Mira a tu
alrededor. Todo o casi todo lo que ves ha sido imaginado, pensado, diseñado por
alguien. Alguien que no sabe nada de ti y al que probablemente nunca conocerás
pero cuyas creaciones forman parte de tu vida más cotidiana. Alguien que, al
igual que el escritor, se enfrenta al reto que supone un papel en blanco.
Alguien que, como el músico, el pintor o el escultor o cualquier otro artista,
convierte su talento y creatividad en algo que legar y compartir con el resto
de la sociedad. Alguien que, desde la mesa de un estudio, es capaz de cambiar el mundo tal y como lo conocemos.miércoles, 27 de junio de 2012
¿Problemas? Una cuestión de perspectiva
Mira a tu
alrededor. Todo o casi todo lo que ves ha sido imaginado, pensado, diseñado por
alguien. Alguien que no sabe nada de ti y al que probablemente nunca conocerás
pero cuyas creaciones forman parte de tu vida más cotidiana. Alguien que, al
igual que el escritor, se enfrenta al reto que supone un papel en blanco.
Alguien que, como el músico, el pintor o el escultor o cualquier otro artista,
convierte su talento y creatividad en algo que legar y compartir con el resto
de la sociedad. Alguien que, desde la mesa de un estudio, es capaz de cambiar el mundo tal y como lo conocemos.
Personas que miran
de una forma distinta, original. Personas para las que un espacio vacío es a la
vez un desafío y un infinito de posibilidades. Personas que crean con la mirada.
Personas que entienden que, en ocasiones, un cambio personal o profesional
comienza por mirar las cosas desde una perspectiva distinta. Personas que son
capaces de transformar la estética y la
utilidad en percepciones y sensaciones que definen nuestro día a día.
Personas que hacen del tándem crear/mejorar la base de su trabajo.
Ellos idean y
construyen tanto los escenarios en los que transcurren nuestras vidas como todo
el atrezzo que utilizamos en ellas.
Ellos se definen a través de los inmuebles y objetos que crean y que, a su vez,
nos caracterizan a cada uno de nosotros. Ellos son los que dan rienda suelta a
toda su expresividad desde la técnica.
Ellos son los que crean y recrean el mundo en que vivimos.
Son los arquitectos
y los diseñadores. Artistas de la geometría que influyen, casi
inconscientemente, en todos nosotros. Talentos para los que los problemas son
sólo una cuestión de perspectiva. Gente como el arquitecto Andrés Jaque
o el diseñador Borja García,
dos jóvenes españoles, premiados nacional e internacionalmente, que en un contexto
tan crítico como el actual, en el que el futuro profesional de los jóvenes en
nuestro país está en entredicho, son el vivo ejemplo de que un callejón sin salida es el mejor lugar para crear y construir una
puerta abierta.
Y si alguien no me
cree, mejor que se pase el martes
3 de julio, a las 19:00h, por el Espacio Fundación Telefónica,
para escucharles en el segundo coloquio del ciclo Friends of
Talent. Una buena oportunidad para refrescarse del calor…y del
pesimismo.
lunes, 18 de junio de 2012
Por algo es "The Boss"...
A Bruce Springsteen se le conoce con el sobrenombre de "The Boss" (El jefe). Podría ser por su energía, por su carisma, por su honestidad, por su integridad, por su coraje, por su directo, por su compromiso social, por su capacidad para mantenterse en lo más alto...o por sus ya míticas canciones. Pero creo que, si se ha ganado tanta fama, respeto y admiración, si ha conseguido ser "The Boss" es por hechos como el de anoche. Porque, a veces, la grandeza, cabe en unas pocas palabras:"Queremos dedicar esta canción a Nacho".
Grande. Muy grande.
Grande. Muy grande.
sábado, 16 de junio de 2012
Reescribir y desaprender
Escribir es como vivir. Como vivir de verdad, esto es, sabiendo que, a veces, para descubrir, tienes que olvidar; para avanzar, retroceder; para hacer, rehacer; para actuar, pensar; para conseguir, sufrir; para creer, dudar; para mejorar, errar; para saber, preguntar; para disfrutar, sudar; para ser, sentir; para ordenar, desordenar; para construir, partir de cero...
Vivir es como escribir. Como escribir de verdad, esto es, siendo humildes para librarnos de todo lo que no importa; honestos para admitir nuestros errores; sinceros para aceptar qué y quiénes somos; valientes para atrevernos a ir un paso más allá de lo fácil y seguro; originales para hacer las cosas como nadie más las haría; críticos hasta con lo que más nos gusta...
Todas estas reflexiones y enseñanzas no son el efecto de ninguna droga ni el resultado de una borrachera ni la consecuencia de un golpe en la cabeza. Son parte del legado que ha dejado en mí el paso por la Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH). Un lugar que, del mismo modo que este blog me sirve para recordar mi verdadera profesión (el periodismo),ha servido para recordarme mi auténtica vocación: la de ser escritor. Un lugar al que entré como de puntillas, casi con miedo a delatar mi presencia o a cometer una equivocación y que ahora,casi nueve meses después, se ha convertido en algo bastante especial y significativo.
Accedí a "la escuela" (como solemos llamarla) con la intención de desempolvar mi gusto por la escritura, comprobar mi valía como escritor, mejorar mi estilo, obligarme a leer autores y libros que de otra forma no conocería nunca, seguir explorando mi creatividad tras abandonar el grupo de teatro, enmendar el error que supuso el abandono forzoso de la carrera de Teoría de la Literatura y Literatura comparada, y desintoxicar mi mente de todo estrés y mediocridad. Ahora que mi paso por la ECH ha terminado, creo que mis intenciones no sólo se han visto cumplidas, sino superadas.
Mi estilo ha cambiado tanto como yo. Ha sido todo un viaje personal y literario de descubrimiento y aceptación construido de forma muy original: reescribiendo, desaprendiendo, desordenando y compartiendo. Compartiendo creaciones, reflexiones y recuerdos con profesores tan cercanos que los sientes como compañeros y con compañeros con tanto talento y experiencias que aprendes de ellos como profesores. Unos y otros, singulares y peculiares. Unos y otros, maestros todos. Maestros que hoy siento, aprecio y respeto como amigos.
Del mismo modo que cuesta explicar con palabras qué es "la escuela", también cuesta transcribir qué ha significado para mí. Lo que está claro es que es uno de los mejores consejos que me han dado y una de las mejores decisiones que he tomado en toda mi vida.
Ahora la ECH ha cambiado de sede. Supongo que extrañaremos ese peculiar chalet en la calle del Oria, tan lleno de ideas, creaciones y anécdotas. Pero tengo la convicción de que "la escuela" no es un lugar físico que se pueda condensar en unas coordenadas postales. Es un espacio de creación, reflexión y encuentro donde la genialidad y la anécdota están tan cerca como el éxito y el error: a un pensamiento de distancia.
