El film, dirigido con gusto, sensibilidad y brillantez por Mike Mills, cuenta la historia de Oliver Fields, o, mejor dicho, las historias de Oliver (fantástico Ewan McGregor): De Oliver y su padre (Hal, genial Christopher Plummer), de Oliver y su madre (Georgia, estupenda Mary Page Keller), de Oliver y su novia Anna (mágica Mélanie Laurent), de Oliver y su perro (Arthur, el divertido "Jack Russell" Cosmo), y de Oliver y sus sueños, miedos, recuerdos, inseguridades. A lo largo del metraje, la cinta, basada en las propias vivencia del director con su difunto padre, nos habla de enfermedad, sexualidad, relaciones familiares, relaciones sentimentales y de todas las cosas que hacen que la vida sea difícil catalogarla sólo con un adjetivo. Combinando hábilmente el pasado (flashbacks) y el presente, la narración cinematográfica más ortodoxa y metáforas visuales muy originales, la comedia y el drama, "Beginners" aborda cómo enfrentar la muerte, la ausencia, el amor, la pérdida, las convenciones sociales, los prejuicios, los recuerdos, las dudas y, sobre todo, la felicidad. Porque, si de algo trata esta película es del miedo a ser feliz...y cómo vencerlo.Y parece que la receta está clara: siendo uno mismo. Con lo que la moraleja está clara: Sólo siendo nosotros mismos, seremos felices de verdad. Porque, como evidencia el film, lo importante no es cuánto se tarde en ser feliz, sino en serlo.domingo, 31 de julio de 2011
"Beginners": Nunca es tarde
"Beginners". Talento, emoción, sentimiento, originalidad. "Beginners". Alegría, tristeza, euforia, dolor. "Beginners". Vida, muerte, amor, desamor. "Beginners". Felicidad. "Beginners"...o cómo hacer que el resto de películas parezcan peores. Esta es la película que vi anoche. Una pequeña joya que aguarda discreta en algunas salas esperando que alguien tenga el placer de verla. Lógicamente, es una opinión subjetiva. También hay obras maestras de otras Artes que no gustan a todo el mundo...
El film, dirigido con gusto, sensibilidad y brillantez por Mike Mills, cuenta la historia de Oliver Fields, o, mejor dicho, las historias de Oliver (fantástico Ewan McGregor): De Oliver y su padre (Hal, genial Christopher Plummer), de Oliver y su madre (Georgia, estupenda Mary Page Keller), de Oliver y su novia Anna (mágica Mélanie Laurent), de Oliver y su perro (Arthur, el divertido "Jack Russell" Cosmo), y de Oliver y sus sueños, miedos, recuerdos, inseguridades. A lo largo del metraje, la cinta, basada en las propias vivencia del director con su difunto padre, nos habla de enfermedad, sexualidad, relaciones familiares, relaciones sentimentales y de todas las cosas que hacen que la vida sea difícil catalogarla sólo con un adjetivo. Combinando hábilmente el pasado (flashbacks) y el presente, la narración cinematográfica más ortodoxa y metáforas visuales muy originales, la comedia y el drama, "Beginners" aborda cómo enfrentar la muerte, la ausencia, el amor, la pérdida, las convenciones sociales, los prejuicios, los recuerdos, las dudas y, sobre todo, la felicidad. Porque, si de algo trata esta película es del miedo a ser feliz...y cómo vencerlo.Y parece que la receta está clara: siendo uno mismo. Con lo que la moraleja está clara: Sólo siendo nosotros mismos, seremos felices de verdad. Porque, como evidencia el film, lo importante no es cuánto se tarde en ser feliz, sino en serlo.
Impecable tanto técnica como artísticamente, "Beginners" tiene en su calidad y calidez humana sus principales virtudes y, pese a huir de cualquier efectismo y cualquier otro elemento que reste credibilidad a todas las historias que cuenta al espectador, consigue que éste salga del cine emocionado, en todos los sentidos. En mi caso, con unas lágrimas que cruzaron una sonrisa de pura satisfacción.
Y si a estas alturas, no he conseguido que a ti que lees esto te entren ganas de ver esta película tan brillante, original, tierna y honesta, es que soy un completo inútil y no merece la pena seguir escribiendo más. Y si lo he conseguido, tampoco hay más que decir: Sólo ver. Sentir. Pensar. Disfrutar.
martes, 19 de julio de 2011
Los Memorables
Hay Miserables que se leen, porque un genio los escribió. Y hay otros que se sienten, porque unos genios los cantaron. Hoy hablaré de estos últimos.
He de reconocer que el del viernes pasado fue mi primer encuentro con la emocionante redención de Jean Valjean y de quienes le rodearon en la convulsa Francia revolucionaria de comienzos del XIX. Creo que el defecto se tornó en virtud, pues me expuse a presenciar este espectáculo sin ideas ni imágenes preconcebidas y eso me permitió disfrutar como sólo se puede hacer una primera vez.
La obra literaria, deudora de su tiempo, es un ejemplo magnífico del Romanticismo, con su amor puro y obstaculizado, su pasión irrefrenable, su idealización constante, su exaltado patriotismo, su conflictivo maniqueísmo, sus enrevesadas tramas, su rebeldía contra el destino...El montaje musical, deudor de nuestro tiempo, es una apabullante muestra de prodigio técnico y artístico.
Y así se podría acabar este artículo para el que no tengo palabras pero sí emociones. Eso es lo que queda, una vez acabada la función, retumbando dentro del asombrado espectador como el eco agradable y nostálgico que queda cuando presencias algo que sólo se puede calificar como inolvidable. Porque, sin importar siglos, contextos ni versiones, "Los Miserables" es una historia universal por la sencilla razón de que habla un lenguaje, el del corazón, que es común para cualquier ser humano. De ahí el éxito, de ahí los 25 años ininterrumpidos en cartel, de ahí las butacas llenas, de ahí las ovaciones. Aunque, en esto último, al menos en Madrid, tiene buena parte de culpa un elenco simplemente fantástico encabezado por un portentoso artista llamado Gerónimo Rauch.
