lunes, 28 de junio de 2010

Enterrando a Peter Pan

Peter Pan zigzagueaba los cielos nocturnos con una sonrisa en los labios. A lo lejos, vio la luz de la habitación de la pequeña Wendy Darling y revoloteó hasta su ventana, exultante por las aventuras que estaban a punto de dar comienzo. Se coló en el cuarto sin hacer ruido con el bravucón propósito de darle una sorpresa, pero...la escena que vio le desconcertó.

La muchacha, de doce años, vestida con un escueto pijama más propio de un clima tropical, tecleaba con celeridad y tino ante una pantalla de ordenador divida en pequeñas ventanas donde se podían leer "Facebook", "Tuenti" y "Messenger". Mientras, algo parecido a una calculadora allanada por un elefante y que recibía el nombre de "i-pod", saturaba el ambiente con canciones que emergían rampantes de unos sofisticados altavoces, entonadas por jóvenes que, entre gallo y gallo, clamaban por divertidas travesuras transgesoras. Tan transgresoras como podía ser el piercing plateado que titilaba discreto en la nariz de Wendy. Tan transgresoras como los pósters que forraban la habitación donde quinceañeros con más fama y dinero del que podía soportar su sensatez enseñaban apolíneos torsos en poses de dandi infantil, ellos, y un ajustado vestido de meretriz naif tan decadente como podía ser Disneylandia, ellas. Tan transgresoras como ese paquete de tabaco a estrenar torpemente escondido entre los pliegues de una raída mochila decorada por chapas en las que cohabitaban la imagen de Micky Mouse con la "A" de anarquía y el logo de Playboy con el barbudo retrato de un tal "Ché".

Peter se quedó perplejo. "¡Caray!" pensó. Estaba a punto de hablar a la pequeña Darling cuando una melodía similar a la que se obtendría de encerrar a un conjunto pop en una caja de cerillas con mala acústica llamada "móvil" electrificó el espinazo de Wendy, que rápidamente se revolvió en su asiento y atendió la llamada de su amiga Cris(tine). Así se inició una conversación donde todo el léxico mamado de la telebasura y revistas de baratillo se sintetizó a la velocidad del chat para dar rienda suelta a su excitación por un evento que marcaría sus vidas de forma imperecedera: su primer botellón. "¿Botellón? - se preguntó Pan - ¿Qué diantres es eso?". Minutos más tarde, el bueno de Peter tenía tal cantidad de información que podría describir a la perfección a "Johnny" (pese que a su nombre de pila era David), el "amigo" de quince años, ateo convencido y con peinado homenajeando a un cepillo con el que Wendy había compartido unos cuantos besos "con lengua". Claro que tampoco le andaba a la zaga "JJ", el novio de catorce de Cris que vestía de rasgado luto permanente y que tenía como credenciales haber vomitado ya más de diez veces por ingerir demasiado alcohol y fumar con bastante estilo. Pero sin duda, lo más impactante del diálogo fue lo que ocurrió en el baño de chicas donde pillaron a una de sus compañeras, Cindy, haciendo "algo" con un "mayor" durante la clase de matemáticas...

Peter Pan estaba al borde del vahído mientras la incredulidad le producía una taquicardia cuando Wendy levantó la cabeza y le vio. Colgó a su amiga abruptamente. Peter sonrió amistoso. Wendy crispó el ceño y bramó: "¡Fuera de mi puto cuarto, pajillero de mierda!".

Peter salió volando por la ventana presa del pánico y tiritando de asombro. Comparado con aquello, el capitán Garfio era el colmo de las buenas maneras y una compañía no tan mala...De vuelta en Nuncajamás, se sentó apesadumbrado y, a la luz de Campanilla, lamentó que Wendy nunca fuera a conocer aquel maravilloso país lleno de magia, aventuras e inocencia, porque ella había querido crecer demasiado deprisa, antes de tiempo...como parece que ocurre, lamentablemente, con los niños españoles.

viernes, 25 de junio de 2010

Se alquilan islas. Razón: Grecia

Tiempos metafóricos estos que vivimos, henchidos de alegorías cuyo significado es desolador. Grecia, la cuna de la civilización occidental, el lugar donde "casi todo empezó", epicentro de esplendor durante siglos, vive una de sus épocas más funestas merced a la crisis económica que ha puesto luz y taquígrafos a muchos trapos sucios y muertos en los armarios. Consecuencia de todo ello es el insólito hecho que da pie a este artículo: la venta/alquiler/subasta de sus islas, emblema proverbial de esa nación y fuente de numerosos mitos imperecederos. Prostituir o, al menos, mercadear con algo tan ancestral y representativo como las islas griegas en pos de salvar la comatosa economía del país es sólo el enésimo, desesperado y desesperante despropósito que sumar a los desmanes cometidos en los últimos años y que han abocado a los helenos a las puertas del Hades.

Ya me imagino a todos los ilustres griegos fenecidos comentando el asunto en los dominios de Perséfone: A Sócrates, Platón y Aristóteles discutiendo qué fue antes: la estupidez o la avaricia; a Homero sopesando la posibilidad de declararse apátrida; a Pericles tirándose de los pelos visto en qué ha quedado su herencia; a Leónidas llamando a las armas a sus trescientos camaradas para mandar al Tártaro a los (ir)responsables políticos y económicos griegos...

Resulta terrible que lo que no consiguieron las guerras seculares lo haya conseguido la jeta de unos dirigentes que hacen malabares cocteleros con la necedad y la codicia: arruinar a un país que lo fue todo...y hoy...no es más que otra nada más a añadir al bochornoso y desalentador panorama político, económico y social del mundo.

