lunes, 19 de marzo de 2012

Con pena y sin gloria

Marzo está siendo un mes letal para los comediantes españoles: Paco Valladares, Pepe Rubio, Quique Camoiras...artistas que seguramente han pisado más escenarios que alfombras rojas y que no han sido tan abrumados por los flashes como por el aplauso del público.

La reciente muerte del polifacético Valladares, unida a los de los otros citados, me lleva a preguntarme si en esto del "artisteo" patrio no hay una absurda e injusta desconsideración que se traduce en el reconocimiento mediático, social y honorífico.Comparando la trayectoria y la experiencia en las tablas españolas de los comediantes fallecidos con los premios que recibieron en vida y el impacto mediático que ha causado su muerte, me reafirmo en la idea que ya expresé en otro artículo de que si estos tipos hubieran nacido en Hollywood habrían disfrutado de un carisma, respeto y reconocimiento mucho mayor del que han recibido. Así que voy a ahorrarme aquello de "nadie es profeta en su tierra" y pasaré directamente a la discriminación según la cual en España hay "artistas de primera" y "artistas de segunda". Los de primera son los que esperamos ver en Los Goya. Lo de segunda, todos los que están marginados por la industria cinematográfica y tienen en el teatro o la televisión su último o único refugio. Me parece sencillamente lamentable. 

Dejando a un lado sus cualidades interpretativas, los géneros que cultiven y las preferencias de cada espectador, todos los artistas deberían ser tratados con la misma consideración porque al fin y al cabo los Valladares, Rubio, Camoiras y tantos otros han hecho por la dignidad actoral y el público español tanto o más que los VIPs que desfilan glamurosos o se ponen a berrear detrás de pancartas, etc. Conviene recordar que cuando en este país ser actor era una versión altruista de mendicidad, cuando en este país hacer reír costaba mucho ingenio y unas cuantas lágrimas, cuando en este país el mayor premio que podía tener un comediante era un aplauso o una carcajada, Valladares y compañía ya estaban pateándose tablas y platós con la honestidad y el orgullo de quien ama a su profesión y respeta a un público. Y eso es algo ante lo que no hay más remedio que agachar la cabeza y ser agradecidos.

Que España tiene una propensión alarmante al borreguismo y la ingratitud es algo ya casi proverbial, pero no puede servirnos de excusa para no valorar con justicia y agradecer de corazón el trabajo y la entrega de quienes humildemente lo han dado todo para honrar el arte dramático y a los espectadores que hoy les lloran. Y no creo que a quienes lamentan su pérdida les mueva sólo la tristeza, sino también la rabia. La rabia de ver cómo se marchan artistas españoles con pena y sin gloria.

viernes, 16 de marzo de 2012

El rugido de la leyenda

Tiene algo de añejo. De clásico. De legendario. De inmortal. De mágico. De épico. Lo conseguido por el Athletic de Bilbao este año en Liga, Copa y, especialmente, UEFA, trasciende el ámbito fubolístico y entra en el terreno del que están hechos los recuerdos. Es algo tan especial que pone de acuerdo no ya a los hinchas de los leones de San Mamés, sino a todo amante del fútbol, del deporte, o, sencillamente, a cualquier persona que entienda que el talento y el esfuerzo deben ser recompensados siempre.

Impresionante, genial, tremendo, inolvidable, admirable, magnífico... lo que ha hecho el Athletic es algo tan soberbio, inusitado e incontestable que calificarlo de gesta sería menospreciarlo.Lo del baño al United es una obviedad, algo tan lógico que es casi pura matemática. Tiene el sabor de una sorpresa, pero...¿a quién sorprende que la brillantez unida al sacrificio dé buen resultado? A mí, desde luego, no, pero me alegro tanto como si tuviera que sorprenderme.

Ya era hora de que un equipo que no fuera la Selección se llevara el aplauso y el asombro que monopolizan Madrid y Barça. Las hazañas de estos leones son una buena, buenísima y reconfortante noticia en estos tiempos grises y borrosos. Además, conseguir que con argumentos futbolísticos y humanos la gente haya olvidado ese turbio halo político que rodea al Athletic para dejarse llevar por la admiración y el disfrute es algo muy de agradecer.

Pero, lo que más me agrada de todo es que el Athletic este año está muy cerca de dar una alegría al mejor hincha que conozco de esos titanes que han transformado San Mamés en el nuevo "teatro de los sueños". Me encanta la posibilidad de que mi hermano tenga argumentos reales y actuales para sentirse orgulloso por los méritos de su equipo, al igual que yo lo estoy de mi condición colchonera. Estoy deseando que haya justicia (que no suerte) y ambos equipos se enfrenten en la final de la UEFA porque sé que, gane quien gane, habrá ganado el mejor. 

Y estaré muy contento por ello.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Kony 2012 o el poder de la Red

¿Para qué sirve Internet? Para informarse, para estar en contacto con tu gente, para distraerse, para jugar, para conocer cosas de lo más variopintas, para pasar el rato, para perder el tiempo, para descubrir "qué fue de...", para charlar con desconocidos, para ligar, para encontrar pareja, para perderla, para desfogarse sexualmente, para alimentar aficiones y vicios, para construir un espacio íntimo de libertad, para encontrar, para perder, para ser alguien, para dejar de serlo, para ser quienes no somos, para ser quienes realmente somos, para montar un negocio, para cerrarlo, para vender, para comprar, para escribir, para leer...y muchas cosas más, como, por ejemplo, liberar un pato, revolucionar un país, indignar a una sociedad o crear y compartir cultura

En definitiva: Internet puede servir para casi todo. En el caso que ocupa este artículo, para algo muy bueno. ¿El qué? Intentar acabar con las andanzas de un selecto miembro del club "Grandes hijos de puta que aún viven". Joseph Kony. ¿Kony? ¿Quién? Por eso es bueno Internet. Porque nos permite descubrir o recordar qué mundo es éste que vivimos...y porque ejemplifica algo que olvidamos con demasiada facilidad: Que cuando de verdad hay ganas de hacer algo bueno, siempre hay gente dispuesta a transformar sueños en realidades, en hacer que levantarse por la mañana merezca un poco más la pena.

La sensacional y original iniciativa puesta en marcha online por Invisible Children para finiquitar el historial de Joseph Kony, un cabrón ugandés que tiene méritos suficientes para entrar en el infierno sin esperar en la cola, no sólo es una demoledora y llamativa campaña de concienciación mundial (más de 78 millones de visitas su vídeo en YouTube), sino también un agrio recordatorio de que Kony no es el único criminal que ha convertido África en una sucursal del infierno o que ése continente sigue existiendo pese a que el resto de naciones sólo se acuerden de él cuando cambia la dirección del viento y el olor de la injusticia le da en la nariz. Es patético y vergonzoso constatar una vez más cómo el mundo se olvida sistemáticamente de ese cadáver en el armario que es el continente africano. O cómo aquí nos escandalizamos y angustiamos por absolutas chorradas en comparación con dramas como los que se viven en Uganda, Ruanda, Congo y demás países donde lo primero que falla es la humanidad. 

