jueves, 28 de junio de 2007

El orgullo o la libertad desde el respeto

Ya han comenzado los festejos del Orgullo Gay en Madrid, fiestas a las que se suma este año la circunstancia de que el Europride ha escogido como sede la ciudad del plantígrado de género incierto y el madroño, algo que a nadie debe extrañar, dada la pujanza y prosperidad del barrio de Chueca. Por esa razón, el "ambiente" en el Soho español está más loco y festivo que nunca, como bien demuestra a la cantidad de actos programados.

Por todo ello, aprovecharé para dar mi opinión sobre este peculiar y colorido tema. Bien, antes de nada, creo que cualquier persona hoy en día debería tener como ejes de su pensamiento y comportamiento el respeto a la libertad y el ejercicio de la libertad desde el respeto, hablemos del ámbito que hablemos. Es decir, que me parece fetén que cada cual haga con su vida, cuerpo e ideas lo que quiera mientras respete la vida, el cuerpo y las ideas de los demás, coincidan o no con las suyas.


Dicho esto, he de decir que yo respeto a toda la gente que, dentro o fuera del armario, forma parte del colectivo gay-lesbiana (y bisex y transex), porque, en mi opinión, ejercen su libertad desde el respeto. Juzgar o prejuzgar (y "condenar") a alguien por sus preferencias sexuales me parece una majadería tan grande e insostenible como valorar o despreciar a alguien por el color de su piel, ideología o credo. Las personas son lo que demuestran ser y no lo que parecen ser, son lo que hacen y dicen y es eso y no otra cosa lo que debe ser objeto de valoración. Ser un héroe o un bellaco, un encanto o un indeseable no viene dado por con quién eliges compartir camastro, el pigmento de tu de epidermis, el contenido de tu voto electoral o la creencia en Dios o no. Y quien piense lo contrario, está en un error mayúsculo.


¿Que hay cosas hechas por gays y lesbianas que me pueden molestar? Absolutamente cierto, pero son exactamente las mismas que me pueden molestar si las hace una persona de distinta opción sexual. A saber: la mala educación, los comportamientos soeces, la falta de higiene y las estridencias (como, en mi opinión, ciertas salidas de tono del pregón de ayer). No obstante, aunque me puede molestar una persona en concreto, no por eso juzgo a todo un colectivo. Generalizar nunca es bueno y casi siempre es idiota.


Por todo ello, este bradominiano militante heterosexual, feo, católico y sentimental quiere desear a todos los implicados un feliz "Orgullo" y que, desde el respeto y con precaución, hagan lo que les salga del arcoiris, porque, para gustos, los colores.
(Este artículo ha sido publicado en Ciudadano M, en www.elmundo.es, el 29 de junio de 2007)

lunes, 25 de junio de 2007

Porque me sale de las cuotas

Por cuota. Este es el sinónimo políticamente correcto de "por narices". Y, por querer precisamente imponer algo por cuota, la industria cinematográfica patria anda bastante revuelta. Y es que un proyecto de Ley ha conseguido lo que no ha logrado el "top manta" ni la piratería online: Que casi todos los cines echen el cierre. Bueno, de acuerdo que sólo fue un día, pero acongoja un rato. La propuesta no ha gustado a casi nadie y entiendo tanto a unos como a otros, especialmente a los exhibidores. Lo malo de todo esto es que me temo que lo peor está por llegar...Básicamente, la polémica se puede resumir en que el documento alumbrado por el Ministerio de Cultura obliga a proyectar una película española o europea de cada cuatro exhibidas. Lo cual demuestra que alguien en el Ministerio de Cultura no va al cine en los últimos decenios o no comparte absolutamente el gusto del resto de mortales cinéfilos...porque si ya las películas españolas atraen poco, las europeas ni te cuento...
En España tenemos grandísimos profesionales: directores (Pedro Almodóvar, Alejandro Amenábar, Isabel Coixet, J.L.Garci...), actores (Jordi Mollá, Javier Bardem, Fernando Fernán Gómez, Alfredo Landa, Carmelo Gómez...), actrices (Carmen Maura, Paz Vega, Emma Suárez, Candela Peña...), técnicos (Javier Aguirresarobe, Reyes Abades...) e incluso actores de doblaje. Y para hacer aún mejores a todos los citados, incluso tenemos a dos fulanas infumables y un gañán muy listo, pero tranquilidad, que hoy no hablaré de Penélope Cruz, Elsa Pataky ni Santiago Segura. Como decía, en España tenemos muy buenos ingredientes para hacer un cine fetén...pero no se hace. Quizás es que es mejor llorar y poner el cazo que preocuparse por hacer cosas interesantes. Desde hace demasiados años, el 99% de las películas españolas se pueden catalogar en dos categorías: el tostón (donde van a parar la mayoría de los "dramas") y el bodrio (etiqueta característica de la comedia española desde los tiempos del "landismo"). Y todo lo que no se pueda catalogar en ninguna de estas categorías, es una rareza que, ¡oh sorpresa!, suele funcionar bastante bien en taquilla y agradar por igual a público y crítica.

Que se ve poco cine español es algo en lo que estamos todos de acuerdo. Que el cine español deja bastante que desear es algo en lo que deberíamos estarlo también, pero no es así y no lo es porque el cine español está controlado en el fondo por una caterva de caraduras, genios de saldo y esnobs de diseño, apoyada por un séquito de extraterrestres en el nirvana, comúnmente llamados "críticos". El problema del cine español no es el top manta ni la piratería internetera. El problema del cine español es su desarraigo con el sentir general del público, su nula capacidad autocrítica (como el bardo de Astérix), su gusto por un esnobismo superfluo, idiota y borreguil; y su bochornosa falta de originalidad tanto en las tramas como en las formas. Si a eso añadimos que determinadas figuras del cine patrio se ganan la aversión de una parte de la sociedad gracias a su faceta "panca-artista", pues ponte tú a animar a la gente a ver cine español. Tararí-que-te-vi. ¿Y quiénes son los primeros en sufrir al cine español? Pues, descontando a los incautos que se metan a ver cualquier película sólo por el hecho de ser española, los exhibidores. Normal que estén que trinen con el tema de la cuota.
Si los argumentos de las películas españolas no parecieran sacados de un programa como "Diario de Patricia" o ensoñaciones de un drogadicto o borracho, otro gallo cantaría. Ni dramones familiares, ni repúblicas idealizadas, ni revanchismo postbélico, ni tediosas crónicas urbanas, ni psicodelías ininteligibles, ni naderías travestidas de película, ni frikis haciendo el tonto, ni films con más palabras que imágenes. En España no se necesitan sandeces como esas. Aquí se necesita cine interesante y original. Tan sencillo como eso.

Si de verdad el Ministerio de Cultura quiere solucionar el problema del cine español, que se siente a hablar a los ojitos a los productores, directores, guionistas y actores, porque así quizás más de un bandolero con corbata y jeta con gafas de concha negra se vaya a su casa y no vuelva a salir de ella, por respeto a los amantes del buen cine. Toda la industria cinematográfica española debería dejarse del fácil e injustificable discurso victimista del artista esnob e incomprendido, porque si no, acabará como Asurancetúrix en los cómics de Astérix: apartado y detestado por los suyos.