De lo que estoy seguro es de que voy a pasar una buena temporada echando de menos a los profesores: a José Luis y sus contundentes y necesarias enseñanzas, a Tomás y su espídica brillantez, a Jesús y su increíble mundo de los sentidos. Y también a los almunos: a Elías y su universo ateo, caribeño y freak; al antihéroe poético, críptico y maldito de Guille; a la frescura, la agudeza y la provocación de Fernando; a la borrasca de ideas, conocimientos y tacos de Nines; a la escritora que hay más allá de la ciencia que es Cata; a la espontaneidad y creatividad de Martina; a la templanza y sabiduría de Cristina; a la cantante cubierta de palabras que es Evita; a la agradable Agnes, perdida en el wonderland de la moda...
Voy a extrañarlos. A todos. En el peor de los casos, siempre me quedará el consuelo de tener casi la certeza que volveré a saber de ellos, espero que leyendo un libro suyo. Y, en el mejor de los casos, sé que el curso que viene, cuando vuelva a "la escuela", podré ver caras conocidas y amigas. Y eso, para qué engañarnos, me encanta.
viernes, 15 de junio de 2012
¿A qué suena el talento?
“Dos chicos que se
rebelaron contra su presente y construyeron su futuro”. Así presentó la periodista Sonsoles Ónega el pasado martes a dos de los nombres propios de la(r)evolución de la música en España: Pablo Alborán y Roberto Carreras. Los
tres fueron los protagonistas del primer coloquio del ciclo Friends of Talent, organizado por el
Espacio Fundación Telefónica. Un evento que contó con el apoyo de 965 espectadores y que generó un
intensísimo debate en Twitter, llegando a ser trending topic en Madrid
y España. Un coloquio lleno de ideas interesantes, frescas y honestas; de
argumentos para utilizar el optimismo como herramienta de trabajo; de razones
para creer que triunfar profesionalmente es posible sin renunciar a los sueños
personales.
¿Qué es el éxito
para dos triunfadores como ellos? Para Pablo, poder trabajar durante toda la
vida en lo que te gusta y dignamente. Para Roberto, la felicidad entendida como
hacer cada día algo que te motive y
te haga escapar de la rutina. Pero…¿qué hace falta para tener éxito? En opinión
de los ponentes, hay varios elementos clave a la hora de tener éxito:
- Talento.
- Ganas constantes de aprender y mejorar.
- No tener miedo a arriesgarse.
- Paciencia.
- Rodearse de personas que compartan contigo la ilusión y las ganas de trabajar.
Igualmente, del
mismo modo que reflexionaron sobre el “éxito”, Pablo y Roberto coincidieron en
señalar que el “fracaso”, el “no” forman parte del aprendizaje y la evolución
profesional y que cada experiencia
fallida es una oportunidad de hacer las cosas mejor que antes.
La crisis,
omnipresente en la actualidad, también se coló en el coloquio. Para Pablo, en
una situación como la que vivimos, es fundamental no perder la pasión,
destacando que lo grave no es tanto
estar en crisis como no tener algo por lo que luchar. Roberto coincidió con
su compañero, apuntando que lo que nos tiene que impulsar ahora más que nunca
son las ganas de querer hacer cosas. Ambos señalaron que para aprovechar las
oportunidades que paradójicamente se abren en un contexto como el actual es muy
importante tener una actitud creativa y saber aprovechar las herramientas que
tenemos a nuestro alcance, como, por ejemplo, Internet y las redes sociales,
entendidas éstas no ya como un magma impersonal sino como un punto de encuentro
entre personas. En ese sentido, Roberto Carreras no dudó en afirmar que “Internet no está lleno de piratas; está
lleno de talento”. Por su parte, Pablo Alborán apuntó que las redes
sociales son un lugar donde puedes crecer, compartir, aprender la perspectiva
del otro y donde descubrir nuevas ideas, lo cual convierte a las redes sociales
en una herramienta de trabajo, si bien señaló que “no se puede vivir sólo de un
vídeo en Youtube”.
En cuanto a los
consejos que les ayudaron a crecer profesionalmente, Pablo afirmó que nunca hay que ser conformista, hay que buscar
mejorar sin por ello dejar de disfrutar del presente. En la misma línea,
Roberto indicó que uno de los consejos que más le han marcado fue “Es mejor se
cabeza de ratón que cola de león”, entendido como no obsesionarse con tener éxito cuanto antes sino en ir paso a paso
y disfrutando de lo que estás haciendo en cada momento.
Así que, respondiendo
a la pregunta que titula este post, después del coloquio de Pablo Alborán y
Roberto Carreras se puede decir que el talento suena a esfuerzo, a creatividad,
a ilusión, a sensibilidad, a humildad y, especialmente, honestidad.
En definitiva, el
primer coloquio del Friends of talent
fue un evento muy ameno e interesante (mérito de Sonsoles, Pablo y Roberto) en el que el debate fue muy intenso a un lado y otro de la
pantalla y que dejó a todo el mundo con muy buen sabor de boca…Por suerte, el
ciclo no ha hecho más que comenzar. La próxima cita con el talento y el esfuerzo,
el martes 3 de julio.
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Categoría: Cultura, juventud, sociedad, talento, Tecnología, Trabajo
martes, 12 de junio de 2012
La factura
¡Cómo
está el patio! Recientemente, he sabido por un amigo una anécdota
ocurrida a un conocido. Sé que parece el inicio de una leyenda urbana,
pero me cuesta mucho creer que sea mentira (dado quién me lo ha
contado). Resulta que, por lo que parece, este conocido común recibió
hace no mucho un email procedente del área de recursos humanos
(ese área donde, por lo general, tan cuestionable es lo primero como lo
segundo) en el que le comunicaban que, comprobando el consumo de su
teléfono de empresa, habían detectado un gasto de 25 euros, instándole a
revisar el uso que estaba haciendo del mismo. Es decir, cuidadito
chaval, que te estamos controlando.
¿Una
llamada de atención por una factura de 25 euros? Cuando menos, es
curioso. Pero lo es más cuando se conocen los detalles que enmarcan este
singular suceso: 1) Según cuenta este conocido, descubrió que los 25
euros derivan de usar dicho dispositivo para conectarse a Internet; 2)
El teléfono de empresa de este conocido parece ser que es un smartphone (uno
de esos cuyo gran atractivo y utilidad es precisamente la conexión a
internet); 3)Por su desempeño profesional, este conocido necesita
profesionalmente conectarse a Internet con cierta frecuencia; y 4)La
empresa en la que trabaja este conocido no es aparentemente una que esté
en riesgo de quiebra ni tampoco está pasando penurias.
Si
a todo ello le añadimos que este conocido se ajusta bastante bien al
prototipo de joven empleado en España(vamos a correr un tupido velo...),el "toque de
atención" es para mearse de risa. Una risa amarga, pero risa al fin y al
cabo. Y eso fue lo que hicimos el amigo que me contó este disparate y
yo: tomarnos una caña y descojonarnos con el nivel de despropósito,
de tomadura de pelo, de hipocresía, de histeria, de absurdo que ha
alcanzado la sociedad en que vivimos.
sábado, 9 de junio de 2012
¿Y si matamos los bancos?
