miércoles, 31 de enero de 2007

Cinecrológicas


Son muertes silenciosas, discretas, eclipsadas. Ausencias que notas con pesar al cabo de un tiempo. Desde hace pocos meses, hay en Madrid un rumor de marquesinas enmudecidas, taquillas cegadas y patios de butacas ahogados en un espeso y oscuro silencio. Hablo de cierres. Hablo de nostalgia, dolor y olvido. Hablo del cine y los cines.
 
Hace años, echaron el cierre los cines "Carlos III", en la plaza de Colón, "Madrid", de la Plaza del Carmen, y el "Imperial", en Gran Vía. Posteriormente, siguieron esa senda el "Azul" y el "Rex", también de la calle del ocio madrileño por antonomasia. Hace pocos meses, el cine "Tívoli" de la calle Alcalá puso el "Cerrado" en sesión continua. No ha muchos días, su vecino de calle, el entrañable cine "Benlliure", apagó sus luces para siempre. Y ya se anuncia el canto del cisne para otros templos cinematográficos como el "Avenida" y el "Palacio de la Música", de Gran Vía. Y estos son sólo unos ejemplos.
 
¿Los motivos de estas desapariciones? Unos dicen que el efecto dañino de la piratería (a ras de suelo o de pantalla), otros el desinterés del público...Lo cierto es que desde que el Ayuntamiento de Madrid modificó la legislación en 2005, permitiendo el cambio de uso urbanístico de los cines, se despertó una fiebre digna de cualquier partida del "Monopoly" y muchos empresarios han dicho o están a punto de decir "Vendo, vendo". Y donde hubo cines, veremos macrotiendas de ropa, centros comerciales y, en el caso del Benlluire, una librería Abac. Yo no entraré a juzgar esto, porque de todos es sabido que poderoso caballero es Don Dinero. No obstante, creo que se deberían tener en cuenta otros factores, como son el progresivo encarecimiento de las entradas (ahora mismo, cuestan 6,5 euros), que empuja a determinados sectores del público bien a no ir al cine, bien a abrazar la religión topmantista, y el hecho de que gran parte de la oferta cinematográfica deja mucho que desear desde hace tiempo, pero siempre hay público para cualquier tipo de película, por tanto, no sería tanto un problema de oferta como de distribuir sensatamente los films.
 
Sea como fuere, ha comenzado una diezma de la que es difícil vislumbrar el final. Los datos hablan por sí solos:
  • De las 584 salas que llegó a tener Madrid, ahora hay 29.
  • En el centro de Madrid han cerrado un total de 15 salas ("Madrid", "Avenida", "Gran Vía", "Imperial", "Azul", "Rex", "Bilbao", "Cristal", "Alcalá Multicines", "Carlos III", "Benlliure", "Tívoli", "Cedacedos", "Novedades"...).
  • De los 10 cines que había en Gran Vía en 2002, sólo quedan 4.
  • Los nuevos usos de las salas que han cerrado son: hoteles, tiendas (Ej: "Azul"/Springfield, "Imperial"/Sfera), discoteca, nada (Ej:"Madrid", "Rex"). Son muy pocos los que han optado por transformarse en teatro, posibilidad que permite la normativa y a la que se han acogido el "Lope de Vega", "Coliseum", "Gran Vía" y "Amaya".
  • Futuras "defunciones": El "Palacio de la Música", de Gran Vía, ya ha solicitado el cambio de actividad, y se rumorea que otros cuatro cines ("Acteón", "Real Cinema", "Palafox" y "Callao") harán lo mismo en los próximos meses.
Este desalentador panorama suscita un sentimiento de pérdida para quienes como yo sentimos un placer especial por ir al cine con frecuencia y dejar que la magia de una pantalla, unas tenues luces y el olor a palomitas obre el milagro de entretenernos, emocionarnos o sacudir nuestra conciencia. ¡Cuántos buenos ratos he pasado en los cines ya extintos! Malos tiempos para la cinefilia...

¿La solución? Quizás la digitalización de las salas que aguantan estoicas el embate del dinero, quizás la conversión en salas de teatro...Lo único seguro es que es una verdadera pena que estos auténticos templos del ocio y monumentos de la cultura cinematográfica madrileña se pierdan o muten en tiendas de ropa y centros comerciales...A este paso, la Gran Vía al caer la noche será un erial de tedio y silencio...En fin...echaré mucho de menos esos cines que ya no hay que buscar en la cartelera sino en las necrológicas.
(Este asunto ha despertado gran interés. Ha sido publicado en "Ciudadano M" en www.elmundo.es, con numerosos comentarios, y también en la versión impresa de El Mundo, en el cuadernillo M2, dedicado a Madrid, el viernes 2 de febrero. Además, están saliendo bastantes noticias y artículos a propósito de los cierres de los cines, como el que aparece publicado el sábado 3 de febrero en El Mundo, en el cuadernillo M2 y titulado "Nostalgia de aquellos cines").

lunes, 29 de enero de 2007

Corbachada con salsa de Goya

Que no cunda el pánico. Este no es un plato de los Ferrán Adriá, Arola y compañía (De ser así, el título del artículo rezaría algo fácilmente memorizable, como "Reflexión digital de una gala televisiva de premios cinematográficos con reminiscencias pictóricas"). Esto es, sencillamente, mi humilde opinión sobre los Premios Goya y aledaños. Para romper la peligrosa tendencia de artículos más largos que un día sin comer, intentaré ser breve o, al menos, conciso.
  • El previo. A cargo de "España directo". Fue de lo más bochornoso que he visto en mucho tiempo (sin contar algunos programas del corazón). No sólo por una realización que parecía tener a un neonato a los mandos, sino especialmente por esos dos ejemplares de reporteros (que no reporteros ejemplares) que demostraron no tener ni puñetera idea del cine español reciente (confusión en los nombres de los actores, preguntarles insistentemente por películas que no han protagonizado y un sonrojante etcétera) y menos idea aún de tratar a la gente (acabar abruptamente una entrevista sin ni siquiera dar las gracias a la entrevistada, vociferar "¡Qué guapas vais!" a un par desconocidas, etc, etc). Lo mejor de todo esto es que esta clase de conexiones en directo están ideadas para ver cómo bajan de lujosos coches nuestras estrellas del celuloide patrio y que nos den menos envidia los Oscar. Pues bien, el previo se acabó de buenas a primeras antes de que llegara la crema y nata del cine español. En resumen, un despropósito de principio a fin.

  • La retransmisión.Que en la era de Internet se retransmita un evento como son los Premios Goya con un retardo de media hora...como que le resta bastante emoción al tema. Es como ponerte a tomar las uvas el día 1 de enero al mediodía: tiene su aquel, pero...no es lo mismo. Por lo demás, la retransmisión volvió a cruzar el desfiladero de la medianoche y antojarse un poco larga, pero esto no es ni será nunca novedad. Si a eso añadimos la sosería que tienen algunas de nuestras estrellas a la hora de entregar premios y los breves agradecimientos de extensión "tesis doctoral" de los premiados...pues a uno le habrían entrado ganas de apagar el televisor, si no hubiera estado al frente de la gala el gran triunfador de la noche, con permiso de Almodóvar.

  • El presentador. José Corbacho, el más irreverente y lúcido de la tropa buenafuentista. Entró como Goya pero debió haber salido a hombros, como los grandes toreros, porque menuda faena tenía por delante...Lo intentaron vender como el Billy Crystal español pero yo, de los dos, me quedo con Corbacho. Estrambótico, llamativo, mordaz, ágil, ingenioso, ácido y con nulo sentido del ridículo...José Corbacho demostró que, tostones aparte, la gala mereció la pena verse sólo por disfrutar de sus ya famosos hachazos, unos ocurrentes gags y su habilidad para combatir el sopor de los presentes y televidentes. Lo mejor de la Gala, de lejos.

  • El palmarés. Como a estas alturas todos saben quiénes han sido los premiados, me limitaré a decir que los pronósticos se cumplieron: Almodóvar y su tropa se llevaron casi todos los galardones a lo que aspiraban. Y los que no se llevó el manchego (el ausente más presente), se los llevó el mexicano Guillermo del Fauno, perdón, del Toro. Y los platos que no se comieron los orondos cineastas, los degustaron "Azuloscurocasinegro" (el gran 'sleeper' de la gala) y "Salvador". ¿Algo más a destacar? Sí, que "Alatriste" se fue al traste.

  • Conclusiones. Una gala esperanzadora. Si Corbacho sigue presentando futuras galas y la industria cinematográfica se sigue esforzando por poner las cosas tan reñidas como han estado este año, es posible que los Goya remonten el vuelo. Y ojo que he dicho "es posible", porque hay que tener en cuenta que la excesiva duración de la gala y que los Goya parezcan un cocktail del Red Power pancartista echan atrás a muchas personas.