En cuestión de arte, como es el cine, el gusto de las personas no se conquista con leyes-calzadores sino con talento y calidad, porque, a la postre, el público va a ver lo que le sale de las cuotas. Sus cuotas, no las del Ministerio, claro.

jueves, 21 de junio de 2007

Teatro, con "T" de terror

El teatro tiene ese encanto: con maestría y sutileza puede jugar con las emociones del espectador sean cuales sean: risa, llanto...y escalofrío. Ayer por la tarde tuve la suerte y el placer de ver la obra "La mujer de negro", un excelente ejemplo de cómo el teatro puede suscitar inquietud y congoja tanto o más que un buen libro de misterio o película de terror. La trama, adaptada por Stephen Mallatratt a partir de una novela de Susan Hill, es tan sencilla como sugerente: Arthur Kipps es un abogado de mediana edad que alquila un teatro y contrata los servicios de un actor para que le ayude a recrear un misterioso suceso que le ocurrió hace años...y hasta ahí puedo escribir.
La pieza, deudora del llamado "terror gótico", nos evoca el estremecimiento victoriano de maestros como Edgar Allan Poe ("La caída de la casa Usher") , Henry James ("Otra vuelta de tuerca") o Arthur Conan-Doyle ("El sabueso de los Baskerville"). Y esto ya es un enorme aliciente para ir a verla. Pero, por si fuera poco, "La mujer de negro", dirigida por Eduardo Bazo, cuenta con la presencia de Emilio Gutiérrez Caba, que, haciendo honor a sus apellidos, va camino de convertirse en el Laurence Olivier español, si no lo es ya. Verle en escena no sólo es una delicia, sino un verdadero honor. En esta ocasión, por enésima vez, vuelve a bordar su papel o, mejor dicho, sus papeles y quien vea la obra me entenderá perfectamente. Si a eso añadimos que comparte escenario con un actor, Jorge de Juan, que brilla con luz propia a la sombra de este coloso, pues ver "La mujer de negro" se convierte casi en una necesidad. Mas, si estos argumentos no son suficientes para ir a verla, déjenme destacar el espectacular y eficaz uso de los efectos de luz y sonido del que hace gala "La mujer de negro" transportándote a lugares y ambientes de lo más variopinto y preparando magistralmente el cuerpo para la llegada del escalofrío. Por último, para los indecisos vocacionales y apáticos de ocasión, sólo puedo añadir que si alguien siente un mínimo cariño por el arte dramático debería ver esta obra por el magnífico y "entrañable" juego de "teatro dentro del teatro" sobre el que gira buena parte de la trama.


Tal y como está el patio real y ficticio, asistir a representaciones como ésta debería estar prescrito médicamente. "La mujer de negro" es una obra que, huyendo de lo pretencioso, bordea la excelencia. Una sensacional oportunidad de pasar "un buen mal rato" en un teatro y disfrutar de todo lo que el arte dramático puede ofrecer hoy en día. ¿Se puede pedir más?

jueves, 14 de junio de 2007

¡Oso no! ¡Osa sí!

El oso del escudo de la ciudad de Madrid es una osa. Así, como lo leen. ¿Que quién lo dice? Pues el ilustre y excelso "Consejo de Mujeres del Municipio de Madrid". Ahí es nada. Olvídense de "El oso y el madroño" cuando hablen del emblema madrileño, si no quieren ustedes ofender a las plantígradas madrileñas y menos aún a las osas."Se ha tergiversado la historia. Muchas veces al sexo femenino se le ha ido ocultando en la historia", dice Lola López, representante de esta asociación en defensa de los derechos de la mujer y su plena participación en la sociedad. Sí señora, más razón que un santo, perdón, santa.

Para subsanar esta clamorosa injusticia ante la cual no han hecho nada ni Green Peace ni la Academia de Historia ni el Congreso de los Diputados ni la ONU, el Consejo de Mujeres ha puesto en marcha la campaña "Soy una osa", que arrancará hoy jueves a las 19 horas con un acto junto a la estatua del "os@" y el madroño de la Puerta del Sol, donde tienen previsto colocar una placa conmemorativa "como reconocimiento público de las mujeres a la OSA del escudo de Madrid, y durante largos años olvidada", según la convocatoria.

El Ayuntamiento de Madrid ya ha dicho, elegante y culturalmente, "a mí plín"; pero yo quiero apoyar vivamente esta iniciativa del Consejo de Mujeres. Era vergonzoso que un error histórico de esta magnitud perdurara en una ciudad como Madrid: miles de mujeres avergonzadas en sus hogares durante generaciones por no sentirse representadas en el escudo de su ciudad y decenas de osas llorando en silencio en los bosques por esta falta de reconocimiento. Y me da igual lo que diga cierta parte del colectivo gay madrileño. Es intolerable que Madrid esté representada por un oso que en realidad tiene ovarios, útero, y vagina. Así que quiero promover desde aquí una campaña revisionista que analice sin contemplaciones los emblemas y las estatuas y efigies que pueblen no sólo Madrid, sino el mundo entero. Que nadie se engañe: La Cibeles es una transexual sin operar; Neptuno, un "oso" chuequero en ciernes; Espartero, un eunuco; la burgalesa estatua de El Cid, una paisana de carnavales; la Estatua de la Libertad, una drag-queen en plena performance; el Cristo del Corcovado, una hippie sin depilar...En todos estos monumentos hay que colocar una placa aclaratoria bien grande, homenajeando a todos esos colectivos que se han sentido ofendidos y ninguneados durante tantísimos años. Y, en lo que se refiere a emblemas, espero ansioso que las autoridades mexicanas aclaren si la serpiente de su escudo es macho o hembra, porque me cuesta conciliar el sueño por las noches por darle vueltas al tema, y además, ya puestos, anhelo que se emita un comunicado oficial del más alto nivel aclarando si lo que mató San Jorge era un dragón o una dragona, ya que miles de seres humanos y criaturas mitológicas están en vilo por culpa de esta duda.
Y, de cara al futuro, cuando se realice una efigie o estatua de género masculino, que el autor tenga la deferencia de remarcar bien los atributos sexuales, para evitar equívocos y humillaciones.

Dicho esto, yo sólo puedo decir que estoy de acuerdo con todas esas féminas ofendidas que hoy se cuelguen la chapita o pegatina que rece "Soy una osa". ¡Qué gran verdad! El tiempo libre da alas a la estupidez.¿No tendrá la gente cosas mejores a las que dedicar su tiempo y pensamientos? Cómo está el patio madre mía.
(Este asunto ha despertado más interés del pensable. Ha sido publicado en "Ciudadano M" en http://www.elmundo.es/, con numerosos comentarios, y también en la versión impresa de El Mundo, en el cuadernillo M2, dedicado a Madrid, el sábado 16 de junio.)

miércoles, 13 de junio de 2007

...Y una botella de ron

Ron, ron, ron, la botella de ron...La trilogía cinematográfica más entretenida de la década junto a "El Señor de los Anillos" ha llegado a su fin, al menos de momento, y hora es ya de dar buena cuenta de los fantásticos rufianes que han abordado las pantallas, taquillas (la última entrega lleva recaudados 18.147.715 euros en España y 253.441.723 dólares en EEUU y eso que no supera a su predecesora) y corazones de medio mundo en los últimos cuatro años. Vaya por la proa que, en mi opinión, "Piratas del Caribe" (La maldición de la Perla Negra; El cofre del hombre muerto y En el fin del mundo) se ha ganado por méritos propios un lugar en el imaginario cinematográfico popular al igual que lo hizo en su día Star Wars, Indiana Jones o Frodo y compañía. ¿Las razones? Las analizaré a continuación:



  • Las fuentes. "Piratas del Caribe" bebe innegablemente de la atracción homónima de Disneylandia, que no en vano ha sido y es de las más divertidas y emblemáticas (y doy fe de ello). No obstante, también hay una fuente que influye sutil pero decisivamente en estas películas, especialmente en la primera "La maldición de la Perla Negra", y esa referencia no es otra que el libro "En costas extrañas" de Tim Powers, una portentosa mezcla de fantasía, aventuras y misterio cuya influencia ha sido reconocida por los responsables de las exitosas películas...y por Ron Gilbert, el creador de la quizás mejor aventura gráfica de todos los tiempos: "Monkey Island"; de ahí que las semejanzas entre este magnífico juego de ordenador y "La maldición de la Perla Negra", por ejemplo, sean más que sospechosas...Con todas estas referencias, las bases del éxito estaban servidas.


