miércoles, 28 de noviembre de 2012
Que le den a Siria
Siria importa tres cojones. O, mejor dicho, sólo importa para rellenar huecos en noticias y tertulias. Así de sencillo.
He dejado pasar unos días desde la última salvajada de allí de la que se ha tenido constancia aquí: la matanza de diez niños en una aldea utilizando las prohibidas y especialmente cabronas bombas de racimo. Y he dejado transcurrir ese tiempo para comprobar lo que ya casi es una obviedad: que ya no importa, que ya todo el mundo habla de otra cosa, que el interés tiene una esperanza de vida muy corta.
Yo no voy a entrar ahora a valorar los criterios y "tempos" de la profesión periodística. Ni tampoco voy a detenerme demasiado en el conflicto sirio, eufemismo con el que se denomina a la masacre diaria liderada por un gobernante (eufemismo para denominar a un perfecto hijo de puta). Ya lo hice en otro artículo en febrero.
Sólo diré dos cosas: La primera: por encima de la barbaridad del hecho en sí, me impactó profundamente que se difundieran explícitamente las durísimas imágenes de la matanza infantil. Igual que me ha chocado la facilidad con la que las hemos "encajado" y olvidado. Monstruosidad fast food. Esta sociedad tiene que hacérselo mirar. La segunda: si la nacionalidad de esos niños hubiera sido estadounidense, británica, alemana, francesa o rusa, hoy se seguiría hablando del tema y la comunidad internacional no se estaría tocando los genitales a dos manos. Hay muertos de primera, de segunda...de tercera y de regional.
La tragedia siria es que ese país no tiene ningún recurso energético rentable ni un emplazamiento geopolítico interesante para el Risk de las grandes potencias. Sólo tiene una población civil fácil de masacrar. De lo contrario, hace tiempo que alguien habría metido por el culo de Bashar Al-Assad la bandera norteamericana o de la OTAN o de la ONU, con asta y todo. Pero no. Siria importa entre nada y menos.
domingo, 25 de noviembre de 2012
Fernando Alonso y las cosas que no cambian
Hay cosas que, por mucho que quieras, reces o te esfuerces, no van a cambiar: España seguirá secuestrada por políticos y banqueros. Los sindicatos seguirán prostituyendo la decencia. La cultura seguirá siendo trada como una ex. La Justicia española seguirá funcionando como una sucursal de la ONCE. Telecinco seguirá produciendo y emitiendo telebasura. El Atlético de Madrid seguirá dirigido por dos cretinos. La retransmisiones de Fórmula 1 seguirán siendo anuncios entre los cuales se emite una carrera. Y Fernando Alonso seguirá sin suerte y con una castaña de coche.
La realidad es simple. Siempre lo es, por mucho que nos guste imaginar que no, para justificar que no la entendamos en ocasiones. En el caso que nos ocupa, la realidad es tan simple que bordea la obviedad: en una competición como la Fórmula 1, el campeón suele ser el que tiene la mejor máquina y el mejor talento al volante. Y, en caso de no ser así, el mejor coche gana al mejor piloto. Red Bull gana a Ferrari. Vettel gana a Alonso. Y punto. Ni milagros ni echarle huevos ni leches. Cualquier cosa que no sea reconocer eso es perder el tiempo y la razón.
Podría extenderme mucho más, pero sería una estupidez: Fernando Alonso es un piloto magistral que no ha tenido suerte desde que abandonó Renault. Ferrari es un equipo que lleva años dormido en los laureles. Y Antonio Lobato está enamorado de Fernando Alonso. Y sanseacabó.
A ver si en 2013 la realidad da la razón a Alonso y a quienes nos jode reconocer que las máquinas no entienden de épica, méritos, talento ni sentimientos. Ojalá que el año que viene la distancia entre la realidad y el deseo no sean tres puntos.
viernes, 23 de noviembre de 2012
El aniversario del mejor detective
Este mes de noviembre se cumplen 125 años de la aparición en la escena criminal, ficticia, editorial, literaria y cultural del detective más célebre, impecable, implacable, inteligente y peculiar de todos los tiempos: Sherlock Holmes.