Y poco más puedo escribir...porque lo que yo quiero contar, sólo se puede escuchar, sólo se puede ver, sólo se puede sentir. Quizás una cosa más: Si alguien quiere ir a un espectáculo cuyo único defecto es que termina, sólo se me ocurren dos palabras: Los Memorables.
jueves, 14 de julio de 2011
Talento, cambios y…Ratatouille
El pasado viernes 8 tuve la oportunidad de ver el evento “Thinking Party 2011”, una más que interesante jornada en la que un variopinto grupo de conferenciantes procedentes de distintas disciplinas profesionales ejemplificaron con sus vivencias y pensamientos que no existe una realidad única y objetiva, sino un rico y heterogéneo compendio de realidades subjetivas conformadas por la percepción y las experiencias de cada persona, como resumió perfectamente el filósofo Ortega y Gasset cuando dijo: "Hay tantas realidades como puntos de vista". Una aseveración que va directa contra la línea de flotación de quienes se creen en posesión de verdades incuestionables u opiniones irrefutables y que abre las puertas del éxito a quienes quieren triunfar personal y profesionalmente sin renunciar a todo aquello que le hace ser quien es.
Lo cierto es que jornadas como la “Thinking Party 2011” permiten comprobar gratamente cómo el talento puede anidar en cualquier parte, independientemente de la edad, el físico, la formación y el desempeño profesional. Por lo cual, el problema no es si hay talento o no, sino el trato que se le da. Actualmente, hay quien prefiere cercenar al talento para convertirlo en mera eficacia, desestimarlo a favor de “lo convencional” a la hora de educar, travestirlo de normalidad para evitar la diferenciación, disolverlo en rutinas, ahogarlo en trámites burocráticos y/o, directamente, ningunearlo por considerarse un rasgo “subversivo”. Por eso, da gusto escuchar testimonios de personas que, gracias a que alguien confió en ellas para darles una oportunidad o a que se la crearon por sí solas, han triunfado haciendo de su talento su herramienta de trabajo. ¿Pero qué es el talento? Quizás sea la cualidad para realizar bien una tarea o actividad, quizás sea la capacidad para hacer algo que los demás no hacen, quizás sea la creatividad para convertir lo inesperado en éxito, quizás sea la voluntad de querer ser distinto sin que ello signifique ser “más” o “menos”…quizás sea todo ello. Y esto me lleva a recordar cierta frase de una fantástica película, "Ratatouille", producto de una empresa donde, por cierto, la confianza en el talento es santo y seña como es Pixar: “El mundo suele ser cruel con el nuevo talento, las nuevas creaciones; lo nuevo necesita amigos”. Bienvenidos sean pues escaparates como este evento en los que se permite mostrar, reivindicar y compartir el talento sin miedos, complejos ni restricciones.
Llegados a este punto, conviene añadir que la “Thinking Party 2011” supuso el broche al ciclo de conferencias “Entendiendo los cambios”, organizado por Fundación Telefónica, y que a lo largo de este año y de la mano de destacados ponentes internacionales ha analizado desde distintas perspectivas esta sociedad asentada en la constante y mutante vanguardia que habilitan las nuevas tecnologías. Unas conferencias que se podrían cristalizar en las siguientes reflexiones:
- Si te centras en lo que dejas atrás, no podrás ver lo que tienes delante.
- Lo único predecible es que la vida es impredecible.
- El cambio está en nosotros.
Unos conceptos francamente interesantes y que cuya procedencia no hay que buscar en grandes estrados sino, de nuevo, en el maravilloso film "Ratatouille". Pero, volviendo al ciclo, lo que queda claro es que no hay que tener miedo al cambio o a los cambios, sea cual sea el contexto del que hablemos. Y ése es, junto con el trato del talento que comentaba arriba, otro de los grandes problemas de nuestro tiempo: el enorme recelo que despierta todo aquello que signifique novedad, ruptura, innovación. ¿Por qué? Porque no todo el mundo tiene la apertura de miras ni/o el coraje personal suficientes para ver en los cambios oportunidades para mejorar y disfrutar con algo nuevo. Si todo el mundo fuera reacio a cambiar o a permitir los cambios, hoy seguiríamos en cuevas vestidos con pieles y pintando rocosas paredes. Pero, por suerte, no es así y hoy podemos hablar del futuro, al igual que se ha hecho en el ciclo “Entendiendo los cambios”, como algo incierto pero excitante y lleno de oportunidades. Porque es en el futuro donde está la progresión, la evolución y el crecimiento. Porque es en el futuro donde podemos construir nuestras metas, proyectos e ilusiones. Porque es en el futuro donde podemos ser mejores de lo que somos. Porque es en el futuro donde nos esperan nuevos retos que podemos convertir en razones para ser optimistas.
Por todo ello, yo si alguien me pregunta “¿A dónde vas?” haré mía la frase de "Ratatouille" y responderé: “Con suerte, hacia delante”, porque, como dice Anton Ego, “lo nuevo necesita amigos”.
lunes, 11 de julio de 2011
El año de la estrella
Hay noches mágicas y días que no se olvidan. Hay fechas que cambian la historia de todo un país, otras cambian la de una persona y, algunas, muy pocas, lo cambian todo a la vez. Hay imágenes, sonidos, colores y sensaciones que juegan a ser inmortales. Hay momentos en los que la vida deja de ser lo que se espera para ser lo que se sueña. Hay instantes que detienen el tiempo y puedes sentir que la magia, lo indescriptible, pasa de estar a tu alrededor a estar dentro de ti. Hay circunstancias, casualidades, en las que la felicidad encuentra el camino de vuelta. Hay cosas que sólo se recuerdan con el corazón. Y este artículo habla de todo ello. Puede que sea el más pequeño de cuantos he escrito, pero también es, quizás, el más grande. Hace un año, una imagen para el recuerdo. Hace un año, un pulpo tuvo razón. Hace un año, ganamos el Mundial de Fútbol. Hace un año, el sueño se hizo realidad. Hace un año, por la noche, la felicidad.
miércoles, 6 de julio de 2011
La cabeza del Bautista
¿Qué le viene a la cabeza si lee la palabra "SGAE"? Puede que nada...o puede que un campo semántico compartido con términos como "caradura", "jeta", "espabilado", "golfo", "pícaro", "descarado", "bribón", "granuja", "rufián", "tunante" o, a tenor de los últimos acontecimientos, "mangante".
Estos corsarios a sueldo del Estado, que ven paranoicamente a supuestos filibusteros a los que depredar hasta debajo de las piedras (les ha faltado poco para empezar a cobrar a quien tararee una canción) y que han contribuido decisivamente a que la piratería deje de ser un problema para convertirse en una práctica aceptada socialmente, están pasando por unos momentos muy delicados. Cosa de la que me alegro. Y no es que me congratule de que la SGAE, como institución, esté en la diana, sino de que hayan quedado en evidencia pública y notoria parte de su bochornosa cúpula directiva, que, parece, y digo parece, que son, presuntamente, peores piratas que aquellos a quienes han hostigado estos años.