Pero, aunque suene paradójico, precisamente gracias a esta iniciativa podemos reconciliarnos también con la faceta más interesante del ser humano: la que tiene la voluntad de crear un mundo mejor. Y con eso me quedo. Con lo bueno. Con la idea de que, si se puede, se quiere, y que, cuanto más personas apoyen un sueño, un ideal o un proyecto, todo es más fácil, incluso poder estar orgulloso de uno mismo.Con lo cual...¿Para qué sirve internet? Para hacer cosas que merecen la pena de verdad.

Yo, desde aquí, me sumo a la iniciativa Kony 2012. ¿Y tú?

domingo, 11 de marzo de 2012

11-Manjón

No me gusta escribir sobre el 11-M y menos hoy. Me es muy doloroso y muy complicado. Sólo lo hice una vez hace tres años y hace cinco me esforcé en comentar la sentencia sobre los atentados. Es muy desagradable refrescar recuerdos y revivir sensaciones. Es muy complicado transcribir el silencio roto por las sirenas, la desolación de la gente por las calles, la incredulidad y la rabia, las ganas de llorar, el espanto aniquilando la rutina y la historia de una ciudad y un país entero. Es muy complicado y una putada. Al menos, para mí. Por eso, espero que esta sea la última vez que me tenga que acordar del 11-M de forma pública y no "hacia dentro", como me gustaría.

Yo siempre he pensado que en los homenajes, sean del tipo que sean, ceder el protagonismo a quien se homenajea o recuerda, no sólo es una demostración de lógica sensatez, sino, también de humildad. Por eso, quizás, deteste a Pilar Manjón.

Yo siempre he pensado que sacar rédito (económico, político, personal, informativo, publicitario...) de una desgracia, sea del tipo que sea, es una muestra nauseabunda de los asquerosos recovecos que tiene el alma humana. Por eso, quizás, deteste a Pilar Manjón.

Yo siempre he pensado que hay que aprender a desconfiar de quienes, sea cual sea el ámbito del que hablemos, buscan acaparar la atención y tener su cuota de protagonismo. Por eso, quizás, deteste a Pilar Manjón.

Yo siempre he pensado que hay que abordar con mucho cuidado las declaraciones o acciones de quienes buscan representarse a sí mismos amparándose en un respaldo más amplio. Por eso, quizás, deteste a Pilar Manjón.

Yo siempre he pensado que hay que alejarse de quienes tienen una actitud de "O conmigo, o contra mí". Por eso, quizás deteste a Pilar Manjón.

Yo siempre he pensado que a cualquiera de nosotros nos puede ocurrir algo que nos haga perder el Norte, porque, como dice el proverbio antiguo: "Cuando los dioses quieren destruir a un hombre, lo vuelven loco". Por eso, quizás, comprenda a Pilar Manjón.

Porque sólo la locura, la enajenación, la perturbación pueda dar sentido a la actitud de quien desde hace ocho años ha hecho de la insidia,el odio y el rencor sus señas de identidad, al menos, públicamente. Yo me pregunto por qué es la única de los familiares de las 191 víctimas que se ha convertido en una estrella mediática y en un icono para cierto sector político-ideológico. Comprendo y respeto totalmente el dolor de Pilar Manjón, pero nunca jamás voy a compartir sus formas.

A lo que voy es que sufrir una desgracia, un crimen, una salvajada, una injusticia, una monstruosidad o como queramos calificar el 11-M (porque siempre nos quedaremos cortos), no te da bula para decir o hacer lo que quieras, ni para creerte por encima del Bien y del Mal, ni para actuar como si fueras la única persona a la que le ha pasado algo así, ni para sentirte en permanente estado de agravio ni para criticar todo lo que no sea de tu gusto. Y eso es, precisamente, lo que lleva haciendo ocho años Pilar Manjón. Pero, por encima de todo, lo que me parece infame es la personalización o  la monopolización que esta persona está haciendo de una desgracia que afectó a todo un país. Y hoy, lo ha vuelto a hacer con unas, para mí, desafortunadísimas declaraciones que empañan lo que debía ser un momento honesto y único para las 191 víctimas del 11-M y no The Pilar Manjon's Show. Ella está en su perfecto derecho de pensar que aquel once de marzo José María Aznar accionó desde La Moncloa un detonador que hizo saltar por los aires casi doscientas vidas, o que José María Aznar contrató a ese grupo de terroristas de suicido retardado o que la culpa del 11-M la tienen el PP y todas las demás personas que no piensen como ella. Está, como digo, en su perfecto derecho. 

El mismo derecho que tengo yo para decir que siempre estaré en contra de quienes, sean de la ideología o credo que sean, manipulen o aprovechen desgracias como el 11-M para cualquier otro fin que no sea el de llorar la muerte de las víctimas. Aquel 11-M no sólo murió Dani, el hijo de Pilar Manjón y amigo y compañero de mi hermano, sino otras 190 víctimas. Aquel 11 de marzo de 2004 no sólo sufrieron las familias de los fallecidos, sino que lo hicimos todo un país. Por tanto, una fecha como hoy, debe ser un motivo de unión en el recuerdo y contra el espanto, no para montar numeritos en los que plasmar las filias y las fobias personales o ideológicas de nadie. Se llame Pilar Manjón o como se llame.

Es una pena haber dedicado hoy un post a alguien como Pilar Manjón cuando hay 191 personas que se lo merecen infinitamente más que ella. Descansen en paz. Siempre.

Moebius: La imaginación está de luto

Ayer falleció Moebius. La muerte de Jean Giraud supone la pérdida de un hombre que encarnó excelentemente la perogrullada de que el gran compromiso de un artista es con la imaginación y que la creación más que un ejercicio de talento es "un acto mágico". 

Con su fallecimiento, se va un genio de descomunal talento visual que ha dejado un legado no sólo en las viñetas, sino también en el cine (en conocidísimas películas), la animación e incluso en los videojuegos.

Por suerte, en la actualidad podemos disfrutar de auténticos titanes del noveno arte (Alan Moore, Frank Miller, Neil Gaiman, Grant Morrison, Quino, Alejandro Jodorowsky...) que ya se han ganado la inmortalidad para quienes vemos en las viñetas algo más que "dibujitos". Pero todos ellos, prodigiosos y colosales en su talento e imaginación, están  un escalón por debajo del gran Moebius y ahí están los premios para confirmarlo.

El artista francés ya ha ascendido a ese olimpo donde seguro que Will Eisner o Hergé no tendrán ningún problema en hacerle un hueco. Se lo ha ganado con creces y para siempre.

Como siempre ocurre en estos casos, la pena por la muerte la podemos endulzar con el disfrute que proporciona poder ver y fantasear con sus geniales trabajos.