Sería absurdo recopilar aquí todo lo que se ha dicho de un personaje tan icónico, transmedia y popular como éste, porque sería un crimen robar las ideas y los méritos de otros.
Así que simplemente diré que yo soy de aquellos que cuando leyeron por primera vez Estudio en escarlata me engancharon tanto el carisma y la singularidad de Sherlock Holmes y sus adictivas tramas detectivescas que no pude más que hacerme un verdadero fan del resto de novelas y relatos en los que Sir Arthur Conan Doyle acotó su vida.
Hoy se puede descubrir o reencontrar a Sherlock Holmes no ya en las novelas, sino en cómics, películas, dibujos animados, series de televisión, videojuegos...y de eso hay muy pocos personajes (reales o no) que puedan presumir de ello. Por eso, no voy a perderme ahora en discusiones sobre la calidad de ese tipo de literatura o género, igual que no voy a entrar en la polémica de qué es cultura o si la denominada "cultura popular" no es Cultura, etc.
Es absurdo discutir la vigencia y la relevancia de un personaje que ha cumplido los 125 años de "actualidad". Aunque estaba claro que si un cabrón con calzas como James Moriarty no pudo acabar con él, no lo harán las críticas ni el paso del tiempo.
Y si alguien aún tiene reticencia o pereza para leer las aventuras de Holmes...mejor será que empiece a leer Estudio en escarlata, aunque sólo sea para criticar o para saber lo que se estaba perdiendo.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Adiós, Miliki
Ha muerto Emilio Aragón Bermúdez "Miliki". Muere un payaso, un músico, un cantante y un escritor. Muere un artista y un icono. Muere un hombre de talento y una persona entrañable. Muere una parte de la infancia que quienes ya no somos niños nos negamos a olvidar.
Cuando alguien en vida regala cientos de sonrisas, su muerte deja otras tantas lágrimas. Éste es el caso. Miliki fue una persona que tuvo dos familias: una de sangre, numerosa, y otra de público, inmensa. Hoy, ambas lo lloran. Porque es justo llorar a quien en una época dura y amarga se lió la manta a la cabeza y, junto a otros soñadores de eterna sonrisa, se pateó pueblos, ciudades, países y continentes con el afán de hacer felices a quienes un día tendrían que arreglar ese mundo de blanco y negro: los niños. Miliki simbolizaba toda una profesión y una estirpe nómada, marginal y mágica: la del comediante, ya actuara éste en circos o escenarios. Un trabajo duro, casi siempre ingrato, pero
sin el cual esta vida sería un poco menos brillante y un poco más puta.
sin el cual esta vida sería un poco menos brillante y un poco más puta.
Yo, por suerte, soy lo suficientemente joven como para haber conocido el talento, la gracia y el encanto de Miliki siendo niño, allá por los años 90, cuando presentaba (en Antena 3, creo) programas infantiles junto a su hija Rita. Gracias a eso, me puedo imaginar la profunda huella que dejó en todos esos niños de mediados de los 70 que disfrutaron con aquel programa en blanco y negro (Había una vez un circo) al que Miliki y compañía ponían el color entrañable del cariño y la risa.
Hoy creo que muchas personas de mi generación y aledaños hemos perdido a un abuelo, un hombre divertido, sabio y digno que nos hizo compañía en esos años que tanto marcan y que nos enseñó que algo tan sencillo como una sonrisa es un premio y un tesoro.
No sé si en el Cielo andan faltos de ángeles o de clowns, pero con Emilio Aragón Bermúdez tienen ambas carencias solucionadas. Descanse en paz.
jueves, 15 de noviembre de 2012
El humor es algo muy serio
Decía Mark Twain que la raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa. Y es cierto. Un arma especialmente útil en los tiempos que vivimos, días de caras grises y sueños remendados. En una época como ésta, en la que la esperanza ha hecho las maletas, la felicidad se ha quedado en saldo negativo y al optimismo le dan de hostias todos los días, lo único que nos queda es el humor.
