lunes, 25 de febrero de 2008

Una de cal y otra de Óscar

La pasada madrugada se han celebrado los Óscar, una ceremonia en la que, entre otras cosas, se ha premiado a "No es país para viejos" como mejor película y a Javier Bardem como mejor actor secundario, lo cual es un buen ejemplo de lo que ha primado, en líneas generales, en los galardones de este año: el papanatismo, el borreguismo, el seguidismo o llámese como se quiera. ¿Los grandes perjudicados? El arte, el talento, la brillantez, la originalidad...todo aquello que hace al cine ocupar el séptimo lugar entre las artes. Como me gusta hablar con conocimiento de causa, he visto todas las películas favoritas y...no sé si pesa más el cabreo o la decepción. No obstante, intentaré hacer un análisis lo más rápido y ameno de las principales categorías de los Óscar:

  • Mejor película: Que la ramplona, insufrible e incomprensible "No es país para viejos" se haya llevado el Óscar en esta categoría es, cuando menos, sonrojante. Al menos, si tenemos en cuenta que la monumental "Pozos de ambición", la fresca y original "Juno" o la preciosa y emotiva "Expiación" comparten categoría con la memez de los Coen. Cualquiera de estas tres películas reune méritos y cualidades suficientes por sí solas para que les dieran merecidamente el Óscar en lugar de "No es país para viejos". Si ese tostón se ha premiado como si fuera una maravilla cinematográfica, es el más claro síntoma de que la labor rameril y sombría de productoras, distribuidoras y críticos pelavainas está cambiando el norte del buen gusto y la sensatez. Así de sencillo. De "Michael Clayton" no voy a hablar, porque, con todos los respetos, en todas las categorías hay un convidado de piedra, puesto para contentar a todo el mundo.
  • Mejor Director: Teniendo presente la injusticia cometida al dejar sin nominar al portentoso Joe Wright y que colaran en las nominaciones al director para paladares minoritarios Julian Schnabel, no es de extrañar que para culminar el despropósito premien a los hermanos Coen, dos tíos con un talento que dejaron de exhibir desde el mismo momento en que se convirtieron en los niños mimados de Hollywood y sus lobbies. Se supone que el mejor director es el que hace la mejor película sea cual sea la óptica o apartado a considerar. Pues bien, si en las colinas donde nace el celuloide se pensara esto que acabo de escribir, el premiado debería haber sido Paul Thomas Anderson, si apostamos por el drama, o bien Jason Reitman, si lo hacemos por la comedia. Ambos firman dos películas que son más que notables en todos los apartados desde los cuales se puedan considerar. No se puede decir lo mismo del film de los Coen, que no es más que vulgarmente correcto.
  • Mejor actor: La primera de las dos categorías en las que cualquiera de los nominados se lo merecía sobradamente. Darle un Óscar a Daniel Day-Lewis por su enésima interpretación magistral, en detrimento de soberbios actores como Depp, Mortensen o Clooney es como premiarle dos veces...y merecidamente.
  • Mejor actriz: La otra categoría donde cualquiera de las candidatas se lo habría llevado con toda la razón del mundo. Enhorabuena a Cotillard porque la competencia era excelsa (Blanchett, Christie, Linney, Page).
  • Mejor actor de reparto: El gran despropósito. O la Academia se ha vuelto zoofílica o resulta que actuar ahora es poner una imperturbable cara de orangután fumado a lo largo y ancho de un metraje. Pues nada, Bardem, enhorabuena. Nunca con tan poco (talento) se consiguió tanto (premio).
  • Mejor actriz de reparto: O de cómo cometer una injusticia con una formidable actriz llamada Cate Blanchett mientras se deja sin premiar a la portentosa y bisoña Saoirse Ronan. La alquimia de los Óscar convirtió en esta categoría el bronce en oro. Felicidades, Tilda.
  • Mejor guión original: Merecidísimo para Diablo Cody y su estupenda "Juno".
  • Mejor guión adaptado: Más coba para los consentidos y autocomplacientes hermanos Coen.
El resto de los galardones transcurrió dentro de lo previsible y anodino...pero nada de eso me quitará la sensación de bochornoso disparate en la noche de mayor gloria de un neanderthal patrio que más que camino del mito, va en pos de una nauseabunda sobrevaloración. ¡Qué noche! ¡Cuánto premio de garrafón!...

viernes, 22 de febrero de 2008

Soy Atléticocornudo por la gracia de Aguirre

El Atlético de Madrid no juega y mucho menos al fútbol. Hace cosas en torno a un balón en un campo de césped rodeado de público. Los jugadores trotan, corren, brincan, caen, gritan, suspiran, sudan, se miran, parpadean y de vez en cuando le dan con el pie a un esférico. Verlo es como contemplar un cuadro de Miró. Es "algo", pero es difícil de explicar. Aunque más que Miró, parece un Tàpies, por lo que conlleva de tomadura de pelo. Ser del Atleti, en la "era Aguirre", es algo muy parecido a tener la sensación de que tu pareja te está construyendo una cornamenta en sus ratos libres y tú tienes que aguantar ese olor a cuerno quemado porque, por encima de todo, la quieres. Lo malo es cuando tienes la sospecha, cada vez más fundada, de que "la otra persona" es el entrenador. Normal que se mire con ojos aviesos a Javier Aguirre, que es quien se está "beneficiando" a este Atleti, además de sus rivales, claro. Que alguien te consuma el ánimo y la autoestima jodiendo a lo que más quieres no es plato de gusto.


Primero se eliminó de la Copa del Rey y anoche, de la de la UEFA. La razón es sencilla: Cuando un equipo no juega al fútbol y otro sí, lo normal es que, salvo que sea Italia, siga adelante el equipo que sabe qué hacer con un balón futbolístico en el césped de un estadio. Eso es lo que le ocurre al Atleti, que no juega absolutamente a nada, gracias a la sensacional dirección de un entrenador incapaz de dirigir con tino, dentro y fuera del vestuario, a la mejor plantilla que ha tenido, sobre el papel, el Atlético de Madrid desde el doblete. Ha mostrado su ineptitud para inculcar un sistema de juego, preparar convenientemente los partidos importantes, ensayar jugadas de estrategia, transmitir un espíritu ganador, alinear a los jugadores más en forma, solucionar con sensatez problemas de disciplina...Un figura (porque de genio, poco). Lo único que sabe hacer es agarrarse como una garrapata a las maravillas del Kun o Forlán y al regazo de su único valedor, Miguel Ángel Gil Marín (¿qué tal si haces un favor al club de tu padre y te largas?). Un tío muy valiente este cuate...


Pero no todas las culpas van a caer sobre el mexicano (con una que caiga y le descalabre es suficiente), porque al fin y al cabo los que cobran (mucho) por salir al terreno de juego son los jugadores. Y aquí tenemos la parada de los monstruos, que, además de ser una película, es el 90% de la plantilla del Atleti: Cléber Santana, Mista, Pablo, Reyes, Luis García, Maxi, Pernía, Zé Castro, Eller, De las Cuevas...viendo lo que cobran y cómo juegan, se tiene más miedo que uno del Ku-Kux-Klan paseando por Harlem. El otro día un periodista dijo que el Atleti tenía dos jugadores de Champions (por el Kun y Forlán) y el resto apenas tendría sitio en una plantilla de Segunda División. ¡Qué gran verdad! Entre los mantas de solemnidad y los que piden a gritos la jubilación anticipada, la plantilla del Atleti se ha convertido en una galera con varios mancos en los remos...El presidente Cerezo ha fichado a quienes le han pedido, así que...¿de quién es la culpa? Pues, además de un mexicano que es a la vulgaridad lo que Pancho Villa a la valentía, del director deportivo, Jesús García Pitarch, que tiene una visión que ni Stevie Wonder.