Europa, al rescate.¿De los bancos? Sí. ¿De España? Tal vez. ¿De los miles de afectados en España por la banca? Eso seguro que no.
Por mucho que se viera venir, y se veía venir hace tiempo, no deja de ser algo desagradable, pese a los esfuerzos del Ministro de Economía por hacer juegos malabares con las palabras e inyectar optimismo. Es un rescate-préstamo obligado: el Gobierno por razones de incapacidad (no tiene dinero, no puede pedirlo prestado en los mercados porque le corren a hostias y no puede obligar a la banca a provisionarlo porque no sabe negociar con esa mafia asquerosa que son los banqueros, al menos los españoles) y Europa por interés y no precisamente económico ni altruista (lo que ha hecho el Eurogrupo es intentar apagar la mecha que corría por España en dirección al polvorín que es la UE, ya que si estallara, empezarían a salir muertos del armario de algunos países europeos que hoy se están librando de la tormenta y entonces la Unión Europea se desangraría letalmente).
Y encima, podemos estar contentos de que el informe del FMI haya precipitado todo esto un fin de semana, que es cuando duermen los histéricos mercados, porque de haberlo hecho en día laboral...a lo mejor, más que de rescate de la banca estaríamos hablando de la intervención a todo un país.
Lo peor es que ese dinero europeo no va a servir para reactivar el crédito a personas y empresas, sino para evitar que los bancos de España quiebren. Es decir, ayudar al criminal en lugar de a la víctima.
¿Por qué ha pasado todo esto? Porque los bancos españoles no tienen un puto euro. Vamos, que era esto o la quiebra. ¿Por qué la banca de España necesita una transfusión de sangre de este calibre? Porque, vamos a decirlo claro, son unos jetas, unos canallas, unos mierdas que han pensado únicamente en hacer dinero fácil y no en sus clientes. Son unos ludópatas del lucro propio...y se han arruinado. Si esta banda de sinvergüenzas que son los bancos españoles se hubiera limitado a gestionar responsable y honestamente los ahorros de sus clientes, nada de esto habría pasado.Pero como se lo han consentido, pues...ancha es Castilla. ¿Quién se lo ha consentido? Los políticos. ¿Qué políticos? Todos. ¿Por qué? Bien porque son unos inútiles, bien porque son igual de sinvergüenzas que los banqueros.
Dicho esto, a mí, después de la noticia y de la rueda de prensa, yo tengo estas dudas:
- ¿Por qué se ayuda a los culpables de la crisis en lugar de a sus víctimas?
- ¿Es el Presidente del Gobierno tan sumamente cobarde como para dejar que se coma solo el marrón el Ministro de Economía?
- ¿Por qué el Gobierno no ha utilizado su mayoría absoluta para enfrentarse a la banca y sanearla radicalmente?
- ¿Por qué el Presidente del Gobierno parece incapaz de protagonizar cualquier acto de heroísmo político?
- ¿Por qué nadie en el Gobierno dimite?
- ¿Por qué tiene que dar la cara un Estado por entidades privadas?
- ¿Quién nos asegura que los bancos no vayan a emplear ese rescate de forma irresponsable, como hicieron ya con las anteriores inyecciones de dinero?
- ¿Por qué no se procesa judicialmente a los directivos de todas las entidades financieras españolas de los últimos diez años? ¿Por qué no meterlos directamente en la cárcel?
- ¿Por qué no se procesa judicialmente a Miguel Ángel Fernández
Ordóñez por negligencia? - ¿Por qué no aprobar un decreto ley por el cual los exdirectivos de las entidades intervenidas tengan que dar al Estado sus archimillonarias jubilaciones?
- ¿Por qué no decretar una ley que prohiba a las entidades financieras cualquier operación que no sea preservar los ahorros de sus clientes?
- ¿Por qué no nacionalizar toda la banca?
- ¿Por qué no hay una insurrección popular que por lo menos ponga en su sitio a los políticos y a los banqueros?
- ¿Por qué no dejar caer a los bancos y arreglar el asunto directamente con los clientes y afectados?
Yo, particularmente, creo que lo mejor que le podría pasar a los españoles es sacar sus ahorros de los bancos y gestionarlos como buenamente puedan. La pena es que eso es lo peor que le podría suceder a España. Y es ridículo y patético que lo que sea bueno para los ciudadanos sea malo para el país. Pero es real. ¿Por qué? Habría que preguntar a los banqueros y los políticos.
La (r)evolución de la música
A veces, un pequeño gesto, una idea íntima se convierte en la solución a un gran desastre. Un desastre como el que afecta a la industria musical española. Una industria que, por lo general, ha dedicado más esfuerzo a buscar culpables fuera (piratería, descargas ilegales...) que dentro (los dioses del Olimpo no son dados a la autocrítica). Una actitud errónea, en mi opinión, porque la industria musical debería haberse dado cuenta de que su crisis se debe a causas propias como el desgaste que supone escuchar lo mismo y a los mismos una y otra vez, el precio de los cedés (ese objeto que ya casi es pieza de museo), la falta de oportunidades para los nuevos artistas, la actitud despótica respecto a sus principales consumidores (todo para los jóvenes, pero sin los jóvenes), la excesiva promoción de artistas de calidad más que discutible, la ausencia de ideas e iniciativas que rompan la inercia musical y promocional, el empecinamiento de sus responsables en defender un modelo de negocio desfasado respecto a la sociedad conectada en la que vivimos, la actitud victimista de algunas estrellas...
Lo curioso es que, precisamente, dos ejemplos de solución a los problemas de la música en España han surgido de Internet, demostrando que, lejos de ser un bastión de piratas violadores de los derechos de autor, es un punto de encuentro lleno de posibilidades.
El libre y espontáneo intercambio de opiniones desinteresadas de personas distintas geógrafica y culturalmente, la democratización global de las oportunidades, el enrequecimiento multidireccional al que se ve expuesto cualquier contenido online, la fiabilidad del implacable proceso de "selección natural" a la que está sometida cualquier cosa que se cuelgue en la red, la difusión masiva e instantánea, la posibilidad de trabajar o colaborar con toda clase de gente en cualquier momento y lugar y en tiempo real...Internet, más que una fosa séptica de maleantes del copyright, es un géiser de posibilidades y utilidades fantásticas que no hay que minusvalorar. Y esto es algo que entendieron muy bien dos personas: Pablo y Roberto.
Pablo: En los tiempos que corren, ya no es necesario mendigar la atención de las productoras peregrinando de una a otra con una maqueta para tener una oportunidad. En los tiempos que corren, Internet se ha convertido en una ventana al talento íntimo y personal de cualquier artista y en un escaparate fantástico desde el que darte a conocer masivamente y a coste cero (o casi). En los tiempos que corren, nada ni nadie condiciona que te guste algo o no: lo buscas en Internet, lo lees/ves/escuchas y entonces tú decides. En los tiempos que corren, Internet es el mejor lugar para tasar el talento en estado puro, en bruto, sin arreglos ni trucos. En los tiempos que corren, no hace falta irte a ningún estudio ni plató para dar rienda suelta a tu potencial, a tu talento, a tu sensibilidad; gracias a Internet, lo puedes hacer en tu casa.Y eso lo entendió muy bien el chico de este vídeo:
El resto, ya es historia. La historia de un triunfo apabullante conquistado a base de humildad, esfuerzo y talento. La historia de Pablo Alborán.
