domingo, 30 de marzo de 2008

...responda el Cielo y no yo

Anoche tuve el placer de disfrutar de una nueva versión de la obra más inmortal, famosa y señera del teatro patrio, con permiso de "La vida es sueño" y "El alcalde de Zalamea", y que no es otra que "Don Juan Tenorio", de José Zorrilla. En esta ocasión, el celebérrimo galán y pendenciero llega al Teatro Albéniz y de la mano de la compañía valenciana L'Om-Imprebís, quien ha puesto en escena un Don Juan rebosante de originalidad, cariño y respeto por uno de los grandes iconos y arquetipos españoles.

El montaje dirigido por Santiago Sánchez, cercano a las dos horas y media de duración, destaca especialmente en el apartado artístico-técnico, aspecto este en el que es de justicia alabar la "sencilla" escenografía de Dino Ibáñez, que se muestra tan increíblemente eficaz como original, permitiendo recrear con unas cuantas tarimas móviles todos los lugares donde se desarrolla la trama. Tampoco van a la zaga el fabuloso vestuario, la sutil iluminación ni la fantástica música en directo, elementos todos ellos que constituyen una fenomenal base sobre la que construir un Tenorio.

En cuanto a las interpretaciones, cabe señalar que en líneas generales todo el reparto se entrega con innegable cariño, frescura y dignidad a sus personajes, si bien he de resaltar dos grandes interpretaciones y ambas femeninas: Trinidad Iglesias, como la astuta y pícara alcahueta Brígida, y Alba Alonso, como la cándida y dulce doña Inés, cuajan una extraordinaria función y, como las grandes de la escena, elevan la calidad interpretativa en cuanto pisan el escenario. En cuanto a los antagonistas del Tenorio, hay que decir que Vicente Cuesta y Carlos Lorenzo ofrecen unos don Gonzalo y don Luis Mejía dignos pero con ciertos problemas en el apartado vocal que malogran sus intervenciones. Pero hora es ya de hablar del Tenorio de este montaje: Fernando Gil. Como suele ocurrir en no pocas ocasiones, a este actor se le conoce más por su faceta televisiva que por su carrera artística. Por ello, sorprenden la pasión y el esfuerzo con los que se entrega a este totémico personaje. No obstante, su Tenorio es más bravucón que carismático y más fresco que imponente, y quizás por ese motivo su interpretación pueda chocar con la imagen que se puede tener de este personaje, más próxima a la de memorables interpretaciones como la de Ramón Langa en el teatro Español en 2002. Fernando Gil va de menos a más, al menos en la función de anoche, y en eso salen perjudicadas escenas tan famosas como la tercera (¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla, más pura la luna brilla y se respira mejor?...) y la décima (Llamé al cielo, y no me oyó, y pues sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra responda el cielo, no yo) del cuarto acto, pero favorecida la segunda parte en general y el final en particular, cuajando un don Juan conmovedor y humano que se gana sobradamente el aplauso.

En definitiva, el "Don Juan Tenorio" de L'Om-Imprebís es un digno montaje, original y respetuoso, que aunque sólo fuera por la sensacional segunda parte de la obra merece la pena ver y disfrutarse. Olé, Tenorio, olé.

viernes, 14 de marzo de 2008

De cielo y tierra

Las buenas personas existen. No son un mito, aunque el mundo en que vivimos las estén convirtiendo en eso. Son las personas que en su ausencia dejan una colosal estela de enseñanzas y buenos recuerdos, las que te hacen mejor con el mero hecho de estar a tu lado, las que te honran con su cariño y sabiduría, las que se visten de humildad y echan a andar por el alambre de la vida sin pretensión alguna de ser centro de atención ni fuente de problemas. Son gente de una bondad tan descaradamente indiscutible que sólo un velo de sincera modestia evita que eclipsen al resto. Son ángeles que tardan un tiempo en volver al lugar al que pertenecen: el Cielo.

Yo tengo la inmensa suerte de haber conocido y/o conocer a buenas personas. Carlos, Eduardo, Pedro Mª, Lucy, Camino, Ernesto, Íñigo, Socorro, Miguel Ángel, Manu, Pablo, Víctor, Nacho, Mónica, Davinia, María, José, Amparo, Ana, Tomás, Pedro, Rafael...Es un honor y un verdadero privilegio conocer a tantas buenas personas que no podría citarlas a todas. Sin embargo, hoy quiero dedicar este artículo a tres personas que ya no caminan sobre la tierra. Tres personas de las cuales puedo decir orgulloso que llevo su sangre y apellidos: Esther Morán y José y Pedro Cullell; la abuela, el padre y uno de los tíos de mi excepcional madre.

Los tres ya son recuerdo, inspiración y leyenda, porque recordar a personas de una bondad casi legendaria sólo puede ser motivo de inspiración. Siendo honesto, he de reconocer que sólo tuve la increíble fortuna de conocer durante muchos años a Esther, "la yaya", como la llamábamos, y que fue, es y será, sin rodeos ni eufemismos, la mejor persona que habré conocido nunca. De José Cullell, mi abuelo materno, sólo sé lo que de él me han contado mi abuela y, fundamentalmente, mi madre, puesto que murió cuando ella era sólo una niña. Algo parecido sucede con Pedro Cullell, mi tío abuelo, al que, por desgracia, desde ayer ya nunca conoceré en persona, pero del que siempre guardaré el tesoro de elogios que le han dispensado durante todos estos años mi abuela y mi madre. Esther, José y Pedro: tres personas que con sus vidas han dado un oceánico sentido a palabras que son virtud: "humildad", "sabiduría", "esfuerzo", "cariño", "valentía", "pundonor", "comprensión", "sencillez", "compromiso", "bondad", "nobleza", "honestidad"...

Ante gente así, yo sólo puedo aspirar a honrar su memoria intentando ser ejemplo vivo de sus portentosas cualidades humanas y testimonio de su infinita bondad, pero sin renunciar nunca al principal valor que me han dejado como legado: ser humilde. Esther, José y Pedro enseñaron demasiadas cosas buenas como para dejar que caigan en saco roto. Ni ellas ni lo que significan merecen caer en el olvido. Eso sería un lujo obsceno. Yo sólo quiero ser digno de estar a la sombra de su ejemplar corazón. Yo sólo quiero estar a la altura suficiente para no traicionar nunca las últimas palabras que hace años me dijo mi yaya Esther antes de fallecer: "Sé bueno".

Descansad en paz. Gracias por ser personas hechas de cielo y tierra. Fuisteis ángeles en este mundo. Hoy sois estrellas en el firmamento.

Este no es un artículo para criticar ni frivolizar. Este es un artículo para recordar por qué hay que dar gracias.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Génova 13 del Percebe

Rajoy se queda, al pie del cañón o del abismo, pero se queda. Se pueden hacer muchos análisis y elucubraciones, pero las cosas son como son. No obstante, creo que la actualidad del Partido Popular merece que le dedique un post, especialmente después de lo acontecido en las elecciones.