Ha tenido que ser la "Operación Saga" (esto sí que es un "triunfo" de operación y no la de Gestmusic) la que haya tornado a parte de sus dirigentes en presuntos delicuentes. No sé por qué, pero ahora se me viene a la mente una frase marxiana que podrían suscribir buena parte de los inculpados: "Partiendo de la nada, alcancé las más altas cimas de la miseria". Con semejantes hijos de Monipodio, era cuestión de tiempo que alguien encontrara pruebas fehacientes para calificarles como "sinvergüenzas". Ya sólo queda que la Justicia ponga la guinda...
Por lo demás, con tanto agravio y abuso cometido y/o alentado por las SGAE en los últimos años (ahí están las hemerotecas para recordar disparates y rapiñas varias), es lógico que buena parte de la sociedad española presencie con agrado este escarnio y aplauda, aunque sea en la intimidad, el paseo por la picota de estos presuntos inocentes.
De todos modos, tampoco espero que ni la popularidad ni el "modus operandi" de la SGAE cambie en los tiempos venideros, habida cuenta de que en los comicios del 30 de junio triunfó la candidatura leal a los hoy enchironables o enchironados y que tiene como rostros más visibles a los que ayer emitieron un comunicado para renegar con la boca pequeña y mantener una sospechosa actitud de "precaución". Y es que la SGAE cuenta desde hace días como nuevos dirigentes a artistas de prestigio indudable como Caco Senante, autor de ese hit internacional titulado "Mojo Picón" y que debería cambiarse el nombre artístico por la que está cayendo, y ejemplos de coherencia como cierto asturiano que pasó de cantar a Franco ("Un gran hombre") a escribir la letra de una canción para "La Pasionaria"...
En fin, que mientras llega la esperada y deseable desinfección de la SGAE, yo, como Salomé (la de la Biblia, no la del vestido imposible) me limitaré a pedir la cabeza del Bautista (el rufián, no el profeta).
viernes, 1 de julio de 2011
"Le savoir-être" o el abucheo a la francesa
Es paradójico que una nación tan paradigmáticamente asociada al refinamiento, la compostura y las buenas maneras como es Francia sea ejemplo de lo contrario cuando España anda por medio. Yo lo viví personalmente cuando hace años viajé por tierras galas, ya que la sensación que percibí al tratar con las gentes de aquellos lares, especialmente en París, era la de estar hablando con personas que tienen grabado genéticamente el despectivo "África comienza en los Pirineos", como sentenció el célebre autor francés Alexandre Dumas (padre de mosqueteros y montecristos). Ignoro de dónde proviene este desprecio y desapego proverbial, aunque conociendo la peculiar e intrincada idiosincrasia francesa, tan propensa al chovinismo, el motivo puede ser cualquiera, hasta el más nimio.De todos modos, cuando ser español es un orgullo, los desaires que ello pueda provocar son motivos de satisfacción.
Lo que no me gusta tanto es que en el ámbito deportivo se critique y ataque con saña a virtuosos campeones como Rafa Nadal o Alberto Contador, cuyos excepcionales triunfos en el tenis y el ciclismo han sembrado la admiración y el aplauso de casi todo el mundo. Y digo casi porque sucesos como los que hemos vuelto a ver en los telediarios recientemente recuerdan que pertenecer a la cuna del prêt-à-porter no exime de comportarse como un perfecto gañán o un maleducado de manual. A continuación, dejo dos muestras de la exquisita educación del público con estos dos deportistas españoles:
¿Qué les mueve a comportarse así? ¿La envidia? ¿Un enfermizo y absurdo desdén por todo lo español? ¿La incomodidad de comprobar constantemente que España no es un país de bárbaros asilvestrados? ¿El recuerdo de que fue aquí donde se les empezó a estropear el tinglado napoleónico? ¿O tal vez la carencia que adolece Francia en los últimos lustros de deportistas que sean tan exitosos y modélicos? Quién sabe...Yo, desde luego no lo sé.
Lo que sí sé es que España es un país que, en contra de lo que digan ciertos demagogos y cretinos, secularmente se ha caracterizado por ser una tierra de mestizaje, integración y apertura, y en el que ninguna persona de bien se siente excluida ni menospreciada por su nacionalidad, credo, color o apetencias en el catre.
Con todo ello no quiero dar a entender que detesto a Francia y a sus gentes, pues nada más lejos de la realidad, valgan como muestra de eso mis buenas amistades francesas o mis viajes por aquellas latitudes. Del mismo modo, tampoco es una crítica contra el conjunto de la ciudadanía gala, sino contra aquellos que presumen de una cosa que no muestran: respeto, compostura, educación o, dicho en la lengua de Molière, "savoir-être". En definitiva, contra todas esas personas capaces de provocar que alguien pierda los papeles de esta manera:
De todos modos, si alguien quiere corregir todas estas muestras de pésima educación, mejor que aprenda de, por ejemplo, los agradecimientos de Rafa Nadal cualquiera de las seis ocasiones que ha ganado la final del Roland Garros...La clase, ya se sabe.
miércoles, 29 de junio de 2011
Sentimiento. Cuatro letras
Estaban en el parada del autobús, resguardándose como podían del intenso calor. Mientras esperaban, mantenían una conversación sencilla, breve, apenas audible. Compartieron un gesto tierno, una mirada cómplice, una cariñosa sonrisa y una cercanía que no se podía medir con adoquines de la acera. Y en estas llegó el bus. Él, galante, tendió la mano para ayudarla a subir sin percance alguno. Ella, sujetándose en las mecánicas jambas del vehículo, se volvió y le emplazó dulcemente a verse "a las ocho, en el Retiro, donde siempre". Él sonrió y asintió. Ella se inclinó y le despidió con fugaz y suave beso. Las puertas del autobús se cerraron. De nuevo los pequeños detalles, un sutil gesto de la mano respondido con una sonrisa y dos caras de felicidad templada y asentada. Ella se sentó en silencio y él se perdió distorsionado en las ventanas conforme avanzaba el autobús.
