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sábado, 11 de febrero de 2012

España, esa gran comedia

Leyendo la prensa estas últimas semanas, uno se pregunta por qué los guionistas patrios perpetran para televisión unas series de comedia que graciosas lo que se dice graciosas...no son (a no ser que las contemplemos desde el punto de vista de la autoparodia o entendamos la cutrez como un motivo de hilaridad). Y digo esto porque la hemoroteca en estos últimos tiempos está llena de material para echarte a reír gracias a ciertas perlas...

Los culpables de la crisis: El mefistofélico presidente del Banco Santander, Emilio Botín, dijo esto hace no muchos días preguntado por la crisis económica: "Nosotros hemos tenido muy poca culpa. Hemos pagado impuestos, no hemos tenido ayudas... otros lo han hecho mal, les han ayudado. Y dicho eso, hay que echarle una culpa muy grande a los políticos. No han sabido manejar los temas. Es como un banco que va mal, hay que echarle la culpa al que lo lleva. No voy a concretar, pero hay muchos que lo han hecho muy mal". Es decir, que de una crisis de origen financiero las entidades financieras conocidas como bancos han tenido "muy poca culpa". Ajá. O sea que, para el hombre con cabeza de hucha, un producto "Made in Japan" no quiere decir que esté hecho en Japón, obviamente. Pero, supongamos que, por un momento, al nacer caímos al suelo del quirófano, nos hicimos un daño neurológico irreversible y creemos que Botín tiene razón. Acudamos pues a escuchar la reciente versión del gran gestor político de la crisis en España y especialista en desastres: “Si la crisis no hubiera tenido un origen en Wall Street y en las hipotecas subprime,¿se hubiera producido la crisis tan grave sufrida en España? Seguramente no. Si en abril de 2010 un país como Grecia no hubiera llegado a no poder hacer frente a sus pagos, ¿habríamos tenido que adoptar las medidas que tuve que adoptar en mayo de 2010, y parar los estímulos fiscales? Seguramente no”. Respecto a la culpa de la debilidad de la economía española, para el excelso cazador de gamusinos se debe al “exceso de endeudamiento privado, fruto de lo que suponía el euro. Debilidades derivadas de una economía que debía haber ganado productividad, en lugar de haberse relajado en los 90’s y hacer del sector inmobiliario el motor de nuestro crecimiento”. Wall Street, Grecia, el Euro, el Gobierno de Aznar, la no reposición de "Verano Azul"...Queda claro que para señalar a los culpables de la crisis, hay que dejar libres las casillas de "Bancos" y "Políticos" y marcar la de "Otros".

La igualdad ante la Ley: El CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) ha manifestado por medio de su portavoz Gabriela Bravo que "no todos los imputados son iguales". Bien. Yo pensaba que el manual de instrucciones constitucional decía en su artículo14 aquello de que "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social". A lo mejor es que a alguien se le olvidó meter una nota a pie de página que aclarara en qué casos no somos iguales ante la Ley, como, por ejemplo, en caso que seas un jugador de balonmano que sigue dando pelotazos cuando te retiras del deporte en activo. Genial la portavoz. Bravo, Gabriela. Bravo.

Para combatir el paro...nada mejor que facilitar el despido. Los políticos quieren convertirnos en auténticos hombres del Renacimiento, de saber universal y múltiples habilidades, gracias a decretar una reforma que convierte al trabajador en una suerte de "trotaempresas". El paro yo no sé si lo van a solucionar pero que los trabajadores españoles van a "conocer mucho mundo", eso seguro. Desconozco quién narices dijo aquello de que el mejor remedio contra el desempleo es fomentarlo, pero parece una genialidad propia de Groucho Marx.

En fin. España, tierra de humoristas...

martes, 3 de enero de 2012

Las desvergüenzas

Viendo los primeros días del Gobierno de Mariano Rajoy parece que el Ejecutivo está esforzándose por hacer válida la célebre frase "Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros", del gran Groucho Marx. Ya que, si bien el hoy presidente negó y requetenegó cuando era candidato que fuera a subir los impuestos, en apenas dos Consejos de Ministros ya ha puesto los huevos de pajarita al personal con un incremento fiscal y otras medidas que han dejado a la población con la misma cara que tendría alguien que se mete en un cine a ver "Bambi" y le proyectan "La matanza de Texas". Lógicamente, el presidente gallego ha quedado como Rufete en Lorca, aunque para variar se haya parapetado detrás de la circunspecta Vicehobbit y un coro de ministros cuya preparación está a varios millones de años luz de la de cualquier fulano juntaletras del PSOE. Y, claro, que Rajoy se haya quedado con las nalgas al aire cuando aún estamos con los títulos de crédito iniciales, ha escandalizado al personal. ¡Quita ese culo de ahí! ¡Por Dios, qué asco!