  • La campaña electoral: Ha sido la mejor que podría hacer el equipo que rodea a Mariano Rajoy. Si ha sido buena o no, depende de si el objetivo era aumentar su potencial como oposición o bien llegar al Gobierno. Yo, personalmente, creo que si no se ha conseguido relevar al peor Gabinete, tanto en resultados como en integrantes, de la historia democrática española, la campaña no puede considerarse ni mucho menos un éxito. Se podrán poner todos los paños calientes que se quiera, pero maquillar un fracaso es el camino más corto para el autoengaño y la autocomplacencia más estériles. A mi juicio, Rajoy ha tenido tres problemas en la campaña: su cursi "niña" no apta para diabéticos; su falta de carisma (entendido especialmente como carencia de fotogenia, telegenia y gancho "publicitario"); y, por último pero más importante, el equipo que le ha rodeado, aunque, visto lo visto, hay que entender por "rodear" lo que hicieron los indios a Custer en Little Big Horn o los senadores a Julio César en los idus de Marzo...
  • El candidato: ¿Es Mariano Rajoy un buen candidato? Sí. ¿Es Mariano Rajoy el mejor candidato que puede tener el PP? No. Mariano Rajoy es un hombre preparado, honesto, noble, sincero, sensato y templado. Son esas cualidades las que le hacen un buen líder de partido y un buen candidato, pero no es el mejor candidato que puede presentar al PP para llegar a La Moncloa. Dentro del Partido Popular hay personas que mejoran y amplían las cualidades de Rajoy y por eso a mi entender son mejores candidatos. Hablo del extraordinario Rodrigo Rato, que es mi favorito porque tiene todas las cualidades que debe tener un gran político y un buen presidente del Gobierno y pocas personas, por no decir nadie, del panorama político actual puede igualarle. Si hoy no es el candidato del PP es porque Aznar eligió dactilarmente a su sucesor; que éste no fue Rato porque, entre otras cosas, se opuso en la intimidad gubernamental a la guerra de Iraq; porque este magnífico economista y mejor político no es bien visto por ciertos sectores del PP y sus votantes por las buenas relaciones que tiene con la progresía política y mediática de este país (quizás hay quien olvida que amigos hay que tener hasta en el infierno); y porque, como de tonto Rato no tiene un pelo, le va muy bien actualmente, alejado del fangoso y erosivo escaparate político. Otra persona que sería una fenomenal candidata sería Esperanza Aguirre, vendida y criticada como "la niña tonta" del PP pero que es una leona parlamentaria y una estupenda gestora. Si no es la candidata es porque tenemos la suerte en la Comunidad de Madrid de haberla renovado hace poco como presidenta. Otro gran candidato sería Alberto Ruiz Gallardón si no fuera Alberto Ruiz-Gallardón y a buen entendedor, pocas palabras bastan. ¿Alguien más podría ser un buen candidato en lugar de Rajoy? Que se conozca más o menos públicamente, ninguno. La única opción sería apostar por alguien de la trastienda, pero con potencial suficiente para hacer lo que hizo Aznar en su día o Zapatero más recientemente. No obstante, sería la opción más arriesgada y el PP no vive días para jugar a la ruleta rusa.
  • El equipo: Si fichas a Zidane para que juegue en el Pontevedra, lo más probable es que, por mucho que haga, no gane el Campeonato de Liga. En política, tener un buen equipo es tan importante o más que tener un buen candidato. Y este es el principal problema del PP en general y Rajoy en particular. Sus caras visibles, sus timoneles o están "quemados" políticamente o son de una formación y nivel político vulgar. En cualquiera de los dos casos son inútiles a la hora de prosperar y ganar unas elecciones. Ni el PP como partido ni Mariano Rajoy como candidato, si ambos quieren reverdecer laureles, se pueden permitir tener ni un minuto más en su escaparate a gente como Ángel Acebes, Soraya Sáenz de Santamaría, Gabriel Elorriaga y demás lastres (Zaplana, Martínez Pujalte...) de ineficacia probada. Todos ellos son tumores benignos, pero tumores al fin y al cabo y ya se sabe qué hacer con los tumores. Si hay que buscar culpables de los fallos del PP en los últimos cuatro años hay que buscarlos en ellos y sólo en ellos, especialmente en cuanto a política de imagen y comunicación se refiere, porque ha sido, simplemente, desastrosa. Cualquier cambio que haga el PP si quiere mejorar debe pasar por sustituir a la corte de advenedizos y políticos ramplones que harían mejor función en cualquier otro cometido que el que tienen actualmente. Hace falta gente "nueva" y mejor. Así de sencillo.
  • La maquinaria: En un partido político democrático del siglo XXI no puede entenderse que no sean las bases quienes elijan al líder. En el PP, las bases actualmente sólo pueden ratificar (que es muy distinto a "elegir") al candidato. He ahí el otro gran problema del partido. La discusión y el debate son siempre provechosos si se dan entre personas cualificadas. En el PP hay personas así, pero no hay posibilidad de debate ni discusión. Aznar unió y fortificó el partido a costa de convertirlo en una formación cesarista y piramidal donde la casa se construye por el tejado y todo aquel que no sea el líder sólo puede decir "Amén, Jesús" a todo. ¿Así cómo se van a renovar mensajes, estrategias y caras? Imposible. Es un funcionamiento anacrónico y poco democrático y enriquecedor. ¿Es que no miran al resto de partidos políticos españoles, europeos o norteamericanos? El PP es un elefante en tiempo de leopardos. ¿Hay alguien que quiere cambiar eso? Que levante la mano, por favor, si es que puede.
  • Otras cuestiones a solucionar: Hay que mejorar urgente y ostensiblemente la situación del PP en el País Vasco y Cataluña. Una tarea tan difícil como necesaria porque ambas regiones se han convertido en un caladero de votos socialistas y una sangría para los populares, como ha quedado demostrado en los últimos comicios. Igualmente, el 9-M ha puesto de manifiesto que hay que cuidar mejor el "mensaje", de manera que en forma y en fondo se pueda hacer llegar con eficacia a cualquier región y colectivo (jóvenes, inmigrantes y homosexuales, por citar unos ejemplos) sin caer en incompatibilidades ni incoherencias. El mensaje actual del PP es alérgicamente rancio en algunos aspectos y puede herir y de hecho hiere sensibilidades y por ahí se le escapan muchos votos. Es decir, el PP no se sabe vender. No se trata de perder contundencia ni de cambiar de ideas, sino de transmitirlas de una forma que no puedan ser malinterpretadas. Es necesario que el PP ingenie una nueva manera de comunicar lo mismo. Sólo es cuestión de echarle talento y ganas.

En definitiva, el PP debe entender una vez por todas que se encuentra en una situación en la que impera el lema "renovarse o morir". Renovar las caras, el funcionamiento y el mensaje. Sólo así se retomará la senda de glorias pretéritas. Sólo así dejará de parecer 13 Rúe del Percebe. Ya veremos qué pasa en junio...

martes, 11 de marzo de 2008

Carta a Patxi López

Señor Patxi López:

En primer lugar, perdone que le trate de usted y como "señor", pues es mero resultado de la educación que recibí y de la que usted carece. Ambos sabemos que no merece tan magnánimo tratamiento, así que disimulemos.

Es una siniestra casualidad que le escriba esta carta en el cuarto aniversario de la mayor masacre terrorista cometida en Europa y comienzo de la más infame y nauseabunda manipulación política de la historia de nuestra democracia, gracias a la cual el partido al que pertenece llegó a La Moncloa. Fue la primera vez en ocho años en la que una victoria electoral se cimenta sobre cadáveres. La segunda fue el pasado domingo, cuando su partido, señor Patxi López, consiguió ser la fuerza más votada en el País Vasco, gracias a que en Euskadi les dieron el pésame en las urnas por el asesinato de su compañero Isaías Carrasco. Yo me pregunto si es reconfortante que te voten por rabia o por pena. Por suerte, yo no puedo responder a esa pregunta. Usted sí.

Pero si hoy le escribo esta carta no es para reprocharle su triunfo electoral. Cada uno triunfa como sabe. Si hoy le escribo esta carta es para recordarle por qué es usted un cobarde, señor Patxi López. Sé que ya le han escrito otras cartas mejores para afearle su actitud, pero he de reconocer que hacía tiempo que se merecía esta misiva. Ruego disculpe mi humilde osadía, con la certidumbre de que usted hará caso omiso de mis palabras, como lo hace con cualquiera que no piense como usted ni le aliente. Es curioso que este reproche sea compartido al que se hace a cualquier tirano, dictador o terrorista. Da que pensar, ¿verdad?

Todos sabían de usted, cuando en 2002 trepó - unos ascienden y otros, como usted, trepan - al puesto de Secretario General del PSE, que su valentía y valía política distaba mucho de la de Nicolás Redondo Terreros o Rosa Díez. Luego demostró que su virtud como político es la misma que la de un parásito: Arrimarse a cualquiera en beneficio propio. Siento si le ha ofendido la comparación, señor Patxi López. Le ruego que por favor la olvide. Quería decir que su cualidad política es idéntica a la de la meretriz más añeja: Flirtear con cualquier persona con la esperanza de obtener un provecho personal. El agravante, en su caso, señor López, es que no flirteó con cualquiera, sino con gente que de democrática poco (PNV) o nada (Batasuna), como por ejemplo sucedió el 6 de julio de 2006. No obstante, en su descargo, si es que eso es posible, he de decir que esa actitud no ha sido exclusiva de usted, sino de su partido, el PSOE, quien en función del viento electoral, ha mancillado o no la Ley. Y si su memoria es frágil, valgan como recordatorio Ignacio de Juana Chaos, Batasuna, PCTV o ANV.

Por tanto, no le puedo culpar de tener esa actitud, militando en un partido que, además de usar la Ley a su antojo, decidió no sólo redundar en errores de Gobiernos pretéritos sino ahondar en los mismos, dando tregua y regalando atención a una organización criminal y asesina que estaba notablemente menguada en todos los frentes. Fueron la ignorancia y la desfachatez del PSOE las que dieron a una banda terrorista aire suficiente para que pudiera volver a matar. La diferencia entre vencer y convencer es a veces tan grande como la vida y la muerte. La lástima es que hasta después de tres muertes, su partido no se dio cuenta de ello, si es que alguna vez dejaron de dársela. La lástima es que si hubieran dedicado el mismo tiempo a perseguir y anular a ETA y sus adláteres que el que emplearon en avergonzar, menospreciar y humillar por ejemplo a la AVT, quizás fueran otras mis palabras. Pero no ha sido así.

Mas volviendo a usted, déjeme decirle, señor Patxi López, que la rúbrica de su valía personal, política y moral la firmó usted el pasado viernes, en la capilla ardiente de Isaías Carrasco. Su actitud entonces sólo es comparable a la de Judas Iscariote o Efialtes. No, no eran vascos. Eran y son dos de los más ruines traidores de la historia de la humanidad. Utilizar, y digo bien, utilizar a un muerto para atacar políticamente a otra persona es de una vileza desmesurada. Usted organizó una encerrona, una traición, para que Mariano Rajoy y María San Gil fueran increpados por usted y otros bellacos cuando se disponían a ofrecer una honesta muestra de respeto humano y político por el nuevo asesinado de ETA. Usted tuvo el infame honor de afear una noble conducta de un adversario político delante de un cadáver. Usted, vil y cobarde Patxi López, quiso protagonizar la anécdota más amarga de esa jornada de luto.

Vista su actitud, señor López, creo que es la rabia y el dolor lo que le mueve. La rabia de que, con su persistente coqueteo y tibieza con el entorno etarra, el tiro les saliera por la culata. El dolor de que ese tiro fuera a parar a un compañero de partido. No sé si sabe que tanto usted como su partido se equivocaron. Lo que sí sé es que ahora sabe y saben de primera mano la magnitud de su error. Ojalá ahora sean conscientes de que, sin distinción, a los criminales se les persigue y a las víctimas se las honra.