Es evidente quién tendría que abandonar el Atlético por el bien del club y respeto a su historia y afición, pero como vivimos en un tiempo en el que la honestidad es más defecto que virtud, pues sólo queda soñar y desear que alguien tenga la decencia de regalar a final de temporada una clasificación para la Champions League a los seguidores atléticos. Mientras tanto, el ridículo entrenador, el paródico director deportivo y los vagos y memos que tienen la desvergüenza de ponerse la rojiblanca, seguirán llevándose a casa un dinero que no merecen pero con el que no podrían comprar nunca el respeto y aplauso de una afición que es la única que está a la altura del Atlético de Madrid y de la Liga de Campeones.

jueves, 21 de febrero de 2008

No es país para bostezos

Pues sí. Ya he visto la afamada película "No es país para viejos", uno de los films con más nominaciones para los próximos Óscar, firmado por los peculiares e interesantes hermanos Coen y que cuenta en su reparto con Javier Bardem, al que le llueven los elogios y premios por su interpretación de asesino lunático y despiadado. El argumento tiene cierto interés, al igual que las correctas interpretaciones de Josh Brolin, Tommy Lee Jones y el propio Bardem, y técnicamente es bastante decente...pero ya está. Ni es un peliculón ni el western del siglo XXI ni la actuación de Bardem es prodigiosa.

"No country for old men" es una película con un ritmo excesivamente pausado, casi hipotensa, y eso se nota a lo largo de las dos horas que tiene de metraje, que transcurren más lentas que un paso de Semana Santa. Si a esta falta de tensión se le añade que es bastante fácil vaticinar el desenlace de la historia, el tedio culebrea entre los fotogramas de principio a fin.

En cuanto a Bardem...mentiría si dijera que no es un buen actor, pero igualmente faltaría a la verdad si afirmara que su actuación en esta película se merece el diluvio de galardones y el más que previsible Óscar. No sé si todo ello se debe al cambio climático o a la ausencia cada vez más preocupante de interpretaciones memorables. Lo que sí sé es que esta casi constante adulación y lameculismo en forma de críticas y premios, tiene mucho de borreguismo. ¿Que le han premiado y dicen que está sensacional? Pues venga, yo también. El "Anton Chigurh" de Bardem es un psicópata de manual, cierto, pero la diferencia entre una actuación prodigiosa y una actuación correcta es la misma que el "Hannibal Lecter" de Anthony Hopkins y el matón de Javier Bardem, la misma que hay entre merecerse un Óscar y no merecérselo. Y no digo esto por fobia personal o antipatía ideológica a Javier Bardem ni porque sea español. Diría exactamente lo mismo si el papel lo hubiera hecho un ucraniano con nacionalidad tailandesa. De todos modos, si, como es probable, se lleva la estatuilla dorada por una interpretación que sólo se puede calificar de "adecuada", yo me pensaré seriamente dedicarme a ser actor. La verdad, no creo que sea un ejercicio increíble de arte interpretativo tener la mirada fija y con los ojos como platos, el rostro inexpresivo y parecer recién salido de un fumadero de opio.

No obstante, lo peor de "No es país para viejos" no es que esté por debajo de las críticas y premios que ha recibido o que la actuación de Bardem sea correctamente vulgar. Lo peor es su final, abrupto e inusual, de esos que hacen que se te quede cara de pánfilo y un cierto sabor a tomadura de pelo cuando se encienden las luces de la sala. Si se les acabó la cinta o estaban tan aburridos de su propia película que decidieron finiquitar todo, sólo los Coen lo saben. Lo único de lo que no cabe duda es que el hecho de que este film esté nominado a tantos Óscar es una decisión incomprensible.

En fin. Yo lo que sí sé es que para westerns crepusculares, ya está "Sin perdón"; para buen cine negro, tenemos las películas de Michael Mann; y que para ver a psicópatas inolvidables, basta con ver "Taxi Driver", "El silencio de los corderos" y "Seven".

miércoles, 20 de febrero de 2008

Cuando la diferencia entre el talento y la caradura es cuestión de comillas

No hay que confundirse.La sensibilidad artística es un don propio de unos cuantos afortunados y la hipersensibilidad de algunos "artistas" (la diferencia entre el talento y la caradura es cuestión de comillas) es rasgo exclusivo de una caterva de jetas. Me he enterado, por distintas fuentes de que una plataforma denominada "Coalición Cultura" (un nombre sesudo y esforzado como pocos he visto) se ha quejado oficialmente de que haya quien llame por su nombre y ponga en su sitio a los tunantes, truhanes y perpetradores de bodrios que, según dicen, viven de su trabajo, que no es otro que vivir del aire con unas ínfulas que ni el bardo de Astérix. Como digo, estos artistas de cobrar cada vez que respiran se han quejado de que les den cera y, más concretamente, se han quejado al PP.

Debe ser que los "artistas" tienen licencia para tocar los cascabeles ajenos y difamar, desprestigiar y denigrar, pero no para ingerir su propia medicina. Es decir, por poner un ejemplo, un "artista" le puede llamar a usted imbécil, pero usted no puede llamar imbécil a un "artista", porque entonces está ofendiendo a un "trabajador de la cultura" (debe ser un oficio terrible el tener que acicalarse los genitales y dar lustre al ombligo mientras esperas que la inspiración tenga la deferencia de hacerte una visita o que alguien te limosnee, por compadreo o piedad, un contrato). Vamos, que ser "artista" es un chollo: Perpetras una supuesta obra o actuación que sólo guste a tus parientes consanguíneos y al snob de turno con gafas de pasta negra y bufanda cual fular y, mientras tanto, arramblas con toda subvención que se ponga a tiro, vives por encima de la media de tus conciudadanos, insultas a quienes te califican por lo que eres y luego te quejas. Eso sí que requiere arte, talento, dedicación y entrega, sí, señor. Chapó, "artistas". Yo no podría hacer eso, honestamente. No valgo, lo reconozco. La vergüenza y la honestidad son un lastre, qué le voy a hacer.


Es cierto que vivir del arte es muy difícil, que el verdadero reconocimiento a los artistas les llega una vez están abonando el camposanto, que los artistas son por definición seres sensibles e incomprendidos...y añada usted todos los tópicos que quiera. Pero en España, ser "artista" es de lo más rentable si te parapetas detrás de una pancarta, si te integras en una plataforma para la masturbación virtual y pública de algún político, si vas a los Goya y te crees Lenin cuando subes al escenario, o si prefieres robar a millones para asegurarte los tuyos (los piratas tenían barcos; los bandoleros, trabucos; y los artistas, el cánon digital y las cuotas). Todo es cuestión de "talento" y tener claro lo que quieres, que diría un ladrón...


Yo me pregunto si al gang de fulleros egocéntricos, proclives al zanganeo tanto como a la queja más vergonzosa, se les ha ocurrido pensar que si su éxito profesional, reputación artística y/o sus ventas son tan ínfimas no es por una conspiración política-social ni por la falta de sensibilidad o educación artística del común de la población. No, hijos, no. Si tuvierais el mismo genio para el arte que para la demagogia política y la sustracción económica ajena, no os haría ninguna falta ni pancartas, ni cánones ni subvenciones ni cuotas.


En fin, en España sobran "artistas" y hacen falta artistas. Para que quede claro a quiénes me refiero cuando utilizo las comillas, me refiero a todos y cada uno de los jetas de ocasión, artistas de baratillo, viejas glorias con merecido olvido, faranduleros de pacotilla, necios de saldo y genios que no conocen más libertades que las suyas que firman el manifiesto de "Coalición Cultura", la "P.A.Z" y/o no dejan pasar Goya o Max para violar la cultura con sus discursos panfletarios y ruines. Lo que hacéis vosotros no se puede llamar "arte". Tiene otros nombres, pero seguro que eso os es indiferente, "artistas". Yo, por mi parte, puesto que no os puedo "hacer pupa" con mi opinión, os la haré de la única forma que sé que os duele: ni un minuto de atención ni céntimo de euro para sufragar vuestra bazofia de "arte", porque eso sí que es, por utilizar vuestras propias palabras, "un ataque directo a la Cultura, a los ciudadanos y a sus libertades y, de forma manifiesta, a su libertad de expresión. Un insulto, en definitiva, a la propia identidad de un país, su cultura y a la democracia".

lunes, 4 de febrero de 2008

El cine español, a tomar por los Goya

Anoche se celebró la gala de los Goya. Para algunos, es la fiesta del cine español. Para otros, una copia de todo a un euro de los Óscars. Para mí, una decadente, pesada y martirizante autopsia del séptimo arte en España. Porque el cine en España, el que se hace aquí, hace tiempo que tiene un tufo a podredumbre que no lo quita ni el glamour de pacotilla de los premios con nombre de pintor (cosas de aquí...) ni el previsibile pero ameno histrión Corbacho. Si los Goya son la fiesta de la cinematografía española, hace tiempo que no invitan al buen gusto a esa juerga. ¿Qué son los Goya? Neus Asensi vestida de fulana galáctica; la presidenta de la Academia dando un discurso pueril y estúpido; Alberto San Juan desvariando majaderías ante un auditorio con vocación de clá; Alfredo Landa haciéndose un lío en su propio homenaje; o premiar una película que han visto cuatro críticos y el acomodador.

