A mí que no me vengan con cuentos…¿Alguien se ha parado a pensar en sus protagonistas?
Ellos…
Aladín: un playboy árabe con dinero robado a unos primos de los de Al-Qaeda.
Bambi: un hippy con problemas freudianos.
Bestia: un salvaje onanista y misógino que odia depilarse.
El Flautista de Hamelin: un pederasta melómano.
El Gato con Botas: un felino que se siente hombre pero se pone botas de plataforma.
El Lobo: el clásico tonto que haga lo que haga siempre la palma y encima no se afeita.
Mogli: un zoofílico afincado en la India y que se lo monta con osos, monos, panteras...
Pinocho: un capullo tirolés barnizado con un padre que podría ser su bisabuelo.
El Príncipe: un putero que las liga con un cuento detrás de otro...y siempre caen.
Pulgarcito: un espabilado que hace rutas con migas.
El Soldadito de Plomo: un militar salido al que no le sientan bien los calentones.
Los Tres Cerditos: unos chapuzas aficionados a la bricomanía a gran escala.
Ellas…
Alicia: una niñata adicta a los alucinógenos.
Bella: una pueblerina de buen ver que se enamoró de un feo con posibles.
La Bella Durmiente: una conejita playboy con problemas de sueño.
Blancanieves: una canguro a la que no le importa el tamaño.
La Bruja: una lesbiana octogenaria obsesionada con las adolescentes.
Caperucita Roja: una ingenua comunista y con problemas de miopía.
La Cenicienta: una asistenta que pegó un braguetazo en un cocktail con un fetichista.
La Sirenita: una nudista que huele a pescado.
¿Y qué decir de sus autores? ¡¡Todos unos putos cuentistas!! ¡Vivieron de contar mentiras!
Yo, desde luego, no leeré ni un cuento leeré a mis hijos.
martes, 25 de julio de 2006
¡A mí que no me vengan con cuentos!
lunes, 10 de julio de 2006
Allez la France...à maison!
Et maintenant que, messieurs? Díganme. Estoy deseando escuchar sus explicaciones. ¿He dicho explicaciones? Perdón, quería decir "excusas". Resulta que nuestros vecinos vencen a España (para ellos, los africanos allende los Pirineos) y uno duda si Napoleón perdió la Guerra de la Independencia. Vencen a Brasil (ese equipo que juega, pero sólo en los anuncios, con diez estrellas y un gordo) y parece que Pelé nació en Versalles. Y ahora llegan a la final y los del país de la bota (de plataforma drag queen) les echan de un puntapié. Très bien, France. Avec une paire.
No engañaré a nadie si digo que en la final del Mundial de Fútbol yo iba con Italia. ¿Motivos? 1) Es difícil, muy difícil, que alguna selección del mundo me caiga peor que Francia. 2) La modestia de la que han hecho gala los galos, valga el juego de palabras. 3) Para cosas de fútbol, soy rencoroso, ya ven y aún recuerdo quién echó a España del Mundial. 4) Italia me cae bien. Son simpáticos estos chicos. Hasta para calzarte un guantazo sonríen.
En cuanto a los equipos:
Francia - Bien, de entrada, eso no es un equipo de fútbol. No. Un equipo de 18 negros y 4 blancos no es un equipo de fútbol. Es un equipo de la NBA. Teniendo esto presente, debo decir que Francia, a fecha de hoy, son Zidane y los cuatro Don Limpio (versión bronceada) que le abrillantan el camino (Thuram, Gallas, Vieira, Makelele). Y eso está muy bien, pero cuando te las ves con un equipazo donde todos los jugadores se dejan el hígado o te lo parten a ti (véase Italia), pues...el futuro pinta makelele. Además del toque exótico, Francia es un equipo que cuenta con un cantante de karaoke (Barthez), un payaso (Henry) y un engendro digno de H.P.Lovecraft (Ribery). Un equipo peculiar, sí señor.
Italia - Viendo a este equipo, uno duda si estos chicos se dedican al fútbol y, cuando pueden, a la moda, o al revés. La mayoría parece que vienen de desfilar con modelitos de D&G, Versace, CK...¡Qué repeinados! ¡Qué apolíneos! ¡Qué "peelings"! . Y digo la mayoría porque también está Gattuso, a quien un servidor se lo imagina debajo de un puente con su tetrabick de "Don Simón", berreando "La Traviata" y oye, niquelado. Lo fundamental que hay que saber de los azzurri es que Italia, nunca, jamás, ha jugado al fútbol. Ha jugado a un deporte muy similar llamado "A que no nos ganas", un deporte muy físico, de contacto, que obedece a la máxima: "Si el balón pasa, el contrario no".
