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martes, 27 de diciembre de 2016

Hasta siempre, antiprincesa

Ha muerto Carrie Fisher y con ella todo su brillante ingenio, su luminosa vitalidad y su estelar carisma. Hoy se ha apagado una estrella que comenzó a brillar en una galaxia muy, muy lejana. Hoy decimos adiós a un icono que marcó a varias generaciones coo sólo las leyendas pueden hacer al encarnar a la princesa Leia, un personaje estupendo y entrañable, pionera de las heroínas ficticias que años más tarde intentaron seguir su senda, modélica para mujeres reales que soñaban con otro mundo posible al margen del patriarcado y los convencionalismos machistas, única al reventar el tópico y manido arquetipo de "damisela en apuros" y reconstruirlo como una antiheroína que venía más a salvar que a ser salvada...y lo consiguió.

Hoy es imposible discernir dónde empezaba Leia y acababa Carrie porque ambas compartieron esa arrolladora personalidad capaz de hacerlas sobresalir en un mundo de hombres, ambas se deben mucho mutuamente y ambas tuvieron una vida tan azarosa como singular e interesante. Por eso, hoy, todos los fans de Star Wars, sentimos la pérdida de una pieza emblemática de ese puzzle llamado "cultura popular" como la de alguien cercano, porque al fin y al cabo Leia Organa forma parte de nuestra infancia y de nuestro imaginario y con ella Carrie Fisher. Todos quisimos salvar a esa princesa y conquistar su corazón hasta que nos dimos cuenta de que no necesitaba ser salvada y que era ella la que nos había conquistado a nosotros.

No obstante, es muy injusto simplificar la trayectoria personal y profesional de Fisher haciéndola orbitar únicamente en torno a la protagonista de La guerra de las galaxias porque la fallecida fue una buena actriz que no sólo hizo ESO (ahí está, por citar sólo una película, la divertida Escándalo en el plató) y, además, una interesante escritora y guionista. Dicho de otro modo: Fisher fue Leia pero no sólo Leia y esto conviene no olvidarlo porque lo contrario sería menospreciar el innegable talento que esta mujer tenía y que demostró, por ejemplo, en su "carta de despedida" a Leia.

En definitiva, este odioso 2016 vuelve, una vez más, a romper el corazón como quien quiebra una galleta. No puedo más que sentir auténtica pena por la muerte de alguien que formó parte de nuestros sueños y, desde hoy, de nuestra memoria. Descanse en paz, Carrie Fisher, ahora que Leia Skywalker ya es una con la Fuerza.   

lunes, 23 de mayo de 2016

Un Ministerio del que sentirse orgulloso

Ha terminado "El Ministerio del Tiempo"; al menos, su segunda temporada. Una producción que comenzó siendo una serie para terminar siendo LA serie. Un producto televisivo que ha roto en muchos sentidos las barreras del tiempo y el espacio y disuelto las fronteras entre un lado y otro de la pantalla. Una obra capaz de convertir la Historia y la Cultura en trending topics y de transformar Google en un DeLorean con el que explorar el pasado que algunos han querido y quieren manipular o ningunear o contar desde la pereza o la ineptitud. Una ficción que ha hecho historia contando historias de la Historia y en la Historia. Una narración que ha sabido ser hija de su tiempo y de los tiempos, integrando en un todo armónico y coherente lo analógico y lo digital, lo textual y lo audiovisual, lo clásico y lo contemporáneo. Un viaje que iniciaron unos pocos "locos" escribiendo un guión fantástico y han terminado millones ante una pantalla. Una serie culta, cool y de culto. Una de las cosas más valientes, necesarias, gratificantes, inteligentes, frescas, interesantes y emocionantes que se han hecho en España en décadas. Y no sólo hablo de crear el Ministerio del que sentirse más orgulloso en este país.

Hace poco más de un año, en este mismo blog, escribí sobre esta serie, revelándome como "ministérico". Por eso, como no quiero repetirme, recomiendo a quien tenga interés o curiosidad que coja una puerta al pasado y relea aquel post. Porque hoy no quiero tanto analizar la serie como mostrar mi agradecimiento. O, mejor dicho, mis agradecimientos, porque son varios. Siete.

En primer lugar, gracias a todas esas personas que, como yo, han seguido y apoyado a este serión. Es decir, gracias a los ministéricos. Ese ejército entusiasta, magmático, heterogéneo y hasta estrafalario pero sin el cual sería imposible entender en qué se ha convertido la serie. Una avalancha de seguidores o fans que han alfombrado con su dedicación, ingenio y pasión el no siempre fácil camino por el que ha transcurrido la producción de "El Ministerio del Tiempo".

En segundo lugar, gracias a TVE por tener el coraje, el sentido común y la honradez de haber apostado por una serie como ésta y de demostrar no sólo que otras series son posibles sino que otra televisión pública es posible, si se quiere. Especialmente de agradecer es la extraordinaria labor que ha hecho todo el equipo online, no sólo por el excelente trabajo hecho en la web y las redes sociales sino por el cariño y la atención que han demostrado a los ministéricos.

En tercer lugar, gracias a todo el equipo técnico por conseguir hacer magia con el presupuesto y el tiempo dados. Efectos especiales, efectos visuales, vestuario, maquillaje, fotografía, música, diseño de producción, dirección...Puedo pensar en cualquier aspecto técnico y no encontrar ningún reproche que hacer ni arista por pulir.  