Como de cine patrio ya van bien servidos, aquí van unas recomendaciones para quien no quiera tirar 6,5 euros a la basura y ver buen cine: "El truco final" (excelente), "Babel" (estupendo y contundente paseo por las trastienda global), "Pequeña Miss Sunshine" (entrañable y sensacional), "Bobby" (brillante), "Apocalypto" (tequila hecho cine), "Más extraño que la ficción" (ingeniosa), y "Rocky Balboa" (sí, ha leído bien y no, no estoy fumado. Esta es, junto a la primera parte, la más honesta, bonita y entrañable de todas las entregas del botoxeador, perdón, del boxeador más famoso de la historia del cine). Que ustedes lo pasen bien.

miércoles, 24 de enero de 2007

Duelo en Alcortown

Aunque lo parezca, no es el título de una película del oeste, pero, por el argumento bien lo podría ser. Así que no esperen ver a Clint Eastwood sin afeitar y con poncho, paseando con cara de malas pulgas por Alcorcón, ni a John Wayne a lomos de un caballo comandando a los antidisturbios, ni a Gary Cooper, Anthony Quinn, Errol Flynn, Kirk Douglas o Alan Ladd. Esta es una historia protagonizada por personas normales y corrientes, "antihéroes" que se diría en jerga cinematográfica.

Crónica de los hechos: El viernes 20 de enero, dos personas de origen sudamericano que responden al nombre de "El Bolivia" y "Contragolpe", agreden violentamente a una joven pareja de la localidad madrileña de Alcorcón. El chico decide vengar la afrenta y busca el domicilio de "El Bolivia". El sábado 21 de enero el agredido se presenta allí acompañado de amigos y vecinos, indignados por el incidente. Por su parte, el agresor sudamericano, en un acto de valentía y arrojo, decide quedarse en su casa mientras llama por teléfono a decenas de latinoamericanos de toda la región, que, acuden en tropel a defender a su compadre. Con los ánimos suficientemente caldeados, se organiza una espectacular tangana nocturna en la que participan decenas de personas, que se salda con un balance de tres heridos (uno de ellos en estado grave) y nueve sudamericanos detenidos.

Para más información: Consultar cualquiera de estas tres noticias (1, 2, 3), ver el álbum digital de lo ocurrido, o bien leer los reportajes publicados el lunes 22 de enero en el suplemento de Madrid de "El Mundo".

Bien, hasta aquí lo meramente "objetivo". Pero antes de mostrar mi opinión al respecto, me gustaría hablar brevemente de la diferencia entre los términos "sudamericano" y "sudaca". Dado que las diferencias de significado y sentido entre ambas palabras son idénticas a las existentes entre "gente" y "gentuza", espero que a nadie le sorprenda que utilice el apelativo de "sudaca" para referirme a "El Bolivia", "Contragolpe" y sus amigos. Y paso ya sin más dilación a mostrar mi postura ante todo este embrollo:
  1. Yo no soy partidario de la violencia, o mejor dicho, estoy a favor de agotar todos los recursos que anteceden a la violencia. No obstante, de lo que sí soy partidario es de actuar en legítima defensa.
  2. ¿Por qué se consolidan las bandas de delincuentes latinos en nuestro país? Porque aquí de pura bondad rozamos la estupidez. Y cuando digo esto me refiero a la excesiva cautela, permisividad o complacencia con la que se tratan temas protagonizados por inmigrantes. He ahí uno de los efectos nocivos de "lo políticamente correcto". Más que nada porque hay bastantes asociaciones, periodistas, abogados y ONGs deseando que aparezca un inmigrante esposado o acusado de algo para poner el grito en el cielo, rasgarse las vestiduras y, de paso, tener algo que hacer. Dicho claramente: Aquí si detienen o acusan a un "Pepe", este no recibe el mismo trato (ni judicial ni mediático) que si detienen o acusan a un "Wilson", un "Mohammed" o un "Andrei". Y es de ese caldo de cultivo esencialmente favorable del que se aprovecha, en este caso, toda la delincuencia sudaca para hacer lo que les sale del tafanario, ante la pasividad de unos y la permisividad de otros. Si a esto añadimos que el supuesto delincuente sea joven o menor de edad, pues ya hay una legión de pelavainas dispuestos a revelarlo ante la opinión pública como un entrañable "Marcelino pan y vino" venido de allende nuestras fronteras y víctima de la intolerancia y bla, bla, bla.
  3. ¿Que si soy racista o xenófobo? Supongo que a estas alturas del artículo, habrá quien me vea así, y lo respeto (cosa que dudo que haga esa persona con mi opinión). No obstante, siento desilusionar a ese adalid de la demagogia y la estutilcia políticamente correcta para comunicarle lo siguiente: Quienes me conocen saben perfectamente que estoy en las antípodas de posturas tipo "España para los españoles". Lo que sí soy es un firme defensor de posturas como "España para la gente de bien" y sin duda, dentro del concepto "gente de bien" hay españoles y extranjeros. Con esto quiero decir que me parece sensacional que se den oportunidades (legales, laborales, etc) a los extranjeros que vengan a nuestro país a vivir y ganarse la vida honradamente, porque va en beneficio de todos. Lo que no me gusta un pelo es la situación actual de "barra libre" y "chollo" que representa España, porque eso supone poner una alfombra roja a morralla foránea (por si no tuviéramos suficiente con la que ya tenemos aquí).
  4. ¿Apoyo lo ocurrido en Alcorcón? Por un lado, me parece lamentable que se llegue a este tipo de situaciones, porque son un ejemplo de que alguien no ha hecho bien su trabajo (y prefiero no señalar a nadie, porque a buen entendedor...). Lo que sí me parece comprensible es que todo en esta vida tiene un límite y que siempre hay gotas que colman el vaso y eso fue lo ocurrido en Alcorcón el viernes 20 de enero. Igualmente, me parece legítimo que la gente utilice los recuros que estime oportunos y proporcionados para hacerse respetar en caso de que no se sienta defendida o amparada legal o policialmente. Asimismo, me parece asombrosa la valentía de todas esas personas normales que el pasado sábado dijeron "Hasta aquí hemos llegado" y plantaron cara a una situación y una gentuza insoportable. ¡Qué les voy a decir! Me encantan clásicos como "El Alcalde de Zalamea" y "Fuenteovejuna"...Así que, por mi parte, me quito el sombrero ante muestras de valentía y solidaridad colectiva como la del sábado en Alcorcón.
  5. ¡Oye, tú, que en los alcorconeros había también gente violenta! Claro, descerebrados hay en todas partes. Pero ¿qué me dicen de la pintada de "5-0" con la que las hermanitas de la caridad sudacas reflejaron el sábado cuántas personas del otro bando llevaban apuñaladas en lo que iba de refriega? ¿o que esos santos varones latinos apuñalaran por la espalda a un chaval de quince años?
  6. ¿En qué quedamos? Pues quedamos en que lo mejor es que las autoridades policiales, judiciales y administrativas se dejen de paños calientes, abandonen la demagogia y las memeces y aborden este tema con seriedad y tomen medidas contundentes y si un extranjero comete un delito, pues juicio y a la cárcel, como todo hijo de vecino, que la ley se supone que debe ser igual para todos (aunque todos sepamos que no es así, por desgracia). Y mientras tanto, que cada persona de bien se defienda de la gentuza como buenamente pueda y quiera.

En resumen: Mi total apoyo y solidaridad para Alcorcón y...España para la gente de bien. Y se acabó.

lunes, 22 de enero de 2007

Crítica en serie (o de las odiosas comparaciones en TV)