Ahora bien, la desvergüenza del Gobierno en general y Rajoy en particular no es tanto haber tomado estas medidas (por cierto, tan pragmáticas como desagradables) como haberse precipitado a la hora de decir alegre y populistamente que no subiría los impuestos, que apostaría por la investigación y el desarrollo y tantas otras cosas que ahora, por las circunstancias (quiero pensar que es por eso), no puede ni va a cumplir. Lo único que ha cumplido ha sido con la paga a los pensionistas. Vamos que Mariano Rajoy ha pecado de ingenuo, imprudente o bocazas. Y ya es raro eso en un tipo que se tomó con mucha calma lo de ganar unas elecciones generales. En fin...El actual inquilino de La Moncloa debería haber sido lo suficientemente prudente durante la campaña electoral utilizando sólo dos cosas: memoria y sentido común. Memoria para recordar cómo dejó el PSOE las arcas catalanas y manchegas y cómo esto no se supo hasta que los espabilados del puño y la rosa ya habían salido con el dinero corriendo y dejado el marrón a otros (CiU y PP respectivamente). Y sentido común para prever que si a nivel autonómico el PSOE había actuado y mentido de esta forma tan escandalosa, a nivel nacional no iba a ser menos. El señor Rajoy se mojó antes de tiempo y ahora se ha metido en un charco...

Claro que si alguien quiere demonizar a Rajoy, el Gobierno o el PP por esta situación está cometiendo un error. El presidente del Gobierno puede ser un perfecto necio, pero no es el culpable de todo esto. Y eso me lleva a hablar de quienes habiendo estado en La Moncloa desde 2004 hasta 2011 se llevan ahora las manos a la cabeza, se rasgan las vestiduras, ponen el grito en el cielo y critican al actual Ejecutivo por las medidas que está tomando o, mejor dicho, teniendo que tomar. ¡Pero hijos de (insulto a elegir), si los que habéis dejado a España como Avispado a Paquirri sois vosotros! ¿Quiénes han estado en el poder antes y durante el comienzo de la crisis? ¿Quiénes han hecho válida durante 7 años la máxima de "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados" (de nuevo, el genial Groucho)? ¿Quiénes tuvieron los huevos de avestruz para acusar de "antipatriotas" a quienes advertían la crisis o incluso negarla? ¿Quiénes han sido masacrados electoralmente precisamente por su pésima gestión económica? Pues eso. La desvergüenza del PSOE es criticar al Gobierno actual por tomar más y mejores medidas en menos de 1 mes de las que ellos adoptaron en 84 cuando ellos son los únicos responsables de agravar aún más los efectos de una crisis económica mundial y nacional por su soberbia y estupidez. Las únicas dos cosas que han quedado claras tras el Gobierno del hoy supervisor de nubes son que el PSOE es el único partido fiable a la hora de agravar en España una crisis económica (1993 y ésta) y que el gran enemigo de los socialistas no son los populares, sino las hemerotecas.

Por último, la desvergüenza de los políticos y gobernantes españoles es o, mejor dicho, sigue siendo, pedir esfuerzos y sacrificios a la población mientras ellos siguen sin ser un ejemplo de austeridad. Hoy ser funcionario ha dejado de ser un chollo. Sólo espero que pronto ser político deje de serlo también.

Y para acabar, para evitar más disgustos y sorpresas como las de Rajoy y los impuestos, basta con que todos recordemos esta frase: "Las promesas electorales se hacen para no ser cumplidas" que, por cierto, la dijo un socialista. Así nos va.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El rey del mambo

Alessio Rastani. ¿Les suena? Si no es así, no se preocupe, porque ustedes podrán dormir igual de plácidamente (o no). Según él y la BBC, es un bróker, un tahúr de los mercados financieros que se forra con el dudoso arte de la especulación. Es decir, que el tal Rastani pertenece a ese variopinto y selecto grupo de cabrones que son  los grandes culpables y, al mismo tiempo, beneficiados de la crisis económica mundial. Si a estas alturas ya se les han quitado las ganas de invitarle a su próximo cumpleaños, permanezcan atentos y sigan leyendo.

El pasado lunes este tipo se levantó con ganas de tocar lo que no suena. Quizás fuera por un complejo por el tamaño o la funcionalidad de su aparato reproductor, quizás fuera por la amargura resultante de vivir más dentro de un armario que los habitantes de Narnia, quizás la noche anterior alguna chica le dijo "Eres muy simpático pero yo sólo busco amistad", quizás el domingo se metió una maratón de programas de Telecinco vía satélite, quizás vio en YouTube un videoclip de Leticia Sabater...el caso es que se levantó con ánimo de dar por donde no da el sol. Así que cuando los rígidos, flemáticos y rigurosos periodistas de la BBC le entrevistaron a propósito del actual sarao financiero, Rastani se vino arriba y dijo lo que le salió del alma o del culamen, que viene a ser lo mismo en el caso de este personaje. ¿Qué dijo? Pues, básicamente, que el futuro pinta más negro que un apagón en Harlem y que los dueños del cotarro no son los dirigentes mundiales sino Goldman Sachs y demás.

