martes, 28 de agosto de 2007

Las letras se quedan sin "dandy"

Tenía decenas de ideas para retomar el blog tras las vacaciones, pero nunca me habría gustado empezar así: Francisco Umbral ha muerto.No haré un obituario al uso, ni recopilaré la repercusión de su fallecimiento, ni tampoco me adentraré en sus inimitables columnas que más de una vez sobrepasaron la genialidad, porque todo eso ya lo ha hecho y muy bien el periódico en el que trabajó los últimos años. Lo único que yo puedo hacer honestamente es hablar de qué supone para mí la pérdida del penúltimo grande de la literatura española (Miguel Delibes aún vive) y faro y norte de todos los que, de alguna u otra forma, nos dedicamos al "columnismo": A mí se me ha ido un innegable referente literario y un columnista en el que fijarme.

Sincero, honesto, culto, consecuente, crítico certero, elegantemene provocador, ingenioso, brillantemente cáustico y de lenguaje exquisito, Francisco Umbral habría pasado a la historia "sólo" como un maestro del "articulismo" (compartiendo olimpo con Larra, Mesonero Romanos, Campmany...), de no haber escrito "Mortal y Rosa". Un libro que, de entrada, contiene más literatura y talento que, por ejemplo, toda la obra del divinizado Nobel C.J.Cela. Un libro que, personalmente, considero una verdadera joya de la literatura en castellano. Un libro escrito con tanta sinceridad, brillantez, lirismo y sentimiento que para mí es una verdadero honor poseer y auténtica delicia leer. Umbral podría perfectamente haberse retirado después de escribir "Mortal y Rosa", porque únicamente con una maravilla de las letras como esa ya se había ganado un lugar insigne del panteón literario patrio. Un legado impagable del simpático gruñón de gafas negras y bufanda sempiterna que es inalcanzable para todos los que en este país afirman ser "escritores".

Todo lo demás que podría decir de Francisco Umbral sería redundar y adornarme innecesariamente. Así que me limitaré a citar lo que ha dicho de él el último grande de las letras españolas, Miguel Delibes: "Fue un gran escritor. Dijo cosas, y las dijo bien". Así de sencillo, así de magistral. Echaré de menos su veneno de seda y su sensibilidad de violín. Un "dandy" menos en la tierra, un genio más en el cielo. Hasta siempre, Umbral.

viernes, 27 de julio de 2007

Humor amarillo, genialidad de oro

Los Simpson cumplen 20 años en antena y lo celebran con su primera película (tan recomendable y entretenida como cualquier capítulo). En estos años, esta extraordinaria familia lo ha conseguido todo: 18 temporadas (400 episodios) de emisión interrumpida en televisión (en España, primero en La 2 y posterior y básicamente en Antena 3), aparecer en más de 24.690.000 referencias en Internet (más que, por ejemplo, Jesucristo), tener una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, una web oficial rodeada de miríadas de páginas realizadas por fans, una "wiki" propia, webs dedicadas sólo a las geniales frases simpsonianas (en inglés y castellano), ser traducidos a las principales lenguas del mundo, ganar 23 premios Emmy, ser para la revista Time la mejor serie de televisión del siglo, convertirse en una constante y grandiosa fuente de merchandising, ganarse el cariño de todo un planeta...y constituir un icono cultural-generacional como pocos se han conocido en las últimas décadas.


Bastan estas pocas líneas para darse cuenta de que soy un ferviente admirador y absoluto seguidor de las criaturas alumbradas por el genial Matt Groening. Tanto que puedo decir que yo sólo creo de verdad en tres cosas: Dios, el Atleti y Homer Simpson. Bufones y cronistas de nuestro tiempo a los que nada les es ajeno (ni la política, ni la cultura, ni el cine, ni la historia, ni la religión...), los Simpson dominan todos y cada uno de los registros de la comedia: desde el "simple" slapstick (encumbrado por el cine mudo) hasta el humor más ácido y políticamente incorrecto, pasando por la delirante y brillante parodia, y sin olvidar frases cuya genialidad sólo es comparable a a la de los prodigiosos Groucho Marx, Billy Wilder o Woody Allen, o situaciones dignas de las mejores secuencias de Chaplin. Estas son las razones secundarias por las que los Simpson son lo que son hoy en día. Mas el principal motivo de que gocen de cariño mundial y formen parte del imaginario cultural y visual de las últimas décadas del siglo XX y primeras del XXI es éste: Sea el día que sea, sea la hora que sea, sea el episodio que sea, los Simpsons siempre te garantizan, como mínimo, una sonrisa sincera y eso, en los tiempos que corren, es una auténtica bendición.

El mundo actual se entiende mejor gracias a los Simpson. En no pocas ocasiones, se comprende más clara y honestamente "cómo está el patio" o "de qué va esto de la vida" con un capítulo de esta serie que con un periódico, un telediario, una enciclopedia o un texto sagrado. Y, por todo ello, quizás el mundo de hoy en día es muy difícil de entender sin estos desternillantes y geniales seres amarillos formando parte de él.

Yo aún recuerdo con nostalgia y gratitud aquella noche hace ya unos lustros en la que vi en La 2 el primer episodio de los Simpson. Es uno de los mejores recuerdos de mi infancia. Ideal para unos, referencia para otros, los Simpson son para mí mis personajes de ficción favoritos y les tengo un cariño, respeto y admiración que ya quisieran muchas de las personas reales que conozco. En fin: ¡Viva los Simpson y el padre que los parió! ¡Arriba Springfield!¡Mosquis!





martes, 24 de julio de 2007

Goodbye, Paul Anco

Españoles...Paul Anco...ha muerto. El hombre que para la izquierda de este país representó lo mismo que el padre Abraham para los pitufos ya es nuevo inquilino del cementerio de la Almudena. Las noticias lloran panegíricos, las plañideras con corbata han desfilado en fúnebre pasarela y la rosa de Ferraz está mustia. ¿Para cuándo un mausoleo que honre a este Rupert Murdoch cañí? ¿Y una calle con su nombre inaugurada, entre zanja y zanja, por el alcalde de cabellera púbica?

Ciertamente, lo de Paul Anco tiene su mérito: Ser una persona tan fáustica, mefistofélica y cínica y conseguir un aura tan excelsa es harto complicado, pero no para el individuo que jugó al "Monopoly" con los medios de comunicación en este país durante décadas. Y lo que es más: merced a su discreto estilo Vito Corleone, nadie le ha fastidiado el chiringuito con alma de imperio gracias al cual se ha hecho un hueco en la historia de la comunicación española. Lo que es innegable es que el Padrino Rojo sabe, perdón, sabía muy bien cómo conseguir lo que quería. Nadie como él ha demostrado en España la increíble influencia que tiene el denominado "cuarto poder", tanto que es imposible repasar la historia política española de los últimos treinta años olvidando la mano de este maestro de marionetas, germen (en todos los sentidos) de una maquinaria "periodística" que apenas encuentra resistencia. Dicho esto, ponerme a Paul Anco como paradigma de la libertad y los valores democráticos es como ponerme a Calígula como modelo de virtud o a Al Capone como ejemplo de benevolencia. A Paul Anco, como los capos de la mafia, sólo pueden estarle agradecidos quienes se han beneficiado de su apoyo o indulgencia y nadie más.

En ese sentido, ¿qué diantres hacen las víctimas de Paul Anco, mediáticas y políticas, dando el pésame y mostrando condolencias por el fenecimiento de un señor que les ha tratado con especial sevicia? ¿qué le deben a este sujeto, además de nada bueno? ¿desconocen que ni el fiambre ni sus allegados se lo tendrán en cuenta a la hora de dedicarles la enésima andanada? Hacer las cosas por mera educación con según qué personas es una soberana pérdida de tiempo y mostrar respeto por ciertos individuos es hacer el ridículo mayúsculamente. Lo único por lo que tendrían que dar gracias es porque pueden respirar un poco más tranquilos. Será que la bajada de calzones es ahora una muestra de luto...Y si alguien piensa que estoy haciendo leña del árbol caído o que estoy siendo injusto, que recuerde la "memorable" actuación de los medios de Paul Anco en el 11-M o las excelsas y comedidas palabras de este sujeto en uno de sus últimos discursos, por citar sólo algunos ejemplos.