El partido:
Francia, de gallito por la vida, se quiso comer cual macarrones a Cannavaro y cía...Y se les atragantó el tema. No obstante, a medida que pasaba el partido, parecía que los hijos de Robespierre iban a llevarse el gattuso al agua y en estas Zidane perdió la cabeza...que fue a parar al pecho de Materazzi. Roja y a jubilarse. Curiosa forma de despedirse del fútbol. Se volvía a equilibrar la balanza. Llegaron los penaltis: Buffon homenajeó a Zubizarreta y se tiró todas las veces al lado contrario por el que entró el balón. Y, como iba de homenajes la cosa, Trezeguet rindió tributo a Raúl y falló un penalti en un momento decisivo. Italia, tetracampeona. Mamma mía!
¿Y ahora qué?
Italia: A celebrarlo, que bien merecido lo tiene. Nunca un cerrojo abrió tantas puertas.
Francia: Media selección, al geriátrico. El país, a esperar a que se les bajen los humos y puedan ver algo. Y Ribery, de vuelta a Notre-Dame a tocar las campanitas.
España: A pasar envidia sana (o insana) de Italia.
Españoles...el Mundial...ha muerto.
lunes, 3 de julio de 2006
Consejos para sobrevivir en una película de terror
Después de tener una sobredosis de cine de terror este fin de semana (tras ver el entretenido remake de "Las colinas tienen ojos" en el cine y el digno remake de "La matanza de Texas" en DVD), y habida cuenta de mi afición por el género de las películas de terror, expondré a continuación unos consejos que debería seguir cualquier personaje de una película de terror que no sea el asesino. Y sí, para quien le suene esta suerte de manual, diré que me inspiro en la mítica lista que se enuncia en uno de los clásicos modernos del género: "Scream".1) No decir nunca, bajo ningún concepto, frases como: “Ahora vengo”, “Vuelvo enseguida”, “Esperadme aquí”, “Tranquilos”, “No me pasará nada”.
2) No hacer nada por sexo, fama o dinero.
3) No tener pareja al comienzo de la película.
4) No tener una edad comprendida entre 18-30 años (y si se tiene, no dejar que las hormonas lo expliciten).
5) No practicar sexo (y menos en la primera media hora de película).
6) No lucir palmito (ni ellos ni ellas).
7) Si tienes un cuerpo lucible, asegúrate de ser el/la protagonista de la película.
8) Tener claro que los viajes o excursiones en grupo no son una buena idea.
9) Tener siempre teléfono con cobertura, saldo y batería.
10) Saber arrancar vehículos y abrir puertas a la primera.
11) No seguir jamás atajos poco o nada conocidos por bosques, desiertos o carreteras secundarias.
12) No pernoctar jamás en moteles apartados ni casas abandonadas.
13) Desconfiar totalmente de los consejos e indicaciones de la persona encargada de una gasolinera o bar de carretera de aspecto asqueroso o semi-abandonado. En el mejor de los casos, ir justo en el sentido contrario al indicado por dicha persona.
14) No bromear con leyendas o historias truculentas no confirmadas.
15) No cachondearse, insultar o agraviar a alguien a quien no conoces.
16) No fiarse nunca de personas de aspecto poco agraciado, deforme o mutilado.
17) Desconfiar totalmente de las personas que tienen máscara o un maquillaje extraño.
18) Por muy educado que se sea, alguien solitario en un lugar solitario no quiere compañía.
19) No adentrarse en sitios poco o nada iluminados y/o de higiene dudosa.
20) No ir a ningún sitio que no conozcas sin compañía.
21) No ser la última persona de una fila o grupo.
22) Cualquier cosa que tengas pensada, es mejor de día que de noche.
23) En caso de descubrir un cementerio de vehículos de todo tipo y época en un lugar insospechado, huir.
24) Un grito siempre es un grito y, sea lo que sea lo que lo causa, hay que huir.
25) No dejarse llevar por el histerismo ni tampoco por una tranquilidad absoluta.
26) Antes de enfrentarte al asesino, tener bien claro dónde está la salida.
27) Atizar al asesino con todo lo que se tenga a mano (Probablemente, no sentirá daño).
28) Tener clara la diferencia entre estar inconsciente y estar muerto, especialmente si hablamos del asesino.
29) No tener remordimientos en matar al asesino y asegurarte de que está muerto ( Da igual lo que hagas, seguramente, resucitará en una secuela).
30) En caso de ser superviviente de una película anterior, asegurarse de transmitir el “legado” a los nuevos protagonistas antes de que te maten.
jueves, 29 de junio de 2006
¡¡Opá...casa!!
Bien. Se ha cumplido lo que toda España quería: ¡¡La selección no ha caído en cuartos!! La lástima es que haya sido en octavos donde haya entonado el R.I.P.
Como los análisis hay que hacerlos en frío, he dejado un día de por medio para valorar el fulgurante paso (tipo estrella fugaz) de España por el Mundial de Alemania 2006. Así me he ahorrado una amplia cantidad de palabras malsonantes.