Porque si la dificultad de hacer reír es algo que siempre se ha dicho, hacerlo en una crisis como ésta, es algo propio de héroes. De héroes del ingenio, del talento. Héroes por accidente tal vez, pero héroes. Personas sin más pretensiones que las de ser ellos mismos y hacer lo que les gusta. Y trabajar duramente para lograr ambas cosas. Gente como Joaquín Reyes e Impromadrid teatro.
Y esto no es hablar por hablar ni halagar gratuitamente. Cualquiera que haya seguido la trayectoria televisiva de Reyes o la escénica de Impromadrid lo saben. Igual que lo saben quienes, como yo, asistieron por el coloquio que mantuvieron el pasado martes (una fecha mítica para el humor español) en el Espacio Fundación Telefónica.
Como principales lecciones del coloquio, me quedo con dos. Una: de nada sirve tener talento, ingenio o gracia si no lo trabajas y sacas a la luz con horas y horas de trabajo y esfuerzo, porque todo, hasta lo que parece "improvisado", requiere mucho trabajo. Y dos: el humor no consiste en salir ante un público y hacer el tonto o el gilipollas o lo que tú crees que va a hacer gracia, sino en trabajar una habilidad respetando la inteligencia del espectador, estando dispuesto a hacer sacrificios, a echarle narices y a aprender de los fracasos y las críticas.
Y es que, en ocasiones, se aprende más y mejor del bufón que del rey.
lunes, 5 de noviembre de 2012
500: Seguir adelante
Con éste, son ya 500 los artículos que he publicado en este blog que comenzó como atalaya y hoy, más de seis años después, se ha convertido en el sitio de mi recreo, que diría Antonio Vega.
Quinientos posts dan para mucho. Para agradar y para irritar, para conmover y para aburrir, para construir y para destruir, para atacar y para defender, para reflexionar y para desvariar, para acertar y para fallar, para aprender y para corregir, para enseñar y para descubrir, para detenerse y para seguir adelante. Y es precisamente eso, seguir adelante, la mejor lección que puedo extraer de esta andadura de quinientas entradas.
Seguir
adelante no significa renegar del pasado sino querer el futuro. Seguir
adelante no significa ningunear los errores sino estar dispuesto a
convertirlos en lecciones. Seguir adelante no significa renunciar al
fracaso sino buscar el éxito. Seguir adelante no significa escapar de
los malos recuerdos sino esforzarse en crear otros mejores. Seguir
adelante no significa ignorar los fallos sino concentrarte en los
aciertos. Seguir adelante no significa huir de lo que eres sino luchar
por lo que quieres ser. Seguir adelante no significa arrastrar todo lo
que eres y tienes sino mejorar cuanto esté en tus
manos. Seguir adelante no significa esquivar los retos sino afrontarlos.
Seguir adelante no significa dejar de llorar sino estar dispuesto a
reír. Seguir adelante no significa dejar de quejarse sino buscar soluciones. Seguir adelante no significa dejar que te puedan los miedos sino las ganas. Seguir adelante no significa hacer lo que se espera de ti sino ir un paso más allá. Seguir
adelante no significa caer en la autocomplacencia sino en la
autocrítica. Seguir adelante no significa contentarse sino arriesgarse. Seguir
adelante no significa saber el qué sino el cómo. Seguir adelante no
significa estar convencido de no caer sino estar dispuesto a levantarse.
Seguir adelante no significa consentir sino saber cuándo rebelarse.
Seguir adelante no significa cambiar por cambiar sino cambiar porque te
sientes mejor. Seguir adelante no significa hacer nuevas preguntas sino
buscar nuevas respuestas. Seguir adelante no significa dejarte llevar
por la inercia sino recortar la distancia que te separa de tus sueños.
Seguir adelante no significa hacer las cosas distintamente sino hacerlas
mejor. Seguir adelante no significa correr sino recorrer. Seguir
adelante no significa repetirse sino reinventarse. Seguir
adelante no significa continuar escribiendo sino empezar a reescribir.