Con noticias así, a uno le entran ganas de alquilarse una isla sólo para optar por una despedida socrática ante tanto esperpento...

domingo, 13 de junio de 2010

"Heavy Rain": Algo más que un videojuego

Yo no sé si los videojuegos están considerados un arte, pero, por títulos como el de marras, deberían serlo con el mismo merecimiento que, por ejemplo, el cine. "Heavy Rain", videojuego que recientemente compré y que hoy acabo de finalizar (o al menos, llegar a un final), es algo que está muy muy por encima de los tópicos y prejuicios con los que se suelen minusvalorar estas creaciones. Tiene tantísimas virtudes y logros que tan difícil se hace destacar uno en concreto como ponerlos de relieve citando algún defecto. En ese sentido, este "videojuego", esta obra de arte de ficción interactiva sólo tiene una pega, la misma que decenas de magnas obras literarias y cinematográficas: Que concluye.

"Heavy Rain" es un drama interactivo (es el término que mayor justicia le hace) que aúna con brillantez y contundencia los géneros policiaco, de suspense y dramático puramente
dicho. Realizado por Quantic Dream y escrito y dirigido con maestría por David Cage, esta obra tiene elementos que nos recuerdan a grandes maestros: Si hablamos del ámbito cinematográfico, "Heavy Rain" tiene la concepción precisa, ascendente y endiablada del thriller de David Fincher, el gusto por el cuidado milimétrico de cada aspecto del guión de Chris Nolan, el uso sin paliativos (que no injustificado) de la violencia de Martin Scorsese, el descarnado reflejo de los peores recovecos del alma humana de David Cronenberg y la hondura agridulce y existencial de Clint Eastwood. Si hablamos del ámbito literario, "Heavy Rain" tiene elementos del mejor "hard boiled" de James Ellroy y Raymond Chandler, la tensión escalofriante de Stephen King y personajes tan memorables en su vertiente psicológica como los que podríamos encontrar en un William Shakespeare o John Steinbeck. Y no estoy exagerando ni un ápice...

Supongo que, a estas alturas del artículo, quien desconozca "Heavy Rain" ya tendrá una
enorme curiosidad por él. Y eso que aún no he sintetizado su argumento ni hablado de la gran virtud de este "juego" (esto no es cosa de niños...), lo cual, dice mucho en favor de este título. En cuanto al argumento, se podría resumir en lo siguiente: En 2011, una ciudad norteamericana está siendo víctima desde hace tres años de los raptos y posteriores asesinatos de niños cometidos por el llamado "Asesino del Origami". Es entonces cuando un traumatizado padre sufre el secuestro del único hijo que le queda...A partir de ahí, comienza una frenética búsqueda a cuatro bandas para salvar la vida del pequeño y detener al asesino, una lucha contra el tiempo, la cordura y la maldad humana en la que se embarcan Ethan Mars (el padre del crío), Madison Paige (una periodista con problemas de insomnio), Norman Jayden (un joven investigador del FBI) y Scott Shelby (un corpulento detective privado); personajes todos ellos que el jugador puede manejar a lo largo de la partida, decidiendo qué hacer en todas y cada una de las disyuntivas (físicas, éticas, morales o sentimentales) a las que deben hacer frente los protagonistas. Y he ahí la gran cualidad de "Heavy Rain": la de dejar en manos del jugador el devenir de la trama, en función de lo que éste decida o haga a lo largo del juego. Estamos, por tanto, ante un argumento "adaptativo", una trama "evolutiva y personalizable" o, como lo han calificado sus propios creadores, un drama interactivo. Una virtud muy importante no sólo desde el punto de vista "lúdico", sino también desde el "personal" porque de nosotros depende la vida (o la muerte) de algunos personajes (ya sean principales o secundarios, inocentes o no), la conclusión o la generación de nuevas vías de investigación, el inicio o la conclusión de una relación personal...Como dice el eslogan de "Heavy Rain": "Toma decisiones. Afronta las consecuencias..."

Es tan realista, que casi parece un film. A mí, particularmente, por su atmósfera y estilo, me recuerda mucho a películas tan magníficas como "Se7en", "The Game", "Sospechosos habituales", "Mystic River" o "SaW", pero tampoco miento si digo que es difícil comparar a "Heavy Rain" (quizás, lejanamente, con el impresionante "Mafia", a la altura de "El Padrino II" o "Érase una vez en América"), porque no hay película ni videojuego que se atreva a tanto ni aúne todos los rasgos arriba comentados.

Por su calidad (en todos sus aspectos técnicos y artísticos) y hondura humana, es una auténtica joya, una maravilla destinada a dar la razón a quienes, como yo, pensamos que los videojuegos supondrán para el siglo XXI lo mismo que el cine implicó para el XX.

En definitiva, "Heavy Rain" es algo que me ha impresionado, que me ha hecho disfrutar, que me ha hecho pasarlo bastante mal (en lo emocional) y que tardaré en olvidar...si es alguna vez cometo ese imperdonable crimen.

miércoles, 9 de junio de 2010

Como muebles viejos

Como muebles viejos, como juguetes rotos, como fantasmas de carne y hueso...la crisis, en ocasiones, genera situaciones dramáticas y, en otras, las pone aún más de relieve. Ésta es una de ellas.

Me cuentan un suceso que no creería si no lo hubiera visto ya, por desgracia, en algún reportaje o noticia, de esas que causan conmoción efímera en esta sociedad narcotizada y pútrida. Se lo resumo: Madrid. Una octogenaria con cáncer de huesos e impedida en silla de ruedas se ha visto recientemente forzada, vía misiva (la cobardía aumenta en la distancia), a la siguiente disyuntiva: Quedarse tirada en la calle o trasladarse antes del 30 de junio a una residencia de ancianos sita en las antípodas del que ha sido su barrio de toda la vida.
¿El motivo? La residencia en la que vive ha quebrado por la crisis.
¿La puntilla? Que los propietarios de la misma le obligan a llevarse los muebles (que son propiedad de la pobre mujer) consigo o de lo contrario, se los quedarán ellos. Será que los remitentes de la carta confían en las habilidades de la maltrecha anciana como escarabajo pelotero o como cangrejo ermitaño. Supongo que no habrán caído en la cuenta de que si tiene que alojarse en una "vivienda" de ese estilo es porque no tiene quien quiera o pueda acogerla...y menos aún ayudarla a trasladar muebles.
¿Calificativos? Estrafalario, cruel...real.
¿Mi previsión? No sé qué ocurrirá con la buena señora, pero espero que una solución inversamente proporcional a la humanidad y el tacto que han demostrado los dueños de la residencia. Pero, viviendo en el mundo y en el país que vivimos...futuro negro atisbo, por desgracia. Desde luego, si lo que quieren es matar a disgustos a los residentes, van por un excelente camino.