La ronda previa: Ucrania, Túnez, Arabia Saudí. Equipos fortísimos, temibles, espeluznantes. El día que consigan un trofeo para sus vitrinas causarán pavor. Las victorias conseguidas ante estos equipazos, marcarán un antes y un después en la historia de la FEF, la FIFA y Mortadelo y Filemón.
El seleccionador: El "Gandalf" de Hortaleza. La verdad, su capacidad testicular está fuera de toda sospecha: seleccionar a Raúl, Míchel Salgado, Cañizares, Marchena, Albelda requiere ser tan valiente como el general Custer. Por lo menos, siempre podrá decir que los llevó para elevar la media de edad del equipo. Sexadores de pollo y "mírame a los ojos" aparte, Luis "Matusalén" Aragonés ha apostado por un "fútbol toque" (ya saben, tocamos, tocamos, tocamos, tocamos y, por qué no, tocamos y el contrario muere por aburrimiento), lo cual está genial si nos enfrentamos a sparrings y selecciones exóticas que van a eventos como los Mundiales a hacer turismo y conocer mundo. Cuando nos enfrentamos a selecciones con galones en los hombros, eso ya es harina de otro costal. De todos modos, para crear ilusión en la afición ese tipo de fútbol está muy bien. Además, prefiero ese "fútbol toque" al "fútbol paleolítico" de Clemente. Dicho esto, ¡Camacho selección!
El equipo: Intentaré ser conciso y no extenderme mucho en cada caso. Casillas: Nuestro Job de la portería, el sufridor del 1,2,3 (goles) que va camino de los altares. Sergio Ramos: "Er Hulk de Sevilla". Si no se pasara tanto de revoluciones y resbalones, jugaría aún mejor. Pablo: Un cuellilargo que es de lo mejorcito que tenemos en la categoría "centrales". Puyol: Nuestro Conan cañí. El día que se retire, el fútbol habrá perdido un gran defensa y el heavy habrá ganado un nuevo cantante. Pernía: Exijo una prueba de ADN para comprobar que es el mismo jugadorazo que ha deslumbrado en el Getafe. Xabi Alonso: Una torre de comunicaciones en el medio del campo. Fundamental. Con un poco más de experiencia, ya sería la remilk. Xavi: El pitufo jugón. Demasiado ha hecho llegando al Mundial después de la lesión. Cesc: El crack, el niño prodigio, el Mozart del equipo. Im-pre-sio-nan-te. Senna: Black power. Villa: El hobbit metido a delantero. Quizás tenga más futuro como jockey. Torres: Mientras se cambia el look y se hace un nuevo tatuaje, juega muy bien al fútbol. Cuando sea mayor y madure, será una estrella (o de la moda o del cine o del fútbol, no lo tengo claro). Luis García: Una de las risueñas decepciones de la selección. Raúl: Anteriormente, jugador de fútbol; Profesión actual, desconocida. Ha quedado claro que no es el Cid Campeador, quien, aun muerto y acabado, ganaba batallas. Joaquín: Dos carreras, un recorte, un "pisha" y...fundido.Reyes:Una bala...perdida en este mundial. Los "reservistas": El único que no ha decepcionado es Reina, que es el único que no ha jugado un solo minuto. El resto de los habitantes del banquillo, mejor que piensen en la jubilación o en jugar Mundiales pero vía Playstation o Xbox.
Nuestro eliminador, Francia: La veteranía es un grado. Teniendo eso presente, Francia tiene una selección con más grados que el vodka. Además de veteranía, Francia tiene a lo más parecido a a los míticos Inmortales (Apunte histórico: En la Antigüedad, se llamaba así a la guardia de élite del rey de Persia. Compuesta en su mayoría por unos negros colosales que daban miedo tanto quietos como en movimiento): Vieira, Thuram, Gallas, Makelele, Malouda...El equipo galo también posee a un jugador escapado de alguna película de terror de bajo presupuesto y que responde al nombre de Ribéry (Guapo, lo que se dice guapo, no es el chico, pero ¡cómo juega!). Y, además de todo eso, tiene a Zinedine Zidane. Un crack, lo es siempre, tenga la edad que tenga. Verle jugar es el mejor argumento a favor de la jubilación anticipada de Raúl, por decencia profesional. ¿Qué tiene de malo Francia? Bueno, pues, para empezar, que son franceses y sabida es la "modestia" histórica de estas buenas gentes. Por si eso fuera poco, tienen un par de cretinos de pedigrí: el delantero Thierry Henry (que mejor que se vaya a Broadway, a ver si allí sí puede explotar sus dotes interpretativas y su bocaza. En caso de que no lo admitan en Broadway, el mejor sitio al que se puede ir es a tomar por culo) y el seleccionador Domenech (que no merece mayor comentario, porque sería un honor para él).
