lunes, 19 de octubre de 2009

La extinción, porque yo lo valgo

Al final, resulta que más que el ébola, el sida o las gripes, los virus que más amenazan la vida humana son la demagogia y el papanatismo progresista, disciplinas estas en las que el PSOE es doctor honoris causa desde tiempos inmemoriales. Y es que el gobierno socialista liderado por el señor POE ha establecido las bases (legales y amorales) para que dentro de unas generaciones no quede fémina fértil en todo el país, haciendo así un avieso homenaje a la lorquiana "Yerma", con lo cual, los varones españoles tendremos que iniciar una suerte de búsqueda del grial si queremos perpetuar la especie o bien imitar a las superestrellas hollywoodienses que para acallar su conciencia adoptan hijos a mansalva convirtiendo sus familias en una ONU infantil.

Convertir la píldora postcoital en una aspirina anticonceptiva que se pueda tomar con la misma alegría que un caramelo y transformar el aborto en la operación de un quiste que requiere una burocracia pareja a la de hacerse un piercing, además de constituir medidas tan irresponsables e insensatas como la mayoría de las personas que se beneficiarán de ellas, son el fiel reflejo de la ínfima catadura moral e intelectual de esta idiocracia que nos desgobierna, que prefiere escurrir el bulto con erróneos argumentos (con el PP, señores míos, el aborto era delito en la mayoría de los casos; con ustedes, un derecho) aptos para mastuerzos y pánfilas, en lugar de escuchar una opinión mayoritaria.

Yo estaba bastante (que no totalmente) de acuerdo con todos los supuestos y excepciones que antaño habilitaban la consumición de la píldora o la realización de un aborto, pero...se pongan como se pongan, no se puede utilizar la píldora del día después como si fuera un lacasito ni tratar el aborto como una operación de cirugía estética, a menos que se quiera alentar hasta extremos inusitados la irresponsabilidad y la infertilidad de las jóvenes (y no tan jóvenes) de este país.

Sé que cuando desde el desGobierno y aledaños se apoyan estas medidas, están pensando en los votos de decenas de miles de feministas descerebradas (las que confunden el "Yo decido" con el "Yo desvarío"), doncellas con exceso de furor uterino y carencia neuronal, lascivas de ardor próximo a la zoofilia y todas aquellas mujeres que prefieren eludir cualquier responsabilidad seria en la vida. Supongo que a unos y otras les compensará electoralmente saber que el PSOE puede gobernar un país de estériles e infanticidas. De cualquier forma, a la juventud que encumbra la serie "Física o química" y basuras cinematográficas como "Mentiras y gordas" lo último que le hace falta es una barra libre médico-legal para mandar al limbo la natalidad, la maternidad y la moralidad, porque eso es amparar el desenfreno moral, relacional y sexual de esas chicas que dejan como ursulinas a las amazonas de Hipólita.

Todo este sindiós es culpa de un maremágnum de confusiones: Se ha confundido la velocidad con el tocino, el delito con el derecho, la libertad con el libertinaje, la autonomía con la alevosía, el feminismo con el integrismo, las excepciones con las reglas y la vida con la muerte. Pocos dicen y muchos olvidan el pandemónium menstrual que acarrea la píldora o el hecho de que el aborto constituye de facto un asesinato al despedazar la vida de un ser humano inocente de cualquier error o culpa. Total, eso es pecata minuta para quien hizo demagogia con un pavoros atentado con tal de obtener el poder. Total, eso no interesa a los medios de comunicación, que prefieren centrarse en livianas memeces convirtiendo a buena parte de la sociedad en los lotófagos del siglo XXI. Total, a golpe de despropósito se ha (de)formado una juventud sin norte ni conocimientos ni ejemplos suficientes para hacer lo correcto. Total, a nadie parece importarle que legalizar el parricicido prenatal y el puterío juvenil es un paso decidido hacia la extinción, primero moral, y luego, física. Eso sí, porque ellas lo valen. Claaaro que sí.

viernes, 16 de octubre de 2009

Adiós a la voz más original del deporte

Ha muerto Andrés Montes. Era tan buen locutor y tan súmamente original que al irse nos ha dejado sin palabras, al menos a mí. Gracias a él, las retransmisiones deportivas, hasta del encuentro más insoportable, eran una cita con la diversión y la sonrisa. Original, brillante, honesto, profesional, fuente constante de términos y frases hilarantes que hoy son jerga periodística y popular...él solito revolucionó la forma de retransmitir partidos, especialmente los de baloncesto, convirtiéndose en una parte fundamental del entretenimiento televisado.

Yo le "conocí" en mi adolescencia en aquellas míticas veladas de Canal Plus en las que junto al experto Antoni Daimiel ponía voz ("¡Bienvenidos al club!") a las gestas de madrugada de la NBA en tiempos del rey Jordan. Desde entonces, Montes puso el sonido a muchos de los mejores recuerdos deportivos que un servidor ha podido presenciar ante un televisor, como por ejemplo, los históricos logros de nuestra grandísima selección de baloncesto.

Quisiera creer que en la parrilla televisiva y radiofónica hay alguien capaz de emular en simpatía, carisma y energía a este pequeño grandísimo locutor, pero me parece que los aficionados a la televisión y la radio española echaremos mucho de menos a un individuo que a base de creatividad y buen rollo eclipsó merecidamente a los tediosos locutores de la Primera y La2, los insoportables comentaristas de Antena 3 y Telecinco, los impostadamente exaltados locutores de la Sexta (cadena que demostró su estupidez congénita prescindiendo de sus servicios) y la mayoría de los que se ponen ante un micrófono en la radio.

Me gustaría pensar que la vida seguirá siendo maravillosa, como él decía, y que nunca dejaré de escuchar sus animadísimas retransmisiones, pero...bueno, me consuelo con saber que el Cielo hoy es un luchar mucho más animado y divertido. ¡Hasta siempre, crack!

"Moon": Filosofía ficción

Recientemente he visto y disfrutado de una película premiada en festivales tan distintos como son Sundance y Sitges, lo cual es síntoma de que no es un rótulo más en la cartelera. La película, tan sencilla y sugerente como su título, Moon, es la ópera prima de Duncan Jones, hijo de un auténtico mito del pop-rock, David Bowie, o, para algunos como yo, el antológico Rey Jareth. Primera reflexión: Cuando hay talento, no hace falta presupuesto ni credenciales ni alharacas, como demostró en su día Amenábar.

El film es una simple (no confundir con burda) pero interesante película de ciencia-ficción con la estética y el regusto (de calidad) de míticos títulos setenteros del género como el "2001" del maestro Kubrick o "Solaris" de Tarkovski, con las que "Moon" tiene elementos en común (la evolución como deshumanización, la interacción con un ente artificial, la humanidad de las máquinas, el binomio soledad-desolación, la crisis del individuo ante la reflexión de su propia existencia...).

