jueves, 31 de marzo de 2011
Liberad al pato WilliX
Después de unos artículos que se podrían calificar de serios, circunspectos, graves, adustos y demás...hoy quiero regalar una pequeña porción de genialidad y buen humor al igual que han hecho conmigo.
Seré claro. Hay que salvar a este pato. Ya sé que la gente tiene cosas más importantes en las que pensar ahora mismo, como, por ejemplo, por qué son tan contagiosos los bostezos, por qué estornudamos al mirar directamente al Sol, si tuviéramos que recibir un tiro en qué parte del cuerpo querríamos sufrirlo o qué hay más allá (de la puerta de los bazares chinos). Pero hay que dejar eso a un lado. Hay que salvar a este pato.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Historia de una mentira
Se ha levantado una (lógica) polvareda a propósito de las actas de las negociaciones del Gobierno con la banda terrorista ETA, merced a las revelaciones publicadas, paradójicamente, por medios tan distantes como "El Mundo" y "El País". Lo único que tengo claro a este respecto es que sólo una de las dos partes negociadoras puede estar mintiendo. Y sospecho que no es quien ya tiene poco o nada que perder. De todos modos, hasta que no salgan a la luz las actas oficiales hoy escrupulosamente custodiadas, no podré tener una opinión definitiva sobre este nauseabundo asunto.
A mí siempre me ha parecido un error dialogar con quien ha hecho del asesinato, el miedo y la destrucción su único lenguaje, ya hablemos de Al-Qaeda, las FARC o ETA. Pero lo que me un disparate aún más grave es negociar, mercadear o regatear con terroristas cualquier tipo de compensación política, legal o penal a cambio del abandono de toda acción criminal. La única cuestión que hay que debatir sobre esta gentuza, sin importar si han nacido en los aledaños del Cantábrico, entre dunas mahometanas o en selvas tropicales, es si se les aplica la pena de muerte o la cadena perpetua. Así de sencillo.
Dicho esto, a mí, este Gobierno (al igual que el resto de la casta política patria) me parece tan fiable en cuestiones de honradez y honestidad como El Dioni de administrador del FMI o Coto Matamoros como ministro de Sanidad. Todo lo que dice y hace este Gabinete es, fundadamente, sospechoso de ser rigurosamente falso o verosímilmente incierto. Por eso me cuesta creer, y mucho, que las informaciones recientes sobre su negociación con los asesinos de ETA sean completamente falsas. Cuando no se tiene talento y la ética es nimia, la bellaquería es una alternativa muy razonable... tanto como la estupidez.
Supongo que estoy muy condicionado por tener memoria suficiente...qué se le va a hacer. A mí no me importaría apoyar al Gobierno de mi país a desdecir lo que figura en las actas de un miserable ser que no se merece ni el aire que respira. Me encantaría, pero no puedo. Y no puedo porque recuerdo demasiado bien su obeso historial de mentiras, desdichos y renuncios. Dos ejemplos:El Ejecutivo del "No a la guerra" está ahora colaborando en dos concentraciones hippies como Afganistán y Libia, el mismo Ejecutivo gracias al cual ahora la economía española está en la Champions League y la crisis eran habladurías.
Por eso, me mantengo en una prudente espera, con el deseo de que se aclare todo esto lo antes posible, pero me temo que será difícil. Supongo que no ayuda mucho a ello tener como cabezas del Gobierno a un tipo que deja a Pinocho como la pitonisa de Delfos y a un individuo que convierte a Goebbels en un apóstol de la sinceridad.
En resumen, a mí, todo esto, me parece la crónica de una aberración anunciada, la historia de una mentira en la que todos los protagonistas son igualmente miserables.
lunes, 28 de marzo de 2011
Ragnarök matemático
Recientemente, he leído una noticia que se hace eco de un curioso estudio, según el cual, las religiones tienen sus días contados en unos cuantos países. Una afirmación que se sustenta en un análisis matemático para finiquitar por anticipado adoraciones y cultos varios. Es decir, lo que vendría a ser un ragnarök travestido de cifras, estadísticas y extrapolaciones.
El estudio creo que es tan respetable como discutible, principalmente porque abordar desde las ciencias exactas lo que pertenece a un ámbito difícilmente ponderable cuantitativa y racionalmente, como es la religión, me parece mezclar churras con merinas.
Como ya he hablado en anteriores ocasiones en este blog del asunto religioso, no me extenderé mucho esta vez:
- Que las religiones actuales pueden desaparecer es algo lógico, porque no serían ni mucho menos las primeras en hacerlo. Basta con mirar qué ha pasado con los cultos de los antiguos egipcios, griegos, romanos, sumerios, etc. Pero una cosa es que sea lógico y otra es que sea seguro.
- Que las religiones de hoy en día necesitan mejor prensa es evidente, especial y paradójicamente las que más fieles tienen. En el caso del cristianismo en general y el catolicismo no les favorece mucho que la Iglesia proyecte una imagen tan paquidérmica; que demasiados sacerdotes, prelados y demás vicarios de Cristo tengan una retórica trasnochada y rancia; que se asocie ese culto con los sonrojantes grupos flandersianos (es decir, neocatecumenales, operarios y demás entusiastas sin reparos); que echen pelillos a la mar y miren hacia otro lado en cuestiones de hondo calado social; o que den con demasiada frecuencia argumentos para el regocijo de la patulea de demagogos modernísimos que creen que el agnosticismo, ateísmo y anticlericalismo son lo más de lo más. En el caso del Islam, la relación casi instantánea que hay en el inconsciente colectivo entre ese credo y un gachó barbudo y mal encarado a punto de inmolarse, no es la mejor campaña promocional que puede tener. Igual que no es muy popular que el Judaísmo tenga su epicentro en un país aficionado a coser a misiles y otros proyectiles a sus vecinos.
- Que hoy están más de moda otros "cultos" es fácilmente comprobable: El "culto al cuerpo" (hay muchos espejos, espejitos mágicos haciendo mucho, mucho daño), el "futbolismo" (el fútbol como religión es algo que se comenta sólo con mentar "iglesia maradoniana"), la tecnofilia o tecnoestrés (sin tweet no soy nada, sin facebook menos y sin móvil ni te cuento), los videojuegos como bálsamo espiritual (¿Cuántas personas no se encuentran mejor jugando con las videoconsolas que yendo a misa, por ejemplo?)...