El partido: Francia hizo lo que soñaba: jugar con España, literalmente. ¿Por qué? Porque España no hizo nada. Al menos, nada bueno: Jugamos con 10 desde el principio (Raúl estaba en el once titular), sólo presionábamos a partir del medio del campo y sin agobios (Parecía que querían ver jugar de cerca al maestro Zidane sin interrumpirle. Luego, que le pidan la camiseta y autógrafos), la defensa estaba con un ataque de nervios, y, para completar, sacamos a corpulentos titanes como Villa o Xavi para acojonar a Vieira, Makelele y compañía. Así España seguro que hacía algo...el ridículo. Y lo hizo. Pese a los cambios que introdujo el "Gandalf de Hortaleza", el partido ya estaba visto para sentencia: los periódicos ya sacarían en portada fotos de Ribéry (y eso que no tiene lado bueno el pobre), Zidane dio su penúltima lección y los telediarios abrirían con la sempiterna cara de tontos que tenemos todos los españoles Mundial tras Mundial de fútbol (en baloncesto es otra cosa).
Conclusiones: España, lo de siempre. Opá...casa.A lo mejor al próximo Mundial...¿quién sabe? En cuanto a Francia, pues bueno, después de toda su palabrería, modestia y deportividad, sólo me queda animar a cualquier hij@ de Francia a que se pase por Madrid y lea la placa con motivo del 2 de Mayo. En caso de que no quieran pasarse por la capital española, les recomiendo que busquen en Internet o enciclopedias las siguientes palabras "Guerra de la Independencia". A ver quién sobó el morro a quién. Cretinos.
jueves, 15 de junio de 2006
"Boca nostra"
Hoy hablaré aquí de un colectivo que inspira terror económico (no, no me refiero a los Inspectores de Hacienda ni los promotores inmobiliarios ni tampoco al gremio ladronil, por muy de actualidad que estén los tres) y pánico bucal. Hoy hablaré aquí de los dentistas.
Para contextualizar: Los dentistas son el único colectivo, junto con la OPEP, capaz de subir los precios hasta niveles estratosféricos y con motivos de peso y enjundia tales como "Porque me sale de ahí". El único colectivo, junto con los psicólogos, con la habilidad para encontrar siempre algo que "arreglar" y por lo que cobrar. Un colectivo que vive por y para la sustracción con guante blanco, aunque sea de látex y esterilizado.
Dicho esto, recrearé una visita stándar a la consulta de un dentista:
* La llegada: Llegas a la hora exacta de la cita, con el corazón en un puño, el sudor cayendo patilla abajo y acordándote de la madre que parió al tráfico en la ciudad.
* La recepcionista: Modelo fashion-retro-mascachicles. Apenas te mira. "¿Qué desea?" "Estoy en la consulta de un dentista, ¿qué voy a querer? ¿Un kilo de solomillo? ¿Un piso en la playa? ¿Una suit en el Ritz?", piensas, pero luego, viendo que va en serio su pregunta, contestas "Soy Fulanito Fulánez, tengo hora con el doctor Menenganito". "Pase un momentito a la sala" (con una voz que recuerda a la naturalidad de las máquinas de tabaco o a los educados surtidores de las gasolineras, que te desean buen viaje aunque te dirijas al supermercado).
* La salita de espera: Bien, pasas a la salita de espera (¿por qué todas se parecen tanto?). Allí, en un ambiente minimalista y con una música Beethoven en chill out, te sientas y miras a la concurrencia, que hojea mecánica y silenciosamente revistas de hace varios meses. Miras el reloj. "Un momentito. Será sólo un momentito". Mientras el tiempo pasa, la puerta de la salita se abre y la recepcionista o una enfermera enuncia el nombre y apellidos de algún infortunado paciente con tal claridad que a uno le entran ganas de responder: "¡Presente!". Media hora después de haber entrado en la sala de espera y después de haber repasado todo lo que tienes que hacer cuando salgas de allí, comienzas a pensar cuál será la acepción de "momentito" que manejan en aquel lar. Miras a tu alrededor y ves que en aquel limbo de diseño sólo quedáis tú y la señora que lee la revista "El cuidado de su bonsai. El tamaño sí importa". Desesperado, imploras a Yahvé. Tres cuartos de hora más tarde, el sudor ha remitido, pero tu corazón sigue alterado, aunque por razones bien distintas, y te dan ganas de coger el cuadro que no sabes muy bien qué significa y atizar con él al hilo musical. Y es entonces, justo cuando ibas a montar tu particular versión del 2 de mayo en la salita de espera, cuando la recepcionista entra y dice: "Fulanito Fulánez". Y, disimulando tu incredulidad, contestas: "¡Vive! ¡Vive todavía!".
* La conversación por el pasillo: De camino a la sala de martirio, tiene lugar una conversación intrascendente pero poblada de sonrisas (para eso es una clínica dental) entre la enfermera que te va a atender y tú, el afectado. "¿Qué tal Fulanito?", "Bien" ,"Sígame", "Claro, cómo no", "Por aquí", "Muy bien", "Puede pasar", "Gracias".