Efectiva (que no efectista) y mesurada, esta película se sostiene gracias a la convincente actuación de Sam Rockwell, un actor procedente del indi que da vida a Sam Bell, un astronauta y a la sazón único responsable de una explotación minera en la cara oculta de la luna sin más compañía en aquel satélite que la del "robot-ordenador" GERTY. Tras tres años al frente del complejo, Bell vive sus últimos días en las instalaciones antes de regresar a la Tierra pero un accidente detona una concatenación de sorprendentes hallazgos y enigmas que mantienen permanentemente vivo el interés del espectador sin grandes alardes de efectos especiales pero sí de habilidad narrativa.

"Moon", pese a ser una entretenida película de ciencia-ficción, crece aún más cuando se paladean las reflexiones filosóficas que plantea al espectador ya, que en el fondo, no hace sino reformular las clásicas preguntas "¿Quiénes somos?", "¿De dónde venimos?", "¿Adónde vamos?", en un contexto adecuadamente sofisticado y desolado. Si todo esto se adorna con la problemática del desarrollo sostenible, la manipulación genética y la colonización extraterrestre, tenemos una cita más que aconsejable con el séptimo arte, ya que, con títulos como el dirigido por Duncan Jones, merece la pena estar un buen rato en la luna.

sábado, 10 de octubre de 2009

Apatía de Alejandría

Anoche vi "Ágora", película del afamado director Alejandro Amenábar sobre una de las mujeres más brillantes y desconocidas de toda la historia: Hipatia de Alejandría. El film no sólo es un nuevo cambio de género para este cineasta de talento voraz sino que es un gran reto toda vez que hacer una película con base histórica implica que el público conoce (o puede conocer perfectamente) el desenlace de los hechos ficcionados y la vida de Hipatia no es una excepción, como se han encargado de recordar decenas de revistas culturales y libros estas semanas previas. No hay por tanto elemento sorpresa que permita sostener la tensión de la trama ni dotar al film de un clímax que ponga el conmovedor broche a la cinta.

Teniendo esto presente, tengo que reconocer a la salida de la sala tuve la sensación de haber visto una película bastante correcta técnicamente pero aséptica y fría en lo emocional. Ya había avisado el propio Amenábar que con esta película buscaba abrir una ventana al mundo y la vida de Hipatia para que se asome el espectador...y lo ha conseguido, pero dejando frío al patio de butacas.

Como suelo hacer en estos casos, haré un repaso por puntos:
  • La trama: Con guión del propio Amenábar y su camarada Mateo Gil, es una correcta semblanza de la científica Hipatia de Alejandría, tomando como ejes la mayoría de los datos y anécdotas que son casi universalmente aceptados, si bien muchos detalles de su vida y obra desaparecieron en el olvido para siempre al poco de fenecer. Se puede decir que Hipatia era una vestal de la sabiduría, una anomalía en tiempos de sinrazón y discordia, el canto del cisne del mundo clásico en lo que a ciencia y filosofía se refiere y eso lo consigue plasmar correctamente el director. Su discutible e improbable triángulo amoroso, su relación con su padre Teón, su lucha por preservar el talento y el temple en una época convulsa...todo lo logra mostrar correctamente el film. Pero es tan aséptica como el sumario de un juez y tan fría como un diagnóstico médico. No tiene alma, no conmueve, no consigue que el espectador se implique y se olvide de que es un mero observador, como es menester en todo buen drama que se precie.
  • El reparto: Encabezados por la joven y oscarizada Rachel Weisz (que no actúa mal ni a posta), los actores de este film ofrecen unas interpretaciones tan correctas en lo técnico como desangeladas en lo emocional, pero esto último es más demérito del director que fallo del elenco, como comentaré luego. A destacar, no obstante, la interesante evolución dramática de la que dotan a sus personajes el tándem Óscar Isaac y Max Minghella, Orestes y Davo, respectivamente. Evolución que, por ejemplo, no consigue Rupert Evans con su Sinesio, que cambia de la noche al día, de la amistad a la vileza con pasmosa e injustificada (cinematográficamente) rapidez. En definitiva, un reparto con bastante potencial pero no del todo bien aprovechado.
  • La ambientación: Hasta cierto punto (especialmente económico) puedo llegar a entender la elección de Malta como epicentro del rodaje...pero de ahí a mostrar en escenas edificios o fortificaciones maltesas que claramente no se corresponden con los de la época de Hipatia de Alejandría, media un clamoroso trecho. Igual que el desconcierto que provoca ver tomas donde un edificio parece estar en medio de una yerma llanura y en otras, rodeado de inmuebles y monumentos. Por otra parte, el uso del ordenador ofrece las mejores imágenes de conjunto de lo que debió ser la Alejandría de Hipatia...mientras que no pocos decorados son tan poco creíbles que les falta la etiqueta con el precio. Esto hay que cuidarlo más.
  • El director: Hacer una película a medio camino entre el peplum y el drama, entre la historia de amor y el ensayo científico es un malabarismo demasiado difícil incluso para Amenábar, por mucho Óscar y premios que tenga en su haber merecidamente. Es como vestir a un mismo individuo con varios disfraces: no sabes bien con qué quedarte ni qué quiere decir. Hay que decir que el ateísmo del director le permite retratar desapasionada pero certeramente los desmanes y los aciertos de todas las religiones que aparecen en el film (el paganismo, el judaísmo y el cristianismo), algo que en manos de otro cineasta se habría convertido en un bochornoso retrato maniqueo y sesgado. Mas, si bien ése es un logro de Amenábar, constituye en cambio un extraño fallo el hecho de intercalar caprichosa y ocasionalmente imágenes espaciales más propias de un reportaje de la NASA o un documental galáctico, que rompen ritmo, tensión y atención de una tacada con "momentos chill-out de espacio exterior". No sé si con ello quería Amenábar establecer una relación visual entre la protagonista y su gran obsesión (los cielos) o una metáfora a favor de analizar las cosas con perspectiva, pero creo que es un recurso perfectamente prescindible. Igualmente, aunque más discutible es el hecho de que en lugar de utilizar la elipsis o alguna escena-puente, el director prefiere aparcar su innegable talento para hacer avanzar la narración con textos impresionados en pantalla que expliquen lo sucedido y avancen la acción en el tiempo, un remedio facilón que le viene pequeño a un cineasta de tan gran habilidad y que prefiere explicitar lo que la inteligencia media de cualquier espectador normal se habría encargado de subsanar al ver una elipsis bien hecha o una transición visual. Abandonando los detalles, a modo de resumen, cabe decir que Amenábar filma esta película suya con una indolencia propia de las películas "de encargo". Rueda "Ágora" como si estuviera grabando desde el cosmos, dirige como si estuviera mirando por un telescopio o un microscopio, consiguiendo una útil perspectiva general o detallada, pero carente de empaque emocional. De ahí que ni uno solo de los clímax que intentan apuntalar los desarrollos de la trama esté conseguido satisfactoriamente. La única semejanza que se me ocurre es comparar a esta película con las obras literarias de los enciclopedistas franceses: interesantes en lo intelectual, frías en lo humano.
De todos modos, más allá de la apatía que provoca este film (que si no tuviera el reclamo de estar dirigido por Amenábar, aquí lo verían cuatro gatos y un despistado, seguro), lo que sí merece la pena es quedarse con las moralejas que lega "Ágora": la historia de la humanidad es una concatenación de desencuentros con treguas de convivencia; la ciencia, la religión y la filosofía son sólo tan incompatibles como los hombres quieran que sean; en nombre de Dios (sea cual sea) se han cometido sanguinolentas injusticias y aborrecibles salvajadas de las que la Humanidad nunca se recuperará por culpa de los muchos hijos de la gran perra que hacen de la religión la excusa perfecta para dar rienda suelta a las más bajas pasiones que todo ser humano, creyente o no, tiene dentro de sí. En definitiva: las ideas pueden ser perfectas; los hombres, no. Y eso, en todos los sentidos, es "Ágora".