* Sospechosos habituales: Teniendo en cuenta que en España el 99% de las películas no se hacen sino que se perpetran, los Goya no son tanto una gala de premios como una rueda de reconocimiento que permite identificar fácilmente a los culpables de tanto bodrio y tomadura de pelo. Aquí casi nadie hace cine de verdad. En todo caso, se hace cine de terror, aunque estemos ante un drama o una comedia. Y digo que casi nadie porque hay muy pocos directores que se proponen tomarse en serio su profesión y no perder el respeto al público. Directores como Amenábar, Médem, Garci, De la Iglesia, Almodóvar o Coixet, que, ideologías y fobias aparte, imprimen a sus películas un sello personalísimo, inconfundible y que tiene bastante que ver con el Arte. Quitándoles a ellos, el panorama de cineastas está lleno de mangantes, jetas, aficionados al plagio, aburreovejas y carne de psiquiátrico. Y otro tanto se puede decir del repertorio de actores y actrices. En resumen, la industria cinematográfica española rezuma morralla y anhela gente que sepa conciliar a críticos y público en torno a una pantalla. Aquí no se hace cine pensando en el público, se hace cine pensando en llevarse la subvención al agua y el dinero a la saca.

* Lo artísticamente correcto: En este país, para dedicarte al cine tienes que ser progre y militante de izquierdas o parecerlo, por aquello del "qué dirán". Viendo los argumentos de ciertas películas y las memeces panfletarias que se cascan bastantes directores y actores, tengo mis serias dudas de que alguien que viva de los fotogramas no pueda resistirse al onanismo ante una foto del asesino Santiago Carrillo o la infame Dolores Ibárruri. Luego se sorprenden de que apenas vea cine español. ¡Toma! Si además de la discutible calidad de tu bodrio te enemistas públicamente con una parte importante de la población, tú me dirás quién va a pagar por verte, además de tus padres, allegados y críticos con gafas de pasta negra y "El País" en ristre.

*El palmarés: Que se haya premiado a la gritona Manuela Velasco con un Goya por "REC" es como premiar a Jamie Lee Curtis con un Óscar por "Halloween". Es decir, delirante. Como delirante es que se premie por original un guión plagado de tópicos y "homenajes" (la forma fina y eufemística de decir plagio) a otras películas, o que la mejor película española de 2007 sea tan conocida como la fisiología del hipocampo. Sí, señor, ya sólo les falta doblar las películas en swahili para que la industria cinematográfica entre en quiebra por vergüenza ajena.


Visto lo visto, con un cine tan de saldo, a mí no me quedan ganas de seguir escribiendo de algo tan penoso. Sólo puedo sugerir, al lobby progre que se expande cual metástasis por el cine español, que hagan de una vez películas coherentes con su calidad e ideología que terminen por hundir la industria.Por ejemplo: Alejandro Amenábar podría rodar un thriller de cómo un completo necio llega a presidente después de unos atentados; Pedro Almodóvar tendría un filón contando a su modo kitsch las peripecias de una socialista aficionada a las tortillas de almejas y los bollos rellenos de conejo; Javier Bardem, Juan Diego Botto y Alberto San Juan encandilarían seguro a sus seguidoras protagonizando a tres heroicos jóvenes que fusilan a decenas de hombres, mujeres y niños inocentes y desarmados en Paracuellos del Jarama en la Guerra Civil; y Fernando León de Aranoa podría dar rienda suelta a su emotividad social contando la historia de un indigente intelectual y moral llamado Pepín que desde que nace en Galicia logra esquivar todas las trabas de la sociedad para tener un escaño en el Congreso de los Diputados. Por ideas no será...

jueves, 31 de enero de 2008

El Atleti es abstemio

Al Atlético de Madrid no le gustan las copas, o eso parece. Anoche, pese a ganar, cayó eliminado de la Copa del Rey ante un equipo que se pasea por los campos cual cadáver del Cid, el Valencia. Es lo que tiene jugar con un poco de orden, con 11 jugadores y con suerte. La mala fortuna y las desgracias son viejas forofas del conjunto del Manzanares porque sabido es por todos que cuando juega el Atleti el infortunio está al caer. Es algo que va con el escudo y las rayas rojiblancas. Lo que no es de recibo es que en el Atleti sólo haya tres personas que juguen al fútbol (Diego Forlán, Kun Agüero y Raúl García) y el resto del equipo juegue contra ellos. Lo que no es de recibo es desperdiciar talento por las majaderías incomprensibles de un entrenador y la absoluta falta de forma, calidad y profesionalidad del 90% de la plantilla. Lo que no es de recibo es dejar que te remonte un 2-0 un equipo que parece sacado de una película de zombis. Lo que no es de recibo es hacerse el haraquiri en la competición donde más fácil era dar una alegría a la afición. Mas, como me gusta explicar todo detalladamente, iré por partes:


  • El entrenador: A Javier Aguirre le viene grande el Atleti. Es como darle una sudadera de Pau Gasol a Joselito. Y le viene grande porque el Atleti no necesita un entrenador cobarde, incapaz de tomar decisiones valientes como dejar en el banquillo o la grada a quienes no están para jugar, al menos al fútbol; incapaz de construir un equipo que sepa qué hacer en el césped; incapaz de hacer cambios con un mínimo de sentido común; incapaz de transmitir a sus pupilos una mentalidad ganadora y aguerrida; incapaz, incapaz, incapaz, incapaz. La enésima muestra de sus carencias como entrenador la ofreció anoche, sacando un medio de campo de encefalograma plano y desvergüenza en auge (Reyes, Luis García, Cléber Santana y Maxi) y dejando en el banquillo a un Raúl García que estaría pensando "¿Qué hago yo sentado al lado de Pablo?".



  • Los culpables de las alegrías: Hacía años que el Atlético de Madrid no contaba con tantísimo talento, lucha y clase en su delantera. Forlán y Kun son dos auténticos genios y, lo que es más importante, jugadores de fútbol y de equipo. Algo que, quitando a Raúl García, no puede decir el resto de componentes de la plantilla. Todas las alegrías del Atleti llevan su firma. Goles, entrega, calidad, efectividad, compromiso... son muchos los beneficios que reportan estos dos cracks. La pena es que luego sus compañeros estén empeñados a tirar tanto mérito por el retrete de la mediocridad y la apatía.



