Mostrando entradas con la etiqueta Superhéroes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Superhéroes. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de agosto de 2011

"Capitán América": (Super)Héroes de antaño

Ayer fui a ver la película "Capitán América: El primer vengador" basada en el mítico personaje de los cómics Marvel. El film, protagonizado por un correcto y apolíneo Chris Evans, quizás un peldaño por debajo en cuanto a espectacularidad, empaque y diversión respecto a las de sus otros colegas vengadores (Iron Man, Hulk, Thor), es no obstante una película de aventuras de regusto clásico que, pese a que puede resultar algo "naif" para los tiempos que corren, entretiene bastante. Esto es mérito del elenco de actores que, como viene siendo habitual en las películas de Marvel, es más que digno, especialmente en el apartado de secundarios (Tommy Lee Jones, Hugo Weaving, Stanley Tucci y Toby Jones son actores que te arreglan cualquier descosido y dan sustancia a cualquier caldo) y de un director, Joe Johnston, que demuestra una vez más que se le da mejor el cine familiar que el de terror.

"Capitán América: El primer vengador" funciona mejor como pieza del puzzle cinematográfico de "Los Vengadores" que como película autónoma, ya que tiene varios guiños a cosas que se han visto o anticipado en films ya estrenados (especialmente, "Iron Man 2") y parece tener como vocación constituir el preludio definitivo de la madre de todas las películas de superhéroes (al menos de Marvel): "The Avengers"; no en vano, quienes esperen hasta el final de los interminables títulos de crédito se verán recompensados con el apabullante tráiler de esta película que llegará allá por mayo del próximo año. Por otra parte, la acción está enmarcada en una época, la Segunda Guerra Mundial, en la que los verdaderos héroes no vestían estrafalarios uniformes ni tenían superpoderes, sino que estaban enfundados en trajes militares y su única habilidad especial era la de la valentía.

De cualquier forma, para mí, esta película refleja muy bien la concepción cuasipropagandista que se tuvo durante buena parte del siglo XX de los (súper)héroes de cómic: Quintasencia de los valores e ideales de un país, paladines patrióticos enfrentados a amenazas que sintetizan los rasgos de "los enemigos de la patria", espejos en los que mirarse y con los que distraerse. Algo añejo, anacrónico y desfasado, sí, pero quizás por eso mismo ya entrañable.Si en España tuvimos al Guerrero del Antifaz y al Capitán Trueno, en Norteamérica tuvieron a Steve Rogers. Así, el Capitán América, aparecido por primera vez en 1941 (algo que en esta película es utilizado con un guiño friki pero muy atinado), encarna al estadounidense perfecto y tanto sus enemigos (los nazis Cráneo Rojo, el Barón Zemo; el comunista Soldado de Invierno; las organizaciones terroristas internacionales IMA e HYDRA...) como sus crisis personales corren parejas al devenir de esa nación, como bien atestiguan los cómics. Buen ejemplo de ello es que cuando, hace escasos años, en la vida real, EEUU pareció haber perdido el rumbo, el Norte y la identidad, el Capitán América murió asesinado en el papel...

En definitiva, "Capitán América: El primer vengador" pone dignamente el broche al prólogo de cinco películas que antecede a la película que quienes somos "marvelianos de toda la vida" llevamos esperando años y años y años...¡Los Vengadores!

jueves, 5 de mayo de 2011

"Thor": Entretenimiento mayestático

Siendo amante de la mitología, el cine y los cómics sería dolorosamente incongruente dejar pasar la oportunidad de ver en la gran pantalla la adaptación de los tebeos basados en una de las deidades más famosas de cuantas ha dado la mitología en general y la nórdica en particular: Thor. Así que anoche mi ilusión pudo más que el miedo a presenciar una nueva y fallida película de índole mitológica y fui al cine a ver este film.