viernes, 9 de octubre de 2009

Guerra y paz, paz y guerra

A veces, el absurdo, la estupidez, la insensatez son tan caprichosos que pueden mostrarse bajo ropajes antagónicos, tanto, como por ejemplo, la guerra y la paz. Por eso, éste es un artículo de contrastes, con un premio y un funeral como ejes. No obstante, debido a mi alergia ante la majadería humana, no perderé mucho tiempo, lo prometo.
  • Paz: Barack Obama, Premio Nobel de la Paz. Cuando he visto el teletipo, he pensado que había leído mal, que era una errata o que estábamos en 28 de diciembre. Tras descartar esas tres posibilidades, he meditado la probabilidad de que el jurado de los Nobel se hubiera pillado una melopea de las de dos y dos son veintidós. Porque, vamos a ver, ¿cuáles son los méritos del presidente estadounidense para llevarse de forma tan prematura un galardón que suele premiar hechos o hazañas probadas empírica y fehacientemente? ¿Sembrar de buen rollo las relaciones internacionales? ¿Hacer discursos tan memorables que parecen de película? ¿Tener buenas intenciones? ¿Expresar a los cuatro vientos unos proyectos que, de momento, son sólo eso, proyectos? ¿Decir mucho y bien pero hacer poco o nada? Tiene guasa el tema. No me extraña que hasta el propio premiado se muestre sorprendido y haya tenido que salir al paso con unas declaraciones para no dejar con las nalgas al aire a los mastuerzos suecos. Obama, al que por cierto apoyo incondicionalmente desde su elección, no es más que un debutante en el panorama internacional.Carismático, inteligente, educado y lo que quieran, pero sólo lleva unos meses como César del imperio y no ha tenido tiempo para hacer las cosas ni bien ni mal. El único mérito que se le puede atribuir en favor de la paz es haber sucedido en el cargo al paleto belicoso de apellido matorral. Si éste ha sido el Premio Nobel de la Paz 2009, miedo me da saber cuáles eran los otros candidatos...Uno comprende perfectamente que un premio de este calibre siempre genera polémica (y la mayoría de las veces, justificada), pero ¿no habría sido más sensato declararlo desierto o, mejor, dárselo a alguien que sí se lo merezca de verdad? Quizás estoy exagerando y todo esto no sea más que culpa de una jocosa errata y, en realidad, Barack Obama sea el Premio Novel de la Paz. Esperaré confirmaciones al respecto.
  • Guerra: Hoy se ha celebrado el funeral por la nonagésima prueba que ha aportado España para demostrar que Afganistán no está en guerra, que la insurgencia talibán se ha convertido en un colectivo hippie y que nuestros soldados caminan en aquellos lares por caminos alfombrados de pétalos de rosa y canela en polvo. Vamos, que ni punto de comparación con Iraq. Afganistán es la experiencia más pacífica y placentera que podemos ofrecer a nuestras Fuerzas Armadas después de Disneylandia y Marina D'Or. Para que se hagan una idea: Benidorm en verano es mucho más peligroso ¡dónde va a parar! En serio. Creo que en los próximos meses veremos a Anne Igartiburu publicitando las bondades de relajarse en Kabul con toda la familia. Que sí, que sí, que Afganistán es Woodstock, pero en árabe. Háganme caso. Allí todo el mundo muere de muerte natural, porque allí no hay guerra. ¿Verdad? Pues esto es lo que deben pensar el señor POE y su chacal faldera, la que pone pucheritos cuando una muerte le estropea sus discursos sobrevolados por palomillas de la paz con exceso de LSD (las palomas, no la ministra, aunque lo parezca). Gracias a este par de hijos de la gran...insensatez, nuestras Fuerzas Armadas se han convertido en una ONG uniformada que se mueve en antiguallas mientras sirve de tiro al pato para la rama chunga de la Alianza de Civilizaciones, cuando no se convierte en el convidado de piedra de pagos de rescates a piratas africanos. Estos dos mentecatos, en mala hora nacidos, han pervertido el papel del Ejército, que es combatir por la paz y defenderse de cualquier ataque, hasta convertirlo casi en un módulo de Formación Profesional donde en lugar de trabajar con enchufes, tuberías o sierras radiales trabajas con fusiles, tanquetas y granadas de cuando Atila era corneta. A estos dos, responsables en última instancia de decenas de muertes de nuestra soldadesca que se empeñan en maquillar hasta la ignominia, les montaba yo un consejo de guerra de los de fusilar primero y preguntar después. Pero como quizás me demandaría alguna protectora de animales por tamaño crimen, lo mejor sería enviarlos al K2, a que meditaran y les diera un poco el aire que les falta en su cerebro.
En fin, que hay veces que la realidad y las noticias convierten a Fernando Arrabal y compañía en los tipos más realistas del planeta...¡Qué mundo!

martes, 6 de octubre de 2009

Woody vuelve a ser Woody (o casi)

El pasado viernes se estrenó la película "Si la cosa funciona" (Whatever Works) dirigida y escrita por el pequeño gran genio llamado Woody Allen. Yo, fiel a mi cita con uno de mis directores y escritores predilectos, acudí ayer a verla para confirmar que el neurótico y brillante neoyorquino volvía por su fueros, esto es, a Nueva York como escenario y epicentro de su humor pleno de ingenio, ironía y certeros análisis psicológicos y sociales. Y efectivamente, así es.