Tarde o temprano, tenía que pasar en este blog. Me refiero al hecho de comparar cualitativamente las series hechas en Estados Unidos con las realizadas en España. Y es que, salvo loadas excepciones, la comparación resulta odiosa. Desconozco los motivos concretos pero lo cierto es que tanto en la factura visual como en el reparto y argumento, la mayoría de las series yanquis emitidas en nuestro país hacen mirar con sonrojo a las producciones patrias que nacieron a su rebufo e imagen y semejanza. Precisamente por ello, intentaré argumentar esta opinión apoyándome en varios puntos "temáticos":
  • Series de médicos: De allende el charco tenemos, entre otras, "Urgencias (ER)", "House" y "Anatomía de Grey" y made in spain hallamos "Hospital Central" y "M.I.R.". Aquí la principal diferencia está en que mientras en las primeras la medicina es el origen y nexo central de todas las tramas, en las segundas las desventuras hospitalarias son un mero y endeble pretexto para hablar de las aventuras amatorias de los médicos. A mí, hijo y hermano de médico, me causa enorme sonrojo todo esto, pero qué se le va a hacer. Comparar "Urgencias (ER)" con "Hospital Central" es como poner en la balanza al "David" de Miguel Ángel y a Paco Porras. Las distancias en cuanto a la calidad y credibilidad del guión y las interpretaciones se antojan tan insalvables que no merece la pena dedicar más tiempo. Por si esa comparación no es suficiente, analicemos "Anatomía de Grey" y "M.I.R.". Ambas de reparto más joven y con argumentos más frescos que sus hermanas mayores. Correcto. La diferencia está en que la yanqui es una serie y "M.I.R." es un simulacro de serie y una bazofia indefendible: Sus interpretaciones rozan lo pésimo, los personajes son tan planos y arquetípicos que alcanzan lo inverosímil y las historias son de traca bufa. ¿Y qué pasa con "House"? Pues que es incomparable y espero que así sea muchos años.
  • Series de policías: En un rincón, tenemos a "Policías de Nueva York", "CSI" y la retrofamosa "Canción triste de Hill Street". En el otro rincón, "El comisario" y "Policías". Aquí las comparaciones están más reñidas, pero las yanquis vuelven a ganar por KO. Y eso que en series como "El comisario" o "Policías" la calidad del reparto y las interpretaciones son bastante parejas (que no iguales) a las de las series norteamericanas. El problema está en la credibilidad de las historias. Me explico, ¿cuántas personas se imaginan de verdad a nuestra Policía en situaciones como las narradas en las citadas series nacionales? Vale, de acuerdo, a todos nos encanta pensar que Tito Valverde es el Cid Campeador del siglo XXI, pero seamos serios. Aquí policialmente seremos efectivos e incluso brillantes pero de ahí a que tomemos como argumentos propios tramas que la Policía española sólo ha visto por televisión o en el cine...¿Que por qué me resultan más creíbles las historias que cuentan las series yanquis? Pues porque cada poco sale en los telediarios alguna noticia made in USA de tal persecución, cual tiroteo, etc, de un calibre que deja a la ficción en paños menores. Cualquier persona que haya visto una serie documental americana llamada "Cops" (que tenía una canción bastante pegadiza) sabrá que, en bastantes casos, las series de "Policías de Nueva York", "CSI" o "Canción triste de Hill Street" son espejos de las cuitas policiales que tienen en EEUU. Y no hay más que discutir.
  • Series de criminólogos: Aquí sólo hay dos series a comparar: la estadounidense "Mentres criminales" y la española "Génesis. En la mente del asesino". De la primera se puede decir que es excelente en todos los aspectos, basada en muchos episodios en casos reales y que cuenta con el asesoramiento de uno de los mejores criminólogos de USA. De "Génesis" hay que destacar su notable factura visual...el resto, como diría Shakespeare, es silencio.
  • Series de periodistas: Del bando yanqui, "Lou Grant". De parte española, "Periodistas". Al igual que ocurre en las series de médicos, la producción española coge los quehaceres periodísticos como un pretexto para hablar de las relaciones humanas (¿por qué lo llaman "humano" cuando quieren decir "sexual"?). Si a esto añadimos que las historias puramente periodísticas que cuenta son más acojonantes que los reportajes de investigación de "El Mundo", pues "Periodistas" hace más grande, en todos los sentidos, a "Lou Grant". En el plano personal, yo, que soy licenciado en Periodismo y he tenido la oportunidad de ejercer, siento algo parecido a urticaria cuando veo cómo se ¿retrata? el día a día de una redacción en la citada serie.
  • Series de yogurines: Aquí basta con comparar "Sensación de vivir" y "The O.C." con "Al salir de clase" y "Compañeros". Todas coinciden a la hora de reflejar a la juventud de una forma sonrojante, consciente o inconscientemente. Igualmente, todas comparten su virtud como cantera o fábrica de promesas. ¿Por qué entonces vuelven a perder la comparación las series nacionales? Porque de todas las series analizadas hasta ahora, estas tienen el mayor número de sobreinterpretaciones y/o malas interpretaciones por minuto de toda la ficción española. Así de sencillo.
Hay sin duda muchos otros tipos de series a comparar, pero creo que ha quedado clara la tónica. Por ello, se pueden citar los principales males de las series españolas: Escasas interpretaciones aceptables y/o creíbles, tendencia casi obsesiva a utilizar un enfoque de culebrón (sea cual sea la temática, lo que prima es el follotín, perdón, el folletín), argumentos difícilmente verídicos en un país como el nuestro y el tufo de copia tipo "top manta" que tienen en relación con las series yanquis. ¿Es todo malo en la ficción española? Evidentemente no. Tenemos excelentes actores (muchos de ellos curtidos en las tablas del teatro) y mejor material para los guiones (clásicos de la literatura española, episodios de nuestra Historia...). Sólo hace falta que las parrillas de programación y el dinero de las productoras no estén en manos de horteras y descerebrados, como actualmente ocurre.¿Hay series españolas incomparables? Claro que sí: Ahí están "Manolo y Benito", "Aída", "7 Vidas", "Aquí no hay quien viva", "Ana y los 7", "Hostal Royal Manzanares"...Series impensables (¡y tanto!) en Estados Unidos y que demuestran que en España dominamos el arte de hacer series que parecen chirigotas, aunque, en el caso de "Aquí no hay quien viva", olé la gracia que tiene. ¿Hay series yanquis incomparables? Por supuesto, pero son tantas, que me llevaría varios días citarlas todas. En este sentido, a favor de las series españolas, hay que decir que no ha habido ninguna serie tan..."personal" como las protagonizadas y/o producidas por David Hasselhoff, antaño hortera y mal actor y hoy auténtica parodia de sí mismo.
Por último, una reflexión: Si hay series extranjeras tan buenas, ¿por qué la mayoría de las cadenas las maltratan con tanta saña: condenándolas a las madrugadas, descuartizándolas con cortes publicitarios, cambiando aleatoriamente su emisión, empaquetándolas en amenas emisiones de tres horas, postergando la emisión de nuevos capítulos para Dios sabe cuándo, o, directamente, eliminándolas de la programación por las buenas? Que una cosa es favorecer el producto nacional y otra ningunear los productos de calidad, señores programadores. ¡Que están ustedes atizando auténticos diamantes con morcillas!

jueves, 18 de enero de 2007

Sinceros practicantes

En el mundo en que vivimos, es raro encontrar a gente practicante de alguna ideología o credo y como muestra basta con echar un vistazo a cómo está el patio católico, donde hay más simpatizantes que practicantes. Y si bien este fenómeno es claramente perceptible en temas como el religioso, creo que la televisión nos ha puesto sobre el tapete una situación muy interesante: Que existen sinceros practicantes. Sí, de verdad que hay gente que dice literalmente lo que piensa, sin remilgos ni paños calientes. Y esta circunstancia genera tanta fascinación como controversia, generando una primavera de fans y detractores. En mi opinión, esto se debe a que en una sociedad donde absolutamente todo está bajo la tácita dictadura de "lo políticamente correcto" y "el qué dirán, qué pensarán", cualquier persona que diga las cosas tal y como las piensa se convierte en el Ché Guevara de la sinceridad y no te digo nada si ya estás de acuerdo con esa persona. Veamos dos claros ejemplos de ello, sacados del mundo catódico:
  • El doctor House: Habrá quien deteste a un médico tan contundente y mordaz, pero ¿cuántas personas conocemos que darían lo que fuera porque un médico les hablara claro? Desde el plano meramente práctico, ya es difícil que un mortal entienda la jerga (y la letra) de un médico normal, y desde el punto de vista humano, es agradable que alguien te diga la verdad a la cara y más en temas de salud. Y eso es exactamente lo que hace House. Es tan transparente como un trozo de cristal y puede ser tan cortante o hiriente como él, pero me parece un justo peaje a pagar si con ello se recibe a cambio sinceridad.
  • Risto: Si hay una persona que se ha convertido en el gran protagonista y la revelación de la enésima edición de "Operación Triunfo" es Risto Mejide. Su sinceridad, sus ácidos comentarios y su "look" han convertido a este publicitario en uno de los iconos del programa y, tanto sus fans como sus detractores, están deseando que llegue el momento en que este miembro del jurado con reputación de verdugo suelte perlitas por la boca, cada cual con un motivo distinto, obviamente. Pero, yo me pregunto qué es mejor: ¿vender humo y crear falsas esperanzas a esos aspirantes a estrella o, por el contrario, decir la verdad con toda la crudeza posible para espolear la capacidad autocrítica y el afán de superación de estos "baby singers"? Para mí, Risto hace el papel más ingrato y valioso y que no necesariamente le corresponde a él, pero visto el panorama, alguien debía abanderar la sensatez y la sinceridad en ese programa. Si alguien cree que Risto es duro con los chicos de OT, es que desconoce por completo cómo trata tanto el sector como los críticos musicales a los artistas profesionales. Se puede estar de acuerdo o no con las comparaciones que utiliza (yo, particularmente, las suscribo todas, por lo gráficas y fácilmente comprensibles que son), pero de lo que no cabe duda es que el discurso destructivo de Risto es lo más constructivo que se les está diciendo a esos chavales, pensando sobre todo en un hipotético futuro artístico. Y digo hipotético porque basta con recordar los aterrizajes forzosos y hostiones profesionales de anteriores concursantes y ganadores de "Operación Triunfo". Yo creo que el "efecto Risto" sería menor si este año no hubieran entrado en la "academia" una panda de ¿críos? que, talento aparte, en su mayoría muestran una autocomplaciencia y un divismo que ríete tú de las folclóricas y Madona y compañía, pero, como no ha sido así, pues estamos como estamos y la mayor estrella del programa es el único que habla meridianamente claro en medio de una corte de aduladores e hipócritas.
Quizás no sean los ejemplos más cómodos para hablar de la sinceridad, pero sí creo que son los más extremos y rotundos. Además, personalmente, estoy de acuerdo con House y Risto en todo lo que dicen y como lo dicen, y cualquier lector habitual de mi blog ya se habrá dado cuenta de ello.
Hablando de blogs, creo que este fenómeno virtual es una muestra perfecta de cómo, en cuanto se han puesto herramientas para ello, la gente ha querido quitarse de encima los grilletes de la hipocresía formal dominante para poder decir lo que quiera y sobre lo que quiera. Ésa es la gran clave del éxito de los blogs: "Yo soy yo y digo lo que pienso sobre lo que yo quiero". Por todo ello, animo desde aquí a que se pierda el miedo al "qué dirán, qué pensarán" y que cada uno sea honesto y coherente, aunque sea por ahorrar el tiempo que se pierde en pensar cómo decir algo que no pueda ofender ni molestar a algún ser vivo del planeta Tierra. ¡Basta ya de sanedrines y sandeces!
Y, por último, como no podía ser menos, invito a todo aquel que lea este artículo a que haga uso de su sinceridad descarnada y me diga literalmente qué piensa de esto o de mí o de lo que le salga del tafanario. Yo se lo agradeceré enormemente.