Al margen de la cascada de reacciones, dudas y reflexiones que ha provocado el sujeto, yo no voy a caer en la tentación de alarmarme con sus provocaciones, porque eso es precisamente lo que agradecen los especuladores financieros: alarma, miedo, pánico, Falete en bañador...cualquier cosa que pueda convertir los mercados en el primer día de rebajas. A mercado revuelto, ganancia de especuladores. Y los mercados llevan revueltos mucho tiempo...y lo que queda.

Dejando aparte el enigma de si Rastani forma parte de los cachondos Yes Men o simplemente es un cretino que moja la cama soñando con ser Gordon Gekko, a nadie debería sorprender las obviedades que dijo porque a estas alturas de la película todo el mundo sabe que buena parte de la culpa de la virulencia y longevidad de la crisis la tiene el excesivo y colosal poder que han adquirido los mercados financieros y quienes los manipulan y sajan; un error alentado, cuando no consentido, por unos gobiernos más pendientes de vivir por encima de sus posibilidades y disimular el olor a muerto que de saber distinguir entre una ola y un tsunami. Igualmente, sabido es que si no se toman medidas drásticas y radicales (por muy impopulares que puedan ser), los dirigentes de todo el orbe van a ser la orquesta del Titanic. O se amputa la pierna o el paciente se muere.

En resumen, que mejor preocuparnos de arreglar esto cuanto antes y no de escandalizarnos por lo que diga un cínico que se cree el rey del mambo y lo único que se puede decir de él...ya lo dijeron en su día Terrance y Philip...

(PD: De las declaraciones del presidente Obama sobre la crisis y Europa, sólo me limitaré a decir que EEUU ya tiene al sucesor de Eddie Murphy como rey de la comedia negra)

martes, 10 de mayo de 2011

"The Company Men": Los mondays al sol

El interés de "The Company Men" es el de ser una película que habla de la economía actual a través de un puñado de historias pequeñas e íntimas, de familias e individuos dispares unidos por el común asedio del desempleo y sus terribles efectos secundarios. Un drama, a medio camino entre el realismo y el optimismo, que se ha estrenado con cierto retraso en nuestro país pero que adquiere plena vigencia y relevancia dada la dramática situación que vivimos por el atroz y rampante paro que sacude a millones de familias en España.

El film, correctamente dirigido por el debutante en cine John Wells, cuenta con un elenco que sostiene brillantemente un guión sin mucha enjundia. Quizás por todo ello, pese al magistral desempeño de actores como Tommy Lee Jones o Chris Cooper, "The Company Men" funciona peor como película que como pretexto para pensar y conversar sobre la crisis económica en general y la pérdida de empleo en particular

El canibalismo empresarial, el cainismo laboral, la hipocresía de alta dirección, la amoralidad profesional, la disfunción de un mercado laboral empozoñado por quienes ofertan empleo y sostenido por quienes lo buscan desesperadamente, la decadencia de la meritocracia, los empresarios que cuadran cuentas descuadrando vidas, el vértigo ante el fracaso...estos y otros aspectos conforman el tapiz de fondo de la difícil búsqueda de sustento por parte del despedido Bobby Walker y sus otrora compañeros. Una trama que no disimula una feroz y merecida crítica hacia las mastodónticas empresas que los únicos valores que tienen en cuenta son los de sus acciones.

Pero "The Company Men" no sólo habla de economía, sino también de algo más importante: De la tonelada de veleidades, vanidades y futilidades bajo la cual enterramos e ignoramos las cosas que realmente merecen la pena: tener el cariño, el respeto y el apoyo de quienes te quieren; no darse nunca por vencido; aprender a reinventarse; no renunciar a ser nosotros mismos; y saber que la humildad es un buena forma de evitar problemas.

Esta película cuenta historias que hay detrás de cada número y titular de los que estamos aburridos de leer, ver u oír en los últimos años. Historias que quienes no sufren la crisis obvian con desvergüenza. Historias que nos hablan de seres humanos en una época en la que se han convertido en porcentajes, cifras y costes

Por todo ello, se podría decir que, temáticamente, "The Company Men" es una suerte de versión yanqui y refinada de la española "Los lunes al sol", aunque su mensaje es, afortunadamente, más optimista porque para amargarte el día ya están las noticias.
 


lunes, 24 de enero de 2011

Alemania o el Valhalla laboral

¿De qué sirve en España ser un trabajador cualificado, honesto, legal y talentoso? ¿Qué utilidad tiene en nuestro país atesorar una decente calidad humana y profesional? ¿Para qué vale el esfuerzo invertido en la formación académica y profesional? En el mejor de los casos, para descubrir si se es más paciente que el santo Job o si nuestra capacidad estoica sería la envidia de los presos del Tártaro. Por lo demás, no sirve absolutamente para nada que no sea una amarga satisfacción personal.