¿Mi opinión al salir de la sala? Aunque todo es mejorable, se ha hecho justicia al Thor de Marvel brindando un espectáculo indudablemente entretenido que estoy seguro servirá para que cientos de espectadores se interesen por todos los mitos que rodean al dios del trueno y sus imponentes familiares y allegados. 
Al igual que sucedió con las dos exitosas entregas de "Iron Man" (2008 y 2010) y la de "Hulk" (2008), "Thor" es entretenimiento en estado puro sin más pretensiones que hacer pasar un buen rato tanto a los amantes y conocedores de las publicaciones marvelianas como al resto de mortales poco doctos en la materia. Olvídense de nominaciones a lo Óscars y otros galardones, porque "Thor" está hecha (y muy bien) para gustar a un océano de espectadores y reventar la taquilla. Y si en las películas del hombre de hierro y la masa las estrellas eran los actores principales (geniales Robert Downey Jr y Edward Norton) en esta ocasión las estrellas las hallamos entre los secundarios (Anthony Hopkins, Natalie Portman, Stellan Skarsgard, Jeremy Renner...) y en el asiento del director (Kenneth Branagh), aunque esto no quiere decir que el actor encargado de dar vida y (titánico) cuerpo al bravo hijo de Odín no esté a la altura de sus compañeros, porque Chris Hemsworth solventa tal reto sin alardes ni problemas.

El shakespeariano cineasta sorprende al cambiar de registro y cumplir notablemente con las exigencias del cine palomitero, dirigiendo una película en la que, pese a algunas licencias (el origen del parche de Odín o Heimdall como pívot NBA) y desatinos (un par de escenas ¿cómicas?, algunos trajes asgardianos, ciertos decorados demasiado evidentes y la forzada historia de amor), el espectador no puede hacer otra cosa que disfrutar como un niño, al menos yo, con todos los méritos que tiene: el ritmo, el respeto a la esencia de los personajes, los efectos especiales, los impresionantes escenarios de Asgard y la sensación de que hay Thor (¡y Loki!) para rato...

En definitiva, tanto como película autónoma como anticipo de la madre de todas las películas de superhéroes (Los Vengadores), "Thor" funciona perfectamente y hará disfrutar especialmente a quienes, como yo, son lo suficientemente "frikis" como para quedarse, al igual que hicieron con "Iron Man" y "Hulk", hasta la conclusión de los créditos finales para descubrir ese regalo para fans. 

¿De todos modos? ¿Qué valoración podría esperarse de quien adoptó como sobrenombre bloguero Heimdall?...




martes, 16 de noviembre de 2010

"Scott Pilgrim vs El mundo": Oda la generación friki

El pasado fin de semana vi en el cine "Scott Pilgrim contra el mundo": divertida, ingeniosa, original y llamativa a rabiar, esta película de Edgar Wright, basándose en la exitosa saga de cómics de Bryan Lee O'Malley, es, de lejos, el mejor retrato generacional que conozco de esos jóvenes que han crecido al amparo de los videojuegos, los tebeos, el cine palomitero y la música; jóvenes que han hecho de sus vidas una apuesta por la originalidad y una marginación voluntaria de las convenciones imperantes; una juventud que ha encontrado en seres ficticios de dos dimensiones estupendos referentes, compañeros y vías de escape para un mundo no lo suficientemente atractivo; gente como yo que recibe la etiqueta de "friki" por una sociedad tendente a premiar lo plúmbeo, lo previsible y la homogeneidad
Atendiendo sólo a su ámbito cinematográfico, "Scott Pilgrim contra el mundo" es una estrafalaria e hilarante comedia romántica  de corte "indie" en la que el lozano protagonista, Scott Pilgrim (sensacional Michael Cera), desafía a todo y todos con tal de lograr el amor de una peculiar y misteriosa chica que le deparará más de una sorpresa, dolor de cabeza, contusión...e incluso besos.
Trufada de guiños al mundo del noveno arte, a los videojuegos, al manga/anime y a la "cultura pop", la cinta destaca especialmente en el apartado visual (brillante híbrido de cómic y videojuego) y sonoro (fantástico y demoledor surtido de canciones), lo cual supone un  perfecto envoltorio para un  producto imaginativo y divertido que proporciona un amenísimo rato para el espectador, especialmente si comparte con los responsables del original y su versión fílmica su amor y admiración por esos mundos bidimensionales que tantísimos buenos ratos nos han hecho y hacen pasar. 
¡Viva Scott Pilgrim! ¡Larga vida a los frikis!

viernes, 4 de junio de 2010

Kick ass: El Quijote freak (y es un piropo)