- Que el ser humano tiene hoy motivos de sobra para sentirse profundamente vulnerable (ahí está lo de Japón, por ejemplo) es evidente gracias a la gran cantidad de información a la que estamos expuestos. Esto proverbialmente suele ayudar a fomentar la necesidad de creer en algo, en una suerte de superhéroe invisible y tranquilizador que nos saque las castañas del fuego y que muchos confusos llaman Dios, así que, aunque sea erróneamente, las religiones siguen teniendo un excelente caldo de cultivo para pervivir.
De todos modos, suceda lo que suceda y dejando mi parecer a un lado, lo que más me interesa es que tú, lector, comentes tu opinión al respecto: ¿Crees que las religiones van a desaparecer? ¿Cuál es tu percepción de la religión en la actualidad? ¿Piensas que se puede pronosticar matemáticamente la desaparición de la religión? ¿Existe la necesidad de creer en algo?
Tu turno.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Adiós a la última gran diva
Ha muerto Elizabeth Taylor. La última representante de la época más gloriosa de Hollywood, la última diosa de ese Olimpo en blanco y negro, símbolo del esplendor y el ocaso de un tiempo que convirtió a hombres y mujeres en mitos inmortales, ha llegado al "The End".
Con ella, el cine pierde la mirada más dulce, rebelde y seductora de quien supo saborear intensamente la miel y la hiel del séptimo arte. Con ella, se va un mujer indómita que aunó carisma y dignidad de una forma irrepetible y modélica. Con ella, se apaga una de las estrellas más brillantes y agradables de cuantas ha conocido la oscuridad de una sala de cine.
Sobrevivió al éxito, al fracaso, a la alegría, a la pena, a la enfermedad e, incluso, al matrimonio. Mujeres así hay muy pocas. Después de hoy, apenas ninguna.
Sólo puede quedar uno
"Sólo puede quedar uno", rezaba el eslogan de "Los inmortales". Lo cierto es que esa frase, eje de los espadazos de Connor MacLeod y compañía, bien podría resumir las riñas que han ido dando forma y nombre al progreso tecnológico de las últimas décadas. Unos duelos a muerte entre dispositivos, terminales, formatos y demás ingenios de la tecnología sin los cuales no se puede entender el mundo actual.
Repasando reyertas ya tan clásicas de lo que algunos denominan "guerra de formatos", como el Betamax contra el VHS; éste contra el DVD; y éste a su vez contra el Blu-Ray, que también disputó contra el HD DVD; el sistema QWERTY contra el Dvorak;
el vinilo contra el casete y éste contra el CD; la triple confrontación entre éste último y el Minidisc y los reproductores Mp3; entre éstos y los iPods; los disquetes de 5,25" contra los de 3,5"; entre estos últimos contra
el CD y éste contra las memorias USB; Flash contra HTML5, Windows contra Mac OS y Linux; o Explorer contra Firefox, por citar algunos ejemplos conocidos, no se puede dejar de tener la sensación de que el progreso se resume en una encarnizada confrontación de avances de los cuales los únicos beneficiarios indiscutibles son los usuarios, esto es, la humanidad.
Teniendo presente lo arriba dicho, no deja de parecerme curioso que las justas tecnológicas entre megaempresas que estamos presenciando actualemente en los campos de los teléfonos inteligentes y las tablets, puedan ser explicadas no sólo desde el novísimo ámbito de la tecnología, sino desde otros tan añejos como la biología, gracias a teorías como "la supervivencia del más apto" de Herbert Spencer o conceptos como la darwiniana "selección natural", formulados a mediados del siglo XIX.
En definitiva: Nada nuevo bajo el sol...aunque parezca lo contrario.
viernes, 18 de marzo de 2011
La hipocresía de la tortuga
Finalmente, parece que eso llamado "la comunidad internacional" va a hacer algo respecto al tema de Libia. Prisa, lo que se dice prisa, no se han dado, especialmente a la hora de ponerse de acuerdo, así que lo de comunidad les viene que ni pintado, porque parecen una comunidad de vecinos, eufemismo amable para hablar de la ONU, esa institución en la que se debaten sesudamente los asuntos más importantes y cruciales de todo el orbe como son el sexo de los ángeles, la disyuntiva sobre el huevo y la gallina, si Falete y Espinete pertenecen al mismo género, el final de "Perdidos", por qué Perea juega en Primera División, el talento de Álex Ubago, ahorrador o no ahorrador, cueces o enriqueces. Y una vez solventados esos puntos, pasan a las menudencias, como el homenaje libio a las Fallas de estas últimas semanas. Todo eso a la misma velocidad que una tortuga se da cuenta de que tiene artrosis crónica, por supuesto.
No voy a entrar ahora a comentar el tema de las revoluciones en el mundo árabe, porque ya lo hice en otro artículo, ni tampoco glosaré la proverbial lentitud, inoperancia e ineficacia de instituciones como ONU, OTAN, UE y demás torres de Babel de opereta. Tampoco voy a dedicar el artículo a valorar la conveniencia o no de permitir que un terrorista extravagante y paranoico que se viste como si tuviera excedente de cortinas y manteles permanezca en el poder de un país como Libia, porque creo que se comenta solo. Y sobre la polémica de si la comunidad internacional debe inmiscuirse en asuntos internos de países, pienso que sólo "procede", por utilizar la jerga pertinente, cuando se cumpla una regla muy sencilla: Si la mortalidad se dispara súbitamente en un país, éste necesita ayuda, sea del tipo que sea.
Lo que me lleva a escribir este artículo es criticar no sólo el fango burocrático y políticamente correcto (sinónimo de "gilipollesco") que anega las relaciones internacionales desde hace ya lustros sino la hipocresía de los países que un día hacen la vista gorda, otro se la cogen con papel de fumar, otro hacen una declaración rimbombante y circunspecta con bandera ondeante detrás, y quizás en algún momento reaccionen, siempre y cuando se lo permitan sus intereses "discretos", esos que son notorios pero no públicos, tan conocidos como obviados por todos los convidados de los saraos internacionales y que, en el fondo, son las verdaderas razones de muchos de los disparates diplomáticos que hemos visto en los últimos años. Intereses que, como es tristemente lógico pensar, están relacionados con el dinero. El posicionamiento por filias políticas o ideológicas, es cosa ya de cuatro trasnochados. Ahora lo que se lleva son pactos tácitos y mefistofélicos que aporten beneficios económicos y lo mismo da Juana que su hermana si las arcas públicas o las cuentas privadas lucen obesas.