En cuarto lugar, gracias a todo el equipo artístico, actrices y actores formidables que, ya sea desde papeles habituales o episódicos, protagonistas o secundarios, han convertido cada capítulo en una auténtica gozada. Por tanto, gracias a Aura Garrido, Rodolfo Sancho, Nacho Fresneda, Hugo Silva, Jaime Blanch, Cayetana Guillén Cuervo, Juan Gea, Francesca Piñón, Natalia Millán, Julián Villagrán, Susana Córdoba, Ramón Langa, Mar Saura, Mar Ulldemolins, Miguel Rellán, Víctor Clavijo, Jimmy Shaw, Hovik Keuchkerian, Josep Linuesa, Joan Llaneras, Eusebio Poncela, Michelle Jenner, Roberto Álvarez, Cristina de Inza, Francesc Orella, David Luque, Manolo Solo, Ángel Ruiz, Sécun de la Rosa, Jordi Coll, Enrique Alcides, Antonio Velázquez, Sergio Peris-Mencheta, Luis G. Gámez, Fernando Cayo, Nadia de Santiago, Pere Ponce, Elena Furiase, Miki Esparbé, Gary Piquer, Miguel Hermoso, Juan Carlos Sánchez, Juan Antonio Quintana, Maru Valdivieso, Pedro Alonso, Paco Marín, Aitor Merino, Jordi Vilches, Alberto Jiménez, Juan José Ballesta, Joan Carles, Suau, Borja Maestre, Nieve de Medina, Fernando Conde, María Álvarez, María Rodríguez, Alexandra Jiménez, Roberto Drago, Anna Castillo, Joan Carreras, Alba Rivas, Nancho Novo, Patrick Criado, Raúl Cimas, Carlos Hipólito...y todos los demás espléndidos artistas que han convertido la serie en un auténtico "All Star" en lo interpretativo y en una galería de personajes llenos de piel y alma, de esos que se quedan contigo.

En quinto lugar, gracias a las productoras Cliffhanger y Onza Partners por conseguir sacar esta serie de la chistera y meterla en nuestro corazón.

En sexto lugar, gracias a los directores y guionistas, o, lo que es lo mismo, gracias a los extraordinarios Marc Vigil, Abigail y Anaïs Schaaff, Jorge Dorado, José Ramón Fernández, Paco López Barrio, Diana Rojo, Javier Pascual, Peris Romano, Carlos de Pando, Juanjo Muñoz, Paco Plaza, Javier Ruiz Caldera, Borja Cobeaga, Diego San José y David Sáinz. Contáis historias como pocos. Como muy pocos.

Y en séptimo lugar, gracias a Pablo y Javier Olivares. Porque, por si no tenían suficiente con ser del Atleti, se atrevieron a crear esta maravillosa serie y, no contentos con ello, convencieron a las hermanas Schaaff, Marc Vigil y compañía para escribir su propia página no sólo en la historia televisiva española sino en la memoria íntima e intransferible de muchas, muchas, muchas personas. Os habéis ganado el Cielo. Pablo ya está allí. Javier sigue dando guerra aquí, porque todo sueño necesita un capitán. 

Acabo ya. Gracias. A todos. Os admiro. Os respeto. Y tanto si hay nueva temporada como si no...ya os llevo conmigo. 

jueves, 24 de marzo de 2016

"Batman vs Superman": muy entretenida y punto

Ayer vi el estreno de "Batman vs Superman", secuela de "El hombre de acero" y debut del cruzado de Gotham en el universo cinematográfico de DC "post-Nolan". La película ha venido precedida de unas expectativas bastante grandes tanto por su condición de blockbuster como por su naturaleza de crossover y el hecho de suponer la aparición de un nuevo Batman. Si a eso le añadimos que, más que como una película autónoma con entidad propia, ha sido concebida como la antesala de la "Liga de la Justicia" (la anunciada y esperada respuesta de Warner/DC a "Los Vengadores" de Disney/Marvel) pues el hype y la presión que han rodeado esta producción han sido y son más que considerables, lo cual siempre es un arma de doble filo.

En ese sentido, conviene adelantar que "BvS" no es ni un rotundo fiasco ni tampoco un incontestable cénit del género porque atesora las suficientes virtudes y los defectos justos para quedarse a medio camino entre la decepción y la gloria, si bien, teniendo presentes las posibilidades que tenía y las expectativas que deliberadamente se han creado y propagado, el resultado puede estar más cerca de la frustración que del nirvana.