Regodéese si quiere en su hiel, en su vileza y cobardía, señor Patxi López, porque, por mucho que haga y diga, lo acontecido este fin de semana demuestra que por desgracia en este mundo muere gente valiente y de bien para que vivan en libertad personas cuyos valores humanos son tan livianos e indecentes como el polvo del suelo.

Acuérdese ahora de las sonrisas que usted les dedicó a quienes fueron las únicas personas que sonrieron el viernes.

Acuérdese ahora, señor Patxi López.

lunes, 10 de marzo de 2008

Que lo arregle...si es que sabe

El PSOE ha ganado las elecciones, el PP está en mejores condiciones para hacer oposición y todos los partidos parásitos han sido convenientemente fumigados. En esa oración se podría resumir todo este artículo. Otra síntesis podría ser: "Zapatero gana y Chiquilicuatre va a Eurovisión". No obstante, dadas las interesantes conclusiones que me suscitan los resultados electorales, no me resistiré a comentarlas.


  • La izquierda pierde, el PSOE gana. Aunque parezca una contradicción, no lo es. Los partidos de izquierda, ya sean de ámbito nacional (por ejemplo, Izquierda Hundida) o "nacionalista" (ERC) han perdido votos y representación parlamentaria, lo cual es una gran noticia para la democracia. Una pérdida que no por casualidad coincide con el aumento del PSOE en votos y escaños. Para mantenerse en el poder, el PSOE ha desgraciado a las demás fuerzas de izquierdas, succionando cual Nosferatu sus votos. Algo lógico teniendo en cuenta que tanto la legislatura como su discurso electoral (no diré programa porque no hablo de lo que no existe) han sido de un acentuado izquierdismo. De moderado, el PSOE sólo tiene el nivel intelectual y ya es ser muy benigno.

  • El PP: Más popular que hace cuatro años. Quizás es porque ahora nadie ha tenido oportunidad de endosarle miserablemente la responsabilidad del mayor atentado cometido en Europa, ni ha habido una campaña de asedio a sus sedes y representantes, el PP ha aumentado su número de votos y escaños. Es digamos más "popular". Es lo que tiene ser el único partido con un programa serio y un candidato sensato. ¿Es suficiente? Para hacer una oposición más seria y contundente, desde luego que sí. Pero para relevar al Gobierno más inepto y sectario de toda la historia de la democracia patria, hace falta algo más, y a la vista está. Se precisa más talento en la artillería. Hora es ya de liquidar políticamente a las cabezas visibles del PP de estos últimos cuatro años. Hablo de Acebes, García Escudero, Sáenz de Santamaría, Elorriaga y esa corte de mediocres "políticos" de medio pelo que el mayor favor que podrían hacer al PP sería quedarse mudos o dedicarse a la vida contemplativa en la cima del K2. El PP necesita gente de oratoria contundente, carisma y preparación incontestable...y la tiene. Sólo que ha estado oculta y relegada por esa morralla de advenedizos que por decencia o vergüenza política deberían cambiar el escaparate por el sótano. Fuera de su partido, Mariano Rajoy lo ha hecho muy bien (quitando la cursilada naif de "la niña" y el experimento fallido de Manuel Pizarro). Ahora le toca hacer lo mismo dentro de su partido.

  • UPD: Lo justo y necesario. El partido novato, UPD, ha logrado un escaño. Algo bastante previsible dado el desencanto o hastío que han generado en estos últimos cuatro años los dos grandes partidos. Que Rosa Díez haya conseguido que se escuche su voz en el Congreso es una sensacional noticia para la política y un quebradero de cabeza para el PSOE y las ladillas nacionalistas. Bien por los que han apostado por la Juana de Arco de la tierra de nadie.

  • CiU: El guía del desfiladero. Esta formación catalana es la única que se ha salvado de la criba soberana y dado que el PSOE no ha logrado la mayoría absoluta, éste tiene tres opciones: gobernar en minoría, gobernar pactando con CiU o gobiernan pactando con otros que no sea CiU. La primera alternativa es bastante improbable, por lo que el interés se centra en las otras dos. Pactar con CiU es la opción más sensata pero implica meterse en un charco en Cataluña, donde el triunvirato de izquierdas arrinconó a CiU para hacerse con el poder en la Generalitat. No pactar con CiU supone hacerlo con el archipiélago de tumores políticos que han sido castigados por los electores como PNV, IU, ERC, BNG...A ver qué hace el PSOE porque, decida lo que decida, caminará por un desfiladero donde las amenazas de desprendimientos son inevitables.

  • Nacionalismo...el español. La otra gran noticia para la democracia y la política es que la mayoría de los partidos nacionalistas o han perdido escaños o han perdido grupo propio o han desaparecido del Congreso. Queda por tanto claro que los ciudadanos no quieren que el destino de todo un país lo dirijan ni txapelas ni barretinas ni gaitas cuya única vocación es la de ser buitres con alma de garrapata. Agur, adeu, adeus, bazofilla.

Dicho esto, hay tres temas de los que quiero hablar antes de finalizar este artículo:


  1. ¿Por qué no me importa que haya ganado el PSOE? Porque pienso que quien rompe una cosa es quien tiene que arreglarla o apechugar con ello. Si el PP hubiera ganado las elecciones, debería solucionar una papeleta causada por el Gobierno más infame y menos preparado de la historia de España y se puede merecer muchas cosas, pero desde luego eso no. Me parece estupendo que sea el PSOE quien tenga que comerse el nauseabundo marrón de sanear la economía, la educación, el problema laboral, el acceso a la vivienda, la inmigración, la criminalidad...Si lo solucionan, genial para todos. Y si no, caerán merecida y fulminantemente y muchos de ellos desaparecerán de la vida política. En ambos casos, es una estupenda noticia para quienes como yo no hemos votado a ese vergonzoso partido. Que lo arreglen...si es que saben (que lo dudo).

  2. Zapatero, el nigromante. Tanto en las elecciones de 2004 como en las de 2008 ha quedado demostrado que si hay un partido que sabe sacar rédito electoral de los cadáveres, es el PSOE. Nadie maneja mejor las tragedias que este partido. Tanto que uno empieza a pensar que en los últimos años al PSOE se le vota más por rabia o pena que por cualquier otra cosa. Que sea decoroso o no, poco (les) importa. Zapatero ha demostrado que además de ser un excelente encantador de zotes y un mentiroso hipnótico, es un fenomenal nigromante y muy pocos políticos pueden presumir de estas "cualidades".

  3. ¿Quiénes han votado al PSOE? He ahí una de las grandes claves de estas elecciones. Al PSOE le han votado los analfabetos intelectuales y/o funcionales, los "progres" de mansión, los que están a favor de negociar con una banda de asesinos, los corsarios del canon digital, los artistas que quieren cobrar por respirar, los ateos y los anticlericales, los que quieren ganar una guerra que perdieron, los que quieren que a los niños se les adoctrine y no se les eduque, los simpatizantes de dictaduras bananeras y caciques latinoamericanos, los que disfrutan de la democracia cuando les entra por el tafanario, los que hacen distinciones entre víctimas, los que tienen acné demagógico, los partidarios del arribismo y el "todo vale", las minorías que quieren cambiarlo todo a su gusto, los que sólo entienden de democracia cuando les favorece...y los pocos, poquísimos socialistas decentes y sensatos que votan por respeto y fidelidad a una ideología muy por encima de unas siglas y sus representantes.

¿Ahora qué cabe esperar? Sólo dos cosas: Que la situación nacional vaya a mejor o que esta sea una de las legislaturas más cortas de la historia política española. Por eso estoy contento. Y mucho.

martes, 4 de marzo de 2008

...O pronto dejará de ser o grande o democracia

Decía Sir Winston Churchill: "La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás". Más claro, agua. No menos cierto es que "En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno", como dijo Konrad Adenauer. Por eso mismo, los políticos en general y los nuestros en particular sienten predilección por los mítines y los debates. Poco importan el programa, las ideas, el rigor y la cualificación. Hoy en día, cualquiera puede ser político e incluso ascender al puesto de timonel de un país: Ahí están George W.Bush, Hugo Chávez, Vladimir Putin y José Luis Rodríguez Zapatero, casos todos ellos que demuestran a la perfección que, por un lado y tal como afirmó Jardiel Poncela, "El que no se atreve a ser inteligente, se hace político", y, por otro lado, que, salvo honrosas excepciones, la política del mundo actual es el arte de amaestrar a millones de personas para que hagan no lo que ellos quieren sino lo que una sola persona quiere, pero convenciéndoles de que es lo mejor para ellos. En época de comicios, que te voten. Otra cosa es que tengas intención de cumplir lo que prometes: "Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa", Jardiel dixit. Por todo ello, debates como los que vivimos el 25 de febrero y el 3 de marzo son especialmente interesantes y los cuales no me resisto a comentar:

  • Los moderadores: Manuel Campo Vidal y Olga Viza, periodistas ambos que coquetean con el olvido profesional y aprovechan la mínima oportunidad para evitar que publiquen su esquela en ningún periódico. Manuel Campo Vidal tiene un mal disimulado afán de protagonismo, con una humildad tal que si pudiera hacerse el amor a sí mismo, sería ninfómano. En cuanto a Olga Viza, pues debió olvidar que el ejercicio de moderar consiste, entre otras cosas, en evitar que alguien interrumpa frecuentemente a quien está en uso de la palabra y hacer que se respete lo pactado o que sería aconsejable no confundir las identidades de los debatientes. Tampoco seguiré dando mayor importancia a quien no la tiene.
  • Los debatientes: Supuestamente, son los estandartes de la política española...y así nos va. De cualquier forma, es lo que hay, al menos oficialmente, y no hay más vuelta de hoja porque encontrar en nuestra fauna política a alguien sin mácula ni errores pretéritos es tan sencillo como hallar un esquimal correteando por el desierto del Sáhara. Volviendo a la pareja de marras, ambos políticos tienen como mayor virtud la principal carencia de su oponente: Rodríguez Zapatero, el carisma, y Rajoy, la sensatez. Uno y otro encarnan dos formas diametralmente opuestas de concebir y ejercer la política: el eslógan contra la idea, el talante contra el talento, la improvisación contra la planificación, la demagogia contra el argumento, la forma contra el fondo, la idealización contra la reflexión, la apariencia contra la preparación, lo etéreo contra lo pragmático, la dramatización contra la seriedad. Teniendo esto presente, es bastante fácil adivinar la actitud de Rodríguez Zapatero y Rajoy en ambos debates, pero aun así, los comentaré.
  • Los debates: Han sido un combate de boxeo a dos rounds. En el primer round, celebrado el 25 de febrero, el aspirante al título salió con todo, bailando en torno a su rival como Muhammad Alí y desplegando un amplio repertorio de golpes que dejó al campeón buscando cuerdas, campanas o toallas salvadoras, pero sin rendirse al KO. Rajoy demostró ser un pegador de primera clase y Zapatero un solvente encajador y sólo por eso Rajoy venció pero no noqueó. Fue un duelo sin cuartel, un OK Corral, un Álamo, en el que lo más importante no fue hablar de programas ni proyectos, sino acabar con la imagen y la credibilidad del rival. Rajoy golpeaba duro y certero al hígado de la última legislatura y Zapatero lanzaba sin mucho tino ganchos al mentón de sucesos acontecidos hace cuatro o muchos más años. Sólo la demagogia fácil y pueril sobre errores pretéritos y ya castigados del Partido Popular (Iraq, MNLV...) - aunque no personales de Rajoy - libraron a Zapatero de plantarle un beso francés a la lona. En el segundo round, acontecido el 3 de marzo, el campeón salió a desquitarse y para ello decidió tomar la iniciativa lanzando puños de programa y utilizando un abanico de golpes bajos que ni Torrebruno en el Madison Square Garden. Rajoy tardó poco en recuperar el aire y, esta vez, decidió ser George Foreman: menos movimientos pero golpes más contundentes, ya fuera con directos de refutaciones o ganchos programáticos. Cuando a Zapatero se le acabó la gasolina de las ideas (es decir, bastante pronto), Rajoy empezó a devolver golpe por golpe, algunos de ellos magistrales (ej: sanción en Cataluña por rotular en castellano), pese a que Zapatero intentó tomar resuello tratando de llevar a su oponente a su terreno con discusiones bizantinas (ej: la dichosa "primera pregunta" en el Congreso) o navajazos faltos de moral y vergüenza. No tuvo éxito, porque Rajoy es un político tan decente como astuto, pero al menos consiguió capear el temporal popular antes de que pasara a mayores. Si esto fuera de verdad un combate de boxeo, después de estos dos rounds, el vencedor a los puntos sería clara y honestamente Rajoy, aunque ya sabemos que la historia del boxeo y la política comparten hitos de decisiones cuando menos discutibles...
  • Las encuestas y las "opiniones": Bien, veamos. Si preguntamos a alguien que vote a o milite en IU, CiU, ERC, PNV, BNG y demás "extras" del panorama político español quién cree que ha ganado un debate entre Zapatero y Rajoy, ¿cree alguna persona en su sano juicio que diría "Rajoy", aunque así fuera? No, exacto. Si a esos encuestados los aderezan con borregos mentales (por lo general, jóvenes que desarrollan antes el acné que la capacidad reflexiva) y demás carne de demagogia, tendrán una visión bastante clara del motivo por el que Zapatero sale vencedor indiscutible en los sondeos y encuestas. Por otra parte, respecto a las opiniones periodísticas, tampoco hay que dejarse engañar y sí ver las cosas con objetividad: Los medios de comunicación españoles están plenamente politizados. Todos, con mayor o menor claridad (honestidad), simpatizan o defienden a un partido político. Si a eso añadimos que la mayoría de las televisiones públicas y privadas son filosocialistas y que se tiene por serios a medios de comunicación (impresa y radiofónica) que no son más que libelos de izquierda, es bastante obvio qué opiniones cabe esperar y qué "visión" de la realidad va a tener más posibilidades de calar en la población. Aprovecho la ocasión para mandar un cordial saludo a todos aquellos que viven en las antípodas de la profesión periodística que tanto amo: Iñaki Gabilondo, Enric Sopena, Margarita Sáenz Díez, Mª Antonia Iglesias, Ernesto Ekaizer, José Mª Calleja, Miguel Ángel Aguilar, Carlos Carnicero, Hilario Pino...Gracias por convertir a "El Jueves" en un ejemplo de periodismo serio.


  • Resumen: Han sido dos debates en los que se ha hablado más del pasado y los errores cometidos que de los programas electorales del PP y el PSOE. Pese a ello, da la impresión, bastante fundada, de que Mariano Rajoy es quien tiene más claro qué hacer y cómo para mejorar el patio patrio. José Luis Rodríguez Zapatero no, porque en ambas ocasiones, ha quedado demostrado que vive y cree firmemente en un mundo donde lo malo o no existe o es culpa del PP, los errores son mentira y todo va fetén (educación, control inmigratorio, infraestructuras, política exterior, empleo, acceso a la vivienda...). Sé que el PP critica el presente porque le preocupa el futuro, del mismo modo que sé que el PSOE no ha salido de la letanía demagógica del pasado (Iraq, 11-M, MLNV, la derecha es "facha", etc.) porque es lo único a lo que pueden aferrarse. Y ahora pasemos a lo realmente desagradable: Yo sabía que Zapatero era y es un cretino colosal, un demagogo que se cree sus propias invenciones y mentiras, y un sujeto que encarna perfectamente sentencias como "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados", del genial Groucho Marx, "La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema" del gran Woody Allen, o "Es muy difícil hacer compatibles la política y la moral", de sir Francis Bacon. Lo que no sabía y demostró ayer es que su vileza humana es aún más profunda que la sima de su formación política e intelectual. Cuando alguien es capaz de decir: "¿qué política antiterrorista prefiere, la de esta legislatura con cuatro víctimas mortales,o la de la legislatura anterior con 238 víctimas mortales?", no sólo se está descalificando como político, sino como ser humano. Rajoy puede ser muchas cosas pero desde luego no es un individuo que me provoque ganas de leer su obituario, como sí hace el demencial necio que llegó al poder única y exclusivamente como efecto colateral de la mayor masacre terrorista de Europa. Hay gente que no se merece estar al frente de un país, gente que avergüenza la política y la historia de una nación, gente que no se merece el sueldo que ganan, pero, además de eso, José Luis Rodríguez Zapatero en más de una ocasión no se merece ni el suelo que pisa.


En fin. El nueve de marzo saldremos de dudas o, mejor dicho, se acabará la espera. Decía Theodore Roosevelt que "Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia". Faltan cinco días para que los ciudadanos de este país elijan entre seguir como estamos o hacer caso al consejo de Roosevelt.

lunes, 25 de febrero de 2008

Una de cal y otra de Óscar

La pasada madrugada se han celebrado los Óscar, una ceremonia en la que, entre otras cosas, se ha premiado a "No es país para viejos" como mejor película y a Javier Bardem como mejor actor secundario, lo cual es un buen ejemplo de lo que ha primado, en líneas generales, en los galardones de este año: el papanatismo, el borreguismo, el seguidismo o llámese como se quiera. ¿Los grandes perjudicados? El arte, el talento, la brillantez, la originalidad...todo aquello que hace al cine ocupar el séptimo lugar entre las artes. Como me gusta hablar con conocimiento de causa, he visto todas las películas favoritas y...no sé si pesa más el cabreo o la decepción. No obstante, intentaré hacer un análisis lo más rápido y ameno de las principales categorías de los Óscar:

  • Mejor película: Que la ramplona, insufrible e incomprensible "No es país para viejos" se haya llevado el Óscar en esta categoría es, cuando menos, sonrojante. Al menos, si tenemos en cuenta que la monumental "Pozos de ambición", la fresca y original "Juno" o la preciosa y emotiva "Expiación" comparten categoría con la memez de los Coen. Cualquiera de estas tres películas reune méritos y cualidades suficientes por sí solas para que les dieran merecidamente el Óscar en lugar de "No es país para viejos". Si ese tostón se ha premiado como si fuera una maravilla cinematográfica, es el más claro síntoma de que la labor rameril y sombría de productoras, distribuidoras y críticos pelavainas está cambiando el norte del buen gusto y la sensatez. Así de sencillo. De "Michael Clayton" no voy a hablar, porque, con todos los respetos, en todas las categorías hay un convidado de piedra, puesto para contentar a todo el mundo.
  • Mejor Director: Teniendo presente la injusticia cometida al dejar sin nominar al portentoso Joe Wright y que colaran en las nominaciones al director para paladares minoritarios Julian Schnabel, no es de extrañar que para culminar el despropósito premien a los hermanos Coen, dos tíos con un talento que dejaron de exhibir desde el mismo momento en que se convirtieron en los niños mimados de Hollywood y sus lobbies. Se supone que el mejor director es el que hace la mejor película sea cual sea la óptica o apartado a considerar. Pues bien, si en las colinas donde nace el celuloide se pensara esto que acabo de escribir, el premiado debería haber sido Paul Thomas Anderson, si apostamos por el drama, o bien Jason Reitman, si lo hacemos por la comedia. Ambos firman dos películas que son más que notables en todos los apartados desde los cuales se puedan considerar. No se puede decir lo mismo del film de los Coen, que no es más que vulgarmente correcto.
  • Mejor actor: La primera de las dos categorías en las que cualquiera de los nominados se lo merecía sobradamente. Darle un Óscar a Daniel Day-Lewis por su enésima interpretación magistral, en detrimento de soberbios actores como Depp, Mortensen o Clooney es como premiarle dos veces...y merecidamente.
  • Mejor actriz: La otra categoría donde cualquiera de las candidatas se lo habría llevado con toda la razón del mundo. Enhorabuena a Cotillard porque la competencia era excelsa (Blanchett, Christie, Linney, Page).
  • Mejor actor de reparto: El gran despropósito. O la Academia se ha vuelto zoofílica o resulta que actuar ahora es poner una imperturbable cara de orangután fumado a lo largo y ancho de un metraje. Pues nada, Bardem, enhorabuena. Nunca con tan poco (talento) se consiguió tanto (premio).
  • Mejor actriz de reparto: O de cómo cometer una injusticia con una formidable actriz llamada Cate Blanchett mientras se deja sin premiar a la portentosa y bisoña Saoirse Ronan. La alquimia de los Óscar convirtió en esta categoría el bronce en oro. Felicidades, Tilda.
  • Mejor guión original: Merecidísimo para Diablo Cody y su estupenda "Juno".
  • Mejor guión adaptado: Más coba para los consentidos y autocomplacientes hermanos Coen.
El resto de los galardones transcurrió dentro de lo previsible y anodino...pero nada de eso me quitará la sensación de bochornoso disparate en la noche de mayor gloria de un neanderthal patrio que más que camino del mito, va en pos de una nauseabunda sobrevaloración. ¡Qué noche! ¡Cuánto premio de garrafón!...

viernes, 22 de febrero de 2008

Soy Atléticocornudo por la gracia de Aguirre

El Atlético de Madrid no juega y mucho menos al fútbol. Hace cosas en torno a un balón en un campo de césped rodeado de público. Los jugadores trotan, corren, brincan, caen, gritan, suspiran, sudan, se miran, parpadean y de vez en cuando le dan con el pie a un esférico. Verlo es como contemplar un cuadro de Miró. Es "algo", pero es difícil de explicar. Aunque más que Miró, parece un Tàpies, por lo que conlleva de tomadura de pelo. Ser del Atleti, en la "era Aguirre", es algo muy parecido a tener la sensación de que tu pareja te está construyendo una cornamenta en sus ratos libres y tú tienes que aguantar ese olor a cuerno quemado porque, por encima de todo, la quieres. Lo malo es cuando tienes la sospecha, cada vez más fundada, de que "la otra persona" es el entrenador. Normal que se mire con ojos aviesos a Javier Aguirre, que es quien se está "beneficiando" a este Atleti, además de sus rivales, claro. Que alguien te consuma el ánimo y la autoestima jodiendo a lo que más quieres no es plato de gusto.


Primero se eliminó de la Copa del Rey y anoche, de la de la UEFA. La razón es sencilla: Cuando un equipo no juega al fútbol y otro sí, lo normal es que, salvo que sea Italia, siga adelante el equipo que sabe qué hacer con un balón futbolístico en el césped de un estadio. Eso es lo que le ocurre al Atleti, que no juega absolutamente a nada, gracias a la sensacional dirección de un entrenador incapaz de dirigir con tino, dentro y fuera del vestuario, a la mejor plantilla que ha tenido, sobre el papel, el Atlético de Madrid desde el doblete. Ha mostrado su ineptitud para inculcar un sistema de juego, preparar convenientemente los partidos importantes, ensayar jugadas de estrategia, transmitir un espíritu ganador, alinear a los jugadores más en forma, solucionar con sensatez problemas de disciplina...Un figura (porque de genio, poco). Lo único que sabe hacer es agarrarse como una garrapata a las maravillas del Kun o Forlán y al regazo de su único valedor, Miguel Ángel Gil Marín (¿qué tal si haces un favor al club de tu padre y te largas?). Un tío muy valiente este cuate...


Pero no todas las culpas van a caer sobre el mexicano (con una que caiga y le descalabre es suficiente), porque al fin y al cabo los que cobran (mucho) por salir al terreno de juego son los jugadores. Y aquí tenemos la parada de los monstruos, que, además de ser una película, es el 90% de la plantilla del Atleti: Cléber Santana, Mista, Pablo, Reyes, Luis García, Maxi, Pernía, Zé Castro, Eller, De las Cuevas...viendo lo que cobran y cómo juegan, se tiene más miedo que uno del Ku-Kux-Klan paseando por Harlem. El otro día un periodista dijo que el Atleti tenía dos jugadores de Champions (por el Kun y Forlán) y el resto apenas tendría sitio en una plantilla de Segunda División. ¡Qué gran verdad! Entre los mantas de solemnidad y los que piden a gritos la jubilación anticipada, la plantilla del Atleti se ha convertido en una galera con varios mancos en los remos...El presidente Cerezo ha fichado a quienes le han pedido, así que...¿de quién es la culpa? Pues, además de un mexicano que es a la vulgaridad lo que Pancho Villa a la valentía, del director deportivo, Jesús García Pitarch, que tiene una visión que ni Stevie Wonder.


Es evidente quién tendría que abandonar el Atlético por el bien del club y respeto a su historia y afición, pero como vivimos en un tiempo en el que la honestidad es más defecto que virtud, pues sólo queda soñar y desear que alguien tenga la decencia de regalar a final de temporada una clasificación para la Champions League a los seguidores atléticos. Mientras tanto, el ridículo entrenador, el paródico director deportivo y los vagos y memos que tienen la desvergüenza de ponerse la rojiblanca, seguirán llevándose a casa un dinero que no merecen pero con el que no podrían comprar nunca el respeto y aplauso de una afición que es la única que está a la altura del Atlético de Madrid y de la Liga de Campeones.

jueves, 21 de febrero de 2008

No es país para bostezos

Pues sí. Ya he visto la afamada película "No es país para viejos", uno de los films con más nominaciones para los próximos Óscar, firmado por los peculiares e interesantes hermanos Coen y que cuenta en su reparto con Javier Bardem, al que le llueven los elogios y premios por su interpretación de asesino lunático y despiadado. El argumento tiene cierto interés, al igual que las correctas interpretaciones de Josh Brolin, Tommy Lee Jones y el propio Bardem, y técnicamente es bastante decente...pero ya está. Ni es un peliculón ni el western del siglo XXI ni la actuación de Bardem es prodigiosa.

"No country for old men" es una película con un ritmo excesivamente pausado, casi hipotensa, y eso se nota a lo largo de las dos horas que tiene de metraje, que transcurren más lentas que un paso de Semana Santa. Si a esta falta de tensión se le añade que es bastante fácil vaticinar el desenlace de la historia, el tedio culebrea entre los fotogramas de principio a fin.

En cuanto a Bardem...mentiría si dijera que no es un buen actor, pero igualmente faltaría a la verdad si afirmara que su actuación en esta película se merece el diluvio de galardones y el más que previsible Óscar. No sé si todo ello se debe al cambio climático o a la ausencia cada vez más preocupante de interpretaciones memorables. Lo que sí sé es que esta casi constante adulación y lameculismo en forma de críticas y premios, tiene mucho de borreguismo. ¿Que le han premiado y dicen que está sensacional? Pues venga, yo también. El "Anton Chigurh" de Bardem es un psicópata de manual, cierto, pero la diferencia entre una actuación prodigiosa y una actuación correcta es la misma que el "Hannibal Lecter" de Anthony Hopkins y el matón de Javier Bardem, la misma que hay entre merecerse un Óscar y no merecérselo. Y no digo esto por fobia personal o antipatía ideológica a Javier Bardem ni porque sea español. Diría exactamente lo mismo si el papel lo hubiera hecho un ucraniano con nacionalidad tailandesa. De todos modos, si, como es probable, se lleva la estatuilla dorada por una interpretación que sólo se puede calificar de "adecuada", yo me pensaré seriamente dedicarme a ser actor. La verdad, no creo que sea un ejercicio increíble de arte interpretativo tener la mirada fija y con los ojos como platos, el rostro inexpresivo y parecer recién salido de un fumadero de opio.

No obstante, lo peor de "No es país para viejos" no es que esté por debajo de las críticas y premios que ha recibido o que la actuación de Bardem sea correctamente vulgar. Lo peor es su final, abrupto e inusual, de esos que hacen que se te quede cara de pánfilo y un cierto sabor a tomadura de pelo cuando se encienden las luces de la sala. Si se les acabó la cinta o estaban tan aburridos de su propia película que decidieron finiquitar todo, sólo los Coen lo saben. Lo único de lo que no cabe duda es que el hecho de que este film esté nominado a tantos Óscar es una decisión incomprensible.

En fin. Yo lo que sí sé es que para westerns crepusculares, ya está "Sin perdón"; para buen cine negro, tenemos las películas de Michael Mann; y que para ver a psicópatas inolvidables, basta con ver "Taxi Driver", "El silencio de los corderos" y "Seven".

miércoles, 20 de febrero de 2008

Cuando la diferencia entre el talento y la caradura es cuestión de comillas

No hay que confundirse.La sensibilidad artística es un don propio de unos cuantos afortunados y la hipersensibilidad de algunos "artistas" (la diferencia entre el talento y la caradura es cuestión de comillas) es rasgo exclusivo de una caterva de jetas. Me he enterado, por distintas fuentes de que una plataforma denominada "Coalición Cultura" (un nombre sesudo y esforzado como pocos he visto) se ha quejado oficialmente de que haya quien llame por su nombre y ponga en su sitio a los tunantes, truhanes y perpetradores de bodrios que, según dicen, viven de su trabajo, que no es otro que vivir del aire con unas ínfulas que ni el bardo de Astérix. Como digo, estos artistas de cobrar cada vez que respiran se han quejado de que les den cera y, más concretamente, se han quejado al PP.