España es laboralmente una siniestra versión del país de Cucaña; la Tierra Prometida de todos los haraganes, arribistas, caraduras, necios y golfos que en el mundo han sido; el Edén del nepotismo, enchufismo, clientelismo, baboseo y lameculismo; el Avalon donde sólo inútiles y canallas pueden vivir a cuerpo de rey; los Campos Elísesos de los déspotas idiócratas; el Aaru donde moran "ad eternum" los que se ganan el pan con el sudor de frentes ajenas... Una deplorable vergüenza, en resumen. 

Ya he hablado en anteriores ocasiones de temas laborales, así que no me extenderé mucho. Sólo diré que en este país parece que la valía humana y profesional se están convirtiendo en un lastre a la hora de prosperar laboralmente o, al menos, encontrar un trabajo digno, si es que lo encuentras, claro... 

Cuanto menos valgas (como persona o trabajador, tanto monta, monta tanto), más alto llegarás. Ése es el axioma que subyace en esta disgenesia laboral que vivimos en España en los últimos lustros. Aquí prima y se premia la indecencia en lugar de la excelencia, y así nos va...Y esto es algo particularmente doloroso y nocivo para la gente joven que, salvo afortunadas excepciones, se ve abocada a la desesperación de no encontrar trabajo o a la desilusionante ignominia de trabajar en unas condiciones injustas, abusivas y, en no pocos casos, con/para personas que son modelos a evitar, ya sea como trabajadores o como meros seres humanos. Aquí, a la entrada de todos los lugares de trabajo, deberían colocar una estela con la dantesca "Abandona toda esperanza, tú que aquí entras" o el siniestro forjado del campo de Auschwitz: "El trabajo os hará libres".
Por todo ello, no puedo dejar de celebrar que haya alguien fuera de España que valore debidamente a los excelentes profesionales que se maltrata aquí dentro. Estoy hablando de Alemania y de la intención de la rubicunda valkiria Merkel de ofrecer un trabajo y salario digno a los trabajadores cualificados caídos en España. ¡Bienvenido sea ese Valhalla!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Huelga la huelga

Hoy es 29 de septiembre y, supuestamente, hay huelga general en España. Yo la única diferencia que noto respecto a otros días es que, conforme se acerca uno al centro de Madrid, para ir al trabajo en mi caso, se ve más inmundicia de la habitual: pintadas, pasquines y sindicalistas. Yo no sé qué dirán las estimaciones oficiales de seguimiento de la huelga, pero, visto lo visto, creo que no serán para que los sindivagos derrochen champán, cava o vino Don Simón.

Además, todos sabemos que el éxito de una huelga, especialmente de este calibre, no depende tanto de la vocación de los trabajadores de secundar esta iniciativa, como de la acción coercitiva de esas bandas de zafios bastardos a las que se suele denonimar eufemísticamente "piquetes informativos", maleantes sindicales que, salvo contadísimas excepciones, no tienen problema en estropiciarte el negocio, zarandearte o mancillarte hasta la séptima generación de ancestros por la osadía de querer trabajar. Por eso, cualquier padecimiento o castigo que sufra esa gentuza me parecerá formidable, ya que, si de mí dependiera, servirían de carnaza para el carcharodon carcharias.

Dos jetas y un destino.
Lo cierto es que me da igual si la huelga es un éxito o no, por mucho que cualquier fracaso de esos tunantes haraganes me provoque un delicioso placer. Y digo que me es indiferente porque soy consciente, al igual que los propios convocantes, de que esta huelga no va a conseguir nada (bueno). Dejar de trabajar (o importunar a otros que lo hacen) no es la mejor forma de reivindicar o precipitar una mejora de la grave situación económica; ni comportarse como un rebaño de mendrugos (por no decir como un gang mafioso, con perdón para todos los mafiosos del mundo) el método idóneo para que te tomen en consideración (por mucho que el desGobierno se pase por el arco triunfal toda propuesta que no salga de la mente preclara del señor POE), máxime cuando tus capacidades discursivas se basan en una berrea cacofónica sólo interrumpida para enunciar un discurso trasnochado y rancio, donde se confuden el culo con las témporas y las churras con las merinas. Y eso Méndez, Toxo y sus respectivos ganados lo saben muy bien. Para ellos, la huelga es un divertido peaje a pagar para seguir viviendo de momio, andando a la sopa boba y siendo unos jetas. ¿Pero cómo diantres van a representar o defender los derechos de los trabajadores unos individuos que holgazanean más que el sastre de Tarzán? ¡Es como si ponemos a un hippie a defender los intereses del Ejército!
Piquetes "informando" a la Policía.
Además, a nadie se le escapa que ésta es una huelga tardía y de boca pequeña, hecha porque no les quedaba más remedio, de cara a  la galería y sin más pretensión que la de seguir en el puesto antes que otro cafre arribista les quite la silla y el chollo. ¿Por qué? Pues porque los sindicatos están (oficiosamente siempre y con frecuencia oficialmente) a lo que diga el desGobierno, que para eso los paga y consiente. A Méndez, Toxo y sus marionetas les parecerá fetén todo lo que diga La Moncloa mientras les sigan dejando campar a sus anchas...y así estamos. Y quien no quiera ver eso, que se dedique al loable oficio de vender cupones.

