad de cara a la sociedad.
Así, por sus tres únicas temporadas, junto a sucesos más o menos inventados, desfilan otros por todos conocidos: el desastre de la plataforma petrolífera de BP en
el Golfo de México, la polémica ley inmigratoria de Arizona, la revuelta
en Egipto contra el (ex)presidente Mubarak, el desastre nuclear de
Fukushima, la muerte de Bin Laden, la crisis del techo de deuda, la reelección de Obama como presidente, los atentados de Boston…Hechos
que escena a escena nos permiten descubrir la personalidad y la
profesionalidad del mordaz y carismático presentador-editor Will McAvoy y de todo su joven equipo a la hora de lidiar con los desafíos puramente periodísticos pero también con los éticos (o deontológicos si se prefiere) ya que esta serie también cuenta los retos que suponen las influencias, injerencias y presiones ajenas a lo estrictamente informativo y procedentes de ámbitos tan fáusticos como el empresarial, el político, el gubernamental, el judicial o el marquetiniano. Todo ello mientras los diversos personajes intentan llegar a buen puerto o, al menos, no hundirse en lo que se refiere a su vida estrictamente personal.
Si a esto se le añade el hecho de contar con unos variopintos personajes ¿secundarios? (MacKenzie, Jim, Don, Sloan, Neal, Sloan, Charlie...) cuya carencia de matices se suple con un magnetismo descomunal, con un impecable factura técnica y con un respeto (también llamado sentido común) hacia los espectadores y hacia sí misma fuera de toda duda (por eso, como dijo Daniels, "acaba cuando debe"), "The Newsroom" está bastante lejos de ser una serie del montón. Si ya metemos en la ecuación sus diálogos...es simplemente una de las mejores series en ese aspecto de los últimos años/lustros/décadas.
En definitiva, que ahora que hace poco ha salido a la venta su tercera temporada y faltan días para el aniversario de su desenlace, cualquier seriéfilo, guionista o periodista ya sabe qué hacer: honrar el recuerdo de una serie simplemente estupenda.
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