En definitiva, ante el deceso de Paul Anco sólo puedo decir que los medios de comunicación españoles tienen una oportunidad excelente para dejar las trincheras y hacer periodismo honesto y limpio.

lunes, 23 de julio de 2007

Viva las cadenas

El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ordenó el pasado viernes el secuestro del último número de la revista satírica 'El Jueves', en cuya portada aparece una caricatura de los Príncipes de Asturias en una situación considerada "claramente denigrante y objetivamente infamante". La susodicha portada ya ha dado la vuelta al mundo y vale su peso en oro en internet y la web de la revista o está cerrada o "colapsada" por el número de visitas. Hasta aquí el resumen de lo ocurrido y la conclusión más obvia: Si lo que se intentaba era que nadie hiciera caso de la portada, el tiro ha salido por la culata.

A mí me parece que lo más ofensivo de la portada no es que se caricaturice con ínfimo gusto la cópula de los Príncipes de Asturias, sino lo que dicen los bocadillos. ¿Que si me parece mal que se critique a la realeza? Bueno, yo pienso que si tienen que existir reyes (cuestión discutible) es necesario y sano que existan bufones que con ingenio y mordacidad les bajen del pedestal. Por ello, en pos de resaltar el brillante sarcasmo textual, lo más oportuno habría sido plasmar ese real bofetón mostrando al heredero de la Corona española y su adlátere en otra situación más "convencional" y decorosa, ya que la mordaz crítica hacia esta pareja en particular y la Casa Real en general habría sido igual de efectiva y legítima pero se habría despojado del mal gusto. De esa forma, sólo los aduladores y palmeros de la monarquía habrían tenido motivo de queja. No obstante, el incluir metralla pseudoporno en semejante portada ha conseguido lo que se pretende con cualquier portada: que cualquier persona se fije en ella. Y ya si tienes a un Fiscal General y un juez que se apresuran a desfacer entuertos al estilo del Quijote, pues la portada de marras tiene asegurada la cabecera de cualquier medio informativo nacional y un tour mundial gratuito. Es difícil conseguir una campaña promocional tan buena como la que inconscientemente han orquestado el Fiscal General y el juez Del Olmo, consiguiendo ambos un nuevo éxito judicial a añadir a sus extraordinarias trayectorias. No es difícil imaginar que en Palacio más de uno esté pensando: "Con defensores como éstos, quién quiere enemigos". Por eso, creo que los de "El Jueves" pueden estar contentos porque, en el fondo, ellos han conseguido todo lo que querían.

A esto tengo que añadir que me repugna por igual tanto la monárquica cópula caricaturizada como el tsunami de fariseísmo e hipocresía que se ha desatado en favor de la Corona, porque nadie pone el grito en el cielo ni se rasga las vestiduras cuando "El Jueves" se mofa de algún dirigente político, líder religioso, actor, deportista o famoso con caricaturas tan irreverentes y demoledoras como la que nos ocupa, pero como han "tocado" a la monarquía...Sé perfectamente lo que dice el Código Penal pero detesto los dobles raseros. Que existan "salvedades" especialmente destinadas a proteger a los que por alguna anacrónica razón "están privilegiadamente por encima" me parece tan bochornoso como la portada de "El Jueves". Pero poco espero ya de un país servil y borrego, trufado de legiones de babosos, dignos herederos de aquellos necios babeantes que corearon al infame Fernando VII con "¡Viva las cadenas!".

Por todo ello, me parece que la portada de "El Jueves" es respetable en el fondo, repulsiva en las formas y, en definitiva, redundante y prescindible, puesto que la Familia Real se basta sola para ganarse el aplauso, fomentar la hilaridad o suscitar la vergüenza ajena. En fin: ¡Muerte a los bufones! ¡Viva las cadenas!

martes, 17 de julio de 2007

La ciudad con apellido de río y voz de gaita

Custodiada por montañas, a la vera de un río, hay una ciudad que escribe su leyenda en el cielo de Navarra: Estella. Una localidad eternamente fiel a su esencia y junto a la cual he crecido desde que nací en veranos e inviernos. Hoy, en mi blog, hablaré de la tierra de mi padre, de la ciudad con apellido de río y voz de gaita, de recuerdos y sensaciones míos para siempre. Hoy hablaré de Estella.

Lo primero que recuerdo de Estella es el característico olor que emanan sus calles, un "perfume de antaño" que, unido al aire ajeno a la contaminación, es el primer síntoma de que Madrid queda lejos, muy lejos. El segundo síntoma es que tu andar apresurado, adiestrado en la frenética urbe, chirría en demasía con el pausado y tranquilo caminar de los estelleses. "¿Qué prisa llevas, madrileño?". Y es que Estella, por suerte para sus gentes, no es Madrid. La mejor definición que se me ocurre de esta localidad es que es un lugar con alma de aldea y prestaciones de ciudad, bendecida por la naturaleza y la cultura...que no sería lo mismo sin sus habitantes: los "estellicas". Amén del "acentico", los estelleses destacan por su genuina nobleza, "sonoras" maneras, cómica terquedad, imperturbable tranquilidad, inocua fanfarronería y secular afición a cualquier cosa que se asemeje a un festejo, como queda patente en sus fiestas patronales. A ello hay que añadir la curiosa tendencia a clasificar genealógicamente a cualquier persona (Éste es hijo de...o nieto de...o sobrino de...) o, en caso de duda, preguntarte por tus parientes ("¿Y tú de quién eres, majo?"), algo hasta cierto punto lógico teniendo en cuenta que Estella es una auténtica maraña de "archiconocidos" apellidos (Jordana, Ruiz, Larramendi, Osinaga, Echeverría, Azanza, Zunzarren, Llanos, Magallón...). Gentes peculiares que, si tuviera que buscarles un parecido aproximado, sería el de los convecinos de Astérix, el galo, con perdón para unos y otros.

Pero Estella no sólo es su población, sino el crisol de cultura y naturaleza que representa esta emblemática ciudad navarra del Camino de Santiago. Caminar hacia tiempos pretéritos por el barrio de la Rúa bajo la mirada de la Cruz de los Castillos y a la sombra de siglos de historia; pasear por el verde remanso de Los Llanos; sobrecogerte cuando San Pedro atrona su histórico legado; disfrutar de la fresca tertulia en El Ché; sumergirte en la quietud casi mística del Puy; enredarte en el crisol de olores y colores del mercado "juevero"; embobarte ante la frondosa y maravillosa planicie de Urbasa; escuchar las anécdotas que moran en cada calle o fachada; zambullirte en agua salada a decenas de kilómetros del mar; disfrutar del precioso nacimiento del río Urederra...Estella es un pasaporte para una miríada de pequeños y deliciosos placeres y sensaciones.Pero la ciudad del Ega, como se le llama comúnmente, tiene otra virtud: aquello que le falta a Estella, si es que le falta algo, lo tiene bien cerca, se trate de lo que se trate.