  • ...y qué pocas balas: Decía el simpar Ford Fairlane "Cuántos gilipollas y qué pocas balas". Ése es el pensamiento más recurrente que suscita ver la alineación del Atlético esta temporada, especialmente en el partido de anoche. Si por ciertos jugadores fuera, el Atleti estaría jugando en Regional. A saber: Reyes, un sujeto que es al fútbol lo que uno del PSOE a la política: un jeta impresentable que lo único que hace bien es meterse el dinero en la saca; Cléber Santana, la versión brasileña del monstruo de Frankenstein, petición expresa del genial Aguirre; Eller, agujero negro defensivo, en todos los sentidos; Pernía, una mediocridad a quien los resúmenes televisivos convirtieron en supuesto jugadorazo; Luis García, lamentable clon de un buen jugador de fútbol; Mista, ¿futbolista? que es incapaz de marcar un gol al arcoiris; Abbiatti, el Zubizarreta italiano; Maxi, principal beneficiado de que el valiente entrenador sea incapaz de dejar fuera a quien no está para jugar; y Pablo, el doble agente: trabaja para el Atleti tanto como para el enemigo, es lo que tiene tener la mente en "blanco"...El resto de la plantilla se resume en el siguiente comentario: "Bueeeeeeeno, no están mal, peeeeeero...". Si con este plantel se consigue algún éxito este año, habrá que pensar que San Judas Tadeo, patrón de las causas perdidas, es colchonero.



  • El partido de anoche: Pese a la alineación de Aguirre y gracias a Forlán y el Kun el Atleti iba ganando 2-0 a los veinte minutos, tiempo suficiente para que la defensa olvidara todo resquicio de seguridad y se dedicara a jugar a la ruleta rusa y los centrocampistas decidieran demostrar cuánta gente hay que echar de la actual plantilla. Con un equipo tan obsesionado con el suicidio, el desastre estaba al caer, y cayó: Un gol en propia puerta de un brasileiro con retraso mental y locomotriz y unos defensas que no contendrían el ataque de una nonagenaria en silla de ruedas bastaron para que el Valencia empatara el partido y la Copa se fuera a hacer gárgaras. De poco sirvieron la entrega de Forlán, Agüero y Valera o la entrada de Raúl García. Cuando juegas con los actuales Reyes, Luis García, Maxi y Pernía conviertes el partido en un siete contra once y eso es dar muchas facilidades al rival, por muy manta que sea, como es el lamentable conjunto ché. Al final, pasó a semifinales un equipo miserable gracias a que otro peor se lo puso en bandeja.

¿Y ahora qué? Pues a tararear el himno que compuso Joaquín Sabina y esperar que, pese a Aguirre y demás medianías, Forlán y el Kun consigan dar alguna alegría al finalizar la temporada, porque ambos son los únicos que se merecen a esta afición. No nos queda otra.

miércoles, 30 de enero de 2008

Fábula del vigilante en celo

Ocurrió el lunes 28 de enero, por la tarde, en torno a las 19:00 horas, en la estación de Retiro de la línea 2 de Metro. Nada más entrar el convoy en el que me encontraba, se escucharon unos alaridos dignos de una película de terror adolescente, tanto por el volumen como por quién gritaba: Una joven que, entre grito y grito, intentaba zafarse del placaje de un orondo vigilante de seguridad. Visto el 'espectáculo', el tren permaneció unos minutos detenido en la estación, contemplando cómo el vigilante intentaba llevarse escaleras arriba a la chica, quien no dejaba de desgañitarse ni soltaba las bolsas de una tienda de ropa. Desde luego, a juzgar por la pasión y decisión con las que se aplicaba el hombre de seguridad, uno pensaría que la joven, pese a su inofensivo aspecto, habría cometido un delito serio como un hurto, agresión o insultar a la parentela del vigilante. ¿Cuál fue el pecado que le acarreó semejante pena? Pues, parece ser, saltarse el torno de entrada al metro. Al final, la zarandeada joven subió escaleras arriba, seguida por el vigilante el cual, temerario y audaz, evitó que la presuntamente esquivadora de tornos siguiera con su delictiva carrera...

El suceso no dejaría de ser un 'curioso' e inconsciente homenaje a cierta escena de King Kong, de no ser por lo siguiente: Raro es el madrileño que no ha visto, al menos una vez, saltarse un torno en el metro o utilizar cualquier otra argucia para ahorrarse el importe del billete. Y rara es la vez que los vigilantes de turno o el personal hacen algo más que poner cara de resignación o mirar para otro lado.

¿Está mal saltarse el torno? Por supuesto que sí. ¿Está mal la usual pasividad o dejadez de quienes tienen que impedirlo? Evidentemente. Pero tan mal como que lo impidan 'sólo' a quienes les viene en gana o, mejor dicho, con quienes se atreven. Me refiero a que hay otras personas que cometen esa infracción y, tal vez por lo intimadotorio de su aspecto o su corpulencia, se van de rositas.

Son esas falta de coherencia y 'gallardía ocasional' lo que crispa a quien usa el metro con frecuencia y sabe que los saltos olímpicos de torno y el hurto en cualquiera de sus modalidades son problemas diarios del suburbano madrileño y que muy pocas veces se hace nada efectivo al respecto. Si hay que castigar esas infracciones y delitos, perfecto, que se castiguen (faltaría más), pero a todas las personas que los cometan y no sólo a aquellas que por su edad, aspecto o género son más 'asequibles' para soportar los zarandeos y la 'valentía aleatoria' de los vigilantes de seguridad.

Si jugarse el tipo entra o no dentro del sueldo, eso es otro cantar. Pero mientras esté de servicio, el personal que vigila las estaciones de metro debe cumplir con su deber siempre y no sólo cuando le apetezca o 'pueda'.

(Este artículo ha sido publicado el 30/01/08 en Ciudadano M en elmundo.es)

miércoles, 23 de enero de 2008

Requiescat in Olimpo

A veces, la sórdida entrada al hades tiene una lujosa alfombra roja. A veces, la muerte se convierte en un salvoconducto para un Olimpo en el que hace tiempo que ya no moran las deidades de tiempos pretéritos. A los mitos de hoy ya no les cantan ni Homeros ni trovadores porque las gestas de hoy se forjan inmortales por sí solas en retinas y oídos. Cantantes, deportistas, actores...esos son los Aquiles, Odiseos, Arturos de nuestro tiempo y suyo el elixir de la inmortalidad. Y, si hay algún lugar en la tierra que se asemeja a la mítica morada de los olímpicos dioses, ese es Hollywood, epicentro mundial de los flashes, seductora y demencial Babel del cine donde la miel y la hiel están tan próximas como la luz a la sombra. Por eso, no hay enclave en el mundo donde una muerte tenga tanto sabor a eclipse, donde no brille más la oscuridad, donde la fatalidad se muestre más contundente. Y es que, Hollywood no son unas coordenadas, son los actores y cineastas, los títulos de crédito del séptimo arte. Cuando uno de ellos desciende a los infiernos, todo el mundo vuelve su vista al abismo.

Esta noche falleció Heath Ledger, uno de los actores con más talento y potencial de todo el panorama cinematográfico. Un bote de pastillas, una estela de rumores y un creciente carisma bastan para que las brumas del mito acojan en su regazo al malogrado actor australiano. Ya quedan atrás su desparpajo ante la cámara, su sonrisa magnética y su brillante construcción de personajes y comienza la leyenda. George Reeves, James Dean, Marilyn Monroe, Judy Garland, Romy Schneider, River Phoenix y muchos más han precedido a Ledger en el tránsito que va de Hollywood a la inmortalidad por el atajo de la tragedia. Quizás es que creamos en la invulnerabilidad e infalibilidad de quienes aparecen en la gran pantalla. Quizás es que olvidamos es que, cuanto más en la cumbre se está, más cerca y profundo está el abismo que se abre a tu pies. Quizás es que olvidamos que los actores no dejan de ser personas, presas y víctimas de sus emociones tanto o más que cualquiera de nosotros y, al igual que nosotros, no exentos de que un mal día, un despiste o la mala suerte permita a la guadaña seguir con su ruleta de escalofríos. Quizás es que nos cueste asumir que para ser inmortal hay que morir primero. Sea como fuere, requiescat in Olimpo, Heath Ledger y gracias, inmortal.