Desencantado con la hastiante y poco reconfortante realidad, harto de su anodina existencia, nuestro protagonista se sumerge las lecturas protagonizadas por héroes virtuosos que convierten al mundo un lugar mejor, y lo hace hasta tal punto que, aceptando el delirio como forma de rebelión contra su vida y sociedad, decide lanzarse a la calle, emulando a sus héroes...para darse cuenta de que la ficción es un terreno mucho más liviano y saludable que la vida real. Así se podría resumir la obra española más celebérrimante universal: "Don Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes. Y así se podría resumir la obra que nos ocupa: "Kick ass" de Mark Millar (autor del cómic original, junto a John Romita Jr) y Matthew Vaughn (director de la película homónima).

No es baladí la coincidencia, pues sustituyendo la literatura caballeresca por los cómics
súperheroicos, por un lado, y aquella encorsetada y corrupta sociedad barroca por la no menos encorsetada y corrupta sociedad actual, por otro, obtenemos una misma esencia argumental cuyos protagonistas tienen pretensiones muy similares, con efectos muy parecidos...
Además, ambas obras, Quijote y Kick ass, suponen un simultáneo homenaje, crítica y parodia de aquello que convierte en forajidos mentales a sus protagonistas: Los libros de caballería, aquél, los tebeos, éste. Con lo cual, podemos afirmar que tanto sabía de literatura Cervantes como de cómics Millar...y eso se nota, pues tanto en el original del noveno arte como en su acertada traslación al séptimo arte, encontramos bastantes referencias y guiños a la cultura súperherocia (ya sea marveliana o de su "Distinguida Competencia").

Centrándome ya en lo que a Kick ass se refiere, cabe destacar que es una obra (ya hablemos del cómic o la película) que rinde un afectuoso tributo a todos los aficionados a los superhéroes (los a veces denominados peyorativamente como "freaks" o
"frikis"), critica con inteligencia y sutileza diversos aspectos de la sociedad actual (abandono de la juventud, carestía de justicia, falta de referentes reales a quien imitar, ultraviolencia, uso adictivo de las redes sociales...) y satiriza con humor y cariño a todo un subgénero cinematográfico, del mismo modo que, por ejemplo, "500 días juntos" hizo con las comedias románticas o "Bienvenidos a Zombieland" con las películas de muertos vivientes. Por tanto, quien piense que Kick ass es una memez, algo del montón...se equivoca. Principalmente porque, aun obviando todas estas interesantes consideraciones, Kick ass es enormemente entretenido.

En lo fílmico, a lo ya dicho tengo que añadir que merecen especial mención las actuaciones de Aaron Johnson y Chloë Grace Moretz, dando sensacionalmente vida a Kick ass y Hit
Girl, los dos grandes protagonistas de una película gamberra, políticamente incorrecta y donde la trama es tan violenta como hilarante, lo que nos remite al cine del gran maestro de estos menesteres: Quentin Tarantino. Si a estas alturas, alguien piensa que el cómic, primero, y la película, después, no me han gustado...que se relea el artículo.

Dicho esto, y como reflexión final, lanzo esta pregunta: ¿Qué clase de sociedad es ésta que a varias generaciones de jóvenes (ya hablemos de la Y o Z) ha dejado y está dejando en una suerte de limbo a su suerte? ¿Qué clase de sociedad es ésta en la que resultaría tan posible como descabelldo que alguien decida hacer justicia por su cuenta y riesgo? ¿Qué clase de sociedad es ésta que a muchos como a servidor nos gusta más la que aparece en los cómics? ¿Qué clase de sociedad es ésta que tiene mejores referentes en la ficción o en los camposantos que en las noticias? ¿Qué clase de sociedad es ésta que propicia y destruye nuevos Quijotes?...


domingo, 8 de marzo de 2009

Simplemente Watchmen

Anoche vi la traslación cinematográfica del que quizás es el mejor cómic que se ha publicado jamás: Watchmen. Antes de proseguir, habría que recordar que adaptar al celuloide cualquier obra literaria o gráfica siempre es una labor ardua por lo complicado que es mantener la esencia de su trama, el espíritu de sus personajes, el aspecto "visual" de ese mundo ficcional, etc. Si hablamos de obras maestras, la adaptación se transforma en una tarea titánica y heroica. Hacerlo fiel y brillantemente, respetando tanto al original como a sus seguidores, algo casi imposible. Watchmen es un estupendo ejemplo de que una magnífica obra (novela gráfica, en este caso) se puede trasladar al cine de una forma que si bien no iguala la sublime excelencia del original, sí se le acerca mucho (pero mucho, mucho).