El argumento
Tomando como premisa de fondo el clásico debate de "quién vigila al vigilante", la película gira en torno a tres ejes argumentales: El primero aborda cómo, tras los sucesos de "El hombre de acero" (film cuya mayor proeza fue eliminar del recuerdo el bodrio que supuso "Superman returns"), el mundo intenta asimilar la presencia de alguien tan poderoso como Supermán, que actúa por encima de fronteras, jurisdicciones, leyes y críticas, causando inconscientemente daños colaterales que perjudican/encabronan a personas como Bruce Wayne...El segundo eje trata cómo la figura de Batman es percibida por algunas personas (Clark Kent entre ellas) como la de alguien que, lejos de ser un héroe idílico, es un justiciero siniestro que no tiene reparos en ser ser juez, jurado y verdugo. Y el tercer eje nos muestra cómo la presencia de héroes tan poderosos como Superman y Batman supone una amenaza para la megalomanía esquizoide de Lex Luthor, quien desarrolla una enfermiza y criminal obsesión por/contra todos ellos. Tres interesantes ejes que darían de sobra para tres películas separadas, lo cual supone un handicap a la hora de cuadrar tramas, guión y ritmo en un solo film, como es el caso de "BvS". 
A lo anterior hay que añadir que, ante la apabullante competencia de las películas Marvel, esta producción está concebida, quizás con cierta urgencia o imprudencia, como un colosal tráiler que preceda a "La Liga de la Justicia". Por eso, "BvS" está también diseñada para servir de escaparate para todos los héroes que integran dicha Liga, ya sea mediante roles protagonistas (Superman y Batman), secundarios (Wonder Woman) o brevísimos cameos (Flash, Cyborg y Aquaman), lo cual, al mismo tiempo que supone un aliciente es un problema más con el que hacer malabares en lo que a guión y montaje se refiere. Quiero remarcar aquí lo que digo sobre la urgencia e imprudencia, puesto que mientras que Marvel/Disney se tomó su tiempo (años) para escalonar (en varias películas) la llegada de "Los Vengadores", DC/Warner quiere hacer la puesta de largo de "La Liga de la Justicia" en apenas tres películas.

Los "pros" de BvS
Dicho todo esto, pasaré a hablar de los principales puntos fuertes o positivos de "Batman vs Superman":
- El "Batffleck": Es decir, el nuevo Bruce Wayne/Batman encarnado
por Ben Affleck. Si bien supone un estilo distinto, en fondo y forma, al ya mítico Batman de Christian Bale, lo cierto es que Affleck consigue que no se eche de menos a aquél y eso ya son palabras mayores. Y lo consigue gracias a construir un personaje inquietante, hierático, vengativo, brutal y con menos escrúpulos que sus anteriores encarnaciones cinematográficas. A ello hay que añadir un Alfred (estupendo Jeremy Irons) con un cinismo y sentido del humor que convierten sus escasas intervenciones en momentos francamente buenos. En definitiva, decir que todo lo referente a Batman es lo mejor de "BvS" sería seguramente injusto pero muy próximo a la realidad.
- El tema de fondo: El tratamiento de los superhéroes como dioses de nuevo cuño y los tradicionales dilemas asociados a las figuras todopoderosas: admiración/temor, agracedimiento/culpa, aceptación/insumisión, etc. Un tema éste de los "nuevos dioses"
que casi orbita en exclusiva en torno a la figura de Supermán y sin apenas disimulo tanto en el guión como en lo visual (esos picados y contrapicados...), presentándolo primero como un dios tan bondadoso como temible (muy Antiguo Testamento) y luego como una divinidad de carácter mesiánico y redentor encarnada en un ser humano, con los conflictos que todo ello conlleva (vamos que Supermán y Cristo, primos hermanos). Así las cosas, Supermán funciona como un totémico Jesucristo mientras que Lex Luthor lo hace como un Satanás que lo único que quiere es postrar a sus pies a todo lo humano y lo divino (¿una crítica encubierta a la soberbia de las grandes corporaciones y multinacionales de nuestro tiempo?). Lo cierto es que es precisamente en este tema donde encontramos una de las frases más interesantes y provocativas de la película, cuando Luthor dice que no se puede ser todopoderoso y todobondadoso simultáneamente. Ello nos lleva a las clásicas polémicas entre el poder y la responsabilidad, la capacidad y la ética, lo necesario y lo justo, el querer y el deber.
- Las escenas de acción: "BvS" tiene dos grandes batallas, en fondo y forma, en las que se nota la mano épica y operística de Zack Snyder para estos menesteres, como ya demostró en "300" y "Watchmen". Una, la esperada entre el héroe de Metrópolis contra el guardián de Gotham, alentada por Lex Luthor pero abonada por rencillas y antipatías previas entre los dos grandes emblembas de DC. La otra, que supone el clímax final de la película, la que enfrenta a la "Trinidad" (Supermán, Batman y Wonder Woman) contra Juicio Final(que, dicho sea de paso, comparado con su diseño y tamaño en los cómics, en esta película parece un troll de Moria con exceso de anabolizantes y esteroides).
- Wonder Woman: Pese a que pudiera parecer que iba a ser mero relleno, florero o comparsa, este personaje luce mucho y bien aunque sea de forma secundaria.
- Los cómics en los que se basa: En el trasfondo creativo de "Bvs" resultan innegables las influencias tanto argumentales como estéticas de ya legendarios cómics como "El regreso del caballero
oscuro" y "El contraataque del caballero oscuro", de Frank Miller ambos, "Batman. Tierra Uno" de Geoff Johns y "La muerte de Supermán" de Dan Jurgens, Roger Stern, Louise Simonson, Jerry Ordway y Karl Kesel. Unos tebeos muy, muy recomendables.
- Los guiños: Hay tanto que es obligatorio seleccionar sólo los mejores y más interesantes para las posibles tramas futuras. Así, son tres los guiños que harán las delicias de los más frikis. Uno, a la historia de "Injustice: Gods among us" (disponible tanto en videojuego como en cómic). Otro, al crossover "Crisis en tierras infinitas" y, por último, otro al villano más peligroso que hay en todo el universo DC, cuyo símbolo y ejército aparecen en la distópica visión que tiene Batman...