miércoles, 17 de enero de 2007

Lapsus, "manifas" y pugilismo

Después del sano y necesario receso navideño y tras tomar la suficente perspectiva para analizar los últimos acontecimientos del vodevil nacional, retomo ya mi quijotesca andadura en este blog. Y lo hago con el tema que ha marcado el otoño, el invierno y la legislatura (descontando el laberíntico 11-M, claro): el "proceso" de paz/negociación/cachondeo con la banda terrorista ETA. Como mucho se ha hablado y escrito ya de todo ello, intentaré no ahondar en algunos aspectos ya sabidos por todos y, con el ánimo de clarificar mi opinión de este embrollo, lo dividiré en tres puntos.


  • Lapsus: Que el señor POE no será el próximo premio Nobel de Física era algo que se rumoreaba. Que el señor POE tiene una especial habilidad "misterbeaniana" para de un problema serio hacer otro mayor estaba más o menos constatado. Lo que no sabíamos hasta hace bien poco es que la estulticia y torpeza del señor POE tienen unas dimensiones cósmicas, como los agujeros negros...Cualquier persona puede tener un lapsus y no pasa nada. Repetir el mismo lapsus es asunto ya digno de estudio. Pero que ese lapsus consista en etiquetar como "accidentes" lo que son atentados y salvajadas y encima sea reincidente, pues ya es para sentar al individuo en un diván o en un banquillo judicial. Yo, después de esto, me queda claro que en la cabeza del señor POE debe haber materia gris en abundancia, sí, pero inteligencia es otro cantar. Debe tener a las neuronas jugando al Pang las unas contra las otras, digo yo. Y prefiero creer que es cuestión de mera falta de inteligencia y raciocinio, porque, en caso contrario, este elemento sería uno de los mayores bastardos y más viles bellacos que ha dado nuestra Historia (y mira que hemos tenido...). Porque, vamos a ver, ¿con qué vergüenza le dices tú a los padres de Miguel Ángel Blanco que lo de su hijo fue un accidente? "Miren, lo sentimos, pero su hijo fue accidentalmente secuestrado y le mataron accidentalmente, porque una pistola se disparó accidentalmente varias veces a bocajarro, que si no...". Sobran los comentarios. Menos mal que el señor POE no estaba en tiempos del 11-S, porque ya me imagino las condolencias que habría dado al espabilado de Texas: "Siento mucho el accidente de los dos aviones, el derrumbe accidental de dos rascacielos y la muerte accidental de más de mil personas". Y entonces, en lugar de Afganistán e Iraq, al lúcido presidente yanqui le habría dado por dejar España hecha una escombrera.
  • Las "manifas": En estas cosas, como en los toros, siempre hay división de opiniones. Que si el lema no me gusta, que si el manifiesto yo lo cambiaría, que si el sol no debería salir por oriente...En fin, lo curioso de esto, es que estas iniciativas reciben el nombre de "manifestaciones" o "concentraciones", cuando las convocan desde una orilla, y "manifas", cuando los convocan desde la otra. Ciertamente, "manifas" tiene un toque más informal, "in", "cool", snob y reivindicativo que "manifestación", pero bueno, deberían ser lo mismo. El problema es que, a cuenta de la politización de estos actos, cada una es de quien la parió. En este sentido, hay que hacer constar que la derecha las organiza peor y con menos gracia que la izquierda, pero es que ésta tiene ya una dilatada experiencia en estos menesteres. Sea como fuere, yo siempre estaré a favor de manifestaciones en repulsa de atentados, asesinatos, actos violentos y cualquier cosa que vaya contra la libertad y la integridad humana. Yo a las manifestaciones voy por convicción personal, no por simpatía con los convocantes o promotores.
    El quid de la cuestión está en que, en cuestión de terrorismo, de un tiempo a esta parte, a unas manifestaciones van unos que a otras no van, y viceversa, y cada cual las utiliza como si fuera estiércol arrojadizo al contrario. Y eso es precisamente lo que más me cabrea del tema. Eso y que determinados artistas, que tienen la jeta de alabastro, sólo se movilicen por y para "ad maiorem izquierda gloriam". Y conste que me encanta que se manifiesten contra el terrorismo, pero ya me habría gustado verlos en todas las manifestaciones de este tema (y de otros). Y, aunque lo respeto, me parece lamentable que estos "panca-artistas" se movilicen casi exclusivamente para decir: "La derecha, caca. La derecha, no". Pues muy bien, la derecha caca, perfecto, pero luego no les bailéis el agua cuando la derecha caca está en el poder para conseguir subvenciones para tostones (50% de ellas) y bodrios (40%) de películas o giras más trasnochadas que el paleolítico. Un poquito de coherencia, please.
  • Pugilismo: Boxear, como la oratoria parlamentaria, es todo un arte y, a veces, como ocurrió este lunes, se confunden. En el boxeo, no sólo la preparación física y las habilidades naturales del púgil ayudan. La motivación y las ganas que "tengas" al contrario son un elemento muy a tener en cuenta y si ya el rival ayuda previamente "calentándonte" o tocándote lo que no suena...pues sales del rincón como un toro en el encierro de Sanfermines. Y lo que ocurrió el lunes fue eso: El señor POE se ha pasado meses agitando las maracas a Rajoy y éste, como los boxeadores veteranos, se mantenía en la distancia, esperando el momento propicio a soltar un golpe tipo George Foreman o una andanada de piedras como las que soltaba Mike Tyson. Y ese momento llegó el lunes. El señor POE venía tocado en su ánimo desde que se enteró el pasado 30 de diciembre que los de la ETA no son Hare Krishnas. Así que se presentó en el congreso con el "buenrollismo" propio de un sparring. Por su parte, el aspirante al título, magullado en su honor durante meses con el "talante" del desplante y con un carisma inferior al del vigente campeón, se entrenaba con mayor o menor fortuna en su gimnasio, sin que la prensa le diera mucha coba. Y de esta guisa acudió Rajoy el lunes ,con pinta de "sparring" pero con la mala baba de un boxeador curtido durante años. Ya en el pleno extraordinario y consciente de su estado, el señor POE fue de "buenas", esperando que Rajoy fuera con mentalidad pacífica y constructiva, pero resulta que Rajoy esperaba a POE como Tyson. "Ven, guapito, ven, que te voy a arreglar la cara". Y vaya si soltó la mano, figuradamente. Le dio hasta en el cielo de la boca. Entre hostión y hostión, el señor POE resoplaba y miraba a su rincón, desde el que le vitoreaban cosas como "¡Venga, que eres el mejor, tú vales, José Luis!". Lo de Rajoy el lunes fue el mayor abuso dialéctico parlamentario que yo recuerdo en muchos muchos años. Y claro, en estos casos, ante la enorme diferencia, el público, que es humano, pues se puso del lado del apaleado, es decir, el señor POE. Los jueces del combate ya han empezado a deliberar y la decisión la darán a conocer en las próximas elecciones generales. Lo único claro después del lunes es que cualquier posibilidad de buen rollo entre PSOE y PP es hoy más remota que nunca...y que el señor POE va a tardar un buen tiempo en olvidar la somanta de leches que le dio Rajoy. ¿La pena de todo esto? Que este cisma sólo favorece a esa banda de salvajes asesinos hijos de la gran puta que se llama ETA.


Epílogo: ¿Estoy a favor de la negociación? Sí, en el tema de ETA, por supuesto que estoy a favor de la negociación. Estoy a favor de que los políticos y autoridades pertinentes negocien si a la escoria de turno le echan 150 o bien 1500 años de cárcel, si a los presos de la banda se les tiene en cuenta excepcionalmente para jamás concederles un tercer grado, o si a la bazofia que apoyan a estos asesinos les encierran en cuanto abran la boca, aunque sea para respirar. Creo que me he expresado con claridad.

lunes, 27 de noviembre de 2006

Yo friki (o de mi amor por los cómics)

Sí, soy un friki de los cómics, desde niño, tanto de los de antaño como de los hoy, de los nacionales y de los de allende nuestras fronteras. ¿Por qué? Pues porque...