Seguir adelante no significa ir por el camino que te gusta sino
atreverte a ir por el que debes. Seguir adelante no es pensar lo que
quieres sino conquistar lo que mereces. Seguir adelante no significa
olvidar sino hacer. Seguir adelante no significa resignarse sino
atreverse.
Y eso es lo que pretendo hacer: seguir adelante. Espero que dentro de otras quinientas entradas pueda decir lo mismo porque significará que estaré haciendo bien las cosas, dentro y fuera de este blog que comparto con quien quiera detenerse un momento a leer.
Y eso es lo que pretendo hacer: seguir adelante. Espero que dentro de otras quinientas entradas pueda decir lo mismo porque significará que estaré haciendo bien las cosas, dentro y fuera de este blog que comparto con quien quiera detenerse un momento a leer.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Darth Mouse o la nueva compra de Disney
Disney compra Lucasfilm. Lucasfilm se vende a Disney. Tras adquirir Pixar (2006) y Marvel (2009), esta nueva compra acaba con toda una era del entretenimiento. Comienza otra. Distinta. Diferente. Hablar de mejor o peor es absurdo...aunque las sensaciones ahora, sinceramente, no son buenas.
Por el lado de Lucasfilm, supone la defunción oficiosa de uno de los imperios más importantes, influyentes y creativos de toda la historia cinematográfica y del "entertainment" y la prostitución de un imaginario lleno de iconos generacionales. Digan lo que digan, desde ayer Lucasfilm es ya historia, en todos los sentidos. No obstante, el ocaso de George Lucas era algo que se veía venir: la injustificable e innecesaria trilogía-precuela de Star Wars, la decisión de abandonar el cine para centrarse en series para televisión, la perpetración de una nueva entrega de Indiana Jones, el anuncio de dedicarse a "producciones indies"... hacía años que George Lucas estaba en caída libre desde la estratosfera del Olimpo y, al contrario que Baumgartner, su descenso ha resultado dramático, como el de Francis Ford Coppola, otro dios caído. Así las cosas, ya sólo cabe darle las gracias por todo. Así de sencillo. Así de triste.
En cuanto Disney, esta megacompra supone la constatación del proceso de refundación de la compañía creada por Walter Elías Disney. Una reinvención obligada por la alarmante crisis creativa que mermó su competitividad y su impacto en su principal target (niños y adolescentes). Así que, reformulando aquella máxima de "Si no puedes con el enemigo, únete a él", Disney decidió comprar a sus mayores rivales en distintos ámbitos para ocupar nuevamente y consolidarse en el trono del entretenimiento. Así se explica que comprara a la gran heredera y rival de Disney en el ámbito del cine de animaciónPixar) y a la empresa que más iconos ha legado a la cultura popular infantil y juvenil en las últimas décadas (Marvel). Ahora ha comprado esa mina de oro abandonada que es Lucasfilm y con ella a personajes totémicos como Darth Vader, Indiana Jones, Yoda y compañía. Una nueva jugada maestra que, pese al pastizal invertido, le saldrá rentable. Disney paga por quedarse sin la amenaza de la competencia pero con todos sus activos y beneficios. Lo dicho, una jugada magistral que, sin embargo, dice muy poco en favor de esa compañía que antaño parecía de cuento de hadas y hoy resulta tan fría y mercantilista como cualquier multinacional. Si Disney hubiera mostrado el mismo ímpetu en recordar/recuperar sus señas de identidad que el esfuerzo realizado a la hora de aniquilar empresarialmente a sus rivales...no habría tenido nunca que hacer esto.