Los "contras" de BvS
Como no todo son buenas noticias en "BvS", hablaré ahora de los puntos negativos o fallos que, a mi entender, tiene esta película:
- Los fallos de guión: Si bien el guión tiene cosas elogiables
(el tratamiento de los personajes, el tema de los héroes como divinidades y algunos diálogos francamente ingeniosos), también tiene fallos de bulto que no sé bien si deben a cortes en el montaje final, licencias demasiado creativas u olvidos de los guionistas. Habrá quien diga que son detalles menores pero, para mí sí, teniendo en cuenta que los guionistas de "BvS" no son precisamente unos paisanos recién llegados (David S.Goyer es uno de los guionistas de los míticos Batman de Christopher Nolan y Chris Terrio es el guionista de la oscarizada "Argo"). Hay cosas que se pueden pasar por alto y cosas no se pueden dejar a la libre interpretación del espectador o creer que el público va a rellenar los huecos por ti o fiarlo todo a una hipotética edición extendida que aclare las dudas porque una cosa son las licencias creativas (lógicas y respetables porque cada autor tiene una visión distinta), otra las elpisis (útil recurso narrativo) y otra muy distinta pasarse por el forro explicar sucesos, tramas o escenas que así por las buenas chirrían bastante. A qué fallos me refiero (ojo que hay spoilers): ¿Por qué culpan a Supermán de la masacre en el poblado africano cuando toda la matanza la desencadenan los sicarios paramilitares de Luthor y hay indicios suficientes de ello (casquillos, heridas de bala, etc)? ¿Por qué Luthor primero dice y demuestra que ha hecho experimentos con kryptonita con el cuerpo del general Zod y más tarde pide su cadáver para poder hacer pruebas con él?, ¿Por qué Supermán llama "Bruce" a Batman cuando en ningún momento se muestra en la película cómo llega a descubrir su identidad secreta?, ¿Por qué Supermán pregunta a Batman si ha encontrado la lanza de kryptonita al regresar a la batalla contra Juicio Final si la decisión de encontrar y utilizar dicha lanza la toma Batman mientras Superman estaba KO en el espacio exterior?, ¿Cómo sabe Luthor que Darkseid (al que no cita explícitamente) está de camino a la Tierra ahora que sabe que ha quedado desprotegida si en ningún momento se aprecia contacto alguno de Luthor con alguien de Akopolips ni con ninguna Caja Madre (hola, escenas eliminadas)? Estos son para mí los errores que más chirrían en un guión que, quitando estos patinazos, es más que aceptable, dejando aparte licencias perdonables como que las ciudades de Metrópolis y Gotham estén tan cerca que una parezca un barrio de la otra o que Batman tenga visiones.
- Lex Luthor: La nueva concepción de Luthor como un melenudo y megalómano niño de papá, más próximo a un genio precoz de Silicon Valley que a un villano maduro y ricachón, es más que original e
interesante. Lo que no es en absoluto interesante es lo que hace Jesse Eisenberg encarnando a este icónico villano. Y eso que comienza muy bien pero, a medida que avanza el metraje, el Luthor de Eisenberg cae en el histrionismo, la sobreactuación y finalmente en el bochorno autoparódico. Esa desmesura y falta de contención le irían genial al Joker, el personaje más lunático e histérico de todo el universo DC, pero no a alguien tan cerebral como Luthor (ya hablemos de Luthor Sr o Luthor Jr). En definitiva: un despropósito que deja dos noticias; una, que desestimar a Bryan Cranston para este papel fue una de las grandes torpezas de Snyder y otra que, comparado con Eisenberg, Michael Rosenbaum es Marlon Brando.
- La propia naturaleza de la película: Pretender que una sola película funcione como secuela (de "El hombre de acero"), blockbuster autónomo, película de transición-puente, precuela (de "La Liga de la Justicia") y primera entrega de películas protagonizadas por otros héroes distintos a Supermán es algo francamente complicado y dudo que exista algún director o guionista capaz de hacer tantos malabares. Si a eso se le añade la presión que implica competir contra Marvel/Disney pues es casi una misión suicida.

En resumen
"Batman vs Superman: el amanecer de la Justicia" no es ni un fiasco ni el no-va-más del cine superheroico. Es una película muy entretenida que podría haber sido gloriosa si no se viera lastrada por los fallos y los handicaps que tiene. 
 
 

miércoles, 6 de enero de 2016

"Star Wars": el poder de la...mezcla

Ahora que todo el mundo está volviendo a sentir el poder de la Fuerza, creo que no vendría mal hacer con Star Wars un ejercicio similar al que hice en su día con las películas de Indiana Jones. Es decir, intentar definir de la forma más clara y amena posible los diferentes ecos e influencias que se aprecian en la Guerra de las Galaxias trascendiendo lo puramente cinematográfico. Dicho de otra manera: hacer un recorrido por la trastienda creativa de la madre de todas las sagas cinematográficas. Un análisis exhaustivo y poliédrico pero que espero resulte entretenido e interesante. Por eso, para hacer ese recorrido más sencillo, lo segmentaré en ocho puntos. Allá vamos:

Referentes en lo cinematográfico:
Por un lado, es evidente la influencia en esta franquicia del "space opera", subgénero de la ciencia-ficción en el que habría que encuadrar a la propia Star Wars y que contó con un enorme éxito "transmedia" durante la infancia y juventud de George Lucas, gracias por ejemplo a uno de los seriales favoritos del cineasta como fue "Flash Gordon conquista el universo" (1940), en el que el icónico héroe creado por Alex Raymond lidera una rebelión contra un malvado emperador galáctico (Ming, El Despiadado) y donde ya se hace uso de los peculiares títulos iniciales tan asociados hoy a Star Wars. Por otro lado, esta saga (especialmente los episodios IV a VI) sería impensable imaginarla de forma ajena al film "La fortaleza escondida" (1958) del magistral cineasta japonés Akira Kurosawa, en el que un variopointo grupo de (anti)héroes protege a una princesa rebelde sorteando todo tipo de aventuras narradas desde el punto de vista de los campesinos Tahei y Matashichi (que son, directamente, la "versión japón feudal" de C3PO y R2-D2) y donde (oh, sorpresa) ya se utilizan esas cortinillas tan emblemáticas hoy en la franquicia galáctica o, por ejemplo, podemos ver una escena final en la que la princesa premia a sus "héroes" en un cuadro muy similar pero mucho más modesto que el ofrecido posteriormente por Lucas, ya que éste prefirió dotar a dicha escena del aire multitudinario e imponente de la convención nazi en Nuremberg mostrada por Leni Riefensthal en la película propagandista "El triunfo de la voluntad" (1935). Igualmente, sería un tanto extraño imaginar las célebres batallas de Yavin y Endor contra la Estrella de la Muerte sin recordar la existencia de dos películas bélicas no muy conocidas (excepto por George Lucas) como las británicas "The Dam Busters" (1955) o "Escuadrón 633" (1964).

Referentes en lo musical:
Que John Williams es un absoluto genio en lo que a bandas sonoras se refiere nadie se atreve a discutirlo. Que la archifamosa música de Star Wars está influenciada por las creaciones de los compositores Gustav Holst (valga como muestra el tema "Marte, el que trae la guerra" de su suite "Los Planetas") y Erich Korngold (escúchese por ejemplo su tema central de la película "King's Row" de 1942), tampoco es algo que nadie debería atreverse a discutir...especialmente cuando el mismo Williams ha reconocido tal influjo.

Referentes en lo narrativo:
Que Star Wars ya partía de una base muy buena para ser algo mítico no se le escapa a nadie que se haya dado cuenta de que tanto la saga en general como la trilogía original en particular encajan y reproducen a la perfección el esquema del "monomito" o "viaje del héroe" ideado por el antropólogo y mitólogo estadounidense Joseph Campbell (1904-1987) en su famosa (y muy recomendable) obra "El héroe de las mil caras"(1949), influencia capital en esta franquicia y cuya importancia George Lucas ha admitido siempre. Sin ánimo de extenderme demasiado, puesto que el tema del periplo heroico daría para varios y kilométricos ensayos, se podría decir que el "monomito" es un modelo o patrón de validez universal en el que se asentarían muchos de los mitos y las leyendas más famosas de todos los tiempos pero, muy especialmente, las de la Antigüedad. Una "plantilla" que no sólo funciona en lo narrativo sino también en lo conceptual y que responde a algo que trasciende cualquier concreción geográfica, temporal o cultural y remite a eso que algunos llaman el "inconsciente colectivo" y otros la "cultura compartida". Grosso modo, el viaje del héroe consiste en la transformación que sufre una persona "ordinaria" para acabar convertida en una figura heroica. Dicha transformación se produce de forma progresiva a través de una "aventura" graduada en varios estadios que, en líneas generales, obedecería al siguiente esquema: una persona normal y corriente ve interrumpida su rutina habitual por un suceso (la "llamada a la aventura") que, pese a un rechazo inicial, acabará suponiendo para él el caos y el descubrimiento de un mundo nuevo (literal o figuradamente) en el que tendrá que sortear diferentes tipos de pruebas de la mano de un mentor (un sabio o maestro que le "enseña" el camino a seguir) y diversos aliados en las que tendrá que hacer frente a varios enemigos hasta sufrir una muerte (real o íntima) que le permitirá renacer (real o íntimamente) con un nuevo conocimiento gracias al cual podrá superar con éxito la prueba definitiva (vencer a la "muerte segura") y volver a recuperar la armonía perdida pero no siendo el mismo que fue sino alguien distinto, mejor, más sabio: el héroe. En línea con esto, conviene remarcar que el sentido último, el verdadero significado, la auténtica importancia del "viaje del héroe" no hay que ubicarlos en el recipiente epopéyico sino en la transformación que trasciende lo interior hasta llegar al exterior provocada por el aprendizaje, por el saber, por el descubrimiento de la frontera entre lo cognoscible y lo inaprensible. Así, el monomito no deja de ser una esquematización de la resiliencia como catalizador del conocimiento profundo y
auténtico que es el que dota a cualquier persona de la aptitud y la actitud necesarias para salir bien parado de todas las pruebas que encuentre a su paso por la vida. Por eso, todo viaje del héroe está constanemente funcionando en dos niveles, uno externo (el epopéyico, el de las hazañas heroicas en sentido estrico, el del periplo físico) y otro interno (el introspectivo, el iniciático, el del descubrimiento de uno mismo) que interaccionan y se reflejan mutuamente. Teniendo esto presente, todas las películas de Star Wars son un auténtico festival de referencias y ecos de este modelo, que, por cierto, está trufado de arquetipos que funcionan fenomenalmente en lo literario (el "viaje iniciático" se podría considerar casi un subgénero), en lo mítico y en lo psicológico (Campbell estuvo influenciado por C.G.Jung en este sentido). En ese sentido, creo que una de las mayores originalidades y virtudes de la saga de Star Wars es conformar un viaje del héroe que contiene a su vez muchos otros viajes del héroe, lo que contribuye a convertir toda la franquicia en una enorme caja de resonancia de este esquema mítico, potenciando aún más sus efectos en el inconsciente y la memoria del espectador. Así, en mi opinión, los episodios I a VI no son otra cosa que el viaje del héroe de Anakin Skywalker, que a su vez contiene, en la trilogía de las precuelas, el viaje del héroe de Obi-Wan Kenobi y, en la trilogía "clásica", los viajes de Han Solo y de Luke Skywalker, quien, por cierto, no es el auténtico protagonista de Star Wars pero sí la figura decisiva para dar sentido y completar el viaje de su padre Anakin. Por otra parte, conviene resaltar la importancia del "viaje al Hades" en el esquema del monomito, pues el acceso al mundo de la Muerte, la exploración de la tierra de los no vivos (trasunto del inconsciente), tiene una importancia decisiva a la hora de operar esa transformación que dota al personaje de la aptitud necesaria para ser un héroe. Un descenso a las profundidades que no es más que el correlato objetivo de la introspección definitiva y que es un episodio de capital importancia no sólo en la mitología clásica (esta "nekyia" se puede apreciar en los mitos de Heracles, Teseo, Orfeo, Odiseo, Eneas...) sino también en lo filosófico (para muestra, el célebre "Poema del ser" de Parménides), en lo mistérico (muchos son los ritos de iniciación que pasan por simular o representar la muerte del iniciado para renacer con una nueva visión y sabiduría) y en las propias películas de Star Wars, en las que Anakin desciende al Hades al caer en el lado oscuro (episodio III) mientras que su hijo Luke hace lo propio al internarse en la inquietante cueva de Dagobah (episodio V).