Motivos siniestros, en todos los sentidos, que muy pocas veces son difundidos informativamente, salvo afortunadas excepciones como la del pasado fin de semana, cuando tuve la suerte de leer un muy revelador reportaje publicado en un semanario y cuya lectura recomiendo: "El dinero congelado de los cleptócratas".
No hay coherencia en la comunidad internacional porque, sencillamente, no hay decencia. Y sin decencia ni coherencia, la Humanidad está un poco más cerca de ahogarse en sus propios vómitos.
En definitiva, el mundo avanza a lomos de una tortuga hipócrita quizás hacia el desastre, quizás hacia la nada. Lo que es seguro, parafraseando al genial Shakespeare, es que algo huele a podrido...y no sólo en Dinamarca.
martes, 15 de marzo de 2011
Ni un velo de tonta (ni cobarde)
Ana Pastor, lozana y certera periodista de TVE, ha entrevistado a Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán y paranoico de la república independiente de su cabeza. La entrevista ha discurrido por los cauces a los que nos tiene acostumbrados mi colega de profesión: preguntas hábiles para cuestiones incómodas (ya se sabe que la verdad duele y reconocerla duele mucho más). Hasta ahí, nada nuevo.
Lo novedoso y noticioso, valga la redundancia, es que Pastor, haciendo gala de ese coraje que tanto se echa de menos dentro y fuera del periodismo, no ha tenido reparos en desestimar el uso del hiyab ante quizás el musulmán más extremista, poderoso y peligroso del orbe, con permiso de Bin Laden, para estupefacción e incomodidad de Ahmadineyad, por cuya mente debían estar pasando un desfile de ideas y ninguna buena para la periodista me temo. Toda una metáfora del periodismo como profesión que no entiende de cortapisas y de la verdad como algo que no está sujeto a obstáculos, normas ni corsés.
No entraré a valorar aquí si el hiyab como bufanda o fular es una falta de respeto, aunque cabe recordar que el Corán no prescribe su uso. Lo que sí me parece digno de elogio y aplauso es lo que ese simple gesto denota: Que aún hay esperanza para mi profesión, que aún hay gente que honra el único trabajo del mundo cuya materia prima es la verdad, que aún hay motivos para ejercer el periodismo con vocación y compromiso. Que aún hay personas con la suficiente valentía para decir lo que otros callan y hacer lo que otros no se atreven a hacer.
Olé tus ovarios, Ana Pastor. Olé.
lunes, 14 de marzo de 2011
No fue Godzilla
No es un fragmento de ninguna película de Godzilla, ni el devastador desenlace de un combate entre "mechas", ni el escenario del típico anime postapocalíptico, ni una secuencia de un film catastrófica al estilo de las de Roland Emmerich, ni una secuela de videojuegos tremebundos como "Disaster: Day of crisis". Lo parece. Lo increbíble es que no sea nada de eso, pero es la vida real. Es Japón devastado por un terremoto, un tsunami y un riesgo creciente de accidente nuclear. Viendo las terribles imágenes que se han propagado desde el viernes en todas direcciones, uno comprende bien el sumo temor que despertaba entre los antiguos griegos la deidad responsable de estas catástrofes naturales: Poseidón. Y, hoy como entonces, todos tenemos motivos de sobra para sentirnos muy pero que muy vulnerables.
En el plano estrictamente personal, he de reconocer que le tengo un gran afecto a ese país, quizás por haber crecido amamantado telivisivamente por series de animación japonesas, por la profunda admiración que siento por todo lo relacionado con los samuráis, por el gran cariño que tengo a videojuegos de origen nipón, por la simpatía que me despiertan la histriónica cordialidad y discreción de sus habitantes...pero, por encima de todo, por su dignidad, responsabilidad, eficiencia y capacidad para resarcirse de cualquier tipo de penuria; virtudes que, por cierto, la hermanan ineludiblemente con Alemania como naciones con vocación de Ave Fénix.
Pánico me da pensar cómo habría reaccionado este país verbenero que es hogaño España ante un cataclismo como éste: La clase política moviéndose entre la demagogia y la inoperancia, los medios de comunicación recreándose en la vertiente más carroñera de la noticia, las administraciones públicas reclamando dinero a espuertas antes de pensar cómo ayudar, los papanateros de turno buscando culpables en lugar de soluciones, los miembros del Gobierno haciendo circunspectos declaraciones que no van a ninguna parte, las parrillas televisivas volcándose aún más en la telebasura con la excusa de evadir, el Congreso creando comisiones a gogó para que ciertas señorías tengan tiempo que perder...y la población, la sufrida población, dando la cara, arrimando el hombro y echándole un par de narices al asunto.
Mas volviendo al tema del artículo: Me da igual si el terremoto, de Japón, pese a ser tan asolador, no tiene el dudoso honor de estar en el podio histórico de los seísmos, o si el pavoroso tsunami posterior se queda en agua de borrajas comparado con otros precedentes. Tantísimas pérdidas en vidas humanas (un millar de muertos, otros tantos desaparecidos) y materiales (poblaciones enteras borradas de la superficie, ciudades fantasmagóricas, las comunicaciones cercenadas...) son razones más que de sobra para sentir honda lástima y admiración por Japón y quienes, estoy seguro, sacarán adelante ese país que algún día tendré el honor de visitar. Ganbatte, Nihon-koku!
martes, 8 de marzo de 2011
Ya lo decía Azorín...
Cosas de la serendipia. Algún avezado periodista de TVE ha descubierto una portada del magnífico pero extinto diario "YA", fechada el 7 de abril de 1974, que reproduce curiosa y sorprendentemente el mismo tipo de noticias que podrían encontrarse en las primeras planas de marzo de 2011: Libia, límites de velocidad, carestía, partidos de baloncesto, etc.
Este suceso, que podría quedarse en mera anécdota de aficionados a las hemerotecas, me lleva a pensar una cosa. Aunque se presta a hablar sobre los interesantes conceptos del "eterno retorno", el "tiempo cíclico" y la concepción circular de la historia, no hablaré de eso aquí. Este curioso descubrimiento me induce a recordar lo que dijo el genial Azorín a comienzos del siglo pasado en el capítulo titulado "Las nubes" de su imprescindible "Castilla" (1912): "Sí;vivir es ver pasar: ver pasar allá en lo alto las nubes. Mejor diríamos: vivir es ver volver. Es ver volver todo un retorno, un perdurable retorno...". Cuánta razón tenía este maestro patrio de las letras y el pensamiento.