¿Y después de la huelga...qué? Pues todo seguirá igual: El país estará en manos de cretinos y gandules, la economía en la UVI, la cola del INEM emulando a la Gran Muralla China, los afortunados trabajadores ganándose el pan duramente y los sindicatos... avergonzando a quienes dicen representar. En definitiva, esta huelga huelga.

Por cierto, un saludo a Juan Carlos, que hoy, oficialmente, ha decidido no trabajar. En materia de liberados eres también "primus inter pares".

viernes, 25 de junio de 2010

Se alquilan islas. Razón: Grecia

Tiempos metafóricos estos que vivimos, henchidos de alegorías cuyo significado es desolador. Grecia, la cuna de la civilización occidental, el lugar donde "casi todo empezó", epicentro de esplendor durante siglos, vive una de sus épocas más funestas merced a la crisis económica que ha puesto luz y taquígrafos a muchos trapos sucios y muertos en los armarios. Consecuencia de todo ello es el insólito hecho que da pie a este artículo: la venta/alquiler/subasta de sus islas, emblema proverbial de esa nación y fuente de numerosos mitos imperecederos. Prostituir o, al menos, mercadear con algo tan ancestral y representativo como las islas griegas en pos de salvar la comatosa economía del país es sólo el enésimo, desesperado y desesperante despropósito que sumar a los desmanes cometidos en los últimos años y que han abocado a los helenos a las puertas del Hades.

Ya me imagino a todos los ilustres griegos fenecidos comentando el asunto en los dominios de Perséfone: A Sócrates, Platón y Aristóteles discutiendo qué fue antes: la estupidez o la avaricia; a Homero sopesando la posibilidad de declararse apátrida; a Pericles tirándose de los pelos visto en qué ha quedado su herencia; a Leónidas llamando a las armas a sus trescientos camaradas para mandar al Tártaro a los (ir)responsables políticos y económicos griegos...

Resulta terrible que lo que no consiguieron las guerras seculares lo haya conseguido la jeta de unos dirigentes que hacen malabares cocteleros con la necedad y la codicia: arruinar a un país que lo fue todo...y hoy...no es más que otra nada más a añadir al bochornoso y desalentador panorama político, económico y social del mundo.

Con noticias así, a uno le entran ganas de alquilarse una isla sólo para optar por una despedida socrática ante tanto esperpento...

miércoles, 3 de febrero de 2010

¡Ista, ista, ista! ¡Atila es socialista!

Se veía venir. Un tipo que accedió al poder únicamente por un estado de enajenación mental colectiva y que se mantiene en él gracias a la constante manipulación política y mediática no podía aportar nada bueno al país...y no sólo ha cumplido tal expectativa, sino que la ha superado ampliamente. Viendo lo que ha pasado desde que este espécimen llegó a La Moncloa, me viene insistentemente a la cabeza aquella máxima marxista (de Groucho, no de Karl) "Partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha alcanzado las más altas cimas de la miseria". Piense en cualquier cartera o actividad ministerial, cualquiera: las palabras "bochorno", "ridículo", "vergüenza", "chapuza" o "desastre" se pueden aplicar indistintamente para definir la pésima labor que ha hecho este desGobierno del señor POE. Pero lo que ha conseguido en materia económica, eso es ya...

Lección de historia económica reciente:
Todo el mundo es consciente de que el socialismo, en este país, es a las arcas públicas lo mismo que el fairy a la grasa, las termitas a la madera, Hitler al sionismo, Bin Laden al Premio Nobel de la Paz, la malaria a la salud, o El Dioni a los furgones blindados. Y se sabe porque los propios socialistas se han encargado de dejar constancia de ello siempre que están en el poder. En resumen, son los gestores ideales a la hora de convertir cualquier bonanza nacional en un páramo y toda reserva económica española en el casco del Titanic. Esto ya se sabía. Lo que no se sabía es que había alguien en las filas del PSOE capaz de hacer buenos a sus predecesores y llevar a España a una situación que calificar de calamitosa sería ser un eufemista...Chulesco y altivo, el señor POE ignoró con temeridad todos los augurios y consejos que le prevenían contra la crisis. Se mofó y desacreditó a todos los que le advertían de la inevitable catástrofe económica que estaba de camino. Puso al mal tiempo esa sempiterna cara de pánfilo consumidor de alucinógenos. Su ignorancia fue tan osada como querer surfear un tsunami.
Aun así, cuando la economía de todo el mundo parecía una manifestación de zombis en busca de la vida perdida; cuando, pese a la gravedad, aún había margen de mejora, el señor POE azuzó a sus secuaces a abrazar con más fervor que nunca el marxismo (el de Groucho) y llevar hasta sus últimas consecuencias la sentencia:
"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". Desaprovechó una oportunidad magnífica para emprender una reforma estructural del sistema económico español; desperdició una sensacional ocasión para atajar de raíz el rampante e impune poderío de los sectores financiero, bursátil e inmobiliario; desestimó cualquier remedio para garantizar la sostenibilidad de la economía española a corto, medio y largo plazo; no hizo nada más que cerrar los ojos con la esperanza de que, al volver a abrirlos, el monstruo se hubiera ido. Pero no. Godzilla seguía ahí.
Para que no cundiera el pánico, lo mejor que se le ocurrió fue convertir a su Gabinete en una cutre, cañí y socialista caja de Pandora, de la que salieron medidas (en este blog he dado cuenta de algunas, en ejemplos como 1, 2, 3, 4) cada cual, más absurda y polémica que la anterior, con las que consiguió onnubilar temporalmente a la opinión pública.
Mas cuando la musa del disparate hizo las maletas y ya no había maquillaje con el que convertir a la Duquesa de Alba (la España real) en Angelina Jolie (la España soñada), era tan tarde que la suciedad escondida bajo la alfombra superó la cifra de cuatro millones, los Ministros parecían ninots en plena cremá, y la sociedad entera dudaba entre dos acciones que no por justificadas eran menos graves: el suicidio o el magnicidio.
Fin del repaso crematístico