Referentes en lo temático:
Si en lo narrativo, el uso del modelo del viaje del héroe ya era una base muy sólida para tener éxito, en lo temático sucede algo similar. En este ámbito, La Guerra de las Galaxias no es más que un pintoresco recipiente en el cual George Lucas vierte temas totémicos de la literatura universal en general y del género teatral en particular. En este sentido, no resulta difícil encontrar en la raíz de las numerosas tramas que se intrincan en la franquicia los motivos más imponentes y trascendentales que han anidado en los textos teatrales desde la Antigüedad hasta nuestros días. Por eso, Star Wars no deja de contarnos de una forma relativamente nueva temas tan clásicos como la búsqueda de la identidad en contraposición a la inercia del destino que parece asignar el contexto del personaje (algo apreciable no sólo en las tramas de Anakin Skywalker sino también en las de Luke Skywalker, Han Solo, Kylo Ren, Rey, Finn...), el conflicto padre-hijo (tanto en lo biológico como en lo didáctico: Anakin vs Luke, Obi-Wan vs Anakin, Darth Sidious vs Anakin, Han Solo vs Ben Solo, Snoke vs Kylo Ren, etc), la hibris como motor de desgracia del protagonista y aledaños (nada mejor que esa desmesura para caer en el lado oscuro), el peso erosivo del legado (como ejemplifican bien las historias de Luke Skywalker y Kylo Ren), el incesto (Luke y Leia), la colisión entre querer y deber (perfectamente trazada en la figura de Anakin), la gestión de la culpa (en la trilogía de precuelas, Anakin comienza su descenso a la oscuridad por culparse de la muerte de su madre; en la trilogía primigenia, Luke es casi llevado en volandas a la aventura por imputarse de las tragedias que acontecen a su paso; y, en la trilogía nueva, Han Solo y los hermanos Skywalker son víctimas de su propia gestión de la culpa por la siniestra implosión de la academia jedi de la que se sienten responsables), la ingobernabilidad de nuestros sentimientos y pasiones, el crecimiento como pérdida, la redención como restablecimiento del equilibrio interior y exterior...En definitiva, lo que cuenta Star Wars no es nada que no se pueda rastrear, por ejemplo, en las célebres tragedias de la Antigua Grecia o en los grandes dramas de William Shakespeare. La originalidad, por tanto, radica en el envoltorio, que, siendo éste a priori chocante e incluso inapropiado (el mundo folletinesco y "frívolo" de la space opera) se revela como una estupenda manera de contar de forma nueva algo tan antiguo y universal como los temas que brotan de la propia naturaleza humana. 