* La sala de martirio: Te sientas en esa tumbona futurista rodeada de instrumentos (hechos con papel de plata aunque no está demostrado) que harían las delicias del Marqués de Sade. Te ponen una suerte de babero. Te ciegan con el foco. Dejas de ver todo y sólo escuchas: "Ahora mismo viene el doctor". Te sientes el marciano de Roswell a punto de ser "autopsiado". Entonces, entonas el mantra de "Rápidoysindolorrápidoysindolor...".
* El doctor: Entra acompañado por su asistente, como si fuera el paseíllo de Las Ventas. Con ese aspecto, más parece el doctor Menguele que el doctor Menenganito. Un escalofrío te recorre las encías. Se pone los guantes, se emboza y te saluda. Tú contestas: "Soy inocente". "Dame luz aquí", indica, y entonces el foco ilumina tu boca como si fuera una aparición mariana. Para evitar cualquier posible oposición, la asistente te planta el insaciable "tubo aspirador de saliva" y entonces tus facultades de comunicación quedan reducidas a expresivos parpadeos y a la extensión o retracción de los dedos de las manos. A partir de ese momento, sólo ves el techo de la sala y el mango de los aparatos con los que el doctor escudriña tu boca. Minutos más tarde, la luz se va, el doloso escrutinio termina y vuelves a poder hablar como una persona. Llega la hora del veredicto.
* ¿Qué me pasa, doctor?: Miras al doctor, el cual te devuelve una mirada del tipo Clint Eastwood. El silencio es tenso.
- Mal, está todo fatal - dice.
- ¿Cómo es posible? Me lavo los dientes tres veces al día y me hago enjuages - replicas, asombrado.
- No es suficiente.
- ¡Pero si elevo la media nacional de higiene dental!
- No es suficiente.
- ¿Es grave?
- No.Una limpieza lo solucionará.
- ¿Será muy caro?
- 85 euros.
- Entonces sí es grave.
- Por cierto...en cuanto a las muelas del juicio...
- ¿Qué les pasa? No me han salido todavía.
- Precisamente por eso, hay que extraerlas todas. Si no...- su tono y mirada se tornan apocalípticos.
- Si no...¿qué?- preguntas acongojado.
- Su boca se deformará porque no saldrán correctamente - profetiza mientras se quita los guantes.
- ¿Cuánto costaría? - respondes, presa del pánico.
- Cuatro muelas a razón de 95 euros cada muela, 380 euros. Piénselo. Su salud está en juego.
En ese momento, crees que ese dentista al que apenas conoces es la persona que más te ha valorado en toda tu vida y eso que sólo se ha fijado en tu muelas. Reprimes una lágrima de emoción. 380 euros. Te preguntas si, una vez extraídas, te puedes quedar con las muelas y llevarlas a Christie's o Sotheby's o a Ebay, porque seguro que con ese precio de salida, la subasta se dispararía y con suerte un freaky millonario te compraba tus cuatro molares.
- ¿Me va a hacer algo ahora? - preguntas.
- No. Por favor, denle cita lo antes posible. Si no... - y, con tranquilidad, sale de la sala.
Tú te quedas tiritando. No por el riesgo de quedarte con una sonrisa de cocodrilo sino por el riesgo que supone para tu salud pagar 85 euros por una limpieza bucal y 380 euros por las muelas del Juicio Final de tu cuenta bancaria. "Y pensar que hay gente que no pisa un dentista en su vida...desdichados", piensas.
* La decisión: De camino a recepción, piensas en tu vida, en tu futuro. Son momentos difíciles. Recuerdas la mirada del doctor. El foco. La música Beethoven chill out. Las muelas del juicio. "Es lo mejor para mí", murmuras.
* La factura: Antes de salir, te atiende un clon de la recepcionista, pero esta se encarga de cobrar y dar nuevas citas para el patíbulo. "Son 40 euros", te dice. "¿Por dos minutos de consulta y casi una hora de espera? ¡Joder! Aquí el tiempo sí que es oro, tú ¿Incluirán en los gastos la música de la sala de espera?", piensas. Pagas. Sonríe. Te das media vuelta. "¿Para cuándo la próxima cita?", te apuñala a traición. "Pues...verá...ya le llamo yo. Tengo una agenda muy apretada", replicas. "El doctor ha dicho que...", "Sé lo que ha dicho el doctor. De dientes no andaré bien, pero de oído ando fenómeno. Buenos días o noches o lo que sea en el mundo exterior".
* La triste realidad: Desmoralizado, llegas a tu casa y descuelgas el teléfono y llamas a todas las clínicas dentales que vienen en la guía. Consultas el coste medio de una visita o limpieza rutinaria y tu cerebro comienza a tararear la melodía de "El Padrino". Cuelgas el teléfono, pero sigues escuchando la canción de los Corleone...