La lástima es que este film, increíblemente mejor que los reprobables tostones por encargo que ha realizado en los últimos años (especialmente el bodrio infumable y sobrevalorado protagonizado por un neanderthal y una mengana patrios), dista igualmente bastante de la calidad y frescura de sus grandes cintas ambientadas en la ciudad que nunca duerme.

Quizás esa diferencia se deba a que la comedia se ve lastrada por unas interpretaciones un tanto planas y en algunos casos pocos convincentes y por el hecho de que la elección de Larry David como trasunto de Woody quizás no sea la más acertada, toda vez que ofrece una carencia de recursos expresivos que descompensa las punzantes intervenciones y reflexiones de su personaje. Moraleja: Para hacer de Woody Allen como personaje cinematográfico, nada mejor que el propio Allen.

No obstante, "Si la cosa funciona" regala no pocas dosis del humor marca de la casa (neurosis, misantropía, pesimismo hilarante, andanadas contra la religión y el esnobismo, etc), constituyendo en varias escenas acertadísimos y lacerantes análisis de la sociedad actual y de las relaciones humanas hoy en día, tema este último en torno al cual parece orbitar toda la comicidad. El guión es lo mejor que tiene este film y eso me lleva a pensar que quizás, en lugar de realizar esa película, habría merecido más la pena convertirla en una nueva ristra de artículos o relatos cortos de esos que borda magistralmente el pequeño cineasta.

Esta cinta, en definitiva, es un eco actualizado de los grandes clásicos de Allen y esa es la mejor noticia y conclusión que se puede extraer de ella...aunque si tenemos en cuenta que los próximos proyectos del ingenioso Woody volverán a ser de "encargo extranjero", hay que rebajar la euforia.


Lo único cierto es que a Allen le sienta genial Nueva York, con todo lo que eso implica. Espero y deseo que, cinematográficamente, vuelva a esa ciudad lo antes posible y, esta vez sí, no la vuelva a abandonar.

sábado, 3 de octubre de 2009

Madrid pierde Olimpivisión


Madrid tampoco celebrará los Juegos Olímpicos en 2016. Madrid ha perdido Olimpivisión. Si finalizara ahí, sería el artículo más breve de cuantos hubiera escrito. Pero...tengo ganas de repartir sopapos...así que vamos allá:
  • Olimpivisión: Que la designación de la ciudad sede de unos JJOO se parece cada vez más al espantoso concurso de Eurovisión es algo que cada día tengo más claro: Mamoneo, votos por filias y vecindad, conchabeos oscuros, marginación de la excelencia...Dicho esto, yo no sé si compensa tantísimo esfuerzo para, a la hora de la verdad, depender de si a fulano o mengano le caes bien o le has prometido el oro, el moro y lumi gratis, y no de si tu proyecto tiene la calidad, la seriedad y el empaque suficiente. Por eso, entre otras cosas, no tenía muchas esperanzas puestas en esta fantochada...
  • La ganadora: Premiar por pena, como quien da limosna, a quien ha hecho del victimismo de baratillo su mejor carta en el tapete, pues...en fin. Es lícito, pero sólo eso. Que a Sudamérica nunca le hayan concedido unos Juegos Olímpicos no debería ser óbice suficiente para premiar una candidatura manifiestamente mejorable, encabezada por un gañán populista y el futbolista más sobrevalorado de la historia (Para mí, este "tostao" desgarbado y malabarista no llega ni a la punta de la bota de Di Stéfano...y no digamos ya a la del grandísimo Zidane, el mejor...y eso que soy del Atleti). Se ve que en el COI ya no se estila aquello de "Que gane el mejor", porque Río de Janeiro en particular y Brasil en general, se pongan como se pongan y apartando su proyecto cogido con pinzas, hoy por hoy no es más que un vergel donde florecen pobres, nuevos ricos, golfos, golfas y fanáticos religiosos y constituye una nación consagrada a hacer de la vaguería festiva una filosofía de vida. Y no me vengan con su potencial económico, porque si Brasil no tuviera los brutales recursos naturales de los que dispone, no estaría no ya en el tercer mundo, sino ni siquiera en el décimotercero.
  • La derrotada: Madrid. Buen proyecto, buena presentación. No sé si la mejor posible, pero mejor que la de Río, desde luego. Pese a Ruiz-Faraón, el señor POE y el monarca que se merece ya un partido homenaje, la candidatura madrileña puso el broche ayer con una magnífica puesta en escena, coronada por las conmovedoras intervenciones del senecto Juan Antonio Samaranch o la jovencísima Mónica Figar Coghen. El único consuelo posible que tengo ante tan lamentable afrenta es que ésta supone un bofetón a los dos ambiciosos felones que a los madrileños nos gobiernan, uno desde el Ayuntamiento y otro desde La Moncloa.
  • Las perdedoras: Chicago demostró que la oratoria grandilocuente y edulcorada sólo sirve para ganar unas elecciones políticas y Tokio evidenció que estos japoneses son unos cachondos y que hasta haciendo el ridículo caen bien.
En fin...ayer concluyó una lamentable pérdida de tiempo, esfuerzo e ilusiones, gracias a una institución tan corrupta y papanatera como cualquier otra hoy en día, que cedió ante la demagogia y el victimismo de una ciudad que lo mejor que tiene que ofrecer al mundo es buen rollo y tangas. Pero, por encima de todo, hoy me siento muy, pero que muy orgulloso de ser madrileño, la ciudad a la que nada ni nadie conseguirá humillar ni derrotar ni desilusionar, por mucho que lo intenten.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Ser o no ser...un correcto guiño a un clásico

Madrid acoge desde hace pocas semanas la comedia "Ser o no ser", una acertada versión de Julio Salvatierra de la celebérrima película de Ernst Lubitsch, adaptación a su vez de un relato de M.Lengyel. La obra muestra, como el estupendo film en blanco y negro, las cómicas vicisitudes de una compañía de teatro polaca en el tiempo inmediatamente posterior a la invasión nazi, resultando en un interesante y divertido juego del teatro como espejo de la vida y la vida como teatro.

Este montaje está dirigido por Álvaro Lavín y, como es de esperar, producido por Teatro Meridional, que deja su innegable marchamo combinando lo audiovisual con lo meramente escénico, tal y como ya hizo en su otra producción en cartel, "La verdadera historia de los Hermanos Marx". Quizás en la obra aquí reseñada, tal combinación resulte extraña y prescindible pero hay que reconocer su originalidad (aunque sólo sea por poder disfrutar del cameo del genial Enrique San Francisco).

