miércoles, 29 de junio de 2011

Sentimiento. Cuatro letras

Estaban en el parada del autobús, resguardándose como podían del intenso calor. Mientras esperaban, mantenían una conversación sencilla, breve, apenas audible. Compartieron un gesto tierno, una mirada cómplice, una cariñosa sonrisa y una cercanía que no se podía medir con adoquines de la acera. Y en estas llegó el bus. Él, galante, tendió la mano para ayudarla a subir sin percance alguno. Ella, sujetándose en las mecánicas jambas del vehículo, se volvió y le emplazó dulcemente a verse "a las ocho, en el Retiro, donde siempre". Él sonrió y asintió. Ella se inclinó y le despidió con fugaz y suave beso. Las puertas del autobús se cerraron. De nuevo los pequeños detalles, un sutil gesto de la mano respondido con una sonrisa y dos caras de felicidad templada y asentada. Ella se sentó en silencio y él se perdió distorsionado en las ventanas conforme avanzaba el autobús.

Esto lo presencié ayer de camino al trabajo. Una escena anónima y de una simplicidad que la convertiría en anodina si no fuera por este detalle: La edad. Si fuera por la frescura y complicidad que irradiaban ambos, eran dos chavales enredados en las primeras efervescencias sentimentales. Si fuera por la discreción y mesura que denotaban los dos, eran una pareja a la que la madurez ha desprovisto de las estridencias y torpezas juveniles. Pero lo cierto es que tanto ella como él peinaban orgullosos canas y exhibían sin complejo alguno un ábaco de arrugas que llevaba el cómputo de toda una vida. Un detalle que reviste a aquella escena de un halo divertido y entrañable y que me llevó a pensar en todos los momentos, situaciones y circunstancias que esa pareja habrá compartido, en todas las vicisitudes que habrán vivido, en todos los problemas y las adversidades que habrán superado, en todas las pequeñas victorias cotidianas que habrán celebrado, en todos los recuerdos y las anécdotas que atestiguan su historia. A pensar, en definitiva, en su conquista humilde, queda e incuestionable de la felicidad.

Cuando me quise dar cuenta, estaba profundamente admirado. Porque, honestamente, si ya la vida es como es y convierte caprichosa y súbitamente lo que era una comedia romántica en un amargo melodrama; si ya la vida es como es y mina el camino a la alegría con decenas de imprevistos y cientos de personas sin mayor vocación que la de joder; si ya la vida es como es y lo que hoy era balada mañana puede ser concierto de black metal y pasado un réquiem; si ya la vida es como es y sustituye "porque sí" la miel por la hiel en los labios; si ya la vida es como es y cuando menos te lo esperas ya estás en los créditos del final...ser los protagonistas de una escena así en estos tiempos en los que la podredumbre y la vileza se airean en cualquier pantalla; en los que se promociona, alienta y rentabiliza la infidelidad, en los que las promesas parecen estar hechas para romperlas; en los que lo más cómodo es buscar excusas para tomar las de Villadiego; en los que el compromiso es un nocivo alérgeno; en los que las relaciones personales se han transformado en un restaurante de comida rápida; en los que hay quien quiere convertir al corazón en un bazar chino; en los que todo se ha devaluado tanto que cuesta valorar hasta lo más evidente; en los que la soledad hace extrañas compañías de cama; en los que la televisión ha convertido a seres humanos en burdos pedazos de carne; en los que las bajas pasiones cotizan al alza; en los que muchas historias no van más allá del prólogo; en los que la convivencia es una estación de paso; en los que alguien ha violado a la musa; en los que el arrepentimiento llega con retraso; en los que soñar despierto es un imán para gentuza; en los que ser feliz parece cosa casi de otro tiempo...ser los protagonistas de una escena así en tiempos así, como digo, es una proeza, un triunfo, una gesta, una victoria de aquello que verdaderamente nos distingue de los animales: la capacidad para querer y la habilidad para demostrarlo de mil maneras distintas.

Por todo ello, la escena del autobús tiene quizás mucho de inverosímil, de irreal, de truco de magia. Tal vez por eso me recordó a cierta preciosa secuencia de la película "UP". Y no sé cómo acabará esta historia, pero no me arriesgo mucho si digo que muy bien. De lo que estoy seguro es de que ayer a las ocho, en el Retiro, "donde siempre", dos personas se encontraron y saborearon tranquilamente la felicidad que premia el hecho de haber luchado toda la vida por un sentimiento de cuatro letras. Amor.

martes, 21 de junio de 2011

Péndulo Studios o cómo disfrutar de videojuegos españoles

Aunque hace más de cuatro ya los mencioné en un artículo sobre videojuegos, el talento y la brillantez de la española Péndulo Studios se ha asentado de una forma tan irrefutable y exitosa que es para mí casi obligatorio repasar los juegos de esta empresa que tantas buenísimas horas me han hecho pasar delante del ordenador.

Antes de nada, vaya por delante que Péndulo Studios no es la única compañía española que se ha hecho hueco, nombre y fama en el ultracompetitivo sector de los videojuegos. Basta recordar a Pyro Studios (responsable de la exitosa saga "Commandos" y de la película "Planet 51") y a MercurySteam (desarrolladora del reciente y triunfal "Castlevania: Lords of Shadow" y, anteriormente, del inquietante "Clive Barker's Jericho"), dos empresas que en la industria, la prensa y la clientela de los videojuegos son ya igual de conocidas y valoradas que Péndulo Studios.