El nuevo film de Zack Snyder (director de las espectaculares e interesantes "300", otra adaptación de cómic, por cierto, y "Amanecer de los Muertos") es, como película, entretenida e interesante, y, como adaptación de la mítica e insuperable obra de Alan Moore y Dave Gibbons, un gran, respetuoso y fidelísimo homenaje. Habrá quien diga que adaptar un cómic es algo fácil, puesto que el storyboard ya lo tienes hecho, pero a quienes piensen así, yo les pregunto por qué durante décadas muchos expertos consideraron imposible adaptar cinematográficamente las aventuras de este peculiar y dramático grupo de (súper)héroes. Por otra parte, habrá quien piense que convertir a cine un cómic o novela gráfica es algo excéntrico, irreverente, perverso y difícil; y a quienes eso crean, simplemente les remito a ver magníficas adaptaciones como los Batman de Chris Nolan, el primer Spiderman de Sam Raimi, el Iron Man de Jon Favreau, el V de Vendetta de James McTeigue, la Sin City de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino, o la gesta de los 300, del propio Zack Snyder. En resumen, que, como muchas otras cosas en la vida, hacer una brillante adaptación al cine es sólo cuestión de cuatro cosas: dinero, paciencia, talento y respeto.El "Watchmen" de Z.Snyder es una película de la que Alan Moore debería sentirse muy orgulloso (si no fuera tan "especialito" y díscolo) y ante la que cualquier fan de la novela gráfica original (entre los que me incluyo) debería quitarse el sombrero y reverenciarlo. Si "From Hell" y "La Liga de los hombres extraordinarios" se quedaban bastante por debajo de la obra matriz y "V de Vendetta" era la mejor adaptación hasta la fecha de una obra de Moore, este honor pasó desde el viernes 6 de marzo a "Watchmen". Quien haya disfrutado leyendo y releyendo el cómic, rumiando cada viñeta, meditando ciertos diálogos y cerrando la novela gráfica original pensando que ha leído la mejor combinación de texto y dibujo que ha caído y caerá en sus manos, disfrutará de la película de Zack Snyder. ¿Que hay algunas mínimas divergencias respecto a la obra de Moore y Gibbons? Pues sí, pero, a mi entender muy razonables y que no perjudican en absoluto ni a la película ni al cómic. Son, en definitiva, nimias licencias que el director se permite para construir un sentido, verosímil, fielmente especular y honesto homenaje al Watchmen que todo el mundo debería haber leído. Sólo con fijarnos en el extenso metraje del film ya nos damos cuenta de que el director ha intentado trasladar la inmensa mayoría de cuanto contiene la totémica y monumental obra original (quienes echen de menos las aventuras de cierto siniestro navío, sólo les queda esperar al DVD...). Por lo demás, el único "pero" que le puedo poner a la película es que la elección de ciertas canciones en algunos casos me parece chirriante. Pero nada más.

En cuanto a la película y el cómic, sólo decir que muestra un mundo que pudo ser el nuestro, con unos vicios y virtudes que sí son los nuestros, y con unos héroes dramáticamente humanos que superan la apatía y cobardía media para intentar hacer un mundo mejor, cada uno desde un particularísimo punto de vista. Si a esto se le añade que, latiendo bajo las peripecias de los Watchmen, Moore reflexiona sobre interesantes cuestiones políticas, sociales y psicológicas con una contundencia y sutileza magníficas, nos hallamos ante una obra y un film altamente recomendables.
Por último, sólo me queda revelar y destacar a mi personaje favorito tanto en la obra de Moore y Gibbons como en la película de Snyder: Rorschach, antihéroe inolvidable, sociópata y psicópata que combate el Mal (y todos los vicios y depravaciones que bullen en su nausebunda estela) con una convicción y contundencia tan políticamente incorrecta como necesaria en la ficción y fuera de ella; el único de todos los Watchmen que no acalla su conciencia, el único que se mantiene suicidamente íntegro y letalmente honesto hasta el final, el único que respeta de verdad los ideales que otros dejaron de preservar. No en vano, aun siendo desagradable, sádico y huraño, Rorschach es el verdadero triunfador del épico drama que Moore y Snyder nos han regalado por vías diferentes. Basta con esperar a la última viñeta/escena de "Watchmen", esa magistral novela gráfica, esa fantástica película.