Descanse en paz, o donde él quiera imaginar.

martes, 6 de marzo de 2012

La cultura compartida

Ahora que recientemente ha entrado en vigor la Ley Sinde-Wert  (de la que ya opiné en 2010 y 2011) es una buena oportunidad para que comparta mi reflexión sobre la cultura en el contexto sociotecnológico actual. 

* Descubriendo el pasado: Hay mucha gente que piensa que el hecho de que existan sitios donde se recopilen y pongan a disposición de cualquiera contenidos de carácter cultural (canciones, películas, libros...) es algo novísimo, originalísimo, propio de nuestro tiempo y consecuencia directa del uso de las nuevas tecnologías. Bien. A esas personas les pregunto: ¿Le dicen algo las palabras "Biblioteca de Alejandría", siglo III a.C.? ¿No? Vale, ¿qué tal si nos acordamos entonces de que, en la lejana Edad Media, los monasterios resultaron fundamentales a la hora de recopilar y preservar toda la cultura en sus bibliotecas, tal y como inmortalizó la novela y película El nombre de la rosa? Recoger, categorizar y ofrecer. ¿Cuál es la diferencia por tanto entre la famosa Biblioteca o los monasterios medievales y todos esos sitios web que cualquier persona conoce hoy en día aunque lo niegue delante de un juez? Conceptualmente, ninguna. La única diferencia evidente es que antaño el saber, la cultura se recopilaba sólo en un sitio o emplazamiento físico tangible y hoy, además, se puede hacer en un ámbito virtual e intangible como es Internet. Hoy, la biblioteca, la gramola, el videoclub y la filmoteca están online (y para quedarse). Por tanto, la novedad no está en el "qué", sino en el "cómo" y el "dónde". Tampoco está en el "para qué". Es decir, si alguien cree que esto de intentar sacar tajada económica de la cultura es algo que nació con el copyright o con Teddy Bautista, a lo mejor es que ha olvidado la estrechísima interrelación entre esplendor cultural y pujanza económica que se estableció en el Renacimiento, especialmente en Italia. Fue entonces cuando el ser humano descubrió que la cultura puede ser un motor económico y una "industria" en sí misma. El negocio de la cultura tuvo entonces unos beneficios que, más allá de los mecenas, hemos podido disfrutar toda la Humanidad. Así que...nada nuevo bajo el sol. Una caída en cuenta que tampoco debe pillar de sorpresa si recordamos que la comunicación sin cables es bastante más que antigua, o que las redes sociales ya existían en la Edad Media o que la figura del "geek" es tan vieja como el hombre

* Del negocio de la cultura a la cultura del negocio: Esto es algo más que un juego de palabras. Para mí, es la clave del devenir de la cultura y la controversia que hay actualmente respecto a ella. Una cosa es que el creador, el artista, el intelectual obtenga algún (merecido) rédito o premio económico por su aportación al puzzle cultural y otra muy distinta es tratar la cultura como un negocio y las obras culturales como un producto. La mercantilización de la cultura. Esto sí es algo nuevo. Desde finales del s.XX hasta hoy, estamos viendo cómo la cultura se ha convertido en un pretexto con el que personas de todo tipo intentan lucrarse de forma más o menos honesta (por lo general, "menos"), lo que ha originado situaciones o problemas como los siguientes:
- La invasión de los intermediarios: A costa de insertar una miríada de diversos intermediarios asalariados entre el artista/la obra y la sociedad/el público, la distancia entre aquél y éste ha ido aumentado hasta hacerse tal insalvable e insostenible que unos y otros empiezan en los últimos años a buscar atajos que los conecten de forma más eficaz y directa. Porque no hay que olvidar que, en el fondo, la cultura, en tanto que manifestación expresiva, es un acto de comunicación. Por tanto, cuanto más separados estén emisor y receptor, peor para ambos. Pero volviendo a los intermediarios, están haciendo con la cultura lo que los bárbaros con Roma: un saqueo en el que los beneficiados son muy pocos y los perjudicados, demasiados.
- La cultura en serie: Un cuadro, un libro, una canción o cualquier otra obra o "producto cultural" no puede ser tratado ni generado como si fueran tuercas, palillos o churros. Aunque eso es lo que parezca a tenor de lo que están haciendo (o consintiendo) ciertas editoriales y productoras que olvidan que cantidad no es siempre sinónimo de calidad. Y, en el caso cultural, rara vez. Así, el panorama cultural actual es un mosaico donde absolutas genialidades conviven solapadamente con indudables cutreces. Y la sociedad, el público, los consumidores o como queramos llamarlo están tan saturados que su gusto se está atrofiando y su criterio, menguando. Lógico.
- El lucro a cualquier precio: Nunca mejor dicho. Lo de menos es ya si el producto cultural (cuadro, libro, canción, etc) es asequible para quien tiene que "consumirlo". No, lo que importa ahora a quienes fijan los precios es que su cuenta corriente se parezca a Falete. Y claro, si vamos a convertir la cultura en una "delicatessen", pues...apañados vamos. La cultura pertenece a todos y su razón de ser es la pertenencia a un colectivo al que representa.
- ¿Protección del artista/creador? Yo me pregunto si quienes se llenan hipócritamente la boca hablando de los derechos del artista y propiedad intelectual para justificar el encarecimiento del acceso a la cultura son conscientes de que están confundiendo churras con merinas (supongo que sí, pero les dará igual) y que precisamente los grandes perjudicados de esta situación son los artistas/creadores que o bien han perdido el contacto y la difusión en su público o bien no tienen siquiera la oportunidad de darse a conocer.

* De la costumbre a la criminalización: ¿Quién no ha prestado un libro a alguien? ¿Quién no se ha grabado las canciones de un vinilo o un CD en un cassette? ¿Quién no ha grabado en una cinta canciones de la radio? ¿Quién no ha grabado una película en VHS al emitirse en TV? ¿Quién no se ha hecho un refrito de canciones en un CD? ¿Quién no ha dejado un disco o una película a algún familiar o amigo?...Estas y otras costumbres nunca han sido demonizadas ni tan siquiera mal vistas. Entonces, ¿por qué perseguir ahora la traslación online de estos mismos hábitos? Porque internet ha transformado lo que era una costumbre social pero atomizada en un fenómeno mundial permanente (la cultura compartida) en la que la cultura no tiene precio, literal y figuradamente, y porque hace innecesarios a buena parte de los intermediarios que antes comentaba. Absurdo e incoherente, pero...real e imparable.