miércoles, 16 de enero de 2008

La pataleta de un faraón

Estoy a la espera de que se anuncie la inminente construcción de una pirámide en Madrid, pues, como es sabido por todos, ese era el monumento funerario utilizado por los faraones para dormir el sueño de los siglos cuando expiraba su contrato en este mundo. El de cierto faraón expiró (o eso parece) anoche en la madrileña y "popular" calle Génova. Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde (para su desgracia) de Madrid y faraón de vocación, se quedó de un plumazo sin puesto en las listas para las elecciones de marzo, sin aliento para la carrera sucesoria en el PP y sin ganas de seguir tocando los cascabeles a los pesos pesados de "su" partido, empezando por el propio Mariano Rajoy. El regidor falimórfico ha sido, oficialmente, víctima de una decisión salomónica de un Rajoy que, con bastante sensatez, antes de ser Julio César ha preferido quitarse a los Brutos de encima. Si lo tenía pensado ya o no, poco importa puesto que le han dado la mejor coartada para hacer lo que ha hecho.
* La Esperanza es la última que pierde: Oficiosamente, el alcalde de caballera púbica ha recibido una estocada letal, propia de las embozadas reyertas del Madrid del siglo de oro, de su compañera de discusiones a lo Pimpinela y cariñosa némesis, Esperanza Aguirre, que ha demostrado que de tonta tiene más bien poco y mucho de jugadora de mus. Su órdago a Rajoy (dimito como Presidenta de la Comunidad de Madrid para ir en las listas si va Gallardón) ha sido de los que hacen historia, pues ha sido tan demoledor como los retoños del Enola Gay y tan calculado como el mejor jaque mate. Decidiera lo que decidiera Rajoy ante semejante bravata, Aguirre ganaba: O tenía atado en corto al cismático Alberto, o le apartaba de la carrera por el poder, en todos los sentidos, o le ponía en una situación muy comprometida al líder del partido. De todos modos, los argumentos técnicos o jurídicos no fueron los que más pesaron anoche en la sede del PP, sino el hartazgo de un jefe que decidió cortar por lo sano: Ni tú ni tú y a hacer gárgaras.

No obstante, es evidente que quien más ganó con la reunión de Génova fue la presidenta regional, que (conscientemente o no) forzó una situación al límite y le facilitó (a sabiendas o no) una digna excusa a la decisión rajoyana para prescindir de Gallardón. De rebote, la otra triunfadora de la velada fue la espalda de Rajoy, que se ha quitado de la chepa al "mejor candidato de la oposición" (en todos los sentidos). Incorporar en las listas para las elecciones generales a las únicas dos personas del PP capaces, por distintos méritos y cualidades, de eclipsar y suceder a Rajoy al frente del partido, desagradar a cualquiera de los dos mejores activos populares en Madrid en beneficio del otro o perder el bastión de votos que constituye Aguirre en la autonomía capitalina si hubiera cedido a su órdago, eran soluciones mucho más perjudiciales para Rajoy y el PP que tirar por la calle del medio y descartar al alcalde y a la presidenta para los comicios, aun cuando eso supone un desaire para un hombre con mucho tirón informativo pero con el ego más alto que el Everest y que, víctima de su ambición desmesurada, ha dejado claro que a él la alcaldía de la capital estatal se la trae al fresco y que su objetivo era mudarse a un palacio, sí, pero no el de Correos.
* Los fallos de Albertotep: Quizás, el megalómano con bastón de mando ha olvidado que, especialmente en Madrid, la gente vota unas siglas, un partido (o, en todo caso, contra otro) y que si arrasó en votos en las últimas municipales fue porque, por encima de buen gestor, Gallardón era el candidato del Partido Popular. Además, si su argumento para postularse en las listas y en la carrera sucesoria era su éxito electoral, convendría recordar que más votos tuvo, en proporción, Esperanza Aguirre y no dijo esta boca es mía. Pero a Gallardón le gusta el arte de tocar los cascabeles. El ansia por convertirse en la almorrana más brillante del PP ha sido su condena. Al faraón Albertotep le entraron las Prisas por ser la vedette principal del show y se dejó guiar por el ABC que le marcaban desde el PSOE. Ahora que vaya a pedir cuentas al maestro armero. Su pataleta, propia de niño consentido tipo "pues ahora me enfado, no juego y no respiro", denota que él no tiene más disciplina que la que a él le sale de salve sea la parte. Si le importaran un poco los electores madrileños, que son quienes de verdad le han aupado hasta esa posición de privilegio, no habría dicho la sandez que ha dicho. Si tuviera un poco de sensatez, se habría dado cuenta de que en política, el éxito es cuestión de hacer las cosas con cabeza, calma y con discreción, como le ha demostrado, una vez más, Esperanza Aguirre. Pero supongo que, egocéntrico y vanidoso como es, estará más preocupado en regodearse en su victimismo que en hacer autocrítica, algo que, por otra parte, no es inusual en el PP. Él dice que le han derrotado. Derrotarte, amigo faraón, te derrotan tus adversarios políticos, no tu propio partido, a no ser que, tal y como aparentas, estés más lejos que cerca de tu formación política.
* Con o sin: ¿Qué es mejor: una bebida con alcohol o sin alcohol? ¿Cocacola normal o light? Todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Gallardón viene a ser como el alcohol. Tenerlo en tu seno, puede provocar efectos positivos, pero su presencia continuada es más que perjudicial. Con Gallardón en sus filas, el PP cuenta con un activo "joven", un político mucho más preparado que la inmensa mayoría de los diputados del Congreso, un reclamo mediático de primera fila, un guiño hacia los "centrados" (si es que existen de verdad) y a la "progresía dubitativa", un buen orador y un gran gestor. Sin Gallardón en sus filas, el PP se libra de un auténtico divo de la política, egocéntrico, vanidoso, "filoprogre", díscolo, propenso a actuar por su cuenta y con un extraordinario afán de protagonismo sólo superado por su estratosférica e insaciable ambición (no estaría satisfecho ni aunque fuera presidente del globo terráqueo). Sabiendo esto, todo es cuestión de que, quien tiene que decidir, sopese qué opción compensa más al PP a la hora de elaborar las listas. Y Mariano Rajoy ya ha decidido: Todo el mundo en su sitio y cada cual, a lo suyo.
* La reacción del PSOE: Con la ausencia segura de Gallardón en las listas para las generales y quizás en la nómina del PP, el PSOE no ha tardado en presentar al PP como un partido rancio, "derechista", intolerante, férreo, inmovilista y a Rajoy como autoritario, cuasidictatorial, etc, etc. ¿Algo nuevo? No, es lo mismo que llevan diciendo desde hace años. Más bien, es lo único que saben decir. Si Rajoy hubiera metido a Gallardón en las listas, desde el PSOE se habría dicho que tiene miedo a perder, que demuestra falta de personalidad, que no es un líder sólido y necesita echar mano de otras personas, etc, etc, etc. En definitiva, lo mismo de siempre: atizar al rival con o sin motivo, que es en lo que han convertido la política los dos grandes partidos.
* El PP y su imagen: A mí no me parece mal que se prescinda de Gallardón para las listas. Es una apuesta arriesgada a corto plazo pero evita problemas a largo plazo. Igualmente, la cura de humildad que han dado al mejor alcalde que hemos tenido en Madrid, contribuye a ofrecer una imagen de partido homogéneo, compacto y serio (el lema de campaña de Rajoy parece que va a ser "Cachondeos, los justos"), en el que todos, aunque sólo sea por la cuenta que les trae, van a remar en la misma dirección por y para el partido. Dicho esto, en Génova deberían seguir con la ronda de sorpresas y jubilar o mandar a algún retiro regional o europeo permanente a la caterva de zotes y medianías encargados de su política de comunicación, así como renovar a sus cabezas visibles, empezando por el cerril Ángel Acebes, que cada vez que dice algo, la vergüenza ajena hace bajar la intención de voto. El PP tiene en su seno políticos muchísimo mejor preparados que sus primeros espadas y no digamos ya comparados con la legión de tarugos del puño y la rosa...Hora es ya de que se ceda el paso a gente de partido con energía, talento, valentía política y claridad de ideas. Se trata de vencer y convencer, no de no molestar a retrógrados, calientaasientos y "niños bien" de cerebro en alquiler.
* ¿Cómo repercutirá esto en votos en las generales? El 9 de marzo lo dirá. No obstante, pienso que la ausencia en las listas electorales de alguien que ha causado más quebraderos de cabeza y calentamientos genitales que alegrías (y ya es decir) a su partido y electores, dudo mucho, muchísimo que suponga un impacto negativo en los votos. Si a esto le añadimos que, quien quiera votar a quien "va de progre" por la vida, votará al PSOE esté quien esté en el PP, pues es de suponer que la caída de Gallardón de su pedestal sólo afectará al orgullo del "alcalde a su pesar" de Madrid.