Esa es mi Estella, un lugar en el que he tenido los mejores guías que se pueden tener: mis padres, su "cuadrilla" y los impecables reporteros del "Diario de Navarra". Un lugar que, como los buenos tesoros, aguarda escondido entre montañas que algún afortunado lo encuentre.

lunes, 9 de julio de 2007

Sanfermines: Más allá del mito

Desde el pasado viernes 6 anda Pamplona inmersa en su fiesta más universal: los Sanfermines. Encierros, jolgorio de interior, alborozo callejero, alegría que no conoce ocaso ni prejuicio...es fácil recitar los tópicos que rodean a estos festejos, mas, tras ese velo mítico que envuelve a los Sanfermines, se esconde la cruda realidad.En el fondo, le pese a quien le pese, los Sanfermines no dejan de ser un macrobotellón urbano que se distingue por el hecho de que los "participantes" van más o menos uniformados con el traje festivo navarro (vestidos de blanco con pañuelo y cinto rojos en cuello y cintura respectivamente) y porque cada mañana los organizadores sueltan por las calles unas descomunales reses para quitar a más de uno la somnolencia y ebriedad a golpe de adrenalina. Por lo demás, los Sanfermines no se diferencian en gran cosa de cualquier fiesta popular de un pueblo salvo en que cuentan con muchísimo más presupuesto y más "figurantes". Y punto. Olvídense del romanticismo insuflado por Hemingway en Fiesta, porque todos sabemos que los estrafalarios y entrañables guiris (estadounidenses, australianos, ingleses...) adoran la juerga genéticamente. Despiporre y una vorágine de fluidos, con música verbenera y toros de fondo. Eso son los Sanfermines.

No estoy en contra de los Sanfermines. Soy hijo de navarro, veraneo en aquellos lares desde niño, tengo una extraña simpatía por la gente de allí y he estado en dos ocasiones en las fiestas que propician este artículo. Lo que sí estoy en contra es de la imagen "romántica" y mitificada que se ha generado. Cualquiera que vaya a Sanfermines y tenga la sesera en su sitio estará de acuerdo en que:
  1. Da verdadero asco recorrer la ciudad por el repugnante aspecto que presentan las calles y parques, donde lo que no mancha, apesta, y lo que no hiede, pringa.
  2. Hay que hacer un colosal ejercicio de indiferencia para evitar que ciertas estampas y comportamientos públicos, dignos de cualquier reportaje de National Geographic, se te queden en la retina indefinidamente.
  3. Son unas fiestas tan masificadas que el agobio o el cabreo están a la vuelta de la esquina.

Yo, personalmente, no le encuentro el atractivo a formar parte de una marabunta humana en la que estás rodeado de apóstoles de la melopea que berrean majaderías o rebuznan cánticos festivos. No le encuentro el atractivo a unas fiestas donde hay más corridas fuera de la plaza de toros que dentro. No le encuentro el atractivo a esta verbena pueblerina con look Hollywoodiense. Pero entiendo y respeto que haya a quien le guste.

Por lo demás, me seguiré levantando estos días a las ocho de la mañana para, sin periódico y con legaña, asistir al siempre emocionante encierro, como hago desde niño.

viernes, 6 de julio de 2007

Santa Engracia 18: Bienvenidos al Cuarto Mundo

Hay estampas cotidianas que forman parte ya del panorama clásico madrileño: el atasco de la mañana, las lumis de la calle Montera, las esperas en Barajas, el gentío de la calle Preciados, el atasco de la noche y...la cola de Santa Engracia 18. Si alguien va despistado, puede pensar que en dichas señas se ofrecen pisos gratis, cheques en blanco, invitaciones para ver en directo a alguna estrella musical, o cualquier cosa de balde, porque en España, basta con que te den algo sin cobrar un duro, aunque sean enemas o ukeleles, para que se te forme una cola con más gente que judíos siguieron a Moisés. Pero no. En Santa Engracia 18 lo que hay es una oficina-comisaría que expide DNIs y pasaportes. Toma ya.

Debutar en la cola de Santa Engracia supone un impacto comparable a contemplar el mar por primera vez, ver nacer a un hijo o sentir el primer orgasmo. Es indescriptible. Aquello parece el umbral entrada al Cielo: gente de toda edad, raza, sexo y condición esperando ser la persona elegida para cruzar la puerta y acordándose, de cuando en cuando, de Dios. La única diferencia es que, en lugar de San Pedro, el cancerbero es un policía con la expresividad de Rambo y la simpatía de Terminator. Como un "puerta" de discoteca, pero con placa y uniforme. Además, en dicha cola, ocurre un fenómeno altamente sospechoso y asombroso: el tiempo transcurre con normalidad pero el espacio permanece invariable. Ya puede usted estar a las ocho de la mañana junto a la esquina que dobla la calle que a las dos de la tarde seguirá estando en la esquina que dobla la calle. Los físicos y parapsicólogos deberían estudiar esto urgentemente, así que que se sumen a la cola cuanto antes, por favor. Claro que, visto el perjuicio físico, psíquico y emocional que ocasiona, también debería añadirse una caterva permanente de psicólogos que apoye vivamente con sus consejos placebo y suaves palmaditas a los sufridos esperadores de Santa Engracia 18. Total, por tocar un poco más las maracas al personal no pasa nada. Llega un momento en el que, si no te ha entrado una furia homicida ni has optado por el suicidio público, te insensibilizas y "vives sin vivir en ti" que diría la santa.

Todo es posible en esa cola: amar, odiar, hablar, guardar silencio, sonreír, llorar, copular, darse de mecos, reproducirse, fenecer, comer, dormir...y tal vez soñar. Al igual que sobrevivir en una isla desierta, aguantar un martirio o soportar las tradicionales reuniones familiares navideñas, formar parte de la fila de Santa Engracia 18 o de cualquier comisaría dedicada a esos menesteres es una experiencia que te hace más fuerte y gracias a la cual aprender a valorar las pequeñas cosas la vida y te replanteas tu existencia...al menos como ciudadano español. Porque la odisea que supone, pongamos por caso, renovar el DNI en España es digna de un país no ya tercermundista sino cuartomundista. Y que nadie me venga con alegaciones absurdas en favor de la Administración o de la Policía Nacional, porque para endiñarte multas, cobrarte impuestos o agitarte los testículos con memeces son rápidos como guepardos y más eficaces que el Superglue.

Por estampas como las de Santa Engracia 18 España sigue siendo, en el fondo y a la hora de la verdad, "Epaña". ¿Alguien me guarda sitio en la cola?

miércoles, 4 de julio de 2007

Con indios así

Hay quienes lo llevan escondido, como si fuera un pecado o un crimen. Y otros hacemos gala de ello como si fuera un premio. Pero todos nos emocionamos por igual, para bien o para mal, con nuestro equipo: el Atlético de Madrid. Ser del "Atleti", aunque suene a tópico, no es simplemente elegir un equipo al que animar. Es algo más que eso y sólo los atléticos pueden entenderlo. La pasión e implicación personal y sentimental que provoca el Atlético en sus seguidores es algo que no tiene parangón en España y, en Europa, quizás sólo tiene su par en el Liverpool. Y es precisamente allí, a la cuna de los Beatles, donde se marcha la penúltima leyenda e icono rojiblanco: Fernando Torres.

La afición del Atlético está acostumbrada a despedir a sus leyendas y resginarse con las medianías que se quedan. El único consuelo que le resta al indio de pro es que "vendrá otro". Siempre surge alguien que recoge el testigo del mito. Futre, Kiko, Simeone...todos ellos, jugadores legendarios de la historia reciente, tuvieron sucesor en el corazón de la afición y con Torres ocurrirá igual...y quizás ya está en la plantilla. Pero sea como fuere, Fernando Torres es el ídolo rojiblanco más atlético de todos: Ha jugado en el Atleti desde que era un crío y en todos los partidos se ha dejado la piel. Habrá cometido pifias monumentales y protagonizado jugadas y goles memorables, pero siempre se ha dejado el alma en el campo. Y eso ha sido lo que le ha encumbrado como referencia del equipo en los últimos seis años y mito para la afición. Eso y no la verborrea de un tunante argentino ni una prensa demagógica propensa al babeo, por ejemplo. A diferencia de otros mitos futbolísticos, que cuando ya se arrastran por el campo y son un patético lastre deciden cambiar de equipo, salvo excepciones, Fernando Torres se va del Atlético para crecer futbolísticamente y cerrar bocas, para brillar como se merece y no estar rodeado de inútiles, torpes y crápulas que juegan a cualquier cosa menos al fútbol. Y ese, y no la crisis económica o la "mala suerte", ha sido el principal problema del Atlético en la última década: Ni la plantilla ni los entrenadores ni los dirigentes han estado a la altura de la afición ni de sus mitos. Así de sencillo y triste.