Pero, volviendo al tema del artículo, ¿cuáles son los motivos de mi devoción por esta empresa? Son dos: 1) Que cultivan y honran excelentemente el género encumbrado y mitificado antaño por las totémicas Lucas Arts y Sierra: las aventuras gráficas, a quienes rinden por cierto evidentes homenajes (especialmente a la madre que parió al Monkey Island) en sus primeros videojuegos y 2) Que combinan calidad, creatividad, ingenio y humor en cantidades tan grandes como acertadas, desarrollando videojuegos que, en el peor de los casos, son francamente entretenidos.

¿Cuáles son esos videojuegos? Unos cuantos títulos que he tenido la suerte de comprar, jugar y disfrutar de principio a fin y que son...

"Igor: Objetivo Uikokahonia" (1994). Con notable influencia en aspecto e interfaz de los grandes clásicos de Lucas Arts (Monkey Island, Maniac Mansion, Indiana Jones...), esta simpática aventura pone al jugador en la piel de un estudiante que tendrá que solventar toda clase de peripecias universitarias para conseguir conquistar a la chica de sus sueños.
"Hollywood Monsters" (1997). Videojuego de transición gráfica entre "Igor" y los "Runaway", el jugador acompaña a dos periodistas en una hilarante trama de misterio en la que están presentes absolutamente todos los grandes monstruos del cine clásico.
"Runaway": Trilogía conformada por "A road adventure" (2001), "El sueño de la Tortuga" (2006) y "A Twist of Fate" (2009) y que es, para mí, lo mejor que se ha hecho en aventura gráfica desde que Lucas Arts abandonó el género. La historia orbita en torno a las accidentadas aventuras del joven Brian Basco y su novia Gina Timmins en una trama que fusiona géneros propios del cine como thriller, aventura, road movie, y ciencia ficción (con más de un guiño a famosísimas películas que no descubriré aquí) que nos llevará por todo el planeta para encontrarnos con una inmensa galería de personajes estrafalarios y entrañables para resolver todos los misterios y enredos en los que se ven envueltos los protagonistas. Tres juegos que tanto técnica comoargumentalmente son sencillamente magníficos y que regalan horas y horas de pura diversión a quien se siente al otro lado de la pantalla. Son los que asentaron definitivamente las señas de identidad de Péndulo Studios: calidad, originalidad y humor.

"The Next BIG Thing" (2011). O lo que es lo mismo: "Hollywood Monsters 2". Secuela indirecta del título de 1997 en la que acompañamos al periodista Dan Murray y a la alocada Liz Allaire en una desternillante aventura que rinde homenaje no sólo no ya a los monstruos más célebres del séptimo arte, sino también a grandes clásicos de la ciencia ficción y la serie B.Un videojuego que evidencia que los únicos que pueden superar a Péndulo Studios son...Péndulo Studios.

En definitiva: Es un auténtico placer que en un campo como el de los videojuegos España se haya sacudido complejos y haya evidenciado que aquí, cuando se quiere y se apuesta por ello, se pueden hacer productos magníficos, "videojuegos de culto instantáneo", aventuras que se recuerdan con el mismo agrado que las tradicionalmente impresas, ficciones que nos evaden y divierten por el empeño y la constancia de empresas geniales como Péndulo Studios.

viernes, 17 de junio de 2011

Los cuentos no son (sólo) cosa de niños

Hace casi cinco años hablé breve y socarronamente en este mismo blog sobre el tema de hoy, pero en esta ocasión me gustaría hacerlo con algo más de profundidad y seriedad. ¿Alguien se ha parado a pensar seriamente en los cuentos que escuchábamos de niños y leemos de adultos a los que heredarán la tierra? ¿En qué es lo que verdaderamente quieren decir los cuentos de hadas?

Vaya por delante que no pretendo menospreciar ni desconsiderar el importante papel que la imaginación, el contexto, las vivencias, las filias y las fobias de los Grimm, Perrault, Andersen y compañía desempeñan en la creación y composición de sus célebres obras literarias, pero...tampoco hay que perder de vista lo siguiente:

  •  La mágica chistera de los cuentos: Así se podría denominar al inconsciente colectivo, perfectamente perfilado por Carl Gustav Jung, pensamiento constante, implícito y compartido por toda la Humanidad, enriquecido y utilizado por todos los seres humanos durante miles de años, que nutre universalmente de símbolos, arquetipos y estereotipos cualquier creación artística y sin el cual es imposible entender la aceptación indiscriminada y el arraigo secular de los cuentos. Éstos no tienen éxito sólo por su calidad literaria, el carisma de sus personajes o el interés de su trama. Tienen éxito principalmente porque en el fondo hablan de algo que a todos nos suena conocido y asumimos como propio, sin importar fechas ni lugares. En este sentido, los cuentos se podría decir que son los distintos vestidos que los autores suelen elegir para vestir símbolos y arquetipos tan viejos como el hombre, significantes y significados anidados en esa mente. Siguiendo en esta línea, se podría decir que la creatividad, la imaginación no es otra cosa que la facilidad que tiene un autor (en este caso, un cuentista) para acceder a ese infinito desván que es el inconsciente colectivo con el fin de extraer lo que más le guste de cuanto allí vea para transmitir algo de una forma nueva. En definitiva: El inconsciente colectivo es la chistera con la que el escritor obra la magia de extraer historias y personajes.
  • Un mensaje nada pueril: Deleitarse exclusiva y literalmente con las peripecias fantásticas narradas en los cuentos de hadas no deja de ser un error disculpable en el caso de los más pequeños pero lamentable en el caso de los adultos. Los cuentos distan mucho de ser ficciones sólo aptas para niños, puesto que, más allá de lo narrado, allende el entretenimiento más literario y literal, subyace un mensaje que cala inconscientemente en el infantil lector y que puede ser fácilmente detectable por el adulto. ¿Qué quiero decir? Pues sencillamente que estas creaciones literarias no sólo cuentan sino que enseñan, adoctrinan o aleccionan con brillante sutileza. Así, el lector, obnubilado con el disfrute de la ficción, queda inoculado inconscientemente con un mensaje que se conforma por tres componentes que pueden estar o no relacionados entre sí: 1) La propia formación y educación del autor, 2) El canon ético del ambiente (tiempo y espacio, región y época, etc) en la que se escribe y 3) El canon ético del ambiente en el que se lee. Los mensajes subyacentes en los cuentos derivan de cualquiera de estas tres variantes y, si bien puede haber divergencias y excepciones, normalmente obedecen a un tipo de educación, moral y ética de corte tradicional. De ahí que muchas de las lecciones o enseñanzas encriptadas en estas ensoñaciones literarias vayan destinadas a preparar al bisoño lector para una correcta adecuación a los estándares morales y cívicos de la sociedad en la que deberá integrarse en un futuro; es decir, predisponen o dirigen al niño en lo que el autor o la sociedad del momento consideren el buen camino. Por eso,  mensajes como "No confíes en extraños", "No te dejes llevar por las apariencias", "No permitas que las pasiones te dominen", "No des de lado a tus allegados", "No seas cobarde",  "Piensa antes de actuar", "No seas vanidoso", "No mientas", "No desobedezcas lo que te ordenen" y cientos de preceptos similares, moldean (o castran, según se mire) la actitud del niño en aras a convertirlo en lo que el canon del momento establezca como buena persona o buen ciudadano. Gracias a la perpetuación mediante la "transmisión" de padres a hijos como lectores de cuentos, las lecciones en ellas contenidos conforman un corpus de "valores universales" que responden directamente a lo que está considerado adecuado por la sociedad.
¿Es esto algo nuevo? En absoluto. Ya en la Antigüedad los mitos desempeñaban una función muy similar, al igual que hoy el cine (las películas infantiles y las de terror) realizan una tarea casi idéntica a la de los cuentos como manipuladores de la conducta de sus receptores.

El mejor ejemplo para darnos cuenta de todo ello lo tenemos en la sensacional película de "Shrek", que al mismo tiempo que subvierte hilarantemente los arquetipos, estereotipos y roles más típicos de los cuentos de hadas, pone en solfa las reglas y los "mandatos" que comentaba anteriormente.

En definitiva, invito al lector a que piense en cualquier cuento de los que han trufado su infancia y medite si no encierra algo más que una simple aventura de seres fantásticos...Y es que, en el fondo, los cuentos no son (sólo) cosa de niños.

Dedicado a quien me hace entender y disfrutar de este cuento que es la vida.

domingo, 12 de junio de 2011

Como en el 32 en Alemania

La crisis económica castiga con especial dureza a la región. La sociedad se unifica en el drama del vacío, el espanto de un futuro quebrado, el recuerdo anhelante de tiempos mejores ya pasados, la desconfianza en una clase política incapaz y el rencor universal por creerse maltratados y manipulados por terceros. Y así, el llanto da paso a la murmuración y ésta al puñetazo en la mesa y éste a su vez al grito exaltado y furibundo. Y cada vez más personas se concentran en torno a la figura de quien les promete un idílico porvenir, de quien les habla de recuperar algo que era suyo, de quien les anima a estar orgullosos de nacer donde han nacido, de quien les convence de que las cosas van a cambiar radicalmente, de quien les vaticina que quien no se suba a ese tren será arrollado por él. De esta forma, la vida vuelve a cobrar sentido aunque sea entendida como una revancha contra la historia y como una venganza contra aquel que no esté de acuerdo en que ése es el único camino y que diferir o dudar es condenar las aspiraciones de una mayoría social. Mientras, aprovechando la ingenuidad y la desidia de las autoridades, el candidato logra sibilinamente serpentear en torno al poder y espera.Y se celebran las elecciones y el miedo y la ira van a las urnas y lo que antaño fue una fuerza política cercana a la marginalidad, se convierte en la más votada, no de forma absoluta, pero sí suficientemente poderosa como para convertir cualquier discrepancia en un acto de heroísmo.Y la piel de cordero cae a los pies de un lobo exultante.

Habrá quien piense, después de leer este comienzo, que estoy hablando del resultado en el País Vasco en los últimos comicios. Lo cierto es que estoy hablando del ascenso al poder y posterior triunfo electoral de un hombre llamado Adolf Hitler y de un partido político conocido como Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, o, lo que es lo mismo, Partido Nazi. La principal diferencia que encuentro entre uno y otro suceso es, dejando al margen criterios cronológicos, geográficos y culturales, que en el caso del nazismo el exterminio vino después de la victoria en las urnas, mientras que en de la izquierda abertzale el exterminio ha venido antes

No voy a entrar a valorar ahora a Bildu, Sortu, ANV, PCTV, Euskal Herritarrok, Batasuna o Herri Batasuna, porque no me gusta perder el tiempo hablando de máscaras políticas de asesinos. Tampoco voy a hablar ahora de la Justicia de este país, porque no quiero acordarme de togas que deberían ser camisas de fuerza. Ni voy a hablar ahora de las reivindicaciones políticas nacionalistas vascas, porque para reflexionar sobre ficciones sin ninguna base histórica, prefiero hacerlo sobre Conan y su Cimmeria. Y mucho menos voy a descubrir ahora las vergüenzas de un sistema político que permite acceder al poder a auténticos monstruos como Hitler.

De lo que quiero hablar es de la honestidad, la integridad, la sensatez, la coherencia y, por encima de todo, la valentía de un joven edil que no se ha dejado atemorizar por los bastardos que hoy patalean y mañana disparan y con su solo voto ha impedido que los gañanes letales de Bildu arrebaten a la tranquilidad una alcaldía más.