Esto lo presencié ayer de camino al trabajo. Una escena anónima y de una simplicidad que la convertiría en anodina si no fuera por este detalle: La edad. Si fuera por la frescura y complicidad que irradiaban ambos, eran dos chavales enredados en las primeras efervescencias sentimentales. Si fuera por la discreción y mesura que denotaban los dos, eran una pareja a la que la madurez ha desprovisto de las estridencias y torpezas juveniles. Pero lo cierto es que tanto ella como él peinaban orgullosos canas y exhibían sin complejo alguno un ábaco de arrugas que llevaba el cómputo de toda una vida. Un detalle que reviste a aquella escena
de un halo divertido y entrañable y que me llevó a pensar en todos los momentos, situaciones y circunstancias que esa pareja habrá compartido, en todas las vicisitudes que habrán vivido, en todos los problemas y las adversidades que habrán superado, en todas las pequeñas victorias cotidianas que habrán celebrado, en todos los recuerdos y las anécdotas que atestiguan su historia. A pensar, en definitiva, en su conquista humilde, queda e incuestionable de la felicidad.
de un halo divertido y entrañable y que me llevó a pensar en todos los momentos, situaciones y circunstancias que esa pareja habrá compartido, en todas las vicisitudes que habrán vivido, en todos los problemas y las adversidades que habrán superado, en todas las pequeñas victorias cotidianas que habrán celebrado, en todos los recuerdos y las anécdotas que atestiguan su historia. A pensar, en definitiva, en su conquista humilde, queda e incuestionable de la felicidad.Cuando me quise dar cuenta, estaba profundamente admirado. Porque, honestamente, si ya la vida es como es y convierte caprichosa y súbitamente lo que era una comedia romántica en un amargo melodrama; si ya la vida es como es y mina el camino a la alegría con decenas de imprevistos y cientos de personas sin mayor vocación que la de joder; si ya la vida es como es y lo que hoy era
balada mañana puede ser concierto de black metal y pasado un réquiem; si ya la vida es como es y sustituye "porque sí" la miel por la hiel en los labios; si ya la vida es como es y cuando menos te lo esperas ya estás en los créditos del final...ser los protagonistas de una escena así en estos tiempos en los que la podredumbre y la vileza se airean en cualquier pantalla; en los que se promociona, alienta y rentabiliza la infidelidad, en los que las promesas parecen estar hechas para romperlas; en los que lo más cómodo es buscar excusas para tomar las de Villadiego; en los que el compromiso es un nocivo alérgeno; en los que las relaciones personales se han transformado en un restaurante de comida
rápida; en los que hay quien quiere convertir al corazón en un bazar chino; en los que todo se ha devaluado tanto que cuesta valorar hasta lo más evidente; en los que la soledad hace extrañas compañías de cama; en los que la televisión ha convertido a seres humanos en burdos pedazos de carne; en los que las bajas pasiones cotizan al alza; en los que muchas historias no van más allá del prólogo; en los que la convivencia es una estación de paso; en los que alguien ha violado a la musa; en los que el arrepentimiento llega con retraso; en los que soñar despierto es un imán para gentuza; en los que ser feliz parece cosa casi de otro tiempo...ser los protagonistas de una escena así en tiempos así, como digo, es una proeza, un triunfo, una gesta, una victoria de aquello que verdaderamente nos distingue de los animales: la capacidad para querer y la habilidad para demostrarlo de mil maneras distintas.
balada mañana puede ser concierto de black metal y pasado un réquiem; si ya la vida es como es y sustituye "porque sí" la miel por la hiel en los labios; si ya la vida es como es y cuando menos te lo esperas ya estás en los créditos del final...ser los protagonistas de una escena así en estos tiempos en los que la podredumbre y la vileza se airean en cualquier pantalla; en los que se promociona, alienta y rentabiliza la infidelidad, en los que las promesas parecen estar hechas para romperlas; en los que lo más cómodo es buscar excusas para tomar las de Villadiego; en los que el compromiso es un nocivo alérgeno; en los que las relaciones personales se han transformado en un restaurante de comida
rápida; en los que hay quien quiere convertir al corazón en un bazar chino; en los que todo se ha devaluado tanto que cuesta valorar hasta lo más evidente; en los que la soledad hace extrañas compañías de cama; en los que la televisión ha convertido a seres humanos en burdos pedazos de carne; en los que las bajas pasiones cotizan al alza; en los que muchas historias no van más allá del prólogo; en los que la convivencia es una estación de paso; en los que alguien ha violado a la musa; en los que el arrepentimiento llega con retraso; en los que soñar despierto es un imán para gentuza; en los que ser feliz parece cosa casi de otro tiempo...ser los protagonistas de una escena así en tiempos así, como digo, es una proeza, un triunfo, una gesta, una victoria de aquello que verdaderamente nos distingue de los animales: la capacidad para querer y la habilidad para demostrarlo de mil maneras distintas.Por todo ello, la escena del autobús tiene quizás mucho de inverosímil, de irreal, de truco de magia. Tal vez por eso me recordó a cierta preciosa secuencia de la película "UP". Y no sé cómo acabará esta historia, pero no me arriesgo mucho si digo que muy bien. De lo que estoy seguro es de que ayer a las ocho, en el Retiro, "donde siempre", dos personas se encontraron y saborearon tranquilamente la felicidad que premia el hecho de haber luchado toda la vida por un sentimiento de cuatro letras. Amor.
martes, 21 de junio de 2011
Péndulo Studios o cómo disfrutar de videojuegos españoles
Aunque hace más de cuatro ya los mencioné en un artículo sobre videojuegos, el talento y la brillantez de la española Péndulo Studios se ha asentado de una forma tan irrefutable y exitosa que es para mí casi obligatorio repasar los juegos de esta empresa que tantas buenísimas horas me han hecho pasar delante del ordenador.
Antes de nada, vaya por delante que Péndulo Studios no es la única compañía española que se ha hecho hueco, nombre y fama en el ultracompetitivo sector de los videojuegos. Basta recordar a Pyro Studios (responsable de la exitosa saga "Commandos" y de la película "Planet 51") y a MercurySteam (desarrolladora del reciente y triunfal "Castlevania: Lords of Shadow" y, anteriormente, del inquietante "Clive Barker's Jericho"), dos empresas que en la industria, la prensa y la clientela de los videojuegos son ya igual de conocidas y valoradas que Péndulo Studios.
Pero, volviendo al tema del artículo, ¿cuáles son los motivos de mi devoción por esta empresa? Son dos: 1) Que cultivan y honran excelentemente el género encumbrado y mitificado antaño por las totémicas Lucas Arts y Sierra: las aventuras gráficas, a quienes rinden por cierto evidentes homenajes (especialmente a la madre que parió al Monkey Island) en sus primeros videojuegos y 2) Que combinan calidad, creatividad, ingenio y humor en cantidades tan grandes como acertadas, desarrollando videojuegos que, en el peor de los casos, son francamente entretenidos.