  • El director: Gore Verbinski, timonel de la trilogía, ha surcado los procelosos mares del éxito hasta en tres ocasiones y ha fondeado en la fama internacional. Extremadamente hábil a la hora de contar la historia (mérito que debe compartir con los guionistas Ted Elliot y Terry Rossio) y mezclar géneros (aventuras, misterio, comedia) ha conseguido con "Piratas del Caribe" dar el salto de calidad y notoriedad que necesitaba. No llegará a ser un cineasta mítico, pero sin duda sabe cómo hacer una buena película y contar una historia, algo con lo que tan sólo sueñan cientos de directores a un lado y otro del Atlántico...


  • El productor: Jerry Bruckheimer, uno de los nuevos reyes midas de Hollywood. Donde pone el ojo, pone el dinero y el éxito. Destinado a ser el sucesor de Spielberg y Lucas, en su faceta de mecenas cinematográfico, se ha convertido en una garantía de entretenimiento y espectáculo de primer orden y si alguien lo duda que repase sus criaturas: Top Gun, Superdetective en Hollywood, Dos polis rebeldes, La Roca, Pearl Harbor, Black Hawk derribado, C.S.I., El Rey Arturo, Sin Rastro...Incontestable.

  • La historia: Una original mezcla de géneros y personajes que tiene como elemento unificador el universo filibustero que todos hemos conocido, imaginado y añorado gracias a la literatura (E.Salgari y R.L.Stevenson), el arte y el cine. Héroes clásicos (Will Turner), antihéroes (Jack Sparrow), enemigos sobrenaturales (Davy Jones) y humanos (Lord Beckett), la "chica" (Elizabeth Swann), personajes interesantemente ambiguos (Capitán Barbossa, James Norrington y Tía Dalma)...aventuras que conectan este mundo con "el otro"...batallas a espada o cañón memorables (véase "En el fin del mundo")...lugares increíbles...y una rica telaraña de subtramas han hecho de "Piratas del Caribe" un genial cóctel con sabor a ron.


  • Los personajes: Si bien es una trilogía que nos remite a grandes clásicos del cine de aventuras filibusteril, la influencia moderna es evidente, especialmente en los personajes: El antihéroe tiene más carisma e influencia que el héroe convencional, la chica ya no es una dama-florero en apuros que necesita la ayuda de otros para salir indemne, y la mayoría de los protagonistas de la saga caminan con ambigüedad en la frontera entre lo que puerilmente se podría diferenciar como "bueno" y "malo". Coherentes pero no predecibles, emblemáticos pero no arquetípicos, los personajes de la trilogía de "Piratas del Caribe" no son un insulto a la inteligencia del espectador y sí un reflejo coherente del mundo en que vivimos. Aunque, si hubiera que resumir esta saga en un solo individuo, todos nos pensaríamos en el capitán pirata más amanerado, estrafalario, ocurrente y divertido que ha surcado los mares cinematográficos, porque, por méritos propios, Jack Sparrow se ha ganado un lugar en la iconografía popular que todos elaboramos con personajes cinematográficos. Seguro que no se amilana ante Luke Skywalker, Indiana, Terminator y compañía.

  • El reparto. Todos los actores cumplen con magistral eficacia, aunque bien es cierto que hay interpretaciones que rozan lo memorable. A continuación, analizaré brevemente a la tripulación de estas películas: Keira Knightley: es un perfume fresco y agradable para cualquier película. Orlando Bloom: Aunque lo intenten vender como un nuevo Errol Flynn, es un insípido póster de revista para quinceañeras que asegura que éstas pasen por taquilla. No es que tenga nada en contra suya, pero me divierto mucho más viéndole en tomas falsas o reportajes que cuando le veo en pantalla. Quizás sea por esos personajes tan puerilmente noños, puros y buenos que acostumbra a interpretar. No sé. Geoffrey Rush: Versátil y excelente actor, su interpretación del repulsivo y temible capitán Barbossa (trasunto del LeChuck de "Monkey Island") hizo que éste volviera de la tumba para disputar merecidamente protagonismo al trío principal. Johnny Depp: Camaleónico y magistral vuelve a bordar la interpretación de un personaje estrafalario, que hay que añadir a sus memorables Eduardo Manostijeras, Sam, Ed Wood o J.M.Barrie, por citar sólo algunos de sus geniales trabajos. Que le nominaran al Óscar por su Jack Sparrow no es, desde luego, casualidad y a quien diga lo contrario lo paso por la quilla. Los secundarios: Una película siempre tiene un buen termómetro en las actuaciones de los actores secundarios, máxime en el caso de sagas como ésta. Magníficos en sus roles, los demás miembros del reparto de "Piratas del Caribe" (Jack Davenport, Jonathan Pryce, Lee Arenberg, Mackenzie Crook, Bill Nighy, Stellan Skarsgard, Tom Hollander, Naomi Harris...) son también elementos clave del éxito de esta trilogía.


La huella de Sparrow: La repercusión de "Piratas del Caribe" sólo es comparable a la que tuvo en su día "La Guerra de las Galaxias" o, más recientemente, "El Señor de los Anillos": Libros, videojuegos, cromos, juguetes, figuras de coleccionista, homenajes en otras películas (incluso parodias)...Los filibusteros capitaneados por Sparrow no conocen barrera alguna y perdurarán en el imaginario colectivo (especialmente el infantil) durante mucho, mucho tiempo.





¿Habrá más películas? Dinero llama a dinero y tal y como están las cosas en Hollywood, sería de esperar más entregas, especialmente porque personajes como Sparrow y Barbossa pueden seguir dando mucho juego (no se puede decir lo mismo de la pareja Swann-Turner, especialmente de este último) y porque se pueden inventar decenas de tramas y aventuras nuevas. No obstante, el final de "En el fin del mundo" está lo suficientemente pensado y hábilmente mostrado como para cerrar definitivamente la saga o dejar abierta una puerta a posibles continuaciones.

¿Y ahora qué? Pues sólo queda entonar la canción "Un gran pirata soy"...y dejar que Jack Sparrow riegue mi imaginación con ron. Yo-ho, yo-ho, un gran pirata soy...

martes, 12 de junio de 2007

La Gran Logia de los Chapuzas

Hoy desviaré el punto de mira de mi blog hacia ese ejército de trabajadores natos, egregios currantes y maestros conocedores de arcanas técnicas constructoras y reparadoras. Sí, amigos, sí, hoy hablaré de los "curritos", "ñapas" o "tíos del mono" con quienes tenemos el inmenso honor de tratar en nuestra vida al menos una vez. Aunque, si bien he dicho que hablaré de este multigremio, lo haré específicamente de ese interminable colectivo que podríamos catalogar como "chapuzas" y que son los principales promotores de la negra fama del resto. Fontanería, albañilería, carpintería, electricidad...Son tantas las artes dominadas por estos referentes del esfuerzo y la evolución humana que uno no puede más que quitarse el sombrero, porque es increíble...es increíble que esos batallones de eslabones perdidos ganen más que un médico, un policía o un maestro; es increíble que esas hordas de asilvestrados tengan una formación de ciemo y un sueldo de oro; es increíble que esos neanderthales del siglo XXI prosperen tanto haciendo de la chapuza un arte y forma de vida.

A mí me da vergüenza que haya gente que se esfuerce por tener una formación lo más completa posible y que australopitecos con el mismo repertorio técnico y neuronal que el hombre de Atapuerca tengan un trabajo tan profusa e injustamente remunerado. A mí me da vergüenza que cuando discutes con algún cro-magnon de estos te replique y escurra el bulto con la suficiencia chulesca de algún maestro constructor de catedrales. A mí me da vergüenza que haya gente que trabaje de sol a sol con un sueldo mísero y estos reyes midas del despropósito trabajen una hora y descansen tres. Y es que toda la vergüenza que a mí me da es la que les falta a ese océano de holgazanes y jetas.