Estos no son dentistas. Esto es la "Boca Nostra".
viernes, 9 de junio de 2006
A garrotazos
En las últimas semanas se ha recrudecido, tanto en el fondo como en las formas, el combate mediático que libran el buque insignia de la COPE, Federico Jiménez Losantos, y el buque insignia-tocado-hundido de la prensa conservadora, el diario ABC. Escuchando a uno y leyendo a otros, esta disputa me recuerda a la que pintó Goya en uno de sus más famosos cuadros en el que dos titanes se liaban a mecos.
El quid de la cuestión no es otro que erigirse como el estandarte mediático de la derecha española, otrora portado por ABC y ahora personificado en la voz de Federico Jiménez Losantos. Viendo los últimos datos de los seguidores del periódico y del periodista, parece claro que quien está ganando el combate a los puntos es el responsable del programa radiofónico "La mañana".
¿Cuál es el panorama? Bien, por un lado tenemos a FJL, cuya capacidad dialéctica es innegable y cuya mordacidad similar a la de un gran tiburón blanco. Por otro, al ABC, un periódico de pasado majestuoso, presente dudoso y futuro preocupante. FJL se ha convertido en una especie de "Santiago Matamoros" de la derecha mientras que el ABC se ha tornado en una suerte de sopa con sabor a agua. FJL ha sabido recuperar a los seguidores de Antonio Herrero y conectar con buena parte de la derecha española partidaria de una actitud crítica y de combate. ABC no ha sabido asimilar el impacto de la buena labor de El Mundo y La Razón y ha emprendido un peregrinar por un desierto en tierra de nadie con cada vez menos seguidores a sus espaldas (ahí están los datos). Por tanto, la progresión de FJL y la regresión de ABC acondicionan el escenario ideal para que, al primer cruce de miradas OK Corral, los dos gallos se líen a picotazos. La diferente actitud ante el Gobierno, el tratamiento del 11-M, las formas de valorar el alto el fuego de la banda terrorista ETA, la opinión del alcalde Gallardón...cada día que pasa, FJL y ABC se encuentran en más trincheras y ninguno parece tener intención de poner la otra mejilla.
¿Cuál es el problema? Si nos referimos a FJL, su desmedida y sempiterna negatividad y el abuso de una mordacidad que ha pasado de ser simplemente brillante a sencillamente hiriente. Está bien y es necesario que un periodista tenga una actitud crítica e inconformista y que posea la suficiente inteligencia, cultura y talento como para que sus críticas tengan calado en el público al que se dirige. Pero una cosa es eso y otra es levantarse como un veterano del Vietnam sin su dosis de morfina, agarrar la ametralladora y dispirar a todo lo que se mueve en 360º. Si disparas tanto es más que probable que una bala no vaya a parar adonde debiera...
En cuanto al ABC, pues es evidente que su problema es una crisis de identidad tan profunda como la Fosa de las Marianas. La excelente labor de El Mundo y el oficio de La Razón le han quitado, cada uno por su lado, buena parte de su público potencial, al menos en teoría, porque leyendo el ABC uno duda cuál es exactamente su público objetivo. El ABC se ha perdido y no sabe encontrarse y sabido es que conducir a bandazos no es muy recomendable, porque molestas a los que van en un sentido y en otro. La duda es ¿quiere reencontrarse el ABC? Pues, en mi modesta opinión, parece que no. Creo que la labor de Zarzalejos al frente del diario es similar a la del director de orquesta del Titanic: "Tú toca, toca. ¿Que nadie nos hace caso? Toca. Nosotros a lo nuestro. ¿Que esto se hunde? Bueno, toca, que nos vamos a pique pero con una clase..."
¿Qué sería recomendable? Que FJL se pasara una buena temporada en un balneario incomunicado con el exterior y que el ABC fuera algo más que un elenco de columnistas, un gran crítico taurino y un excelente crítico cinematográfico.
¿Qué es lo que pasará? Que hasta que Dios o la Justicia lo remedie, FJL y ABC seguirán liándose a garrotazos.
La España de hoy ya la pintó Goya.
jueves, 8 de junio de 2006
La requeteprofecía
Bien. Por aquello de que me gusta el cine de terror, el pasado martes (sí, ya sé, por favor, ahórrenme la cantinela satánico-numérica) fui a ver el remake de "La Profecía". Sí, Hollywood sigue empeñado en convertirse en el paradigma del Top-Manta: copio, copio, copio, copio y gano dinero.La película original, dirigida en 1976 por Richard Donner y protagonizada por Gregory Peck y Lee Remick, como los padres adoptivos del angelito caído, y Harvey Stephens, como el huérfano hijo de...Una película que se ve con gusto (pese al mal rollito que desprende y a la desazón que se le queda a uno con los títulos de crédito finales con ese coro tan acongojante cantando a pleno pulmón) y que tuvo la suficiente calidad como para gustar a la taquilla (lo que permitió varias secuelas) y a la crítica (que la llevó a estar nominada a los Óscar). ¿Hacía falta un remake? No ¿Entonces? Bueno, Satanás, Jezabel, Belcebú, Legión son excelentes agentes de marketing para Hollywood y, ante la ausencia de talento, buena es la abundancia de dinero.