  • Mi primer encuentro con la épica y la aventura no fue cuando leí la Iliada y la Odisea ni el Cantar de Roldán ni el Ciclo Artúrico ni cuando supe de los Espartanos y las Termópilas. No. Mi idilio con la épica y la aventura se inició cuando era un renacuajo que devoraba los tebeos y fascímiles de El Capitán Trueno, El Jabato, El Corsario de Hierro, El Guerrero del Antifaz y El Cachorro, por citar algunos. Todos ellos creaciones nacionales y que nada tienen que envidiar a lo que por aquella época se hacía al otro lado del Atlántico, lo que pasa es que queda más comercial llamarse Stan Lee que Víctor Mora. Y, sinceramente, me paso por la quilla cualquier comentario de si eran políticamente correctos o su fidelidad histórica. Entretenían, enganchaban, evadían y evocaban. ¿Qué más se le puede pedir a un cómic?
  • No he conocido mejor descripción del país, paisaje y paisanaje español que a través de las obras de Francisco Ibáñez: Mortadelo y Filemón son ya una memorable pareja merced a su rol de testigos gamberros e improvisados cronistas de la mayoría de hitos de los últimos lustros; los vecinos de 13 Rue del Percebe son la mejor disección que se podría hacer de nuestra sociedad en general y de las comunidades vecinales en particular; Pepe Gotera y Otilio constituyen el prototipo de "currito-chapuzas" con el que cualquier español ha tenido que lidiar como mínimo una vez en su vida, y es difícil retratar con más certeza y humor cómo es la fauna y filosofía laboral española de lo que lo hace el botones Sacarino.

  • Es francamente difícil que alguien no coja cariño al disparatado y sufrido Superlópez, hijo del excepcional Jan, que exhibe en sus cómics una habilidad única y genial para mezclar humor, crítica social y homenajes/parodias a distintos referente de la cultura actual (ya sean otros cómics, películas, libros, etc.),motivos que para mí le encumbran a lo más alto de mis preferencias del tebeo patrio.

  • Nunca me hubiera interesado tanto por la Historia, la Antigüedad y la mitología clásica de no haber leído los magníficos y magistrales cómics de Astérix, el Galo, obra de los franceses René Goscinny y Albert Uderzo y auténticas lecciones de cultura y humor.

  • Muchos de los valores que desde crío he mamado y aprendido y hoy en día defiendo tienen para mí un exponente claro y accesible en los personajes de los X-Men o Patrulla X, reflejo de las virtudes y bajezas del ser humano y espejo de muchos de los rasgos de nuestro tiempo (el miedo o rechazo a lo diferente, el peligro de que alguien con poder decida unilateralmente qué es lo correcto para el mundo...). De estos cómics marvelianos, nacidos del talento de Stan Lee y Jack Kirby en 1963, han surgido personajes que yo siempre llevaré conmigo en mi corazón friki no ya por las aventuras que he leído sino por lo que cada uno representa: la nobleza (Peter Rasputín, Coloso), la valentía y lealtad extrema (Logan, Lobezno), el amor a la libertad (Ororo Munroe, Tormenta), la responsabilidad (Scott Summers, Cíclope), la entrega incondicional (Jean Grey, Fénix), la mesura y el pacifismo (Charles Xavier)...y así podría seguir durante horas y es que si de unos cómics soy fan hasta bordear el frikismo absoluto esos son los de los X-Men.

En fin, que no me importa reconocer esta vertiente "friki" puesto que mi afición y mi amor por los cómics arriba comentados me han deparado innumerables momentos de satisfacción y evasión. ¿Es malo ser friki? No, siempre y cuando tu afición sea sana. Y, para los que a estas alturas del artículo están próximos al sonrojo o a partirse de risa, he de decir que igual que soy friki de los cómics, soy friki del cine, de la literatura, del arte, de la Historia, de la mitología, de los videojuegos, de las leyendas, de los misterios y sucesos inexplicables...¿Es por tanto negativa mi afición por los cómics? Sinceramente, hay gente que tiene aficiones más peligrosas (como la de construir pisos a troche y moche o meterse en política o ser periodista del corazón o concursar en Gran Hermano) y no digamos ya adicciones, así que, con su respeto o sin él, yo seguiré defendiendo mi frikismo ante cualquiera.

jueves, 23 de noviembre de 2006

DesesPPerante

Bueno, alguna vez tenía que tocarles a ellos. Y como en los últimos tiempos se están afanando en hacer méritos para ser carne de críticas, pues este artículo va por ellos, para que sientan que sus esfuerzos no caen en saco roto. Hoy, el artículo va por y para el PP.

De acuerdo que la actual clase política es una de las más devaluadas, decepcionantes y sonrojantes de los últimos lustros, pero eso no es óbice para que unas personas a las que se supone con mejor formación que el resto de políticos, actúen como una agrupación de botarates (cuando, salvo contadas excepciones, no lo son en absoluto).

* ¿Qué es lo que más me irrita?
Que teniendo un Gobierno como el que tenemos y estando el patio como está (conozcan al señor POE), el partido en la oposición, es decir, el PP no esté arrasando en las encuestas y sondeos desde hace meses. ¿Por qué? Pues porque, en mi modesta opinión, no están haciendo bien las cosas, no tanto en el contenido como en las formas.

*¿Qué es lo que falla?

  • El carisma: Sin duda Mariano Rajoy es un hombre preparado (comparado con el Presidente de este nuestro país, es Voltaire), pero tiene tanto carisma como agua nuestros pantanos. Vamos que si lo pusieran de dj en una fiesta, pincharía los nocturnos de Chopin. Sin carisma puedes mantenerte en el poder pero nunca ganar unas elecciones.
  • La comunicación: Si no vendes bien un producto, te lo tienes que comer con patatas y mientras lo engulles, la competencia te quita los clientes y con ellos el dinero. Dicho de otra forma, imaginen a un vendedor de enciclopedias, de esos que antaño daban la vara puerta a puerta y hoy lo hacen vía telefónica, con su corbata, su traje impoluto, su perfecta dicción y su enciclopedia bajo el brazo. Y ahora, aderécenlo con una voz comedida, como de confesionario, y que invita al sopor. Y, por último, imaginen que en lugar de ganarse al posible comprador, le recita como si tuviera la sangre de horchata y sin variar el tono los principios fundacionales de la editorial y las características técnicas de cada volumen enciclopédico. ¿Qué ocurre? Portazo en las narices. Bien, era fácil de adivinar. Ahora llamen a ese vendedor de enciclopedias Gabriel Elorriaga y sabrán cuál el problema de la comunicación en el PP. Unos mensajes sosos, sin gancho y con una excesiva moderación, hacen del PP un trozo de carnaza en la nariz de un tiburón blanco. Para que se hagan una idea: "Señor, señor Elorriaga ¿qué le parece al PP que llueva en Madrid?" "Al PP nos parece bien que llueva pero también entendemos que haya gente a quien le moleste. Por tanto, como no queremos ofender a nadie y a la espera de confirmar que sea culpa del PSOE, desde el PP queremos comunicar a la sociedad que la lluvia en Madrid no nos parece nada". Hacer política no es un combate de guante blanco, señores míos, ni el congreso es la campiña inglesa decimonónica. La política es dialéctica, ingenio y carácter, por favor, que tan poco quedan tan lejos los cara-a-cara de González y Aznar, por citar un ejemplo. En fin...si los responsables de Comunicación del PP se encargaran de la publicidad de Coca-Cola, hace tiempo que Pepsi sería el refresco número uno en ventas mundiales.
  • La voz cantante: Ya sea verbidesgracia de Ángel Acebes o de Eduardo Zaplana, las caras más visibles del PP después de Rajoy no son los mejores espolones para esa galera. Por un lado, tenemos al Secretario General del PP, un hombre de peculiar dicción y agreste cabezonería que parece uno de esos antiguos muñecos de juguete pseudomecánicos, que venían con tres o cuatro frases grabadas y tira millas. Es una digna némesis de Pepín Blanco (y ser digna némesis de semejante tarugo no es algo bueno precisamente). Por otra parte, está el portavoz del PP en el Congreso, quien, con esa labia y amor a las cámaras, me recuerda al clásico feriante o al actual presentador de teletienda de madrugada de la clase "te-vendo-un-horno-que-enfría". El caso es que, uno por defecto y otro por exceso, ninguno resultan creíbles ni efectivos como armas políticas arrojadizas.
  • Las perlitas autonómicas: En Cataluña, tenemos a Josep A-Piqué, que es del PP pero prefiere parecer de CiU y así le va, que en cuanto se presenta a las autonómicas un partido como Ciudadanos de Cataluña que dice y hace lo que tendría que hacer el PP catalán, pues obtiene sorpresivamente diputados. A-Piqué ha hecho que el PP en Cataluña sea el convidado de piedra del parlamento regional y un mero "extra" de la película política catalana. Para no ser menos, en la capital nos encontramos a una pareja tipo "Pimpinela": Espe Aguirre y Alberto Ruiz Faraón. Con sus riñas dignas de escuela primaria, lo único que consiguen es darle vidilla al cotarro político madrileño (aunque falta le hace) y que, durante un par de segundos, en el PSOE sueñen con recuperar Madrid. A mí, de esta dupla, al que más difícilmente trago es al alcalde, que, entre que lleva años empeñado en descubrir dónde está enterrado el tesoro de Madrid y que cada día que pasa acrecienta su imagen de "repelente niño bien", pues qué quieren que les diga, que me quedo con la que a veces le cuesta "llegar a fin de mes" (para que luego digan que no tiene sentido del humor Espe...en fin). Y, para completar el cuadro, tenemos en el sur a Arenas, que se ha metido en idem movedizas con sus flirteos con estatutos y realidades alternativas que ya quisieran los de Star Trek. Viéndolo en perspectiva, uno nota que en la orquesta del PP hay varios músicos que tocan a su aire. ¿No sería mejor que el director le echara un par de beethovens al asunto y todos tocaran armónicamente?
* Si no fuera por...
Medios de comunicación como El Mundo o la COPE, que han mantenido alto el ánimo de los diestros y son los únicos que plantan cara o critican acertadamente a los zurdos, en el PP ahora mismo estarían tocando a retirada o a desbandada. A lo mejor, si los responsables de comunicación populares tomaran nota de esto, otra gaviota cantaría.
* Reflexiones sobre un caso práctico:
¿Cuántas dimisiones por vergüenza torera o profesional se han producido en el PP por la cagada del vídeo sobre el incremento de la inseguridad y la delincuencia? ¿Quién es el botarate encargado de dar el visto bueno a tan monumental desliz? ¿Por qué Rajoy afirma no haber visto un vídeo elaborado por su propio partido? ¿Parecer idiota es alguna clase de estrategia?
¿Cómo solucionar todo esto?
Pues difícil, pero no imposible:
1) Quitando a algunas personas de ciertos cargos, una vez demostrada su ineficacia y/o sus dotes para causar problemas.
2) Cambiando la estrategia política: No confiar su éxito en el futuro a un error del PSOE, sino a méritos propios.
3) Leyendo más a menudo "El Mundo".
4) Dando vacaciones indefinidas a los actuales responsables de Comunicación.
5) Peregrinando de rodillas a Compostela, Roma, Fátima y Lourdes para pedir a Dios que RR (Rodrigo Rato) se aburra del FMI y vuelva lo antes posible para ser la cabeza (con cerebro incluido) y ariete (que tablas parlamentarias le sobran) del PP.
¿Por qué soy tan crítico?Sencillamente porque me gusta apostar a caballo ganador y "Popular" aún va por detrás en la carrera de este hipódromo que es España.