¿Que no hay que meter a todos en el mismo saco? Evidentemente. Por eso, voy a diferenciar entre las dos grandes categorías en las que se dividen estos adalides del despropósito técnico-artesanal:
  • Los "mandaos". Es la categoría más numerosa. Se les reconoce fácilmente por: su aspecto de náugrafo con mono, su higiene de vagabundo, mostrar unas exquisitas formas y maneras propias del paleolítico, estar genéticamente preparados para la vagancia y hablar entre ellos como si fueran filibusteros de secano, galeotes sin remo o burros tornados en seres humanos. Intelectualmente, se dividen entre los que envuelven el bocadillo con el periódico deportivo y los que se lo leen. Por lo demás, si entienden el castellano, suelen justificar sus actuaciones con frases tipo "El jefe dice que...", "Yo sólo soy un mandao..." y similares. Por último, hay que decir, que los curritos son un ejemplo de integración y globalización. A los "Pacooooooooo", "Toñoooo", "Pepeeeeeee" de antaño hay que añadir ahora a los Wilson, Mohamed, Basili y Piotr de la España de hoy. Todos ellos se entienden a la perfección y es que la holgazanería y la chapuza hablan un lenguaje universal.

  • El jefe. Por narices, es español. Años y años en el tajo le han convertido en Gran Maestre de la Tomadura de Pelo. Sin duda, nos hallamos ante unos gentlemen: Zapatos desgastados y sin brillo, vaqueros subidos hasta las tetas, camisa a cuadros y teléfono móvil adosado al cinturón como si fuera un revólver. Unos iconos del buen gusto. Se les cogería cariño por patéticos, de no ser porque estos tipos son de los mayores sinvergüenzas que pueblan el panorama laboral (descontando a la gente de las empresas de trabajo temporal y a ciertos responsables de RRHH). Mandan a sus subordinados con una chulería bochornosa y se permiten el lujo de hablar con los profanos sufridores de sus hazañas profesionales con una suficiencia que uno casi olvida que el gañán llamado comúnmente "jefe" o "encargado" difícilmente ha leído un libro en su vida o sabe contar más allá de los dedos de una mano.

¿Que te dejan la pared como si fueran las caras de Bélmez? Nada. Tira millas. ¿Que el retrete ahora parece un géiser? Tranquilo. Tira millas. ¿Que convierten tu cuarto preferido en una zona cero? Paciencia. Tira millas. ¿Que hacen un nudo gordiano con tus tuberías? Vale. Tira millas. ¿Que te agujerean el techo o suelo como si fueran bombarderos? Reflexión. Tira millas. ¿Que te dejan sin agua para que comprendas cómo se duchan y lavan en el tercer mundo? Resignación. Tira millas. ¿Que levantan cuatro veces seguidas la misma calle y se tiran cuatro estaciones para cerrarla? Normal. Tira millas. ¿Que trabajan menos que el sastre de Tarzán? Evidentemente...y tira millas.

Dicho esto, yo sólo puedo añadir que si de gente de este calibre hubiera dependido la construcción de las pirámides de Egipto o las catedrales medievales, aquellas serían una escombrera acribillada con esparadrapos y estas unas chozas pintarrajeadas trufadas de pegotes de cemento. En resumen, la Gran Logia de los Chapuzas que corroe la profesionalidad y las obras públicas y privadas hace Fidias y Gaudí a Pepe Gotera y Otilio. Y tira millas...En fin.

Dedicado a todos los "curritos" que, en cualquiera de sus actividades y sean de donde sean, se ganan el pan con dignidad y honestidad.

miércoles, 6 de junio de 2007

El fin de la mascarada

"Aquí yace la mascarada (22/03/06-05/06/07)". Esta sería una buena forma de resumir lo que erróneamente se ha llamado "alto el fuego permanente", "tregua" o "proceso de paz". Ayer, la banda terrorista ETA anunciaba oficialmente que el fuego y el horror vuelven a tener vía libre. Y lo hizo con un comunicado delirante y cobarde digno de una amante despechada...si no fuera porque ETA ha sido, en todo momento, quien tenía el control de la situación durante estos catorce meses. Así que no hay que engañarse: la voluntad de ETA de abandonar las armas y apostar por una solución pacífica ha sido, es y será inexistente siempre. Como viene siendo habitual, analizaré a cada uno de los protagonistas de esta mascarada:

  • ETA: Si alguien piensa que se puede hacer entrar en razón a esta caterva de asquerosos fanáticos asesinos, o es un ingenuo colosal o tiene cita semanal con un psiquiatra. Estos bastardos, ya empuñen pistolas o micrófonos, en el "mejor" de los casos han estudiado en esas lavanderías cerebrales llamadas "Ikastolas", pero lo más habitual es que sean inútiles redomados sin oficio ni beneficio que han sido presa fácil de la demagogia desquiciada y homicida de alguien que les aventaja en una neurona. Estos humanoides lo único que saben hacer sin armas es sembrar la discordia entre la gente de bien e intentar sacar tajada de ello, mas todos sabemos qué es lo que más prefieren hacer...y lo volvieron a confirmar ayer. Por tanto, es evidente que a esta escoria no se la convence, sino que se la vence. El único destino que se merece ETA es la cárcel. Aunque, si de mí dependiera, viviríamos una primavera de cadenas perpetuas o nichos para todos estos valientes que lo único que saben es huir de la paz y el raciocinio. La pena es que en España, a la hora de la verdad, el "Estado de Derecho" gusta de poner el tafanario en pompa ante alimañas como estos garantes del terror. En definitiva: ETA la única tregua que quería era la del Estado...para poder volver a sus fueros en cuanto se restableciera y así lo ha demostrado.

  • El señor POE: Insigne ingenuo, torpe monumental, necio de vocación...Así podría calificar a este sujeto por su manera de actuar en este asunto, tanto como Presidente del Gobierno como máximo dirigente del PSOE. Y prefiero calificarlo así porque es mejor pensar que su actuación se debe a una tara mental o a una inconsciencia incurable antes que a unas decisiones conscientes, lógicas y sopesadas, porque, si así fuera, ahora mismo algún hombre de bien debería estar dando una somanta de palos al anormal leonés. El señor POE consideró el anuncio de "alto el fuego permanente" como una oportunidad de pasar a la historia positivamente y, al mismo tiempo, asegurarse la reelección como Presidente. Todo pintaba genial, especialmente porque el PP parecía Don Quijote hablando ante una convención de ilustrados. El mayor problema es que el señor POE, como muchos otros, se tomó en serio a ETA...y de ahí la cara, fingida o no, de tonto, de niño sin juguete, que exhibió ayer en su comparecencia. Creer que la bruja se puede convertir en Blancanieves de la noche a la mañana no lo hace ni un niño...pero el señor POE sí. Coquetear políticamente y tener gestos bondadosos (De Juana Chaos, ANV, reuniones con Batasuna) con asesinos y quienes les apoyan no lo hace nadie en su sano juicio...pero el señor POE sí. Intentar colgarse una medalla a expensas de dejar respirar a un grupo de terrorista que se encontraba asfixiado no lo hace alguien normal...pero el señor POE sí. El resultado de este "buenrollismo" gubernamental es demoledor: En materia de terrorismo: ETA vuelve a contar con dinero público en sus arcas (merced a los ediles electos de ANV), más armas en sus manos y más efectivos en su nómina. Gracias a la estúpida e incomprensible magnanimidad del señor POE, ETA, al igual que De Juana Chaos, vuelve a estar en forma. En materia política: La idea de mermar el peso electoral del PNV, convertir al PSOE en la clave política de Euskadi y hacer de ANV una especie de ERC con la que poder llegar a entendimiento ha tenido tanto éxito como la travesía del Titanic, pero, eso sí, ha montado un belén en el País Vasco y Navarra que a saber cómo acaba...En materia "personal": El Presidente se ha quedado sin su mejor estandarte de cara a la sociedad y principal argumento contra la oposición. En definitiva: La mayor estupidez de Aznar se llamó "Iraq". La del señor POE, "ETA".