La sensación que queda es de pérdida de inocencia. De desengaño. De decepeción. De constatar que incluso en la "fábrica de los sueños" todo es cuestión de puro y puto dinero.
domingo, 28 de octubre de 2012
"Lo imposible": El tsunami efectista
Recientemente, he visto la película Lo imposible, de Juan Antonio Bayona (responsable de El orfanato, de la que ya di cuenta en este blog en su momento). Debido a la intensísima labor promocional (como suele ocurrir con las producciones de Telecinco Cinema) y a la inusitada repercusión de Lo imposible, no me detendré demasiado en el aspecto meramente informativo-objetivo de esta película. Este film que, pese a estar rodado en inglés y contar con un reparto internacional es español (paradójico pero cierto), ficciona la experiencia real de una familia española que sufrió el célebre tsunami que conmovió al mundo en 2004.
Tener un hecho real, famoso mundialmente, dramático hasta más allá de los tópicos, "reciente" y en el que casi todos los países del orbe perdieron algo es, mirado fríamente, una excelente base sobre la que construir un taquillazo. Por cuestiones similares fueron un hit en su momento La lista de Schindler, Titanic o Salvar al soldado Ryan, por citar algunos de los ejemplos más conocidos. Si a eso le unes un reparto encabezado por dos de las estrellas más solventes del panorama hollywoodiense como son Ewan McGregor y Naomi Watts y el gancho inconsciente de "esto le pasó a unos españoles", pues...lo raro sería que la gente no fuera a ver este film, aunque sólo sea por curiosidad.
Después de verla y dejando patrioterismo y sensiblería aparte, Lo imposible me parece una película a la que le perjudican tres cosas: Primera, las desmedidas expectativas que han generado los medios de comunicación, el público y la crítica. Segunda, el hecho de basarse en una historia real, reciente y española hace bastante fácil averiguar antes de ver la película el desenlace de todo con lo que la tensión que necesita cualquier historia (especialmente las dramáticas) se va por el sumidero (y no digo más para no destripar nada). Y tercera: si no estuviera protagonizada por las dos estrellas arriba citadas, Lo imposible estaría más cerca del típico telefilm que de un "revientataquillas". ¿Por qué? Por el abuso descarado del efectismo melodramático (explicitar o recrearse en algunas imágenes y pensamientos hace más que evidente que busca como resultado la congoja del personal); por el uso pretencioso de la música para subrayar reiterativamente la importancia emocional de ciertas escenas, tan machacón que irrita (con unos hechos tan potentes, mejor dejarles hablar a ellos solos); por el guión, muy mejorable pese al interesante y constante intercambio de fortaleza y coraje entre la madre y el hijo mayor; por la absurda decisión de doblar casi todo al castellano se carga la más que verosímil sensación de incomunicación-incomprensión que supuso el dramático entendimiento entre los afectados del tsunami (escuchar a todo el mundo entendiéndose en "nuestro idioma" es simplemente ridículo); y, por último, por estar contada de una forma tan "buenista" que, por muy real que sea su base, parece un Qué bello es vivir en una zona catastrófica.
Por otra parte, el director, Juan Antonio Bayona, creo que tiene pendiente encontrar o bien un estilo cinematográfico propio o bien un género en el que desplegar su ingenio porque, de momento, lejos de la imagen de genio que algunos parecen empeñados en darle, Bayona no es más que un director con más oficio que talento y que, quitando las magistrales secuencias del tsunami, demuestra más eficacia que brillantez.
Pese a ello, Lo imposible funciona y consigue lo que pretende: que muchos espectadores se emocionen y que la gente siga llenando las salas y hablando de ella. ¿Por qué? Tal vez porque el efectismo suele dar el resultado esperado o porque recordar un suceso tan atroz, devastador e impresionante como aquel tsunami es algo que toca la fibra más sensible de todos nosotros. Por eso, la película funciona en la medida en que refresca las emociones y sensaciones que aquella catástrofe natural y humana originó. Y es que, en ocasiones, el cine vale más por lo que nos hace recordar que por lo que nos muestra. Y Lo imposible creo que es un buen ejemplo de ello.
domingo, 14 de octubre de 2012
Felix Baumgartner
Gracias a momentos como éste, puedo imaginar cómo se sintieron las personas que vieron el alunizaje del hombre en la Luna. Antaño el televisor y la radio, hoy Internet. Distintas generaciones, mismas sensaciones. Hoy como entonces, un sueño se transformado en hito y récord, en instante inolvidable, en imagen para la que no hay palabras, en un aliento entrecortado lleno de leyenda.