La función tarda en carburar en cuanto al ritmo y la química con el espectador se refiere, pero su progresión es positiva y al finalizar deja innegablemente un ameno sabor de boca
.
¿Está a la altura del original? Seguramente. ¿Es como el original? No. El mítico título de Lubitsch es una comedia elegante donde brilla un magistral guión cargado de ironía y dobles sentidos y la pieza del tándem Lavín-Salvatierra, sin perder de vista el logradísimo texto, es una comedia más explícita, vodevilesca y chusca, que no tosca. Donde aquélla era sutil y regular, ésta es hilarante e irregular, con una vocación clara de hacer reír al espectador sin perder el respeto a la película que homenajea.

El elenco, trufado de rostros conocidos especialmente por su andadura televisiva, realiza una interpretación que va de menos a más sin superar en ningún momento la mera y presumible corrección...excepto en el caso del popular José Luis Gil (Joseph Tura) que aúpa la obra él solo, brindando una espléndida actuación que regala los mejores y más hilarantes momentos para el patio de butacas. Él, en mi opinión, es el único de todo el reparto que mejora superlativamente a su homólogo en el original cinematográfico.

En definitiva, este "Ser o no ser" es una agradable y amena comedia que consigue el objetivo esencial de cualquier obra de su género: que el espectador salga del teatro con una sonrisa en los labios.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Góticas rollizas con mandatarios al fondo

Addams, Monster, Manson...España no podía consentir que el mundo anglosajón siguiera siendo la patria de familias escalofriantes y ha decidido entrar por la puerta grande de los horrores familiares con una apuesta segura: la familia Rodríguez Zapatero. Yo he de reconocer que, cuando vi por primera vez la foto de marras que tanta polémica ha suscitado, lo primero que pensé fue "Alguien con muy mala leche y gran sentido del humor se ha pasado un buen rato jugando con el Photoshop", pero mira tú por donde el pavor, el horror, el bochorno era real, escalofriantemente real. "¿Que nos va a recibir la persona más mediática e importante del planeta? Pues nosotros vamos vestidos como si estuviéramos celebrando Halloween, con un par" debió pensar el señor POE. Me imagino que alguien en La Moncloa se hizo un lío con las palabras "recepción", "Obama", "negro" y "riguroso"...y el resto es el incidente informativo y pseudodiplomático por todos conocido.

A mí, dentro de lo patético, lo que más me duele es la imagen internacional que ha dado el mandamás de mi país, con un sentido homenaje a una espeluznante familia: una mujer enlutada a medio camino entre la transexualidad y una película de Almodóvar y un pareja de hijas que parecen salidas de un concierto de black metal o sacadas de la figuración de un film de vampiros con sobrepeso. Debe ser que, para el señor POE y su prole, las palabras "elegancia", "clase", "distinción", "decoro" y "discreción" significan exactamente lo mismo que "inteligencia", "sensatez", "coherencia", "respeto" y "dignidad", es decir, absolutamente nada. Conste que no tengo ningún problema con los góticos ni con su vestimenta, más bien lo contrario. Sólo que creo que igual que hay un momento para cada cosa, hay un traje para cada ocasión...y que olvidar esto te acerca peligrosamente al ridículo.

Esta es la guinda (negra) que corona la desastrosa política exterior, en fondo y forma, de este mastuerzo mandatario que sufrimos en España. A veces no puedo evitar recordar aquella frase del genial Groucho: "Partiendo de la nada y con su solo esfuerzo ha llegado a alcanzar la más altas cotas de la miseria"...

De todos modos, yo comprendo el malestar de La Moncloa en general y del presi en particular. Ahora entiendo el afán por salvaguardar la difusión pública de sus vástagas: sin duda se deben encontrar en la lista de especies amenazadas, junto a osos, focas, ballenas...y es indudable que hay que preservarlas, por su bien...y por el de quienes las contemplen. De hecho, debería autorizarse cualquier acción judicial y policial con tal de evitar la aparición en cualquier soporte de los retoños del señor POE. Me imagino que éste andará bastante molesto: para un vallisoletano que se considera leonés debe ser un golpe bajo que tus hijas elijan vestirse de morcillas de Burgos...si al menos hubieran elegido un burka a juego con su ansiada alianza de civilizaciones, pues sería otra cosa más soportable ¿verdad?

En fin, por primera vez y sin que sirva de precedente, mi pésame al Presidente. Tiene usted razón: Esto no se hace.

jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Qué les pasa a las chicas?

La juventud ya no es lo que era. Al menos, no es lo que era hasta hace bien poco: un tropel de proyectos de interesantes adultos salpicado con indeseables prototipos defectuosos. Ahora es otra cosa...peor. Por poner un ejemplo: Yo crecí viendo en la tele "Los Fraguel" y las series distribuidas por BRB Internacional y en el cine "La historia interminable" y "El club de los poetas muertos"; mientras que la chavalería de ahora lo hace viendo en la pequeña pantalla "Física o Química" y "Sin tetas no hay paraíso" y, en la grande, "Yo soy la Juani" y "Mentiras y gordas". Exponer a los maleables mozos a influencias o "referencias" de este tipo es como irse en 1987 a Chernóbil en bermudas, chanclas y pecho descubierto. Fijar como icono mediático generacional a una sarta de golfas, chulos, descerebrados, guarras, irresponsables y orgullosos analfabetos, un delito que sí debería preocupar al Defensor del Menor y al séquito de psicólogos meapilas que prefieren entretenerse en nimiedades.