Así las cosas, con un Gobierno empecinado en conducirnos al mayor desastre que ha conocido el país desde la Guerra Civil y con la oPPosición exhibiendo permanentemente su ineptitud para aniquilar y desalojar políticamente a los socialistas, el presente de España pinta como una pelea de negros en un túnel y su futuro invita al optimismo tanto como la integridad física de Stevie Wonder en una reunión del KKK. Con este panorama, las arcas públicas presentan una inquietante iluminación "rojo puticlub" y la Seguridad Social tiene más de polvorín que de garante de tranquilidad venidera.

¿Qué hacer? Decidido a abandonar el perjudicial marxismo (de los hermanos, no de Karl), el señor POE ha asumido como propio el lema nazi "El trabajo os hará libres" ("Arbeit macht frei") para solucionar el embrollo, haciendo que los trabajadores españoles se sientan tan afortunados como los infelices que se dejaban antaño el sudor y la vida en los campos de concentración (hoy llamados empresas). Trabajar más por menos es una ecuación eficaz pero tan injusta como impopular. Si usted, señor POE, quiere que, aprovechando que las baterías duran más que en generaciones previas, los españoles trabajen más años para asegurar la viabilidad de la SS (Seguridad Social, ojo...), me parece sensato y bien, siempre y cuando introduzca las salvedades necesarias para evitar, por ejemplo, a los quintos de Matusalén haciendo malabares en el andamio o asfaltando una autopista en agosto, cosa que no ha hecho pues estaba más pendiente de sembrar el pánico y el cabreo en la ciudadanía. Pero lo que ya es tocar lo que no suena es pretender alargar la base sobre la que calcular la cotización, para menguar las pensiones mientras se parchea la sangría económica, porque eso es estafar (y van...) a los trabajadores. Querer que la vida laboral se extienda mientras la recompensa por ella mengüe es un ejemplo de cuánto de socialista y obrero le queda al partido en el poder, si es que alguna vez ha tenido esa filosofía, porque uno empieza a convencerse de que su "leit motiv", el del PSOE, siempre ha sido, en el fondo, "Roba todo lo que puedas y engaña todo lo que te dejen".

La solución al tema de la resquebrajada Seguridad Social es tan clara, útil y beneficiosa que está fuera del alcance del señor POE y sus secuaces: generar empleo. Algo que, como han demostrado en los últimos años, es una utopía cuando el PSOE está a los mandos de la nave laboral. Si en lugar de convertir la lista del INEM en la lista de Schindler, se hubiera preocupado de generar empleo y los sindivagos no fueran unas desvergonzadas rémoras sin más credo que el del dinero en su bolsillo, otro gallo cantaría a estas alturas...

En fin. Vivimos tiempos de un Gobierno enajenado y esquizofrénico, de una clase política ruinosa en lo intelectual y moral, de una banca riéndose vilmente en su ebúrnea torre, de una casta empresarial perdida en su "Sálvese quien pueda", de una sociedad narcotizada por el desengaño...mientras el país se ahoga en las arenas movedizas de la incompetencia. Así las cosas, dudo mucho que, en España, crezca la hierba tras el paso del señor POE...porque este tipo, como Atila, pasará a la historia como uno de los personajes más funestos que ha conocido este continente, porque lo que hizo el Huno no soporta comparación con lo que está haciendo este otro.

sábado, 11 de octubre de 2008

La Crisis: Una explicación

Algunos pensaban que el acelerador de partículas del CERN era el candidato ideal para poner los testículos de pajarita al mundo y fíjate tú que ha sido la economía la que ha convertido el planeta en una reunión de Esquizofrénicos Anónimos. Como parece que por desgracia tenemos crisis para rato, más vale saber de qué va el tema, por lo menos para no ver las lúgubres noticias que inundan los informativos con la misma cara de quien contempla un Tàpies. Por eso, aunque hay buenos resúmenes (uno notable y otro excelente) que arrojan algo de luz sobre esta inmensa refriega de negros en un túnel, yo, para variar, intentaré explicar este cisco a mi modo:

  • El escenario previo: Hasta hace poco, muy poco tiempo, la economía mundial era un vergel de optimismo anfetaminado gracias una brillante bonanza que eclipsaba las oscuras miserias sobre las que se asentaba. Es en ese panorama en el que debemos contextualizar unos tipos de interés que permitían un consumismo salvaje y maquillaban los desmanes que se estaban cometiendo en sectores como el inmobiliario o el financiero. ¿Qué quiere decir esto? Bueno, los tipos de interés vienen a ser como el precio del dinero. Cuando son bajos, el dinero es "barato" y sale más rentable consumirlo o invertirlo que ahorrarlo. Cuando son altos, el dinero renta más ahorrado que en movimiento. Por eso, cuando se quiere fomentar el consumo se bajan los tipos y cuando se pretende alentar el ahorro, se suben. Para quien no lo entienda, valga la siguiente metáfora: Imagínese que el dinero son galletas. Si cuestan poco, no pasa nada por comerte todas las que has comprado e ir a comprar más. Si no son baratas, lo mejor es comprar con prudencia y comértelas con moderación, reservando algunas, por lo que pueda pasar. Pues bien, ese estado de mal fundada prosperidad dependía de dos cosas: que la burbuja inmobiliaria no estallara como la bomba de Hiroshima y que los tipos de interés no subieran...¿Adivinan qué ha pasado?
  • Caraduras e hipotecas basura: ¿Se imaginan a una de esas entidades mefistofélicas llamadas "bancos" concediendo hipotecas a personas que tenían tantas posibilidades de saldar esa deuda como el Numancia de ganar la Liga de Campeones? Pues sí, aunque suene a tomadura de pelo, en EEUU los bancos concedieron hipotecas a tutiplén a gente que era harto complicado que le devolvieran la pecunia, por ser morosos militantes, tener menos ingresos que un hospital en el desierto del Gobi o un empleo tan estable como Ernesto de Hannover after-cocktail. Lo más grave de todo es que lo hicieron a sabiendas de esto. ¿Por qué? Bueno, descartada por obvia la incompatibilidad de emplear el término "altruista" para referirnos a un banco, hay que darse de bruces con el siguiente ejemplo para entenderlo: Mister Fulánez Johnson, de los Johnson de toda la vida, comunica a su banco, el National Chúlez Bank of América, que no puede seguir pagando la hipoteca que le concedieron. Mike Jétez, el representante del banco, le agradece la honestidad y le comunica con mucha amabilidad que vaya pidiendo asilo en casa de algún ser querido o bien que invierta lo poco que le quede en una tienda de campaña, pero que su casa pasa a ser propiedad del National Chúlez Bank of América, como rezaba la letra pequeña de la hipoteca: "Para evitarte el sufrimiento de tener una casa que no puedes pagar, nos quedaremos con ella". Conceder hipotecas para embargar pisos con los que especular. Bienvenidos a Mundo Caradura. Fulánez Johnson sale del banco con la firme intención de comprobar si puedes sobrevivir al impacto de un tren de metro, mientras que Mike Jétez se frota las manos sonriente, consciente de que el banco obtendrá una buena tajada por esa casa una vez la embargue, dado que en el sector inmobiliario los precios se lanzaron tiempo ha a la conquista del espacio exterior. ¿Qué ocurre? Que llega un momento en que la vida está tan cara y los ingresos son tan escasos que hay gente que no puede adquirir una vivienda o, como en el caso de Fulánez, es incapaz de seguir pagando la hipoteca, así que hay un océano de pisos vacíos que nadie puede comprar y los precios inmobiliarios empiezan a descender inútilmente con la idea de que alguien los pueda asumir mientras que el agujero por impagos de los bancos empieza a dilatarse como un bostezo en la mañana de un lunes. Pasadas unas semanas, Mike Jétez abre el periódico y lee que la inmobiliaria Garrúlez Corporation ha quebrado y entonces recuerda los gritos del boss del National Chúlez Bank of América en la última reunión: "¡Nos vamos a comer con patatas los pisos embargados!". La caradura empieza a resquebrajarse. Nervioso, Jétez coge la calculadora y se toma un valium: las cuentas no salen. El único consuelo que le queda es que, en la situación del National Chúlez, hay muchos bancos más en América y que nadie va a tirar de la manta. Comienza la crisis.