sábado, 16 de agosto de 2008

Brillante película; Caballero oscuro

Toda película que aspire a ser entretenida ha de tener una historia convicente y atractiva, buen ritmo, personajes carismáticos y buscar la atención del espectador mediante guiños a su complicidad con lo ficticio y/o muestras constantes de que no se le está faltando al respeto de su inteligencia y gusto. Las películas de superhéroes son quizás ese tipo de films que si no son mínimamente entretenidos, se van por el sumidero del olvido. En los últimos años, tenemos ejemplos de películas de superhéroes francamente entretenidas (las dos primeras entregas de Spiderman, la trilogía de X-Men, Hellboy, Transformers, IronMan y, a años luz por detrás, Los Cuatro Fantásticos y Hulk) y películas de superhéroes que sería mejor no haber rodado, para bien de todos (El motorista fantasma, Superman Returns). Por tanto, se podría afirmar que, casi por definición, una película con superhéroes de por medio es entretenida.
Pero ¿qué ocurre cuando además de entretenida es una gran película?, ¿qué ocurre cuando una película de superhéroes tiene un guión, reparto y montaje sobresaliente?, ¿qué ocurre cuando una película de superhéroes dignifica al bien llamado séptimo arte? La respuesta es que sencillamente estamos ante excepciones, deliciosas excepciones. Hoy, hablaré de una de estas excelentes "raras avis" que aunan entretenimiento y talento en pantalla sin que el hecho de que su protagonista sea un superhéroe suponga lastre ni traba alguna.


Anoche tuve la suerte de ver "El caballero oscuro", secuela de la estupenda, brillante, magnífica y entretenidísima película "Batman Begins", que redefiniría el concepto de "película de superhéroe", dotándolo de un interesantísimo enfoque caracterizado por la verosimilitud y el dramatismo, gracias a la labor de Christopher Nolan, un director que, film tras film, persevera en un sencillo trueque con el público: talento a cambio de respeto. Tras verla, entiendo perfectamente por qué está arrasando en taquilla y cosechando innumerables parabienes entre críticos y espectadores rasos. ¿Por qué? Como siempre, lo desgranaré en puntos.



* El director: Christopher Nolan. Los amantes de los cómics y del cine le deberíamos dar gracias eternamente por las dos soberbias entregas de Batman que nos ha regalado. Es muy raro encontrar un director que con tanto talento e ingenio no caiga en la autocomplacencia, no firme bodrios a cambio de una jugosa cantidad de ceros, y trate al público con un respeto casi asombroso. Se dio a conocer mundialmente con la estupenda y originalísima "Memento", luego regaló la inquietante y realista "Insomnia", a continuación puso sus ojos en el sombrío protector de Gotham, después se sacó de la chistera la sensacional "The Prestige" y ahora ha vuelto al encuentro de Batman con "El caballero oscuro". Con toda esta escasa pero contundente filmografía, lo menos bueno que se puede decir de Nolan es que es un director altamente recomendable. Sabe hacer cine, sabe contar historias y sabe cómo complacer a crítica y público con el mismo entusiasmo.¿Se puede pedir algo más? Sí. Que nunca deje de ser así.