En definitiva, lo único que murió (o no) ayer en la capital fue la ambición de Gallardón y dadas sus descomunales dimensiones, el lugar idóneo para enterrarla es una pirámide. Total, por una obra más en Madrid...

lunes, 14 de enero de 2008

Himnosis: sandeces al pie de la letra

Acabar con un jocoso y divertido tarareo "típical spanish" que generaciones enteras han heredado y disfrutado no es cosa baladí, pero sustituirlo por una letra promovida por la SGAE y el COE es jugar a la ruleta rusa. Hay tres motivos por los que desconfiar de esta iniciativa empeñada en encorsetar al himno español con una nueva letra: 1) En la SGAE sólo han demostrado sobrada eficacia a la hora de combatir la piratería convirtiéndose en corsarios, 2) Tanto el COE como a quienes representa no destacarán nunca por su talento para la música (tal vez para la berrea y el desafine, pero ese es otro "cantar"), y 3) Hacer de la letra del himno una especie de "Operación triunfo" popular con tufos de karaoke con boina, pues no es la forma más idónea de abordar algo tan delicado y serio.

Que yo sepa, había una letra oficiosa del himno que no estaba mal del todo, aunque pudiera provocar urticaria política a determinadas personas, algo que se solucionaría simplemente introduciendo unas pequeñas modificaciones. Dicho esto, me parece que la música del himno es lo suficientemente solemne y "bonita" como para que necesite una letra. Además, cada cual tiene su visión particular de este país y cuáles son los valores y señas que lo conforman. Intentar reflejar eso en unas cuantas estrofas y que todo el mundo esté de acuerdo es tan poco prometedor como el éxito de Sísifo. Sin embargo, esa miscelánea de sensaciones y nociones distintas sobre lo que es España sí queda bien abrigada por la melodía que todos hemos tarareado o silbado alguna vez y que, precisamente por ser sólo una composición musical, se presta perfectamente a que quien la escucha sienta aquello que quiera sentir y piense en España según su particular concepto; y así todos contentos.

Respecto a la letra propuesta y promovida por el COE y la SGAE, me parece de una simpleza tan infantil y cutre (tanto literaria como musicalmente) que uno entiende perfectamente por qué su autor se dedicó a la agricultura y no tuvo su vocación en el arte de Lorca o Beethoven. Ya puestos a mancillar la dignidad del himno, que los corsarios y los olímpicos consulten con Cañita Brava o Leonardo Dantés posibles alternativas para perpetrar la letra, que seguro que no desmerecen su proposición actual. Yo, por mi parte, cuando suene la música de mi país, con pose seria y sonrisa en los labios entonaré: "Chunda,chunda, tachunda, chunda, chunda, chunda, chunda, chún..." y que se quiten la Marsellesa, el God save the queen y la bandera de estrellas. Y olé.

martes, 8 de enero de 2008

Cuando compra la marabunta

"Conjunto de gente alborotada y tumultuosa". Así define el DRAE el término "marabunta" y es la mejor forma de resumir este artículo. Ayer comenzó un fenómeno estandarte como pocos del tiempo en que vivimos y que nos dejan en la retina escenas propias de grandes clásicos del celuloide como "Cuando ruge la marabunta", "El planeta de los simios", "Aliens" o "La noche de los muertos vivientes". Ayer comenzaron las rebajas. Cientos de personas moviéndose taquicárdicas por doquier, como huyendo de un genocidio; féminas echando espuma por la boca mientras se pelean por un jirón de prenda como hienas hambrientas; hombres que miran perplejos y perdidos intentando asimilar que su serena pareja se ha transformado en un orco de "El Señor de los Anillos"; dependientes con mirada mística y lánguida digna de un Greco; vendedores asediados que hacen de sus cajas "El Álamo"; vigilantes de seguridad al borde de la epilepsia merced a unas sirenas peores que las de Ulises; carreras, empujones y gruñidos más propios del Seis Naciones; plantas que parecen la zona cero de un desastre mercantil; y unos precios que ponen al mal Solbes buena cara. Todo eso son las rebajas, el más tradicional episodio de demencia colectiva de este país del pelotazo en el que cualquier cosa gratuita o rebajada tiene asegurada una cola multitudinaria, aunque lo que se ofrezca sean taparrabos de pigmeos.

Yo, cuando inevitablemente tengo que acudir a las rebajas, me siento como Gary Cooper en "Sólo ante el peligro", Custer en Little Big Horn o Aragorn en la batalla de la Puerta Negra, es decir, con un convencimiento profundo de que estaría mejor en cualquier otro lugar. No sé si alguien más me comprenderá, pero, inmerso en cualquier centro comercial o tienda que esté en época de rebajas, se adueña de mí un pavor que me atenaza pies, manos y boca, como si tuviera miedo a recibir una dentellada, manotazo, empujón, graznido o mirada homicida. Es como estar rodeado de aliens o tiburones blancos, pero en versión consumista. Y es que, lo importante en las rebajas, a tenor de lo visto, no es el precio ni el descuento ni siquiera si lo que buscas/quieres/manoseas/agarras te vale o te queda bien. Lo importante es comportarse como un completo asilvestrado que haga una magistral recreación de las buenas maneras del paleolítico. Ni educación ni sensatez. Puro instinto animal, como si fuéramos tiranosaurios en época de celo. Déjate de miles de años de evolución y agarra ese ¿chollo? antes de que otro se lo lleve. Viendo estampas como las que se pueden contemplar en El Corte Inglés, Zara y demás, no puedo más que implorar que vuelva a caer un chaparrón como el de Noé y que mande a hacer cisco a tanto gañán incivilizado, que las únicas cosas rebajadas que tiene aseguradas son su propio seso y vergüenza. En fin. Dime cómo compras y te diré cómo eres...

lunes, 31 de diciembre de 2007

Querido 2008

Querido 2008:
Colócate los pañales, que sales a escena esta medianoche. Visto cómo se ha portado 2007, no tengo más remedio que reclamarte a ti las cuentas que tu antecesor te ha dejado pendiente. Así pues, ojito al parche, novato, que tengo muchas esperanzas puestas en ti. En lo personal, espero que estos próximos doce meses vengan cargados de salud, serenidad y suerte para mi familia y para mí; tampoco pido mucho, así que sólo tendrás que esforzarte un poco por solventar esa cuita. No te costará nada ponerte manos a la obra porque eres demasiado joven como para formar parte de ningún sindicato de esos que ansían vivir del aire y tocar las maracas a la gente que trabaja. Por lo demás, te rogaría hagas las gestiones oportunas para que yo tenga un contrato digno, aunque sea en otro trabajo, pero digno, porque el tártaro está muy bien como infierno mitológico y no como entorno laboral. Y si esto lo ves muy difícil, entonces concéntrate en que mi hermano sea dentro de un año la gran esperanza de la medicina patria que todos pensamos. Si con esto tampoco puedes, que te den por el almanaque.
Poniéndome estupendo o, mejor dicho, global, te exijo que seas un año a la altura de la mucha gente de bien que hace la vida más liviana, agradable y bonita. En ese sentido, por si andas escaso de ideas, aquí van unas cuantas: Que los políticos no nos provoquen vergüenza ajena; que la democracia deje de ser un cachondeo; que los jueces, fiscales y abogados españoles dejen de violar a la Justicia verdadera; que los maltratadores de personas o animales opten por bañarse en lava antes de hacer cualquier otra cosa; que los criminales paguen de verdad sus crímenes; que los asesinos y terroristas vean morir todo aquello que amen o por lo que luchen; que los afiliados a la mentira, la hipocresía y la demagogia sean víctimas de alguna verdad médica crónica; que los responsables de Recursos Humanos y empresas de trabajo temporal no sean unos lerdos o bellacos o al menos no se comporten como tales; que en la sociedad el mérito y el esfuerzo vuelvan a ocupar el lugar de privilegio y reconocimiento que se merecen; que los precios desciendan al mundo de los mortales; que los niños y jóvenes no sean una horda de analfamemos; que lo "políticamente correcto" deje de parecer "naturalmente gilipollesco"; que los defensores de cánones injustos huelan el hedor de su propia quiebra; que los artistas de pacotilla abandonen el victimismo y cambien de profesión (si es que saben); que quienes se lucran a costa del medio ambiente pierdan todo cuanto tienen o son merced a un desastre natural; que los inconscientes sean las únicas víctimas de su propia irresponsabilidad; que no haya nadie que abuse ni haga negocio con quien no se puede defender; o que todos los cabreos se queden en el felpudo de entrada a cualquier hogar.
Por último, te agradecería enormemente que mi Atleti ganara algo este año, que ya toca.
Creo que tampoco pido mucho, o, mejor dicho, te pido lo suficiente como para que tengas muchas posibilidades para contentarme.
¡Ánimo 2008, que tienes 365 días para desfacer muchos entuertos!