Y, sin abandonar la mentalidad noventayochista, apostillo lo siguiente a lo dicho por Azorín: Vivir es ver volver...y darse cuenta de que no se ha aprendido nada de lo ya visto y vivido, pues las hemerotecas son fuentes constantes de errores repetidos una y otra y otra vez. Lo cual, me recuerda a lo dicho en otra obra literaria, "El gatopardo" y su ya célebre propuesta de "cambiar todo para que nada cambie". ¡Cuánto han cambiado las cosas desde 1974 y qué poco hemos cambiado!
lunes, 7 de marzo de 2011
El futuro está que arde
La NASA lo lleva advirtiendo casi un lustro y diversos medios de comunicación en todo el mundo (RNE, ABC, Telecinco, Cuatro, Financial Times, BBC, Daily Mail, Independent, Fox, La Nación, El Cronista, National Geographic, Discovery Channel, Quo...) se han hecho eco de ello estos últimos meses de forma especial: Se avecina una tormenta solar que podría fundir los plomos de la tecnificada humanidad.
Si esta inquietante noticia procediera de los agoreros apocalípticos de costumbre, o de los creyentes en siniestras profecías (la maya de 2012 es la más en auge actualmente), o de los devotos paranoicos del fin del mundo, o fuera el argumento de la enésima película catastrófica de Roland "Mecargoelplaneta" Emmerich, no le daría mayor importancia. Pero cuando están por medio científicos internacionales que se juegan en la difusión de esta información su credibilidad y con ella el pan del que vivir, la cosa cambia.
No obstante, pese a que medios de comunicación serios y de raigambre como ABC han bautizado a la futura tormenta como "La tormenta solar del fin del mundo", no caeré aquí en el alarmismo, por mucho que se esté diciendo que la tempestad del Sol puede devolver a la Humanidad al nivel tecnológico de hace dos o tres siglos, que su coste económico y en vidas sería digno de una película de ciencia-ficción y que se tardarían meses en levantar la cabeza.
Lo que me suscita esta interesante noticia y fiable vaticinio científico son las siguientes reflexiones: ¿Hasta qué punto nos hemos permitido depender de la tecnología y de cualquier ingenio que funcione con electricidad como para que su inutilización aterre tanto como una extinción? ¿No es francamente revelador que los más afectados (en todos los sentidos) por la probable tormenta solar fueran los habitantes del llamado "primer mundo" mientras que los del "tercero" apenas se verían perjudicados? ¿Es la hora de aprender de quien menos tienen? ¿Es este fenómeno cósmico una suerte de justicia poética para cuestionar la tecnodependencia y la opulencia electrónica de la sociedad? ¿No es una necesaria cura de humildad saber que pese a hallarnos en la vanguardia del progreso no podemos hacer nada ante algo así más que esperar que sea leve? ¿Cómo nos sentiríamos si tuviéramos que vivir en una sociedad de un nivel tecnológico similar a la de nuestros bisabuelos y tatarabuelos? ¿Sabríamos revertir o adaptarnos a un cambio tan radical? ¿Puede alguien hoy vivir sin utilizar el móvil, navegar por internet, comunicarse en redes sociales, trabajar con un ordenador, utilizar la tarjeta bancaria y otras gestiones y quehaceres hoy comunes y sentidos casi como imprescindibles? Muchas preguntas para las cuales la tecnología, oh, sorpresa, parece no tener la respuesta...
Por suerte, siempre nos quedará aquello que nos ha permitido evolucionar, progresar y avanzar a lo largo de la historia: el cerebro.
"Rango": El bueno, el feo y...el camaleón
Este fin de semana he visto "Rango", película de animación dirigida y coproducida por Gore Verbinski y "protagonizada" por el camaleónico y genial Johnny Depp, en la que ambos cambian los caribeños mares del éxito filibustero por el árido e incierto oeste.
Si alguien pensaba que el nuevo proyecto de Verbinski, una vez desvinculado de la saga de "Piratas del Caribe", iba a suponer un batacazo en taquilla y crítica, a estas alturas ya se habrá dado cuenta del error, habida cuenta de los datos de recaudación y las valoraciones de los espectadores. Quizás tenga que ver en todo ello que en este peculiarísimo y ameno "western" se pueden
encontrar varias de las claves que convirtieron a la trilogía piratesca en un fenómeno mundial: una excelente combinación de aventura y comedia, unos personajes tan extravagantes como entrañables, una trama con regusto clásico pero presentada de una forma novedosa, un acertado sentido del ritmo en la dirección y el montaje, y una indudable vocación de entretener a todas las edades que se sienten al otro lado de la pantalla para ver "Rango".
encontrar varias de las claves que convirtieron a la trilogía piratesca en un fenómeno mundial: una excelente combinación de aventura y comedia, unos personajes tan extravagantes como entrañables, una trama con regusto clásico pero presentada de una forma novedosa, un acertado sentido del ritmo en la dirección y el montaje, y una indudable vocación de entretener a todas las edades que se sienten al otro lado de la pantalla para ver "Rango".El argumento de la película podría sintetizarse en cómo un camaleón urbanita y con sueños de estrella dramática se las tiene que apañar súbitamente, por avatares de esa gran carretera que es la vida, en un pueblo del oeste sediento de agua, justicia y héroes, necesidades que tendrá que saciar Rango haciendo uso de todas sus habilidades si no quiere defraudar a su público, los habitantes de Dirt ("suciedad", "mugre", en lengua de Shakespeare). La película transita como es de suponer por todos los clichés, arquetipos y lugares comunes del "western" y por eso no es raro que el espectador encuentre más de un guiño a títulos y personajes clásicos de las películas de tal género. Por eso, la originalidad de "Rango" no está tanto en el "qué" sino el "cómo": animación por ordenador, animales en lugar de seres humanos y humor en lugar de drama.