Gracias a momentos como éste, todos sabemos que el límite del ser humano está donde él quiera fijarlo.
Gracias a momentos como éste, el mito de Ícaro se vuelve la verborrea de algún aguafiestas.
Gracias a momentos como éste, toda la Humanidad tiene un nuevo nombre que recordar.
Gracias a momentos como éste, el ser humano se redescubre a sí mismo.
Gracias a momentos como éste, el asombro, la emoción y el orgullo eliminan cualquier diferencia.
Gracias a momentos como éste, la voluntad convierte a la ciencia y la técnica en caminos para la magia.
Gracias a momentos como éste, el mundo es un poco más humano y menos imposible.
Por eso, por todo eso que soy capaz de escribir y por lo que no, muchas, muchísimas gracias a Felix Baumgarnter.
jueves, 11 de octubre de 2012
"Frankenweenie"...y Burton alcanzó su perfección
He ido al estreno de Frankenweenie. He visto Frankenweenie. He disfrutado Frankenweenie. Me lo he pasado de puta madre con la película definitiva de y sobre Tim Burton. Así de sencillo.
La película es una divertida y entrañable traslación al tenebroso universo de Tim Burton de la trama de Frankenstein, contando la aventura en la que se ve envuelto Víctor, un chaval que decide revivir a su mascota, un perro llamado Sparky...Así, en Frankenweenie encontramos la particular obsesión de Burton por el mundo de ultratumba (presente en títulos como Bitelchús, Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver), su recurrente ambientación de estética "América años 50" (vista en Eduardo Manostijeras), su amor por las películas de serie B (evidenciada en Ed Wood y Mars attacks!), su ternura grotesca y conmovedora(como mostró en las ya citadas Eduardo Manostijeras, Pesadilla antes de Navidad, La novia cadáver y en Big fish), su afición por el stop motion (que utilizó fantásticamente en
Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver), su negro sentido del humor, sus inconfundibles y estrafalarios personajes-muñecos llenos de alma (leídos en su sensacional obra La melancólica muerte de Chico Ostra y vistos en las ya citadas en Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver), la habitual música de Danny Elfman, e incluso guiños a otras películas hechas más por encargo que por invención propia (Batman).
Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver), su negro sentido del humor, sus inconfundibles y estrafalarios personajes-muñecos llenos de alma (leídos en su sensacional obra La melancólica muerte de Chico Ostra y vistos en las ya citadas en Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver), la habitual música de Danny Elfman, e incluso guiños a otras películas hechas más por encargo que por invención propia (Batman).
Por todo eso, Frankenweenie es algo más que el remake como largometraje de uno de los primeros cortos de Burton (que paradójicamente, le costó su despido de Disney cuando tenía 26 años). Es la suma perfecta de todas sus películas desde Vincent. Es la respuesta a qué es Burton. Es cine concebido como arte y artesanía. Es la
película en la que Burton vuelve a encontrarse consigo mismo (por fin) y con quienes admiramos su sombrío y entrañable genio. Es la película más personal de Burton (no en vano, la especial y conmovedora relación entre Víctor y Sparky está basada en la del propio director con su mascota de la infancia). Es Burton en estado puro. Es la perfección Burtoniana.
película en la que Burton vuelve a encontrarse consigo mismo (por fin) y con quienes admiramos su sombrío y entrañable genio. Es la película más personal de Burton (no en vano, la especial y conmovedora relación entre Víctor y Sparky está basada en la del propio director con su mascota de la infancia). Es Burton en estado puro. Es la perfección Burtoniana.