¿Cuáles son esos videojuegos? Unos cuantos títulos que he tenido la suerte de comprar, jugar y disfrutar de principio a fin y que son...
"Igor: Objetivo Uikokahonia" (1994). Con notable influencia en aspecto e interfaz de los grandes clásicos de Lucas Arts (Monkey Island, Maniac Mansion, Indiana Jones...), esta simpática aventura pone al jugador en la piel de un estudiante que tendrá que solventar toda clase de peripecias universitarias para conseguir conquistar a la chica de sus sueños.
"Hollywood Monsters" (1997). Videojuego de transición gráfica entre "Igor" y los "Runaway", el jugador acompaña a dos periodistas en una hilarante trama de misterio en la que están presentes absolutamente todos los grandes monstruos del cine clásico.
"Runaway": Trilogía conformada por "A road adventure" (2001), "El sueño de la Tortuga" (2006) y "A Twist of Fate" (2009) y que es, para mí, lo mejor que se ha hecho en aventura gráfica desde que Lucas Arts abandonó el género. La historia orbita en torno a las accidentadas aventuras del joven Brian Basco y su novia Gina Timmins en una
trama que fusiona géneros propios del cine como thriller, aventura, road movie, y ciencia ficción (con más de un guiño a famosísimas películas que no descubriré aquí) que nos llevará por todo el planeta para encontrarnos con una inmensa galería de personajes estrafalarios y entrañables para resolver todos los misterios y
enredos en los que se ven envueltos los protagonistas. Tres juegos que tanto técnica comoargumentalmente son sencillamente magníficos y que regalan horas y horas de pura diversión a quien se siente al otro lado de la pantalla. Son los que asentaron definitivamente las señas de identidad de Péndulo Studios: calidad, originalidad y humor."The Next BIG Thing" (2011). O lo que es lo mismo: "Hollywood Monsters 2". Secuela indirecta del título de 1997 en la que acompañamos al periodista Dan Murray y a la alocada Liz Allaire en una desternillante aventura que rinde homenaje no sólo no ya a los monstruos más célebres del séptimo arte, sino también a grandes clásicos de la ciencia ficción y la serie B.Un videojuego que evidencia que los únicos que pueden superar a Péndulo Studios son...Péndulo Studios.
En definitiva: Es un auténtico placer que en un campo como el de los videojuegos España se haya sacudido complejos y haya evidenciado que aquí, cuando se quiere y se apuesta por ello, se pueden hacer productos magníficos, "videojuegos de culto instantáneo", aventuras que se recuerdan con el mismo agrado que las tradicionalmente impresas, ficciones que nos evaden y divierten por el empeño y la constancia de empresas geniales como Péndulo Studios.
viernes, 17 de junio de 2011
Los cuentos no son (sólo) cosa de niños
Hace casi cinco años hablé breve y socarronamente en este mismo blog sobre el tema de hoy, pero en esta ocasión me gustaría hacerlo con algo más de profundidad y seriedad. ¿Alguien se ha parado a pensar seriamente en los cuentos que escuchábamos de niños y leemos de adultos a los que heredarán la tierra? ¿En qué es lo que verdaderamente quieren decir los cuentos de hadas?
Vaya por delante que no pretendo menospreciar ni desconsiderar el importante papel que la imaginación, el contexto, las vivencias, las filias y las fobias de los Grimm, Perrault, Andersen y compañía desempeñan en la creación y composición de sus célebres obras literarias, pero...tampoco hay que perder de vista lo siguiente:
- La mágica chistera de los cuentos: Así se podría denominar al inconsciente colectivo, perfectamente perfilado por Carl Gustav Jung, pensamiento constante, implícito y compartido por toda la Humanidad, enriquecido y utilizado por todos los seres humanos durante miles de años, que nutre universalmente de símbolos, arquetipos y estereotipos cualquier creación artística y sin el cual es imposible entender la aceptación indiscriminada y el arraigo secular de los cuentos. Éstos no tienen éxito sólo por su calidad literaria, el
carisma de sus personajes o el interés de su trama. Tienen éxito principalmente porque en el fondo hablan de algo que a todos nos suena conocido y asumimos como propio, sin importar fechas ni lugares. En este sentido, los cuentos se podría decir que son los distintos vestidos que los autores suelen elegir para vestir símbolos y arquetipos tan viejos como el hombre, significantes y significados anidados en esa mente. Siguiendo en esta línea, se podría decir que la creatividad, la imaginación no es otra cosa que la facilidad que tiene un autor (en este caso, un cuentista) para acceder a ese infinito desván que es el inconsciente colectivo con el fin de extraer lo que más le guste de cuanto allí vea para transmitir algo de una forma nueva. En definitiva: El inconsciente colectivo es la chistera con la que el escritor obra la magia de extraer historias y personajes.
- Un mensaje nada pueril: Deleitarse exclusiva y literalmente con las peripecias fantásticas narradas en los cuentos de hadas no deja de ser un error disculpable en el caso de los más pequeños pero lamentable en el caso de los adultos. Los cuentos distan mucho de ser ficciones sólo aptas para niños, puesto que, más allá de lo narrado, allende el entretenimiento más literario y literal, subyace un mensaje que cala
inconscientemente en el infantil lector y que puede ser fácilmente detectable por el adulto. ¿Qué quiero decir? Pues sencillamente que estas creaciones literarias no sólo cuentan sino que enseñan, adoctrinan o aleccionan con brillante sutileza. Así, el lector, obnubilado con el disfrute de la ficción, queda inoculado inconscientemente con un mensaje que se conforma por tres componentes que pueden estar o no relacionados entre sí: 1) La propia formación y educación del autor, 2) El canon ético del ambiente (tiempo y espacio, región y época, etc) en la que se escribe y 3) El canon ético del ambiente en el que se lee. Los mensajes subyacentes en los cuentos derivan de cualquiera de estas tres variantes y, si bien puede haber divergencias y excepciones, normalmente obedecen a un tipo de educación, moral y ética de corte tradicional. De ahí que muchas de las lecciones o enseñanzas encriptadas en estas ensoñaciones literarias vayan destinadas a preparar al bisoño lector para una correcta adecuación a los estándares morales y cívicos de la sociedad en la que deberá integrarse en un futuro; es decir, predisponen o dirigen al niño en lo que el autor o la sociedad del momento consideren el buen camino. Por eso, mensajes como "No confíes en extraños", "No te dejes llevar por las apariencias", "No permitas que las pasiones te dominen", "No des de lado a tus allegados", "No seas cobarde", "Piensa antes de actuar", "No seas vanidoso", "No mientas", "No desobedezcas lo que te ordenen" y cientos de preceptos similares, moldean (o castran, según se mire) la actitud del niño en aras a convertirlo en lo que el canon del momento establezca como buena persona o buen ciudadano. Gracias a la perpetuación mediante la "transmisión" de padres a hijos como lectores de cuentos, las lecciones en ellas contenidos conforman un corpus de "valores universales" que responden directamente a lo que está considerado adecuado por la sociedad.