En mi opinión, no era descabellado pensar que a Verbinski y Depp les sentaría bien darse un garbeo por el Oeste, ya que ambos transitaron ya por ese género hace años, aunque bien es cierto que de forma atípica, como no podía ser menos: "The Mexican", en el caso de Verbinski, y "Dead Man", en el de Depp. Teniendo eso en cuenta, a mi parecer, uno de los grandes aciertos de "Rango" es la original y divertida traslación al mundo animal
de los personajes típicos de un film de este género, muy acertada tanto en las facciones "físicas" como en las psicológicas. Partiendo de esa base, la complicidad del espectador está ya ganada y con ello es más fácil
entretenerle con el humor sano y desternillante que emana el guión, dejando algunas escenas francamente hilarantes, algunas de las cuales, por cierto, evocan indudablemente el tipo de humor que atesoran las tres primeras entregas de "Piratas del Caribe": escenas cómicas en segundo plano, histriónicos gags de slapstick, diálogos mordaces y rápidos, secuencias casi oníricas (muy semejantes a las vistas en la tercera entrega bucanera), bromas puramente visuales...
de los personajes típicos de un film de este género, muy acertada tanto en las facciones "físicas" como en las psicológicas. Partiendo de esa base, la complicidad del espectador está ya ganada y con ello es más fácil
entretenerle con el humor sano y desternillante que emana el guión, dejando algunas escenas francamente hilarantes, algunas de las cuales, por cierto, evocan indudablemente el tipo de humor que atesoran las tres primeras entregas de "Piratas del Caribe": escenas cómicas en segundo plano, histriónicos gags de slapstick, diálogos mordaces y rápidos, secuencias casi oníricas (muy semejantes a las vistas en la tercera entrega bucanera), bromas puramente visuales...En definitiva, el tándem Verbinski-Depp ha conseguido hacer con el western lo mismo que consiguieron con las aventuras marítimas: renovarlo de una forma original, amenísima y apta para cualquier espectador. Por eso "Rango" es tan recomendable: Porque te hace pasar un muy buen rato en unos tiempos en los que el entretenimiento se vende muy caro.
miércoles, 2 de marzo de 2011
ParchEspaña
No, lector, no te dejes engañar por el título del artículo, pues no voy a hablar de ninguna feria destinada a que ciertos lesionados oculares vean el vaso medio lleno. Hoy de lo que se trata es de verlo medio vacío, así que hablaré de política o de algo parecido a ello.
Por todos es sabido que el (des)Gobierno del señor POE pasará a la historia española, europea y mundial como uno de los Ejecutivos más reformistas de los anales occidentales y que dejará a la Atenas de Pericles como un campamento de refugiados en comparación con la España de José Luis. Ahí están sus espléndidas reformas para dar testimonio de ello: El cambio del modelo económico (España, incuestionable tierra de bonanza), la renovación del sistema educativo (España, primavera de lumbreras), la transformación del mercado laboral (convirtiendo al INEM en punto de encuentro multicultural y club social para todas las edades), la optimización del sistema judicial (patrocinado por la ONCE, como no podía ser menos), las medidas garantes del acceso a la vivienda (fomentando el fortalecimiento de las relaciones entre padres e hijos), el saneamiento del sistema financiero (los pelotazos ya sólo existen los partidos de tercera división y en los campos de golf), la erradicación de la violencia doméstica (como se puede ver en las noticias diariamente), la apuesta por el I+D (apostando por mandar a nuestros investigadores fuera de nuestras fronteras), la mejora de la imagen exterior de España (como país de cómicos)...
Sin embargo, hoy mis loas y aplauso van dirigidos a la formidable política energética del Gabinete del Doctor Cagalera. Una vez aceptado que "plan" es sinónimo de "idea" y ésta a su vez de "ocurrencia", no puedo sino deshacerme en elogios ante su preclara forma de garantizar un futuro energéticamente sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Después de rebajar el límite de velocidad 10 kilómetros-hora, sé que el país en el que campará mi progenie será un vergel donde los pájaros trinen como si fuera una película de Disney y estaremos tan avanzados que haremos parecer a "Tron" una película sobre la prehistoria. Y ojo que a cualquiera que se atreva a cuestionar este extasiante plan de ahorro energético le atacaré sin piedad, pues medidas como la arriba citada me recuerdan vivamente las antológicas decisiones del superintendente de mis adorados Mortadelo y Filemón en materia de logística y transporte. Así que cuidadito...
Sin embargo, hoy mis loas y aplauso van dirigidos a la formidable política energética del Gabinete del Doctor Cagalera. Una vez aceptado que "plan" es sinónimo de "idea" y ésta a su vez de "ocurrencia", no puedo sino deshacerme en elogios ante su preclara forma de garantizar un futuro energéticamente sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Después de rebajar el límite de velocidad 10 kilómetros-hora, sé que el país en el que campará mi progenie será un vergel donde los pájaros trinen como si fuera una película de Disney y estaremos tan avanzados que haremos parecer a "Tron" una película sobre la prehistoria. Y ojo que a cualquiera que se atreva a cuestionar este extasiante plan de ahorro energético le atacaré sin piedad, pues medidas como la arriba citada me recuerdan vivamente las antológicas decisiones del superintendente de mis adorados Mortadelo y Filemón en materia de logística y transporte. Así que cuidadito...
Dicho lo cual, no puedo más que sugerir altruistamente a este Gobierno nuevas medidas para ahorrar energía y pecunia:
- Hacer por ley una rebaja del 50% en la compra de zapatillas de deporte para que todo el mundo tenga más fácil y cómodo ir andando al trabajo o a la cola del paro.
- Iluminar las carreteras con cirios pascuales, que no contaminan y duran todo un año.
- Recuperar la diligencia como medio de transporte interprovincial.
- Apagar nocturnamente la iluminación en cualquier población con más de dos habitantes.
- Hundir toda la flota actual y sustituirla progresivamente por embarcaciones a vela.
- Sustituir el parque de automóviles y motos por bicicletas o jamelgos, ayudando a los conductores a la compra de complejos vitamínicos o alfalfa, según el caso.
- Ofrecer a los particulares una docena de abanicos con motivos folclóricos en lugar de los aparatos de aire acondicionado que tengan en sus domicilios.
- Premiar fiscalmente a las empresas que permitan a sus empleados asistir en verano tocados con taparrabos y otros motivos indígenas a cambio de eliminar el aire acondicionado en los edificios.
- Invertir en la investigación de la orina como carburante.
- Ayudar a la industria textil a la creación de prendas fosforescentes que puedan ser usadas en lugar de encender la luz en hogares y edificios públicos y privados.
- Contratar a expertos japoneses para concienciar a la población de los beneficios de comer los alimentos crudos.