Ayer, 5 de junio de 2007, se acabó la mascarada: ETA explicitó qué es lo que quiere realmente, Batasuna y ANV demostraron cuan en contra de la violencia están, y el Gobierno (en las personas del señor POE, Pérez Rubalcaba y Fernández Bermejo) viró el timón hacia la ruta que nunca debió haber abandonado, demostrando que lo que han hecho todos estos meses estaba destinado únicamente a complacer a una banda de terrorista. La jugada de ETA ha sido funestamente maestra: La sociedad y la clase política están desquiciadas por la discordia; el Gobierno, en entredicho; el Presidente, en sus horas más bajas; y ella, plenamente operativa. ¿Y ahora qué?

Lo primero de todo, evitar equívocos:
  1. ETA es la única responsable de sus actos...y siempre lo ha sido. Quien sólo sabe imponerse con el miedo y el dolor no admite tutelas ni acuerdos.


  2. El señor POE es el principal responsable de que ETA se haya recuperado porque sus decisiones, ingenuas o no, así lo han posibilitado.


  3. No es tiempo ahora de que la clase política se enzarce en una reyerta de "la culpa es tuya" ni de rentabilizar política o gubernamentalmente posturas "victimistas". Es hora de recuperar el tiempo perdido y erradicar a ETA de la faz política y social.

Dicho esto, sería lógico esperar una oleada de dimisiones y disculpas del más alto nivel, pero como estamos en España, lo único que hay que asumir es que tarde o temprano el dolor y su estela de luto volverán a conmocionarnos con su macabra música de txalaparta. ¿Y el Jefe del Estado? Pues, hasta Nochebuena, seguirá tocando el violón. ¿Es este el país que nos merecemos? En fin...

jueves, 24 de mayo de 2007

¡Qué país!

Hay dos noticias que me han dejado asombrado en los últimos días y aún me dura el estupor, pero, como el patio está ya lo suficientemente caldeado merced a la campaña electoral, me las tomaré con humor y así las analizaré.

La primera de ellas es que el Ministerio de Educación ha publicado una guía didáctica para la asignatura Educación para la ciudadanía llamada "Educar en valores". Bueno, hasta ahí todo "normal", descontando que la asignatura es tan innecesaria como ingenua en sus planteamientos. La aberración y el sonrojo viene cuando se descubre que entre las lecturas recomendadas para el tema de la homosexualidad y la homofobia, la institución dirigida por una enjuta señora con pelo de fregona sugiere "Alí Babá y los 40 maricones". Aquí, antes de sentir profunda vergüenza, cualquiera puede sonreír por dos motivos: Uno es el peculiar "homenaje" al cuento infantil; el otro, constatar la paradoja de utilizar un libro con el término "maricones" en su título en el contexto de una asignatura que, entre otros objetivos, tiene el de fomentar el respeto y la educación en general, y, en este caso, a los homosexuales. Guasa tiene, eso sin duda, pero, el bochorno es innegable, máxime cuando uno ve el contenido de la obra que tendrían que leer las criaturitas. Lógicamente, en un alarde de valentía torera, el Gobierno se ha desentendido de la polémica y ha culpado de este apestoso asunto al anterior Ejecutivo de Aznar. Si sigue así, el Gabinete del señor POE no tardará en culpar a Aznar del hambre en el mundo, el calentamiento global, y la explosión de Chernobyl. En fin.


Volviendo al tema, puestos a fomentar la tolerancia universal y concienciación cívica y siguiendo esta interesante línea abierta con "Alí Babá y los 40 maricones", sugiero al Ministerio de Educación que incluya nuevos recursos didácticos como los siguientes: Proyección de películas como "El Cid", con Charlton Heston, para aprender a aceptar y convivir con los magrebíes, "Murieron con las botas puestas" con Errol Flynn, donde se muestra explícitamente el respeto por los nativos norteamericanos; o "Terminator", al objeto de constatar cómo se puede solucionar cualquier problema diplomáticamente. Lógicamente, también deberían incluirse obras literarias fácilmente comprensibles por los chavales: Nada de Shakespeare ni Quevedo. Que la ministra Cabrera encargue los siguientes títulos: "Blancanieves y los siete dotados: El físico en el sexo no importa", "La Bella y la Bestia. La zoofilia también es una opción", "Alicia en el país de las putas. Defensa de la prostitución", "Vida y andanzas del Duque de Feria", "Dejad que los niños se acerquen a mí" de Michael Jackson, "Torquemada o la tolerancia", "El calentamiento global. Memorias ecológicas de una actriz porno"...y tantas y tantas obras que se convertirían en libro de referencia educativa en el país de POE. Con esta exquisita formación, sin duda los infantes saldrán de las escuelas con sobrada preparación para ser tertulianos de "Crónicas marcianas", concursantes de "Gran Hermano", frikis de saldo o papanatas antisistema.


En un país donde existieran un Gobierno honrado y unos políticos con vergüenza, la noticia arriba citada habría ocasionado una cascada de dimisiones. Pero esto es España, el país por excelencia del pelotazo, el conchabeo, el tráfico de influencias y donde un individuo como el señor POE puede llegar a Presidente del Gobierno. ¿Qué cabe esperar de un país así? Pues que elijan como "Español de la Historia" a mi amigo Juan Carlos I. Y esta es la segunda noticia que quería comentar. Ni Cervantes, ni Picasso, ni Colón, ni Dalí, ni Ramón y Cajal, ni Goya, ni Severo Ochoa, ni Quevedo, ni Gregorio Marañón, ni leches. El mejor español de todos los tiempos, Juan Carlos I. Di que sí. Con un par. Yo...¿qué quieren que les diga? Si se trataba de elegir a un gigantón entrañablemente "simple" (por ser educado), pues está Fernando Romay. Si se trataba de elegir a un goliat español, brillante y admirado merecida e internacionalmente, está Pau Gasol. Y si se trataba de elegir a un cómico de altura, está el genial Tip. Claro que, si se trataba de elegir a un tío alto a quien hacer la pelota y poner una alfombra de babas doquiera que pise, ese es Juan Carlos I. Y no les digo nada si uno revisa la lista de los "elegidos" por los españoles como los mejores compatriotas de nuestra historia...Es para enclaustrarse en casa y leer con devoción "Alí Babá y los 40 maricones". ¡Qué país!

martes, 22 de mayo de 2007

El peligro viene del aire

Yo, cada día que pasa, me parezco más a los galos de Astérix, pues tengo un creciente pánico a que el cielo caiga sobre mi cabeza, aunque sea en forma de excremento. Y es que yo no sé a quién se le ocurrió poner como símbolo de paz y concordia universal a un animal que es lo más parecido a un "antisistema" con alas. Efectivamente, me estoy refiriendo a las palomas, esa plaga de ratas aladas que ya sea en grandes urbes o en modestos pueblos no tienen ningún problema en bombardear con sus heces edificios, monumentos, balcones, repisas y transeúntes. Como la Parca, las palomas todo lo igualan con sus evacuaciones: defecan sobre el millonario y el pedigüeño, sobre el anciano y el niño, sobre el hombre y la mujer, sobre el monumento y el asfalto, sobre la catedral y la "casa okupa", sobre el coche y el viandante...nada escapa a estos escuadrones de esfínter certero.

Yo no sé en otras ciudades, pero en Madrid, especialmente en mi barrio, me paso más tiempo esquivando heces de paloma que de perro y, honestamente, miro con recelo y temor a los árboles, las farolas y las marquesinas, por miedo a estar en el punto de mira de una paloma. Estos desgraciados animales han echado a perder más monumentos que todos los iconoclastas bizantinos y protestantes juntos y tienen una falta de respeto tan universal que ríete del anarquismo de Proudhon, Bakunin y compañía. Da verdadera lástima contemplar fachadas, estatuas y coches acribillados por este sucedáneo animal de la "Legión Cóndor", que deja "Guernicas" doquiera que van. Bromas aparte, los perjuicios que las palomas ocasionan no son cosa baladí y se extienden desde el ámbito arquitectónico hasta el sanitario. Para mayor información de este tema, les emplazo a que consulten tres interesantes webs: Ibertrac, Palomatec y la del Ayuntamiento de Alicante.