viernes, 17 de noviembre de 2006

Reflexiones SAWajes

Sabido es que, dentro de mi cinefilia, soy un gran aficionado al cine de terror y a los thrillers con asesino en serie de por medio. Por eso, no creo que extrañe a nadie que me guste la saga de películas de "SAW", que comenzó en 2004 y ya va por la tercera entrega (para más información, ver Saw, Saw 2, Saw 3).

Sádica, retorcida, maquiavélica, enfermiza, con una estética fácilmente reconocible y un guión sinuoso aderezado con escasos pero sorprendentes y brillantes giros argumentales son los principales rasgos de esta trilogía alumbrada por el dúo James Wan-Leigh Whannell y continuada en las dos secuelas por Darren Lynn Bousman. ¿Cuáles son las claves de su éxito en taquilla? En mi opinión, son similares a las que encumbraron a Seven (1995, David Fincher) como una de las incuestionables películas de referencia si hablamos de thrillers: un guión que mantiene al espectador en constante tensión hasta el final, una atmósfera sórdida, una aproximación actual y original al concepto de maldad, un "carismático" villano de inteligencia tan deslumbrante que parece sobrenatural, una reflexión contundente sobre los vicios y defectos del hombre de nuestro tiempo y, por último, un final de película que deja al espectador con un palmo de narices. Eso tienen en común Seven y Saw (especialmente la primera entrega). Habrá muchos que se lleven las manos a la cabeza al ver el triunfo de películas como esta, pero es que el mal engancha y mucho: En la Historia moran Vlad Tepes, Erzbeth Bathory, Gilles de Rois, Rasputín, Jack el Destripador,Charles Manson...En Literatura tenemos a E.A. Poe, H.P. Lovecraft y Stephen King...En el cine encontramos El resplandor, El silencio de los corderos, Seven...

Volviendo a Saw, es indudable que es una película no apta para paladares sensibles o estómagos débiles, puesto que la sanguinolencia y crudeza extrema de muchas de sus escenas hacen difícil no apartar la vista de la pantalla en algún momento. ¿Que es desagradable? Sí, bastante. Pero es algo más que eso. Me explico: Para quien sólo se quede en lo superficial, Saw no será más que un repertorio de salvajadas y martirios ideados por algún enfermo o degenerado. Pero quien preste atención al guión o a la trama, encontrará algo más interesante que miembros cercenados, litros de sangre y gritos agónicos. En mi opinión, en el trasfondo de las tres películas de la saga se encuentran críticas a la sociedad actual: En Saw se critica contundemente a aquellas personas que desaprovechan su vida o no la valoran como deberían (ese es el criterio del asesino Jigsaw para escoger a sus víctimas y dar rienda suelta a sus retorcidos "juegos"). En Saw 2, permance latente la crítica de la primera entrega y se añade una nuevo dardo, en esta ocasión, contra el atroz individualismo, la competivididad brutal y la desconfianza endémica que vivimos hoy en día (en esta película, sólo aquellos que cooperan y confían mutuamente logran "sobrevivir"). Por último, en Saw 3 se aborda un tema tratado frecuentemente por los grandes clásicos del teatro (ya sean griegos o del siglo de oro): ¿Dónde está la barrera que separa la justicia de la venganza? ¿Qué entedemos por "justo" e "injusto"?¿Adónde conduce que alguien se tome la justicia por su mano? Las respuestas a estas preguntas podrían resumirse en tres sentencias tan manidas como ignoradas en la práctica como son "No hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran a ti", "La violencia sólo engendra violencia" y la bíblica "¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?". Naturalmente, en esta película todos hacen caso omiso de esto y al final pasa lo que pasa...

Se puede estar en desacuerdo con las formas(y es lógico), pero si se presta atención al mensaje éste dota a las películas de Saw de un interés poco habitual en las películas de este tipo.

En cuanto a Saw 3 en sí, es un film que tiene como principal valor el hecho de que cierra todos los cabos sueltos de las dos anteriores entregas, convirtiéndose en una especie de "Así se hizo" o "Todo lo que usted quiso saber sobre Saw y nunca se atrevió a preguntar". A esto hay que añadir los estandartes habituales de la saga: el inquietante Tobin Bell vuelve a encarnar "brillantemente" a Jigsaw, confirmando al personaje como un nuevo icono del cine de terror de nuestro tiempo igual que lo fueran antaño Freddy Krueger, Jason Voorhees o Leatherface; vuelven a aparecer la siniestra marioneta, las cintas con "recaditos", unas pruebas/torturas literalmente es-pe-luz-nan-tes, y el "himno" de la legión de seguidores de Saw: la canción "Hello Zepp" de Charlie Clouser. Para mí, fan confeso de esta trilogía, lo más criticable de esta tercera parte son la escasa sutileza y el gratuito recreo en primeros planos más que desagradables y totalmente prescindibles, además de un evidente agotamiento tanto en el ritmo de la historia como en la trama en sí.

¿Es este el final de la saga? Puede ser...que no. De cualquier forma, Saw ya ha pasado a la historia del cine de terror y Jigsaw ha entrado a formar parte del diabólico panteón de asesinos y monstruos cinematográficos, le pese a quien le pese.

lunes, 23 de octubre de 2006

La ópera prima del señor Poe

(Nota del autor: A todas las personas que lean este artículo me gustaría advertirles de que su origen es un estado de agria disconformidad personal con el panorama político nacional. Por eso, soy plenamente consciente de que al escribir esto, en favor de "desahogarme", obvio decenas de argumentos y razones, pero también me gustaría que se tuviera presente que si argumentara todo lo que aparece en este artículo, su extensión sería comparable a la Wikipedia. Ruego disculpen la omisión de razones y les emplazo a otros artículos donde, como acostumbro, sí dare buena cuenta del qué y el porqué). Poe. Da escalofríos sólo mentarlo...Él es quien nos sumerge en un mundo de pesadilla, un universo siniestro donde la luz agoniza entre las sombras, una tierra poblada de seres escalofriantes y aberraciones indescriptibles que caminan sobre los cadáveres de la razón y la lógica. Sudor frío, piel de gallina, castañeteo de dientes, taquicardia...Y el responsable de todo esto él: Poe. ¿Edgar Allan? No. José Luis. Aquí va una reseña de su ópera prima: un historia de terror, claro.

* El autor: Poe. De nombre José Luis, pero en la intimidad le han llamado Pep, Xose, y, desde hace meses, Ioseba. A él le es igual, le llamas y menea el rabo. Es leonés, aunque de león no tiene ni la melena ni la valentía y de nobleza castellana tiene...lo mismo que de melena. ¿De dónde viene lo de Poe? Es el acrónimo de Presidente por Onda Expansiva, pero ese es un horror del que no hablaré hoy.