* La cultura compartida: Para mí, la cultura compartida es aquella que generan y dinamizan constante y ubicuamente los artistas y demás agentes culturales en colaboración con el público gracias al uso de Internet y las nuevas tecnologías. Una cultura en la que el diálogo entre el generador cultural y los receptores se ha vuelto directo, bidireccional y transversal. Una cultura en la que la importancia del número supera a la importancia del precio.Una cultura en la que el valor ya no está en el "cuánto" sino en el "cuántos". Una cultura en la que crear cultura y mejorarla es un acto democrático y colaborativo. Una cultura que persigue un acceso asequible a los productos culturales. Una cultura para la que ya no valen las formas de pensar y medir de la época analógica. Una cultura en la que nadie se sienta excluído y en la que todos tienen algo que decir. Una cultura en la que es posible hacer negocio si se es consciente del cambio de paradigma: Ahora el negocio no está en que 1 persona pague 8 euros por ver una película sino que 8 personas paguen 1 euro por verla; el negocio ya no está en que 1 libro recaude 8 millones de euros en ventas, sino en que 8 millones de personas lo lean; el negocio ya no está en que 1 persona compre un CD por 20 euros, sino en que 20 personas paguen 1 euro por descargar 1 una de las canciones...un modelo de negocio que, apoyándose en el acceso a Internet que facilitan los nuevos dispositivos tecnológicos, permite "conectarte con la cultura" en cualquier momento y lugar. El modelo de negocio de éxito ahora pasa por comprender que la visión, audición o lectura están ahora en una pantalla que puede caber en la palma de la mano.

Y hasta aquí mi reflexión. Para terminar, sólo dos apuntes que dejo a la consideración de quien lea esto: La cultura si no es compartida no puede ser tal, del mismo modo que un artista carece de sentido si al otro lado de su obra no hay un público que pueda o le dejen disfrutar de ella. ¿O no?

viernes, 2 de marzo de 2012

¿Se puede medir todo?

Vivimos unos tiempos curiosos. Ya sea por las virguerías que permite la evolución tecnológica o por la necesidad de establecer patrones que nos sirvan de guía en medio del caos que es esto de la vida o por la malsana tendencia a compararnos con "el otro". El caso es que hoy parece que todo tiene que tener su traslación a cantidades, porcentajes, estadísticas u otros baremos. Estoy de acuerdo con que hay cosas que necesitan ser ponderadas en cifras o según el cumplimiento o no de unos requisitos pero...¿todo? No, todo no. Y ahí viene el problema: Que hay quien no quiere darse cuenta de que, llevadas al extremo actual, la cuantificación y la calificación son unos sutiles pero perversos juegos de cosificación, de deshumanización.

No puede ser que el sentirse a gusto con uno mismo dependa del resultado del índice de masa corporal, o que tu papel como "elegido" o "gilipollas" sea proclamado por el cociente intelectual, o que descubras que eres Gandhi o Hannibal Lecter a raíz de los resultados de un test, o que el atractivo de una persona se mida en centímetros, o que la calidad de un acto sexual se mida con un reloj, o que la importancia de una relación se compute por número de días, o que la calidad profesional de alguien se pondere en un porcentaje, o que el valor del trabajo de una persona dependa de la cifra que perciba como salario, o que la valía de un ser humano se transcriba en los números que muestre el saldo de su cuenta corriente, o que la bondad/hijaputez de alguien dependa de si juega o no a la quiniela con los Diez Mandamientos o el Código Penal, o que el carisma y la simpatía de una persona se mida por el número de amigos que tenga en Facebook, o que el interés de los pensamientos de alguien se calibre en función de cuántos seguidores tenga en Twitter, o que la relevancia de un ser humano dependa del número de resultados que ofrezca sobre él Google, o que la importancia de una persona se traduzca en impactos en prensa, o que el valor de la existencia de alguien se cuantifique patriomonialmente, o que la calidad de un músico se evalúe por el número de discos vendidos/descargados, o que la valía de un escritor sólo exista a partir de cierto número de ejemplares vendidos, o que el talento de un artista fluctúe según el precio de sus obras...hay cientos de ejemplos e invito al lector a ponerlos como comentarios. ¿Se puede pesar el aire? ¿Puntuar un sabor? ¿Cuantificar un sentimiento? ¿Calificar numéricamente una idea? ¿Porcentuar una sonrisa? ¿Parametrizar un suspiro? ¿Medir un escalofrío?... Entonces, ¿qué cojones estamos haciendo con todo lo demás? Ni cantidad es sinónimo de calidad ni tanto tienes tanto vales.

En definitiva, pienso que, desde el mismo momento que se cuantifica o califica a una persona (dejando al margen la honradez y honestidad de quien cuantifica o valora), se está excluyendo todo ese componente intangible, ese "lo demás", ese "lo otro", que nos hace ser quienes somos y como somos. En ocasiones, lo ponderable y lo intangible van de la mano...pero no siempre. Y ese "no siempre" es una gran injusticia que dice muy poco de la inteligencia de quien la comete y también de quien se deja afectar por ella. ¿O no? 

miércoles, 29 de febrero de 2012

El orden de los factores

Dice uno de los axiomas del álgebra que el orden de los factores no altera el producto. Pues, no sé...depende. En la vida real, no siempre. Especialmente, en según qué ambitos. El catre es uno. El trabajo, otro. Veamos un ejemplo:
  • Hecho objetivo: Una persona llama "gilipollas" a otra.
  • Intervinientes:Dos personas.A: Tiene un rango jerárquico básico, tan básico que ni está definido en la estructura jerárquica del sitio donde trabaja.B:Ostenta un cargo de gran responsabilidad.
  • Lugar: Entorno laboral.
  • Circunstancias:Las personas A y B discuten profesionalmente por un equívoco. Hasta el momento de la controversia, A y B no tienen un trato íntimo ni afectivo ni personal sino simplemente cordial y profesional.
Ahora que ya está definido el suceso ejemplar, veamos dos situaciones derivadas del mismo que pongan a prueba la aplicación del axioma algebraico antes comentado:
  • Situación 1: En la discusión, la persona A se acalora y califica verbalmente como "gilipollas" a la persona B. Resultado: ¿Alguien adivina qué pasa si llamas "gilipollas" a un superior en una escala jerárquica-laboral? Exacto.
  • Situación 2: En la discusión, la persona B se acalora y califica verbalmente como "gilipollas" a la persona A. Resultado: La persona A no puede replicar proporcionalmente a la persona B y tiene que digerir con discreción y educación la denigración y la descalificación sufridas.
Situaciones ambas verosímiles y, en el caso de la 2, real. Lo cual no sólo me lleva a pensar que la vida cotidiana carece de la coherencia de las matemáticas, sino hasta qué punto ha evolucionado de verdad la sociedad. Es decir, ¿hemos cambiado algo repecto a la sociedad clasista del XIX?, ¿Cuál es la diferencia en cuestión de igualdad, trato y respeto entre esta sociedad y la feudal medieval donde el "jefe" de turno por tener tenía hasta derecho de pernada?, ¿Qué hay de diferente entre el trato que recibe un trabajador estándar hoy en día y el que recibía un esclavo en el Egipto piramidal? Tanto coaching, tanto management, tanta inteligencia emocional...Mamarrachadas.