Y es que el fútbol se parece mucho a la política: si alguien demostrara tener vergüenza y un mínimo sentido de la honra,el concurrido panorama se tornaría en un solar. Es un imán, a todos los niveles, que atrae a gente que lo único que busca es sacar dinero aunque no se lo gane. Y el Atlético es paradigmático en ese sentido: Medianías y vividores que vistiendo la rojiblanca insultan a los que la honraron, estrellas de saldo que buscan una dorada jubilación, desvergonzados entrenadores con vocación de tahúr, política de fichajes desastrosa, dirigentes que huyen de la responsabilidad...Con este telón de fondo, el primer tío que le echa honor y testiculina vistiendo de rojiblanco accede al olimpo indio por la vía rápida.

Por todos estos motivos, ser del Atleti tiene mérito. Ser del Atleti es querer ser diferente. Ser del Atleti es abonarse a una montaña rusa y ceñirte una corona de espinas cada fin de semana. Ser del Atleti es apostar por el antihéroe en lugar del héroe que se lleva la victoria y a la chica. Ser del Atleti es estar dispuesto a llorar mil veces a cambio de una sola sonrisa. Ser del Atleti es que los pelos se ericen cuando el Calderón entero anima al unísono al equipo. Ser del Atleti es no acostumbrarse a la gloria para poder saborearla como se merece. Ser del Atleti es poner el alma tras un escudo y una camiseta, más allá de los disgustos, los cabreos y las decepciones. Ser del Atleti es...un privilegio y, por todo ello, siempre estoy y estaré de ser orgulloso de formar parte de esta familia de perdedores que de vez en cuando gana algo.

En definitiva, cambiarán los jugadores y los entrenadores, pero la afición del Atleti seguirá animando a un equipo imprevisible mientras sueña con "dobletes" y gente como Fernando Torres porque con indios así, nadie se acordará de los blancos.

lunes, 2 de julio de 2007

Misa, misae

El Vaticano, es decir, Benedicto XVI ha decidido levantar la restricción para celebrar misas en latín. Curiosa iniciativa ya que, dejando el toque "retro" aparte, no deja de ser una medida interesante para que en todo el mundo católico se pueda escuchar misa de la misma forma. Además, he de confesar que soy un auténtico enamorado del latín, gusto que me inició Astérix, desarrolló mi profesora del colegio y consolidaron Cicerón, Virgilio y Julio César. Así pues, la medida no me parece mal, si bien creo que las misas tienen problemas más serios que la lengua en que se digan, como, por ejemplo, los siguientes:
  • La duración: Sólo una película, un concierto o un evento deportivo son capaces de mantener la atención y el interés durante más de media hora. Una misa, no. Y si ya hay coro de por medio, el harakiri ronda los pensamientos de algún que otro feligrés. Cuando alguien en las altas esferas de la Iglesia (que son las más cercanas al Cielo que existen) entienda aquello de "lo bueno si breve, dos veces bueno", se habrá dado un gran paso para hacer de las misas algo atractivo y ameno. Claro que, si las misas están concebidas como una penitencia consuetudinaria para que los católicos practicantes paguen por los pecados de los católicos de pega, entonces no digo nada.


  • Los coros y similares: Habría que eliminarlos a todos y, en el caso de que se quiera amenizar musicalmente la misa, sustituirlos por CDs de música clásica apropiados. Me da igual si estamos hablando de "profesionales" o de voluntariosos vecinos que sueñan con ser Pavarotti o Caballé, si están próximos a la sepultura o a la edad del pavo, o de si se trata de un órgano con apéndices humanos o bien de un grupo de guitarristas con acné du-du-á, du-du-á. Nada. Fuera. Que se vayan a tomar viento, junto a sus cancioneros y repertorios, porque la canción que no atufa a alconfor hiede a "estilo cantautor", que sin duda debería ser ateo, además de privado de talento musical y poético. ¿Alguien se ha detenido a escuchar con detenimiento las canciones? O bien sumen al oyente en una profunda depresión o hacen que clave su mirada en el suelo o techo, intentando despistar al bochorno. Cuántes veces, al sufrir alguno de estos atentados contra la música y el espíritu, me he acordado de la máxima: "Si lo que tienes que decir no es más bonito que el silencio, calla".
  • Los grupos parroquiales: Inmortalizados y condensados en el absolutamente genial personaje simpsoniano de Ned Flanders, no digo que haya que erradicarlos, porque cada cual que haga con su tiempo libre lo que quiera, pero sería necesario promocionarlos lo menos posible, ocultándolos detrás de una opaca discreción, para que la parroquia no parezca un imán de gente sin vida social o excéntricos espirituales. ¿Que a qué grupos me refiero? Pues a todos aquellos cuyo nombre, si no supiéramos que son grupos católicos parroquiales, creeríamos que denomina a una guerrilla paramilitar o secta friki. Ned Flanders hace gracia, pero estos grupos...ejem. Aunque, si el Vaticano consiente de buen agrado a gente como los "kikos" o los operarios de cierta "Obra", esta batalla está perdida de raíz.
  • Las homilías para iniciados: Hay sacerdotes que, por formación, vocación o morbo, pronuncian desde el púlpito unas pláticas que provocan sopor y/o perplejidad, por la complejidad de los conceptos y formas que manejan. Tan es así que uno piensa si es que se ha equivocado de hora y ha ido a la sesión teológica o si ha entrado por error en una extraña logia con forma de iglesia. Sermones como esos son una declaración de guerra para la asistencia a misa. Sea como fuere, cuando escucho alguna de estas homilías, a mí me entran ganas de preguntar si va a haber una homilía de la homilía, para que me entere de algo. Y es que, a veces, entender lo que se dice de o desde las alturas, a veces es tan inalcanzable...

En fin. Que a este convencido católico practicante le parece genial que se permita otra vez hablar en latín en las misas, porque, en el peor de los casos, es una perfecta justificación para decir que no has entendido nada y, en el mejor de los casos, es una delicia escuchar una lengua tan ancestral e imponente; pero, no obstante, al Vaticano le queda aún trabajo por hacer si quieren hacer de la misa algo más atractivo que una penitencia.

jueves, 28 de junio de 2007

El orgullo o la libertad desde el respeto

Ya han comenzado los festejos del Orgullo Gay en Madrid, fiestas a las que se suma este año la circunstancia de que el Europride ha escogido como sede la ciudad del plantígrado de género incierto y el madroño, algo que a nadie debe extrañar, dada la pujanza y prosperidad del barrio de Chueca. Por esa razón, el "ambiente" en el Soho español está más loco y festivo que nunca, como bien demuestra a la cantidad de actos programados.

Por todo ello, aprovecharé para dar mi opinión sobre este peculiar y colorido tema. Bien, antes de nada, creo que cualquier persona hoy en día debería tener como ejes de su pensamiento y comportamiento el respeto a la libertad y el ejercicio de la libertad desde el respeto, hablemos del ámbito que hablemos. Es decir, que me parece fetén que cada cual haga con su vida, cuerpo e ideas lo que quiera mientras respete la vida, el cuerpo y las ideas de los demás, coincidan o no con las suyas.


Dicho esto, he de decir que yo respeto a toda la gente que, dentro o fuera del armario, forma parte del colectivo gay-lesbiana (y bisex y transex), porque, en mi opinión, ejercen su libertad desde el respeto. Juzgar o prejuzgar (y "condenar") a alguien por sus preferencias sexuales me parece una majadería tan grande e insostenible como valorar o despreciar a alguien por el color de su piel, ideología o credo. Las personas son lo que demuestran ser y no lo que parecen ser, son lo que hacen y dicen y es eso y no otra cosa lo que debe ser objeto de valoración. Ser un héroe o un bellaco, un encanto o un indeseable no viene dado por con quién eliges compartir camastro, el pigmento de tu de epidermis, el contenido de tu voto electoral o la creencia en Dios o no. Y quien piense lo contrario, está en un error mayúsculo.