* El título: "¡Toma ya! Ya soy Presi"

* Los personajes principales: Junto al Presidente, auténtico protagonista de la obra, está "El Gabinete", que da tanto miedo como el del Doctor Caligari. ¿Quiénes lo integran? Pues tenemos momias (según las últimas excavaciones, hay pruebas del idilio entre Maria Teresa y Ramsés II), rasputines (antaño Grigori Yefímovich, hoy Emilio, pero la misma mala baba), quasimodos (menudas campanadas da Miguel Ángel cuando se pone...), hombres bono (a este le metieron una bala de plata hace rato...), "freaks" dignos de la película de Todd Browning (Caracaldera, La fraila...) y fantasmas (piensen en un ministerio y díganme quién lo ocupa y cuántas veces lo ha visto...¿lo ven? Fantasmas). Vamos, una caterva de seres con los que Íker Jiménez se frotaría las manos.

* Los personajes secundarios: Por un lado, tenemos al partido de la mano que mece la cuna, perdón, esa es otra de terror. Me refiero al partido de la mano que estruja la rosa, anteriormente conocido como PSOE, porque hoy...depende del día. Sus primeros espadas son un ejemplo de lo bochornoso que puede resultar el analfabetismo cuando se mezcla con la demagogia. Pepín, Diego...esos intelectuales que hacen Voltaire a Mike Tyson. Por otro lado, nos encontramos a la oPPosición, que con denodados esfuerzos aplica la curiosa técnica de combate denominada "Como no consigo nada, ahora me enfado y no respiro", que tan buenos resultados ha dado a los...neonatos. En fin. Por último, y para dar colorido a toda la trama, nos encontramos a otros personajes surgidos de alguna imaginación febril, pero febril, febril. El más simpático de estos últimos es un tal Llamazares, que es un personaje que se muere de ganas por salir en televisión con cualquier pretexto aunque nadie le toma en serio. Seguramente, en próximos capítulos de esta historia, lo veamos en algún talk-show que aborde el tema "Un día fui comunista y ahora no me quieren en el circo".

* El contexto: Un país que se parece terriblemente a España.

* El argumento: El autor cuenta la historia autobiográfica de un descomunal necio que llega a Presidente de un país tras unas explosiones. ¡Perdón! Un lapsus. Quería decir que llega a Presidente de un país tras unas elecciones. Una vez en el poder, invoca a las hordas de la oscuridad (el Gabinete) para que trabajen para él y así inicia un escalofriante etapa en la que la política exterior parece la Verbena de la Paloma (aliándose con demócratas y paradigmas de la libertad como Castro y Chávez y tendiendo la mano a los de la cimitarra y el detonador) al tiempo que la política interior se llena de abominaciones que ni las de H.P.Lovecraft.
Convencido de que de verdad ha llegado a Presidente, el protagonista de la historia da rienda suelta a su necrofilia y comienza a desenterrar muertos de hace setenta años a los que pone medallas y con quienes organiza un desfile de la victoria que ríanse ustedes de La noche de los muertos vivientes, mientras deja que los protagonistas secundarios se tiren cadáveres a la cabeza en unos pitorreos organizados llamados "comisiones".
En los últimos capítulos, con el paso de los meses, en el país las cosas van fetén: Cayuco Tours funciona a plena potencia, las hipotecas se preparan para aterrizar en Marte y la Justicia además de ciega parece gilipollas, y es entonces cuando el Presidente de la sonrisa de pánfilo, como debe creerse Pericles o Churchill (aunque sólo le suenen los nombres y no sepa de qué), tiene otra de sus brillantes ideas y decide hacer las paces, de buen rollo, con talante, con una banda de diablos de la grandísima puta que se han pasado décadas matando a hombres, mujeres y niños inocentes. "Te cambio la rosa por la serpiente", les dice. Y ahí, en el momento de más miedo, es donde acaba la historia.

* Se rumorea que la continuación de esta historia llevará por nombre: Muertillos a la mar. Historia de un proceso de paz.

* Mi opinión: Sí, ciertamente, da miedo y mucho, pero, como crítico literario, creo que la calidad de esta obra está a la altura de su autor. Como persona, me da pánico imaginar cómo será la continuación. Y, como ciudadano y español, el autor y su historia me producen vergüenza y un profundo asco.

viernes, 20 de octubre de 2006

Alta sociedad, bajas pasiones

Tras la reciente salida en DVD de la película Match Point y por el indudable interés que me merece, a continuación reproduzco una reseña que hice en noviembre de 2005 sobre este excelente film.

"El pasado 4 de noviembre se estrenó en España la última y esperada película de Woody Allen: Match Point. Un título directamente ligado al breve y genial monólogo que abre el film: "Aquél que dijo: “prefiero tener suerte a tener talento” conocía la vida en profundidad. La gente tiene miedo a reconocer el gran papel que desempeña el azar en la vida. Da miedo pensar que haya tantas cosas fuera de nuestro control. Hay un momento en un partido en que la bola golpea en lo alto de la red y por una milésima de segundo puede caer hacia un lado u otro. Con un poco de suerte rebota en el campo contrario y ganas. O puede que caiga en tu campo y entonces pierdes". Difícilmente se puede resumir mejor el argumento, las intenciones y la moraleja de un film que supone un punto de inflexión en la trayectoria del genial y enclenque cineasta. Match Point es en efecto una película de cambios: Nueva York cede el testigo a Londres, la comedia es relevada por un interesante drama con aroma a thriller y el delgado Woody Allen coge la batuta del orondo maestro Hitchcock para dirigir algunas de las mejores secuencias de toda su filmografía. ¿Son estos cambios a mejor o peor? Cuando se habla de genios, juzgar sus cambios es casi una herejía y quien vea Match Point sabrá por qué.

La película cuenta al espectador la historia del joven ex tensita Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers) que cambia la competición por la enseñanza en busca de dinero. De este modo, pasa a ser el profesor de tenis de un “niño bien” londinense Tom Hewett (Matthew Goode). Entre raquetazo y raquetazo, Wilton se gana la confianza de los Hewett, una familia de la alta sociedad de la ciudad del Támesis y auténtico pasaporte para la buena vida. Jugando bien sus golpes, el ex tensita pasa rápidamente a ser ejecutivo de una importante empresa de papá Hewett (Brian Cox), yerno de mamá Hewett (Penélope Wilton), esposo de la cándida Chloe (Emily Mortimer) y amante de la futura esposa de Tom, Nola Rice (Scarlett Johansson, ¡qué rubia se perdió Hitchcock!). De esta forma y con la misma elegancia con que se sirve champán, Woody Allen ofrece al público un chupito de tequila de impecable aspecto y mejor sabor. Match Point es una historia de bajas pasiones ambientada en la alta sociedad, un guantazo a las apariencias que pueblan el mundo en que ya le habría gustado dirigir al mítico responsable de Extraños en un tren, Vértigo o Crimen perfecto. Si alguien piensa que, con lo que aquí he dicho, puede aventurar el desenlace de la película está cometiendo un error tan grande como es la genialidad de Allen para dar unos inesperados y sin embargo coherentes giros a la trama.

Match Point es, en definitiva, una película que gira en torno a personajes que parecen alumbrados por Shakespeare o Dostoievski (autor favorito de Chris Wilton) y que dan increíble vigor a una historia que se mueve en parámetros de elegancia y tragedia propios de la mejor ópera (afición preferida de los Hewett). La factura del film es inmejorable y su mayor virtud es la magistral dirección del maestro Allen de todas sus marionetas, entre las que destacan la turbadora Scarlett Johansson y el desquiciado Jonathan Rhys-Meyers. Su otra gran virtud es la cara que se le queda al espectador al ver el desenlace ideado por el genio de Nueva York. Y sí, como en las grandes obras de misterio, es mejor que no les cuente el final. Juego, set y partido para Woody Allen.

lunes, 16 de octubre de 2006

El fauno, los maquis y la niña prodigio

Tal y como está el panorama, cualquier forma de evasión, desconexión o deserción de la realidad es buena y hasta necesaria. Y en eso el cine tiene decenios de experiencia. Así que, movido por mi cabreo con el mundo real, fui este fin de semana a ver una película que pintaba muy bien: "El laberinto del fauno".

Se trata de la segunda película rodada en España por el mexicano Guillermo del Toro tras "El espinazo del diablo" (2001) y, al igual que ésta, mezcla fantasía y posguerra en una atmósfera enfermiza y "sucia". La trama se puede resumir en cómo una niña, para sobrevivir a un mundo real nada agradable, se refugia en el mundo mitológico que aguarda en el laberinto de marras. Pero, pese a que la venden como si fuera una versión hispana de "La Historia Interminable" o "Harry Potter" con falda, nada más lejos de la realidad, nunca mejor dicho. Ni tiene tanta fantasía como promete ni mucho menos es una película "familiar" o para niños. ¿Por qué?
  1. El mundo y la imaginería de Guillermo del Toro está en las antípodas de cualquier obra de los Hermanos Grimm o película de Disney o entrega del mago con gafas más famoso del mundo. Enfermizo, viciado y retorcido, el cosmos del director mexicano parece fruto de un cruce entre la novela de terror gótico y una de las pinturas "negras" de Goya. Este particular universo puede resultar atractivo e indudablemente original, pero es tan aconsejable para un niño como regalarle una motosierra.
  2. Pese a que, a priori, parece la balanza mundo real-mundo fantástico puede decantarse en favor de este último, lo cierto es que a medida que pasa la película es el cruel mundo real el que se lleva el fauno al agua y la fantasía no deja de ser un mero "entreacto".Vamos, que quien vea el tráiler de la película ya ha visto todas las escenas fantásticas que hay en el film.
  3. Como en cualquier película de Guillermo del Toro hay varias concesiones a la crueldad o violencia explícita, lo que se traduce en fotogramas tan desagradables que bordean lo "gore". Quizás por eso no sea una película recomendada para menores de 18 años.