Este hecho, que es lamentable y patético, se une a otros como el de los padres senectos desalojados por su propio hijo, personas mayores dejadas en el desamparo por caseros con pocos escrúpulos...y así un largo, silencioso y vergonzoso etcétera. Por no hablar del trato que se dispensa en algunas residencias para la tercera edad a sus inquilinos, que eso ya sería otro cantar, y no precisamente de gesta...

Esto me hace preguntarme qué clase de futuro espera a nuestros seres queridos o a nosotros mismos si el día de pasado mañana se ven o nos vemos en el desamparo familiar, físico o económico. ¿En qué momento se decidió o quién fue el bastardo que decidió que la tercera edad sea el letrero que cuelga de un trastero? ¿Por qué se consiente que la edad convierta a la gente de humanos a trastos molestos sin poner el puñetero grito en el cielo y ciscarse en la sociedad? ¿Por qué hay gentuza que consiente que personas que ya lo han dado todo se vean sin nada? ¿En qué fatal ocasión se decidió declarar a los ancianos como muertos en vida? ¿Qué absurda razón se puede esgrimir para negar consideración, respeto, cariño y caridad a quienes se han convertido, por lo general, un modelo de virtudes que difícilmente podremos ya emular? ¿Dónde están el dinero y las ayudas oficiales o privadas cuando verdaderamente tienen que dar el do de pecho? ¿Subvencionado colectivos minoritarios y absurdos? ¿En los bolsillos de quienes miran hacia otro lado y creen que viven en un puñetero mundo feliz?

Yo abjuro y condeno a esta sociedad de viles o cobardes, de hipócritas y desalmados que tratan a nuestros mayores
como muebles viejos, como juguetes rotos, como fantasmas de carne y hueso...

viernes, 4 de junio de 2010

Kick ass: El Quijote freak (y es un piropo)

Desencantado con la hastiante y poco reconfortante realidad, harto de su anodina existencia, nuestro protagonista se sumerge las lecturas protagonizadas por héroes virtuosos que convierten al mundo un lugar mejor, y lo hace hasta tal punto que, aceptando el delirio como forma de rebelión contra su vida y sociedad, decide lanzarse a la calle, emulando a sus héroes...para darse cuenta de que la ficción es un terreno mucho más liviano y saludable que la vida real. Así se podría resumir la obra española más celebérrimante universal: "Don Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes. Y así se podría resumir la obra que nos ocupa: "Kick ass" de Mark Millar (autor del cómic original, junto a John Romita Jr) y Matthew Vaughn (director de la película homónima).

No es baladí la coincidencia, pues sustituyendo la literatura caballeresca por los cómics
súperheroicos, por un lado, y aquella encorsetada y corrupta sociedad barroca por la no menos encorsetada y corrupta sociedad actual, por otro, obtenemos una misma esencia argumental cuyos protagonistas tienen pretensiones muy similares, con efectos muy parecidos...
Además, ambas obras, Quijote y Kick ass, suponen un simultáneo homenaje, crítica y parodia de aquello que convierte en forajidos mentales a sus protagonistas: Los libros de caballería, aquél, los tebeos, éste. Con lo cual, podemos afirmar que tanto sabía de literatura Cervantes como de cómics Millar...y eso se nota, pues tanto en el original del noveno arte como en su acertada traslación al séptimo arte, encontramos bastantes referencias y guiños a la cultura súperherocia (ya sea marveliana o de su "Distinguida Competencia").

Centrándome ya en lo que a Kick ass se refiere, cabe destacar que es una obra (ya hablemos del cómic o la película) que rinde un afectuoso tributo a todos los aficionados a los superhéroes (los a veces denominados peyorativamente como "freaks" o
"frikis"), critica con inteligencia y sutileza diversos aspectos de la sociedad actual (abandono de la juventud, carestía de justicia, falta de referentes reales a quien imitar, ultraviolencia, uso adictivo de las redes sociales...) y satiriza con humor y cariño a todo un subgénero cinematográfico, del mismo modo que, por ejemplo, "500 días juntos" hizo con las comedias románticas o "Bienvenidos a Zombieland" con las películas de muertos vivientes. Por tanto, quien piense que Kick ass es una memez, algo del montón...se equivoca. Principalmente porque, aun obviando todas estas interesantes consideraciones, Kick ass es enormemente entretenido.

En lo fílmico, a lo ya dicho tengo que añadir que merecen especial mención las actuaciones de Aaron Johnson y Chloë Grace Moretz, dando sensacionalmente vida a Kick ass y Hit
Girl, los dos grandes protagonistas de una película gamberra, políticamente incorrecta y donde la trama es tan violenta como hilarante, lo que nos remite al cine del gran maestro de estos menesteres: Quentin Tarantino. Si a estas alturas, alguien piensa que el cómic, primero, y la película, después, no me han gustado...que se relea el artículo.

Dicho esto, y como reflexión final, lanzo esta pregunta: ¿Qué clase de sociedad es ésta que a varias generaciones de jóvenes (ya hablemos de la Y o Z) ha dejado y está dejando en una suerte de limbo a su suerte? ¿Qué clase de sociedad es ésta en la que resultaría tan posible como descabelldo que alguien decida hacer justicia por su cuenta y riesgo? ¿Qué clase de sociedad es ésta que a muchos como a servidor nos gusta más la que aparece en los cómics? ¿Qué clase de sociedad es ésta que tiene mejores referentes en la ficción o en los camposantos que en las noticias? ¿Qué clase de sociedad es ésta que propicia y destruye nuevos Quijotes?...


domingo, 30 de mayo de 2010

La venganza de Don Mendo: El inmortal humor de un genio

Hay días que me dan ganas de dar gracias a Dios por el teatro. Días como hoy. Acabo de disfrutar de una magnífica velada teatral, merced a la enésima representación de la celebérrima obra de Pedro Muñoz Seca: "La venganza de Don Mendo", que actualmente acoge el Teatro Alcázar. Tengo tantas cosas que decir, que espero no embarullarme.