¿Es esto algo nuevo? En absoluto. Ya en la Antigüedad los mitos desempeñaban una función muy similar, al igual que hoy el cine (las películas infantiles y las de terror) realizan una tarea casi idéntica a la de los cuentos como manipuladores de la conducta de
sus receptores.
sus receptores.El mejor ejemplo para darnos cuenta de todo ello lo tenemos en la sensacional película de "Shrek", que al mismo tiempo que subvierte hilarantemente los arquetipos, estereotipos y roles más típicos de los cuentos de hadas, pone en solfa las reglas y los "mandatos" que comentaba anteriormente.
En definitiva, invito al lector a que piense en cualquier cuento de los que han trufado su infancia y medite si no encierra algo más que una simple aventura de seres fantásticos...Y es que, en el fondo, los cuentos no son (sólo) cosa de niños.
Dedicado a quien me hace entender y disfrutar de este cuento que es la vida.
domingo, 12 de junio de 2011
Como en el 32 en Alemania
La crisis económica castiga con especial dureza a la región. La sociedad se unifica en el drama del vacío, el espanto de un futuro quebrado, el recuerdo anhelante de tiempos mejores ya pasados, la desconfianza en una clase política incapaz y el rencor universal por creerse maltratados y manipulados por terceros. Y así, el llanto da paso a la murmuración y ésta al puñetazo en la mesa y éste a su vez al grito exaltado y furibundo. Y cada vez más personas se concentran en torno a la figura de quien les promete un idílico porvenir, de quien les habla de recuperar algo que era suyo, de quien les anima a estar orgullosos de nacer donde han nacido, de quien les convence de que las cosas van a cambiar radicalmente, de quien les vaticina que quien no se suba a ese tren será arrollado por él. De esta forma, la vida vuelve a cobrar sentido aunque sea entendida como una revancha contra la historia y como una venganza contra aquel que no esté de acuerdo en que ése es el único camino y que diferir o dudar es condenar las aspiraciones de una mayoría social. Mientras, aprovechando la ingenuidad y la desidia de las autoridades, el candidato logra sibilinamente serpentear en torno al poder y espera.Y se celebran las elecciones y el miedo y la ira van a las urnas y lo que antaño fue una fuerza política cercana a la marginalidad, se convierte en la más votada, no de forma absoluta, pero sí suficientemente poderosa como para convertir cualquier discrepancia en un acto de heroísmo.Y la piel de cordero cae a los pies de un lobo exultante.
Habrá quien piense, después de leer este comienzo, que estoy hablando del resultado en el País Vasco en los últimos comicios. Lo cierto es que estoy hablando del ascenso al poder y posterior triunfo electoral de un hombre llamado Adolf Hitler y de un partido político conocido como Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, o, lo que es lo mismo, Partido Nazi. La principal diferencia que encuentro entre uno y otro suceso es, dejando al margen criterios cronológicos, geográficos y culturales, que en el caso del nazismo el exterminio vino después de la victoria en las urnas, mientras que en de la izquierda abertzale el exterminio ha venido antes.
No voy a entrar a valorar ahora a Bildu, Sortu, ANV, PCTV, Euskal Herritarrok, Batasuna o Herri Batasuna, porque no me gusta perder el tiempo hablando de máscaras políticas de asesinos. Tampoco voy a hablar ahora de la Justicia de este país, porque no quiero acordarme de togas que deberían ser camisas de fuerza. Ni voy a hablar ahora de las reivindicaciones políticas nacionalistas vascas, porque para reflexionar sobre ficciones sin ninguna base histórica, prefiero hacerlo sobre Conan y su Cimmeria. Y mucho menos voy a descubrir ahora las vergüenzas de un sistema político que permite acceder al poder a auténticos monstruos como Hitler.
De lo que quiero hablar es de la honestidad, la integridad, la sensatez, la coherencia y, por encima de todo, la valentía de un joven edil que no se ha dejado atemorizar por los bastardos que hoy patalean y mañana disparan y con su solo voto ha impedido que los gañanes letales de Bildu arrebaten a la tranquilidad una alcaldía más.
Por eso, este artículo, mi aplauso y mi admiración va para Carlos García, concejal del PP en Elorrio (Vizcaya). Bravo, héroe, bravo.
domingo, 29 de mayo de 2011
Un gesto de campeón
No tenía pensado escribir sobre lo que aconteciera en el encuentro de anoche. No tenía pensado escribir sobre un equipo que de un tiempo a esta parte me cae tan antipático como otros que cordialmente detesto (Real Madrid, Sevilla FC...). No tenía pensado escribir sobre un partido de fútbol que no disputaron ni mi Atleti ni la Selección española. No tenía pensado escribir sobre una entidad de la que buena parte de su directiva, cuerpo técnico y plantilla no se sienten españoles pese a serlo. No tenía pensado escribir sobre un club que ha renegado de sus valores para caer en la falsa modestia, cuando no directamente en la soberbia. Pero pasó algo increíble.
Y por increíble no quiero decir que el F.C.Barcelona ganara su enésima copa; ni que el Barça diera un baile a un rival que mental, anímica, táctica y futbolísticamente fue inferior e indigno de una final de Liga de Campeones; o que Xavi volviera a demostrar que él y no otro, él y no ningún argentino sobrevalorado hasta el ridículo con las nalgas lamidas por medio planeta, él y nadie más es el mejor jugador de ese deporte con destellos de arte que es el fútbol.
Por increíble me refiero a un emotivo gesto que tuvo lugar al término del partido y que, por impresionante y conmovedor, merece ser recordado con tanto o mayor merecimiento que lo ocurrido en el tiempo reglamentario.
Uno de los dos protagonistas de ese momento fue Eric Abidal, jugador cuyo mayor mérito hay que encontrarlo fuera del terreno de juego, al superar en tiempo récord un tumor hepático. Pero el gran protagonista de esa escena y el motivo por el que escribo este artículo no fue él.