¿Que hay cosas hechas por gays y lesbianas que me pueden molestar? Absolutamente cierto, pero son exactamente las mismas que me pueden molestar si las hace una persona de distinta opción sexual. A saber: la mala educación, los comportamientos soeces, la falta de higiene y las estridencias (como, en mi opinión, ciertas salidas de tono del pregón de ayer). No obstante, aunque me puede molestar una persona en concreto, no por eso juzgo a todo un colectivo. Generalizar nunca es bueno y casi siempre es idiota.


Por todo ello, este bradominiano militante heterosexual, feo, católico y sentimental quiere desear a todos los implicados un feliz "Orgullo" y que, desde el respeto y con precaución, hagan lo que les salga del arcoiris, porque, para gustos, los colores.
(Este artículo ha sido publicado en Ciudadano M, en www.elmundo.es, el 29 de junio de 2007)

lunes, 25 de junio de 2007

Porque me sale de las cuotas

Por cuota. Este es el sinónimo políticamente correcto de "por narices". Y, por querer precisamente imponer algo por cuota, la industria cinematográfica patria anda bastante revuelta. Y es que un proyecto de Ley ha conseguido lo que no ha logrado el "top manta" ni la piratería online: Que casi todos los cines echen el cierre. Bueno, de acuerdo que sólo fue un día, pero acongoja un rato. La propuesta no ha gustado a casi nadie y entiendo tanto a unos como a otros, especialmente a los exhibidores. Lo malo de todo esto es que me temo que lo peor está por llegar...Básicamente, la polémica se puede resumir en que el documento alumbrado por el Ministerio de Cultura obliga a proyectar una película española o europea de cada cuatro exhibidas. Lo cual demuestra que alguien en el Ministerio de Cultura no va al cine en los últimos decenios o no comparte absolutamente el gusto del resto de mortales cinéfilos...porque si ya las películas españolas atraen poco, las europeas ni te cuento...
En España tenemos grandísimos profesionales: directores (Pedro Almodóvar, Alejandro Amenábar, Isabel Coixet, J.L.Garci...), actores (Jordi Mollá, Javier Bardem, Fernando Fernán Gómez, Alfredo Landa, Carmelo Gómez...), actrices (Carmen Maura, Paz Vega, Emma Suárez, Candela Peña...), técnicos (Javier Aguirresarobe, Reyes Abades...) e incluso actores de doblaje. Y para hacer aún mejores a todos los citados, incluso tenemos a dos fulanas infumables y un gañán muy listo, pero tranquilidad, que hoy no hablaré de Penélope Cruz, Elsa Pataky ni Santiago Segura. Como decía, en España tenemos muy buenos ingredientes para hacer un cine fetén...pero no se hace. Quizás es que es mejor llorar y poner el cazo que preocuparse por hacer cosas interesantes. Desde hace demasiados años, el 99% de las películas españolas se pueden catalogar en dos categorías: el tostón (donde van a parar la mayoría de los "dramas") y el bodrio (etiqueta característica de la comedia española desde los tiempos del "landismo"). Y todo lo que no se pueda catalogar en ninguna de estas categorías, es una rareza que, ¡oh sorpresa!, suele funcionar bastante bien en taquilla y agradar por igual a público y crítica.

Que se ve poco cine español es algo en lo que estamos todos de acuerdo. Que el cine español deja bastante que desear es algo en lo que deberíamos estarlo también, pero no es así y no lo es porque el cine español está controlado en el fondo por una caterva de caraduras, genios de saldo y esnobs de diseño, apoyada por un séquito de extraterrestres en el nirvana, comúnmente llamados "críticos". El problema del cine español no es el top manta ni la piratería internetera. El problema del cine español es su desarraigo con el sentir general del público, su nula capacidad autocrítica (como el bardo de Astérix), su gusto por un esnobismo superfluo, idiota y borreguil; y su bochornosa falta de originalidad tanto en las tramas como en las formas. Si a eso añadimos que determinadas figuras del cine patrio se ganan la aversión de una parte de la sociedad gracias a su faceta "panca-artista", pues ponte tú a animar a la gente a ver cine español. Tararí-que-te-vi. ¿Y quiénes son los primeros en sufrir al cine español? Pues, descontando a los incautos que se metan a ver cualquier película sólo por el hecho de ser española, los exhibidores. Normal que estén que trinen con el tema de la cuota.
Si los argumentos de las películas españolas no parecieran sacados de un programa como "Diario de Patricia" o ensoñaciones de un drogadicto o borracho, otro gallo cantaría. Ni dramones familiares, ni repúblicas idealizadas, ni revanchismo postbélico, ni tediosas crónicas urbanas, ni psicodelías ininteligibles, ni naderías travestidas de película, ni frikis haciendo el tonto, ni films con más palabras que imágenes. En España no se necesitan sandeces como esas. Aquí se necesita cine interesante y original. Tan sencillo como eso.

Si de verdad el Ministerio de Cultura quiere solucionar el problema del cine español, que se siente a hablar a los ojitos a los productores, directores, guionistas y actores, porque así quizás más de un bandolero con corbata y jeta con gafas de concha negra se vaya a su casa y no vuelva a salir de ella, por respeto a los amantes del buen cine. Toda la industria cinematográfica española debería dejarse del fácil e injustificable discurso victimista del artista esnob e incomprendido, porque si no, acabará como Asurancetúrix en los cómics de Astérix: apartado y detestado por los suyos.

En cuestión de arte, como es el cine, el gusto de las personas no se conquista con leyes-calzadores sino con talento y calidad, porque, a la postre, el público va a ver lo que le sale de las cuotas. Sus cuotas, no las del Ministerio, claro.

jueves, 21 de junio de 2007

Teatro, con "T" de terror

El teatro tiene ese encanto: con maestría y sutileza puede jugar con las emociones del espectador sean cuales sean: risa, llanto...y escalofrío. Ayer por la tarde tuve la suerte y el placer de ver la obra "La mujer de negro", un excelente ejemplo de cómo el teatro puede suscitar inquietud y congoja tanto o más que un buen libro de misterio o película de terror. La trama, adaptada por Stephen Mallatratt a partir de una novela de Susan Hill, es tan sencilla como sugerente: Arthur Kipps es un abogado de mediana edad que alquila un teatro y contrata los servicios de un actor para que le ayude a recrear un misterioso suceso que le ocurrió hace años...y hasta ahí puedo escribir.
La pieza, deudora del llamado "terror gótico", nos evoca el estremecimiento victoriano de maestros como Edgar Allan Poe ("La caída de la casa Usher") , Henry James ("Otra vuelta de tuerca") o Arthur Conan-Doyle ("El sabueso de los Baskerville"). Y esto ya es un enorme aliciente para ir a verla. Pero, por si fuera poco, "La mujer de negro", dirigida por Eduardo Bazo, cuenta con la presencia de Emilio Gutiérrez Caba, que, haciendo honor a sus apellidos, va camino de convertirse en el Laurence Olivier español, si no lo es ya. Verle en escena no sólo es una delicia, sino un verdadero honor. En esta ocasión, por enésima vez, vuelve a bordar su papel o, mejor dicho, sus papeles y quien vea la obra me entenderá perfectamente. Si a eso añadimos que comparte escenario con un actor, Jorge de Juan, que brilla con luz propia a la sombra de este coloso, pues ver "La mujer de negro" se convierte casi en una necesidad. Mas, si estos argumentos no son suficientes para ir a verla, déjenme destacar el espectacular y eficaz uso de los efectos de luz y sonido del que hace gala "La mujer de negro" transportándote a lugares y ambientes de lo más variopinto y preparando magistralmente el cuerpo para la llegada del escalofrío. Por último, para los indecisos vocacionales y apáticos de ocasión, sólo puedo añadir que si alguien siente un mínimo cariño por el arte dramático debería ver esta obra por el magnífico y "entrañable" juego de "teatro dentro del teatro" sobre el que gira buena parte de la trama.