Preguntas aparte, lo que sí tengo claro es que esta situación injusta y cercana a lo abusivo es culpa de un modelo de trabajo en el que la valía humana es en no pocas ocasiones inversamente proporcional al sueldo y cargo laboral; en el que el respeto y la educación se van evaporando conforme se asciende en la jerarquía profesional y en el que la amenaza del desempleo es tan bestial que coacciona y coarta la dignidad no sólo del trabajador como tal sino como persona. Y, en un panorama así, por desgracia, los perjudicados son legión y los perjudicantes, unos perfectos mierdas.

De todos modos, no todo va a ser malo: Si alguien descalifica o denigra gratuita e injustificadamente a otra persona en el trabajo, en lugar de lamentar que no se cumplan axiomas algebraicos, siempre le quedará a esa persona el recurso de pensar con total libertad: "Eso lo será tu pu** madre". ¿O no? Quien no se conforma es porque no quiere.

lunes, 27 de febrero de 2012

...

¿Así, así, así gana el...Barça?

Tradicionalmente se han asociado, con poca disimulada malicia, las victorias del Real Madrid a favores/errores arbitrales, falta de juego limpio, pillerías, carencia de merecimiento, simpatía con los poderes fácticos...Un cúmulo de razones o de reproches que se sintetizan en un cántico proverbial ya en cualquier estadio que no sea el Bernabéu. Un canto simple pero con mucha mala leche y peor sorna: "¡Así, así, así gana el Madrid!".

En los últimos tiempos, creo que si hay un equipo que se ajusta a ese modo artero y controvertido de triunfar en un partido, no es el Real Madrid, sino su némesis: El F.C.Barcelona.

Yo creo que un equipo como el Barça que es capaz de jugar de una forma que hacen que "Oliver y Benji" parezcan un coñazo, no necesita actuar dentro y fuera del terreno de juego como lo está haciendo ahora que la alfombra roja tiene baches. El Barcelona no necesita beneficiarse de las cagadas de ese ilustre colectivo de gilipollas que son los árbitros, ni poner a Villar mirando a poniente, ni hacer pillerías efectivas pero poco éticas, ni hacer declaraciones a medio camino entre el victimismo, la pataleta y la soberbia. Y lo hace. Son el mejor equipo del mundo, posiblemente de la historia, y, sin embargo, cuando las cosas no son como ellos quieren se comportan como un equipo mediocre y prepotente, como un niño malcriado.

Esta actitud hipócrita,absurda y jeta del Barça está consiguiendo no sólo que el legendario "seny catalán" sea algo casi extinto en la actualidad, sino que el equipo del jugador más sobrevalorado del mundo (ése que si no fuera por las hormonas, estaría en algún concurso de jóvenes talentos, y si no fuera por su amantísimo entrenador, estaría jugando por "ahí")me esté cayendo tan simpático como el PSOE. Tanto que de la misma forma que me alegré profundamente por quién perdió las elecciones y no por quién las ganó, me alegraré profundamente por quién perderá la Liga. Y es una pena.

Dicho esto, estoy muy orgulloso de cómo ha perdido hoy mi Atleti (pese a la brusca primera parte y a la ingenuidad del segundo gol). ¿Pueden decir lo mismo los aficionados del Barça de lo que está haciendo su equipo?

sábado, 25 de febrero de 2012

Los muertos sirios no cotizan al alza

¿Qué es lo que ocurre en Siria? Además de que hay un gobernante que está masacrando a su población, quiero decir. ¿Cuál es el motivo por el que Bashar Asad sigue comportándose con su pueblo como el niño cabrón que aniquila hormigas sin que nadie de fuera le haya hecho todavía "un Sadam Hussein" o sin que nadie de dentro le haya despedido "a lo Gadafi"? Pues pasan varias cosas:
  • Los recursos naturales de Siria (petróleo, gas, etc) son más bien discretos. Vamos, que intentar meter mano allí es tan rentable y atractivo como una cita con Leticia Sabater.
  • La importancia geoestratégica siria no es muy relevante.Si esto fuera el "Risk", nadie se pelearía en exceso por ese territorio.
  • El mandatario sirio no encaja en el papel de villano-pirado-genocida tan obviamente bien como lo hacían Hussein, Gadafi o Bin Laden o como lo hace Ahmadineyad.
  • La comunidad internacional sigue siendo esa tortuga hipócrita que comenté en un post hace tiempo.Cada reunión es una convención de cazadores de gamusinos y cada decisión un brindis al sol.
  • Las potencias con capacidad para solventar este disparate tienen suficientes problemas propios con sus crisis económicas y políticas como para permitirse la ¿frivolidad? de ser coherentes con sus actuaciones pasadas.
  • Siria es una nueva víctima de la guerra fría diplomática entre el bloque occidental (Estados Unidos y Europa) y el bloque filocomunista (Rusia, China...). Todos se tienen muchas ganas, todos se tocan la moral unos a otros pero nadie quiere mancharse las manos ni que se le mueva la corbata (gracias a Dios), así que se limitan a fastidiar cualquier que decisión que tome "el otro".
Eso es lo que creo que pasa. Que Siria sólo tiene gente que muere. Ni petróleo, ni gas, ni supuestas armas de destrucción masiva, ni amenazas al resto del mundo.Eso es lo que sucede. Que Asad viola a su pueblo un día sí y otro quizás y el resto del mundo finge que le importa la diplomacia.

Supongo que hay desgracias que pillan demasiado lejos...o que hay muchos dirigentes que no conocen la sensatez, la decencia ni la coherencia...o que los muertos ya no pesan.

jueves, 23 de febrero de 2012

Elogio del mierda

Todos conocemos a alguien así, ya sea en el ámbito público o en el privado, en nuestro trabajo o en nuestra vida personal. ¿A quién? A los mierdas, por supuesto. Esas personas que, por naturaleza o vocación, están en perfectas condiciones para entorpecerte, molestarte, irritarte, indignarte, cabrearte, enfadarte, desesperarte... Y hoy me gustaría hablar de ello, porque si la estupidez, la fealdad, la imbecilidad, la mentira, la lentitud y demás defectos han sido analizados, ¿porqué excluir del análisis a los mierdas? Al fin y al cabo, se lo han ganado. Nadie puede negar que para ser un mierda hay que valer, en serio. No todo el mundo puede serlo. Además, teniendo en cuenta que los mierdas ya están por todas partes y nos acompañan casi desde la noche de los tiempos...es más que procedente, ¿no?