Influencias en "la Fuerza":
Este es quizás uno de los aspectos donde mejor se note el peso de y el poso de lo oriental en George Lucas a la hora de idear Star Wars. La Fuerza, esa energía invisible que impregna todo lo existente y es la fuente del poder y base de toda la filosofía de los Jedi y los Sith, supone en mi opinión un perfecto trasunto del tao chino y el akasha hinduista. Respecto al tao, las semejanzas con "la Fuerza" son más que llamativas toda vez que aquél se podría definir como el flujo constante y universal de una energía poderosa e invisible (el chi) que cohesiona y equilibra todo lo existente y que es percibido en lo filosófico y espiritual como "el gran camino" a recorrer (para los taoístas el aprendizaje y el descubrimiento del verdadero conocimiento es un camino de desprendimiento y revelación, igual que, por ejemplo, ocurre con la preparación de los Jedi, desde que son padawan hasta que alcanzan el grado de maestro). Por si esa similitud no bastara, conviene decir que el tao se asienta en el principio de "dualidad en la unidad" según el cual el tao cohesiona y engloba dos fuerzas opuestas y complementarias en constante interacción: el yin y el yang...exactamente igual que sucede con la Fuerza y sus respectivos lado oscuro y luminoso, aspecto este que conectaría a su vez con la doctrina del maniqueísmo, según la cual todo se reduce a la eterna lucha entre dos principios contrapuestos: el Bien o la luz (Zurván) contra el Mal o las tinieblas (Ahrimán). En cuanto al akasha del hinduismo, es uno de los cinco grandes elementos, el éter; una sustancia eterna, omnipresente e imperceptible creada por Brahma. Por cierto, el akasha también está presente en otras creencias, como, por ejemplo, en la Wicca, donde constituye "el espíritu", uno de los cinco elementos representados en el clásico pentagrama mágico y que es una energía unificadora presente en todos los seres vivos.

Los Jedi como trasunto:
Por una parte, parece más o menos evidente que la Orden Jedi es la traslación al mundo de la "ópera espacial" de los Caballeros de la Tabla Redonda. Al igual que los protagonistas del ciclo artúrico, constituyen unos paladines vitalicios del orden, la paz y la justicia; los guerreros más virtuosos en lo bélico y en lo ético; los mejores de los mejores procedentes de diferentes partes del mundo conocido. Otra semejanza entre los Jedi y los caballeros del Rey Arturo la encontramos precisamente en la figura de éste último, cuyas similitudes con Anakin Skywalker no son muchas pero sí rotundas: ambos confirman con sus hazañas una profecía (Arturo al extraer a Excalibur y Anakin al traer el equilibrio a la Fuerza); ambos tuvieron un tutor decisivo en su formación (de manera que Obi-Wan Kenobi sería un reflejo de Merlín) y ambos supusieron el germen o el detonante de su propia destrucción (Pendragón al engendrar a su némesis Mordred y Skywalker al caer en el lado oscuro). Por otra parte, ya en el mundo "real", creo que los Jedi se pueden percibir como un eco ficticio de los históricos caballeros de la Orden del Temple, no sólo por su condición de monjes-guerreros o su habilidad para la estrategia política y militar o su rol de protectores de un frágil equilibrio sino por el destino que tuvieron: tanto templarios como jedi llegaron a alcanzar tal cota de poder e influencia que se convirtieron en un problema para los que aspiraban a ser los únicos reyes del mambo; así, ambas órdenes fueron víctimas de una infame conspiración de origen político que acabó con la desaparición de la orden como tal y el exterminio, la clandestinidad o el exilio de sus miembros. De este modo, podríamos identificar la figura del repugnante Felipe IV de Francia con la del siniestro canciller Palpatine (Darth Sidious). Remontándonos en el tiempo y el espacio, encontramos otra de las
grandes influencias en Star Wars: el Japón feudal y, más concretamente en este caso, los samuráis, puesto que, como los Jedi, fueron formidables guerreros regidos por un código ético muy estricto (el "bushido" sería el mejor equivalente histórico al ficticio Código Jedi, que, por cierto, estaría más próximo a los Cuatro Libros del confucianismo o a las "Cuatro Nobles Verdades" del budismo que al decálogo judeo-cristiano), profesaban un gran respeto y veneración por lo que podría denominarse "cultura de la espada" (para un samurái su katana era algo tan especial como un sable láser lo es para un jedi) y la presencia incluso de mujeres en sus filas. Por último, yendo aún más atrás en el tiempo, podríamos hallar otras dos influencias, en este caso, de la tradición judía: Por un lado, el Consejo Jedi tiene importantes elementos en común con el antiguo Sanedrín judío, un consejo de sabios en el que se tomaban decisiones de capital importancia siempre en aplicación de una doctrina (aquél el Código Jedi y éste la Torá) y que también fue anquilado por un imperio (el galáctico en el caso de Star Wars, el romano en el de los judíos). Por otro lado, jedi y judíos practican constantemente un culto a los antepasados, traducido no sólo en la invocación de los predecesores sino además en la conservación documental de su sabiduría (de ahí, por ejemplo, el uso de los holocrones por los jedi); un "religar" continuo con los que "están tras haber sido" y con sus enseñanzas, de forma que su ética y conocimiento conforman un constante bucle renovado en el que lo pasado y lo presente se funden en una eterna pervivencia del saber sedimentado generación tras generación. No obstante, este culto a los ancestros también entroncaría con otro de los grandes referentes en lo filosófico y espiritual latentes en Star Wars como es el confucianismo