Tal y como está el patio real y ficticio, asistir a representaciones como ésta debería estar prescrito médicamente. "La mujer de negro" es una obra que, huyendo de lo pretencioso, bordea la excelencia. Una sensacional oportunidad de pasar "un buen mal rato" en un teatro y disfrutar de todo lo que el arte dramático puede ofrecer hoy en día. ¿Se puede pedir más?

jueves, 14 de junio de 2007

¡Oso no! ¡Osa sí!

El oso del escudo de la ciudad de Madrid es una osa. Así, como lo leen. ¿Que quién lo dice? Pues el ilustre y excelso "Consejo de Mujeres del Municipio de Madrid". Ahí es nada. Olvídense de "El oso y el madroño" cuando hablen del emblema madrileño, si no quieren ustedes ofender a las plantígradas madrileñas y menos aún a las osas."Se ha tergiversado la historia. Muchas veces al sexo femenino se le ha ido ocultando en la historia", dice Lola López, representante de esta asociación en defensa de los derechos de la mujer y su plena participación en la sociedad. Sí señora, más razón que un santo, perdón, santa.

Para subsanar esta clamorosa injusticia ante la cual no han hecho nada ni Green Peace ni la Academia de Historia ni el Congreso de los Diputados ni la ONU, el Consejo de Mujeres ha puesto en marcha la campaña "Soy una osa", que arrancará hoy jueves a las 19 horas con un acto junto a la estatua del "os@" y el madroño de la Puerta del Sol, donde tienen previsto colocar una placa conmemorativa "como reconocimiento público de las mujeres a la OSA del escudo de Madrid, y durante largos años olvidada", según la convocatoria.

El Ayuntamiento de Madrid ya ha dicho, elegante y culturalmente, "a mí plín"; pero yo quiero apoyar vivamente esta iniciativa del Consejo de Mujeres. Era vergonzoso que un error histórico de esta magnitud perdurara en una ciudad como Madrid: miles de mujeres avergonzadas en sus hogares durante generaciones por no sentirse representadas en el escudo de su ciudad y decenas de osas llorando en silencio en los bosques por esta falta de reconocimiento. Y me da igual lo que diga cierta parte del colectivo gay madrileño. Es intolerable que Madrid esté representada por un oso que en realidad tiene ovarios, útero, y vagina. Así que quiero promover desde aquí una campaña revisionista que analice sin contemplaciones los emblemas y las estatuas y efigies que pueblen no sólo Madrid, sino el mundo entero. Que nadie se engañe: La Cibeles es una transexual sin operar; Neptuno, un "oso" chuequero en ciernes; Espartero, un eunuco; la burgalesa estatua de El Cid, una paisana de carnavales; la Estatua de la Libertad, una drag-queen en plena performance; el Cristo del Corcovado, una hippie sin depilar...En todos estos monumentos hay que colocar una placa aclaratoria bien grande, homenajeando a todos esos colectivos que se han sentido ofendidos y ninguneados durante tantísimos años. Y, en lo que se refiere a emblemas, espero ansioso que las autoridades mexicanas aclaren si la serpiente de su escudo es macho o hembra, porque me cuesta conciliar el sueño por las noches por darle vueltas al tema, y además, ya puestos, anhelo que se emita un comunicado oficial del más alto nivel aclarando si lo que mató San Jorge era un dragón o una dragona, ya que miles de seres humanos y criaturas mitológicas están en vilo por culpa de esta duda.
Y, de cara al futuro, cuando se realice una efigie o estatua de género masculino, que el autor tenga la deferencia de remarcar bien los atributos sexuales, para evitar equívocos y humillaciones.

Dicho esto, yo sólo puedo decir que estoy de acuerdo con todas esas féminas ofendidas que hoy se cuelguen la chapita o pegatina que rece "Soy una osa". ¡Qué gran verdad! El tiempo libre da alas a la estupidez.¿No tendrá la gente cosas mejores a las que dedicar su tiempo y pensamientos? Cómo está el patio madre mía.
(Este asunto ha despertado más interés del pensable. Ha sido publicado en "Ciudadano M" en http://www.elmundo.es/, con numerosos comentarios, y también en la versión impresa de El Mundo, en el cuadernillo M2, dedicado a Madrid, el sábado 16 de junio.)

miércoles, 13 de junio de 2007

...Y una botella de ron

Ron, ron, ron, la botella de ron...La trilogía cinematográfica más entretenida de la década junto a "El Señor de los Anillos" ha llegado a su fin, al menos de momento, y hora es ya de dar buena cuenta de los fantásticos rufianes que han abordado las pantallas, taquillas (la última entrega lleva recaudados 18.147.715 euros en España y 253.441.723 dólares en EEUU y eso que no supera a su predecesora) y corazones de medio mundo en los últimos cuatro años. Vaya por la proa que, en mi opinión, "Piratas del Caribe" (La maldición de la Perla Negra; El cofre del hombre muerto y En el fin del mundo) se ha ganado por méritos propios un lugar en el imaginario cinematográfico popular al igual que lo hizo en su día Star Wars, Indiana Jones o Frodo y compañía. ¿Las razones? Las analizaré a continuación:



  • Las fuentes. "Piratas del Caribe" bebe innegablemente de la atracción homónima de Disneylandia, que no en vano ha sido y es de las más divertidas y emblemáticas (y doy fe de ello). No obstante, también hay una fuente que influye sutil pero decisivamente en estas películas, especialmente en la primera "La maldición de la Perla Negra", y esa referencia no es otra que el libro "En costas extrañas" de Tim Powers, una portentosa mezcla de fantasía, aventuras y misterio cuya influencia ha sido reconocida por los responsables de las exitosas películas...y por Ron Gilbert, el creador de la quizás mejor aventura gráfica de todos los tiempos: "Monkey Island"; de ahí que las semejanzas entre este magnífico juego de ordenador y "La maldición de la Perla Negra", por ejemplo, sean más que sospechosas...Con todas estas referencias, las bases del éxito estaban servidas.


  • El director: Gore Verbinski, timonel de la trilogía, ha surcado los procelosos mares del éxito hasta en tres ocasiones y ha fondeado en la fama internacional. Extremadamente hábil a la hora de contar la historia (mérito que debe compartir con los guionistas Ted Elliot y Terry Rossio) y mezclar géneros (aventuras, misterio, comedia) ha conseguido con "Piratas del Caribe" dar el salto de calidad y notoriedad que necesitaba. No llegará a ser un cineasta mítico, pero sin duda sabe cómo hacer una buena película y contar una historia, algo con lo que tan sólo sueñan cientos de directores a un lado y otro del Atlántico...


  • El productor: Jerry Bruckheimer, uno de los nuevos reyes midas de Hollywood. Donde pone el ojo, pone el dinero y el éxito. Destinado a ser el sucesor de Spielberg y Lucas, en su faceta de mecenas cinematográfico, se ha convertido en una garantía de entretenimiento y espectáculo de primer orden y si alguien lo duda que repase sus criaturas: Top Gun, Superdetective en Hollywood, Dos polis rebeldes, La Roca, Pearl Harbor, Black Hawk derribado, C.S.I., El Rey Arturo, Sin Rastro...Incontestable.

  • La historia: Una original mezcla de géneros y personajes que tiene como elemento unificador el universo filibustero que todos hemos conocido, imaginado y añorado gracias a la literatura (E.Salgari y R.L.Stevenson), el arte y el cine. Héroes clásicos (Will Turner), antihéroes (Jack Sparrow), enemigos sobrenaturales (Davy Jones) y humanos (Lord Beckett), la "chica" (Elizabeth Swann), personajes interesantemente ambiguos (Capitán Barbossa, James Norrington y Tía Dalma)...aventuras que conectan este mundo con "el otro"...batallas a espada o cañón memorables (véase "En el fin del mundo")...lugares increíbles...y una rica telaraña de subtramas han hecho de "Piratas del Caribe" un genial cóctel con sabor a ron.