Debe ser que los "artistas" tienen licencia para tocar los cascabeles ajenos y difamar, desprestigiar y denigrar, pero no para ingerir su propia medicina. Es decir, por poner un ejemplo, un "artista" le puede llamar a usted imbécil, pero usted no puede llamar imbécil a un "artista", porque entonces está ofendiendo a un "trabajador de la cultura" (debe ser un oficio terrible el tener que acicalarse los genitales y dar lustre al ombligo mientras esperas que la inspiración tenga la deferencia de hacerte una visita o que alguien te limosnee, por compadreo o piedad, un contrato). Vamos, que ser "artista" es un chollo: Perpetras una supuesta obra o actuación que sólo guste a tus parientes consanguíneos y al snob de turno con gafas de pasta negra y bufanda cual fular y, mientras tanto, arramblas con toda subvención que se ponga a tiro, vives por encima de la media de tus conciudadanos, insultas a quienes te califican por lo que eres y luego te quejas. Eso sí que requiere arte, talento, dedicación y entrega, sí, señor. Chapó, "artistas". Yo no podría hacer eso, honestamente. No valgo, lo reconozco. La vergüenza y la honestidad son un lastre, qué le voy a hacer.


Es cierto que vivir del arte es muy difícil, que el verdadero reconocimiento a los artistas les llega una vez están abonando el camposanto, que los artistas son por definición seres sensibles e incomprendidos...y añada usted todos los tópicos que quiera. Pero en España, ser "artista" es de lo más rentable si te parapetas detrás de una pancarta, si te integras en una plataforma para la masturbación virtual y pública de algún político, si vas a los Goya y te crees Lenin cuando subes al escenario, o si prefieres robar a millones para asegurarte los tuyos (los piratas tenían barcos; los bandoleros, trabucos; y los artistas, el cánon digital y las cuotas). Todo es cuestión de "talento" y tener claro lo que quieres, que diría un ladrón...


Yo me pregunto si al gang de fulleros egocéntricos, proclives al zanganeo tanto como a la queja más vergonzosa, se les ha ocurrido pensar que si su éxito profesional, reputación artística y/o sus ventas son tan ínfimas no es por una conspiración política-social ni por la falta de sensibilidad o educación artística del común de la población. No, hijos, no. Si tuvierais el mismo genio para el arte que para la demagogia política y la sustracción económica ajena, no os haría ninguna falta ni pancartas, ni cánones ni subvenciones ni cuotas.


En fin, en España sobran "artistas" y hacen falta artistas. Para que quede claro a quiénes me refiero cuando utilizo las comillas, me refiero a todos y cada uno de los jetas de ocasión, artistas de baratillo, viejas glorias con merecido olvido, faranduleros de pacotilla, necios de saldo y genios que no conocen más libertades que las suyas que firman el manifiesto de "Coalición Cultura", la "P.A.Z" y/o no dejan pasar Goya o Max para violar la cultura con sus discursos panfletarios y ruines. Lo que hacéis vosotros no se puede llamar "arte". Tiene otros nombres, pero seguro que eso os es indiferente, "artistas". Yo, por mi parte, puesto que no os puedo "hacer pupa" con mi opinión, os la haré de la única forma que sé que os duele: ni un minuto de atención ni céntimo de euro para sufragar vuestra bazofia de "arte", porque eso sí que es, por utilizar vuestras propias palabras, "un ataque directo a la Cultura, a los ciudadanos y a sus libertades y, de forma manifiesta, a su libertad de expresión. Un insulto, en definitiva, a la propia identidad de un país, su cultura y a la democracia".

lunes, 4 de febrero de 2008

El cine español, a tomar por los Goya

Anoche se celebró la gala de los Goya. Para algunos, es la fiesta del cine español. Para otros, una copia de todo a un euro de los Óscars. Para mí, una decadente, pesada y martirizante autopsia del séptimo arte en España. Porque el cine en España, el que se hace aquí, hace tiempo que tiene un tufo a podredumbre que no lo quita ni el glamour de pacotilla de los premios con nombre de pintor (cosas de aquí...) ni el previsibile pero ameno histrión Corbacho. Si los Goya son la fiesta de la cinematografía española, hace tiempo que no invitan al buen gusto a esa juerga. ¿Qué son los Goya? Neus Asensi vestida de fulana galáctica; la presidenta de la Academia dando un discurso pueril y estúpido; Alberto San Juan desvariando majaderías ante un auditorio con vocación de clá; Alfredo Landa haciéndose un lío en su propio homenaje; o premiar una película que han visto cuatro críticos y el acomodador.

* Sospechosos habituales: Teniendo en cuenta que en España el 99% de las películas no se hacen sino que se perpetran, los Goya no son tanto una gala de premios como una rueda de reconocimiento que permite identificar fácilmente a los culpables de tanto bodrio y tomadura de pelo. Aquí casi nadie hace cine de verdad. En todo caso, se hace cine de terror, aunque estemos ante un drama o una comedia. Y digo que casi nadie porque hay muy pocos directores que se proponen tomarse en serio su profesión y no perder el respeto al público. Directores como Amenábar, Médem, Garci, De la Iglesia, Almodóvar o Coixet, que, ideologías y fobias aparte, imprimen a sus películas un sello personalísimo, inconfundible y que tiene bastante que ver con el Arte. Quitándoles a ellos, el panorama de cineastas está lleno de mangantes, jetas, aficionados al plagio, aburreovejas y carne de psiquiátrico. Y otro tanto se puede decir del repertorio de actores y actrices. En resumen, la industria cinematográfica española rezuma morralla y anhela gente que sepa conciliar a críticos y público en torno a una pantalla. Aquí no se hace cine pensando en el público, se hace cine pensando en llevarse la subvención al agua y el dinero a la saca.

* Lo artísticamente correcto: En este país, para dedicarte al cine tienes que ser progre y militante de izquierdas o parecerlo, por aquello del "qué dirán". Viendo los argumentos de ciertas películas y las memeces panfletarias que se cascan bastantes directores y actores, tengo mis serias dudas de que alguien que viva de los fotogramas no pueda resistirse al onanismo ante una foto del asesino Santiago Carrillo o la infame Dolores Ibárruri. Luego se sorprenden de que apenas vea cine español. ¡Toma! Si además de la discutible calidad de tu bodrio te enemistas públicamente con una parte importante de la población, tú me dirás quién va a pagar por verte, además de tus padres, allegados y críticos con gafas de pasta negra y "El País" en ristre.

*El palmarés: Que se haya premiado a la gritona Manuela Velasco con un Goya por "REC" es como premiar a Jamie Lee Curtis con un Óscar por "Halloween". Es decir, delirante. Como delirante es que se premie por original un guión plagado de tópicos y "homenajes" (la forma fina y eufemística de decir plagio) a otras películas, o que la mejor película española de 2007 sea tan conocida como la fisiología del hipocampo. Sí, señor, ya sólo les falta doblar las películas en swahili para que la industria cinematográfica entre en quiebra por vergüenza ajena.


Visto lo visto, con un cine tan de saldo, a mí no me quedan ganas de seguir escribiendo de algo tan penoso. Sólo puedo sugerir, al lobby progre que se expande cual metástasis por el cine español, que hagan de una vez películas coherentes con su calidad e ideología que terminen por hundir la industria.Por ejemplo: Alejandro Amenábar podría rodar un thriller de cómo un completo necio llega a presidente después de unos atentados; Pedro Almodóvar tendría un filón contando a su modo kitsch las peripecias de una socialista aficionada a las tortillas de almejas y los bollos rellenos de conejo; Javier Bardem, Juan Diego Botto y Alberto San Juan encandilarían seguro a sus seguidoras protagonizando a tres heroicos jóvenes que fusilan a decenas de hombres, mujeres y niños inocentes y desarmados en Paracuellos del Jarama en la Guerra Civil; y Fernando León de Aranoa podría dar rienda suelta a su emotividad social contando la historia de un indigente intelectual y moral llamado Pepín que desde que nace en Galicia logra esquivar todas las trabas de la sociedad para tener un escaño en el Congreso de los Diputados. Por ideas no será...

jueves, 31 de enero de 2008

El Atleti es abstemio

Al Atlético de Madrid no le gustan las copas, o eso parece. Anoche, pese a ganar, cayó eliminado de la Copa del Rey ante un equipo que se pasea por los campos cual cadáver del Cid, el Valencia. Es lo que tiene jugar con un poco de orden, con 11 jugadores y con suerte. La mala fortuna y las desgracias son viejas forofas del conjunto del Manzanares porque sabido es por todos que cuando juega el Atleti el infortunio está al caer. Es algo que va con el escudo y las rayas rojiblancas. Lo que no es de recibo es que en el Atleti sólo haya tres personas que juguen al fútbol (Diego Forlán, Kun Agüero y Raúl García) y el resto del equipo juegue contra ellos. Lo que no es de recibo es desperdiciar talento por las majaderías incomprensibles de un entrenador y la absoluta falta de forma, calidad y profesionalidad del 90% de la plantilla. Lo que no es de recibo es dejar que te remonte un 2-0 un equipo que parece sacado de una película de zombis. Lo que no es de recibo es hacerse el haraquiri en la competición donde más fácil era dar una alegría a la afición. Mas, como me gusta explicar todo detalladamente, iré por partes:


  • El entrenador: A Javier Aguirre le viene grande el Atleti. Es como darle una sudadera de Pau Gasol a Joselito. Y le viene grande porque el Atleti no necesita un entrenador cobarde, incapaz de tomar decisiones valientes como dejar en el banquillo o la grada a quienes no están para jugar, al menos al fútbol; incapaz de construir un equipo que sepa qué hacer en el césped; incapaz de hacer cambios con un mínimo de sentido común; incapaz de transmitir a sus pupilos una mentalidad ganadora y aguerrida; incapaz, incapaz, incapaz, incapaz. La enésima muestra de sus carencias como entrenador la ofreció anoche, sacando un medio de campo de encefalograma plano y desvergüenza en auge (Reyes, Luis García, Cléber Santana y Maxi) y dejando en el banquillo a un Raúl García que estaría pensando "¿Qué hago yo sentado al lado de Pablo?".