En fin, me hace gracia que se dé la murga a los propietarios de perros para que controlen dónde miccionan y defecan sus mascotas y luego la ciudad sea alegremente fruto de la diarrea colectiva de las palomas. Me es indiferente lo que digan los grupos ecologistas. Las palomas son una plaga repugnante y hay que erradicarlas o diezmarlas sea como sea. Me da igual si llenan Madrid de halcones y águilas, si las matan a tiros o las esterilizan, pero cuantas menos palomas vea, mejor. Yo no tengo por qué aguantar a esos bombarderos fecales ni ver con buenos ojos que se cisquen en los mejores monumentos de mi ciudad. Ni bonitas ni entrañables: las palomas son asquerosas. Y menos mal que el primer domingo de Pentecostés fue hace muchos, muchos siglos, porque, de ocurrir hoy, la Virgen y los Apóstoles al ver a la paloma de marras se habrían puesto a cubierto y entonces no existiría ni Iglesia ni nada de nada. ¡Muerte a las palomas!

lunes, 21 de mayo de 2007

La fascinación del mal

Este fin de semana se ha estrenado en España "Zodiac", la última película del magnífico director David Fincher y que vuelve a la senda que abrió en 1995 con la soberbia y acongojante "Seven", una verdadera obra maestra del thriller, quizás incluso por encima de la excelsa "El silencio de los corderos". En esta ocasión, Fincher vuelve al turbador mundo de los asesinos en serie o "serial killers", haciendo eje de la trama al misterioso "Zodiac" o "Asesino del Zodiaco", que a finales de los '60 atemorizó a toda California con cuatro asesinatos y un rosario de cartas dignas de las del asesino en serie más famoso de la Historia: Jack el Destripador. Habida cuenta de mi cinefilia y mi afición por la criminología, abordaré esta película desde ambas ópticas.

"Zodiac", en mi opinión, es una película dramática con envoltorio de thriller. Su mayor aliciente argumental es que está basada en hechos reales y quizás ese es también su lastre más significativo, pues Fincher hace una reconstrucción tan magnífica y detallada que dilata en exceso el metraje del film y, en algunos momentos, llega a liar al espectador con tanto nombre y fecha. Se podría analizar de la siguiente forma:
  • Es un documental ficticio de unos sucesos históricos realizado por un maestro del suspense. En "Zodiac", Fincher demuestra una vez más que es un genio en la creación de ambientes y atmósferas propicias para el respingo del espectador, pero creo que si el argumento hubiera sido total y absolutamente ficticio habría exhibido la genialidad que le encumbró en "Seven". Esta vez, el director sacrifica el habitual modelo de "película con asesino en serie" para hacer una sutil pero inteligente reflexión sobre la fascinación por el mal, especialmente peligrosa cuando se transforma en obsesión, como les sucede a los protagonistas.

  • Como puntos fuertes del film, además del excelente trabajo de documentación que rezuma, hay que citar la creíble recreación de los años '60, '70 y '80 , el comienzo de la película (con un ritmo idóneo en la primera hora) y las interpretaciones, más que dignas en su inmensa mayoría (destacando al soberbio Robert Downey Jr y al convincente Mark Ruffalo).

  • En cuanto a sus puntos débiles, y continuando con los actores, he de mencionar a Jake Gyllenhaal, a quien le da igual la película en la que esté porque siempre tiene esa cara de pasmado falto de sueño, síntesis de una interpretación insulsa por más que se esfuerce (si es que lo hace); no obstante, el principal problema de esta película es su metraje (158 min) que, unido a un ritmo lastrado por la minuciosidad, hace que el film empiece a coquetear con el aburrimiento y el empacho, especialmente para aquellos que ya conocíamos el desenlace de los sucesos reales en los que está inspirado. En resumen, "Zodiac" es una interesante película sobre un asesino en serie que decepcionará a quienes esperen un nuevo "Seven".
Cambiando de enfoque y retomando la fascinación por el mal que suscita un asesino en serie, hablaré ahora como aficionado a la criminología en general y los asesinos en serie en particular. Para no demorarme en exceso, recomiendo a cualquier persona interesada en ampliar o entender algunos de mis comentarios que pinche en los diferentes vínculos que verá en lo que queda de artículo. Y ahora, proseguiré, intentando ser lo más sintético posible:
  • La mente humana. Es una fuente innegable de curiosidad y atención y,como con tantas otras cosas en esta vida, es su lado más siniestro el que más acrecienta el interés por estudiarla y comprenderla. De ese tenebroso lugar es del que surgen los asesinos en serie.

  • ¿Nacen o se hacen? Sin duda, los asesinos en serie "se hacen". ¿De qué depende? Pues esencialmente del entorno familiar y social en el que hayan crecido. ¿Cuándo se forja al asesino en potencia? En la niñez y adolescencia y es por eso por lo que el estudio de esas etapas arroja muchas respuestas sobre las motivaciones de los serial killers.¿Cuál es el detonante? En la mayoría de los casos, siempre existe un importante componente sexual, ya sea por alguna experiencia traumática en ese ámbito o por algún complejo o prejuicio, el placer o el impulso asesino de estos psicópatas es una versión desquiciada y aberrante del placer sexual de la gente corriente.

  • Iconos negativos. Los asesinos en serie se han convertido en unos iconos negativos del género humano pero con un poder de fascinación social comparable al de iconos positivos (estrellas de cine y música, políticos, etc). Quien más y quien menos conoce o le suenan ligeramente nombres como Ted Bundy, Wayne Gacy, Henry Lee Lucas, Ed Gein, Jack el Destripador, Erzsebeth Bathory, Gilles de Rois, o nuestros Romasanta y "Asesino de la Baraja". Todos ellos, ya sean contemporáneos o antiguos, asesinos en serie. ¿Cómo una persona se convierte en un monstruo? ¿Cómo se puede detener a alguien así? ¿Por qué actúan y piensan de esa forma? ¿Estas y otras preguntas son las que rodean de un seductor halo de intriga a estos auténticos depredadores humanos, apóstoles de pesadillas y hedonistas del mal.

  • ¿Por qué tienen tanta fama? Además del morbo y espanto que pueden despertar sus andanzas (enfocadas en muchos casos precisamente a alcanzar una dantesca notoriedad), la fama de los asesinos en serie proviene de esa actitud tan inconcebible para una persona normal: se sienten y actúan al margen de la cordura, la piedad, las leyes y las convenciones sociales que todos respetamos y es eso precisamente lo que más "seduce" de estos asesinos, suscitando en la gente normal la innegable sorpresa y, en algunos casos, la insana admiración. En el fondo, el asombro que provoca un asesino en serie no es más que una pregunta que nos hacemos a nosotros mismos "¿Cómo ha conseguido liberarse de todo?" Porque, en el fondo, ellos son tan "personas" como nosotros...Todo varía en función de condicionantes. Nada más.

  • La fascinanción del mal. Queda claro que el mal, en su vertiente más depravada y criminal, genera tanta inquietud como interés y fascinación. Y eso es lo que les ocurre a los protagonistas de "Zodiac": tanto el asesino como los investigadores están seducidos y cautivados por el mal hasta la obsesión, aunque bien es cierto que desde ópticas y actitudes diametralmente opuestas pero igualmente contraproducentes.

  • El mal no se puede dominar pero sí se puede conocer y, gracias a ello, evitarlo o prevenirlo. En el caso de los asesinos en serie, como por ejemplo Zodiac, conocerlos y comprenderlos es el requisito fundamental para detenerlos.