* El reparto: Conjugar en una película a actores que, edad aparte, han demostrado solvente y reiteradamente que la interpretación es cuestión de talento y profesionalidad, es todo un logro. Si además estos actores no se pasean por una película de superhéroes con el único fin de aumentar su economía personal, es un milagro. Esto es lo que se puede decir, en términos generales, tanto del reparto de "El caballero oscuro" como de su predecesora. Michael Caine y Morgan Freeman han demostrado en innumerables films por qué son dos de los mejores actores que respiran. Gary Oldman es un camaleón: extraño, peculiar pero absolutamente creíble en todos sus papeles. Christian Bale es un actor con una profesionalidad demoledora. Heath Ledger, un diamante que ha muerto, para desgracia del séptimo arte. Aaron Eckhart, un profesional que hace de sus personajes secundarios amenazas constantes al carisma de los protagonistas, por la solvencia con que los encarna. Y Maggie Gyllenhaal, ha demostrado en esta película que una cosa es ser actriz y otra ser la mascota-complemento-distracción de un cretino otrora buen actor.
En cuanto a las interpretaciones de los personajes protagonistas, Batman y Joker, he de decir que es muy difícil encarnar con tanta credibilidad, humanidad, fragilidad, naturalidad y elegancia a un superhéroe como Batman y eso es justo lo que ha hecho magníficamente Christian Bale en las dos entregas de Nolan; y en lo referente a Heath Ledger, si bien no creo que su interpretación constituya un pasaporte para el Óscar, sí he de reconocer que su Joker es tan memorable como el ofrecido por Jack Nicholson pero infinitamente más inquietante: Demencial, psicopático, desquiciado, extravagante, repulsivo, ingenioso, perverso...y tan real que podría aparecer en cualquier telediario. En resumen, con un reparto así, se podría hacer una película sensacional sin necesidad de guión ni decorado.


* El guión-la historia: Estoy firmemente convencido de que Clint Eastwood y Chris Nolan son los mejores contadores de historias que ha deparado el cine de la última década. Bebiendo de los cómics creados en 1939 por Bob Kane y Bill Finger para DC Cómics, "El Caballero Oscuro" deja bien claro que si Shakespeare hubiera querido contar una historia de superhéroes, habría sido la de Batman, y si la hubiera filmado, habría sido esta película. Este film es, en esencia, un auténtico retablo de la naturaleza humana, en toda su gloria y vileza, en toda su luz y oscuridad. La fragilidad del ser humano expuesto al caos indomable de la existencia, la implacable necesidad de tener referentes de quien aprender y chivos expiatorios a quien culpar y la difícil y a veces trágica disyuntiva entre la voluntad y el deber, entre lo que hay que hacer y lo que quieres hacer son los tres pilares sobre los que descansa la historia que cuenta "El caballero oscuro". Más sombría, dramática y trágica que "Batman Begins", ahonda en la humanidad de Bruce Wayne, dejando bien claros cuáles son sus límites y principios, con y sin máscara. ¿Qué pasaría si por hacer lo que debes pierdes todo lo que quieres? ¿Qué pasaría si la seguridad construida en torno a decisiones correctas se disipa de una forma tan inesperada, contundente y fatal que todo aquello en lo que crees se tambalea peligrosamente? ¿Qué sacrificio exige ser quien tienes que ser? Estas y otras preguntas son las verdaderas rivales del trío protagonista de la historia: Bruce Wayne/Batman, James Gordon y Harvey Dent cuando la irrupción del caótico y letal Joker ponga patas arriba a Gotham y la vida personal y profesional de estos hombres. "El caballero oscuro" es una historia con más llanto que alegría, una donde las victorias duelen en el alma, una que forja a sangre y fuego leyendas, una que hace legendario a un Batman más héroe y humano que nunca.


* La música: Hans Zimmer firma la banda sonora de esta película, demostrando por qué es uno de los grandes compositores que tiene el cine de nuestro tiempo, junto al mítico John Williams. Gracias a él, Batman cuenta ya con una música tan reconocible como la de su colega Superman. Una banda sonora épica, elegante y trágica, reflejo exacto del film al que acompaña.


En resumen, anoche pude disfrutar de la segunda mejor adaptación cinematográfica de un cómic que he visto nunca (la primera fue "Batman Begins") y que me ha hecho dejar en el baúl de los recuerdos las entrañables versiones de Tim Burton (las de Joel Schumacher mejor ni hablamos...). Una excelente película de superhéroes y mejor film, en toda la extensión que brinda el séptimo arte. Muchas, muchas gracias, Nolan.

lunes, 27 de noviembre de 2006

Yo friki (o de mi amor por los cómics)

Sí, soy un friki de los cómics, desde niño, tanto de los de antaño como de los hoy, de los nacionales y de los de allende nuestras fronteras. ¿Por qué? Pues porque...