Por último, ardo en deseos de conocer cuál será el nuevo parche, perdón, medida que emprenda este Gobierno de prohombres: ¿Designar a John Galliano embajador en Israel?, ¿Nombrar a David Bisbal ministro de Turismo? ¿Designar a José Mourinho como portavoz del Ejecutivo? ¿Karmele Marchante como nueva ministra de Cultura? ¿El Dioni como gobernador del Banco de España? ¿Pedir a Falete que ponga nueva letra al himno de España y que lo cante?...
¡Qué país, nen, qué país!
¡Qué país, nen, qué país!
lunes, 28 de febrero de 2011
Coronación en los Óscars
Esta madrugada se ha celebrado la ceremonia de entrega de los Óscar, evento que no reseñaba desde hacía tres años, quizás por desencanto o discrepancia...algo que no ha ocurrido este año.
Lo más notorio: El-el Ós-os-os-ca-aa-ar ha i-i-ido p-p-paa-ra "El discurso del rey", gran vencedora de la noche con los galardones de mejor película, director, actor principal y guión original.
Tampoco se han ido de vacío "The Fighter", con el merecidísimo premio al trabajo de Christian Bale y la sorpresa de Melissa Leo; "Cisne negro", con el esperado y merecido Óscar para Natalie Portman; "Origen", que lógicamente ha sido premiada en varios apartados técnicos (fotografía, sonido y efectos especiales); "Alicia en el país de las maravillas" ha recibido un reconocimiento a su apabullante "imaginería" (dirección artística
y vestuario); "Toy Story 3" ha hecho justicia en el apartado animado; y la gran favorita en los vaticinios y una de las películas más sobrevaloradas del año "La red social", ha recibido una cura de humildad quedándose "sólo" con tres Óscars de segunda categoría (Guión adaptado, montaje y banda sonora original).
Tampoco se han ido de vacío "The Fighter", con el merecidísimo premio al trabajo de Christian Bale y la sorpresa de Melissa Leo; "Cisne negro", con el esperado y merecido Óscar para Natalie Portman; "Origen", que lógicamente ha sido premiada en varios apartados técnicos (fotografía, sonido y efectos especiales); "Alicia en el país de las maravillas" ha recibido un reconocimiento a su apabullante "imaginería" (dirección artística
y vestuario); "Toy Story 3" ha hecho justicia en el apartado animado; y la gran favorita en los vaticinios y una de las películas más sobrevaloradas del año "La red social", ha recibido una cura de humildad quedándose "sólo" con tres Óscars de segunda categoría (Guión adaptado, montaje y banda sonora original).¿Estoy contento? Razonablemente sí. La única pega que puedo poner es que no se haya podido premiar "ex aequo" como mejores películas del año a "Cisne negro" y "Valor de ley", films que en cualquier otra añada habrían arrasado en estatuillas conseguidas y que han tenido la "mala suerte" de coincidir en el tiempo con una de las mejores cosechas cinematográficas de los últimos años; lo cual es toda una suerte para quienes, como yo, nos encanta el cine. Algo similar me ocurre con el hecho de que Geoffrey Rush se haya quedado sin una estatuilla que ahora estaría disfrutando merecidísimamente de no haber competido contra otro monstruo de la pantalla como es Christian Bale.
Y mientras allende el charco se premian maravillas, aquí agasajamos a "Pan negro". Una diferencia tan abismal y sonrojante como la que dista entre los carnavales venecianos y los que se perpetran en España....
En fin...¡Siempre nos quedará...Hollywood!
sábado, 26 de febrero de 2011
Tricicle...¡Qué hijos de Garrick!
Anoche fui al teatro Compac Gran Vía a ver "Garrick", la reposición del espectáculo teatral con el que la compañía Tricicle celebró hace un año su treinta aniversario. El show, concebido como un homenaje a la figura del cómico inglés del siglo XVII David Garrick en el que se reflexiona sobre las distintas formas de hacer reír, se convierte de facto en una exhibición amena y sin tregua de los motivos por los que Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sans están considerados unos de los mejores grupos de mimo cómico de todo el mundo.
"Garrick" es una concatenación de gags y sketches de todo tipo con el común denominador del santo y seña de Tricicle: Un humor gestual sencillo, que no fácil, e inteligente, que no esnob. Como consecuencia, el público es fusilado a risa limpia a lo largo de noventa minutos que se pasan volando. Y es que yo hacía mucho que no me reía tanto en un teatro. Quizás por ello agradecí sobremanera la "propina" que estos tres maestros de la comedia brindaron a los espectadores al finalizar el espectáculo, consistente en un breve repaso-tributo a sus 31 años de actividad profesional y que volvió a desatar la más sana e incontestable hilaridad en el patio de butacas.
Podría escribir aquí cuál es mi sketch favorito, pero eso sería desmerecer al resto, dado que son absolutamente brillantes y desternillantes todos. Por eso, prefiero animar encarecidamente al lector a que, si tiene la posibilidad de acudir a ver "Garrick", o cualquier otra obra de Tricicle, lo haga sin dudarlo. No habrán invertido mejor el tiempo y el dinero en su vida dado que regalar buen humor, en los tiempos que corren, es algo simplemente impagable.
Cierto es que en España también podemos disfrutar del buen hacer de compañías dedicadas a hacer del gesto (y no de la palabra) un arma de diversión masiva (ahí están, por ejemplo, los divertidísimos Yllana), pero hay que reconocer que Mir, Sans y Gràcia están a un nivel superlativo en el que cualquier mínimo gag es toda una lección de comedia.