Los casos de Pablo Alborán y Roberto Carreras son dos buenos ejemplos para ilustrar lo que decía al comienzo del artículo:un pequeño gesto, una idea íntima se convierte en la solución a un gran desastre. Y es que, con todo merecimiento, ambos son dos nombres propios de la (r)evolución que está cambiando la música en España. Dos ejemplos de que el talento y la juventud no están reñidos con el éxito. Dos personas con algo que contar y que decir y a las que escucharé en un coloquio que promete mucho: el del ciclo Friends of Talent del próximo martes.
miércoles, 6 de junio de 2012
Oz a la vuelta de la esquina
Todo va mal. El
mundo se acaba. No hay futuro. Próxima estación: Apocalipsis. Desde hace años
vivimos en un estado permanente de “se acabó lo que se daba” que los medios de
comunicación se encargan de recordarnos un día sí y otro también. Un panorama
emocional que convierte la cama en el mejor lugar en el que podemos estar, no
vaya a ser que al poner un pie en el suelo nos lo devore la prima de riesgo o
que al caminar por la calle nos unamos a la cola del paro, como una conga diabólica
y eterna.
Yo no sé si los
mayas predijeron este ambientazo de funeral o si la culpa de todo esto es de
los políticos, los mercados, los bancos o de los illuminati. Lo que sí sé es que los jóvenes en general y los
españoles en particular lo último que necesitamos es que nos hagan sentir como
si nuestro futuro estuviera escrito en un acta de defunción. Es cierto que la
situación no es para tirar cohetes, que las perspectivas no son para descorchar
champán (o cava), que quizás estamos en medio de una tormenta perfecta donde
las malas noticias caen como chuzos de punta. Pero no menos cierto es lo que
decían en una película de culto: “Nunca llueve eternamente”.
Hasta hace poco, me
costaba mucho creer que sólo les iba bien a quienes se iban fuera de España a
buscarse la vida, entendiendo por “fuera” la residencia de cualquier tipo al
que se le pague un dineral por venir aquí a darnos una charla con traducción
simultánea para que nos descubra el Santo Grial. Desde hace unas semanas, directamente,
no me lo creo. Me niego a creer que el camino de baldosas amarillas te lleva
necesariamente a Berlín, París, Londres o Nueva York. Y me niego no por un
optimismo tonto y sin fundamento, sino porque tengo argumentos para pensar
diferente. Argumentos que se llaman Pablo, Roberto, Borja, Andrés, Diego, Josef,
Rodrigo...Razones para creer que Oz puede estar a la vuelta de la esquina. Que el
éxito puede ser tu vecino.
Y si alguien no me cree,
más vale que no se pierda el ciclo
Friends of talent, porque, a lo mejor...empieza a pensar como yo.
domingo, 3 de junio de 2012
Bancos: juerga privada, resaca pública
Imaginemos que un grupo de colegas organiza un fiestón donde todo el mundo se lo pasa genial y en el que los invitados se exceden como si no hubiera un mañana. Imaginemos también que, mientras tanto, tú te has quedado en casa tranquilamente porque ni te han invitado ni sabías muy bien que había siquiera dicha fiesta. Imaginemos ahora que, al cabo de unos días, te llega un recibo donde se te factura todo el gasto de la bacanal.
Imaginemos ahora otro suceso: Imaginemos que en una punta de la ciudad, hay un tipo que una noche se va de garito en garito bebiéndose hasta el agua del retrete mientras, en la otra punta de la ciudad, tú estabas en casa metido en la cama relajadamente. Imaginemos que, al día siguiente, el tipo de los garitos se levanta fresco como el Ártico mientras tú te levantas del catre con una resaca de esas que te impulsan a vomitar hasta la primera papilla y ametrallar la jaqueca con medicamentos.
Pues bien, ambos supuestos imaginados ilustran lo que está sucediendo con la banca en general y la española en particular en los últimos tiempos. A la hora de repartirse y disfrutar de los beneficios, todo queda entre directivos, pero cuando toca asumir pérdidas y reparar errores, lo hace toda la sociedad, tenga o no ahorros o acciones en dichas entidades. Algo tan lamentable, cabreante, injusto e ilógico como cualquiera de los dos sucesos imaginarios arriba enunciados.
Si ya por definición la actividad de un banco es cuando menos cuestionable (lucrarse a costa del dinero que ganan otros), la situación actual en la que los españoles parecemos abocados (por no decir obligados por el Gobierno) a salvar el culo a los banqueros es ciertamente indignante. Y lo es no sólo porque nadie más que los propios banqueros tienen la culpa de haber olvidado aquello de "la avaricia rompe el saco", sino también porque son los bancos los grandes responsables en primera instancia de la crisis (la mundial, la europea, la española...).
En el caso de España, los bancos son los que han cebado la crisis de la burbuja inmobiliaria y la crisis de crédito.Se han estado lucrando durante años a costa de los ahorros y las posesiones de cientos de familias (que por ingenuidad, irresponsabilidad o estupidez no se dieron cuenta de con quién estaban haciendo negocios) y ahora que se acabó lo que se daba y tienen que afrontar las consecuencias, ¿qué hacen? Maquillar sus cuentas de resultados y engordar sus jubilaciones estratosféricas con las inyecciones de dinero público destinadas al crédito para empresas y personas; desahuciar a decenas de familias, abocar a la quiebra a muchos pequeños y medianos negocios...y esperar que el Gobierno les salve el culo con el dinero de todos los españoles.En resumen, la banca española es Dorian Gray jugando al Monopoly. Son los que se han pasado años diciendo a todo el mundo: "Tranquilo, Ícaro, que con estas alas que te doy llegas al Sol fijo".
Decía que son los responsables en primera instancia de la crisis porque lo cierto es que hay otros culpables, en segunda instancia, de todo este cisco: los políticos. Movidos por una infame e interesada complicidad, han sido partícipes de esas asquerosas prácticas (en el caso de las cajas) o bien han desviado la vista a cambio de suculentas aportaciones o condonaciones de deudas.
Así,con la falta de escrúpulos de unos y la ausencia de vergüenza de otros, España está donde está: al borde del KO y con todos sus posibles aliados mirándola de reojo. Para ello, ha resultado fundamental el disparatado y aberrante "caso Bankia" (con el Gobierno practicando aquello de "salvemos la enfermedad, matemos al enfermo": ayudar, con el dinero de todos los españoles, a la entidad y sus directivos en lugar de a todas las familias y empresas víctimas de su pésima gestión). Algo inconcebible si no fuera por la política económica practicada por el Gobierno siguiendo el "método Froilán" (dispárate en el pie, que ya te lo arreglarán otros) y por esa actitud tan típica del Presidente de vestir la cobardía de prudencia y la indecisión de tranquilidad.