Sobre el autor: Pedro Muñoz Seca. Víctima de la izquierda en vida y víctima de la progresía en muerte. Ninguneado y hostigado por su ideología (monárquico y católico) y envidiado por su incontestable éxito, Muñoz Seca fue asesinado por esos adalides de la libertad y la democracia en Paracuellos del Jarama, simplemente por ser un hombre valiente sin más arma que el ingenio ni más crimen que el de no ser un gañán o un esnob comunista. Prueba del talento y temple de Muñoz Seca son sus últimas palabras al pelotón que iba a fusilarle: "Me temo que ustedes no tienen la intención de incluirme en su círculo de amistades". Lo peor no es ya eso (que es simplemente abominable), sino que hoy exista gente (gentecilla o gentuza) que en colegios (como cierto profesor que yo sufrí, ¿verdad Juan Carlos?), universidades y otros estrados se dediquen,
por fobia ideológica o mera estulticia, ora a desprestigiar bochornosamente a este autor, ora a descalificar su soberbio sentido del humor y su talento literario que derivaron en su gran logro: el astracán. Para todos esos malnacidos y cretinos, sólo diré dos citas que otros prohombres literarios dijeron respecto a Muñoz Seca: Jacinto Benavente: "A Muñoz Seca no lo mató la barbarie, lo mató la envidia. La envidia sabe encontrar sus cómplices". Valle-Inclán: "Quítenle al teatro de Muñoz Seca el humor; desnúdenle de caricatura, arrebátenle su ingenio satírico y facilidad para la parodia, y seguirán ante un monumental autor de teatro".

Sobre la obra: Con unas intenciones tan hilarantes y brillantes como la forma en la que está escrita, "La venganza de don Mendo" es una habilísima sátira en verso de los dramas románticos y las "comedias de honor" del Siglo de Oro (especialmente, las de Calderón) que cuenta las peripecias de un noble del siglo XII que ve cómo, por ingenuo amor, sus problemas de dinero se tornan en una mortal condena de la que consigue salvarse para llevar a cabo su venganza...Una obra divertidísima y desternillante ya sea como parodia de las otras arriba citadas o como pieza autónoma, y en la que los juegos de palabras y los dobles sentidos sustentan una trama delirante que cumple con uno de los grandes objetivos del arte dramático: Entretener y evadir.

Sobre el montaje actual: No seré yo quien descubra ahora las virtudes de Tricicle, responsables del montaje que levanta el telón en el Alcázar. Sólo diré que su versión donmendoniana es apta para fans y noveles y está hecha con un profundo respeto al original, si bien se han eliminado o "actualizado" algunos (escasos) pasajes obsoletos,
añadido algunos gags tan modernos como acertados, y adecuado la pléyade de personajes a un elenco de diez versátiles actores que, liderados por un espléndido Javier Veiga, hacen las delicias del público entre risas y carcajadas. Es un montaje que, en definitiva, no tiene nada que envidiar en absoluto a los otrora llevados a escena o pantalla por auténticos mitos de la interpretación y, por todo ello, recomendabilísima.

En definitiva, anoche volví a recordar por qué "La venganza de Don Mendo" es una de mis obras teatrales favoritas, desde que tuve la suerte de actuar en ella, allá por 2001.

domingo, 23 de mayo de 2010

La plena vigencia de "Calle Mayor"

Anoche degusté, gracias al "gourmet" Garci, la excelente película "Calle Mayor" de Juan Antonio Bardem. El film, que es una magnífica muestra de que en España, especialmente antes, se hacían, si unos querían y otros dejaban, películas tan soberbias como los magnos retoños en celuloide de Hollywood, es además y me atrevería a decir que sobre todo, un extraordinario y demoledor retrato de lo peor de la sociedad de entonces (1956) que aún hoy sigue rampante. Pero cada cosa a su tiempo.

"Calle Mayor", ambientada en una ciudad de provincias universal en su anonimato (inteligente manera de torear a la censura), narra la lenta y deleznable conclusión de una broma de muy mal gusto jaleada por los peores defectos intelectuales, morales y emocionales de una sociedad paleta, tarada y ahogada en su propio marasmo espiritual, ético y cultural. La broma de marras no puede ser más cruel: Jugar inmisericordemente con los sentimientos de una buena persona que, por culpa de la sociedad, es diana de hiriente sorna y mezquinas murmuraciones. De esta forma, los personajes de Isabel (la víctima),
Juan (el cobarde ejecutor de la burla) y Federico (el foráneo ajeno y enemigo de los "pecados provincianos") componen un trágico cuadro donde el costumbrismo queda en un segundo plano para dejar paso a una lacerante y brillante crítica del alma social. Personajes turbadores en los que destaca especial y conmovedoramente Isabel, interpretada maravillosamente por la actriz Betsy Blair. En definitiva, una película que, sea cual sea el punto de vista desde el que queramos considerarla, resulta, cuando menos, muy pero que muy notable.

Y ahora, vamos al quid de la cuestión. Hay quien sostiene que viendo la película se siente más relajado al comprobar cuánto ha cambiado la sociedad española. Respeto esos casos de miopía pensativa. Sí, es cierto que la España de "Calle Mayor" dista bastante de la de hoy, pero sólo en los grandes brochazos. No en los pequeños detalles. No en los vicios fundamentales hostigados desde el talento durante todo el metraje. Vicios que son quizás más patentes y vívidos en los pueblos y ciudades provincianas, pero que, paradójicamente, han arraigado con más sutil y letal intensidad en las grandes ciudades como, por ejemplo, Madrid (urbe que en "Calle Mayor" simboliza la esperanza como fuga y la puerta a un progreso ignoto).