La película que nos ocupa (que debería llamarse "La requeteprofecía"), está dirigida por el correcto John Moore, que tiene el mérito de copiar secuencia a secuencia, plano a plano la película de 1976. En cuanto a los actores, Liev Schreiber y Julia Stiles son los encargados de dar vida a los nuevos sufridores del "Un, dos, tres...Adivine quién es su hijo" y el pequeño Seamus Davey-Fitzpatrick es la nueva encarnación del hijoputismo ultraterreno. Lo más meritorio de la película: los secundarios (Davis Thewlis, Pete Postlethwaite y Mia Farrow, quien, por cierto, da miedo, porque no se sabe si es que está así de espantosa o es cuestión de la caracterización) y la actualización de las señales de que el AntiCristo ha nacido (Cohetes espaciales que se desintegran cual confeti, rascacielos que caen, tsunamis que entran sin llamar a la puerta...). Lo peor de la película: Por un lado, ser conscientes a los pocos minutos de metraje que el infante Seamus tiene los mismos recursos interpretativos que Steven Seagal y que su cara sólo tiene dos expresiones "Ahora parezco de cera-Ahora estoy enfadado" y, por otro lado, que el director se permita escenas de cierta ingenuidad como la de poner a un Papa que, en sus últimos estertores, tiene consigo una copa de vino en la cama (que viéndolo uno no sabe si lo que le sienta mal es el vino o el chaval con el 666 a la espalda). La puyita: Que quede más o menos claro que el retoño del demonio vaya para...¡Presidente de los EE.UU.! Seguro que Bin Laden al ver la película exclama: "¡Os lo dije!" La duda: ¿Qué cara pondrán sus compañeros de colegio a Seamus Davey-Fitzpatrick? ¿Compartirán con él el bocadillo o la plastilina? ¿Cuánta gente irá a sus fiestas de cumpleaños? ¿Se subirá alguien en el mismo ascensor que Seamus? ¿Ahora entiende alguien por qué Woody Allen lo dejó con Mia Farrow?
En fin, 6 euros para ver el martes 6 del 6 del 2006 una película sobre un chaval con predilección por el 666. Para que luego digan que el cine convencional no da morbo.
martes, 6 de junio de 2006
Del Fin del Mundo y demás
6 del 6 de 2006. Onanismos cabalísticos y evangelios alucinógenos aparte, la cosa tiene su atractivo, no crean. Será que el panorama es tan aburrido o tan desolador o las dos cosas, que la gente ya se entretiene o acojona con lo que sea. Tanta tontería y parafernalia en torno a un número me recuerda a la que se arma cada Navidad con la lotería. Estoy esperando que de un momento a otro las televisiones saquen a los de la Bruja de Oro descorchando el cava para celebrar la llegada del AntiCristo. Ya veo el cartelito "El AntiCristo fue parido aquí" y la gente en bermudas y gafas de sol haciéndose fotos mientras señalan con el dedo índice la asombrosa revelación.AntiCristo, fin del mundo, apocalipsis, armagedón...Un buen argumento: misterio, acción, explosiones, muertes, Dios me ama, coros berreando la tragedia, arrepentíos, un cabrón con cuernos dispuesto a cepillarse el mundo...Lástima que Hollywood y el Vaticano hayan esquilmado el filón.
De cualquier forma, son las cuatro y media de la tarde y aquí lo único infernal es el calor que hace. Aunque, puestos a hablar del fin del mundo, escuchen alguna mañana al jovial y optimista Federico Jiménez Losantos y échense a temblar con el panorama que radia: Rajoy en pelotas y campanilla en mano gritando "¡El fin del mundo se acerca y es socialista!" y la gente que lo mira y piensa: "La cara de éste me suena", Zapatero y su demagogia con olor a Nenuco haciendo pactos con Belcebú para tener nuevos adeptos en el averno, Pepín Blanco y Ángel Acebes peleándose por ganar el premio al más lerdo del año satánico, los de Prisa poniendo cara de "Yo soy progre ¿y tú?" y hablando de los derechos humanos de los demonios y que pobrecitos que van en cueros y tienen rabo, los del ABC con "Hasta el Infierno con Su Majestad" a cinco columnas y sin vender un periódico, El Mundo destapando la trama oculta del armagedón, la COPE encomendándose a toda la santoral, Ana Rosa analizando con profesionalidad lo más in-fernal del próximo otoño-invierno...Brrrrrr. Desde luego, da miedo el tema. Comparado con esto, "La Profecía" es un documental de los teletubbies. En fin. 6 del 6 del 2006. Complementario: El 15. Reintegro: Me cisco en esta sandez.