Por último, una reflexión sobre un detalle que me terminó por conquistar en mi primer encuentro con "Tricicle": Al concluir la función, los tres comediantes salen a las puertas del teatro a despedir y agradecer la visita a todos y cada uno de los espectadores. ¿Necesitan hacerlo con su fama y prestigio? No. Por eso, son Tricicle, porque son inimitables.
viernes, 25 de febrero de 2011
Nadie sabrá su nombre. Nadie asistirá a su entierro
Huye torpemente a través de la nieve. Casi paralizada por el pánico, corre con todas sus fuerzas, intentando sobreponerse a los trompicones y al aliento que empieza a faltarle. Unos metros tras ella, un rostro endurecido por el frío se agrieta en una sonrisa burlona. Abrigado en un anorak, la contempla serenamente con la satisfacción de saber que el final de esa huida está en su mano, en la escopeta que ahora sostiene contra su pecho. Su boca humeante de vaho se abre dejando escapar un nauseabundo aliento a alcohol y la maldice, a sabiendas de que ella no entenderá qué le grita. Escupe al suelo y levanta el cañón de la escopeta, que centellea bajo el sol que ilumina cegadoramente ese páramo helado. Por la mira telescópica, la ve huir con la torpeza y la decisión de quien intenta salvar la vida. Ella no mira atrás. Él acerca su dedo al gatillo y murmura algo ininteligible. Ella sigue corriendo. Es lo único que puede hacer. Un estruendo ahogado en el aire precede al estallido de piel, sangre y hueso. Su espalda sangra y ella gime de puro e intenso dolor, pero no se detiene. Él sonríe, baja la escopeta y empieza a caminar tras ella. Le hace gracia la facilidad con la que se puede matar. Mientras la vida se le escapa en un reguero escarlata sobre la nieve, ella llora con rabia e impotencia. Empieza a comprender que lo mismo podía haber sido ella que cualquier otra. Oye sus pasos acercándose cada vez más y ni siquiera vuelve la cabeza. Sigue huyendo. Él no tarda en darle alcance. Su carcajada la envuelve poco antes de que lo haga la sombra proyectada por un sol que, como su suerte, le ha dado la espalda. El cañón de la escopeta vuelve a erigirse contra ella, pero esta vez a escasos centímetros. Sonríe. Le gusta hacer eso. De hecho, se divierte. Murmura una obscenidad. Ella ya sólo se arrastra lentamente. Un nuevo cartucho está a punto de romper el aire. Una voz grave resuena altanera a sus espaldas a la vez que el sonido de unos enérgicos pasos hundiéndose velozmente en la nieve. Una nueva sombra, más grande, eclipsa la suya y oscurece definitivamente el desenlace. Su corpulento compañero le hace un guiño cómplice. Él aparta la escopeta y se hace a un lado sonriendo expectante. Entonces, el recién llegado alza una robusta barra de hierro que parte en dos la imagen del sol. Ella apenas se arrastra ya unos centímetros cuando la sombra de la barra se eriza. Luego desaparece intermitentemente mientras el hierro se hunde violenta y ferozmente en su piel, quebrando su columna y, finalmente, su cráneo. Las carcajadas de sus asesinos acompañan al murmullo del aire que la abandona para siempre. Nadie conocerá ya cómo habría sido el resto de su vida. Nadie sabrá su nombre. Nadie organizará su funeral. Nadie asistirá a su entierro. Los dos hombres charlan animadamente mientras arrastran su cadáver, dejando una estela rosácea sobre la nieve. Mientras, en los inertes ojos de ella, grandes y azabaches, se reflejan escenas idénticas con distintos protagonistas y el aire se llena de gemidos, lamentos, risas y muerte.
Al comienzo del artículo, he mostrado la imagen de uno de los protagonistas. A estas alturas, el lector puede pensar que he ficcionado la macabra andanza de un asesino en serie, o un nefasto caso de violencia de género, o, simplemente, un asesinato a sangre fría. Ejemplos todos que nos hielan la sangre, conmueven el ánimo y agitan la náusea.

Ahora, lector, te mostraré la imagen de la otra protagonista de esta historia. Ahora, lector, medita, siente y reacciona. Ahora, lector, reflexiona por qué en esta época del año "cazar" y "asesinar" son términos sinónimos, por qué en esta época del año se obvia y consiente un genocidio terrible que pone las lágrimas en mis ojos y la vergüenza en mi alma.
miércoles, 23 de febrero de 2011
23-F: 30 años de una patochada
Hoy es el 30 aniversario del 23-F, conato de golpe de Estado y uno de los mejores thrillers que se han concebido en España, dándole eso sí ese punto de disparate tan patrio que no puede faltar en nada hecho en este país...Como hay suficientes noticias reseñando la conmemoración y jugosas informaciones sobre lo acontecido aquel día (informe de los secretarios, vídeo, etc), pasaré por alto la "moviola" de ese esperpento.
Simplemente diré que me da bastante pena ver hacer el ridículo a tanto uniformado (uno que saca los tanques como quien sale a hacer footing, los mandos militares emulando al teléfono el antológico sketch de Gila, Tejero entrando en el Congreso con el gesto de "Menudo marrón, menudo marrón"...); que me da lástima tener la sensación de que hubo muchos desventurados que pasaron de ser "últimos monos" a "cabezas de turco"; que es irrisorio contemplar el cachondeo organizativo de lo que se suponía era un golpe de Estado "en serio"; que creo que hay más honor y dignidad entre los que pagaron los platos rotos de aquello que en quienes se fueron de rositas y por la sombra; que a la postre el fallido pronunciamiento constituyó la mejor campaña publicitaria posible para promocionar a nuestro monarca como mascarón de proa de la recién estrenada democracia y despojarle ante la opinión pública de cualquier vínculo con quien le designó como sucesor; que puestos a causar algún desperfecto con tiros más valdría la testa del genocida de Paracuellos que el ornamentado techo del Congreso; y que podemos sentirnos muy afortunados por haber tenido en La Zarzuela a un hombre egregio y cabal (hablo de Sabino Fernández Campo, claro).
Tengo claro que el 23-F, junto al 11-M, forman las coordenadas de los dos sucesos más lamentables de la historia reciente española, igual que soy plenamente consciente de que jamás se sabrá la verdad o toda la verdad sobre ellos, porque, sencillamente, ni conviene ni se permite. No hay que olvidar que hay ciertos secretos que son salvoconductos y excelentes cartas a jugar en el trapicheo de favores que hay en la trastienda político-mediática desde hace décadas. Por eso, aunque tengo mi propia opinión sobre quién fue el instigador real del 23-F, ese sombrío mesías que dejó en la estacada a quienes persuadió o consintió para perpetrar aquel desagradable y funesto sarao, se me permetirá que no lo diga. No obstante, en asuntos como éste no conviene olvidar una cosa: Si quieres esconder algo, ponlo a la vista de todos. Lo único seguro es que la verdad está ahí fuera.
Por último, decir que, afortunadamente, treinta años después, podemos seguir disfrutando en España del menos malo de los sistemas políticos.
sábado, 19 de febrero de 2011
"Cisne negro": Turbadora espiral de perfección
Anoche acudí al estreno de "Cisne negro", una de las películas más inquietantes y elegantes que he visto en mucho tiempo. Que su calidad técnica e interpretativa le haya reportado nominaciones y consecuciones de galardones cinematográficos por todo el orbe se queda casi en segundo plano.