Por eso, este artículo, mi aplauso y mi admiración va para Carlos García, concejal del PP en Elorrio (Vizcaya). Bravo, héroe, bravo.

domingo, 29 de mayo de 2011

Un gesto de campeón

No tenía pensado escribir sobre lo que aconteciera en el encuentro de anoche. No tenía pensado escribir sobre un equipo que de un tiempo a esta parte me cae tan antipático como otros que cordialmente detesto (Real Madrid, Sevilla FC...). No tenía pensado escribir sobre un partido de fútbol que no disputaron ni mi Atleti ni la Selección española. No tenía pensado escribir sobre una entidad de la que buena parte de su directiva, cuerpo técnico y plantilla no se sienten españoles pese a serlo. No tenía pensado escribir sobre un club que ha renegado de sus valores para caer en la falsa modestia, cuando no directamente en la soberbia. Pero pasó algo increíble.

Y por increíble no quiero decir que el F.C.Barcelona ganara su enésima copa; ni que el Barça diera un baile a un rival que mental, anímica, táctica y futbolísticamente fue inferior e indigno de una final de Liga de Campeones; o que Xavi volviera a demostrar que él y no otro, él y no ningún argentino sobrevalorado hasta el ridículo con las nalgas lamidas por medio planeta, él y nadie más es el mejor jugador de ese deporte con destellos de arte que es el fútbol

Por increíble me refiero a un emotivo gesto que tuvo lugar al término del partido y que, por impresionante y conmovedor, merece ser recordado con tanto o mayor merecimiento que lo ocurrido en el tiempo reglamentario

Uno de los dos protagonistas de ese momento fue Eric Abidal, jugador cuyo mayor mérito hay que encontrarlo fuera del terreno de juego, al superar en tiempo récord un tumor hepático. Pero el gran protagonista de esa escena y el motivo por el que escribo este artículo no fue él.

Carles Puyol i Saforcada. Carles Puyol. Puyol.  En el plano deportivo, sus magníficas cualidades como jugador y su apabullante palmarés lo sitúan merecidísimamente en el panteón de mitos del fútbol. En el plano personal, bueno...después de lo de anoche, creo que es para mí uno de los mejores seres humanos que ha pisado un recinto deportivo

No le importó que fuera el gran capitán del Barça (y uno de los pocos que en ese vestuario aún tiene valores dignos de elogio). No le importó que la de anoche fuera tal vez su última oportunidad de disputar una final de "Champions". No le importó que el entrenador le sacara en las postrimerías del partido con la idea de que una impertinente lesión no le impidiera alzar un trofeo que se ha merecido tanto o más que aquellos que se llevan flashes, titulares y ovaciones. No le importó. Cedió el brazalete de la capitanía y regaló el momento de gloria y la foto en el álbum a otro compañero. Se inmoló en el altar de la generosidad ante los ojos de todo el mundo. Y un gesto así sólo está al alcance de los elegidos, de los que ganan con el corazón, de los que conquistan el recuerdo, de jugadores y personas como Carles Puyol. Bravo, capità. Que gran ets!

martes, 24 de mayo de 2011

El final del AtlétiKun

Se va. Se hartó. Se cansó. Se desilusionó. Se va. El "Kun" Agüero, referente deportivo y emocional del Atlético de Madrid, quiere irse y se irá. El que hace años convirtió al "ex equipo de Fernando Torres" en el "AtlétiKun" ha decidido convertirlo ahora en el "ex equipo de Sergio "Kun" Agüero". Lógico: El Atlético de Madrid actualmente (y desde hace demasiados años) es un lugar donde la genialidad y la brillantez no encuentran acomodo al ser un marasmo de mediocridad e insensatez que priva a los grandes jugadores de aspirar a títulos. Una entidad en la que el éxito se ha convertido en una excepción y la vulgaridad una costumbre emanada y alentada desde los despachos. La misma razón que hace cuatro años suscitó la migración de ese icono colchonero que fue, es y será Torres. Nada nuevo.

¿Los culpables? Casi en exclusiva, por reiteración y permanencia, los dirigentes: Enrique Cerezo, el productor con cabellera de playmobil, y Miguel Ángel Gil Marín, el fraudulento máximo accionista. Unos bobos muy listos que desde hace casi una década compiten bochornosamente entre sí para ver quién de los dos tiene menos vergüenza y sentido común; unos cretinos indignos de la historia del club y de la afición que se han especializado en devaluar deportivamente al Atlético permitiendo que directores deportivos lamentables, entrenadores "low cost" y jugadores con más jeta que talento no tengan reparo alguno en mancillar el cariño de la afición y el historial de un equipo. Unos impresentables que por decencia deberían haberse ido ya hace años o, mejor dicho, nunca haber puesto un pie en el Calderón.

Si a ese escenario le añadimos la ponzoñosa soberbia que ha pervertido a un buen entrenador como Quique Sánchez Flores, el irresponsable e insospechado egocentrismo de Forlán, un vestuario desquiciado por las luchas internas y una costosa plantilla que mayoritariamente parece haber sido contratada en un bazar chino, el resultado es el que ha sido: Una temporada lamentable (y van...).
Así las cosas, a nadie le debe extrañar que los cracks, las estrellas, el talento quieran irse del Atleti como alma que lleva el diablo. El Kun, mito de importación, ya ha soltado amarras. De Gea, mito de exportación, puede ser el siguiente...

Quizás a los aficionados colchoneros como yo nos dolería menos todo esto si fuéramos conscientes de que el Atlético que legó Jesús Gil es un bonsai que se cree secuoya. O quizás por eso precisamente nos duele tanto.