  • Para quien quiera conocer un poco más y mejor a estos monstruosos criminales, recomiendo dos excelentes libros de verdaderos expertos en la materia: "Asesinos en serie" de Robert K. Ressler (auténtico cazamonstruos de fama mundial) y "Diccionario de asesinos" del gran Francisco Pérez Abellán.
Por último, como decían en "Canción Triste de Hill Street": Tengan cuidado ahí fuera.

domingo, 13 de mayo de 2007

Horrorvisión: Europa da el cante

Anoche me sumé a ese grupo de frikis valientes, masoquistas catódicos, melómanos de dudoso gusto y coprófagos televisivos que ven "Eurovisión". Sí, hay días en que tengo que demostrar mi valentía a través de las tragaderas. En fin. La principal conclusión que saqué es que los únicos espectáculos de entretenimiento que Europa puede organizar decentemente son la Eurocopa y el Eurobasket. En lo referente al también llamado "Festival de la Canción Europeo", lo mejor que se puede decir es que es una exhibición espectacular de que, cuando el ser humano se lo toma en serio, puede llegar a ser el ser vivo más decadente, bochornoso y hortera. Desconozco en qué momento en Eurovisión se ha pasado de ir a cantar a dar el cante, pero, por lo visto ayer, debe ser la norma de los últimos años.

Haciendo memoria, cualquiera sabe que Eurovisión nunca ha sido un compendio de talento musical y gusto estético, pero es que...lo de anoche es para echarse a temblar. A mí me asaltan las siguientes dudas, que lanzo al aire para que quien quiera las responda: ¿Es un requisito esencial para quedar en los primeros puestos que la persona que envíes como representante sea o parezca homosexual, travesti o transexual? ¿Es condición indispensable que salgas al escenario vestido por tu peor enemigo? ¿Qué clase de enfermos mentales o anarquistas melódicos componen las letras? ¿A santo de qué hay que hacer coreografías que sólo se justificarían por estar bajo los efectos del alcohol o las drogas?

En cuanto a las votaciones, lo más claro (y lo peor) que se puede decir de ellas es que cualquiera que siga Eurovisión en los últimos años puede adivinar antes del concurso, desconociendo los representantes y las canciones, quién va a votar a quién. Que este evento sirva como excusa para el fornicio virtual con dimensiones de orgía entre países limítrofes pues no deja de ser chocante y sonrojante. Vamos, que da igual si Estulticia del Norte ha mandado a Eurovisión a un hermafrodita con un gallinero en las cuerdas vocales, vestido como un marciano de serie B y maquillado como una fulana barata, porque Estulticia del Sur le va a votar y hacer la ola seguro.

Así pues, ¿dónde está la emoción del concurso? Muy sencillo. Lo excitante del concurso es descubrir quién rebasa el récord de vulgaridad y quién atenta más flagrantemente contra la vista y el oído. Dicho esto, habría que pensar seriamente renombrar el evento, para lo cual sugiero "Europa unida contra la música", "Festival Europeo de la canción bochornosa" o "Yo soy rar@ 2008".

En cuanto a lo ocurrido anoche, pues poco más que añadir a lo ya dicho: Ganó una versión lésbica de nuestra Maribárbola en dura pugna con el primo ucraniano de Javier Gurruchaga y España, pese a mandar a lo más hortera del panorama ¿musical? patrio, quedamos en el 20º puesto. Para años venideros, ya sabemos qué tenemos que enviar como representante si queremos quedar en el podio eurovisivo: Suprimamos pretenciosos y cutres programas ad hoc y, en lugar de eso, el día del Orgullo Gay, a la primera persona que lance un gallo, la cogemos, la vestimos de faralaes galácticos y tendremos serias posibilidades de ganar en Eurovisión 2008.

¿Es que anoche no se vio nada que mereciera la pena? Si hablamos de Eurovisión, sí: las representantes rusas (¡Matriuska mía!). Y, si no hablamos de horteradas televisadas, también: En Telemadrid ofrecieron la excelente película "Las Amistades Peligrosas". Y es que todo en la vida es cuestión de tener buen gusto...

jueves, 10 de mayo de 2007

Moñarcas

Ni monárquico ni Juancarlista ni adulador ni lector del "Hola". Yo soy tan fan de la monarquía como Robespierre de Luis XVI. Así que se pueden hacer una idea de mis reales simpatías. Y habrá quien diga que por qué yo, que de republicano (en el sentido izquierdista, iluso y demagogo que se tiene hoy en día) tengo lo mismo que de culturista, afirmo estas cosas. Bien, para eso escribo este artículo.



Para empezar, me parece que apoyar la institución monárquica en el siglo XXI es un delirante ejercicio de celo arqueológico, necrofilia política o masoquismo inexplicable. En mi opinión y hablando en términos generales, la monarquía, como institución políticamente útil y referente social, tuvo su razón de ser en la Edad Media, pero a partir de ahí los reyes derivaron en una suerte de elementos decorativos que un país tenía (o no) que heredar de generación en generación. Como todo en decoración, hubo quienes defendieron que una persona con corona era lo más "in" y otros que pensaron que el estilo retro ya no se llevaba y que el único trono útil era el retrete. A los primeros, se les conoce como monárquicos y a los otros se les denomina republicanos.


En el caso español, los entronados constituyen un compendio a medio camino entre el esperpento y la chirigota. Repasando la Historia desde Isabel y Fernando, es difícil tener una nómina de reyes más funestos, frikis o ineptos. Comenzó con los Reyes Católicos, una suerte de dúo Pimpinela pero con un historial a sus espaldas que ríete de Vito Corleone; luego, como los grandes clubs de fútbol, optamos por la importación (costumbre que repetiríamos en 1700, 1808 y 1870) y así llegó Carlos I, un guiri hijo de una necrófila castellana y un putero belga que jugó al Risk con medio mundo de tablero mientras disecaba la economía española; después vino su encantador hijo, Felipe II, un ultra que decidió suprimir la palabra "cultura" de la lengua castellana; y a partir de ahí encontramos a una caterva de monarcas cuyo mayor mérito fue ser retratados por Velázquez o Goya, porque, por ejemplo, que te recuerden como "Ah, sí, el de la Puerta de Alcalá"...en fin. Ya en el siglo XIX, España tuvo como rey a uno de los mayores bellacos que ha conocido la península (y mira que ha conocido muchos): Fernando VII, vil persona y peor monarca que dejó el trono a una elefanta que puso el país patas arriba con las Guerras Carlistas, mientras se pasaba por las enaguas a cualquier cortesano que no fuera el manflorita que tenía por esposo. Después de esto coronamos a un italiano al que tratamos a palos, a un gafado cuyo verdadero padre era vete a saber quién, y a un amigo de los regímenes dictatoriales. En resumen, casi una veintena de monarcas distintos en sus virtudes pero que, en su mayoría, comparten idénticos defectos: zotes de solemnidad, engreídos de vovación y golfos de afición. Y es que un Rey ha de vivir para su país, no de su país.


Respecto a la "familia real", en términos genéricos, se puede decir que está constituida por: Rey/Reina, que es quien lleva la corona. Rey/Reina consorte, que es quien lleva el segundo plano y, en algunos casos, los cuernos. Hereder@, quien tiene un papelón y por eso se le mima mucho. Infantes/Infantas, cuya razón de ser es básicamente hacer bulto en fotos y reuniones familiares, así como comerse marrones. L@s consortes, personas que elevan a escalan palaciega el concepto de "braguetazo". Los críos, reminiscencias de los enanos inmortalizados por Velázquez, sirven para hacer gracietas ante la audiencia. Los bastardos, curiosos personajes que se dan a conocer cuando muere un rey y viven de biografías no autorizadas que rozan la ciencia-ficción. Los amantes y las queridas, ¿quién? No, no, habladurías...Hablando ya de forma más concreta y en lo que se refiere a la familia real española, hay que destacar que es un ejemplo de discreción y mesura, al menos comparándola con otras familias regias europeas como los Windsor, la telenovela de más éxito en Gran Bretaña durante décadas; los Grimaldi, quienes encabezados por la princesa Alberto gobiernan un principado de playmobil; o los monarcas de Noruega, cuyos vástagos se han casado con una ex-yonqui y un escritor filonazi. Así que podemos considerarnos muy afortunados.