Y mientras, los ciudadanos a seguir sufriendo la resaca creada por unos pocos. Ojalá nos "rescaten", "intervengan" o salven otros de fuera si con eso nos libramos de aguantar a los de dentro...
sábado, 26 de mayo de 2012
Pitar un himno
Para mí, lo de menos fue que anoche el Barça regalara a Guardiola como despedida un nuevo título tras pasar por encima de un Athletic que, otra vez, sufrió un gatillazo (inexperiencia y nervios no son aconsejables en esos momentos en los que tienes que darlo todo). Para mí, lo más relevante fue que anoche la final de Copa saliera según lo previsto. Y no me estoy refiriendo a que el Barcelona se cenara futbolísticamente al Bilbao sino al hecho de que se pitó atronadoramente el himno de España. De poco sirvió que fuera su versión abreviada. El alud de pitos lo sepultó de manera vergonzosa.
Que pites un himno ajeno (el de otro país), como han hecho aficionados españoles en algunas ocasiones, demuestra que de saber estar tienes poco y de garrulería demasiado. En definitiva, que eres un gañán.
Que pites un himno propio (el de tu país), como han hecho aficionados del Athletic y del Barça, demuestra que tienes la educación en búsqueda y captura. En definitiva, que eres un maleducado.
Que pites el himno español en la final de Copa del Rey de España, como han hecho los aficionados del Athletic y del Barça, demuestra que tienes la vergüenza por donde cagas y la coherencia en idéntico lugar. En definitiva, que eres un gilipollas.
Así pues, recopilando, la pitada de anoche es una demostración clara e irrefutable que no sólo se puede ser maleducado sino, además, un completo gilipollas.
Sobre este asunto, se habla últimamente de respeto y de libertad de expresión. En estos casos, siempre conviene recordar que el respeto es el único requisito que tiene la libertad de expresión. Si alguien no se siente identificado o representado por un himno, bandera o país, está en tu perfecto derecho. Y para mostrar ese desapego o rechazo hay maneras mejores (callarse, no aplaudir) que ofender gratuita y desagradablemente a quienes sí se sienten representados por dicho himno, bandera o país. Sólo un idiota puede ver en la educación y el saber estar una barrera para la libertad de expresión. Claro que también puede ser que quienes piden respeto estén precisamente faltos de ello y por eso necesitan que se lo den otros.
El problema de todo es que el origen de la pitada es de índole política. Barça y Athletic son dos equipos intoxicados por el independentismo regionalista. En el caso catalán, sueñan con revivir la Corona de Aragón (digo yo que lo suyo sería que enarbolara esa causa el Real Zaragoza). En el caso vasco, anhelan hacer real ese reino ficticio de Euskalherria (puestos a reclamar lugares que nunca existieron, reclamaría Oz, Narnia o la Tierra Media, que son mucho más interesantes). Pero, aun así, aun teniendo una vocación independentista, ¿eso implica que tengas que actuar como un sinvergüenza, maleducado, paleto y gilipollas? Por lo que demostraron ayer varios miles de aficionados, sí. Ahondando en eso, si tan descontentos están con/contra España, lo suyo sería que obliguen a sus respectivas directivas a no jugar ninguna competición española.
La cuestión es que, al igual que ocurre en el ámbito político, detestan
a España pero la necesitan para llegar a fin de mes. ¿En qué quedamos?
¿Se sienten españoles sólo para poner la mano?
La pena es en lo que todo esto deriva: En que se meta a todos los aficionados de dichos equipos en el mismo saco, en que se genere una antipatía visceral hacia dichos clubs y autonomías, o en que se fomente una corriente de opinión cada vez mayor que aboga por perder de vista lo antes posible a esas regiones y que allá se las apañen solas en sus delirios. Esos pitos lo único que consiguen es convertir a cualquier seguidor del Barça o del Athletic en sospechoso de ser indeseable y a cualquier catalán o vasco en alguien susceptible de mandar a la mierda.
¿Cómo se soluciona todo esto? Con inteligencia, como casi todo en la vida. Yo no me siento representado ni tengo ninguna clase de afecto (ni desafecto) por la ikurriña, la señera, el himno vasco o "Los segadores" y no por eso voy a limpiarme el culo con las dos primeras ni a silbar las dos segundas. ¿Por qué? Porque el respeto está por encima de todo, incluso, de los que no se lo merecen ni aunque lo pidan. Aunque sucesos como el de anoche hacen que me sienta un poco gilipollas por respetar tanto y a tantos.
En resumen: Sólo unos gilipollas mezclarían deporte y política. Sólo unos mierdas
aprovecharían un partido de fútbol para faltar al respeto a todo un
país. Que cada hincha de esos que pitaron anoche el himno español y se masturban
con la señera o la ikurriña decida en qué grupo está.
Escribir sobre todo esto, más que asco, me da pena.
¡Que no! ¡Que no me representan!
Hace un año por estas fechas el 15-M parecía destinado a revolucionar España y revitalizar la vida pública y privada del país. Aquella insurgencia ciudadana nació como un movimiento espontáneo, masivo y popular de indignación, de hartazgo, de cabreo contra todo lo que hace que la sociedad en general y la española en particular vayan de mal en peor. Más de un años después, el enfado social ha impulsado un cambio en varios gobiernos europeos y otros lo están pasando muy mal sintiendo la presión del más que probable desahucio del poder. Minipunto para los "indignados". Pero, en lo fundamental, el proceso de higiene y oxigenación política, económica y social sigue sin existir. Las medidas adoptadas tienen más pinta de "tiro por la culata" que de "flecha en la diana", los políticos siguen en caída libre, los mercados bursátiles son una montaña rusa de sólo bajada, la economía parece pedir la eutanasia todos los días, la banca está más por "coge el dinero y corre" que por liderar el cambio, el empleo es el Santo Grial, los medios de comunicación son voceros en el desierto, el ocio es tan caro que distraerse es un lujo, la gente se mosquea con demasiada facilidad...En todos estos meses, la ilusión por el cambio se ha transformado en urgencia y, posteriormente, en una histeria obsesiva: ¿Cambio? ¿Qué cambio? Lo que ha pasado, en todo caso, es lo que dicen en El gatopardo: Cambiarlo todo para que nada cambie. La crisis sigue estando ahí.
De todos modos, para mí, lo más preocupante o alarmante no es tanto que el cambio, los cambios o su puñetera madre estén surtiendo efecto (al menos, el deseado). Para mí, lo más triste y demoledor es constatar la ausencia, la carencia de representantes; de gente con la que te sientas identificado y que ponen en su boca tus pensamientos y generan confianza con sus hechos. Hablo por mí, pero yo no me siento representado por...
