La fiesta de la democracia no está en los colegios electorales. La fiesta de la democracia no son las elecciones. Ya no.
¿Por qué? Porque la democracia es concebir la política como un servicio para toda la sociedad donde el bien común esté por encima de ideologías y egos.
La democracia es tener unos políticos que vivan "para" la política y no "de" la política.
La democracia es una economía que no esté secuestrada por lobbies de ningún tipo y desprovista de la picaresca sumergida.
La democracia es poseer unos bancos que piensen más en los ahorros de los ciudadanos que en los de sus directivos.
La democracia es un mercado laboral libre de la explotación que el paro permite a los contratantes.
La democracia es poder contar con unos sindicatos que no estén a sueldo de Gobiernos ni partidos y trabajen por el bienestar de los trabajadores y no por la holgazanería remunerada.
La democracia es disponer de un sistema judicial al que los inocentes respeten y los delincuentes teman, y no al revés.
La democracia es contar con unas leyes que no formen un corpus legislativo esquizofrénico y contradictorio.
La democracia es una Sanidad donde la calidad esté por encima del gasto económico.
La democracia es una Educación que se preocupe por formar y no adoctrinar y a la que se pueda acceder sin tener que rifar el porvenir de los más pequeños.
La democracia es una Universidad despolitizada donde el conocimiento y el esfuerzo sea la base de un futuro laboral y humano.
La democracia es saber que la Prensa nos va a informar únicamente con honestidad.
La democracia es disponer de unos medios de comunicación donde primen la calidad, la variedad y el buen gusto.
La democracia es una cultura sin ideologías y con talento.
La democracia es una sociedad donde se premie el mérito, se valore el civismo y el progreso no sea a costa del vecino.
La democracia es poder denunciar sin miedo ni cortapisas todo lo que no funciona y a quienes la pervierten o lo consienten.
Por eso, yo estoy contento y orgulloso de saber que no estoy solo al reclamar un país mejor que el que sufrimos.Por eso, yo festejo la democracia de quienes se indignan ante quienes traicionan valores, se lucran con el fracaso, ponzoñan ideales, quiebran sueños y comprometen vidas.
Por eso, la fiesta de la democracia no está en los colegios electorales. Está en lugares como la Puerta del Sol. Por eso, la fiesta de la democracia no son las elecciones. Son todas las personas que desde todos los rincones sociales e ideológicos se han puesto de acuerdo para decir basta. Son todos aquellos que van a transformar el ruido y la furia en algo mejor que lo que tenemos o, al menos, van a poner todo el alma en intentarlo.