¿Qué vicios? Los propios de una sociedad tarada (en todos los sentidos), pasmada, alelada y que chapotea feliz en su propia inmundicia moral e intelectual: El cobarde sometimiento a una rutina impuesta, a dejar que el inconsciente colectivo y las convenciones sociales marquen la agenda de nuestros actos (como esa escena en la que Isabel apunta todo lo que "tiene que" hacer a lo largo del día); la apocada autocomplacencia en saberse parte de un engranaje social sólo por el miedo a ser distinto; el borreguismo conductual e intelectual como forma de vida; el desprecio al afán de progreso como enemigo del marasmo consuetudinario; la tiranía de la hipocresía por el pavor al "qué dirán"; la inacción y el no posicionamiento como estrategama para una vida felizmente anodina; la integración en la masa y turba social o grupal como pusilánime remedio para buscar satisfacción; la minusvaloración y ridiculización de los sentimientos ajenos; la castración emocional de las relaciones profesionales, familiares y personales; el enjaulamiento de las vocaciones personales como remedio contra la liberación del individuo; la primavera de dedos índices que florecen acusadores a las espaldas de cualquier persona; las malhadadas biografías apócrifas que crean los sempiternos murmuradores que no tienen nada mejor que hacer que perder el tiempo; el remoto exilio del conocimiento y la cultura; el gusto por no hacer nada y saberse nadie...

Ahora díganme que esos vicios y defectos les son extraños. Que les suenan de otra época. Que han desaparecido. Que España se ha liberado de ellos definitivamente. Y entonces sabrán y sabré que están mintiendo. Porque son esas lacras y carencias las que hay que combatir con entusiasmo y arrojo tanto desde el plano institucional y público como desde el personal y privado. Porque son esas tachas y macas las que alentamos sólo con permitir ser víctimas de ellas. Porque son esas imperfecciones las que convierten cualquier calle de cualquier ciudad en la "Calle Mayor" que tan bien inmortalizó y criticó el único Bardem con talento que ha nacido en España.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Final de Copa: Cómo perder ganando

Podría dedicar este artículo a hablar del equipo que ha ganado la Copa del Rey. El mismo que tiene por presidente a un siniestro impresentable con pinta de hampón trasnochado, modales de mafioso y la honestidad en búsqueda y captura; un sujeto que en otra época y lugar acabaría sus días con unas cuantas balas en su cuerpo. El mismo conjunto que proverbialmente se ha caracterizado, como ha demostrado esta noche, por ser una banda de chulos, bronquistas, truhanes y mezquinos, navajeros vestidos en pantalón corto que desconocen qué es el juego deportivo y que al fútbol se puede jugar con elegancia, talento y respeto. El mismo equipo que hasta el hastío se ha regodeado victimista y bochornosamente en una tragedia tan lamentable como fortuita. El mismo equipo al que le deseo que pruebe las hieles del fracaso y el infortunio hasta su desaparición. El mismo equipo que, ganando un partido y un trofeo, ha perdido en lo esencial, en aquello que perdura en la memoria y el corazón.

Pero, en lugar de eso, quiero hablar del equipo que ha merecido ganar, por juego y valentía, el partido y que, por afición, se merece ganar todos los trofeos existentes en cualquier competición. Esa afición que ha ahogado con constantes cánticos a la del rival (si es que ha existido...). Esa afición que, al terminar el partido, se ha comportado más allá de la mítica fama que tiene, animando a sus jugadores atronadoramente mientras estos se desmoronaban en lágrimas. Esa afición que no tiene parangón ni en España ni en Europa ni en el mundo. Esa afición que, pase lo que pase, siempre será una afición de campeonato. Esa afición de un equipo de sufridores, alejado de la soberbia y la pretenciosidad de otros. Esa afición que disfrutó hace una semana de un éxtasis que hoy parece una minucia en comparación con lo vivido antes, durante y, especialmente, después del partido. Esa afición que ha demostrado que en la derrota también se puede triunfar. La afición de la que formo parte. El equipo que siento en el alma: El Atlético de Madrid.

¡Felicidades, campeones! A los que estaban en el césped y a los de las gradas.


Y al "Zevilla", que le den por...felicitado.

Stephen Hawking contra los invasores del espacio exterior

Por el título, podría ser un serial de radio de los años 50. O un bizarro fascímil en blanco y negro sobre las peripecias de un heroico paladín de la Humanidad haciendo frente a criaturas jamás vistas. O una película de ciencia-ficción de serie B o Z. Pero no. Se trata de lo siguiente: Hace unas semanas saltó a la palestra informativa una entrevista en la que el eminente científico Stephen Hawking expresaba su recelo, temor, canguelo, miedo o rechazo a contactar con entidades extraterrestres. Quien esto escribe desconoce si el picassiano intelectual tuvo algún trauma inconfesable viendo "ET" o bien si "Alien" hizo temblar su espinazo de forma increíble o si tal vez "Encuentros en la Tercera Fase" le provocó arcadas o si quizás la serie "V" le caló muy hondo, más allá de los calzones. No lo sé.

Lo que sí sé es que la de Hawking es una reflexión tan curiosa como interesante: la ver de a los extraterrestres como unos conquistadores que evangelizarían el planeta al estilo español: "Todo para mí y a quien se mueva, matarile". Algo que, por otra parte, no es muy extraño, vista la percepción que se tiene de las entidades alienígenas en el cine y la literatura. Ahí están, por ejemplo, "La guerra de los mundos", "Independence Day", "Mars Attacks!"...El temor a lo desconocido es tan visceral como ancestral en el ser humano...