Pero...¿qué es un mierda? Si nos atenemos al DRAE, la quinta acepción de la palabra es para referirse a una persona "sin cualidades ni méritos". Si nos fijamos en el uso cotidiano, es un término que aglutina en su sentido peyorativo a estos otros: "amargado", "asqueroso", "bastardo", "cabrón", "chulo", "cretino", "desleal", "estúpido", "gilipollas", "idiota", "imbécil", "inútil", "malnacido", "mezquino", "miserable", "prepotente", "rastrero", "ruin", "sinvergüenza", "soberbio", "tirano", "traidor", "vil"...y muchos más. Es decir, que "mierda" se ha convertido en la quintaesencia de los descalificativos, un comodín del desprecio

Aclarada la palabra, vamos a tipificar a los mierdas porque, como casi todo en esta vida, se pueden catalogar en varios tipos duales: Están los universales (que todo el mundo conoce y conocerá) y los anónimos (que conocen muy pocos o sólo uno), los públicos (que salen en los medios de comunicación) y los privados (los demás), los externos (sólo los puedes sufrir cuando sales de tu casa) y los domésticos (incitan a la movilidad), los acomplejados (tienen algo que les incita a ser así) y los amargados (no lo tienen, pero se cabrean igual), los accidentales (yo no quería pero...) y los vocacionales (me encanta ser así), los permanentes (son así y así morirán) y los ocasionales (depende de la situación, el momento, el lugar...), los inconscientes (no saben que lo son) y los alevosos (lo saben y están encantados), los sutiles (son los ninjas del cabreo) y los notorios (los hombre-orquesta de la desfachatez)...No obstante, junto a estas diferenciaciones "genéricas" se puede establecer una tipología mucho más precisa:
  • Tipo Ricardo III: Sufren algún defecto físico (cojos, tuertos, jorobados, lisiados, estrábicos, obesos, famélicos...) o cognitivo (no son los más espabilados del lugar) que deriva en un complejo del que culpan (conscientemente o no) a la humanidad en general o a alguna/s persona/s en particular.
  • Tipo Hitler: Demuestran qué son sólo cuando llegan al poder o a una posición de autoridad, estatus que consiguen por circunstancias demenciales y/o el respaldo de personas aún más demenciadas.
  • Tipo Judas: Mediocres y anodinos que nunca destacarán por nada bueno porque no tienen cualidades para ello, así que optan por destacar por algo malo, especialmente perjudicando a gente que represente todo lo que ellos no son. 
  • Tipo Mosca cojonera: Los que nunca podrán ser del tipo Hitler o Judas pero lo intentarán siempre.
  • Tipo Schettino: Son lo que son, hacen lo que hacen, pero no asumen su responsabilidad y prefieren imaginar excusas y buscar culpables ajenos antes que reconocer su propia condición de mierda.
  • Tipo Sorpresa, sorpresa: Los que crees que son buena gente o, al menos, no malas personas hasta que ocurre algo que te hace cambiar de idea.
Estos tipos no son incompatibles y pueden darse más de uno en un mismo mierda. De hecho, no es tan difícil conocer personas que se puedan clasificar en varias categorías. A mí, por suerte o por desgracia (más bien esto último), me sería muy fácil.

Ahora que les podemos identificar queda sólo una cuestión por resolver ¿qué hacer ante un/a mierda? Si queremos ahorrar el esfuerzo que supone cualquier tipo de violencia (física o verbal) y demostrar nuestra superioridad moral nada mejor que acudir al refranero castellano: "El mejor desprecio es no hacer aprecio". Es decir, lo mismo que hacemos ante cualquier hez que encontramos en la calzada: Esquivarla y seguir a lo nuestro. Al fin y al cabo, un mierda y una hez vienen a ser igual de significantes y valiosos...

De todos modos, los mierdas, en contra de lo que pueda parecer, tienen mi admiración porque es asombrosa la cantidad de tiempo, talento y esfuerzo que dedican ciertas personas para ser unos completos y perfectos mierdas.

Y, para terminar, unas reflexiones: ¿Cómo es posible que los mierdas puedan llegar a posiciones de poder o responsabilidad?, ¿Qué misteriosa suerte ampara a los mierdas de manera que nada parezca detenerlos?, ¿Qué clase de sociedad es ésta donde se pueden distinguir más fácilmente las personas buenas o valiosas por la inmensa cantidad de mierdas que hay?, ¿Es más rentable ser un mierda que alguien íntegro, honesto, bueno?, ¿La calidad de la vida de una persona se puede medir por el número de mierdas que ha conocido?, ¿El mierda nace o se hace?  Tantas preguntas, tan pocas respuestas...

martes, 21 de febrero de 2012

El hambre y las ganas de comer

Valencia estos días no parece la tierra de las flores ni de la luz ni del amor. Más bien parece una lección callejera y televisada de física (tercera Ley de Newton) y química (combustión). Sea como fuere, lo único que ha quedado es una lección matemática casi universal: Policía + Estudiantes = Altercados. O, por utilizar la jerga popular, se han juntado el hambre con las ganas de comer.

Por un lado, tenemos a la policía, ese cuerpo que demuestra su poderío con una irregularidad bastante discutible. Yo mismo recuerdo cómo cargó la policía contra los cientos de personas (familias, padres con niños, jóvenes, etc) que festejamos pacíficamente en Neptuno el regreso del Atleti a Primera División. La mesura y la sensatez es algo que parece faltar en el diccionario policial. Escenas como las ocurridas en Valencia me recuerdan a ciertas secuencias de una película: El planeta de los simios y eso dice muy poco en favor de los "protectores de la ley y el orden". Aunque tampoco es de extrañar que actúen así si tenemos en cuenta que cuando los tiempos eran en blanco y negro y los policías eran grises, se les inflamaba la porra ante cualquier grupo de jóvenes y/o protestantes. De aquellos polvos...

Por otro, tenemos a la chavalería (no quiero emplear el término "estudiantes" porque en las imágenes vistas en televisión, hay gente que por modales y pintas, no ha debido pisar ni el jardín de infancia). Los jóvenes son casi por definición un peligroso cóctel de idealismo, hormonas e ingenuidad que les habilita, si no lo remedia un mínimo de madurez, para convertirse en borregos gregarios de demagogos trasnochados, turba de gilipollas dirigida por los cuatro bronquistas de turno o émulos patéticos de los estudiantes franceses del 68. Creo no equivocarme si pienso que para muchos de los protestantes lo de menos era la reivindicación de una educación de calidad (causa con la que, por cierto, estoy completamente de acuerdo) sino hacerse el héroe para que su pareja se "entone", sentirse alguien o, simplemente, esperar a que se salgan las cosas de madre para sacar al cretino que llevan dentro.

Tampoco ayuda demasiado que la Comunidad Valenciana tenga un Jefe Superior de Policía que se cree Patton, porque no es que apacigue precisamente las cosas...