Sea como fuere, no me apena que el Atleti se despida por enésima vez de sus mitos e ídolos de la afición, porque siempre surgen otros para recoger el testigo del cariño y la admiración, como dije hace años en el artículo "Con indios así". Lo que me apena es que el Atlético les incite a ello a base de vulgaridad.

Espero y deseo que el Kun encuentre un equipo que no le quede pequeño y, mientras, que en el Atleti alguien se preocupe de verdad por hacerlo de nuevo grande.

Mientras tanto, yo seguiré estando orgulloso de animar a un club que antaño sudaba la magia para hacer historia.

lunes, 23 de mayo de 2011

Las elecciones en cinco definiciones

Desastre:
1. m. Desgracia grande, suceso infeliz y lamentable.
2. m. Cosa de mala calidad, mal resultado, mala organización, mal aspecto, etc.

 

Error:
1. m. Concepto equivocado o juicio falso.
2. m. Acción desacertada o equivocada.
3. m. Cosa hecha erradamente.
4. m. Der. Vicio del consentimiento causado por equivocación de buena fe, que anula el acto jurídico si afecta a lo esencial de él o de su objeto.

Victoria:
1. f. Superioridad o ventaja que se consigue del contrario, en disputa o lid.
2. f. Vencimiento o sujeción que se consigue de los vicios o pasiones.

Éxito:
1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.
2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo.



Necio:
1. adj. Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber.
2. adj. Imprudente o falto de razón.
3. adj. Terco y porfiado en lo que hace o dice.
4. adj. Dicho de una cosa: Ejecutada con ignorancia, imprudencia o presunción.

domingo, 22 de mayo de 2011

La fiesta de la democracia

La fiesta de la democracia no está en los colegios electorales. La fiesta de la democracia no son las elecciones. Ya no. 

¿Por qué? Porque la democracia es concebir la política como un servicio para toda la sociedad donde el bien común esté por encima de ideologías y egos. 
La democracia es tener unos políticos que vivan "para" la política y no "de" la política.
La democracia es una economía que no esté secuestrada por lobbies de ningún tipo y desprovista de la picaresca sumergida.
La democracia es poseer unos bancos que piensen más en los ahorros de los ciudadanos que en los de sus directivos. 
La democracia es un mercado laboral libre de la explotación que el paro permite a los contratantes.
La democracia es poder contar con unos sindicatos que no estén a sueldo de Gobiernos ni partidos y trabajen por el bienestar de los trabajadores y no por la holgazanería remunerada.
La democracia es disponer de un sistema judicial al que los inocentes respeten y los delincuentes teman, y no al revés.
La democracia es contar con unas leyes que no formen un corpus legislativo esquizofrénico y contradictorio.
La democracia es una Sanidad donde la calidad esté por encima del gasto económico.
La democracia es una Educación que se preocupe por formar y no adoctrinar y a la que se pueda acceder sin tener que rifar el porvenir de los más pequeños.
La democracia es una Universidad despolitizada donde el conocimiento y el esfuerzo sea la base de un futuro laboral y humano.
La democracia es saber que la Prensa nos va a informar únicamente con honestidad.
La democracia es disponer de unos medios de comunicación donde primen la calidad, la variedad y el buen gusto.
La democracia es una cultura sin ideologías y con talento.
La democracia es una sociedad donde se premie el mérito, se valore el civismo y el progreso no sea a costa del vecino.
La democracia es poder denunciar sin miedo ni cortapisas todo lo que no funciona y a quienes la pervierten o lo consienten.

Por eso, yo estoy contento y orgulloso de saber que no estoy solo al reclamar un país mejor que el que sufrimos.
Por eso, yo festejo la democracia de quienes se indignan ante quienes traicionan valores, se lucran con el fracaso, ponzoñan ideales, quiebran sueños y comprometen vidas.
Por eso, la fiesta de la democracia no está en los colegios electorales. Está en lugares como la Puerta del Sol.
Por eso, la fiesta de la democracia no son las elecciones. Son todas las personas que desde todos los rincones sociales e ideológicos se han puesto de acuerdo para decir basta. Son todos aquellos que van a transformar el ruido y la furia en algo mejor que lo que tenemos o, al menos, van a poner todo el alma en intentarlo.

sábado, 21 de mayo de 2011

"Piratas del Caribe: En mareas misteriosas": Secretos, mentiras y muñecos vudú

Anoche, como cabía esperar, fui a ver el estreno de la cuarta entrega de la saga más filibustera y taquillera del cine: "Piratas del Caribe: En mareas misteriosas", que supone el regreso del excéntrico y genial Jack Depp, perdón, Johnny Sparrow en una producción, costeada nuevamente por el Midas Jerry Bruckheimer, que ha perdido buena parte del elenco (adiós al insípido Bloom y a la sempiterna púber Knightley) y equipo técnico de las tres predecesoras (Gore Verbinski se fue al Oeste). Para suplir tales pérdidas, hay un nuevo director (Rob Marshall) y unos nuevos secundarios (un magnífico Ian McShane como Barbanegra y una convicente Penélope Cruz como la hija de éste y "ex" de Sparrow) además de viejos y excelentes "conocidos" de la tetralogía como Geoffrey Rush en el papel del capitán Barbossa.
La película está inspirada más que ninguna de sus antecesoras en una de las fuentes oficiales de la saga, la entretenida novela "En costas extrañas" de Tim Powers (publicada en España por Gigamesh), de la que toma ciertas tramas y personajes, si bien presenta notables divergencias y licencias respecto a ésta, necesarias para adecuarla coherentemente a la historia de Sparrow y compañía. Sin desvelar mucho del argumento, diré que "En mareas misteriosas" narra la denodada lucha entre piratas, corsarios y dos potencias de entonces como España e Inglaterra por encontrar la Fuente de la Juventud, competición en la que se ve inmerso el capitán Sparrow, quien intenta sobrevivir como puede (y de eso sabe mucho) en una espiral de secretos, mentiras, traiciones y venganzas y en la que la magia (negra) tiene una importancia bastante relevante.