- Los políticos: No me puedo sentir representado por quienes, en lugar de representar al país, se representan a ellos mismos. Son incapaces de abandonar su prepotencia despótica y su soberbia ensimismada.Son cobardes a la hora de "hacer lo que hay que hacer", e inútiles en su papel de servicio a la ciudadanía. Indignos del poder, el respeto y el dinero que se les otorga.
- La banca: No me puedo sentir representado por quienes sólo representan sus propios intereses a costa de los de sus clientes. Si hubieran conocido la decencia, la crisis hoy no existiría. Son culpables no sólo por alimentar las causas de la crisis, sino porque para salvar sus cuentas de resultados, sus sueldos estratosféricos y su escandaloso tren de vida han dejado sin crédito, literal y figuradamente, a todo un país.
- Los sindicatos: No me puedo sentir representado por unas personas que trabajan poco y ganan mucho.Hipócritas, trasnochados, vagos e inútiles en su rol.Habría que eliminarlos (como modo de vida, quiero decir).
- Los líderes juveniles: No me puedo sentir representado por jóvenes que no conoce ni el esfuerzo ni el mérito. En los últimos tiempos, especialmente en el ámbito estudiantil, han surgido unos chavales que parecen hablar en nombre de la juventud, como si fueran unos líderes que aglutinaran en sí mismos los valores de los jóvenes españoles. ¿Es un chiste? Yo, como joven, no me puedo sentir representado por una chavalería que ya no es que no conozca la estética (las pintas que llevan es lo de menos), sino que el esfuerzo lo entienden como los años que tardan en aprobar una asignatura, chicos cuya aspiración profesional parece ser llegar a la militancia en algún sindicato, que hablan de forma trasnochada, cuya capacidad de actuación se reduce al berreo, o cuya máxima gloria puede ser que te entreviste el demagogo de turno. Claro que los jóvenes españoles tenemos motivos de sobra para hacernos oír, pero no con estos bandarras, por favor.
- Los medios de comunicación: No me puedo sentir representado por unos medios que no me dicen lo que quiero saber sino lo que otros quieren que sepa. Entre la crisis de credibilidad (lo mismo de siempre, los mismos de siempre) y la de publicidad, están hechos unos zorros.
- El Rey: No me puedo sentir representado por alguien que parece su propia parodia para vergüenza del país al que representa. Después de lo de los cuernos en Botsuana, creo que habría que variar la programación televisiva en Nochebuena, indefinidamente. Yo, desde luego, no me puedo sentir representado por alguien tan sumamente torpe, hipócrita y desconsiderado.
- El 15-M: No me puedo sentir representado por alguien que se queja demasiado y hace poco para cambiar la situación. Compartiendo motivos y algunas de sus metas, no me siento representado por un colectivo que actualmente está más cerca del perroflautismo y la inoperancia idealista que de un movimiento capaz de tener un papel influyente, activo y efectivo en la vida pública. Estoy bastante decepcionado con cómo ha evolucionado. Para cambiar las cosas, hace falta algo más que berrear como si esto fuera "mayo del 68" (ya quisieran), montar reuniones en las plazas, sentarse en el suelo, mover las manitas al aire o pintar pancartas con reclamos ingeniosos. ¡Hay que actuar! Los brindis al sol, ni con calimocho.
En fin, que, visto lo visto, lo de España no es tanto un problema de que defunción económica como de ausencia de referentes que te induzcan a algo que no sea ciscarte en la madre de alguien o vomitar hasta la primera papilla.
¿O no?
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Categoría: Economía, Gobierno, juventud, Periodismo, política, sociedad
jueves, 10 de mayo de 2012
¿"Pupas"? ¿Qué "pupas"?
El feo que se lleva a la guapa, el torpe que da en el clavo, el tímido que se come el escenario, el héroe que nadie espera, el anónimo que gana la lotería, el plebeyo que asciende al trono, el monstruo que salva al mundo, el muerto que resucita, el cuarto deseo del genio...el Atleti es muchas cosas. Pero ya no es un "pupas".
Ha pasado de no ganar nada y coquetear con la mediocridad a ganar 3 títulos europeos en 2 años. Algo que, por ejemplo, no ha hecho en los últimos tiempos el laureado y todopoderoso Real Madrid. Y eso, un "pupas" no lo hace.
Anoche, como en 2010, el Atlético de Madrid volvió a ganar la Europa League. Un triunfo histórico, justo y merecido.Por la sacrificada y brillante actuación de todo el equipo, coronada por el ya legendario partido que hizo Radamel Falcao. Que un jugador sólo necesite un año para entrar en la historia de un club y el corazón de una afición es algo sólo al alcance de muy pocos. Neptuno y Falcao, pura mitología colchonera.
Digo que fue un triunfo histórico, justo, merecido...y, añado, de prestigio, por el rival al que se enfrentó: el Athletic Club de Bilbao. Es cierto que no tuvo su mejor noche, es probable que pagara la inexperiencia, que los nervios minaran el talento, que algunos jugadores estuvieron por debajo de su historial o potencial, pero...nunca dejó de ser ese equipo valiente dispuesto a morir con las botas puestas. El equipo, el equipazo que ha hecho una grandísima temporada y un juego que es,con todo merecimiento, el mejor que se ha visto en Europa esta temporada. Una derrota como la de anoche no puede ni debe empañar la leyenda de estos leones.
Así pues, el Atleti, el equipo antihéroe, el perdedor entrañable, el ganador con duende, el héroe intermitente...ha vuelto a darnos una alegría a quienes aceptamos vivir al borde del ataque al corazón si a cambio vivimos noches como la de ayer. O como la de hoy. O como la de cualquier otro día que te haga olvidar que en la vida no todo es blanco y negro sino que, a veces, puede ser rojiblanco.
martes, 8 de mayo de 2012
¿La cultura del espectáculo?
¿Qué es cultura? ¿Qué se puede calificar como "cultural" hoy en día? ¿Hay varios tipos de cultura? ¿Cuál es la situación de la cultura actualmente? ¿Es la cultura uno de los pilares de la libertad y la democracia? ¿Hay felicidad sin cultura?...éstas y otras cuestiones fueron abordadas por el escritor Mario Vargas Llosa y el sociólogo Gilles Lipovetsky en un interesante y reciente coloquio en el Instituto Cervantes a propósito del nuevo ensayo escrito por el primero y que se llama La civilización del espectáculo.
Resumiendo mucho, se podrían extraer dos grandes conclusiones del debate:
Resumiendo mucho, se podrían extraer dos grandes conclusiones del debate:
- Para el literato peruano, el camino más corto a la infelicidad es la ignorancia (entendida como la carencia de conocimientos y experiencias culturales) mientras que para el intelectual parisino lo es la pasividad (la dejadez, sea cual sea la actividad a la que nos refiramos).
- El Nobel latinoamericano es un firme defensor de una cultura totémica, canónica, elevada y se podría decir que hasta elitista. El pensador francés es más partidario de hablar de una "cultura a la carta".