En fin. Que espero que pronto se acabe este brote ridículo, violento y verbenero que causa auténtica vergüenza. 

lunes, 20 de febrero de 2012

No habrá paz para Almodóvar

Después de la gala de anoche, sospecho que hay alguien firmemente decidido a acabar con esta supuesta "fiesta del cine español" (cursilada pretenciosa donde las haya). Y no lo es tanto por los premios (estoy bastante conforme con todos, exceptuando el documental...y la pena de que a Santos Trinidad no le quedara otra que arrancarle la piel a tiras a Almodóvar) sino por lo que ve y se dice. 

Dejando al margen el espectáculo hortera de la gala como tal y al adefesio sin gracia de la presentadora, la noche estuvo salpicada de varios discursos y "recaditos" entre lo demagógico y lo trasnochado pasando por lo panfletario. Discursos como el del presidente de la Academia de Cine y sus reaccionarias palabras contra Internet (un lince el tío), el de la morcilla de luto responsable del documental-panegírico de un ex juez o el de algunos artistas que hablan más de política que de cine asumiendo un rol inadecuado y en un foro que no es el procedente. Es como si en el Congreso de los Diputados el personal que allí se sienta se dedicara a comentar desde el estrado sus opiniones sobre el cine español. Pues mira, no.

Por si esto fuera poco, la gala se completó con los insufribles agradecimientos que olvidan aquello de "lo bueno si breve..." y la irrupción de dos espontáneos (un gilipollas pidiendo un western extremeño y un representante de Anonymous). Sólo faltó que saltara la alarma de incendios.

Si todo esto no manifiesta una clara intención de erradicar los Goya...

De todos modos, yo, personalmente, me quedo con las palabras de Santiago Segura, que, entre gracietas manidas, dijo algunas verdades lacerantes vestidas de sátira y que reflejan bien qué es el cine español actual: Un cachondeo autocomplaciente al que le es más fácil meterse en política que en el séptimo arte.

domingo, 19 de febrero de 2012

500 motivos para la risa amarilla

Del mismo modo que la televisión de nuestro tiempo no se puede entender sin ellos, gracias a ellos entendemos mejor el mundo que nos ha tocado vivir. Mejor y con una sonrisa. Forman parte ya de la cultura (pop o friki, pero cultura al fin y al cabo), del imaginario colectivo, de la historia de la televisión y de la memoria de quienes hemos crecido con ellos y, en ocasiones, gracias a ellos. Poseen la agudeza de un sociólogo, el espíritu crítico de un periodista (de los de verdad), el ingenio de un humorista y la sencillez de un dibujo infantil. Tienen la capacidad de evadirte y despertarte a un mismo tiempo. Son "esa otra familia" complementaria a la sanguínea y la afectiva con la que siempre puedes contar para reírte, desconectar o entender de qué va todo esto. Son Los Simpson y hoy llegan a los 500 capítulos. Hace casi cuatro años escribí un artículo sobre ellos...y hoy, como entonces, sólo puedo decir: ¡Viva Los Simpson! ¡Arriba Springfield! ¡Mosquis!

jueves, 16 de febrero de 2012

Nuevas medidas para acabar con el paro en España

Estaba equivocado. La nueva reforma laboral se merece algo más que un párrafo en un artículo. Se merece un post entero. Así que vamos allá: Lo último que sabemos es que es una reforma "muy pensada" y con la voluntad de que no haya más despidos, pese a que agiliza y abarata los distintas modalidades de despido, pero que no va a crear empleo por sí misma ni tendrá efectos "en el corto plazo", sino que ayudará a crear puestos de trabajo cuando "los vientos sean favorables para la economía". Ajá. Fenomenal. Ahora me siento mucho más tranquilo.

Visto lo visto, como español me siento en la obligación de ayudar a la Ministra de Empleo para apuntalar esa increíble reforma con nuevas medidas que permitan acabar con el paro en España:
  • Soluciones lingüísticas: 1) Pervertir el lenguaje y, en lugar de emplear los términos "desempleado" o "parado", usar "trabajador potencial". Una denominación mucho más sofisticada y que, convenientemente utilizada, dibuja un panorama mucho más edulcorado: "En España hay 5 millones de trabajadores potenciales". Seguro que queda fenomenal en informes y declaraciones públicas ya que provoca la sensación de que aquí somos tan cojonudos que nos sobran trabajadores. 2) Siguiendo con la manipulación del lenguaje, en vez de decir que hay personas sin trabajo, expresar que hay personas que están buscando trabajo. Así da la impresión de que si lo buscan es porque son tan despistadas que lo perdieron o que a lo mejor es que simplemente quieren cambiar de ocupación.
  • Soluciones estadísticas: 1) Obligar al Instituto Nacional de Estadística a que, cuando elabore la Encuesta de Población Activa, se limite a contar las personas que están trabajando y nada más. Ya se sabe que es mucho mejor insinuar que explicitar, ¿verdad? 2) Denominar al cómputo de los desempleados españoles como "desempleados residentes en Europa que buscan trabajo en España", lo cual permitiría identificar tácitamente a nuestro país como una tierra de promisión donde llueve el maná y el empleo.
  • Solución laboral: Crear una nueva ocupación profesional denominada "Localizador de empleo" que sólo sería remunerada una vez hallen un trabajo. Así crearíamos un pequeño pero pujante sector profesional integrado por 5 millones de personas.
  • Solución inmobiliaria: Alquilar los locales que actualmente acogen las Oficinas de Empleo para su uso como bazares chinos, en aras a dotar a dichos espacios de utilidad real y rentabilidad económica y, de paso, apoyar la economía de las potencias emergentes.
  • Solución administrativa: Hay que ahorrar así que...nada mejor que prescindir del gasto que genera la elaboración de la EPA y las operatividad de las Oficinas de empleo.¿O no?
  • Soluciones legislativas: 1) Imponer por decreto ley la gratuidad del despido para estimular la movilidad laboral y la íntegra compatibilización de la vida laboral con la personal y 2) Homogeneizar las tipologías de "procedente" o "improcedente" bajo un tipo más realista y actual como "Porque me sale de los cojones" para agilizar todos los trámites jurídico-legales asociados al despido.
Y eso es todo, por el momento. Por lo demás, estoy deseando conocer las nuevas iniciativas que seguramente pondrá en marcha el Gobierno en los próximos meses para problemas tan graves como los incendios veraniegos ("Plan Marco de Sofocación de Incendios con Gasolina"), el dopaje ("Decreto Ley de Legalización de las Drogas"), la corrupción ("Programa de Ayudas al Emprendimiento económico para cargos públicos"), la contaminación ("Plan de incentivos para la emisión de dióxido de carbono") el sistema educativo ("Extensión del ciclo de Educación Primaria hasta los 18 años"), el sistema financiero (Regulación tomando como base el Monopoly)...