La única pega que le puedo poner a este film es lo que, en mi opinión, es un primer acto ambientado en Londres demasiado artificioso y anacrónico y que era perfectamente evitable o, al menos, se podía haber emplazado en un lugar más acorde. Exceptuando eso, la cuarta entrega de "Piratas del Caribe" me ha encantado y eso que la película va de menos a más: al principio se echa en falta el estilo de Verbinski y el espíritu de las tres primeras películas, pero al final nada te hace añorarlas ni acordarte de las ausencias, toda vez que el oficio de Marshall, la excelencia de McShane, la frescura de Cruz y la veteranía de Rush unidas a la divertida excentricidad de Depp mantienen el viento en las velas del entretenimiento.

"Piratas del Caribe: En mareas misteriosas" es a la vez un homenaje y un reinicio que, como película autónoma, funciona perfectamente al poseer ese espíritu de diversión para todas las edades en una historia de aventuras tan amena, limpia y agradable como los grandes clásicos del género.

Tanto por el final de la película como por la escena que se regala a los fans más pacientes tras los créditos finales, no sería nada descabellado pensar en nuevas entregas de "Piratas del Caribe", pero, mientras el tiempo me da o no la razón, yo, como dije en cierto artículo, dejaré que Jack Sparrow riegue mi imaginación con ron. Yo-ho, yo-ho, un gran pirata soy...

jueves, 19 de mayo de 2011

Cinco años de blog

Ayer, miércoles, hubo un pequeño cumpleaños: el 5 aniversario de este blog transformado en refugio de mi vocación periodística, este "sitio de mi recreo" que es esta atalaya desde la que escribo sin miedo de todo aquello que me llama la atención. 

Cinco años en los que he compartido mi opinión con todo aquel que quisiera leerla y durante los cuales temas y sucesos de toda índole han sido protagonistas de mis artículos. Cinco años durante los cuales mi vida ha experimentado diversos cambios, al igual que mi estilo y mis ideas. Cinco años en los que he conocido a gente fuera y dentro de Internet que han enriquecido mi vida, mis conocimientos y mi criterio. Cinco años que han convertido esta afición en pasión y me han permitido no olvidar a aquel chaval que antaño soñaba con ser escritor o periodista.

Un lustro que se podría desmenuzar objetivamente en datos (365 artículos (o "posts"), 544 comentarios, 25.250 visitas, 43 seguidores, 7 suscriptores,), temas (los más habituales: cultura, sociedad, cine y política) y en valoraciones (83 artículos calificados como "Excelentes" y 10 considerados "Aburridos" o "Malos"). Y, hablando precisamente de los artículos, a continuación hago un pequeño ranking con los artículos más destacados según las estadísticas:
Artículos más visitados:

A tenor de estos datos, parece que mis artículos sobre cine, películas y tecnología tienen más visitas y los que versan sobre política, sociedad o temas personales, mejor valoración. Curioso.

Y como no me quiero extender mucho más, paso a la parte más importante: los agradecimientos. Gracias a toda la gente que me ha seguido o me sigue, a la que me ha escrito algún comentario o valoración ya fuera buena o mala, a quien ha tenido la ocurrencia de pasarse por este blog aunque no volviera más, a quien ha recomendado esta atalaya a otras personas, a quien me ha ayudado a valorar y comprender otros puntos de vista distintos a los míos, a quien, dentro y fuera de la red, me apoya sin importar si compartimos o disentimos en ideas y opiniones, y, especialmente, gracias a quienes me han demostrado que no es necesario ser el mejor en algo para sentirse el más querido. 

¡Ojalá que pueda seguir diciendo todo esto en el 10º Aniversario!

El ruido y la furia: La indignación acampada

"La vida no es sino una sombra fugaz, un pobre actor que se va pavoneando hasta que se inquieta en el momento de subir al escenario y luego, la nada: Un cuento, narrado por un idiota, lleno de ruido y furia". Macbeth, William Shakespeare.

Estos días es noticia una protesta que clama contra el cisco vergonzoso en que se ha convertido España; una rebelión turbada y desencantada como los del 98 que, como el poeta, pide la voz y la palabra en pos de una regeneración como antaño hicieran Costa y compañía; un clamor polimorfo y heterogéneo donde tiene cabida cualquier persona a la que le duele este país o lo que han hecho con él; un grito de ecos diversos que deja entrever un huracán de conciencias encendidas y sueños rotos.

Y no es de extrañar tal reacción cuando la última década ha convertido esta nación en marasmo y pudridero: Una casta política mezquina y garrapatera que concibe su praxis como lucro y no como servicio; una Justicia ciega, sorda, a veces muda y con frecuencia necia; una Legislación volátil y cacofónica; una Educación verbenera; una Sanidad inviable; una Cultura con más ideologías que ideas; una Economía secuestrada por lobbies; un Mercado laboral selvático y caníbal donde la edad, la cualificación y el esfuerzo son un problema; una Banca que juega con ahorros ajenos en esos casinos que son los mercados; unos sindicatos aburguesados, gregarios, gañanes y holgazanes; una Prensa de amanuenses; unos Medios de Comunicación públicos y privados que sesgan cuando no idiotizan; una sociedad que ha visto morir el civismo y la honestidad a manos de pícaros, truhanes y oportunistas de toda condición...En definitiva, un "sálvese quien pueda, si es que le dejan".