Por si eso fuera poco, Frankenweenie es además una declaración de amor incondicional a la amistad, a las mascotas, al cine y a lo diferente; un genial y constante homenaje a las obras de terror más famosas de toda la literatura universal y sus autores (con especial atención a Shelley, lógicamente); a los monstruos clásicos del cine (empezando obviamente por Frankenstein, siguiendo por su novia y continuando con Nosferatu, Drácula, el hombre-lobo, la momia...); a los films de ciencia ficción de serie B de los años 50 del siglo pasado (en los que monstruos
gigantescos asolaban poblaciones cuando no eran invadidas por una plaga de bichos verdes); a las películas expresionistas y a actores (Vincent Price, Christopher Lee) y directores (Ed Wood) de culto. En definitiva, un festival de guiños que componen un auténtico regalo para cualquier cinéfilo, friki o amante del terror y la ciencia ficción.
gigantescos asolaban poblaciones cuando no eran invadidas por una plaga de bichos verdes); a las películas expresionistas y a actores (Vincent Price, Christopher Lee) y directores (Ed Wood) de culto. En definitiva, un festival de guiños que componen un auténtico regalo para cualquier cinéfilo, friki o amante del terror y la ciencia ficción.
En resumen, si te gusta Tim Burton, Frankenweenie es LA PELÍCULA. Si no conoces a Tim Burton, es la mejor forma de entrar en su mundo. Si odias a Tim Burton, es una buena oportunidad para pasar un rato francamente entretenido en una sala de cine. Y si no te gusta el cine, ¿qué haces leyendo esto?
domingo, 7 de octubre de 2012
El talento de mentir verdades
Contar una mentira y que la crean como verdad. Contar una ficción y que la asimilen como real. Crear pensamientos, sensaciones, recuerdos y sentimientos con algo que no existe ni jamás lo hará. Todo ello es cuestión de talento o de "ingenio", o de "creatividad" o de "imaginación" o de cualquiera de sus trasuntos. Exactamente lo mismo que se le presupone y exige a los artistas. Así que se podría decir que engañar es todo un arte o, siendo más transgresor, que el arte es saber mentir.
Quizás por todo ello, de todas las Artes, la Literatura y la Cinematografía sean las que más puramente trabajan con la mentira. Y lo hacen para contar verdades porque, en ocasiones, la ficción es el camino más corto a la realidad. A la más íntima, esencial y depurada: la que hay dentro de cada uno de nosotros. Tal vez esa sea la razón por la que hay libros y películas, pasajes, escenas y personajes que nos acompañan durante toda la vida. Porque esa ficción, esa mentira que unos contaron y otros leyeron o vieron, una vez dentro de nosotros se desnuda quedándose en certeza, en verdad, en real. Y así se queda para siempre.
Al leer una novela o ver una película se produce un juego de engaños: el del autor (escritor/director) al disfrazarnos de mentiras cosas que en esencia son reales y el del receptor (lector/espectador) al desconectar el piloto automático de su propia consciencia para dejarse llevar. Quizás este juego de engaños acerca el arte de contar historias a la magia. Quizás es que contar historias, narrar ficciones, ya se literaria o cinematográficamente, tiene mucho de mágico. Puede ser. Sólo así se explicaría que alguien, mientras lee una novela o ve una película, sienta lo que siente y llene su mente de pensamientos y reflexiones con algo que simplemente no ha ocurrido ni ocurrirá pero que nos hace entender mejor el mundo en que vivimos y la vida en la que estamos.
Porque tal vez el mayor propósito de la ficción, literaria o cinematográfica, sea ése: revelarnos qué somos, cómo somos y dónde estamos. Es decir, dar cuenta de la vida en toda su contundente e infinita ambigüedad, reflejar toda la luz y la sombra que hay en la vida y en nuestras vidas. Y hacerlo a través de una mentira para así sortear la trinchera de los prejuicios, las filias y las fobias que filtran y componen el mundo a nuestro gusto.