Fijado ya el contexto del artículo, iré un paso más allá hacia las protagonistas del mismo: las que otrora eran la gran esperanza de cada generación y hoy son la luz roja intermitente de "Ojito, masa crítica alcanzada: Apaga y vámonos", es decir, las jóvenes de entre 18 y 30 años, o, precisando, una ingente y considerable parte de ellas. Antes de continuar, conviene remarcar que yo siempre he sido un gran defensor y admirador del precoz talento y la polivalencia femenina, especialmente entre mis quintas y aledaños...quizás por eso, hoy mi decepción y desaliento es mayor. Por eso, exceptuando a aquellas honrosas excepciones que tanto ustedes como yo tendremos, me van a permitir que suba al cadalso a la miríada de incultas, zafias, amorales, asilvestradas, egoístas, inútiles, pérfidas y desvergonzadas chavalas que me han roto los esquemas a bochorno limpio.Como siempre, para facilitar mi exposición y su lectura, lo desarrollaré todo en puntos:
  • El daño del feminismo mal entendido y bien extendido: El feminismo como reivindicación de una condición de equilibrio e igualdad entre hombres y mujeres me parece una de las mejores ideas e iniciativas que el ser humano ha podido tener. En cambio, el feminismo entendido como sustitución del repulsivo despotismo machista por una repugnante dictadura femenil, como revolución colérica de un atajo de feas, vagas e ineptas, como coartada para comportarse como unas bellacas, haraganas y rameras emocionales, pues...qué les voy a decir: Que me parece algo igual de lamentable, asqueroso, injusto, vergonzante y vergonzoso que el arquetipo del "macho cañí", ya que cualquier filosofía o comportamiento sexista, sea cual sea el aparato reproductor de la persona practicante, me parece una exhibición de supina estupidez. Hemos pasado de "El hombre tiene carta blanca para ser y comportarse como le venga en gana" a "La mujer tiene carta blanca para ser y comportarse como le salga de salve sea la parte". ¿Y el término medio? ¿Y la sensatez?¿Y la igualdad? Pasadas por la quilla, obviamente. Éste es el marco "social-moral" en el que se mueven las doncellas que tanto me desmoraliza y crispa encontrar.
  • Sólo sé que no sé nada: Al igual que muchos rufianes masculinos, una preocupante mayoría de chicas jóvenes, han pervertido el aforismo del filósofo para convertirse en la práctica en lo más parecido a un microondas en medio del desierto, esto es, un estúpido monumento a la inutilidad. Lo peor no es no saber hacer tareas utilísimas para la vida diaria ni tener conocimientos aceptables en las materias distintivas entre un tarugo y una persona normal, sino no querer aprender y regodearse en ello. "¿Por qué he de aprender? ¡Hazlo tú!" o "Ya tendré quien me lo haga" replican casi molestas algunas cuando se les menta esta cuestión. Se ve que, al igual que muchos chavales, hay decenas de chicas deseosas de enarbolar la bandera de la zoquetería y la incompetencia en lugar de servir de loable ejemplo para los demás...Lo peor es ya dar con una tipa de esta especie que encima sea tan pretenciosa y orgullosa que quiera disimular o maquillar tales carencias. Eso sí que es para miccionar y no echar gota o, directamente, reírse a mandíbula batiente.
  • Ladies Sade: En los tiempos de Lady Gaga, florecen las ladies Sade. Al igual que el celebérrimo marqués, innumerables féminas en la órbita de la edad del pavo (o más allá) hacen ufana gala de una amoralidad y desafección sentimental en pos de un pragmatismo egoísta y vacuo. Abjurando de cualquier referente ético o moral, han pasado de damas a depredadoras con indudable éxito en una sociedad que consiente e incluso alienta ello. El desapego emocional, el egoísmo afectivo, la activa marginación de los buenos sentimientos y la rampante promiscuidad han convertido a innumerables chicas en sujetos con una más que defectuosa expresividad íntima y una mentalidad que convierte de facto a Donatien Alphonse François en un retrógrado. Si esto es una reacción adaptativa para inmunizarse ante cualquier frustración amatoria o sexual provocada por mis congéneres, desde luego que lo han conseguido, porque teniendo la misma sensibilidad que un frigorífico es difícil sentir o padecer. Es más, no sólo se han defendido del "enemigo", sino que se han convertido en algo mucho más temible que él. ¿Qué hacer ante individuas así? Pues, si se quiere seguir su juego, aprovecharse de estas psicópatas relacionales, sin remilgo alguno, tal y como ellas hacen de los demás. Si no, huir, cuanto más lejos, mejor...No obstante, no deja de ser curioso cómo aún hoy chicas de este calibre siguen quedándose prendadas o incluso encintas de hombres con menos modales que un neanderthal, con alma de proxeneta, y temple de hooligan. Será que Dios los cría y ellos se juntan, que, como decía el arquitecto, "menos es más", o que "El desdén con el desdén" de Moreto está hoy en día muy vigente...
  • La despersonalización de la pareja: Hoy en día no pocas jóvenes conciben a su pareja, tanto en términos genéricos como personales, no como el individuo al que aman y con el que quieren compartir vivencias, inquietudes y todo lo que rellena la existencia, puesto que eso está demodé, sino como una suerte de surtidor de caprichos y regalos, un lacayo al que se paga en carnes (y a veces ni eso), un útil sustento económico, un sustituto de cualquier juguete sexual, una alternativa al onanismo, un trofeo a exhibir delante de amistades, un mero objetivo cumplido en la lista de tareas que se marcan en su plan de vida, una solución barata para no ir al psicólogo, un remedio para acallar bocas, una tranquilidad que les permite coquetear frívolamente con otros individuos de los que obtener secretamente aviesos beneficios ocasionales, un remiendo para el amor/coito platónico, un pasatiempo canjeable por aburrimiento, un chivo expiatorio en el que descargar la frustración por decepciones ajenas, un medio para un fin...Esto es algo que no es nuevo, porque hasta ahora era una práctica casi exclusiva de los varones jóvenes (o de otra edad pero con idéntica inmadurez intelectual y emocional). La novedad es que ahora son ellas las que se comportan a conciencia de esta manera, despersonalizando y cosificando a sus parejas hasta límites difícilmente soportables, sustrayendo a la relación cualquier atisbo de amor, franqueza y naturalidad.
  • La relativización de reglas e ideales: Estrechamente unido a los puntos anteriores. Incontables jóvenes de hoy en día tienden una propensión, consciente o no, a relativizar exageradamente cualquier regla, pacto, compromiso o ideal, adecuándolo según las circunstancias y/o su propia apetencia en pos de su exclusivo beneficio. Así las cosas, esperar, pedir o exigir a estas féminas el mínimo decoro a conceptos como "sinceridad", "lealtad", "fidelidad", "compromiso", "honestidad", "nobleza", "generosidad" o "respeto" es algo tan frustrante como organizar un campeonato de snowboard en el desierto del Gobi. Hoy las chicas manipulan con descaro y facilidad convenciones e ideales para, como si fuera un mecano o un lego, construirse su propio armazón legislativo, con el que estar contentas consigo mismas y sobrevivir en el mundo. Son, en consecuencia, el máximo exponente de la supervivencia a través de la relativización, es decir, supervivientes natas que, a la postre, sólo se importan ellas mismas.
  • Chonilumis: Como consecuencia de todo lo anterior, una silente moda estética se ha ido imponiendo entre una peligrosamente creciente porción de la chiquillería femenina. Un híbrido entre el look de choni, estrella del pop y lumi de la calle Montera, que sorprendentemente hace que cualquier chica de esa guisa te pueda parecer salida de un arrabal industrial, la calle Serrano o un puticlub de mala muerte. Si a eso se le une la peculiar forma de hablar donde el analfabetismo es norma, tenemos ante nosotros a una de las muchas chicas de entre 18 y 30 años que nos podemos encontrar por cualquier calle, a cualquier hora. Marginadas quedan la clase, la elegancia y el estilo propio.
  • ¿Culpables?: El punto más sencillo de todos: La sociedad por consentirlo y los padres por no evitarlo.
De todos modos, aunque es un panorama descorazonador, cabe decir que féminas de este tipo se las tienen sobradamente merecidas todos aquellos infantes a los que ese período de gilipollez generalizada transitoria llamada "edad del pavo" comienza antes y termina después de lo normal, que son meros homínidos con exceso de hormonas y carencia de neuronas. Pero sólo ellos, ojo. El resto de los chicos jóvenes "de bien",no nos merecemos esta escandalosa pandemia que hace bueno aquello de "Cualquier tiempo pasado fue mejor" u "Otras vendrán que buena la harán". Y es que, visto el percal, estoy convencido de que el Tenorio hoy se metería a monje sin dilación.