Carles Puyol i Saforcada. Carles Puyol. Puyol. En el plano deportivo, sus magníficas cualidades como jugador y su apabullante palmarés lo sitúan merecidísimamente en el panteón de mitos del fútbol. En el plano personal, bueno...después de lo de anoche, creo que es para mí uno de los mejores seres humanos que ha pisado un recinto deportivo.
No le importó que fuera el gran capitán del Barça (y uno de los pocos que en ese vestuario aún tiene valores dignos de elogio). No le importó que la de anoche fuera tal vez su última oportunidad de disputar una final de "Champions". No le importó que el entrenador le sacara en las postrimerías del partido con la idea de que una impertinente lesión no le impidiera alzar un trofeo que se ha merecido tanto o más que aquellos que se llevan flashes, titulares y ovaciones. No le importó. Cedió el brazalete de la capitanía y regaló el momento de gloria y la foto en el álbum a otro compañero. Se inmoló en el altar de la generosidad ante los ojos de todo el mundo. Y un gesto así sólo está al alcance de los elegidos, de los que ganan con el corazón, de los que conquistan el recuerdo, de jugadores y personas como Carles Puyol. Bravo, capità. Que gran ets!
martes, 24 de mayo de 2011
El final del AtlétiKun
Se va. Se hartó. Se cansó. Se desilusionó. Se va. El "Kun" Agüero, referente deportivo y emocional del Atlético de Madrid, quiere irse y se irá. El que hace años convirtió al "ex equipo de Fernando Torres" en el "AtlétiKun" ha decidido convertirlo ahora en el "ex equipo de Sergio "Kun" Agüero". Lógico: El Atlético de Madrid actualmente (y desde hace demasiados años) es un lugar donde la genialidad y la brillantez no encuentran acomodo al ser un marasmo de mediocridad e insensatez que priva a los grandes jugadores de aspirar a títulos. Una entidad en la que el éxito se ha convertido en una excepción y la vulgaridad una costumbre emanada y alentada desde los despachos. La misma razón que hace cuatro años suscitó la migración de ese icono colchonero que fue, es y será Torres. Nada nuevo.
¿Los culpables? Casi en exclusiva, por reiteración y permanencia, los dirigentes: Enrique Cerezo, el productor con cabellera de playmobil, y Miguel Ángel Gil Marín, el fraudulento máximo accionista. Unos bobos muy listos que desde hace casi una década compiten bochornosamente entre sí para ver quién de los
dos tiene menos vergüenza y sentido común; unos cretinos indignos de la historia del club y de la afición que se han especializado en devaluar deportivamente al Atlético permitiendo que directores deportivos lamentables, entrenadores "low cost" y jugadores con más jeta que talento no tengan reparo alguno en mancillar el cariño de la afición y el historial de un equipo. Unos impresentables que por decencia deberían haberse ido ya hace años o, mejor dicho, nunca haber puesto un pie en el Calderón.
dos tiene menos vergüenza y sentido común; unos cretinos indignos de la historia del club y de la afición que se han especializado en devaluar deportivamente al Atlético permitiendo que directores deportivos lamentables, entrenadores "low cost" y jugadores con más jeta que talento no tengan reparo alguno en mancillar el cariño de la afición y el historial de un equipo. Unos impresentables que por decencia deberían haberse ido ya hace años o, mejor dicho, nunca haber puesto un pie en el Calderón.Si a ese escenario le añadimos la ponzoñosa soberbia que ha pervertido a un buen entrenador como Quique Sánchez Flores, el irresponsable e insospechado egocentrismo de Forlán, un vestuario desquiciado por las luchas internas y una costosa plantilla que mayoritariamente parece haber sido contratada en un bazar chino, el resultado es el que ha sido: Una temporada lamentable (y van...).
Así las cosas, a nadie le debe extrañar que los cracks, las estrellas, el talento quieran irse del Atleti como alma que lleva el diablo. El Kun, mito de importación, ya ha soltado amarras. De Gea, mito de exportación, puede ser el siguiente...
Quizás a los aficionados colchoneros como yo nos dolería menos todo esto si fuéramos conscientes de que el Atlético que legó Jesús Gil es un bonsai que se cree secuoya. O quizás por eso precisamente nos duele tanto.
Sea como fuere, no me apena que el Atleti se despida por enésima vez de sus mitos e ídolos de la afición, porque siempre surgen otros para recoger el testigo del cariño y la admiración, como dije hace años en el artículo "Con indios así". Lo que me apena es que el Atlético les incite a ello a base de vulgaridad.
Espero y deseo que el Kun encuentre un equipo que no le quede pequeño y, mientras, que en el Atleti alguien se preocupe de verdad por hacerlo de nuevo grande.
Mientras tanto, yo seguiré estando orgulloso de animar a un club que antaño sudaba la magia para hacer historia.
lunes, 23 de mayo de 2011
Las elecciones en cinco definiciones
Desastre:
1. m. Desgracia grande, suceso infeliz y lamentable.
2. m. Cosa de mala calidad, mal resultado, mala organización, mal aspecto, etc.
1. m. Desgracia grande, suceso infeliz y lamentable.
2. m. Cosa de mala calidad, mal resultado, mala organización, mal aspecto, etc.
1. m. Concepto equivocado o juicio falso.
2. m. Acción desacertada o equivocada.
3. m. Cosa hecha erradamente.
4. m. Der. Vicio del consentimiento causado por equivocación de buena fe, que anula el acto jurídico si afecta a lo esencial de él o de su objeto.
3. m. Cosa hecha erradamente.
4. m. Der. Vicio del consentimiento causado por equivocación de buena fe, que anula el acto jurídico si afecta a lo esencial de él o de su objeto.
Victoria:1. f. Superioridad o ventaja que se consigue del contrario, en disputa o lid.
2. f. Vencimiento o sujeción que se consigue de los vicios o pasiones.
Éxito:1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.
2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo.
Necio:1. adj. Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber.
2. adj. Imprudente o falto de razón.
3. adj. Terco y porfiado en lo que hace o dice.
4. adj. Dicho de una cosa: Ejecutada con ignorancia, imprudencia o presunción.
domingo, 22 de mayo de 2011
La fiesta de la democracia
La fiesta de la democracia no está en los colegios electorales. La fiesta de la democracia no son las elecciones. Ya no.
¿Por qué? Porque la democracia es concebir la política como un servicio para toda la sociedad donde el bien común esté por encima de ideologías y egos.