Dicho esto, voy a pasar al cuento que narra Guillermo del Toro en esta película que sorprendentemente no tiene ni fauno ni hadas de por medio. Como todos los cuentos, tiene personajes muy buenos muy buenos (la niña, los maquis y las gentes del pueblo) con sus correspondientes antagonistas muy malos muy malos (el ejército franquista). Y, como en todos los cuentos, los buenos vencen y los malos pagan sus fechorías. Aunque respeto cualquier opinión y punto de vista (máxime en terrenos artísticos como el cine), lo cierto es que planteamientos de un maniqueísmo tan demagógico, pueril y "naif" me parecen adecuados cuando estamos hablando de Blancanieves, Caperucita, la Bella Durmiente y compañía, pero no cuando se habla de un hecho histórico tan complejo y traumático como fue la Guerra Civil y su posguerra.

Que hubo descomunales cabrones como el capitán Vidal (Sergi López) en el ejército franquista, sin duda. Que el ejército franquista cometió desmanes y tropelías, sin duda. Que la maldad y la hijoputez eran propiedad exclusiva del ejército franquista, pues mira no. Cualquier persona que no se deje llevar por el fanatismo reconocerá que en la Guerra Civil, como en cualquier guerra, se cometieron injusticias y atrocidades en ambos bandos y que, igualmente, hubo buenas y malas personas a uno y otro lado de la trinchera. Por eso, ópticas tan "infantiles" como "estos eran muy buenos y estos eran muy malos", especialmente cuando se habla de hechos históricos, pues como que me dan un poco de alergia. Y quede claro que diría lo mismo si el planteamiento fuera el contrario y presentara a los maquis como una caterva de desalmados y al ejército franquista como los ángeles enviados por Dios para instaurar en la tierra el Reino de los Cielos (lo que me recuerda a la película homónima de Ridley Scott que sí hace una revisión honesta de una guerra como fueron las Cruzadas). A ver si me entienden: ¿Qué les parecería que alguien hiciera una película sobre la Segunda Guerra Mundial desde la óptica del Eje y mostrara a los ejércitos democráticos occidentales como unos cabrones inmisericordes sin excecpiones? Pues eso.

En resumen, en "El laberinto del fauno" el verdadero monstruo es la niña Ivana Baquero (como Dakota Fanning pero versión spanish) quien con una magnífica y creíble interpretación eclipsa al resto del reparto (en el que, nuevamente, chirría a mi gusto una Ariadna Gil que te interpreta igual a una vedette del Siglo de Oro que a una sufrida madre de posguerra...En fin). Y, para quien quiera calentarse la cabeza al salir del cine: ¿Existía de verdad ese mundo mitológico o estaba la niña "quijotizada"? Piensen, piensen...Por lo demás, esta película no es un cuento de hadas...igual que no lo fue la Guerra Civil ni ninguna guerra, así que, para otra vez, que "no me vendan el fauno". Gracias.

lunes, 9 de octubre de 2006

Los Borgia (y olé)

Pues sí, afortunadamente, el cine español anda últimamente gallardo y haciendo productos con más presupuesto y pretensiones de lo habitual. Hace semanas tuvimos el ejemplo de "Alatriste". Y, en esa misma tónica histórica, tenemos ahora "Los Borgia". Y, hoy más que nunca, las comparaciones son odiosas. Si bien en cuanto a factura técnica y promoción ambas películas caminan parejas, el acabado final no puede ser más dispar. Una te deja con demasiada miel en los labios. La otra, en cambio, te hace salir del cine con una más que agradable satisfacción. Y esta última película es "Los Borgia".

Aunque esta producción tiene defectos bastante perceptibles (un presupuesto que se antoja corto para el potencial que exhibe el film y algunos cabos sueltos en la trama), lo cierto es que los disimula con sobrada eficacia y talento. Y ello se debe a una acertada dirección de Antonio Hernández, un guión que cuida el contexto histórico y plantea personajes que se sostienen por sí solos, una dirección artística y vestuario encomiables, una música tan mesurada como elegante y, sobre todo, un gran reparto de actores. He de reconocer que tenía cierta inquietud ante un reparto poblado por numerosos rostros conocidos de la pequeña pantalla (Sergio Peris Mencheta, Sergio Muñiz, Roberto Álvarez, Roberto Enríquez, Diego Martín, Antonio Valero...) ya que películas donde estás cada dos por tres murmurando "Anda si este sale en la serie de..." suelen defraudarme bastante. Pero esta vez no. Todo el elenco, repito, todo el elenco hace un trabajo dignísimo y creíble, construyendo unos personajes que sostienen por sí solos la historia.
Y, llegados a este punto, me gustaría hacer una mención especial a los excelentes trabajos de Lluis Homar, quien realiza una magnífica interpretación del poliédrico papa Alejandro VI, Sergio Peris Mencheta, que encarna con excelente contundencia al oscuro y atormentado César Borgia, y María Valverde, que demuestra con su interpretación de Lucrecia Borgia que no es casualidad que esta chica con cara de madonna renacentista tenga ya un Goya en su haber.

En definitiva, "Los Borgia" es una película que ofrece dos horas de historia y entretenimiento con maestría y humildad y nos acerca de un modo creíble a esa extraña y legendaria familia valenciana que conmovió los cimientos del Vaticano e Italia a finales del siglo XV. ¡Ah! Sí, sale Paz Vega, pero poco. Lo bueno si breve...dos veces Borgia.

viernes, 29 de septiembre de 2006

El idiota

Definición de "idiota" según la RAE: "Que padece de idiocia // Engreído sin fundamento para ello // Tonto, corto de entendimiento". Bien, partiendo de esta definición, metámonos en harina: Todos sabemos que el ambiente nacional está "cargadito", que en el trabajo la competencia es muy dura y que, en el mundo de la comunicación, las audiencias lo son todo. Igualmente, a nadie se le escapa que en el mundo de la prensa, radio y televisión hay mucho divo y que entre divos las envidias y roces están a la orden del día.

Dicho esto, la polémica está en las palabras que dedicó esta semana Luis del Olmo a Federico Jiménez Losantos: "A Federico Jiménez Losantos lo subiría a los altares, muy alto, y luego pondría una bomba en esos altares". Y ahora, por partes:

- Que Federico Jiménez Losantos y Luis del Olmo no quedan para irse de copas, cierto. Que Federico Jiménez Losantos es un hombre que parece vivir en permanente estado de cabreo, cierto. Que Federico Jiménez Losantos tiene tanta habilidad dialéctica y mordacidad que su lengua es letal, cierto. Que Federico Jiménez Losantos se ha llevado buena parte de la audiencia destinada otrora a seguir a Luis del Olmo, cierto. Que Federico Jiménez Losantos es especialista en crearse enemigos dentro y fuera de su propia trinchera, cierto. Que a Federico Jiménez Losantos también se le ha calentado la boca, cierto. Que Federico Jiménez Losantos jamás ha dicho algo semejante a lo dicho por Luis del Olmo, cierto.

- Desear poner una bomba a alguien es de desalmado. Querer poner una bomba a un altar es de hijo de puta. Decir que quieres poner una bomba a alguien subido a un altar es de idiota, con el Diccionario de la RAE en la mano.

- Que Luis del Olmo es un divo que se cree por encima del Bien y del Mal y que actúa con una suficiencia que ni un gallo en un corral, cierto. Que Iñaki Gabilondo y Federico Jiménez Losantos son otros "gallos", cierto. Que Luis del Olmo no levanta cabeza radiofónica desde hace años, cierto (Ya quedan en el recuerdo la gloriosa época de "Protagonistas" con "El debate del Estado de la Nación" con Tip, Chumy Chúmez, Ussía, etc.). Que Luis del Olmo actúa como un idiota, cierto. Que a Luis del Olmo le queda un mínimo de humildad e inteligencia, sí, y por eso ha pedido disculpas. Que, según Luis del Olmo, dijo aquello en tono de broma, demuestra la gracia y "arte" que tiene para el humor este buen señor.

Así que, a ver si de esta pequeña fábula todo el mundo se queda con estas moralejas:
1) Las idioteces ni se dicen ni se hacen y tampoco deberían pensarse.
2) El único idiota que merece la pena es la novela homónima de Fedor Dostoievski.
3) Y a ti, Luis del Olmo, que parece que te has caído del ídem, para la próxima vez, procura no ser tan necio.