  • Mi primer encuentro con la épica y la aventura no fue cuando leí la Iliada y la Odisea ni el Cantar de Roldán ni el Ciclo Artúrico ni cuando supe de los Espartanos y las Termópilas. No. Mi idilio con la épica y la aventura se inició cuando era un renacuajo que devoraba los tebeos y fascímiles de El Capitán Trueno, El Jabato, El Corsario de Hierro, El Guerrero del Antifaz y El Cachorro, por citar algunos. Todos ellos creaciones nacionales y que nada tienen que envidiar a lo que por aquella época se hacía al otro lado del Atlántico, lo que pasa es que queda más comercial llamarse Stan Lee que Víctor Mora. Y, sinceramente, me paso por la quilla cualquier comentario de si eran políticamente correctos o su fidelidad histórica. Entretenían, enganchaban, evadían y evocaban. ¿Qué más se le puede pedir a un cómic?
  • No he conocido mejor descripción del país, paisaje y paisanaje español que a través de las obras de Francisco Ibáñez: Mortadelo y Filemón son ya una memorable pareja merced a su rol de testigos gamberros e improvisados cronistas de la mayoría de hitos de los últimos lustros; los vecinos de 13 Rue del Percebe son la mejor disección que se podría hacer de nuestra sociedad en general y de las comunidades vecinales en particular; Pepe Gotera y Otilio constituyen el prototipo de "currito-chapuzas" con el que cualquier español ha tenido que lidiar como mínimo una vez en su vida, y es difícil retratar con más certeza y humor cómo es la fauna y filosofía laboral española de lo que lo hace el botones Sacarino.

  • Es francamente difícil que alguien no coja cariño al disparatado y sufrido Superlópez, hijo del excepcional Jan, que exhibe en sus cómics una habilidad única y genial para mezclar humor, crítica social y homenajes/parodias a distintos referente de la cultura actual (ya sean otros cómics, películas, libros, etc.),motivos que para mí le encumbran a lo más alto de mis preferencias del tebeo patrio.

  • Nunca me hubiera interesado tanto por la Historia, la Antigüedad y la mitología clásica de no haber leído los magníficos y magistrales cómics de Astérix, el Galo, obra de los franceses René Goscinny y Albert Uderzo y auténticas lecciones de cultura y humor.

  • Muchos de los valores que desde crío he mamado y aprendido y hoy en día defiendo tienen para mí un exponente claro y accesible en los personajes de los X-Men o Patrulla X, reflejo de las virtudes y bajezas del ser humano y espejo de muchos de los rasgos de nuestro tiempo (el miedo o rechazo a lo diferente, el peligro de que alguien con poder decida unilateralmente qué es lo correcto para el mundo...). De estos cómics marvelianos, nacidos del talento de Stan Lee y Jack Kirby en 1963, han surgido personajes que yo siempre llevaré conmigo en mi corazón friki no ya por las aventuras que he leído sino por lo que cada uno representa: la nobleza (Peter Rasputín, Coloso), la valentía y lealtad extrema (Logan, Lobezno), el amor a la libertad (Ororo Munroe, Tormenta), la responsabilidad (Scott Summers, Cíclope), la entrega incondicional (Jean Grey, Fénix), la mesura y el pacifismo (Charles Xavier)...y así podría seguir durante horas y es que si de unos cómics soy fan hasta bordear el frikismo absoluto esos son los de los X-Men.

En fin, que no me importa reconocer esta vertiente "friki" puesto que mi afición y mi amor por los cómics arriba comentados me han deparado innumerables momentos de satisfacción y evasión. ¿Es malo ser friki? No, siempre y cuando tu afición sea sana. Y, para los que a estas alturas del artículo están próximos al sonrojo o a partirse de risa, he de decir que igual que soy friki de los cómics, soy friki del cine, de la literatura, del arte, de la Historia, de la mitología, de los videojuegos, de las leyendas, de los misterios y sucesos inexplicables...¿Es por tanto negativa mi afición por los cómics? Sinceramente, hay gente que tiene aficiones más peligrosas (como la de construir pisos a troche y moche o meterse en política o ser periodista del corazón o concursar en Gran Hermano) y no digamos ya adicciones, así que, con su respeto o sin él, yo seguiré defendiendo mi frikismo ante cualquiera.