Una indignación que cualquiera que siga este blog o me conozca, sabe que comparto. Y una indignación que espero que llegue a alguna parte que no sean exclusivamente las hemerotecas.
Dicho esto, quiero precisar algunas cosas:
  • ¿Sistema o culpables? Hay quien reclama un cambio de sistema (entendido como paradigma político-económico-social imperante) o, directamente, su eliminación. Yo respeto eso, aunque me parece un error. El sistema, aunque manifiestamente mejorable, no es malo; lo malo, lo infame, lo nauseabundo es lo que han hecho con él. ¿Quienes? Aquellos en quienes los ciudadanos delegan la tarea de procurar el bienestar social, aquellos en quienes los ciudadanos depositan su confianza con la esperanza de no tener que arrepentirse, aquellos que tienen en sus manos todos los instrumentos necesarios para cauterizar o prevenir injusticias y desajustes de toda índole...aquellos que no han hecho absolutamente nada más que sajar, carroñear y expoliar no sólo el dinero de toda una ciudadanía sino el porvenir de varias generaciones por su ineptitud, desvergüenza y mentalidad cortoplacista. Es decir, los políticos. Es a ellos a quien hay que cambiar o erradicar. El sistema es una herramienta, no el problema.
  • Instrumentalización: A nivel externo, es irrisorio y patético que los partidos políticos intenten utilizar estas protestas como arma arrojadiza o bien como caladero de votos y más aún que intenten abanderarlas. ¿Por qué? Porque precisamente quienes forman parte del problema jamás pueden ser parte de la solución. Igualmente, es lamentable que desde los medios de comunicación se esté intentando "colorear" ideológicamente una protesta que, como es fácilmente constatable, es plural en edad, sexo, origen, credo e ideario. Lo cual me lleva a hablar de la instrumentalización interna, la que ejercen o pretenden ejercer ciertos "corpúsculos perroflauta" (radicales de izquierda, anarquistas y antisistema) que conciben esta situación como el escenario perfecto para su berrea trasnochada, inútil, infame y, por lo general, propensa a desencadenar follones que pagan quien no debe.Grupos que lo único que hacen es emponzoñar y desprestigiar unas reclamaciones cívicas y legítimas.

  • Culos y témporas: Quizás debido a la heterogénea composición de la masa protestante, se están mezclando prejuicios, hechos e ideas que poco o nada tienen que ver con lo que está sucediendo. Hablo de relacionar este descontento con las revueltas de los países árabes, con la protesta del 13-M, con mayo del 68, con el "Yes We can" de Obama,  y demás es simplemente demostrar que se es un demagogo, un bobo o ambas cosas. Igual que lo es demonizar las redes sociales por servir de "infraestructura" para esta protesta o sostener, para alabanza o crítica, que las reivindicaciones van contra un partido político concreto. No hay que mezclar churras con merinas ni confundir culo con témporas, por favor. 
  • Los catalizadores del descontento: Iniciativas como "Nolesvotes", "DemocraciaRealYa" o "Tomalaplaza", por citar sólo los más relevantes, son sólo los mascarones de proa y las exclusas por las que la sociedad ha expelido la tensión de su descontento y forman parte germinal de las protestas que estamos viendo los últimos días. Pero no hay que cometer el error de atribuir a una sola de ellas la autoría ni la bandera de esta agitación, ya que si algo está quedado claro es que este magma incandescente de reprobación generalizada es una mixtura de personas de muy diversa índole que lo único que tienen en común es su cabreo, su decepción y su frustración y la idea de que esto tiene que cambiar. A partir de ahí, una total disparidad de criterios, ideas y reivindicaciones. Por tanto, hay que hablar mejor de un "caldo de cultivo" o una "coyuntura propicia" que de un "organizador".
  • Los activistas de salón: No voy a entrar a valorar la calidad literaria o intelectual de autores de opúsculos como el francés "Indignaos" o su copia española "Reacciona". Pero sí he de decir que me parece que hay mucho de hipocresía en criticar y soliviantar desde la comodidad de un nivel de vida muy alejado del común de la sociedad. No sé el resto, pero me tomaría más en serio a un chaval de la cola del paro antes a que a individuos que hacen paripés desde sus torres de marfil. Y esto va por y contra el artisteo e intelectuales "low cost" que tienen la vida más que resuelta y que la única protesta que se toman en serio es la suya propia cuando se les baja el caché o la subvención de marras.
Por lo demás, espero con atención e interés la evolución de esta poliédrica y multitudinaria protesta, porque no me gustaría descubrir que más allá del griterío y las acampadas no hay nada, que detrás de la reclamación no hay soluciones nuevas, que se exigen alternativas sin tener la voluntad, las ganas o el coraje de constituir una, que se desperdicia la atención brindada por los medios de comunicación para perpetuarse en la pataleta en lugar de pasar a la acción pragmática. En definitiva, que me entristecería profundamente comprobar que todo esto no es más que ruido y furia.

miércoles, 18 de mayo de 2011

"Midnight in Paris": Bohême, je t'aime

Anoche volví a disfrutar de una película de Woody Allen, algo que no me sucedía desde esa obra maestra llamada "Match Point". ¿El motivo? El genial film que acaba de estrenar: "Midnight in Paris", esto es, "Medianoche en París".

La película, que podríamos entroncar con la estupenda "La rosa púrpura del Cairo" por su lírica y romántica fusión entre el mito y la mundanidad a través de dar verosimilitud a algo irreal, no sólo es un excelente homenaje a la capital francesa sino, especialmente, una soberbia declaración de amor eterno a esa evocación romántica y bohemia de París que ha quedado impregnada universalmente en el imaginario colectivo.