  • Los culpables de las alegrías: Hacía años que el Atlético de Madrid no contaba con tantísimo talento, lucha y clase en su delantera. Forlán y Kun son dos auténticos genios y, lo que es más importante, jugadores de fútbol y de equipo. Algo que, quitando a Raúl García, no puede decir el resto de componentes de la plantilla. Todas las alegrías del Atleti llevan su firma. Goles, entrega, calidad, efectividad, compromiso... son muchos los beneficios que reportan estos dos cracks. La pena es que luego sus compañeros estén empeñados a tirar tanto mérito por el retrete de la mediocridad y la apatía.



  • ...y qué pocas balas: Decía el simpar Ford Fairlane "Cuántos gilipollas y qué pocas balas". Ése es el pensamiento más recurrente que suscita ver la alineación del Atlético esta temporada, especialmente en el partido de anoche. Si por ciertos jugadores fuera, el Atleti estaría jugando en Regional. A saber: Reyes, un sujeto que es al fútbol lo que uno del PSOE a la política: un jeta impresentable que lo único que hace bien es meterse el dinero en la saca; Cléber Santana, la versión brasileña del monstruo de Frankenstein, petición expresa del genial Aguirre; Eller, agujero negro defensivo, en todos los sentidos; Pernía, una mediocridad a quien los resúmenes televisivos convirtieron en supuesto jugadorazo; Luis García, lamentable clon de un buen jugador de fútbol; Mista, ¿futbolista? que es incapaz de marcar un gol al arcoiris; Abbiatti, el Zubizarreta italiano; Maxi, principal beneficiado de que el valiente entrenador sea incapaz de dejar fuera a quien no está para jugar; y Pablo, el doble agente: trabaja para el Atleti tanto como para el enemigo, es lo que tiene tener la mente en "blanco"...El resto de la plantilla se resume en el siguiente comentario: "Bueeeeeeeno, no están mal, peeeeeero...". Si con este plantel se consigue algún éxito este año, habrá que pensar que San Judas Tadeo, patrón de las causas perdidas, es colchonero.



  • El partido de anoche: Pese a la alineación de Aguirre y gracias a Forlán y el Kun el Atleti iba ganando 2-0 a los veinte minutos, tiempo suficiente para que la defensa olvidara todo resquicio de seguridad y se dedicara a jugar a la ruleta rusa y los centrocampistas decidieran demostrar cuánta gente hay que echar de la actual plantilla. Con un equipo tan obsesionado con el suicidio, el desastre estaba al caer, y cayó: Un gol en propia puerta de un brasileiro con retraso mental y locomotriz y unos defensas que no contendrían el ataque de una nonagenaria en silla de ruedas bastaron para que el Valencia empatara el partido y la Copa se fuera a hacer gárgaras. De poco sirvieron la entrega de Forlán, Agüero y Valera o la entrada de Raúl García. Cuando juegas con los actuales Reyes, Luis García, Maxi y Pernía conviertes el partido en un siete contra once y eso es dar muchas facilidades al rival, por muy manta que sea, como es el lamentable conjunto ché. Al final, pasó a semifinales un equipo miserable gracias a que otro peor se lo puso en bandeja.

¿Y ahora qué? Pues a tararear el himno que compuso Joaquín Sabina y esperar que, pese a Aguirre y demás medianías, Forlán y el Kun consigan dar alguna alegría al finalizar la temporada, porque ambos son los únicos que se merecen a esta afición. No nos queda otra.

miércoles, 30 de enero de 2008

Fábula del vigilante en celo

Ocurrió el lunes 28 de enero, por la tarde, en torno a las 19:00 horas, en la estación de Retiro de la línea 2 de Metro. Nada más entrar el convoy en el que me encontraba, se escucharon unos alaridos dignos de una película de terror adolescente, tanto por el volumen como por quién gritaba: Una joven que, entre grito y grito, intentaba zafarse del placaje de un orondo vigilante de seguridad. Visto el 'espectáculo', el tren permaneció unos minutos detenido en la estación, contemplando cómo el vigilante intentaba llevarse escaleras arriba a la chica, quien no dejaba de desgañitarse ni soltaba las bolsas de una tienda de ropa. Desde luego, a juzgar por la pasión y decisión con las que se aplicaba el hombre de seguridad, uno pensaría que la joven, pese a su inofensivo aspecto, habría cometido un delito serio como un hurto, agresión o insultar a la parentela del vigilante. ¿Cuál fue el pecado que le acarreó semejante pena? Pues, parece ser, saltarse el torno de entrada al metro. Al final, la zarandeada joven subió escaleras arriba, seguida por el vigilante el cual, temerario y audaz, evitó que la presuntamente esquivadora de tornos siguiera con su delictiva carrera...

El suceso no dejaría de ser un 'curioso' e inconsciente homenaje a cierta escena de King Kong, de no ser por lo siguiente: Raro es el madrileño que no ha visto, al menos una vez, saltarse un torno en el metro o utilizar cualquier otra argucia para ahorrarse el importe del billete. Y rara es la vez que los vigilantes de turno o el personal hacen algo más que poner cara de resignación o mirar para otro lado.

¿Está mal saltarse el torno? Por supuesto que sí. ¿Está mal la usual pasividad o dejadez de quienes tienen que impedirlo? Evidentemente. Pero tan mal como que lo impidan 'sólo' a quienes les viene en gana o, mejor dicho, con quienes se atreven. Me refiero a que hay otras personas que cometen esa infracción y, tal vez por lo intimadotorio de su aspecto o su corpulencia, se van de rositas.

Son esas falta de coherencia y 'gallardía ocasional' lo que crispa a quien usa el metro con frecuencia y sabe que los saltos olímpicos de torno y el hurto en cualquiera de sus modalidades son problemas diarios del suburbano madrileño y que muy pocas veces se hace nada efectivo al respecto. Si hay que castigar esas infracciones y delitos, perfecto, que se castiguen (faltaría más), pero a todas las personas que los cometan y no sólo a aquellas que por su edad, aspecto o género son más 'asequibles' para soportar los zarandeos y la 'valentía aleatoria' de los vigilantes de seguridad.

Si jugarse el tipo entra o no dentro del sueldo, eso es otro cantar. Pero mientras esté de servicio, el personal que vigila las estaciones de metro debe cumplir con su deber siempre y no sólo cuando le apetezca o 'pueda'.

(Este artículo ha sido publicado el 30/01/08 en Ciudadano M en elmundo.es)

miércoles, 23 de enero de 2008

Requiescat in Olimpo

A veces, la sórdida entrada al hades tiene una lujosa alfombra roja. A veces, la muerte se convierte en un salvoconducto para un Olimpo en el que hace tiempo que ya no moran las deidades de tiempos pretéritos. A los mitos de hoy ya no les cantan ni Homeros ni trovadores porque las gestas de hoy se forjan inmortales por sí solas en retinas y oídos. Cantantes, deportistas, actores...esos son los Aquiles, Odiseos, Arturos de nuestro tiempo y suyo el elixir de la inmortalidad. Y, si hay algún lugar en la tierra que se asemeja a la mítica morada de los olímpicos dioses, ese es Hollywood, epicentro mundial de los flashes, seductora y demencial Babel del cine donde la miel y la hiel están tan próximas como la luz a la sombra. Por eso, no hay enclave en el mundo donde una muerte tenga tanto sabor a eclipse, donde no brille más la oscuridad, donde la fatalidad se muestre más contundente. Y es que, Hollywood no son unas coordenadas, son los actores y cineastas, los títulos de crédito del séptimo arte. Cuando uno de ellos desciende a los infiernos, todo el mundo vuelve su vista al abismo.