Por último, este artículo está dedicado a todas las mujeres que conozco, que, independientemente de su edad, están en las antípodas de las aquí criticadas y a quienes admiro y aprecio de todo corazón. Ellas ya saben quiénes son.

domingo, 20 de septiembre de 2009

EsPAUña es de oro...y toda Europa lo sabe

Mira cómo gana la selección, España esta aplastando a Yugoslavia, por 20 puntos arriba... Quizás la letra de esta bizarra y delirantemente patriótica canción de "Los Nikis" fuera profética...o tal vez mera coincidencia, pero lo cierto es que la selección española de baloncesto ha vuelto a subir a lo más alto de un podio, esta vez, en el Eurobasket de Polonia. La verdad es que han hecho un campeonato de película, en este caso, un thriller, con mucho suspense, algún que otro susto, varias escenas de acción espectacular...y un final donde los que tienen que salir victoriosos, cumplen perfectamente lo que el espectador espera de ellos.

Podría destacar uno por uno a todos los jugadores pero basta decir que todos los seleccionados se limitaron a estar a la excelsa altura del mejor baloncestista europeo de la historia: Pau Gasol, extraordinario deportista y mejor persona: Un ejemplo a imitar dentro y fuera de la cancha.

A nadie se le escapa que yo publiqué en este blog hace no muchos días un artículo durísimo y francamente pesimista, pero...¿qué quieren que les diga? Creí que las resurrecciones y los milagros eran cosa de Jesucristo...pero ya veo que, afortunadamente para los amantes del deporte en general y los españoles en particular, Dios tiene competencia a la hora de hacer exhibiciones.
Está meridianamente claro que fui un absoluto mentecato por dejar que el frustrante y horroroso inicio de la selección en el Europeo polaco nublara mis expectativas...y reconozco mi error (en la crítica a los jugadores, ojo, no a "Gominolo" ni al chulo cortijero). Es manifiesto que una maquinaria tan perfecta tarda en engrasar y funcionar correctamente...aunque eso provoque impaciencia y ataques al corazón a más de un escéptico...

En fin, chicos, una vez más...¡gracias, por todo, por ser como sois, por hacer lo que hacéis, por conseguir que soñemos despiertos!...y ¡Enhorabuena, campeones! Ciertamente, la vida puede ser maravillosa.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Y en el 200, se autocriticó

Con este que escribo hoy, el número de artículos que alberga esta atalaya tan peculiar alcanza los dos centenares. Remoto queda ya aquel artículo que en mayo de 2006 puso la primera piedra de este blog. Muchos han sido los temas y las personas que han pasado por este altar, palestra y cadalso. Y he hablado, criticado y divagado sobre casi todo lo humano y lo divino, pero...faltaba alguien por convertirse en objetivo de mi escrutinio y de mis ácidos dardos: el vigía de esta atalaya, es decir, servidor.

Así pues, lejos de darme egocéntrica coba, en este artículo me expondré sin piedad ni remilgos a mi proverbial sinceridad y corrosivo sarcasmo, con la esperanza de que queden expuestos el tropel de defectos que me conforman. Olvídense de que reseñe aquí mis virtudes...Hoy toca denunciar todo lo malo que tengo. ¡Vamos allá!

Soy Javier Crespo y soy...un espinoso nudo de contradicciones; un ingenuo supino con una predisposición natural para quedar en evidencia; un vaivén entre la calma y la tempestad; un alma hipersensible que flirtea con la anafilaxia y la alergia universales; una hosca tarjeta de visita; un críptico rompecabezas; un ciempiés presto a meter la pata con asombrosa facilidad; un desconfiado con argumentos; un tonto que no sabe disimular; un inseguro bastión de complejos; un rencoroso con serias dificultades a la hora de olvidar; una hermética fortaleza ante la cual pasan de largo muchas oportunidades; una central de sentimientos nucleares al borde de la fisión; un imbécil que hace daño a quien más quiere cuando menos debe; un estoico con escéptico miedo a la felicidad; un enfermo de sinceridad kamikaze e imprevisibles daños colaterales; un estúpido que no sabe jugar bien ni un solo as de su manga; un torpe manazas que convierte al monstruo de Frankenstein en un maestro del bricolaje; un descoordinado patoso con menos gracia que Stephen Hawking en un concurso de bailes de salón; un hombre deseoso en su intimidad del sumo mal para una amplia y creciente lista de nombres y apellidos; un cruel partidario de la venganza como justicia y del desprecio como venganza; un estúpido candidato ideal para chivo expiatorio; un bufón inconscientemente ocasional; un sádico que gusta de imaginar innumerables formas de hacer sufrir a decenas de personas indeseables; un practicante asiduo de radical indiferencia; un tímido patológico que hace que Raimond Babbitt parezca Marcel Marceau; un pesimista víctima de su desmedido idealismo; un amante que ha malgastado sus afectos; un desagradable felpudo pisoteado por tanta gentuza que se ha borrado el "Bienvenido"; un individuo tan poco agraciado que no ligaría ni en un apagón...una montaña de defectos coronada por escasas virtudes.

Mas si a estas alturas aún no tienes, lector, una idea clara de cómo soy te diré que, en esencia, soy una desigual mezcolanza de decenas de personajes de ficción, como...el marqués de Bradomín, Julien Sorel, el vizconde de Valmont, Peter Parker, James Howlett, Piotr Rasputín, Peter Pan, Anakin Skywalker, Light Yagami, Aragorn, Kratos, Bruce Wayne, Chandler Bing, Ikki, Kenshin Himura, Hank McCoy, Adolfo de Moncada, Henry Wotton, Dexter Morgan, Galahad, Eric Draven, Jack Dawson, Rorschach, Fitzwilliam Darcy, Quasimodo, Alonso Quijano, Marv, Sweeney Todd, Bruce Banner, Jigsaw, Erik, Gregory House, Jack Bauer, Bestia, Edward, Shrek, Heimdall...y muchos otros más reales que dejaré para el artículo 300, si Dios quiere.

¡Nos vemos...aquí!

martes, 15 de septiembre de 2009

Ejemplos a admirar

Este artículo habla de una realidad que no sale en las noticias, de una certeza que anida a la sombra de cualquier atención pública y privada, de unos hechos impresionantes que se disuelven en la queda cotidianidad, de unos héroes de gestas íntimas que se disipan entre recuerdos y silencios. Este artículo va por todas las personas que protagonizan esas colosales historias anónimas donde las hieles del infortunio y el dolor forjan a grandes personas revelando sus inconmensurables virtudes.