martes, 30 de mayo de 2006
Comuniones
Las niñas van vestidas de mesa camilla modelo Vaticano mientras los niños presentan la colección "Memo Primavera": memo marinerito, memo capitán, memo coronel, memo quieroynopuedo, memo sin complejos, etc., las abuelas fiscalizando todo y ataviadas con lo que parece el último conjunto de Madonna; los abuelos sentados con un ojo puesto en el baño y otro en el reloj mientras el Justformen les gotea sobre el traje; las madres taconeando de aquí para allá, sonrientes y maquilladas como si acabaran de salir de "Falcon Crest" o "Dallas"; los padres, apostados en las esquinas como francotiradores, cámara en ristre y pegándose por la exclusiva para sacar a su chaval con cara de susto mientras el sacerdote les da una hostia por primera vez, los familiares intentando simular alegría mientras llega la hora de decir "Bueno, nosotros nos vamos a casa", el páter sermoneando a las criaturas con cursillos acelerados de teología naif en aras a dejarlos quietos de una vez; el coro parroquial con sus alegres y dinámicas canciones de hace cuarenta años; la gente que entra en la Iglesia, se asusta y se va; el restaurante adornado como un puticlub de Babilonia...Verdaderamente, las comuniones son entrañables.
Una de cine
La primera de ellas, avalada por la crítica, es "Plan Oculto". Un supuesto "thriller" del director Spike Leepelículas de robos y atracos", todo un subgénero que ha conocido en el pasado grandes momentos. Después de verla, a uno le asaltan estas dudas: 1) ¿No hemos visto ya demasiadas veces a Denzel Washington haciendo ese papel de policía campechano que se mete en fregaos mientras se saca lustre a su rasurada cabeza? ¿Tiene el síndrome "De Niro" y repite gestos vengan o no a cuento, sea cual sea la trama de la película en la que actúa? 2) Si Jodie Foster es una de las actrices más inteligentes de Hollywood, ¿qué hace en una película como esta? ¿En qué estado de consciencia leyó y aceptó el guión? ¿Alguien sabe al salir del cine a qué se dedica exactamente el personaje que interpreta? 3) ¿Por qué eligieron para el papel de ladrón a un Clive Owen que se pasa media película detrás de un pasamontañas con gafas de sol? ¿Porque queda bien en los créditos de la película? Para eso, lo mismo podrían haber cogido al técnico de sonido o al chico de los donuts. 4) ¿Qué pinta en una película como esta una banda sonora que parece un concierto sefardí? En fin...Lo único trepidante de este "Plan oculto" es el ritmo al que sale la gente del cine, unos intentando irse a la cama a dormir y otros a buscar el nombre del crítico que alabó un film que estira al máximo (aburrimiento) el tópico de "Yo sé algo que tú sabes que nadie quiere saber, así que vamos a llevarnos bien o nos liamos a mecos".
La segunda película entra dentro del modelo "cine palomitas", es decir, puro entretenimiento (pero las apariencias engañan). Si no fuera por todo el bombo que se le ha dado, incluso te parecería medio decente. Si alguien no se hubiera leído el libro en el que está basada, pues a lo mejor te mantenía en la butaca con cierta atención o interés. Pero no. "El Código Da Vinci" es el sedante (o laxante, según la escena) más potente que ha pasado por la gran pantalla en mucho tiempo. El director, Ron Howard, copia página a página el libro de Dan Brown (lo cual, no crean, tiene su esfuerzo y si no que se lo digan a los esforzados trabajadores de imprentas y reprografías) pero, y aquí viene lo más destacable, dota a la película de un ritmo tan vertiginoso como una carrera de caracoles. En cuanto al elenco de actores, es tan deslumbrante en el cartel como decepcionante en la interpretación. Abanderados por un Tom Hanks que parece gritar "Yo pasaba por aquí" y una Audrey "Amelie" Tatou capaz de decir con la misma cara y credibilidad "Quiero un kilo de peras" y "Soy la descendiente de Jesucristo y María Magdalena", los actores perpetran un despropósito infumable, pese a la profesionalidad acreditada de algunos de ellos, caso de Ian McKellen o Paul Bettany. En lo referente al argumento, pues el mismo del libro: un batiburrillo místico-religioso-policiaco-ateo convencido cogido con alfileres. En resumidas cuentas, "El Código Da Vinci" es un marrón para todos menos para Brown (que sigue haciendo caja) y un pretencioso bodrio recomendable para personas con problemas de insomnio.
Vamos con la última película: "X-Men 3: La decisión final". Ofrece lo que se espera: entretenimiento puro y duro. Nada más. Está basada en un cómic con un ejército de seguidores y, fantasmadas y mutaciones aparte, entretiene bastante. Ya está. Así de sencillo. A veces, lo más simple, funciona y ahí está de muestra la taquilla. consistente en su particular homenaje a las "