La democracia es tener unos políticos que vivan "para" la política y no "de" la política.
La democracia es una economía que no esté secuestrada por lobbies de ningún tipo y desprovista de la picaresca sumergida.
La democracia es poseer unos bancos que piensen más en los ahorros de los ciudadanos que en los de sus directivos.
La democracia es un mercado laboral libre de la explotación que el paro permite a los contratantes.
La democracia es poder contar con unos sindicatos que no estén a sueldo de Gobiernos ni partidos y trabajen por el bienestar de los trabajadores y no por la holgazanería remunerada.
La democracia es disponer de un sistema judicial al que los inocentes respeten y los delincuentes teman, y no al revés.
La democracia es contar con unas leyes que no formen un corpus legislativo esquizofrénico y contradictorio.
La democracia es una Sanidad donde la calidad esté por encima del gasto económico.
La democracia es una Educación que se preocupe por formar y no adoctrinar y a la que se pueda acceder sin tener que rifar el porvenir de los más pequeños.
La democracia es una Universidad despolitizada donde el conocimiento y el esfuerzo sea la base de un futuro laboral y humano.
La democracia es saber que la Prensa nos va a informar únicamente con honestidad.
La democracia es disponer de unos medios de comunicación donde primen la calidad, la variedad y el buen gusto.
La democracia es una cultura sin ideologías y con talento.
La democracia es una sociedad donde se premie el mérito, se valore el civismo y el progreso no sea a costa del vecino.
La democracia es poder denunciar sin miedo ni cortapisas todo lo que no funciona y a quienes la pervierten o lo consienten.
Por eso, yo festejo la democracia de quienes se indignan ante quienes traicionan valores, se lucran con el fracaso, ponzoñan ideales, quiebran sueños y comprometen vidas.
Por eso, la fiesta de la democracia no está en los colegios electorales. Está en lugares como la Puerta del Sol.
Por eso, la fiesta de la democracia no son las elecciones. Son todas las personas que desde todos los rincones sociales e ideológicos se han puesto de acuerdo para decir basta. Son todos aquellos que van a transformar el ruido y la furia en algo mejor que lo que tenemos o, al menos, van a poner todo el alma en intentarlo.
sábado, 21 de mayo de 2011
"Piratas del Caribe: En mareas misteriosas": Secretos, mentiras y muñecos vudú
Anoche, como cabía esperar, fui a ver el estreno de la cuarta entrega de la saga más filibustera y taquillera del cine: "Piratas del Caribe: En mareas misteriosas", que supone el regreso del excéntrico y genial Jack Depp, perdón, Johnny Sparrow en una producción, costeada nuevamente por el Midas Jerry Bruckheimer, que ha perdido buena parte del elenco (adiós al insípido Bloom y a la sempiterna púber Knightley) y equipo técnico de las tres predecesoras (Gore Verbinski se fue al Oeste). Para suplir tales pérdidas, hay un nuevo director (Rob Marshall) y unos nuevos secundarios (un magnífico Ian McShane como Barbanegra y una convicente Penélope Cruz como la hija de éste y "ex" de Sparrow) además de viejos y excelentes "conocidos" de la tetralogía como Geoffrey Rush en el papel del capitán Barbossa.
La película está inspirada más que ninguna de sus antecesoras en una de las fuentes oficiales de la saga, la entretenida novela "En costas extrañas" de Tim Powers (publicada en España por Gigamesh), de la que toma ciertas tramas y personajes, si bien presenta notables divergencias y licencias respecto a ésta, necesarias para adecuarla coherentemente a la historia de
Sparrow y compañía. Sin desvelar mucho del argumento, diré que "En mareas misteriosas" narra la denodada lucha entre piratas, corsarios y dos potencias de entonces como España e Inglaterra por encontrar la Fuente de la Juventud,
competición en la que se ve inmerso el capitán Sparrow, quien intenta sobrevivir como puede (y de eso sabe mucho) en una espiral de secretos, mentiras, traiciones y venganzas y en la que la magia (negra) tiene una importancia bastante relevante.
Sparrow y compañía. Sin desvelar mucho del argumento, diré que "En mareas misteriosas" narra la denodada lucha entre piratas, corsarios y dos potencias de entonces como España e Inglaterra por encontrar la Fuente de la Juventud,
competición en la que se ve inmerso el capitán Sparrow, quien intenta sobrevivir como puede (y de eso sabe mucho) en una espiral de secretos, mentiras, traiciones y venganzas y en la que la magia (negra) tiene una importancia bastante relevante.La única pega que le puedo poner a este film es lo que, en mi opinión, es un primer acto ambientado en Londres demasiado artificioso y anacrónico y que era perfectamente evitable o, al menos, se podía haber emplazado en un lugar más acorde. Exceptuando eso, la cuarta entrega de "Piratas del Caribe" me ha
encantado y eso que la película va de menos a más: al principio se echa en falta el estilo de Verbinski y el espíritu de las tres primeras películas, pero al final nada te hace añorarlas ni acordarte de las ausencias, toda vez que el oficio de Marshall, la excelencia de McShane, la frescura de Cruz y la veteranía de Rush unidas a la divertida excentricidad de Depp mantienen el viento en las velas del entretenimiento.
"Piratas del Caribe: En mareas misteriosas" es a la vez un homenaje y un reinicio que, como película autónoma, funciona perfectamente al poseer ese espíritu de diversión para todas las edades en una historia de aventuras tan amena, limpia y agradable como los grandes clásicos del género.
encantado y eso que la película va de menos a más: al principio se echa en falta el estilo de Verbinski y el espíritu de las tres primeras películas, pero al final nada te hace añorarlas ni acordarte de las ausencias, toda vez que el oficio de Marshall, la excelencia de McShane, la frescura de Cruz y la veteranía de Rush unidas a la divertida excentricidad de Depp mantienen el viento en las velas del entretenimiento."Piratas del Caribe: En mareas misteriosas" es a la vez un homenaje y un reinicio que, como película autónoma, funciona perfectamente al poseer ese espíritu de diversión para todas las edades en una historia de aventuras tan amena, limpia y agradable como los grandes clásicos del género.
Tanto por el final de la película como por la escena que se regala a los fans más pacientes tras los créditos finales, no sería nada descabellado pensar en nuevas entregas de "Piratas del Caribe", pero, mientras el tiempo me da o no la razón, yo, como dije en cierto artículo, dejaré que Jack Sparrow riegue mi imaginación con ron. Yo-ho, yo-ho, un gran pirata soy...
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