Lo que me choca de todo esto son las siguientes cosas:
  1. ¿Por qué se piensa que unos seres supuestamente mucho más avanzados que nosotros, en todos los sentidos, van a comportarse como los asilvestrados e irresponsables pobladores de la Tierra?
  2. ¿Por qué cree que un planeta en un estado tan paupérrimo (y empeorando...) va a interesar como fuente de recursos a alguien o algo con una inteligencia y un nivel evolutivo cósmicamente superior a los nuestros? ¿Qué se piensa que son? ¿Chamarileros?
  3. Para cuando vengan los parientes de ET y cía, si es que vienen, ¿en serio piensa Hawking que va a quedar algo vivo o aprovechable en el globo terráqueo?
  4. ¿Es congruente que un eminente científico haga afirmaciones tan bizarras y alarmistas sobre un tema que la comunidad científica internacional niega la mayor desde hace décadas? ¿No quedó escarmentado con su teoría fallida sobre los viajes en el tiempo a través de los "agujeros de gusano"?
  5. ¿Cree el intelectual de fisonomía cubista que la Humanidad, la misma que ni siquiera es capaz de remendar el planeta que está expoliando y destruyendo, va a lograr pervivir en el espacio exterior?
Yo, particularmente, creo que, de venir los gachós del espacio ulterior, la escena se parecerá más a la de "Ultimátum a la Tierra", con un mensaje paternalista y buenrollista del tipo: "Queridos terrícolas, os estáis cepillando el paisaje, haced el amor y no la guerra, pensad en verde, salvad a las ballenas", etc, antes de que el héroe de turno los intente pasar por la piedra en menos de un "Klaatu barada nikto". De cualquier forma, para quien quiera conocer mi opinión sobre el tema ufológico, mejor que vea un artículo que publiqué hace casi dos años.

De todos modos, si se trata de aliviar los temores de ese genio que parece salido de un cuadro de Bacon, lo mejor es, en lugar de mandar absurdos mensajes al eco sideral, enviar un vídeo con los mejores momentos de Belén Esteban (en Wikipedia ya hay de todo...) para que cualquier extraterrestre sepa que este planeta está ya perdido y no hay nada que aprovechar ni salvar.

Sea como fuere, a mí me encantaría ver un encuentro entre dos grandes iconos de la ciencia-ficción: El ciborg (Hawking) y el alienígena. SH contra ET. Pura e hilarante serie B.

domingo, 16 de mayo de 2010

Robin antes de Hood

El pasado viernes he visto "Robin Hood", la nueva incursión del gran Ridley Scott en la épica medieval tras su más que interesante "El reino de los cielos". Basada en el mito anglosajón más famoso junto al del Rey Arturo, la película es una precuela de los sucesos por todos conocidos que intenta dotar de mayor verosimilitud histórica a lo que, en el fondo, no son más que fantásticas y legendarias hazañas envueltas en la bruma de la incertidumbre documental. Una propuesta muy similar a lo que hizo la única secuela cinematográfica de las hazañas del proscrito más célebre: "Robin y Marian". Pero donde la cinta de Richard Lester se tornaba magnífica y realista en lo crepuscular, la de Ridley Scott se revela como una película meramente entretenida con detalles muy interesantes que dejan entrever un potencial mayor y desaprovechado.

El Robin Hood de 2010 no es tan colorido y folletinesco como el del mítico Errol Flynn (1938), ni tan pretenciosamente palomitero como el de Kevin Costner (1991), sino que intenta hacer una recreación histórica certera y sosegada de la época y los personajes reales engullidos por la leyenda (Ricardo Corazón de León, Juan Sin Tierra...) al mismo tiempo que trata de prestar menos atención a la épica para dedicársela a una discutible interpretación sociopolítica actual de las motivaciones del arquero más afamado de Sherwood. Y es precisamente esto último, la reinvención de Robin como "antisistema del siglo XXI" en clave medieval, lo que más chirría en esta película (tómese como ejemplo el discurso que realiza en favor de la Carta Magna) ya que el lenguaje y los conceptos utilizados resultan, cuando menos, chocantes cuando no anacrónicos. De cualquier forma, esta peculiar óptica, original pero desatinada, lastra el potencial de un film que, a mi
entender, más habría necesitado de fulgor épico y adrenalina dramática para alcanzar su verdadero techo.

No obstante, la película de Scott, pese a estar lejos, muy lejos del empaque de sus magnas obras, constituye una nueva oportunidad para ver el magnífico hacer de dos excelentes actores: Russell Crowe y Cate Blanchett, quizás lo mejor del film, ya que, imaginarse esta película sin alguno de ellos sería pensar en una cinta mediocre (y eso que hay secundarios más que notables). Y esto, unido al realismo (bien documentado) con el que se presentan unas figuras (los monarcas antes citados) y una época sesgada maniqueamente por el folclore (esto también es discutible, porque las leyendas sobre Robin Hood son muy anteriores a la aparición de Corazón de León y su mezquino hermano, por ejemplo) y son los grandes motivos para acudir al cine a ver una película amena y fallida de un director del que se espera, por capacidad y talento, gestas mayores.


jueves, 13 de mayo de 2010

Madrid era una fiesta...y el Atleti, campeón

Arriba, el negro azabache de la noche. Abajo, el rojo y el blanco de la ilusión desbordada.

La ciudad convertida en la capital mundial de la algarabía más feliz y su centro, una fuente de sonrisas en algarada.

El frescor de la madrugada sólo es un infundado rumor entre el calor humano de quienes tienen en su corazones la incandescente llama del sueño hecho en realidad.

Cientos de personas que funden cualquier diferencia social, étnica o cultural en el crisol de bufandas y banderas que revolotean juguetonas en torno a farolas asediadas por el gentío.

El aire se llena de olores y sensaciones que no entienden de leyes sino de emociones hechas canto y grito a los cuatro puntos cardinales del entendimiento.

Pasada la medianoche, todas las miradas desconocidas se vuelven cómplices y familiares.

Veo a un dios de los mares alzándose mayestático entre mareas de personas y aguas rojiblancas y creo que la mitología hoy tiene mucho de religión.

Cuesta distinguir lo real de lo soñado porque en ocasiones como ésta son obvios sinónimos.

Todo el mundo se comporta como si no hubiera un mañana...¿y qué si lo hay? Bienvenido sea para recordar lo sucedido la noche del 12 de mayo de 2010. La noche en que Madrid era una fiesta y el Atlético de Madrid, mi "Atleti", campeón de la Europa League.


lunes, 3 de mayo de 2010

Houdini en la Sociedad de la Información

Recientemente he leído una noticia interesante y sorprendente: un ciudadano británico ha querido comprobar si es posible ocultar nuestra existencia hoy en día, inmersos como estamos en una sociedad donde todos los individuos somos constantes generadores y receptores de información y en la que el conocimiento abarca desde las nociones más universales hasta los datos más personales.