El film narra los simultáneos ascenso a la gloria profesional y descenso al infierno personal de una joven bailarina que pasa de la anónima mediocridad a alzarse con el papel estelar en el celebérrimo ballet "El lago de los cisnes". La danzarina, epicentro de esta siniestra y apoteósica tragedia, es interpretada por una Natalie Portman que pone todo el cuerpo y el alma para arrastrarnos consigo en ese viaje sin retorno que inicia su Nina Sayers, al final del cual, sin desvelar el desenlace, sólo diré que se encuentra, casi con toda seguridad, un merecidísimo Óscar.
"Black Swan" es una película que va de menos a más, con un crescendo implacable y enfermizo que culmina en un último tercio absolutamente magistral. Es tan endiabladamente inquietante que se podría decir que es un cruce entre una película de Lynch, Fincher y Haneke, pero con la dosis de personalidad suficiente para alabar sin remilgos el talento incontestable de su director: Darren Aronofsky.
Lo que más me gusta de "Cisne negro" no es su oscuro argumento, ni las excelentes interpretaciones de todos sus actores (destacando, además de la portentosa Portman, un mefistofélico Vincent Cassel y una sensual Mila Kunis, conformando así el venenoso triángulo sentimental-profesional de la trama); ni la magnífica fotografía; ni los estupendos encuadres; ni el eficaz uso de los efectos especiales; ni los fabulosos carteles promocionales. No, lo que más me gusta de esta película es la amplia variedad de lecturas que suscita: Puede ser entendida como una original traslación de la historia de "El lago de los cisnes" a un entorno contemporáneo; como una demoledora
reflexión de cómo una obsesión profesional puede cambiar nuestra vida personal para siempre; como un escabroso retrato de la trastienda emocional del ballet; como una tenebrosa crítica al despiadado mundo laboral actual que intenta despojarnos progresivamente de cualquier atisbo de humanidad; como una denuncia del afán perfeccionista que se nos inocula social, familiar y laboralmente; como una alegoría envenenada sobre el peligro de ser las personas que otros quieren que seamos; como
una fábula del poder destructor de nuestra propia psique; como una disputa entre el control establecido por la familia y el trabajo y la libertad individual; o, simplemente, como una metáfora de la lucha entre el orden y el caos, entre la realidad y el deseo, entre los sueños y los miedos; entre la pasión creadora y el perfeccionismo destructivo, entre el bien y el mal que anidan dentro de nosotros mismos. Porque todo eso y más es esta película.Poco más que decir sobre esta indispensable cita con el séptimo arte y con los monstruos que todos llevamos en nuestro interior. Y es que, al salir del cine, uno no puede más que citar la frase que cierra "Cisne negro": Al final, todo ha sido perfecto.
jueves, 17 de febrero de 2011
¿Creatividad o alienación?
Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a una conferencia del filósofo Pekka Himanen, gurú de la llamada "ética del hacker", que radica en una redefinición de ese término, por lo general utilizado en sentido peyorativo, y una extrapolación del mismo, descontextualizándolo del ámbito tecnológico. La cabal charla estuvo a medio camino entre la obviedad y el idealismo, pero con los tiempos que corren, una y otro son dos rasgos elogiables. Dicho lo cual, al término de la ponencia, mi cabeza se llenó de una serie de dudas y reflexiones que intentaré transcribir aquí.
Dado que el objetivo del artículo no es resumir qué dijo Himanen sino reflexionar sobre ello, no me detendré mucho con la síntesis. Para el filósofo nórdico, un "hacker" viene a ser cualquier persona que explota inofensivamente su creatividad transformándola en algo tangible y poniéndolo desinteresadamente a disposición de los demás o, dicho de otra forma, un filantrópico trabajador de sus propios sueños. Himanen sostiene que es necesario instaurar una "cultura de la creatividad" para habilitar el crecimiento y exposición del potencial creativo, del talento de cada individuo, ya que, en su opinión, "siempre hay más potencial en nosotros del que expresamos". Se podría decir que, para el ponente, el futuro, el progreso pasa por innovar, sea cual sea el ámbito del que hablemos, y la innovación no existe si previamente no hay un entorno favorable a la creatividad, que permita exponerla y compartirla (como forma de enriquecerla) sin limitación alguna. Hasta ahí, la sinopsis de la conferencia.
Ahora, mis dudas:¿Favorece o premia esta sociedad la creatividad o, por contra, la anestesia cuando no la castra? ¿Es el modelo educativo actual el idóneo para incrementar el desarrollo de la creatividad y el talento del alumno o el óptimo para tornarlo en un sujeto apto para la alienación y la maleabilidad venideras? ¿Qué tratamiento tiene el ingenio de una persona en el mundo laboral: el apoyo decidido a su desarrollo creativo y la utilización de su talento personal como inversión rentable en términos económicos y humanos o el ninguneo de sus habilidades y aptitudes para transformar intensiva e implacablemente su creatividad en mera y aséptica eficacia? ¿Ha pervertido el esnobismo y la mediocridad la percepción y la valoración del ingenio creativo en el ámbito cultural? ¿Ha intoxicado la televisión el reconocimiento social del talento? ¿Es la gente con creatividad la esperanza y la piedra angular del progreso social o son meros proscritos en extinción por atreverse a pensar más allá de lo estipulado? ¿Qué es más fácil hoy en día: cavilar cómo dar forma a ideas y sueños o acoplarse sumisamente a la maquinaria imperante?
Dejo a voluntad del lector reflexionar y responder a estos interrogantes, pero no me gustaría acabar el artículo sin dar mi opinión al respecto: Es paradójico y ciertamente contradictorio que, en una época dominada por los avances tecnológicos, el talento esté tan depauperado en tratamiento y reconocimiento, toda vez que hoy en día lo que se quiere de las personas es que hagan las cosas sin pensar (sinónimo de "rechistar" o "protestar" para ciertos déspotas y cretinos), so pena de irse al paro, no progresar laboralmente, ser vistas como lunáticos o tratadas como apestados, frikis o extravagancias marginales.
Malos tiempos para el ingenio. Peores para ser nosotros mismos...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





