Personalmente, creo que me convencieron más (y mejor) las ideas y los razonamientos de Lipovetsky. Quizás porque, como demuestran sus libros y entrevistas, es para mí el mejor sociólogo y analista de nuestro tiempo por la claridad, la precisión y el realismo de sus planteamientos.Vamos que, para mí, Lipovetsky es un auténtico manual de instrucciones para comprender nuestra época y nuestra sociedad. En cuanto a la actitud y los postulados mostrados por Vargas Llosa, me parecieron bastante tremendistas y que huelen a postura dogmática, a divismo intelectual. Es decir, que, en mi opinión, la concepción de cultura de Vargas Llosa es muy subjetiva y exageradamente purista y grandilocuente. Por ejemplo, decir que la libertad y la democracia dependen de la cultura o que todo el mundo debería leer a Joyce (cuyo Ulises, como obra literaria, es uno de los mayores coñazos jamás escritos) es, cuando menos, discutible.
Por ello, estoy más cerca de pensar que hoy existe una "cultura a la carta" (cada cual elegimos de la cultura aquello que más nos interese o guste) como dice Lipovetsky que de vivir en una sociedad donde se ha banalizado la cultura y se ha convertido en un circo, como sostiente Vargas Llosa. Claro que en este aspecto importa mucho qué se entienda por cultura: en un sentido restrictivo y purista, se podría decir que cultura es el "conjunto de expresiones y conocimientos derivados de las distintas Artes y el pensamiento" o bien, de manera más amplia, cultura es el "conjunto de modos de vida y costumbres,
conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial,
en una época, grupo social, etc" (tercera acepción del DRAE). Si yo tuviera que definir qué es cultura, diría que es todo aquello que define a un colectivo y que éste nutre y lega de generación en generación.
De todos modos, definiciones aparte, tengo que reconocer que aunque no comparto la visión tremendista de Vargas Llosa sobre la situación de la cultura en la actualidad (para mí no está moribunda ni hueca), sí es cierto que se puede hacer más por mejorar el acceso a los conocimientos culturales y que hoy más que nunca la cultura, en según qué ámbitos (ej: Arte), se está viendo cada vez con más frecuencia perjudicada por un exceso de ínfulas-pretenciosidad-esnobismo, convirtiéndola en una cutrez exhibicionista sostenida por una legión de cretinos. ¿Por qué? Porque hay gilipollas que entienden la cultura como el escenario perfecto para dar rienda suelta a sus egos y pajas mentales y que han hecho del respeto ajeno un cheque en blanco para realizar soplapolleces.
jueves, 3 de mayo de 2012
Esas pelis de los 80
He pasado buena parte de este puente viendo películas, tanto en DVD como por televisión (LaSexta3). Y he tenido un momento "magdalena de Proust". Y por eso este artículo. Me he acordado de mi infancia o, mejor dicho, de las películas de mi infancia, que no sólo fueron de la mía, sino de muchos más, de todos los que fuimos unos niños allá en la década de los 80. Y recordé todas esas ilusiones y fantasías que de la pantalla (grande o pequeña) se fueron directas a mi cabeza...
Entonces pensaba que Fantasía sería el mejor lugar para pasar
las vacaciones, que de mayor quería ser arqueólogo, que mis padres me comprarían como mascota a Gizmo, que molaría trabajar como cazafantasmas, que sería genial tener a ET como mi mejor amigo, que me encantaría tener colegas como los de Dentro del laberinto, que mi novia tendría que ser como la Princesa Prometida, que la primera vez
que vi al diablo fue en Legend, que tenía miedo al mar, que la televisión sin sintonizar daba muy mal rollo, que desconfiaba de la gente porque podía ser cualquier cosa, que Jim Henson era un genio, que Darth Vader era el mejor personaje del mundo, que quería la espada de Conan, que Rambo era el soldado perfecto, que me interesé por la mitología gracias a Ray Harryhausen, que
los videojuegos debían ser como los de Tron, que estaba convencido de que el futuro sería como el de Blade Runner, que Freddy Krueger era un tipo gracioso hasta que te ibas a dormir, que a lo mejor la innovación tecnológica no sería tan buena idea, que tenía que correr si veía a un tipo con máscara y mono azul, que los campamentos de verano eran una pésima idea, que Tom Cruise se lo montaba muy bien, que Jack Nicholson estaba pirado, que Sylvester Stallone siempre se partía la
cara, que lo mejor era correr a cámara lenta, que quería tener un DeLorean, que en la carretera había mucho macarra suelto, que sería divertido tener una pandilla como la de los Goonies, que jugaba en los recretos a Taron y el caldero mágico, que el pato Howard era un crack, que sería fantástico viajar al espacio pero que era un sitio peligroso, que una bola de púas no siempre tiene que ser un erizo, que Sherlock Holmes era un ratón, que "Rametep" era un cántico muy siniestro, que cuando me diera de hostias con alguien sólo podría quedar uno, que la América profunda era un sitio poco recomendable, que el mejor policía del mundo tenía que ser como Robocop, que intentaba imitar los sonidos del predator, que el Más Allá molaba mucho, que El Oso me hizo llorar, que me interesé por el terror clásico cuando vi Una pandilla alucinante, que Batman era mi superhéroe favorito, que el Lejano Oeste no era un coñazo donde sólo aparecía John Wayne, que Mel Brooks era un cachondo...y así decenas de recuerdos y reflexiones.
las vacaciones, que de mayor quería ser arqueólogo, que mis padres me comprarían como mascota a Gizmo, que molaría trabajar como cazafantasmas, que sería genial tener a ET como mi mejor amigo, que me encantaría tener colegas como los de Dentro del laberinto, que mi novia tendría que ser como la Princesa Prometida, que la primera vez
que vi al diablo fue en Legend, que tenía miedo al mar, que la televisión sin sintonizar daba muy mal rollo, que desconfiaba de la gente porque podía ser cualquier cosa, que Jim Henson era un genio, que Darth Vader era el mejor personaje del mundo, que quería la espada de Conan, que Rambo era el soldado perfecto, que me interesé por la mitología gracias a Ray Harryhausen, que
los videojuegos debían ser como los de Tron, que estaba convencido de que el futuro sería como el de Blade Runner, que Freddy Krueger era un tipo gracioso hasta que te ibas a dormir, que a lo mejor la innovación tecnológica no sería tan buena idea, que tenía que correr si veía a un tipo con máscara y mono azul, que los campamentos de verano eran una pésima idea, que Tom Cruise se lo montaba muy bien, que Jack Nicholson estaba pirado, que Sylvester Stallone siempre se partía la
cara, que lo mejor era correr a cámara lenta, que quería tener un DeLorean, que en la carretera había mucho macarra suelto, que sería divertido tener una pandilla como la de los Goonies, que jugaba en los recretos a Taron y el caldero mágico, que el pato Howard era un crack, que sería fantástico viajar al espacio pero que era un sitio peligroso, que una bola de púas no siempre tiene que ser un erizo, que Sherlock Holmes era un ratón, que "Rametep" era un cántico muy siniestro, que cuando me diera de hostias con alguien sólo podría quedar uno, que la América profunda era un sitio poco recomendable, que el mejor policía del mundo tenía que ser como Robocop, que intentaba imitar los sonidos del predator, que el Más Allá molaba mucho, que El Oso me hizo llorar, que me interesé por el terror clásico cuando vi Una pandilla alucinante, que Batman era mi superhéroe favorito, que el Lejano Oeste no era un coñazo donde sólo aparecía John Wayne, que Mel Brooks era un cachondo...y así decenas de recuerdos y reflexiones.