Para ello, David Bond, que así se llama el sujeto, ha realizado un documental, Erasing David, protagonizado por él mismo y donde intenta desaparecer “informativamente” a todos los efectos, convertirse prácticamente en un fantasma ajeno a cualquier acción o dispositivo que delate sus acciones, hacer un número de escapismo en plena Sociedad de la Información. ¿Lo consiguió? La respuesta, en las pantallas (al menos en Reino Unido).

Pese al marchamo de thriller que pueda tener a primera vista, lo cierto es que la intención del intrépido señor Bond (David, no James) es manifestar con espíritu crítico y talento audiovisual su disconformidad con una sociedad cuya voracidad informativa, explícita o tácita, es incesante. En este sentido, conviene decir que el detonante de esta curiosa iniciativa es un suceso no menos estrambótico: una agencia infantil británica se puso en contacto con él para informarle de que habían perdido todos los datos (incluso bancarios) de su hija…¡de sólo cuatro meses de edad!

Sea como fuere, la verdad es que este experimento audiovisual nos evoca ligeramente esas inquietantes sociedades distópicas como las planteadas por George Orwell en la celebérrima 1984 o Alan Moore en su famosa V de Vendetta. Aunque no cabe duda que la miríada de bases de datos informatizadas, los perfiles en redes sociales y las grabaciones de cámaras de seguridad podrían realizar quizás la más detallada y aséptica biografía de cada uno de nosotros, personalmente creo que no estamos ni remotamente cerca de esas distopías y que lo peligroso no es que se tenga mucha información individual, sino el uso y la difusión que se haga de ella. En relación con esto último, pienso que, si bien todo es mejorable, no tenemos motivos para la inquietud. Ahí está la Agencia Española de Protección de Datos para dar fe de ello.

¿Y ustedes qué opinan? ¿Conseguiría Harry Houdini escapar de la Sociedad de la Información?



Un vídeo para reír…y pensar

Desde hace unas semanas, circula por YouTube un divertido vídeo donde con ingenio y humor se sacan a la palestra dos interesantes cuestiones, tan cercanas a la guasa como a la discusión.

La primera de ella es el proverbial miedo o recelo a los nuevos terminales tecnológicos como sustitutos de los soportes tradicionales del conocimiento. En mi opinión, es un error ver a las nuevas plataformas o dispositivos como una versión remozada de los cuatro jinetes del Apocalipsis en lo que a la difusión del saber y la información se refiere. Basta con hacer un ejercicio de sana memoria para darse cuenta de lo que quiero decir: Ni la imprenta acabó con la escritura a mano, ni la radio con la prensa, ni la televisión con la radio, ni Internet con la televisión, por citar sólo unos ejemplos. La cultura, el conocimiento y la información son lo suficientemente universales como para no ver peligrar su transmisión y perduración por razones geográficas, lingüísticas o tecnológicas. Ahí están siglos de Historia que lo atestiguan. Innovar no ha sido nunca sinónimo de extinguir y no creo que innovaciones como los eBooks vayan a ser una excepción. Hay espacio y público para todo y para todos. Una de las grandes virtudes de la época y la sociedad en que vivimos es que el acceso a la cultura y el saber está más universalizado y democratizado que nunca antes en la historia de la Humanidad, precisamente gracias a los avances tecnológicos. Y esto lo digo yo, que soy un lector voraz y un enamorado de los libros, ojo.

La segunda de las cuestiones que aborda y resulta, a mi parecer, el principal objeto de sorna del vídeo es la peculiar retórica que desde hace años ha calado en el mundo tecnológico (y aledaños), donde complejos términos técnicos se entremezclan con acrónimos, siglas y vocablos en inglés al tiempo que se utilizan rimbombantes circunloquios en aras a dotar de una solemnidad e importancia al discurso/mensaje tan excesivas que en no pocas ocasiones incurren en la pretenciosidad o el esnobismo. Para promocionar o hablar de una tecnología, dispositivo o servicio se necesita lo mismo que para divulgar correctamente cualquier otra cosa: un uso correcto de la gramática y el léxico, una capacidad de síntesis que beneficie el entendimiento y cierto talento para captar la atención del receptor sin parecer un feriante, buhonero o trilero. En el caso particular de los hispanohablantes, contamos además con una inmejorable herramienta para lograrlo: la riquísima lengua castellana.

En definitiva, el vídeo de marras es una invitación para la hilaridad, pero también para la reflexión, ¿no les parece?


sábado, 17 de abril de 2010

Alicia en el país de Tim Burton

Anoche vi el estreno de una película que esperaba con ansia desde hacía mucho tiempo: "Alicia en el País de las Maravillas" de Tim Burton. Las razones de tamaña ilusión se deben a que esa obra de Lewis Carroll es uno de mis libros (y films de Disney) predilectos, al hecho de que Burton es mi cineasta favorito de forma incontestable y que Johnny Depp es un ídolo para servidor. Y, francamente, no salí en absoluto decepcionado...pese a que me encontré una película distinta a la que me esperaba.

Me explico. Yo creí que el padre de Eduardo Manostijeras y Jack Skellington iba a hacer una nueva versión del título homónimo (y de su continuación "A través del espejo") de Carroll, como se ha hecho en numerosas ocasiones cuando Alicia ha dado el salto a la pantalla. Pero no. Lo que Tim Burton plantea al espectador en esta película es una historia que toma elementos de las dos obras antes citadas (que viven ahora una oportuna y oportunista primavera editorial), sí, pero no se basa en ninguna de ellas sino que crea una nueva historia a medio camino entre la secuela del original que todos conocemos y un remake del mismo. ¿Extraño? Sí, pero cuando estamos hablando de Burton, lo extraño es un síntoma de genialidad.