miércoles, 12 de diciembre de 2007

El último horror del cine español

Por el título, podría parecer que el artículo versa sobre la penúltima actuación perpetrada por Penélope Cruz, o alguna comedia cañí de esas que convierten en obras de Shakespeare a las películas del "landismo". Pero no. El artículo está dedicado a "REC", una película de ¿terror? sobrevalorada que no supera el listón de muchas otras que salen directamente en DVD. No le habría dedicado mayor atención de no ser por el aluvión de parabienes y alabanzas que la ha precedido y la machacona campaña de publicidad que la ha rodeado y es que REC no se merece ni tantas loas ni tanta coba. Y no hablo sin conocimiento de causa ya que, servidor, gran amante del cine de terror, pagué mi entrada para ver esta película en el cine, como tantos y tantos miles, por cierto.
Entrando en materia, hay que decir que, Amenábar aparte, en España no se ha hecho nunca ni se hace buen cine de suspense ni de terror. Aquí se hace algo "parecido", pero que por su cutrez (argumental, interpretativa, presupuestaria) es difícilmente comparable a cualquier buena película de terror o suspense. Por esa razón, aquí estamos más cerca de la Troma que de la Hammer, por utilizar una comparación cinéfila. En Estados Unidos tienen a John Carpenter, George A.Romero, Wes Craven o Clive Baker, en el campo del terror, y a Alfred Hitchcock, David Lynch o David Fincher, en el del suspense. En España tenemos a...Alejandro Amenábar. Punto. Y no, no me he olvidado de Jaume Balagueró ni Paco Plaza. Sus películas (al menos las que yo he visto) dan miedo, sí, aunque por razones distintas a las imaginables. Y el último ejemplo es REC.
Vendida como un prodigio de originalidad y cumbre del escalofrío en la gran pantalla, REC no deja de ser la típica película que te podrías encontrar perdida en el catálogo de un videoclub, en la socorrida sección de "Terror". Y sí, REC produce más de un sobresalto, pero también lo hace el pasaje del terror del Parque de Atracciones, pongamos por caso, y nadie lo considera el súmmum de las atracciones españolas. Siguiendo con el pasaje del terror y REC, hay que decir que muestran el mismo nivel cualitativo de interpretaciones, efectos especiales y de maquillaje. A buen entendedor...


¿Es original el 'look' de reportaje o vídeo amateur? NO en el cine de terror. Y no lo es desde "
Holocausto caníbal" hasta la más reciente, notable y mareante, "El proyecto de la bruja de Blair".

¿Es original la idea de zombies rabiosos? NO. Podría serlo de sólo haber existido "La noche de los muertos vivientes", pero en el cine de los últimos años, la modalidad de "zombie" rabioso hasta bastante extendida. Ahí tenemos la estupenda "28 días después" o la ínfima "House of the dead".

¿Es original la idea de utilizar el humor en películas de zombies? NO. En REC hay secuencias, como por ejemplo las entrevistas a los vecinos (la china explicando la caída de un cadáver es ridículamente memorable), que quien esto escribe cree firmemente que están hechas cómicas a propósito (aunque sin mucho sentido) y de no ser así, es mejor que los directores se tomen un siglo sabático. Sea como fuere, el humor en películas de zombies tampoco es novedad. Sin ir más lejos,"El amanecer de los muertos" hace gala de un sutil y efectivo humor negro y la entretenida "Zombies Party" es una auténtica exhibición de cachondeo con muertos andantes.

¿Es original ambientar una película de terror en una comunidad de vecinos? NO. Ya hablemos de películas netamente terroríficas como la oriental "Dark water" o con aroma de comedia como la cañí "La Comunidad", los vecindarios pavorosos no constituyen ningún descubrimiento cinematográfico.

¿Es REC una película original? Si hacer un puré con películas como"La Comunidad", "28 días después" y "El proyecto de la bruja de Blair" se le puede considerar original, desde luego es enormemente original.

¿Qué tiene REC de bueno? Tres cosas. Primera; Manuela Velasco. Segunda; que tiene un final. Tercera; que una vez vista, casi seguro que no la vuelves a ver.

¿Qué tiene REC de malo? Una dirección de actores desastrosa, unas interpretaciones que rozan la vergüenza ajena y van más allá de la sobreactuación, unos efectos de maquillaje propios de serie Z, un guión que a medida que avanza el film hace más agua que el Titanic, unas escenas absurdamente cómicas, un desenlace y justificación de la trama que no pegan ni con superglue, unas supuestas cualidades cinematográficas que ya hemos visto en otros films mucho mejores que éste, y, por último, que cueste tiempo y dinero ver semejante bodrio, porque, lejos de ser el último grito, es el último horror.

De todos modos, REC es una película altamente recomendable para aquellas personas que no hayan visto buen cine de terror en su vida y/o gusten de hacer donativos a fondo perdido al cine español gracias a una nula capacidad crítica.

Por último, para aquellos que quieran pasar miedo de verdad, les aconsejo que vean los grandes clásicos del género de los años 70 y 80, lean los relatos extraordinarios de Edgar Allan Poe, escuchen a George Bush o Hugo Chávez, o estudien la situación de la educación en España...Dulces pesadillas a todos.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Sobran las palabras

Hoy no hablaré en este artículo de la vana palabrería de los políticos y sus duelos de soliloquios. No hablaré de la errática y necia demagogia y sus errores con sombra de llanto. No hablaré de problemas históricos sacados de chisteras políticas. No hablaré de los votos que coquetean con la muerte ni de los escaños con ojos de guadaña. No hablaré de los mesías que se encumbran sobre una montaña de cadávares. No hablaré de la Justicia que torna su venda en velo o mordaza al gusto del viento. No hablaré de la carne convertida en tierra de camposanto. No hablaré de la risa de las hienas ni de la mirada hueca de los verdugos. No hablaré de la sangre y su letanía del dolor y la pena. No hablaré del fuego hambriento de hogueras. No hablaré de las las lágrimas que aran los corazones para sembrar vacíos. No hablaré de los necios, de los valientes, de los honestos, de los sinvergüenzas, de los juiciosos, de los insensatos, de los que aguantan, de los cómplices, de los asesinos...No hablaré de quienes se quedan.

Hoy quería hablar de Raúl Centeno Bayón y Fernando Trapero. Pero aquí se acaba el artículo, porque con esos dos nombres, una vez más, sobran las palabras.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Fantástico cine, cine fantástico

Como es habitual en las fechas en las que nos encontramos, la cartelera presenta películas de corte fantástico. Hasta ahí, todo normal. Lo que es excepcional es la calidad de dos films que reportan una soberbia dosis de entretenimiento: "Stardust" y "Beowulf".