Una infancia que Steven Spielberg, George Lucas, Chris Columbus, Joe Dante, Ridley Scott, Tim Burton, James Cameron, John Carpenter, Robert Zemeckis, Jim Henson, Disney y muchos más llenaron de nombres, imágenes y sueños hoy descabellados, gilipollescos y frikis pero con ese regusto entrañable que deja ser conscientes de que, en algún momento de nuestra vida, la fantasía siempre salvaba la papeleta.
Por eso, hoy, con la que está cayendo, me gusta pensar que los niños de ahora tienen, como yo en los 80, una oportunidad para preocuparse de personajes y lugares imaginarios como si fueran reales. Que la imaginación les puede ahorrar el mundo real, aunque sea un ratito.
sábado, 28 de abril de 2012
"Los Vengadores": Es-pec-ta-cu-lar
Ayer se estrenó Los Vengadores: una película que todos los aficionados a los cómics en general y a los de Marvel en particular llevábamos esperando unos cuantos años. Una vez vista, sólo cabe decir que la espera, la ilusión, el nerviosismo, las expectativas, las conjeturas, el precio de la entrada...todo, absolutamente todo ha merecido la pena.
La película, al igual que sucede en su original viñetero (creado en 1963 por los míticos Stan Lee y Jack Kirby como reacción ante la "Liga de la Justicia" de su rival DC Cómics) cuenta la épica asociación de unos cuantos superhéroes acostumbrados a salvar al mundo por su cuenta, personajes tan autónomamente carismáticos e interesantes que en la gran pantalla han contado con sus propios films (Iron Man, Hulk, Thor, el Capitán América). ¿Por qué se unen entonces? Tanto en los cómics (clásicos) como en la película, para hacer frente a una amenaza maquinada por Loki, dios asgardiano y cabrón de manual, y ante la cual no caben individualidades ni egos: El triunfo colectivo como resultado de la colaboración y el esfuerzo entre talentos individuales (un mensaje muy interesante en los tiempos que corren, por cierto).
En este punto hay que aclarar dos cosas:
- La inspiración principal de esta película se encuentra no tanto en los tebeos clásicos de Marvel como en su colección "Ultimate" (que,resumiendo, es una puesta al día más "realista" y actual de los personajes e historias clásicas; por eso, por ejemplo, algunos personajes tienen el rostro de conocidos actores de Hollywood y se codean en su viñetas con famosos por todos conocidos). De ahí que personajes como Ojo de Halcón, la Viuda Negra, Nick Furia estén presentes en la génesis del grupo (en la línea clásica, Ojo de Halcón y la Viuda Negra se incorporarían años más tarde mientras que Nick Furia nunca fue el mentor u organizador del equipo). Igualmente, la trama principal fusiona las influencias "clásica" y la del primer volumen de "The Ultimates": En los "cómics tradicionales", Loki engaña a Hulk para que monte uno de
sus estropicios habituales y el resto de los superhéroes del grupo
acuden individualmente a resolver la situación (detener al monstruo verde) hasta que se dan cuenta
de que necesitan unir fuerzas para tener éxito. En los "cómics ultimate", los superhéroes deben unir fuerzas para frenar la invasión de una raza extraterrestre, los Chitauri. En la película, pese a que hay un
guiño a la trama clásica de aquel "paremos a Hulk todos", Loki se busca la vida
en el espacio exterior para convencer a los Chitauri de dejar la Tierra como un solar. Una invasión a la que Iron Man (Robert Downey Jr, además de un crack, es un robaplanos magistral) y compañía tendrán que hacer frente hombro con hombro.
- La otra cuestión a tener presente es que, como cualquier adaptación, se toma ciertas licencias. La principal es la no aparición de dos personajes clásicos e imprescindibles en cualquier versión de los Vengadores (clásica y ultimate): Henry Pym y la Avispa.
De todos modos, inspiraciones y licencias aparte, la película está tan bien planteada y resuelta que uno se olvida de cualquier otra cosa que no sea la de disfrutar. Los Vengadores tiene un guión (firmado por el director Joss Whedon) que encantará tanto a los fans más puristas como a los desconocedores del "universo marvel", combina la acción (decir que tiene escenas trepidantes es quedarse muy corto) y el humor (especialmente las divertidísimas pullas de Iron Man/Tony Stark) de forma genial y está realizada de manera que el espectador conoce la historia, las motivaciones y las cualidades de cada personaje (cada uno tiene sus minutos de gloria) casi sin enterarse; algo fundamental para entender esta película (al fin y al cabo, es la génesis del grupo) y sus próximas secuelas (la escena situada en mitad de los créditos finales es obvia en ese sentido).
Cierto es que las migas de pan sembradas por las entregas previas de Iron Man, Hulk, Thor y el Capitán América (tanto en el metraje normal como en las escenas de los créditos del final) allanaron muy bien el camino para el éxito de Los Vengadores pero lo que han conseguido Joss Whedon y el elenco (al que es muy difícil encontrar defectos por sus interpretaciones) ha sido simplemente grandioso, genial, fantástico, maravilloso y todo el etcétera que se le quiera poner. Un entretenimiento descomunal.
Por eso, creo que si hay que destacar algo en una película que funciona tan bien en todos los aspectos es la labor del director. Muchos ya sabíamos que Whedon era un fantástico director del género fantástico, gracias a su trabajo en Buffy Cazavampiros, y que no se le daba mal el mundo Marvel, también lo sabíamos quienes leímos sus Astonishing X-Men...pero lo que ha logrado con Los Vengadores es algo que evidencia tanto trabajo, ingenio, cariño y respeto a los cómics y a sus seguidores que sólo se le puede estar eternamente agradecido por haber superado cualquier expectativa. Whedon ha sabido combinar perfectamente un grupo plagado de estrellas (tanto si hablamos de los personajes como de los actores que les dan vida), ha engarzado perfectamente la trama principal con las subtramas de cada superhéroe, ha implantado una coherencia sensacional para que la película funcione como pieza del macropuzzle cinematográfico de Marvel, ha escrito un guión que es simplemente brillante en muchos momentos...En definitiva, ha hecho, junto al Batman de Nolan, la mejor película de superhéroes hasta la fecha y, desde luego, la mejor adaptación de un cómic Marvel que un fan podía imaginar.
En fin, que ojalá se pase muy pronto la espera para volver a disfrutar de la próxima entrega de los héroes más poderosos del mundo...y del cine.
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