Y eso, mentir verdades, engañarnos para enseñarnos, perdernos para encontrarnos, mostrar la vida como es y no como nos gustaría que fuera es algo que, además de talento, requiere valentía y honestidad. Talento, valentía y honestidad. Cualquiera de esas tres cualidades convierten al artista que narra ficciones novelescas (escritor) o cinematográficas (director) en alguien interesante. Tenerlas las tres, lo convierten en alguien especial. Si además de eso le añades juventud, lo acercan al terreno de los genios.
Y tal vez este artículo no sea más que un laberinto de ideas y reflexiones de quien tiene en la literatura y el cine sus dos mayores pasiones. La cháchara de alguien que sueña con escribir novelas o dirigir películas. Pero sí sé que si alguien quiere entender qué estoy diciendo, lo tiene muy sencillo: leer cualquier novela de Andrés Barba, que se adentra con sencillez y gran belleza en algunos de los rincones más sórdidos de la existencia, o ver cualquier película de Rodrigo Cortés, cuyos films son una frenética aventura en busca de la verdad como forma de rebelarse contra un mundo cada vez más deshumanizado. O si, lo prefiere, que se pase el 9 de octubre por el coloquio en el que intervendrán en el Espacio Fundación Telefónica. Y, quizás, aprenda a mentir verdades o, en el peor de los casos, a dejarse convencer por el talento.
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23:02
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comentarios
Categoría: Cine, Cultura, juventud, Literatura, sociedad, talento
Que se queden con su "merda" (si quieren)
Yo no veo qué hay de malo en que Cataluña o, mejor dicho, los catalanistas que han secuestrado política y neuronalmente esa región desde hace décadas se separen, desvinculen, desgajen, independicen, marchen, larguen o se vayan a tomar por culo de España. En serio.
Todo son ventajas: Nos libraríamos de aguantar su delirante e insoportable cantinela victimista, egocéntrica y mezquina. De aplaudir sus puñeteras e indefendibles "esnobadas". De poner el culo presupuestariamente con tal de evitar sus pataletas y amenazas. De contener la risa ante su argumentario fantástico para justificarse como nación. De sufrir su manipulación perversa y paleta del histórico Reino de Aragón. De su demagogia chulesca e ignorante. De su contaminación política del deporte (ese Barça...). De su "cultura gafapasta". De sus poses ensimismadas. De su sempiterna actitud agraviada. De su nazismo lingüístico...
Yo no sé si Cataluña sobra en España o a los catalanes les sobra España. Lo que sí sé es que a España le sobran los independentistas. Son unos parásitos, en todos los niveles y sentidos. Y con los parásitos sólo hay dos soluciones: exterminio o expulsión. Y puesto que estamos en democracia, mejor lo segundo. Modifíquese todo lo que haya que modificar, pero que se vayan de España. Que se queden con su mierda y chapoteen en ella.
En el caso de Cataluña, lo peor no es ya que quieran manipular el pasado a su antojo y apropiarse sin vergüenza ni sensatez alguna de la historia, la bandera y la entidad del Reino de Aragón para sustentar sus sueños nacionalistas. Ni que en un período tan crítico como el que vivimos, en lugar de hacer introspección y analizar qué partidos han gobernado aquella autonomía en las últimas décadas y cómo lo han hecho, prefieran culpar de sus males al resto del país; un comportamiento ruin, cobarde, inmaduro y de auténtica vergüenza ajena. Ni que tengan como presidentes autonómicos a gilipollas del calibre de Artur Mas (perla 1, perla 2, perla 3). Lo peor es que quieren separarse de España...pero seguir aprovechándose de ella en el "durante" y en el "después". ¡Anda a tomar por saco, jetas!
La culpa de lo que ocurre en Cataluña y con Cataluña la tienen en su mayor parte los catalanes. Y quien diga o piense lo contrario es libre de hacerlo, porque todo el mundo es libre incluso para equivocarse.
Y me duele escribir todo esto teniendo sangre, familia y apellidos catalanes pero si Cataluña o los catalanes quieren irse de España...que no olviden cerrar la puerta al salir. Y si quieren quedarse, que arrimen el hombro de una puta vez y dejen de dar por el culo y humillar a todo un país como es, le pese a quien le pese, España.
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