Respecto a la primera de ellas en estrenarse en estos lares, "Stardust", hay que decir que si juntas un argumento basado en una novela del magnífico y siempre brillante Neil Gaiman con un reparto que se permite el lujo de tener como secundarios a ilustres actores como Robert de Niro, Michelle Pfeiffer o Peter O'Toole, la película ya promete sobre el papel. En la pantalla, deslumbra. Una trama entretenida de principio a fin y poblada de múltiples y originales guiños a los tradicionales elenco e imaginario fantásticos, unas interpretaciones acertadísimas y algún momento francamente antológico (el "número" del Capitán Shakespeare, por ejemplo), hacen de esta película dirigida por Matthew Vaughn una apuesta segura para los amantes del cine familiar y/o fantástico. En definitiva, un excelente cuento para niños de todas las edades que no trata al espectador como tarado mental y que, por su originalidad, madurez y sentido del humor, cabría comparar con otra joya del género como es "La princesa prometida".

En cuanto a "Beowulf", basada en el primer poema épico anglosajón del que se tiene constancia, es una película que nos evoca el colosal mundo de los héroes clásicos (Teseo, Jasón, Perseo, Ulises, Hércules...) si bien se distancia de las gestas mitológicas de la Antigüedad por la época en la que se desarrolla (siglos V y VI D.C.) y el aroma shakespeariano que desprenden tanto su trama como los personajes. Realizada por ordenador (¿el salvador y prejubilador del cine actual?) y dirigida por un experto en cine de entretenimiento como Robert Zemeckis, con la colaboración en la sombra, nuevamente, de Neil Gaiman, la película cuenta como es lógico las hazañas de Beowulf, un héroe que alterna increíbles proezas con miserables y humanos errores. De esta forma, asistimos a su brillante batalla contra el repulsivo y letal Grendel de la misma manera que contemplamos su infidelidad o su gusto por mentiras nada piadosas en pos de la fama. Unos fallos que ya en su senectud el protagonista del poema y el film se encarga de remendar con una mortal y espectacular lucha por la redención. La película tiene un ritmo y una factura impecables, especialmente si nos fijamos en las asombrosas recreaciones de un crepuscular Anthony Hopkins o la diabólicamente seductora Angelina Jolie, y una puesta en escena apabullante por momentos pero muestra algunas imperfecciones (falta de expresividad en los rostros, cabellos que parecen pelucas...) hoy superadas por juegos de consola de última generación. Y es que al verla, uno tiene dudas de si está en el cine o bien en su casa delante de un televisor, mando de la Play en ristre. Lo único seguro antes, durante y después de ver "Beowulf" es que estamos ante una aventura que merece (y mucho) la pena ser "experimentada", por su inusual riqueza de matices dramáticos y el regusto clásico que deja al espectador. Por último, un reto: ¿algún valiente se atreve a vaticinar cómo continúa la historia tras la última escena de la película?...
En resumen, tanto "Stardust" como "Beowulf" son dos films de consumo familiar o individual, adscritos al género fantástico, cuya calidad y entretenimiento están muy por encima del resto de bodrios y memeces que desfilan y desfilarán por la cartelera en estas fechas tan entrañables y "naif". Fantástico cine este cine fantástico.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

559

No te mereces mi aplauso, sino mi llanto. No te mereces mi comprensión, sino mi apoyo. No te mereces el Cielo, sino que el Cielo te merece a ti. A ti, que has aguantado con letal silencio el desprecio a flor de piel. A ti, que has remendado los jirones de tu corazón en noches de gritos. A ti, que has agachado tu digna mirada mientras las promesas de una vida feliz se iban por el sumidero de una lágrima. A ti, que has sacrificado tu vida en los altares de quienes te quieren. A ti, que has hecho malabares con ilusiones ajenas y promesas quebradas. A ti, que siempre te has querido levantar de todas las caídas menos una. A ti, que olvidando la sangre has querido buscar en el abismo una luz a la que agarrarte. A ti, que por otros y por sueños has dejado que marquen tu cuerpo para herir tu alma. A ti, que has hecho del querer un arte de mártires y del aguantar una condena de inocentes. A ti, que nunca has querido ser noticia hasta que te convirtieron titulares. A ti, que hasta que fue tarde no viste al diablo vestido de hombre. A ti, que buscaste el amor en el nombre equivocado. A ti, que por perseverar en la bondad o la sumisión inmerecidas te han arrancado el aliento. A ti, que has muerto a manos de por quien habrías dado, alguna y mil malditas veces, tu vida. Renuncia ya a tu oceánico silencio, tu fútil compasión, tu mortal altruismo, tus infinitas oportunidades y tu corazón de oro, y descansa, descansa en paz.

(Este artículo ha sido publicado también el 23 de noviembre en www.elmundo.es, en la sección de Ciudadano M, recibiendo más críticas que adhesiones en los comentarios suscitados)

lunes, 19 de noviembre de 2007

Tarados del mundo, uníos

Un chaval supuestamente antifascista fue asesinado la semana pasada por una bestia parda de ideología neonazi. Eso es lo único objetivo y lo demás es maquillaje. Me da igual quién empezó o si el chico era o no de esa ideología. Un asesinato es un asesinato y ni el cadáver ni el culpable van a cambiar de status. El resto son meras elucubraciones sobre si antes fue el huevo o la gallina. En resumen, una salvajada, menuda lástima, una auténtica pena y añádanle detrás todo el etc políticamente correcto y convencional que se suele expresar en estos casos.

De todos modos, a mí la vida o privación de ella de alguien perteneciente a un grupo ultra (sea de derechas, izquierdas o mancas), me da absolutamente igual. Así de claro. ¿Por qué? Pues porque la sociedad no pierde ni gana nada bueno con la presencia o ausencia de estos engendros neuronales y energúmenos de vocación; porque lo único bueno para lo que servirían (y habría que ver caso por caso) estos sujetos sería como donantes de órganos;y porque las ideologías (si es que estos mentecatos son capaces de tener en sus cabezas algo parecido a ideas) de las que hacen gala son ridículamente anacrónicas. Lo suyo es necrofilia intelectual, pero en su vertiente sádico-demagógica. Así pues, para mí, la muerte de un "skin", "red skin", "sharp", "antifascista" o "vándalo anónimo" cotiza tanto como el polvo. Formar parte de un grupo "ultra" o "violento" significa apuntarte conscientemente al club de "Dar o que te den", del que forman parte manadas de jóvenes de inteligencia y educación más que cuestionable y, en el que otras cosas, se organizan actividades tan interesantes como destrozo del mobiliario urbano y visitas a urgencias, comisarías o camposantos. Ellos eligen tirar sus vidas a la basura y las neuronas por la borda. Así que ¿me tiene que importar lo que le pase a gente así? Pues, más bien, poco...¿Que da pena que exista de este tipo y protagonicen sucesos como el arriba citado? Claro, pero mientras se zurren o destruyan entre ellos, me seguirán importando un bledo. Si pasan a atacar a gente normal y decente, entonces ya lo único que me importa es restablecer la cadena perpetua o el linchamiento público. Y, entre tanto, que se aniquilen mutuamente lo que quieran, que eso que ganamos en higiene social y a más oxígeno tocamos todos.

Por último, una aclaración para el batallón mediático-opinativo que, demagogia en ristre, pretende presentar a los grupos "nazis" o de "ultraderecha" como las legiones avernales y a los "antinazis", "antifachas" o "pintas anónimos" como repartidores de margaritas y pasquines pacifistas: Queridos míos, todos esos grupos maman la misma leche del odio y la sinrazón, aunque de distintas ubres. Todos hacen las mismas deleznables cosas, aunque se buscan excusas antagónicas. Aquí no hay "buenos" y "malos", sólo "peores". El rapado y el "okupa", el facha y el comunista, el "antiuno" y el "antiotro" son diferentes partes de la misma hez. Y quien no lo quiera ver así, es cómplice de la estulticia letal que late en estas hordas crecidas al amparo de la complacencia democrática, ese régimen tan fetén que permite a algún pseudohumano gritar algo parecido a "¡Tarados del mundo, uníos!"