En el devenir humano, la felicidad es tan esquiva e imprevisible como la suerte y a menudo se mueve entre las bambalinas de la desazón y el llanto. Y es en este marco en el que hay que situar las pequeñas grandes gestas de gente normal que, lejos de hincar la rodilla ante el desaliento de la enfermedad, el padecimiento, la miseria o la muerte, sacan fuerzas de donde no las hay no ya para sostenerse a sí mismos, sino para sostener a quienes, en sus cercanías, sienten el amargo y vil zarpazo de la desgracia. Estoy seguro de que todos conocemos casos como los que aludo y que muchos lo habrán vivido en carne propia. Y yo no soy una excepción.

Cuando lo más fácil o lógico es venirse abajo, desmoronarse en lágrimas, perderse en una espiral de culpas o dejar que la amargura nos carcoma el alma, el hecho de que alguien no vuelva la cara a los problemas y los afronte con extraordinaria energía y magistral actitud por sus seres queridos y por ellos mismos es algo sobrecogedoramente singular y digno de honesto y sentido elogio. Recoger el guante y luchar contra el cruel embate de la muerte en cualquiera de sus formas y sucedáneos es algo sólo al alcance de excepcionales personas. Hacerlo sin postergar la sonrisa ni abandonarse a la desesperanza ni convertirse egoístamente en el centro de atención, una tarea reservada para héroes y maestros.

Hay muchas maneras de sufrir indeciblemente, pero creo que estarán conmigo en que perder a un ser querido, ya sea súbita o paulatinamente, es un calvario que destroza el ánimo de cualquier ser humano y acerca a quienes sufren tal pérdida a las voraces puertas de un atroz hades adonde amenazan con marcharse indefinidamente los argumentos para sonreír, seguir adelante o sencillamente ser feliz. Por eso, rebelarse ante tal cruento padecimiento y reivindicar con el denodado ejemplo personal las virtudes que hacen grande al ser humano es una lección que nadie puede dejar de admirar, aplaudir y repetir.

En estos últimos años, especialmente en los postreros meses, he vivido muy de cerca situaciones como las que comento, protagonizadas por personas muy queridas para mí, de las que he aprendido tantísimo en ese trance tan doloroso que me siento en deuda con ellas. No sé si habré estado lo suficientemente cerca suyo para que me hayan sentido como un apoyo o una vía de escape, pero sí sé que podrán contar siempre con mi cariño incondicional y mi ayuda para todo lo que sea menester. Vivir tan próximamente lecciones tan ejemplares de humanidad es algo indescriptible por lo que sólo se puede dar gracias.

Y es a ellos a quienes quiero dirigirme en el final de este artículo: Las personas que habéis perdido pueden sentirse inmensamente orgullosas de vosotros, tanto o más que aquellas que ahora se honran con vuestra amistad, confianza y cariño. Para vosotros, maestros, todo mi respeto y admiración, de corazón.

Dedicado a Mónica y David y sus respectivas familias.

domingo, 13 de septiembre de 2009

De tiranos y meretrices

El pasado viernes legó dos vídeos memorables que pueden suscitar jugosas reflexiones. Por ello, porque en esta ocasión, más que nunca, es mejor que el lector reflexione en lugar de que el autor se explaye, este artículo será bastante más breve que su extensión consuetudinaria.

Esto es un dictador que entra en una librería y...Lo cierto es que parece un chiste y propicia numerosas e ingeniosas continuaciones. Lamentablemente, no lo es. El tirano bananero Hugo Chávez, de bochornosa y fugaz visita por la capital, tuvo la ocurrencia de ir de compras, con todo el caótico circo-séquito diplomático-policial a sus espaldas, a la celebérrima Casa del Libro de la Gran Vía madrileña. Allí, con el presidente de una multinacional haciendo de bochornoso palafrenero, Chávez hizo un pausado y doloso, que no donoso, escrutinio con dimensiones de saqueo bajo el clamor de una multitud que, con exquisita educación y franca simpatía, le llamó por su nombre: "Dictador". Venía más crecido de lo habitual, después de que la dupla de pánfilos que supuestamente rigen los destinos patrios le dieran inmerecida y maldita coba a quien ha dado sobrados motivos para declararle persona non grata en nuestro país (y en cualquiera que se precie de democrático). Sea como fuere, tengo la siguiente duda: ¿Se compraría algún libro relacionado con los Derechos Humanos? Me temo que no. Por cierto, para aquellos meapilas que se hayan llevado las manos a la cabeza por emplear el término "dictador" para referirme al orondo montón de fimo venezolano, una precisión que ya he hecho en alguna ocasión: Hitler también ascendió al poder democráticamente...y eso no impide que cualquier persona equilibrada mentalmente le considere un tirano de la misma calaña que Hugo Chávez, al menos yo no.


¿Con el sudor de tu...frente? Telecinco, para preparar el ambiente del estreno de la tercera temporada de una exitosa serie, emitió el viernes por la noche "El precio del paraíso", un interesantísimo y polémico documental elaborado por elmundoTV, sobre el mundo de la prostitución de lujo, tanto de forma oficial como oficiosa. En el reportaje, que recomiendo ver, una joven fémina española con vocación de mujer fatal cuenta sin remilgos sus hazañas vampíricas de "alto standing". Como el vídeo demuestra, esta lozana chavala, honestamente deshonesta y carente de cualquier escrúpulo, utiliza parasitariamente a hombres con poca vergüenza y mucho dinero para llevar un excelso tren de vida. La rotundidad y naturalidad con la que se expresaba esta mantis en absoluto religiosa (al menos ella es sincera y no tiene doblez alguna, no como otras muchas...y muchos) me provocó una situación que dicen es similar a la que se experimenta en los instantes previos a la muerte: Vi pasar ante mí en procesión toda mi etapa escolar, los cuatro denodados años de mi licenciatura universitaria, un año de curso superior y seis de trabajos (es)forzados en una empresa de primer nivel. Con el escalofrío en el cuerpo, una duda conmovió durante un segundo todos mis cimientos: ¿Merece la pena esforzarse durante décadas académica, intelectual y personalmente para ganarse la vida cuando se puede conseguir dinero y caprichos de una forma manifiestamente más fácil, rápida y cómoda? La respuesta es...sí, rotundamente sí. Claro que luego me acordé de la frase de la Biblia que dice: "Ganarás el pan con el sudor de tu frente" (Gén 3:19) y me pregunté: ¿Con el sudor de qué parte anatómica se gana el pan esta buena mujer?...¿o es que se lo gana con el sudor del de enfrente?...

A veces, ver la televisión, hace más daño de lo normal, no por el medio, sino por el mensaje...