  • Los personajes: Si bien es una trilogía que nos remite a grandes clásicos del cine de aventuras filibusteril, la influencia moderna es evidente, especialmente en los personajes: El antihéroe tiene más carisma e influencia que el héroe convencional, la chica ya no es una dama-florero en apuros que necesita la ayuda de otros para salir indemne, y la mayoría de los protagonistas de la saga caminan con ambigüedad en la frontera entre lo que puerilmente se podría diferenciar como "bueno" y "malo". Coherentes pero no predecibles, emblemáticos pero no arquetípicos, los personajes de la trilogía de "Piratas del Caribe" no son un insulto a la inteligencia del espectador y sí un reflejo coherente del mundo en que vivimos. Aunque, si hubiera que resumir esta saga en un solo individuo, todos nos pensaríamos en el capitán pirata más amanerado, estrafalario, ocurrente y divertido que ha surcado los mares cinematográficos, porque, por méritos propios, Jack Sparrow se ha ganado un lugar en la iconografía popular que todos elaboramos con personajes cinematográficos. Seguro que no se amilana ante Luke Skywalker, Indiana, Terminator y compañía.

  • El reparto. Todos los actores cumplen con magistral eficacia, aunque bien es cierto que hay interpretaciones que rozan lo memorable. A continuación, analizaré brevemente a la tripulación de estas películas: Keira Knightley: es un perfume fresco y agradable para cualquier película. Orlando Bloom: Aunque lo intenten vender como un nuevo Errol Flynn, es un insípido póster de revista para quinceañeras que asegura que éstas pasen por taquilla. No es que tenga nada en contra suya, pero me divierto mucho más viéndole en tomas falsas o reportajes que cuando le veo en pantalla. Quizás sea por esos personajes tan puerilmente noños, puros y buenos que acostumbra a interpretar. No sé. Geoffrey Rush: Versátil y excelente actor, su interpretación del repulsivo y temible capitán Barbossa (trasunto del LeChuck de "Monkey Island") hizo que éste volviera de la tumba para disputar merecidamente protagonismo al trío principal. Johnny Depp: Camaleónico y magistral vuelve a bordar la interpretación de un personaje estrafalario, que hay que añadir a sus memorables Eduardo Manostijeras, Sam, Ed Wood o J.M.Barrie, por citar sólo algunos de sus geniales trabajos. Que le nominaran al Óscar por su Jack Sparrow no es, desde luego, casualidad y a quien diga lo contrario lo paso por la quilla. Los secundarios: Una película siempre tiene un buen termómetro en las actuaciones de los actores secundarios, máxime en el caso de sagas como ésta. Magníficos en sus roles, los demás miembros del reparto de "Piratas del Caribe" (Jack Davenport, Jonathan Pryce, Lee Arenberg, Mackenzie Crook, Bill Nighy, Stellan Skarsgard, Tom Hollander, Naomi Harris...) son también elementos clave del éxito de esta trilogía.


La huella de Sparrow: La repercusión de "Piratas del Caribe" sólo es comparable a la que tuvo en su día "La Guerra de las Galaxias" o, más recientemente, "El Señor de los Anillos": Libros, videojuegos, cromos, juguetes, figuras de coleccionista, homenajes en otras películas (incluso parodias)...Los filibusteros capitaneados por Sparrow no conocen barrera alguna y perdurarán en el imaginario colectivo (especialmente el infantil) durante mucho, mucho tiempo.





¿Habrá más películas? Dinero llama a dinero y tal y como están las cosas en Hollywood, sería de esperar más entregas, especialmente porque personajes como Sparrow y Barbossa pueden seguir dando mucho juego (no se puede decir lo mismo de la pareja Swann-Turner, especialmente de este último) y porque se pueden inventar decenas de tramas y aventuras nuevas. No obstante, el final de "En el fin del mundo" está lo suficientemente pensado y hábilmente mostrado como para cerrar definitivamente la saga o dejar abierta una puerta a posibles continuaciones.

¿Y ahora qué? Pues sólo queda entonar la canción "Un gran pirata soy"...y dejar que Jack Sparrow riegue mi imaginación con ron. Yo-ho, yo-ho, un gran pirata soy...

martes, 12 de junio de 2007

La Gran Logia de los Chapuzas

Hoy desviaré el punto de mira de mi blog hacia ese ejército de trabajadores natos, egregios currantes y maestros conocedores de arcanas técnicas constructoras y reparadoras. Sí, amigos, sí, hoy hablaré de los "curritos", "ñapas" o "tíos del mono" con quienes tenemos el inmenso honor de tratar en nuestra vida al menos una vez. Aunque, si bien he dicho que hablaré de este multigremio, lo haré específicamente de ese interminable colectivo que podríamos catalogar como "chapuzas" y que son los principales promotores de la negra fama del resto. Fontanería, albañilería, carpintería, electricidad...Son tantas las artes dominadas por estos referentes del esfuerzo y la evolución humana que uno no puede más que quitarse el sombrero, porque es increíble...es increíble que esos batallones de eslabones perdidos ganen más que un médico, un policía o un maestro; es increíble que esas hordas de asilvestrados tengan una formación de ciemo y un sueldo de oro; es increíble que esos neanderthales del siglo XXI prosperen tanto haciendo de la chapuza un arte y forma de vida.

A mí me da vergüenza que haya gente que se esfuerce por tener una formación lo más completa posible y que australopitecos con el mismo repertorio técnico y neuronal que el hombre de Atapuerca tengan un trabajo tan profusa e injustamente remunerado. A mí me da vergüenza que cuando discutes con algún cro-magnon de estos te replique y escurra el bulto con la suficiencia chulesca de algún maestro constructor de catedrales. A mí me da vergüenza que haya gente que trabaje de sol a sol con un sueldo mísero y estos reyes midas del despropósito trabajen una hora y descansen tres. Y es que toda la vergüenza que a mí me da es la que les falta a ese océano de holgazanes y jetas.

¿Que no hay que meter a todos en el mismo saco? Evidentemente. Por eso, voy a diferenciar entre las dos grandes categorías en las que se dividen estos adalides del despropósito técnico-artesanal:
  • Los "mandaos". Es la categoría más numerosa. Se les reconoce fácilmente por: su aspecto de náugrafo con mono, su higiene de vagabundo, mostrar unas exquisitas formas y maneras propias del paleolítico, estar genéticamente preparados para la vagancia y hablar entre ellos como si fueran filibusteros de secano, galeotes sin remo o burros tornados en seres humanos. Intelectualmente, se dividen entre los que envuelven el bocadillo con el periódico deportivo y los que se lo leen. Por lo demás, si entienden el castellano, suelen justificar sus actuaciones con frases tipo "El jefe dice que...", "Yo sólo soy un mandao..." y similares. Por último, hay que decir, que los curritos son un ejemplo de integración y globalización. A los "Pacooooooooo", "Toñoooo", "Pepeeeeeee" de antaño hay que añadir ahora a los Wilson, Mohamed, Basili y Piotr de la España de hoy. Todos ellos se entienden a la perfección y es que la holgazanería y la chapuza hablan un lenguaje universal.

  • El jefe. Por narices, es español. Años y años en el tajo le han convertido en Gran Maestre de la Tomadura de Pelo. Sin duda, nos hallamos ante unos gentlemen: Zapatos desgastados y sin brillo, vaqueros subidos hasta las tetas, camisa a cuadros y teléfono móvil adosado al cinturón como si fuera un revólver. Unos iconos del buen gusto. Se les cogería cariño por patéticos, de no ser porque estos tipos son de los mayores sinvergüenzas que pueblan el panorama laboral (descontando a la gente de las empresas de trabajo temporal y a ciertos responsables de RRHH). Mandan a sus subordinados con una chulería bochornosa y se permiten el lujo de hablar con los profanos sufridores de sus hazañas profesionales con una suficiencia que uno casi olvida que el gañán llamado comúnmente "jefe" o "encargado" difícilmente ha leído un libro en su vida o sabe contar más allá de los dedos de una mano.