La trama está protagonizada por el enésimo trasunto de Allen, en esta ocasión Gil, un neurótico guionista de cine con vocación de escritor (un convincente Owen Wilson verdaderamente poseído por el excéntrico espíritu de Woody) que ve cómo su frustrante porvenir profesional y sentimental se ve alterado súbita e inexplicablemente durante un viaje a París en compañía de su desdeñosa prometida y los rancios padres de ésta. 

La película se convierte así en un pretexto para que Allen refleje, a su genial estilo, dos épocas que marcaron para siempre el espíritu de esta urbe universal: el París de los años 20 y el finisecular de la "Belle Époque", años que convirtieron a esta ciudad en quintasencia de la bohemia y epicentro cultural del mundo.¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué? Las respuestas están en la sala de cine.


Proust tuvo su magdalena. Allen tiene su París. ¿Por qué digo esto? Porque la premisa conceptual de esta comedia es el llamado "síndrome de la edad de oro", según el cual se tiende a idealizar y a añorar con pasión una época pasada en contraposición a la actual (Ejemplo genérico: "Cualquier tiempo pasado fue mejor"). Una neura que no es ajena a Woody Allen y que ya ha aparecido anteriormente en su filmografía aunque nunca de una forma tan brillante como en esta película. La nostalgia como evasión y ésta como sinónimo de bienestar es una idea que me parece no sólo interesante sino de plena vigencia dados los tiempos que vivimos... Si a eso le unimos que la posibilidad de conocer de primera mano el pasado es un viejo sueño del ser humano, las bases sobre las que se asienta "Medianoche en París" son francamente atractivas. Y si éstas se traducen en un guión tan brillante como acostumbra el cineasta de Nueva York, la película tiene muchas papeletas para ser magnífica.

En definitiva, una película que enamorará a todos los amantes del cine y/o la cultura y/o de Woody Allen y que gustará al resto. Un retrato del alma de París, un cuento de amor bohemio, una fábula sobre el amor, el pasado y el amor al pasado, un gran película. Todo eso es "Midnight in Paris".

martes, 17 de mayo de 2011

Empresas 2.0: ¿Del "boom" al "crash"?

Recientemente he leído un par de artículos (1 y 2) muy interesantes en los que se analiza si, tal y como temen algunos en la intimidad, el mundo tecnológico está abocado al estallido de una nueva burbuja, en esta ocasión, protagonizado no por las "puntocom", como en 2000, sino por las "2.0", esto es, Facebook, Twitter, LinkedIn y compañía. Algo lógico si somos conscientes que se ha pasado de la imperiosa necesidad de "estar" en Internet, ya superada, a la de "ser" o "pertenecer" a una red social, en pleno apogeo actualmente. 

Si bien es cierto que en torno a la web 2.0 en general y las redes sociales se ha originado una euforia que nunca es aconsejable, personalmente creo que no tiene mucho sentido plantear ahora un debate tan agorero entre apocalípticos e integrados tecnológicos, primero porque no hay indicios que inviten a tal polémica y segundo porque la coyuntura económica internacional no es la mejor para hablar a la ligera de burbujas y menos del estallido de las mismas.

Del mismo modo que convendría rebajar el entusiasmo circundante a las aplicaciones 2.0, habría que enfriar el alarmismo que desde dentro y fuera del sector tecnológico se empieza a airear respecto al devenir económico y empresarial de las entidades que hoy son santo y seña en Internet. ¿Por qué? Por lo siguiente: Sería conveniente recordar algo que precisamente se aprendió con la crisis de las "puntocom" hace más de diez años: 
  1. La directa dependencia de los hábitos, las modas y las apetencias de los usuarios, similar a la que padece la volátil programación televisiva, ha convertido al sector tecnológico en un especialista en crear y destruir mitos por sorpresa, en encumbrar y derribar con idéntica intensidad, al igual que sucede en el ámbito deportivo o cinematográfico, por ejemplo.
  2. Como muchas otras cosas en la vida, no es bueno invertir capital económico ni humano en algo por mera moda, gregarismo, borreguismo o especulación, porque es el atajo más rápido al fracaso.
  3. No hay recetas infalibles ni fórmulas mágicas para asegurar la bonanza, la prosperidad y el éxito, del mismo modo que no hay un método indefectible para pronosticar fiascos.
  4. En ausencia de certezas o pronósticos irrefutables, hay que actuar y pensar con cautela cuando hablamos de un campo como el de la tecnología donde tras los rutilantes escaparates y titulares hay un extenso camposanto de nombres, marcas, empresas y aplicaciones que antaño eran consideradas intocables e inmortales.

Por tanto, ni las empresas de Internet son el rey Midas ni son la caballería del Apocalipsis. Y esto es algo que olvidan tanto los que se temen lo peor como quienes encumbran con mucha pasión y poca prudencia a empresas como Facebook o Twitter o quienes visten de mesías a gente como Mark Zuckerberg.

Tampoco hay que perder de vista que, como cualquier otra empresa hoy en día, las "2.0" dependen de esa ruleta rusa en la que se ha convertido los mercados económicos y en la que los grandes fondos de inversión han convertido la viabilidad económica de cualquier tipo de actividad en una partida en el casino. Algo lamentable y peligroso, pero real.

Es decir, que en un ecosistema tan mudable, cambiante y sorpresivo como el tecnológico, es mejor no jugar a Nostradamus ni creer en griales.

Además, como muchos otros miedos, las burbujas económicas o sectoriales sólo estallan cuando socialmente se cree en ellas...así que mejor dejar las cosas tranquilas, no vaya a ser que fabriquemos un problema de la nada.

En definitiva: Cuando hablemos de empresas e Internet, mejor no lanzar las campanas al vuelo...no sea que nos caigan encima  el día menos pensado.