¡Qué país!

domingo, 12 de febrero de 2012

"La voz" se pierde en el silencio

Ha muerto Whitney Houston. Nace la leyenda de una de las grandes divas de la canción. Una mujer llena de un descomunal talento que le valió el apodo artístico de "La voz". 170 millones de discos, 22 premios musicales (6 Grammys) y 1 mala elección. "El gran demonio está en mí. Soy o mi mejor amigo o mi peor enemigo", dijo. Ha vencido lo segundo. Descanse en paz.

sábado, 11 de febrero de 2012

España, esa gran comedia

Leyendo la prensa estas últimas semanas, uno se pregunta por qué los guionistas patrios perpetran para televisión unas series de comedia que graciosas lo que se dice graciosas...no son (a no ser que las contemplemos desde el punto de vista de la autoparodia o entendamos la cutrez como un motivo de hilaridad). Y digo esto porque la hemoroteca en estos últimos tiempos está llena de material para echarte a reír gracias a ciertas perlas...

Los culpables de la crisis: El mefistofélico presidente del Banco Santander, Emilio Botín, dijo esto hace no muchos días preguntado por la crisis económica: "Nosotros hemos tenido muy poca culpa. Hemos pagado impuestos, no hemos tenido ayudas... otros lo han hecho mal, les han ayudado. Y dicho eso, hay que echarle una culpa muy grande a los políticos. No han sabido manejar los temas. Es como un banco que va mal, hay que echarle la culpa al que lo lleva. No voy a concretar, pero hay muchos que lo han hecho muy mal". Es decir, que de una crisis de origen financiero las entidades financieras conocidas como bancos han tenido "muy poca culpa". Ajá. O sea que, para el hombre con cabeza de hucha, un producto "Made in Japan" no quiere decir que esté hecho en Japón, obviamente. Pero, supongamos que, por un momento, al nacer caímos al suelo del quirófano, nos hicimos un daño neurológico irreversible y creemos que Botín tiene razón. Acudamos pues a escuchar la reciente versión del gran gestor político de la crisis en España y especialista en desastres: “Si la crisis no hubiera tenido un origen en Wall Street y en las hipotecas subprime,¿se hubiera producido la crisis tan grave sufrida en España? Seguramente no. Si en abril de 2010 un país como Grecia no hubiera llegado a no poder hacer frente a sus pagos, ¿habríamos tenido que adoptar las medidas que tuve que adoptar en mayo de 2010, y parar los estímulos fiscales? Seguramente no”. Respecto a la culpa de la debilidad de la economía española, para el excelso cazador de gamusinos se debe al “exceso de endeudamiento privado, fruto de lo que suponía el euro. Debilidades derivadas de una economía que debía haber ganado productividad, en lugar de haberse relajado en los 90’s y hacer del sector inmobiliario el motor de nuestro crecimiento”. Wall Street, Grecia, el Euro, el Gobierno de Aznar, la no reposición de "Verano Azul"...Queda claro que para señalar a los culpables de la crisis, hay que dejar libres las casillas de "Bancos" y "Políticos" y marcar la de "Otros".

La igualdad ante la Ley: El CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) ha manifestado por medio de su portavoz Gabriela Bravo que "no todos los imputados son iguales". Bien. Yo pensaba que el manual de instrucciones constitucional decía en su artículo14 aquello de que "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social". A lo mejor es que a alguien se le olvidó meter una nota a pie de página que aclarara en qué casos no somos iguales ante la Ley, como, por ejemplo, en caso que seas un jugador de balonmano que sigue dando pelotazos cuando te retiras del deporte en activo. Genial la portavoz. Bravo, Gabriela. Bravo.

Para combatir el paro...nada mejor que facilitar el despido. Los políticos quieren convertirnos en auténticos hombres del Renacimiento, de saber universal y múltiples habilidades, gracias a decretar una reforma que convierte al trabajador en una suerte de "trotaempresas". El paro yo no sé si lo van a solucionar pero que los trabajadores españoles van a "conocer mucho mundo", eso seguro. Desconozco quién narices dijo aquello de que el mejor remedio contra el desempleo es fomentarlo, pero parece una genialidad propia de Groucho Marx.

En fin. España, tierra de humoristas...

jueves, 9 de febrero de 2012

GarzOFF

A cierto juez vedette le acaban de clausurar el espectáculo. Oficialmente, ha sido por prevaricación. Oficiosamente, por ser tan imprudentemente soberbio como para crearse enemigos hasta en una convención hippy. De todos modos, lo que está claro es que la ambición y la arrogancia no son un buen cóctel, por muy buenas intenciones que tengas, por muy loable que sea tu causa o por muy respetable que sea tu trabajo. 

La caída de Garzón es un ejemplo de que el fin no suele justificar los medios...y que la soberbia, la altanería, la prepotencia, el divismo, el envanecimiento son el camino más rápido para pasar de héroe a villano, de sensato a gilipollas, de juez a delincuente.

En definitiva, que él solito se lo ha buscado...una lástima, pero no la condena a Garzón, sino que no se haga Justicia siempre, independientemente del cargo, profesión, poder o credo político que se tenga.


Han apagado al juez más mediático y representativo de lo que es la Justicia en este país (un cachondeo)...GarzOFF.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Te lo mereces, Contador

Me parece fenomenal la sanción a Alberto Contador. Me parece una condena mesurada y lógica. Me parece que las pruebas son lo suficientemente contundentes. Me parece genial que se castigue a una persona que ha rentabilizado 50 picogramos de clembuterol para ganar sin esfuerzo el Tour de Francia. Me parecen soberbias las actuaciones del TAS, AMA y UCI. Me parece tremendamente fundada la actitud francesa de achacar cualquier éxito deportivo español al dopaje. Me parece coherente que Lance Armstrong haya sido absuelto de cualquier polémica pese a los testimonios de sus propios compañeros de equipo y su curiosa y súbita transformación de ciclista mediocre en heptacampeón del Tour. También me parece fenomenal que el cielo sea de color verde, que el sol salga por el Norte, que Belén Esteban gane Miss Universo, que los banqueros sean honrados, que los políticos sean honestos y que Álex Ubago sea el nuevo Mozart. Me parece fenomenal.

Ahora en serio: Sólo hay una cosa que me hace olvidar que vivimos en un mundo de competitividad mal entendida donde el talento, la justicia, el esfuerzo y la valía se ven entorpecidos por la mediocridad, la injusticia, la envidia y la vileza: El hecho de que personas como Alberto Contador tengan la habilidad para triunfar y callar bocas siendo fieles a unas convicciones, unos ideales y una forma de vivir, que es dando la cara siempre porque, cuando hablamos de campeones, de "números uno", a los perdedores, a los mediocres, a los mierdas, no les queda más remedio que medrar a su espalda.


A Contador pueden desposeerle de todos los títulos y premios que quieran pero de lo que no le va a privar ningún cretino es del reconocimiento, la admiración y el orgullo que se ha ganado dentro y fuera del ciclismo. Porque se lo ha trabajado. A pulso. De sobra. Con creces. Y eso, te lo mereces, Contador.

(PD: Para los franceses: Lo que empieza en los Pirineos no es África, sino el país de los campeones)