¿Que te dejan la pared como si fueran las caras de Bélmez? Nada. Tira millas. ¿Que el retrete ahora parece un géiser? Tranquilo. Tira millas. ¿Que convierten tu cuarto preferido en una zona cero? Paciencia. Tira millas. ¿Que hacen un nudo gordiano con tus tuberías? Vale. Tira millas. ¿Que te agujerean el techo o suelo como si fueran bombarderos? Reflexión. Tira millas. ¿Que te dejan sin agua para que comprendas cómo se duchan y lavan en el tercer mundo? Resignación. Tira millas. ¿Que levantan cuatro veces seguidas la misma calle y se tiran cuatro estaciones para cerrarla? Normal. Tira millas. ¿Que trabajan menos que el sastre de Tarzán? Evidentemente...y tira millas.

Dicho esto, yo sólo puedo añadir que si de gente de este calibre hubiera dependido la construcción de las pirámides de Egipto o las catedrales medievales, aquellas serían una escombrera acribillada con esparadrapos y estas unas chozas pintarrajeadas trufadas de pegotes de cemento. En resumen, la Gran Logia de los Chapuzas que corroe la profesionalidad y las obras públicas y privadas hace Fidias y Gaudí a Pepe Gotera y Otilio. Y tira millas...En fin.

Dedicado a todos los "curritos" que, en cualquiera de sus actividades y sean de donde sean, se ganan el pan con dignidad y honestidad.

miércoles, 6 de junio de 2007

El fin de la mascarada

"Aquí yace la mascarada (22/03/06-05/06/07)". Esta sería una buena forma de resumir lo que erróneamente se ha llamado "alto el fuego permanente", "tregua" o "proceso de paz". Ayer, la banda terrorista ETA anunciaba oficialmente que el fuego y el horror vuelven a tener vía libre. Y lo hizo con un comunicado delirante y cobarde digno de una amante despechada...si no fuera porque ETA ha sido, en todo momento, quien tenía el control de la situación durante estos catorce meses. Así que no hay que engañarse: la voluntad de ETA de abandonar las armas y apostar por una solución pacífica ha sido, es y será inexistente siempre. Como viene siendo habitual, analizaré a cada uno de los protagonistas de esta mascarada:

  • ETA: Si alguien piensa que se puede hacer entrar en razón a esta caterva de asquerosos fanáticos asesinos, o es un ingenuo colosal o tiene cita semanal con un psiquiatra. Estos bastardos, ya empuñen pistolas o micrófonos, en el "mejor" de los casos han estudiado en esas lavanderías cerebrales llamadas "Ikastolas", pero lo más habitual es que sean inútiles redomados sin oficio ni beneficio que han sido presa fácil de la demagogia desquiciada y homicida de alguien que les aventaja en una neurona. Estos humanoides lo único que saben hacer sin armas es sembrar la discordia entre la gente de bien e intentar sacar tajada de ello, mas todos sabemos qué es lo que más prefieren hacer...y lo volvieron a confirmar ayer. Por tanto, es evidente que a esta escoria no se la convence, sino que se la vence. El único destino que se merece ETA es la cárcel. Aunque, si de mí dependiera, viviríamos una primavera de cadenas perpetuas o nichos para todos estos valientes que lo único que saben es huir de la paz y el raciocinio. La pena es que en España, a la hora de la verdad, el "Estado de Derecho" gusta de poner el tafanario en pompa ante alimañas como estos garantes del terror. En definitiva: ETA la única tregua que quería era la del Estado...para poder volver a sus fueros en cuanto se restableciera y así lo ha demostrado.

  • El señor POE: Insigne ingenuo, torpe monumental, necio de vocación...Así podría calificar a este sujeto por su manera de actuar en este asunto, tanto como Presidente del Gobierno como máximo dirigente del PSOE. Y prefiero calificarlo así porque es mejor pensar que su actuación se debe a una tara mental o a una inconsciencia incurable antes que a unas decisiones conscientes, lógicas y sopesadas, porque, si así fuera, ahora mismo algún hombre de bien debería estar dando una somanta de palos al anormal leonés. El señor POE consideró el anuncio de "alto el fuego permanente" como una oportunidad de pasar a la historia positivamente y, al mismo tiempo, asegurarse la reelección como Presidente. Todo pintaba genial, especialmente porque el PP parecía Don Quijote hablando ante una convención de ilustrados. El mayor problema es que el señor POE, como muchos otros, se tomó en serio a ETA...y de ahí la cara, fingida o no, de tonto, de niño sin juguete, que exhibió ayer en su comparecencia. Creer que la bruja se puede convertir en Blancanieves de la noche a la mañana no lo hace ni un niño...pero el señor POE sí. Coquetear políticamente y tener gestos bondadosos (De Juana Chaos, ANV, reuniones con Batasuna) con asesinos y quienes les apoyan no lo hace nadie en su sano juicio...pero el señor POE sí. Intentar colgarse una medalla a expensas de dejar respirar a un grupo de terrorista que se encontraba asfixiado no lo hace alguien normal...pero el señor POE sí. El resultado de este "buenrollismo" gubernamental es demoledor: En materia de terrorismo: ETA vuelve a contar con dinero público en sus arcas (merced a los ediles electos de ANV), más armas en sus manos y más efectivos en su nómina. Gracias a la estúpida e incomprensible magnanimidad del señor POE, ETA, al igual que De Juana Chaos, vuelve a estar en forma. En materia política: La idea de mermar el peso electoral del PNV, convertir al PSOE en la clave política de Euskadi y hacer de ANV una especie de ERC con la que poder llegar a entendimiento ha tenido tanto éxito como la travesía del Titanic, pero, eso sí, ha montado un belén en el País Vasco y Navarra que a saber cómo acaba...En materia "personal": El Presidente se ha quedado sin su mejor estandarte de cara a la sociedad y principal argumento contra la oposición. En definitiva: La mayor estupidez de Aznar se llamó "Iraq". La del señor POE, "ETA".

Ayer, 5 de junio de 2007, se acabó la mascarada: ETA explicitó qué es lo que quiere realmente, Batasuna y ANV demostraron cuan en contra de la violencia están, y el Gobierno (en las personas del señor POE, Pérez Rubalcaba y Fernández Bermejo) viró el timón hacia la ruta que nunca debió haber abandonado, demostrando que lo que han hecho todos estos meses estaba destinado únicamente a complacer a una banda de terrorista. La jugada de ETA ha sido funestamente maestra: La sociedad y la clase política están desquiciadas por la discordia; el Gobierno, en entredicho; el Presidente, en sus horas más bajas; y ella, plenamente operativa. ¿Y ahora qué?

Lo primero de todo, evitar equívocos:
  1. ETA es la única responsable de sus actos...y siempre lo ha sido. Quien sólo sabe imponerse con el miedo y el dolor no admite tutelas ni acuerdos.


  2. El señor POE es el principal responsable de que ETA se haya recuperado porque sus decisiones, ingenuas o no, así lo han posibilitado.


  3. No es tiempo ahora de que la clase política se enzarce en una reyerta de "la culpa es tuya" ni de rentabilizar política o gubernamentalmente posturas "victimistas". Es hora de recuperar el tiempo perdido y erradicar a ETA de la faz política y social.

Dicho esto, sería lógico esperar una oleada de dimisiones y disculpas del más alto nivel, pero como estamos en España, lo único que hay que asumir es que tarde o temprano el dolor y su estela de luto volverán a conmocionarnos con su macabra música de txalaparta. ¿Y el Jefe del Estado? Pues, hasta Nochebuena, seguirá tocando el violón. ¿Es este el país que nos merecemos? En fin...