Con guión de Linda Woolverton, la Alicia timburtoniana retoma la historia muchos años (una década) después de los hechos universalmente conocidos, ahorrándose así presentar a los personajes y recrear tramas por todos sabidas (aunque las homenajee a lo largo del metraje). Una decisión que al principio puede parecer polémica pero que acaba por ser muy eficaz ya que, en el fondo, de lo que se trata, es de entrar en el País de las Maravillas de Tim Burton. Un lugar que emana todos los rasgos de este excéntrico genio: estética inquietante (por muchos colores que utilice...), seres deformes en lo físico y/o en lo psíquico, ruptura absoluta con el corsé de la lógica, la disociación del binomio lobreguez-maldad, utilización de la locura como elemento de felicidad, defensa de los marginados. por ser distintos, unas pequeñas dosis de humor negro...todo eso es Burton y todo eso está presente en este film, además de la estupenda banda sonora de su proverbial alter ego musical, Danny Elfman. Antes de proseguir, he de decir lo siguiente: "Alicia en..." no será una de las obras maestras de Burton, pero sí una de sus estupendas obras menores.

La película tiene pocos defectos: El ordenador "canta" demasiado en ciertas escenas o movimientos y algunos actores alternan la insipidez con la sobreactuación (Ej: Anne Hathaway conoció días mejores...). Quitando esto, es un film tan portentoso (o detestable para sus detractores) como lo puede ser cualquiera de mi admirado Tim Burton. Pero quiero hacer especial hincapié en quien es, en lugar de Alicia (la bisoña Mia Wasikowska), el verdadero "protagonista sorpresa" del film: El Sombrerero Loco, esto es, el gran, grandísimo Johnny Depp. Suyos son los mejores momentos y planos de la cinta, suya es la mejor interpretación y suyo es el cariño del espectador
desde su primera escena hasta la última, merced a un carisma y talento que pocos en Hollywood tienen hoy. Hasta 2010, era Alicia quien se había ganado un hueco en nuestros corazones y recuerdos; ahora tendrá que hacer hueco a ese sombrerero tierno, excéntrico, frágil y valiente que encarna Depp.

Por lo demás, esta "Alicia en el País de las Maravillas" gustará igual a niños y mayores ya que, quitando el barniz infantil que impregna la historia, Burton ha realizado una película que es en esencia una reivindicación de la madurez, del crecimiento, del paso de la infancia a la vida adulta mediante la toma de decisiones propias y la forja individual del destino, pero sin olvidar bajo ningún concepto esa imaginación (locura) que forma parte capital de nuestra infancia ni al niño que todos llevamos dentro (el sombrerero). Éste y no otro es el gran mensaje que encierra este film destinado ya a estar entre mis favoritos más entrañables, aunque sólo sea por ese espléndido diálogo:

El Sombrero Loco pregunta:
- ¿Me he vuelto loco?
Alicia finge tomarle la temperatura de su frente y luego contesta:
- Temo que sí. Estás completamente loco. Pero te diré un secreto. Las mejores personas lo están.


jueves, 1 de abril de 2010

Furia de versiones: ¿Es tan difícil versionar un mito?

Anoche acudí al cine para ver, en estreno, la película "Furia de titanes", remake del clásico y entrañable film de 1981, que aborda el mito de Perseo. Mito que también es el eje de la saga literaria "Percy Jackson" que tuvo recientemente su primera adaptación cinematográfica: "Percy Jackson y el ladrón del rayo". Tan curiosa circunstancia permite establecer comparaciones que son ciertamente odiosas:
  • Percy Jackson y el ladrón del rayo: Los libros de Rick Riordan (cuyas alabanzas ya canté en otro artículo) son una maravillosa puerta de entrada por la que niños y adolescentes pueden adentrarse en la mitología griega sin que el rigor y el respeto cultural lastren el entretenimiento. De ahí que alguien tuviera a bien hacer una película del primero de ellos pero que, dirigida por el a priori fiable (para este tipo de títulos dirigidos a los más jóvenes) Chris Columbus, ha resultado ser una auténtica basura, una bochornosa adaptación que mutila y tergiversa de forma indefendible el original literario, resultando así un film en el que el entretenimiento es ramplón y la excelente y divertida revisión de los mitos griegos del original literario se ve mermada por una increíble falta de tino y tacto. En definitiva, lo único bueno que tiene el film es que hay un momento en que el público puede salir de la sala y que habrá quien, por curiosidad, quiera leer los libros, que estos sí que merecen la pena de verdad.
  • Furia de titanes: Dos versiones tan distintas como válidas y entretenidas. La de 1981, dirigida por Desmond Davis y con un reparto con viejas glorias como Laurence Olivier, Claire Bloom o Ursula Andress en nómina, tiene a su favor que es bastante fiel al mito griego y que cuenta con los entrañables efectos especiales del grandísimo Ray Harryhausen, virtudes ambas que comparten con otra joya como "Jasón y los Argonautas". La de 2010, de Louis Leterrier, por su parte, tiene a su favor un pulso narrativo envidiable (se nota la mano del magistral Lawrence Kasdan) y unos efectos especiales que, sin desmerecer a los del maestro Ray, son francamente buenos. En cambio, hace una revisión muy particular de las hazañas de Perseo y se toma bastantes licencias para distanciarse del mito y de la película del 81 sin por ello perder dosis de entretenimiento. Además, los cinéfilos y seguidores de la película de Davis encontrarán en la de Leterrier algunos guiños a modo de homenaje que revelan el respeto de ésta por aquella. Por cierto, en este film, hay más de una escena y decorado que recuerda sospechosamente a los del magnífico videojuego "God of War"¿casualidad?...Por último, una curiosa duda que, servidor, como mitólogo y cinéfilo, tiene: ¿Por qué lo llaman Kraken cuando quieren decir Ceto?
En definitiva, Hollywood nos ha dado en apenas unos meses dos buenos ejemplos contrapuestos de cómo acercarse a un mito griego, por muchas licencias que se tomen: Bien, "Furia de Titanes", y mal, "Percy Jackson y el ladrón del rayo". Pero si de lo que se trata es de aprender mitología correctamente sin darse cuenta, mejor ver el film de Desmond Davis o leer los libros de Rick Riordan.