  • Cuando el caballo deja de ganar carreras: Paralelamente al derrumbe inmobiliario y al incremento de los impagos, en EEUU hay otro factor clave en el alumbramiento de la crisis: las malas jugadas de las entidades de inversión. Si la pandemia de las hipotecas basura fue la madre de la crisis, éste es el padre. ¿Qué son los bancos de inversión? Pues, financieramente, vienen a ser los corredores de apuestas de las naciones, los bancos y los archimillonarios de todo el mundo. Son los que juegan con cantidades industriales de dinero, sin más premisa que "Si mi cliente gana, yo también me llevo un buen pellizco". Así pues, estos trileros bursátiles, celestinos de las finanzas ajenas, decidieron que, tal y como estaba el patio (antes de que se fuera todo al garete), lo mejor era apostar ("invertir dinero en productos de inversión asociados a") por el caballo "Artrosis Galopante" (créditos basura) como el ganador de la carrera en el Hipódromo Financiero. Bien, esto funcionaba a la perfección cuando todas las circunstancias (tipos de interés bajo, impagos controlados, etc.) eran favorables, de modo que "Artrosis Galopante" competía contra rivales gráciles como elefantes pro-eutanasia, dado que su velocidad (rentabilidad dado el altísimo riesgo de la inversión) era mayor que la de sus contrincantes (menos rentables, por tener menos riesgo). El problema viene cuando las hipotecas basura se transforman en agujero negro y el panorama cambia por completo, haciendo que "Artrosis Galopante" pase a competir contra purasangres en lugar de paquidermos, perdiendo carreras con una insistencia asombrosa. Es decir, en un escenario de "riesgo generalizado" unas apuestas son más rentables o seguras que otras. Para que se hagan una idea, es como si el Numancia pasara de jugar contra equipos de barrio a hacerlo contra el Madrid, Chelsea, Milán, etc. El equipo es el mismo, pero como las circunstancias han cambiado, los resultados también mutan. Así pues, el corredor de apuestas Johnny Di Mentecato Sullivan, del banco de inversión Timo & Chanchúllez Co, llama sudoroso a Mike Pérez, del National Chúlez Bank of América, para comunicarle que la entidad a la que representa se ha convertido en una inmensa trituradora de dinero y que las apuestas relacionadas con "Artrosis Galopante" son más que contraproducentes.
  • Intercambiando nada: La conversación entre Di Mentecato y Mike Pérez fue tal y como sigue:
    - ¿Mike? Soy
    Di Mentecato.
    - Eh, Johnny. Tengo buenas noticias. Quería comentarte algo sobre las apuestas por Artrosis Galopante.
    - Sí, verás, por eso te llamaba, la verdad es que...
    - Sí, sí, lo sé. Son una mierda, Johnny. Por eso quiero que se las endoses a los del Great Irratonial Bank of New York. Nos han dicho que estarían interesados en darnos cuatro apuestas por Lisiado Perenne por cada una que les demos de Artrosis Galopante.
    - ¿Lisiado Perenne? Mike, no creo que eso sea una buena operación. Me da mala espina.
    - Hazme caso, Johnny. Lisiado Perenne vale mucho más que Artrosis Galopante.
    - Pero Mike no creo que ganemos nada con...
    - Ni Mike ni nada, hazlo.
    - Entonces, ¿se las cambio? ¿seguro? Mira que como nos salga mal...
    - Sí. Oye, tengo que dejarte, ¿hablamos mañana? Ciao, ciao.
    Sí, amigos, sí. Ya que no tenían suficiente dinero real con el que mercadear y obtener réditos, a los bancos y demás entidades financieras se les ocurrió la feliz idea de negociar entre ellos en lo que podría definirse un intercambio de cromos. ¿Qué cromos? Pues, en el caso que nos ocupa, unos cromos de la colección Paganini de la Crisis Económica Mundial, una peligrosa panoplia de cromos compuesta por una miríada de productos de inversión vinculados a hipotecas basura y similares (Artrosis Galopante y Lisiado Perenne); unos cromos muy valorados dada su alta rentabilidad (tan alta como el riesgo que entrañaban). De esta forma,aunque las entidades bancarias seguían sin tener dinero "real", tenían un dinero figurado (los cromos) que les permitía "cuadrar" sus cuentas. Es decir, que, por ejemplo, el Great Irratonial Bank of New York podía tener sólo 5000 dólares contantes y sonantes en sus arcas pero 5.000.000 de cromos. Claro que eso no lo sabrían los ciudadanos de a pie nunca. ¿Qué pasó? Que desde el preciso instante en que América se llenó de millones de Fulánez Johnson y allí no pagaba ni Rita, los cromos (que ahora llaman "activos tóxicos") perdieron todo su valor y los bancos se desayunaron la noticia de que tenían en su poder una gran cantidad de nada. Pero, como son como son y la prepotencia está en su ADN, debían disimular...
  • ¿Qué tal todo? Bien, bien: Con la crisis gateando ya por toda la casa y toquiteando todo, las entidades financieras decidieron que lo mejor era no decir la verdad a nadie con tal de salvar su imagen pública. La mentalidad era la misma que la del constructor del Titanic cuando dijo que era insumergible. No obstante, los bancos pueden ser mezquinos, pero no idiotas, así que empezaron a desconfiar los unos de los otros. Veamos una conversación obtenida mediante tortura entre un representante del Great Irratonial Bank of New York y otro del Banco Lirio Rampante de Tokio:
    - Hola, Tokayashi. ¿Qué tal?
    - Bien, bien, Dawson. Aquí todo bien...¿y por allí?
    - