¿Por qué entonces el comunicado? Porque esos lunáticos bastardos han descubierto que hacer del terrorismo una amenaza potencial, latente, soterrada, y emplearla como única alternativa posible a sus aspiraciones políticas (acercamiento de presos, autodeterminación, amnistía, etc.) en un hipotético escenario de negociación es un elemento quizás incluso más poderoso que el terrorismo como realidad y amenaza activa. En resumen, lo que ETA está planteando es lo siguiente: "Yo dejo de matar, pero tú haz lo que yo quiero. Y si no lo haces..." Y todo el país sabe cómo finaliza la frase. Si hay alguien que no lo quiere ver, o es un iluso o simplemente no se ha enterado de qué va el asunto.
lunes, 31 de octubre de 2011
¿(Por) Fin?
He dejado pasar unos días sólo para escribir con un poco de tranquilidad sobre este tema, hoy ya archimanido. Hablo del famoso comunicado de ETA del pasado día 20. Un papel, un texto, una declaración que es mejor que nada, cierto, pero que es innegable y perversamente insuficiente.
Si hay gente que prefiere tirar las campanas al vuelo y descorchar champán, cava o chacolí para celebrar el fin del terrorismo y el inicio de la paz en España, está en su perfecto derecho. Pero lamentable y objetivamente, sigue sin tener un motivo constatable para ello. Ese grupo de asesinos no ha dicho ni tan siquiera insinuado que se vaya a disolver, ni que los criminales que integran sus filas vayan a presentarse voluntariamente ante la Justicia, ni que vayan a entregar su arsenal y toda la documentación relacionada con sus acciones terroristas. Y no lo ha dicho porque simplemente no lo van a hacer.
No hay arrepentimiento ni convencimiento ni reflexión. No hay un motivo "humanitario" ni moral que lo impulse.
¿Por qué entonces el comunicado? Porque esos lunáticos bastardos han descubierto que hacer del terrorismo una amenaza potencial, latente, soterrada, y emplearla como única alternativa posible a sus aspiraciones políticas (acercamiento de presos, autodeterminación, amnistía, etc.) en un hipotético escenario de negociación es un elemento quizás incluso más poderoso que el terrorismo como realidad y amenaza activa. En resumen, lo que ETA está planteando es lo siguiente: "Yo dejo de matar, pero tú haz lo que yo quiero. Y si no lo haces..." Y todo el país sabe cómo finaliza la frase. Si hay alguien que no lo quiere ver, o es un iluso o simplemente no se ha enterado de qué va el asunto.
¿Por qué entonces el comunicado? Porque esos lunáticos bastardos han descubierto que hacer del terrorismo una amenaza potencial, latente, soterrada, y emplearla como única alternativa posible a sus aspiraciones políticas (acercamiento de presos, autodeterminación, amnistía, etc.) en un hipotético escenario de negociación es un elemento quizás incluso más poderoso que el terrorismo como realidad y amenaza activa. En resumen, lo que ETA está planteando es lo siguiente: "Yo dejo de matar, pero tú haz lo que yo quiero. Y si no lo haces..." Y todo el país sabe cómo finaliza la frase. Si hay alguien que no lo quiere ver, o es un iluso o simplemente no se ha enterado de qué va el asunto.
¿Cómo se ha llegado a esto? Por un lado, por una inusitada sed de poder alentada por el deleznable aunque incontestable
éxito electoral de Bildu en los últimos comicios locales y regionales. Por otro, por la debilidad en la que se halla el grupo terrorista gracias a la firmeza democrática y a la irregular, discutible pero a la postre efectiva labor de la Policía y la Guardia Civil. Una irónica coyuntura que ETA quiere convertir en una oportunidad fenomenal para sus propios intereses.
Estamos asistiendo a una descomunal parafernalia, a una exhibición de retórica y lógica envenenadas y demenciales que intentan persuadir, confundir, equivocar sin más intención que la de encubrir lo que hay detrás de todo: Un nuevo chantaje, táctico y enfermizo, a todo un país. ETA no ha renunciado a sus objetivos. Sólo y condicionalmente a las formas.
Me parece absurdo que haya gente que se alegre de todo esto como si ETA nos estuviera haciendo un inmenso favor o fuera un "detallazo" digno de reconocimiento. A esos asesinos no hay nada que agradecerles ni estamos en deuda con ellos ni se merecen recompensa alguna. Lo que no obtuvieron con el asesinato y el miedo no pueden obtenerlo ahora por el mero hecho de que no les interese (o actualmente no puedan) asesinar o atemorizar.
¿Cuál es el final de ETA que espero? El que deje a sus asesinos sin armas, sin dinero y sin libertad. El final que honre a los asesinados como vencedores y castigue a los que dispararon, detonaron o secuestraron como vencidos.
Cualquier otro final no será tal.
martes, 18 de octubre de 2011
Ocurrencia Internacional de Paz
Media sonrisa. Eso es lo que me provoca la Conferencia Internacional de Paz de San Sebastián. Media porque, de primeras, me entra casi la risa. Media porque, en el fondo, nada de esto tiene gracia.
Dejando a un lado lo rimbombante y pretencioso del sarao y obviando la demagogia de baratillo, lo que queda es una performance digna del teatro del absurdo , un sketch de humor negro, una escenificación de corbata y boato de las proverbiales reivindicaciones del grupo terrorista ETA.
La primera conclusión que se puede extraer es que hay más gente de la que yo creía dispuesta a dejarse enajenar por la gramática y la retórica de los asesinos. Esta banda de criminales sanguinarios, desde el principio de su macabra historia, ha jugado ya sólo con el léxico para identificar, aunque sea inconscientemente, lo que es únicamente terrorista con un conflicto bélico. De ahí, por ejemplo, el empleo de términos netamente militares como "comandos" para hablar de los diferentes grupos de etarras. Por eso no extraña que, desde la óptica terrorista y aledaños, se trate este asunto como un problema entre "bandos". Pero, como digo, yo creía que los locos eran los únicos que se creían sus propias locuras...hasta la Conferencia de San Sebastián. Dicen que la ignorancia es osada; los ponentes internacionales que han participado en este esperpento deben ser los más valientes del planeta. Lo que está sufriendo España en general y el País Vasco en particular no es una guerra ni un "conflicto armado" ni una refriega militar. No estamos ni en Irlanda, ni en Yugoslavia, ni en Kosovo, ni en Somalia ni en Libia. Esto es España y aquí no hay guerra: Hay una banda terrorista que asesina e inocentes que mueren. Ojalá hubiera "conflicto armado", porque así se podría haber devuelto golpe por golpe a esa gentuza miserable. Ojalá. Pero no. Esto es España y aquí, por suerte o por desgracia, a los terroristas se les persigue con la Ley en la mano; no con pistolas, rifles, tanques o cazas. Esto es España y aquí no hay ningún "Ejército de Liberación" luchando para sacudirse el yugo de un Estado opresor y represor, sino una banda de terroristas que convirtieron unas ensoñaciones políticas (delirantes pero respetables) en una excusa para diezmar a un país a sangre y fuego. Esto es España y el último "conflicto armado" que sufrió el país acabó en 1939. Esto es España y aquí los únicos héroes no son los de las capuchas ni los que berrean detrás de una pancarta, sino los que resisten al miedo y pagan con su vida la libertad de toda una sociedad. Me habría encantado que los Jonathan Powell, Gerry Adams, Bertie Ahern, Kofi Annan, Gro Harlem Brundtland y Pierre Joxe se hubieran molestado en saber todo esto antes de abrir la boca y dejar en el aire la duda de si realmente son gilipollas o sólo lo parecen.
La segunda conclusión es que parece que ETA y sus compañeros ideológicos han apostado por una vía político-diplomática para la consecución de sus más que discutibles pretensiones políticas (acercamiento de presos, autodeterminación/independencia, anexión de Navarra...). Y esto sería una fenomenal noticia de no ser por lo siguiente: 1) Esa acción no deriva del convencimiento y la retractación, sino del puro interés; 2) El auge político del que actualmente gozan los "paladines abertzales" (Sortu, Bildu y demás siglas) es el resultado de un ruin y tácito chantaje, "O esto o volvemos a las pistolas y las bombas", es decir: "O negocias como yo quiero o te mato" y así no funcionan las cosas en democracia; 3) Sea como fuere, esa supuesta "decisión" llega más de 800 muertos tarde.
La tercera conclusión proviene de esa injustificable, humillante y vergonzosa equidistancia e igualdad con la que se quiere revestir todo este "proceso". Utilizar el término "víctima" tanto para los asesinados, heridos, extorsionados y secuestrados por ETA como para los asesinos, hirientes, extorsionistas, secuestradores y sus familias...equiparar como interlocutores válidos a Gobiernos democráticos y un grupo terrorista...igualar los efectos de un asesinato con los de un encarcelamiento...homologar un problema de terrorismo con un conflicto bélico...A alguien se le ha ido la chapela.
A mí, el despropósito perpetrado en San Sebastián, me parece tan bochornoso, aberrante y ridículo como si Hitler hubiera tenido a bien realizar allá por 1944 una solemne declaración en la que pidiera a los judíos el cese de hostilidades y la mediación internacional para consensuar el reconocimiento de la supremacía aria.
¿Qué me habría gustado escuchar de boca de los ponentes de la Conferencia? Pues sencillamente que lo único que puede, debe y tiene que hacer ETA es entregar todo su armamento, rendir cuentas ante la Justicia y desaparecer. ¿Tan complicado es?
Por todo ello, aunque se pueda alegar una tonelada de buena intención en lo vivido en San Sebastián, eso, más que una Conferencia Internacional de Paz, ha sido una ridícula, lamentable y patética Ocurrencia. ¿De quién? De los que antes mataban y ahora cuentan votos. De ésos.
(PD:Si alguien quiere ver algo serio y más que interesante sobre este asunto, recomiendo que vea el fantástico trabajo de Jordi Evolé en el reportaje: "Borrando a ETA")
lunes, 17 de octubre de 2011
"Red Dead Redemption": Más allá de un simple juego
"Yo no sé si los videojuegos están considerados un arte, pero, por títulos como el de marras, deberían serlo con el mismo merecimiento que, por ejemplo, el cine". Así comenzaba, hace poco más de un año, un artículo que dediqué a esa impresionante obra llamada "Heavy Rain". Y, una vez más, tengo un excelente motivo para reafirmarme en lo dicho entonces: "Red Dead Redemption".
Como videojuego, cumple sobradamente con los requisitos de entretener, evadir y...maravillar con todos sus asombros y cuidadísimos logros técnicos (de esos que dan merecida fama a las llamadas "consolas de séptima generación"). Por eso, no es de extrañar la montaña de alabanzas de crítica y "público" que ha cosechado desde que Rockstar Games lo lanzó en mayo de 2010. Pero es que "Read Dead Redemption" no se puede ni se debe considerar un simple (y excelente) videojuego más.
Esta epopeya, ambientada en un ficcionado pero fácilmente reconocible Lejano Oeste, convierte al jugador en simultáneo protagonista y testigo del colosal camino de redención emprendido por el forajido John Marston; una senda cargada de polvo, plomo y sangre en la que lo que comienza siendo una historia casi anónima e íntima va adquiriendo, hazaña a hazaña, unas dimensiones épicas y universales hasta sublimarse como leyenda. "Impresionante" es el único adjetivo que me vino a la mente anoche, cuando terminé de jugar/presenciar esta maravilla.
"Read Dead Redemption" tiene algo. Ese "extra" que distingue, magnifica y mitifica. Aúna el clasicismo de los mejores westerns de John Ford y Howard Hawks, la violencia trágica de los de Sam Peckinpah, la suciedad del "spaghetti", la desazón latente en el "crepuscular" y la sublimación casi Shakespeareana del "Sin perdón" de Eastwood. Y, comparándolo desde el punto de vista literario, está a medio camino entre Cormac McCarthy y Oakley Hall. En definitiva: Tan increíble que costaría creerlo si no lo acabara de jugar ayer. No en vano, su soberbio y acongojante desenlace, está, para mí, a la misma memorable altura del de películas como "Camino a la perdición", "Mystic River" o la ya citada "Sin perdón". Hay pocas obras de ficción (ya hablemos de juegos, películas o novelas) con la hondura y excelencia de esta joya creada por Rockstar.
Podría estar hablando durante horas sobre "Read Dead Redemption" (sus personajes, sus tramas, los temas que aborda, su evocación de ese crucial emplazamiento geográfico e histórico tan presente en el imaginario colectivo mundial como es el Oeste norteamericano...), pero prefiero guardármelo para mí con la esperanza de que, mientras degusto y jugueteo con los muchos y buenos recuerdos que me ha brindado, alguien se decida a aventurarse más allá de lo que es un excepcional videojuego.
jueves, 6 de octubre de 2011
La manzana que cambió al mundo
Ha muerto Steve Jobs. El gran (r)evolucionador del mundo tecnológico de nuestro tiempo, el individuo que cambió a toda una sociedad, el "loco" que transformó las visiones en realidades, el hombre que aunó talento, carisma, ambición y convicción para situar a Apple como una de las empresas/marcas más famosas y poderosas de todo el orbe y hacer de su nombre una referencia entre las celebridades más importantes del siglo XX y XXI, ha muerto.
Podría glosar aquí toda su impresionante vida, sus increíbles innovaciones tecnológicas, su meteórica repercusión social o la fulgurante trayectoria de la empresa que Steve Jobs creó de la nada. Pero no lo voy a hacer por la sencilla razón de que, cuando alguien con este ingenio y con tan hondo calado en el mundo tal y como es actualmente, pocas palabras bastan y muchas sobran. Si Jobs no ha sido el Nikola Tesla de nuestra época, poco le ha faltado.

Prefiero recomendar la lectura de un precioso reportaje que se publicó en el último número del dominical XL Semanal ("El (verdadero) mundo de Steve Jobs") y que se vea, escuche y memorice cuanto dijo en esta soberbia y antológica conferencia, porque, por encima de Apple, Pixar y demás creaciones, ésta es, en mi opinión, la auténtica gran lección que nos dejó o, mejor dicho, nos regaló Steve Jobs:
Descanse en paz.
lunes, 3 de octubre de 2011
¡Zorra!
"Mamífero cánido de menos de un metro de longitud, incluida la cola, de
hocico alargado y orejas empinadas, pelaje de color pardo rojizo y muy
espeso, especialmente en la cola, de punta blanca. Es de costumbres
crepusculares y nocturnas; abunda en España y caza con gran astucia toda
clase de animales, incluso de corral". Cualquiera sabe, cuando escucha u oye el término "zorra" expelido a grito pelado o musitado con cara de leche cortada, que la persona que lo profiere está pensando en el vulpes vulpes cuando se dirige de estas maneras a una fémina. O, mejor dicho, que está enfatizando la astucia de la mujer en cuestión, habida cuenta de la proverbial cualidad asociada metafóricamente a los zorros en cuentos y fábulas desde hace siglos. Es decir, que de insulto, nada, y de menosprecio, menos. Un adjetivo calificativo y con mucha retranca cultural detrás, ojo.
Supongo que este razonamiento o algún sucedáneo del mismo es lo que ha debido pensar cierto juez para revocar la sentencia de un año de cárcel a un hombre por un delito de amenazas. El delincuente habrá visto los cielos abiertos cuando ese entogado de mente preclara haya considerado que llamar "zorra" a la madre de su hijo y a la sazón esposa no es insulto, menosprecio ni agravio. Así, tal cual. Dice la genial sentencia: "La realidad fáctica acreditada no reseña que el acusado
vertiese alguna expresión que proyectase desprecio o menosprecio a la
dignidad de la mujer o que fuera expresiva de una posición de dominio o
exigente de sumisión". Con un par, sí señor. O sea, que este tipo, que, entre otras lindezas que había dedicado respecto a esta mujer, había dicho que la vería "en un cementerio en una caja de pino" o que tiene antecedentes por malos tratos, no pretende violentar a la parienta cuando se refiere a ella como "zorra". Nada. El inocente angelito es el nuevo Samaniego, tú. Y el remate de la sentencia: "incluso procede señalar que la expresión 'zorra' utilizada en el
escrito del recurso, escuchada la grabación de la vista oral, no se
utilizó por el acusado en términos de menosprecio o insulto, sino como descripción de un animal que debe actuar con especial precaución, a fin de detectar riesgos contra el mismo". Olé, olé y olé. Con dos cojones.
Hay que ser un portento, un auténtico campeón del raciocinio para entender "zorra" como una comparación con el literario Renard y no como un grosero sinónimo de "puta" en un contexto como el reseñado. ¡Qué sinapsis! ¡Qué lucidez! Y lo cierto es que no es la primera vez que este magistrado se exhibe ya que, por lo que parece, los colectivos de mujeres maltratadas están por hacerle un monumento: En 2010 revocó al menos 8 sentencias de violencia doméstica con el siguiente argumento: "no toda acción de violencia física en el seno de la pareja de la que
resulte lesión leve para ésta debe considerarse necesaria y
automáticamente violencia de género". Para aplaudir y no parar, oye.
Los antiguos egipcios temían al juicio de Osiris. Los griegos, al de Minos, Éaco y Radamantis. Los cristianos, al de Dios. Yo creo que los españoles, especialmente ellas, deberían temer más a este juez. Se preguntarán quién es. Una pista: El mismo fiera que secuestró una edición de "El Jueves" o instruyó maravillosamente (nótese la sorna) el 11-M. El único, el inigualable, el increíble...¡Juan del Olmo!
Yo, después de todo esto, sólo puedo decir que me encantaría encontrarme con este individuo para ensalzar sus cualidades como "mamífero rumiante doméstico, como de un metro de
altura, ligero, esbelto, con pelo corto, áspero y a menudo rojizo,
cuernos huecos, grandes, esquinados, nudosos y vueltos hacia atrás, un
mechón de pelos largos colgante de la mandíbula inferior y cola muy
corta" y enfatizar su condición de "residuo del alimento que, después de hecha la digestión, despide el cuerpo por el ano". Con el máximo de los respetos, ¿eh? No se vaya a pensar que le estoy insultando o menospreciando.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Simplemente "El árbol de la vida"
Densa, poética, hipnótica, conceptual, metafísica, trascendente, simbólica, abrumadora, reflexiva, visual, lírica, cuidada, extasiante, conmovedora, excelsa, incomparable, impactante...es muy difícil describir qué es "El árbol de la vida" porque la nueva película de Terrence Malick es un film que no sólo se ve, sino que se siente, se experimenta, se piensa.
"The tree of life" es arte, puro arte. Visualmente, es una catarata de imágenes mayestáticas y sugerentes. Musicalmente, una fascinante sinfonía de sinfonías. Conceptualmente, un interesante laberinto de ideas y reflexiones más grandes que la propia existencia. Una hierofanía cinematográfica como nunca antes había visto. Si hay alguien capaz de manejar con maestría los recursos de un pintor, un compositor y un filósofo para hacer una película de las que te recuerdan que el cine es, por encima de todo, un arte, que a la evasión también puede llegarse por la reflexión y que no sólo la risa, el espanto y el llanto sino también el pensamiento tienen la llave de la catarsis, ése es Terrence Malick. Si hay una película capaz de condensar y ejemplificar soberbiamente todo eso, ésa es "El árbol
de la vida".
de la vida".
Respeto y comprendo que haya gente que no entienda o aprecie una película como ésta, porque es radicalmente ajena y distinta a cualquier otra que pueda haber en cartelera e, incluso, a cualquier otra que se pueda ver a lo largo de la vida. Es una rareza tan superlativa en su propia idiosincrasia que para unos será una obra maestra y para otros una tomadura de pelo. Así que entiendo que haya espectadores que abandonen la sala sintiéndose estúpidos o estafados considerando que ellos han pagado por ver una película y no "eso". También entiendo que haya gente que no le guste o sepa valorar la pintura, la música, la escultura o la literatura. Cuando hablamos de arte, hay que estar preparado o, al menos, predispuesto. Para ello, la sensatez y la apertura de mente son una buena base. Pero carecer de una o ambas virtudes no es reprobable puesto que sólo son una lástima para quien las padece, por todas las cosas que se pierde y no es capaz de disfrutar.
No. "El árbol de la vida" no es una película más ni tampoco lo pretende. Es un film que te sitúa en un terreno totalmente ajeno a lo cotidiano, a lo mundanal, a lo previsible, a lo seguro, a lo descriptible. Te conecta directamente con el cosmos y con "lo sagrado", simultaneando el universo exterior con el interior hasta fusionarlos de una manera para la que yo no conozco el término adecuado. Habla de la vida en términos universales sí, pero también en términos íntimos; va desde lo más grande hasta lo más particular; de ahí la alternancia entre las escenas de pura cosmogonía con las de la familia de los O'Brien. Aborda cuestiones tan viejas como el ser humano y tan grandes como el universo. Cuestiones cuyas respuestas no se pueden codificar con palabras. La vida, la muerte; el nacimiento, el deceso; la creación, la destrucción; la alegría, el dolor; el amor, el odio; la compañía, la soledad; el todo, la nada; lo visible, lo invisible; la fe, la duda; lo profano, lo sagrado; la idea, la sensación; la determinación, el miedo; la certeza; la inseguridad; la realidad, el deseo; lo real, lo onírico; el pasado, el presente; el bien, el mal...todas estas
dicotomías de contrarios son los ejes sobre los que gira todo cuanto existe y ocurre y, por ello, todas son pilares fundamentales de "El árbol de la vida".
En resumen: Las raíces de este árbol están arraigadas en lo más profundo de nosotros: en nuestras mentes y almas, y a ellas y sólo a ellas habla Malick a través de un prodigioso festival de ideas y sensaciones.
dicotomías de contrarios son los ejes sobre los que gira todo cuanto existe y ocurre y, por ello, todas son pilares fundamentales de "El árbol de la vida". En resumen: Las raíces de este árbol están arraigadas en lo más profundo de nosotros: en nuestras mentes y almas, y a ellas y sólo a ellas habla Malick a través de un prodigioso festival de ideas y sensaciones.
¿Cómo acabé yo al finalizar la película? Pues impactado, con la cabeza llena de pensamientos y una inmensa sensación de pura paz...¿Y tú?
miércoles, 28 de septiembre de 2011
El rey del mambo
Alessio Rastani. ¿Les suena? Si no es así, no se preocupe, porque ustedes podrán dormir igual de plácidamente (o no). Según él y la BBC, es un bróker, un tahúr de los mercados financieros que se forra con el dudoso arte de la especulación. Es decir, que el tal Rastani pertenece a ese variopinto y selecto grupo de cabrones que son los grandes culpables y, al mismo tiempo, beneficiados de la crisis económica mundial. Si a estas alturas ya se les han quitado las ganas de invitarle a su próximo cumpleaños, permanezcan atentos y sigan leyendo.
El pasado lunes este tipo se levantó con ganas de tocar lo que no suena. Quizás fuera por un complejo por el tamaño o la funcionalidad de su aparato reproductor, quizás fuera por la amargura resultante de vivir más dentro de un armario que los habitantes de Narnia, quizás la noche anterior alguna chica le dijo "Eres muy simpático pero yo sólo busco amistad", quizás el domingo se metió una maratón de programas de Telecinco vía satélite, quizás vio en YouTube un videoclip de Leticia Sabater...el caso es que se levantó con ánimo de dar por donde no da el sol. Así que cuando los rígidos, flemáticos y rigurosos periodistas de la BBC le entrevistaron a propósito del actual sarao financiero, Rastani se vino arriba y dijo lo que le salió del alma o del culamen, que viene a ser lo mismo en el caso de este personaje. ¿Qué dijo? Pues, básicamente, que el futuro pinta más negro que un apagón en Harlem y que los dueños del cotarro no son los dirigentes mundiales sino Goldman Sachs y demás.
Al margen de la cascada de reacciones, dudas y reflexiones que ha provocado el sujeto, yo no voy a caer en la tentación de alarmarme con sus provocaciones, porque eso es precisamente lo que agradecen los especuladores financieros: alarma, miedo, pánico, Falete en bañador...cualquier cosa que pueda convertir los mercados en el primer día de rebajas. A mercado revuelto, ganancia de especuladores. Y los mercados llevan revueltos mucho tiempo...y lo que queda.
Dejando aparte el enigma de si Rastani forma parte de los cachondos Yes Men o simplemente es un cretino que moja la cama soñando con ser Gordon Gekko, a nadie debería sorprender las obviedades que dijo porque a estas alturas de la película todo el mundo sabe que buena parte de la culpa de la virulencia y longevidad de la crisis la tiene el excesivo y colosal poder que han adquirido los mercados financieros y quienes los manipulan y sajan; un error alentado, cuando no consentido, por unos gobiernos más pendientes de vivir por encima de sus posibilidades y disimular el olor a muerto que de saber distinguir entre una ola y un tsunami. Igualmente, sabido es que si no se toman medidas drásticas y radicales (por muy impopulares que puedan ser), los dirigentes de todo el orbe van a ser la orquesta del Titanic. O se amputa la pierna o el paciente se muere.
En resumen, que mejor preocuparnos de arreglar esto cuanto antes y no de escandalizarnos por lo que diga un cínico que se cree el rey del mambo y lo único que se puede decir de él...ya lo dijeron en su día Terrance y Philip...
(PD: De las declaraciones del presidente Obama sobre la crisis y Europa, sólo me limitaré a decir que EEUU ya tiene al sucesor de Eddie Murphy como rey de la comedia negra)
lunes, 26 de septiembre de 2011
Ciencia ¿ficción?
Fue la noticia del viernes y, al paso que va, del año, del lustro, del decenio y tal vez del siglo. Y no es para menos porque, así, de primeras, te deja con menos palabras que una película porno. Después de que la ciencia se haya cargado a Dios o, al menos, lo haya puesto en el mismo cajón que a los Reyes Magos, al Ratoncito Pérez y al nutricionista de Falete, para sustituirlo por un ser mucho más fiable como Albert Einstein, ahora llega el acojonante CERN y hace un experimento que, en principio, a bote pronto, deja en calzones al genio y relativiza su teoría de la relatividad. Ya me imagino pintadas nihilistas tipo "Einstein se equivocó" en universidades y centros científicos y a algún espabilado montando pasado mañana la primera agencia de viajes temporales: "Conozca cómo era España antes del desastre. Descuentos por grupos".
¿Por qué? Básicamente porque, de verificarse que el experimento es correcto, pueden cogerse muchas de las teorías y leyes científicas de los últimos tiempos y hacer aviones de papel con ellas. Cuando todo el orbe esperaba que el CERN asombrara al mundo creando un agujero negro que mandara por el sumidero al planeta y aledaños, cogen y se descuelgan con una prueba que abre la puerta, remotísima pero real, a la posibilidad de viajar en el tiempo y a convertir los viajes interestelares en algo no del todo descabellado.
Vamos, que, de un día para otro, la ciencia ficción ha asomado el hocico en el mundo real y lo que nos parecían fenomenales onanismos mentales en obras como "La máquina del tiempo" y "Cuento de Navidad" y películas como "Regreso al futuro", "Terminator", "Déjà vu", "Star Trek", "La Guerra de las Galaxias", "El planeta de los simios", "El sonido del trueno", "Timecop", "El efecto mariposa", o la insufrible "Qué bello es vivir", pues ahora no son como para tomárselos a cachondeo.
Dejando aparte las jugosas elucubraciones que el CERN y sus neutrinos muónicos habilitan, lo que queda claro es que:
- El conocimiento no tiene límites y que más allá de lo que sabemos siempre está lo que conoceremos. Sólo hay que querer saber y descubrir.
- La ciencia, destructora de mitos, no entiende de absolutos ni imposibles. Y lo que hoy es Dios mañana es el becario.
- La ciencia ficción de hoy es quizás la ciencia de mañana.
En definitiva, gracias al CERN sabemos que la magia, lo irreal, lo increíble, es sólo cuestión de tiempo. Si es que...cuando el ser humano se pone...se pone.
¡Adiós, Einstein! ¡Hola, Doc!
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Un poquito de Educación
Curiosa la bronca que hay montada actualmente con el tema de la Educación. Profesores, alumnos, sindicatos y políticos han decidido que, como el país no estaba suficientemente mal, había que empeorar el panorama con una gresca en torno a la enseñanza. Fenomenal.
Vaya por delante que entre mis amistades cuento con varios maestros que desde hace años se las ven y desean para poder dar rienda suelta a su vocación y que yo mismo he podido, modesta y temporalmente, disfrutar del placer de enseñar a chavales tanto de primaria como de secundaria. No obstante, respecto a todo este sarao educativo, en lugar de tomar partido, me limitaré a dar mi opinión, toda vez que considero que todos los implicados tienen parte de razón en sus pretensiones pero ninguno la tiene por completo. Además, el componente demagógico-pancartero que rampa en las protestas está pervirtiendo y politizando lo que de base era una reivindicación bastante aséptica y cabal; conmigo que no cuenten para el "caca-culo-pedo-pis" de turno.
Lo único que yo sé respecto al tema de la Educación en España es lo siguiente:
1) El nivel es penoso cuando no directamente vergonzoso. Y esto, principalmente, se debe a la progresiva y generacional desaparición de una cultura del esfuerzo y la excelencia.
2) Culpables: Los padres y las familias. Por abandonar o minusvalorar su papel como estimuladores y/o controladores del esfuerzo, el interés y la curiosidad por aprender de los chavales. Aunque empiezo a pensar que hay progenitores que están encantados (y si no lo disimulan estupendamente) de que sus hijos sean unos tarados intelectuales y funcionales. Será por miedo a que les superen o porque les parecerá más cómodo tratar a los hijos como si fueran mascotas: Asegúrate de que no muere, porque el resto no importa.
3) Culpables: Los alumnos. Cuando la vagancia, la jeta, la apatía, el desinterés o ser un burro "mola", hay un problema. La escuela no es un jardín de infancia ni un parque de atracciones ni un recinto al que se va a "pasar el rato" o a estar "con los colegas". Y eso lo han olvidado los chavales (o eso parece), más pendientes de anticipar su ingreso en la gilipollesca edad del pavo y sus memeces colaterales que de formarse como personas y de ser alguien de provecho (por muy escaso que éste pueda ser). Si series como la delirante "Compañeros" o la desquiciada "Física o Química" reflejan o constituyen los ideales de la chavalería estudiantil, mejor nos extinguimos. Hoy los chicos están más pendientes de que nadie "les corte el rollo" que de ser socialmente útiles e intelectualmente aptos.
4) Culpables: Los profesores. Hay cretinos que se piensan que las aulas son un estrado mitinero (un saludo
para Juan Carlos y Venancio) o que se creen que el colegio es un campamento militar o que conciben su trabajo como los arquetípicos funcionarios de antaño (llego, ficho, suelto la lección con un entusiasmo tipo contestador automático, ficho, salgo)...y luego están los que se sienten como el profesor Keating dando clase a los de "Mujeres, hombres y viceversa". El rol del profesor se ha pervertido en los últimos lustros: Ni es un gurú, ni un líder, ni un tirano, ni un "colega". Es alguien al que se le paga por hacer lo que supuestamente más le gusta: Enseñar y conseguir que sus alumnos aprendan la lección de la mejor manera posible. Aunque, de un tiempo a esta parte, es cada vez más cierto que el profesor es lo que los alumnos quieren que sea: Una piñata a la que menospreciar con poca vergüenza y menos educación o un tipo que no se va contigo de botellón de milagro porque es muy "enrollado". Dos extremos de una misma moneda: La desvirtuación de la figura del profesor.
para Juan Carlos y Venancio) o que se creen que el colegio es un campamento militar o que conciben su trabajo como los arquetípicos funcionarios de antaño (llego, ficho, suelto la lección con un entusiasmo tipo contestador automático, ficho, salgo)...y luego están los que se sienten como el profesor Keating dando clase a los de "Mujeres, hombres y viceversa". El rol del profesor se ha pervertido en los últimos lustros: Ni es un gurú, ni un líder, ni un tirano, ni un "colega". Es alguien al que se le paga por hacer lo que supuestamente más le gusta: Enseñar y conseguir que sus alumnos aprendan la lección de la mejor manera posible. Aunque, de un tiempo a esta parte, es cada vez más cierto que el profesor es lo que los alumnos quieren que sea: Una piñata a la que menospreciar con poca vergüenza y menos educación o un tipo que no se va contigo de botellón de milagro porque es muy "enrollado". Dos extremos de una misma moneda: La desvirtuación de la figura del profesor.
5) Culpables: Los políticos. Con los despropósitos hechos siglas (LOGSE, LOE...), uno empieza a pensar que los timoneles del país están firmemente decididos a crear una sociedad de lerdos demagógicamente maleables para sacar réditos electorales y que nadie les jorobe el chollo. Sólo así se explica que traten este tema como una patata caliente cuando no como una herramienta para complacer a los talibanes ideológicos de su bando.Las calificaciones parece que son meras apreciaciones, las aulas emulan los vagones del metro en hora punta, los profesores deben soportar lo que les echen, las asignaturas pueden variar dependiendo del Gobierno de turno...el perfecto camino hacia...la nada.
6) Culpables: Los psicólogos, pedagogos y demás. Vamos a ver, una cosa es que las notas del retoño
sean objeto de discusiones domésticas desaforadas y que al alumno le tiemble el espinazo por no poder sacar todo sobresalientes y otra muy distinta, pero igualmente reprobable, es que si el chaval traduce su rendimiento escolar en un código binario haya que echar pelillos a la mar, no hablar con él por miedo a que moje la cama y sonreírle como al perro cuando se te mea en la alfombra. Actualmente, se confunde el tacto con la permisividad, la educación con la imposición y estos y otros equívocos son culpa del absurdo buenrollismo inoculado por psicólogos, pedagogos y gurús de baratillo. La filosofía del "Tú déjale, no molestes al chico" es muy contraproducente y los primeros perjudicados son, lo quieran o no, los propios chavales. Flaco favor se les hace si se les da carta blanca y palmaditas en la espalda sean cuales sean sus aptidudes y actitudes en la escuela.
sean objeto de discusiones domésticas desaforadas y que al alumno le tiemble el espinazo por no poder sacar todo sobresalientes y otra muy distinta, pero igualmente reprobable, es que si el chaval traduce su rendimiento escolar en un código binario haya que echar pelillos a la mar, no hablar con él por miedo a que moje la cama y sonreírle como al perro cuando se te mea en la alfombra. Actualmente, se confunde el tacto con la permisividad, la educación con la imposición y estos y otros equívocos son culpa del absurdo buenrollismo inoculado por psicólogos, pedagogos y gurús de baratillo. La filosofía del "Tú déjale, no molestes al chico" es muy contraproducente y los primeros perjudicados son, lo quieran o no, los propios chavales. Flaco favor se les hace si se les da carta blanca y palmaditas en la espalda sean cuales sean sus aptidudes y actitudes en la escuela.
7) El mejor ejemplo: Diría que los Informes PISA, por no calentarme mucho la cabeza, pero basta mirar
cómo se ha ido bajando el listón universitario hasta el nivel "hobbit" de modo que a la Universidad le queda muy poco para ser una rave de puertas abiertas...
cómo se ha ido bajando el listón universitario hasta el nivel "hobbit" de modo que a la Universidad le queda muy poco para ser una rave de puertas abiertas...
En fin, por ir acabando. Más les valdría a todos los que andan a la gresca dejarse del bizantino debate de si cantidad es sinónimo de calidad y preocuparse por corregir seriamente y entre todos, dejando los "egos" aparte, el problema que desde hace años está convirtiendo a muchos alumnos españoles en unos simpáticos inútiles con más futuro detrás de una pancarta que en una sociedad del siglo XXI. Claro que siempre pueden llegar a Presidentes del Gobierno. Todo es posible en España.
lunes, 19 de septiembre de 2011
GRANDES
Jugadores, deportistas, atletas, campeones, personas...Da igual qué sustantivo escojamos para acompañar al adjetivo "Grandes". Cualquiera vale. Cualquiera se lo han merecido, demostrándolo repetidamente sin que nunca aburra tanta reiteración. La Selección Española de Ba-lon-ces-to (como dijo el gran Pepu) está formada por una legendaria generación de "sintecho". Sí, "sintecho", porque reto a cualquiera a que me diga cuál es el techo deportivo o humano de este equipo.
Un grupo que ha recorrido el camino hacia la leyenda con paradas en Japón, Rusia, China, Polonia, Turquía y, ahora, Lituania. Pueden haber variado algunos nombres y rostros, pero el espíritu, los valores y las cualidades, permanecen intactos: Talento, compromiso, sacrificio, trabajo, compañerismo, mentalidad, mesura, ambición...y una humanidad gigantesca. Eso define individual y grupalmente a nuestra selección de baloncesto. Y por eso, son envidados y envidiables, admirados y admirables. Por eso, son campeones, hasta cuando no se suben al primer puesto del podio, circunstancia ésta que es tan infrecuente como necesaria, para poner en su justo valor las memorables hazañas y logros de estos prodigios.
Bajo la engominada sensatez de Scariolo, con los hermanos Gasol poniendo el cartel de "Reservado el derecho de admisión" en la pintura, Ibaka cerrando el espacio aéreo español, Navarro paseándose como
Luke en la Estrella de la Muerte, Calderón como maestro zen, Rudy, Ricky y Llull poniendo más peligro que una ducha de gremlins, Sada, San Emeterio y Reyes dispuestos a partirse la cara con quien se atreva a mirar a nuestra canasta, y Claver demostrando que la paciencia también es una virtud...la selección de baloncesto se ha convertido en un equipazo al que los rivales miran como si fuera una fiesta de pijamas de Heidi Klum, Charlize Theron, Mónica Bellucci y Olivia Wilde: Cuando todo ha terminado, ellos siguen ahí, con la boca abierta y un hilillo de baba cayendo comisura abajo. Que te toque jugar contra España en baloncesto es como torear a Godzilla, describir a Falete, encontrar vida inteligente en La Moncloa o que La Sexta no corte un anuncio emitiendo un partido: una misión imposible. Por eso, estos chicos tienen más medallas que Rambo. Porque, simplemente, son los mejores.
Luke en la Estrella de la Muerte, Calderón como maestro zen, Rudy, Ricky y Llull poniendo más peligro que una ducha de gremlins, Sada, San Emeterio y Reyes dispuestos a partirse la cara con quien se atreva a mirar a nuestra canasta, y Claver demostrando que la paciencia también es una virtud...la selección de baloncesto se ha convertido en un equipazo al que los rivales miran como si fuera una fiesta de pijamas de Heidi Klum, Charlize Theron, Mónica Bellucci y Olivia Wilde: Cuando todo ha terminado, ellos siguen ahí, con la boca abierta y un hilillo de baba cayendo comisura abajo. Que te toque jugar contra España en baloncesto es como torear a Godzilla, describir a Falete, encontrar vida inteligente en La Moncloa o que La Sexta no corte un anuncio emitiendo un partido: una misión imposible. Por eso, estos chicos tienen más medallas que Rambo. Porque, simplemente, son los mejores.
Esta vez, han ganado el Eurobasket. Tal y como están de afinados, lo mismo ganarían el festival de Eurovisión. Ganamos a los lituanos en su casa, a Nowitzki y sus alemanes al fondo, a los ¿temibles? serbios, a los teloneros eslovenos, a los aguerridos macedonios, y a Tony Parker S.L. dos veces. A todos ellos les tenemos que estar muy agradecidos por haberlo dado todo contra nosotros, porque sólo así las victorias tienen un sabor de los que se cuentan a los nietos.
Pero todo esto queda empequeñecido por los colosales detalles humanos que, especialmente en la final, todo el mundo ha podido presenciar: Los detalles que hablan de un grupo de personas que se admiran, se respetan, se comprenden, se entienden y, por encima de todo, se quieren. Algo que se ejemplifica perfectamente en un pequeño gran gesto: el del capitán de la selección y MVP del torno, Juan Carlos Navarro, cediendo el protagonismo a Felipe Reyes, huérfano de padre antes de comenzar el Eurobasket, para que levantara el primero el trofeo como campeones de Europa. Y lo cierto es que sí, son campeones, pero no sólo en lo deportivo y, por eso, son absolutamente geniales.
jueves, 15 de septiembre de 2011
"Llama un inspector"...y aparece un actorazo
Anoche fui al teatro La Latina a ver la interesante obra "Llama un inspector", la más conocida de J.B.Priestley, traducida, adaptada, dirigida y protagonizada por uno de los mejores actores españoles que ha pisado una tabla: Josep María Pou.
La obra, ambientada a comienzos del siglo XX, aúna perfectamente crítica social, misterio e investigación policíaca para adentrar al espectador en la que en principio iba a ser una feliz noche para la acomodada familia Birling, una velada que cambiará radicalmente cuando la inesperada e inquietante irrupción de un inspector de policía desentierre unos terribles secretos...
A lo largo de hora y media, el público se ve inmerso en una trama que avanza implacable con precisión y firmeza en torno a los misterios que primero intuye y finalmente presencia en escena. Y digo misterios, sí, porque las causas del suicidio de la infeliz Eva Smith no son el único enigma que encierra "Llama un inspector"...y hasta ahí puedo contar.
Además de todo ello, los vicios que se critican y los valores que se defienden en "Llama un inspector", sintetizados en el gran monólogo con el que se despide Goole, tienen plena vigencia aún hoy en día, quizás porque son inmanentes al ser humano y por ello nunca van a dejar de ser de actualidad.
En definitiva, Pou regala a quien lo quiera ver un montaje interesante y recomendable que brinda al espectador la posibilidad de deleitarse con el buen hacer de alguien que domina con soltura el difícil arte del drama.
domingo, 11 de septiembre de 2011
I I
Fuego, humo, polvo, hierro, cemento, cristal, sangre, muerte...Hace diez años, tal día como hoy, volvía de cubrir una noticia para el Diario de Navarra. Iba en el coche de Diego, el fotógrafo, y recuerdo que estábamos pasando cerca de las Bardenas Reales cuando escuchamos en la radio una de las noticias más importantes de nuestras vidas. Recuerdo el nerviosisimo, la excitación y la incredulidad con que comentamos aquello.Como aún no habíamos comido, pasé por casa antes de volver a la redacción de la delegación de Estella. Mi madre y mi hermano estaban atónitos por todas las imágenes que habían visto en la televisión del cuarto de estar. Esos instantes, el momento en el que no sólo escuché sino que vi lo que estaba ocurriendo, no se pueden comentar ni describir. En el televisor, estaba puesto el canal Antena 3 y asistimos a la ya mítica narración de Matías Prats. Más tarde, justo cuando regresaba a la redacción, me acuerdo que la directora preguntó "¿Qué ha pasado con la torre?" y mi sombría y lacónica respuesta mientras me sentaba en mi mesa fue: "Ya no hay torre". Luego, no habría ninguna de las dos.
La mejor crónica que se puede hacer de los atentados del 11 de septiembre de 2001 es un vello de punta, erizado por la sorpresa, el asombro y el horror. Un vendaval de imágenes, sonidos y sensaciones encerrados bajo la piel.
Ojalá todo aquello no hubiera sido más que el tráiler de la enésima película en la que Roland Emmerich destruye Estados Unidos y aledaños. Ojalá. Creo que aquel día, todo el mundo se sintió como se sentiría un niño al ver que un desconocido le calza una hostia monumental a su padre, o como se sentiría un lector de cómics al ver a Superman recibir una tunda bestial, o como se sentiría un gris trabajador al ir a la oficina y descubrir que el inmueble es un solar, o como se sentiría alguien que mientras desayuna lee en el periódico los obituarios de su marido, su esposa, su hijo, su hermano, su nieto, su amigo, su padre, su madre, su vecino...
Aquel once de septiembre, el mundo se volvió global para siempre: La información, la conciencia, la perspectiva...todo se hizo, de repente e irremediablemente, planetario. Sin importar desde qué óptica o ámbito hablemos, lo que ocurrió ese día lo cambió todo radicalmente y de forma permanente. Todos fuimos alumnos improvisados del efecto mariposa y esa lección nos acompañará mientras vivamos, aunque sea de forma inconsciente.Nada nos es ni nos puede ser ajeno desde entonces.
Aquel día supimos que casi 900 años después de las Cruzadas, aún hay dementes sanguinarios capaces de cometer, reivindicar o aplaudir atrocidades en el nombre de un dios que no es más que el diablo.
Aquel día supimos que la hybris,
el pecado de soberbia que castigaba letalmente a los personajes de las
tragedias griegas, es la nota a pie de la política internacional desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy.
Aquel día supimos que estamos tan acostumbrados a ver pastar los
cuatro jinetes del Apocalipsis que creímos erróneamente que ya no
existían.
Aquel día supimos que no hacen falta películas de James Bond ni de superhéroes para conocer a un auténtico villano de escala mundial.
Aquel día supimos que no hacen falta películas de James Bond ni de superhéroes para conocer a un auténtico villano de escala mundial.
Aquel día supimos que la paz en nuestros días es un funambulista haciendo equilibrios sobre un campo de minas.
Aquel día supimos que nuestra forma de vida, nuestro modelo de civilización siembra la muerte en semillas de odio en lugares que quizás nunca fueron suficientemente lejanos. Aquel día supimos que no hay nada intocable, que nada es del todo seguro, que no hay nada cierto, que nada es previsible, que nada puede estar a salvo de la infelicidad, de la tragedia, del llanto, de la muerte. "Memento mori", decían en la Antigua Roma. En España, volvimos a recordar esa durísma y salvaje enseñanza tres años más tarde.
Aquel día supimos que nuestra forma de vida, nuestro modelo de civilización siembra la muerte en semillas de odio en lugares que quizás nunca fueron suficientemente lejanos. Aquel día supimos que no hay nada intocable, que nada es del todo seguro, que no hay nada cierto, que nada es previsible, que nada puede estar a salvo de la infelicidad, de la tragedia, del llanto, de la muerte. "Memento mori", decían en la Antigua Roma. En España, volvimos a recordar esa durísma y salvaje enseñanza tres años más tarde.
Aquel día supimos que podemos llorar a muertos ajenos como si fueran propios, porque, ese once de septiembre de dos mil uno, todos, absolutamente todos, volvimos a recordar qué es el ser humano.
Hace diez años supimos que lo bueno no dura para siempre. Hoy sabemos que lo malo, por suerte, tampoco.
Hace diez años supimos que lo bueno no dura para siempre. Hoy sabemos que lo malo, por suerte, tampoco.
martes, 6 de septiembre de 2011
Origen. Planeta. Simios...Pues eso
Homenaje, reinicio, precuela, actualización...esas son las cuatro motivaciones que subyacen en la película que vi anoche: "El origen del planeta de los simios". Un film que pretende contar los precedentes de la mítica saga que en 1968 comenzó su andadura cinematográfica con una película antológica como fue "El planeta de los simios", una de mis distopías favoritas, basada en la novela homónima de Pierre Boulle y que propició a Charlton Heston uno de sus papeles más emblemáticos. La historia de esta película aborda las mismas premisas que las películas "La conquista del planeta de los simios" y "La batalla por el planeta de los simios", es decir, explicar cómo llegaron los primates a dominar el mundo, aunque con un argumento más verosímil o menos enrevesado que los de aquellos films.
En esta ocasión, no hay guerra nuclear ni cientos de años de evolución ni enrevesados viajes en el tiempo, sino un fármaco experimental que contiene en su composición las semillas tanto de la evolución como de la extinción, convirtiéndose así en una síntesis artificial de génesis y apocalipsis. Así, si, sucintamente, la pentalogía de antaño prevenía y criticaba la carrera armamentística nuclear, "El origen del planeta de los simios" advierte de los riesgos de jugar a ser Dios en un laboratorio.
Lo que permanece inmanente es esa crítica al comportamiento del hombre como un salvaje despiadado para el resto de especies y congéneres, realzado por la bondad y el sufrimiento de los simios, que se vuelven más "malvados" cuanto más se humanizan.
Otro detalle a su favor son los fugaces guiños a la saga clásica: la cacería/captura en la jungla, la Estatua de la Libertad con la que juega el simio protagonista, el lanzamiento y posterior pérdida de la nave Ícarus, la carga de la policía a caballo...
Hasta ahí, todo francamente interesante y positivo. Al igual que lo es la más que aceptable y creíble recreación de los primates (gracias a Weta Digital) y la "interpretación" de Andy Serkis como el entrañable y carismático César.
Y poco más, porque los "peros" que se pueden poner a la cinta son suficientes para dejarte cierta sensación de frustración al salir del cine. A saber: Un excesivo metraje, una narración propensa al anticlímax, un guión mejorable, unas escenas de acción sin muchas concesiones (realistas) a la violencia (en pos de una taquilla para todos los públicos) y unas interpretaciones que, en líneas generales, son desfavorables en el bando "humano" (exceptuando a un James Franco que se limita a salvar su prestigio).
Quizás es que yo tenía más expectativas de las debidas, quizás es que la sombra de "El planeta de los simios" es demasiado alargada o quizás es que esta película adquiriría más valor como inicio de una nueva saga que como film autónomo y autoconclusivo. Sea como fuere, "El origen del planeta de los simios" es una película que al ir de más a menos te deja con un hambre cinéfila que se puede saciar perfectamente viendo de nuevo el soberbio título de 1968.
sábado, 27 de agosto de 2011
"Super 8": Como las películas de nuestra infancia
"Indiana Jones en busca del Arca perdida" (1981), "ET" (1982), "La historia interminable" (1984), "Los Goonies" (1985), "Dentro del laberinto" (1986), "La princesa prometida" (1987)...todas ellas son películas que, además de marcar y definir nuestra infancia/generación (a aquellos que somos nacidos en el 80), ejemplifican una concepción del cine como producto de puro entretenimiento, limpio (sin insultos ni violencia explícita), familiar (ni el padre ni el hijo se aburren viéndolas) y con valores (principal y frecuentemente, el de la amistad). Un tipo de cine cultivado por directores como Robert Zemeckis, Chris Columbus, Jim Henson, o, especialmente, los maestros George Lucas y Steven Spielberg. ¿Qué films podríamos nombrar hoy como herederos de los arriba citados? Pues toda la filmografía de Pixar, todas las películas de Tim Burton, las sagas más famosas de nuestro tiempo ("Harry Potter", "El Señor de los Anillos" y "Piratas del Caribe")...y "Super 8".
Por otra parte, "Los Goonies" (1985), nuevamente, "Exploradores" (1985), "Cuenta conmigo" (1986), "Una pandilla alucinante" (1987)...son películas también de nuestra niñez que representan casi un subgénero cinematográfico: el de aventuras de una pandilla de niños, los cuales reproducen los arquetipos sociales de la infancia de su época al tiempo que sufren toda clase de peripecias con sabor iniciático y que, en el fondo, hablan del paso a la vida adulta mediante la afirmación y el descubrimiento de la propia personalidad. ¿Qué films podríamos considerar como los nuevos referentes de este subgénero? Pues, otra vez, "Harry Potter"...y "Super 8".
Y es que la película que vi el jueves por la noche es, como evidencia un cartel promocional de inspiración ochentera, un homenaje y una actualización de esas películas que en los 80 nos maravillaban como niños y, en no pocas ocasiones, nos hacían sentirnos protagonistas de las mismas al reconocer en sus personajes a nuestros "iguales". Con un enfoque amable, clásico y entrañable, "Super 8" nos narra las peripecias de un grupo de niños amantes del cine que en 1979, mientras intentan grabar una película casera de zombis, se ven involucrados en una aventura inimaginable que recuerda al espectador bien claramente que en la producción está el hombre detrás de "ET" y "Parque Jurásico" y en la dirección y el guión el responsable de "Cloverfield" y "Perdidos": Steven Spielberg y J.J.Abrams. Por ello, no es de extrañar que en esta película haya extraterrestre, conspiración, destrozos y...amistad. Porque, en el fondo, "Super 8" gira en torno a la amistad: Ya sea la de los niños de la simpática pandilla entre sí como la de éstos con el misterioso e indescriptilbe ser venido del espacio exterior.
La película agrada, entretiene, contiene divertidos guiños cinéfilos (ojo a la decoración del cuarto del protagonista, trufado de referencias a "La guerra de las galaxias" y los "monstruos de la Universal") y, aunque no es ninguna obra maestra, gustará a los más pequeños y, a los que ya no lo somos tanto, nos provocará una nostálgica sonrisa al evocarnos maravillosamente esas películas que marcaron hace años a toda una generación. Toda una magdalena de Proust cinematográfica, ideal para evadirse en una calurosa noche de verano.
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