Esta noche falleció Heath Ledger, uno de los actores con más talento y potencial de todo el panorama cinematográfico. Un bote de pastillas, una estela de rumores y un creciente carisma bastan para que las brumas del mito acojan en su regazo al malogrado actor australiano. Ya quedan atrás su desparpajo ante la cámara, su sonrisa magnética y su brillante construcción de personajes y comienza la leyenda. George Reeves, James Dean, Marilyn Monroe, Judy Garland, Romy Schneider, River Phoenix y muchos más han precedido a Ledger en el tránsito que va de Hollywood a la inmortalidad por el atajo de la tragedia. Quizás es que creamos en la invulnerabilidad e infalibilidad de quienes aparecen en la gran pantalla. Quizás es que olvidamos es que, cuanto más en la cumbre se está, más cerca y profundo está el abismo que se abre a tu pies. Quizás es que olvidamos que los actores no dejan de ser personas, presas y víctimas de sus emociones tanto o más que cualquiera de nosotros y, al igual que nosotros, no exentos de que un mal día, un despiste o la mala suerte permita a la guadaña seguir con su ruleta de escalofríos. Quizás es que nos cueste asumir que para ser inmortal hay que morir primero. Sea como fuere, requiescat in Olimpo, Heath Ledger y gracias, inmortal.

miércoles, 16 de enero de 2008

La pataleta de un faraón

Estoy a la espera de que se anuncie la inminente construcción de una pirámide en Madrid, pues, como es sabido por todos, ese era el monumento funerario utilizado por los faraones para dormir el sueño de los siglos cuando expiraba su contrato en este mundo. El de cierto faraón expiró (o eso parece) anoche en la madrileña y "popular" calle Génova. Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde (para su desgracia) de Madrid y faraón de vocación, se quedó de un plumazo sin puesto en las listas para las elecciones de marzo, sin aliento para la carrera sucesoria en el PP y sin ganas de seguir tocando los cascabeles a los pesos pesados de "su" partido, empezando por el propio Mariano Rajoy. El regidor falimórfico ha sido, oficialmente, víctima de una decisión salomónica de un Rajoy que, con bastante sensatez, antes de ser Julio César ha preferido quitarse a los Brutos de encima. Si lo tenía pensado ya o no, poco importa puesto que le han dado la mejor coartada para hacer lo que ha hecho.
* La Esperanza es la última que pierde: Oficiosamente, el alcalde de caballera púbica ha recibido una estocada letal, propia de las embozadas reyertas del Madrid del siglo de oro, de su compañera de discusiones a lo Pimpinela y cariñosa némesis, Esperanza Aguirre, que ha demostrado que de tonta tiene más bien poco y mucho de jugadora de mus. Su órdago a Rajoy (dimito como Presidenta de la Comunidad de Madrid para ir en las listas si va Gallardón) ha sido de los que hacen historia, pues ha sido tan demoledor como los retoños del Enola Gay y tan calculado como el mejor jaque mate. Decidiera lo que decidiera Rajoy ante semejante bravata, Aguirre ganaba: O tenía atado en corto al cismático Alberto, o le apartaba de la carrera por el poder, en todos los sentidos, o le ponía en una situación muy comprometida al líder del partido. De todos modos, los argumentos técnicos o jurídicos no fueron los que más pesaron anoche en la sede del PP, sino el hartazgo de un jefe que decidió cortar por lo sano: Ni tú ni tú y a hacer gárgaras.

No obstante, es evidente que quien más ganó con la reunión de Génova fue la presidenta regional, que (conscientemente o no) forzó una situación al límite y le facilitó (a sabiendas o no) una digna excusa a la decisión rajoyana para prescindir de Gallardón. De rebote, la otra triunfadora de la velada fue la espalda de Rajoy, que se ha quitado de la chepa al "mejor candidato de la oposición" (en todos los sentidos). Incorporar en las listas para las elecciones generales a las únicas dos personas del PP capaces, por distintos méritos y cualidades, de eclipsar y suceder a Rajoy al frente del partido, desagradar a cualquiera de los dos mejores activos populares en Madrid en beneficio del otro o perder el bastión de votos que constituye Aguirre en la autonomía capitalina si hubiera cedido a su órdago, eran soluciones mucho más perjudiciales para Rajoy y el PP que tirar por la calle del medio y descartar al alcalde y a la presidenta para los comicios, aun cuando eso supone un desaire para un hombre con mucho tirón informativo pero con el ego más alto que el Everest y que, víctima de su ambición desmesurada, ha dejado claro que a él la alcaldía de la capital estatal se la trae al fresco y que su objetivo era mudarse a un palacio, sí, pero no el de Correos.
* Los fallos de Albertotep: Quizás, el megalómano con bastón de mando ha olvidado que, especialmente en Madrid, la gente vota unas siglas, un partido (o, en todo caso, contra otro) y que si arrasó en votos en las últimas municipales fue porque, por encima de buen gestor, Gallardón era el candidato del Partido Popular. Además, si su argumento para postularse en las listas y en la carrera sucesoria era su éxito electoral, convendría recordar que más votos tuvo, en proporción, Esperanza Aguirre y no dijo esta boca es mía. Pero a Gallardón le gusta el arte de tocar los cascabeles. El ansia por convertirse en la almorrana más brillante del PP ha sido su condena. Al faraón Albertotep le entraron las Prisas por ser la vedette principal del show y se dejó guiar por el ABC que le marcaban desde el PSOE. Ahora que vaya a pedir cuentas al maestro armero. Su pataleta, propia de niño consentido tipo "pues ahora me enfado, no juego y no respiro", denota que él no tiene más disciplina que la que a él le sale de salve sea la parte. Si le importaran un poco los electores madrileños, que son quienes de verdad le han aupado hasta esa posición de privilegio, no habría dicho la sandez que ha dicho. Si tuviera un poco de sensatez, se habría dado cuenta de que en política, el éxito es cuestión de hacer las cosas con cabeza, calma y con discreción, como le ha demostrado, una vez más, Esperanza Aguirre. Pero supongo que, egocéntrico y vanidoso como es, estará más preocupado en regodearse en su victimismo que en hacer autocrítica, algo que, por otra parte, no es inusual en el PP. Él dice que le han derrotado. Derrotarte, amigo faraón, te derrotan tus adversarios políticos, no tu propio partido, a no ser que, tal y como aparentas, estés más lejos que cerca de tu formación política.
* Con o sin: ¿Qué es mejor: una bebida con alcohol o sin alcohol? ¿Cocacola normal o light? Todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Gallardón viene a ser como el alcohol. Tenerlo en tu seno, puede provocar efectos positivos, pero su presencia continuada es más que perjudicial. Con Gallardón en sus filas, el PP cuenta con un activo "joven", un político mucho más preparado que la inmensa mayoría de los diputados del Congreso, un reclamo mediático de primera fila, un guiño hacia los "centrados" (si es que existen de verdad) y a la "progresía dubitativa", un buen orador y un gran gestor. Sin Gallardón en sus filas, el PP se libra de un auténtico divo de la política, egocéntrico, vanidoso, "filoprogre", díscolo, propenso a actuar por su cuenta y con un extraordinario afán de protagonismo sólo superado por su estratosférica e insaciable ambición (no estaría satisfecho ni aunque fuera presidente del globo terráqueo). Sabiendo esto, todo es cuestión de que, quien tiene que decidir, sopese qué opción compensa más al PP a la hora de elaborar las listas. Y Mariano Rajoy ya ha decidido: Todo el mundo en su sitio y cada cual, a lo suyo.
* La reacción del PSOE: Con la ausencia segura de Gallardón en las listas para las generales y quizás en la nómina del PP, el PSOE no ha tardado en presentar al PP como un partido rancio, "derechista", intolerante, férreo, inmovilista y a Rajoy como autoritario, cuasidictatorial, etc, etc. ¿Algo nuevo? No, es lo mismo que llevan diciendo desde hace años. Más bien, es lo único que saben decir. Si Rajoy hubiera metido a Gallardón en las listas, desde el PSOE se habría dicho que tiene miedo a perder, que demuestra falta de personalidad, que no es un líder sólido y necesita echar mano de otras personas, etc, etc, etc. En definitiva, lo mismo de siempre: atizar al rival con o sin motivo, que es en lo que han convertido la política los dos grandes partidos.
* El PP y su imagen: A mí no me parece mal que se prescinda de Gallardón para las listas. Es una apuesta arriesgada a corto plazo pero evita problemas a largo plazo. Igualmente, la cura de humildad que han dado al mejor alcalde que hemos tenido en Madrid, contribuye a ofrecer una imagen de partido homogéneo, compacto y serio (el lema de campaña de Rajoy parece que va a ser "Cachondeos, los justos"), en el que todos, aunque sólo sea por la cuenta que les trae, van a remar en la misma dirección por y para el partido. Dicho esto, en Génova deberían seguir con la ronda de sorpresas y jubilar o mandar a algún retiro regional o europeo permanente a la caterva de zotes y medianías encargados de su política de comunicación, así como renovar a sus cabezas visibles, empezando por el cerril Ángel Acebes, que cada vez que dice algo, la vergüenza ajena hace bajar la intención de voto. El PP tiene en su seno políticos muchísimo mejor preparados que sus primeros espadas y no digamos ya comparados con la legión de tarugos del puño y la rosa...Hora es ya de que se ceda el paso a gente de partido con energía, talento, valentía política y claridad de ideas. Se trata de vencer y convencer, no de no molestar a retrógrados, calientaasientos y "niños bien" de cerebro en alquiler.
* ¿Cómo repercutirá esto en votos en las generales? El 9 de marzo lo dirá. No obstante, pienso que la ausencia en las listas electorales de alguien que ha causado más quebraderos de cabeza y calentamientos genitales que alegrías (y ya es decir) a su partido y electores, dudo mucho, muchísimo que suponga un impacto negativo en los votos. Si a esto le añadimos que, quien quiera votar a quien "va de progre" por la vida, votará al PSOE esté quien esté en el PP, pues es de suponer que la caída de Gallardón de su pedestal sólo afectará al orgullo del "alcalde a su pesar" de Madrid.

En definitiva, lo único que murió (o no) ayer en la capital fue la ambición de Gallardón y dadas sus descomunales dimensiones, el lugar idóneo para enterrarla es una pirámide. Total, por una obra más en Madrid...