Y cerrando ya mi repaso y centrándome en los Reyes actuales he de decir que, salvo casos muy concretos, no tengo animadversión por ningún miembro de la Familia Real y,en el caso particular de Su Majestad la Reina Sofía, tengo que reconocer que siento una especial simpatía. Dicho esto, es hora de hablar de Su Majestad el Rey Juan Carlos I. Como Jefe del Estado, creo que la mejor definición que puedo dar es que, para mí, es un hombre enormemente listo que sabe muy bien cuándo hacerse el tonto pero no cuándo omitir alguna tontería. Como monarca, creo que es un Borbón de manual, que honra permanentemente las virtudes y vicios de sus ancestros...y no diré más. Como persona, Juan Carlos I parece, y digo parece puesto que no le trato, un hombre campechano, espontáneo y con tanta naturalidad que a veces se olvida de "quién es". Yendo a lo que importa, pienso que Juan Carlos I ha sabido perfectamente cómo llegar y mantenerse como Rey. Y estaría genial que fuera tan efectivo y brillante como Jefe del Estado, porque, a mí, personalmente, me parece que un Jefe de Estado está y se le paga para algo más que leer discursos aburridísimos, fomentar el zapping en Nochebuena, o proporcionar anécdotas graciosas a la prensa y que no me venga nadie con lo de que si la monarquía parlamentaria esto o lo otro. Yo quiero recordar con orgullo a un Rey que hizo bien su papel como Jefe de Estado y no como una persona que fomenta chascarrillos humorísticos que comienzan "¿Sabes la última del Rey?". Tal y como está el patio español, lo último que necesitamos es que el Jefe del Estado se dedique a matar osos borrachos, protagonizar leyendas urbanas o comandar "El Bribón". El problema es que, de un tiempo a esta parte, cada vez que ejerce de Jefe de Estado, a uno le entran ganas de que pase todo el día anquilando plantígrados mamaos o yéndose Dios sábe dónde de visita privada...


¿Por qué hago tanto hincapié en la importancia de la Jefatura del Estado? Pues porque ese es un cargo que, a diferencia del de Rey, está muy lejos de estar obsoleto y es vital en los tiempos que corren y más en un país como España. Para mí, la monarquía y todo lo que ella implica está o debería estar muerta y enterrada, pero soy consciente de que vivo en un país que paseó el cadáver de uno de sus mayores héroes o que tuvo una reina que atufó la geografía española con un regio ataúd. A mí, me es totalmente indiferente si los monarcas acaban como tales como los Romanov acabaron como zares, porque toda evolución implica una extinción; aunque, puestos a finiquitar, que empiecen por babosos aduladores como Jaime Peñafiel o Luis María Ansón. Dicho esto, yo no quiero reyes a los que dedicar una absurda veneración, ni que protagonicen almibarados programas ni sean portadas de revistas del corazón, ni ante los cuales tenga que babear, ni que sean improvisados cómicos de pueblo en reuniones internacionales. Yo quiero un Jefe del Estado del que sentirme orgulloso. En definitiva: ¿Sobra la Monarquía en España? Para mí, sí. ¿Sobra la Jefatura del Estado? No, en absoluto.


Por último, acabaré este artículo con una rectificación: Comenzaba diciendo que no soy monárquico y no es cierto. Hay tres monarcas que cuentan con mi total admiración: el legendario Leónidas I de Esparta y los fantásticos - nunca mejor dicho - Rey Arturo y Aragorn de Arnor y Gondor. Y punto.

lunes, 7 de mayo de 2007

Churras con merinas

Sabido es por todos que no es sabio ni, en ocasiones, prudente mezclar churras con merinas, se hable de lo que se hable. Igualmente, no es sabio ni loable morder la mano de quien te da de comer. Y si incurres en ambos errores, es mejor que te abroches el cinturón, por te espera una travesía movidita. Así pues, el artículo de hoy lo dedico a un colega bloguero, Javier Pérez de Albéniz que, hasta el momento, escribe un blog de crítica televisiva en la versión online del periódico El Mundo. De este buen señor, hábil y mordaz, he tenido la suerte de leer en "El descodificador" muchas y brillantes críticas televisivas, desternillantes unas, demoledoras otras. Pero, de un tiempo a esta parte, sus críticas siguen siendo tales, pero no televisivas puesto que su punto de mira está cambiando sorprendentemente hacia objetivos políticos. Desconociendo los motivos de este viraje, mi perplejidad es absoluta: En un blog como el suyo esperas que critique u opine sobre tal programa o cual serie y no que el autor se meta en vergeles políticos. Pero eso es lo que Javier Pérez de Albéniz viene haciendo en sus últimos artículos.

Ya avisó hace escasas semanas con dos artículos (El increíble hombre menguante y Hombres pobres, hombre rico) de que Mr. Hyde estaba a punto de hacer aparición, la cual tuvo lugar el pasado 4 de mayo con el asombroso artículo "La derrota de los embusteros", donde dedicaba buena parte de sus palabras a repartir una inusitada estopa política y mediática, con el pretexto de comentar un programa de Cuatro a propósito del juicio del 11-M y presentado por Iñaki Gabilondo. No entraré aquí a valorar el calibre de las críticas políticas vertidas por el señor Pérez de Albéniz, pues ya lo hice en el lugar apropiado: su propio blog. Lo que sí quiero criticar aquí abiertamente es el uso erróneo (consciente o inconscientemente) de un medio o forma de comunicación que tiene por objetivo una cosa y acaba haciendo otra. Quiero decir que hablar de política o dejar traslucir un mensaje o valoración política en un blog destinado a la crítica televisiva me parece mezclar churras con merinas. Es tan delirante como hablar de física cuántica en un blog culinario o tan aprovechar un programa deportivo radiofónico para poner a parir incendiariamente a un Gobierno...


Pero el error de Javier Pérez de Albéniz consiste además en morder la mano de quien le da de comer. En el citado artículo, las afirmaciones que el señor Pérez de Albéniz hace respecto al 11-M y su repercusión mediática me hace pensar que o no lee "El Mundo" habitualmente o bien que le gusta tocar los cascabeles a sus jefes, al estilo de Bruto con Julio César. Si no comparte la línea editorial del periódico o no está de acuerdo con el tratamiento que hace del 11-M (pues eso es lo que se deduce de lo que dice), el señor Pérez de Albéniz debería tener la gallardía moral y la honradez profesional de comentárselo al director del periódico o al responsable de su edición on-line o bien presentar su renuncia a este trabajo.


No estoy criticando su opinión ni censurando su ejercicio de la libertad de expresión. En absoluto y quien diga lo contrario es un necio, o un demagogo o ambas cosas. Lo que critico es la incoherencia conceptual y profesional que lleva a que en un blog de televisión se hable de cuestiones ajenas a ese medio de comunicación. Afortunadamente, vivimos en una época en la que existen multitud de herramientas y plataformas que permiten opinar sobre lo que sea con total libertad, como es buen ejemplo este blog. Si lo que Javier Pérez de Albéniz es hacer crítica política, estupendo, que abra un blog de política, pero que no utilice la televisión como excusa para ello, pues está quedando a la altura dudosamente honorable del lobo transformista de Caperucita o del ovejil Ulises escapando de la cueva del cíclope. Y si no le gusta lo que hace o dice el periódico que le paga, no pasa nada: cualquier persona es libre de elegir dónde y cómo trabajar. En cuestiones de lealtad a tus superiores, el artículo "La derrota de los embusteros" es comparable a una "Loa a Jesucristo" de Judas Iscariote, "Con cariño, César" de Bruto o "Leónidas, mi héroe" de Efialtes. Así que, señor Pérez de Albéniz, un poquito de decencia profesional, que para poner el cazo seguro está raudo y presto...


Yo ignoro lo trastienda de esta actitud (aunque algo huele a podrido en Dinamarca que diría el clásico) pero es lógico esperar que se produzcan "novedades" en "El descodificador", ya sea en el tono o en la firma. Por lo pronto, lo mejor es que Javier Pérez de Albéniz y su colega Borja Hermoso hablen con libertad y sinceridad de lo quieran...pero donde deben hacerlo, porque ningún medio de comunicación debe ser lugar de emboscadas.