Anakin, el Mesías redimido:
Al hablar del jedi Anakin Skywalker, esto es, del sith Darth Vader, estamos hablando de la figura de Star Wars más compleja e interesante no sólo desde el punto de vista dramático-literario sino también en lo que a referencias o ecos culturales se refiere. Primero, está razonablemente claro que el rol de Anakin es esencialmente mesiánico en la medida en que sobre él recae el papel de restaurar el equilibrio, de derrotar al Mal identificado con todo lo que se opone a la armonía, la luz, el orden natural o el "Bien". Así, la figura de este Skywalker habría que vincularla a las de otras deidades como Jesús (cristianismo), Horus (mitología egipcia), Krishna (hinduismo), Mitra (mitología persa), Balder (mitología nórdica) o a la de héroes legendarios como los griegos Perseo, Teseo o Cadmo; el hebreo Moisés o el rey Arturo Pendragón en el ámbito céltico. Segundo, con su conversión en Vader, Anakin encarna una de las mejores ejemplificaciones de lo que Joseph Campbell definió como el "monstruo-tirano", figura de poder que constituye la clave del caos, la némesis del héroe (que actuaría como contra-poder), la encarnación del Mal y que, pese a sus diferentes encarnaciones en el ámbito de las leyendas y los cuentos (dragón, ogro, monarca malvado, etc) es un arquetipo detrás del cual se esconde la figura del "padre" como obstáculo definitivo a superar para alcanzar la plena consciencia, autonomía y desarrollo como individuos desde el punto de vista psicológico, lo cual, por cierto, vincularía a Anakin/Vader con la figura del "padre diablo" de la que hablaría Sigmund Freud en su obra "Una neurosis demoníaca del siglo XVII". Tercero, la caída del mesías Anakin en el lado oscuro no deja de ser una suerte de ejercicio de "historia alternativa" que aborda el
clásico "what if (qué habría pasado si...)" aplicado, sin ir más lejos, a Jesucristo en la medida en que esta trama de Star Wars es un trasunto de lo habría pasado si Jesús (Anakin) hubiera cedido a las tentaciones del diablo (Palpatine), tal y como le ocurre al futuro Vader. En ese sentido, Anakin se asemeja al Rey Arturo, cuyos errores conllevan no sólo el cuestionamiento de la profecía a él asociada sino la destrucción de toda la cosmovisión que él encarnaba. Cuarto, es bastante curioso pero coherente que la perversión y la redención de Anakin Skywalker tengan un mismo origen: el amor a su mujer Padmé (su deseo por salvarla de la muerte que ha visto en sueños) le lleva a abrazar el lado oscuro de la Fuerza, mientras que el amor a/de su hijo Luke es que el que consigue darle las fuerzas suficientes para redimirse (matando a Darth Sidious), cumplir la profecía (traer el equilibrio a la Fuerza) y reconciliarse con sus seres queridos
(es decir, con su propia familia y con los jedi, como se demuestra en el desenlace de El retorno del Jedi). En este sentido, parece quedar claro que, tal y como decía anteriormente, los episodios I-VI son, esencialmente, el viaje del héroe de Anakin Skywalker, funcionando a la vez como aventura iniciática y como historia de redención de quien, visto todo en perspectiva, es el personaje con más matices y contradicciones de todos y, por ende, el más humano, convirtiéndolo en la auténtica figura central (y la más carismática) de todo Star Wars. Por último, sólo remarcar que la concepción del amor como elemento catalizador de la armonía, fuente de sanación o sentimiento iluminador sobra decir que no es un hallazgo de George Lucas sino que está muy presente en las principales religiones y filosofías desde antiguo.

Referencias en lo visual:
En el plano estético, la franquicia es todo un crisol en lo cronológico y en lo geográfico. Esto se deja notar no sólo en la indumentaria y el "look" de los personajes sino también en la arquitectura de los edificios. Así, a lo largo de la saga, podemos ver construcciones de distinto tipo que, dependiendo del lugar/planeta, nos recuerdan al estilo bizantino (Naboo), al art nouveau (Coruscant), al Lejano Oeste (Tatooine), a la monumentalidad de la Antigüedad...Mientras que, en lo que a vestidos se refiere, la influencia de lo oriental es más que notoria no sólo en el aspecto de Padme Amidala (inspirado en referencias tanto de Mongolia como de Corea) o de los Jedi (un híbrido entre un samurái sin armadura y un proto-cristiano de la antigua Judea) sino también y muy especialmente en el emblemático y ya legendario look de Darth Vader (nuevamente inspirado en el Japón feudal, puesto que su armadura es la "versión space opera" de las impresionantes armaduras samuráis y su icónico casco es una puesta al día de las legendarias mengu que completaban a los kabutos). No obstante, la otra gran influencia en cuanto a la ropa la encontramos en la Segunda Guerra Mundial, ya que los "imperiales" recuerdan (especialmente cuando están dentro de alguna nave o de la Estrella de la Muerte) al austero y siniestro atuendo del ejército nazi mientras que los "rebeldes" evocan el aspecto de los pilotos aliados y los partisanos.

Por todo lo dicho, y ya a modo de conclusión, parece evidente que el mérito y la maestría de George Lucas no consiste en crear ex nihilo sino en conseguir mezclar y equilibrar con acierto multitud de influencias, herencias, referentes y ecos. Así, Star Wars funciona como una vorágine de eclecticismo, como un complejísimo juego de malabares en el que lo clásico se fusiona con lo nuevo y lo oriental con lo occidental en un mestizaje que los más ortodoxos podrían calificar de irreverente o kamikaze pero que es profundamente coherente con la posmodernidad en la que nació y que, lejos de encapsularse, lo tiene todo a su favor para perdurar en el tiempo y el espacio indefinidamente como sucede con los grandes clásicos universales que, en el fondo, es lo que es Star Wars.

(PD: Si alguien quiere reproducir total o parcialmente este artículo, ruego que me lo comunique y, en todo caso, que incluya un vínculo a este post. Muchísimas gracias).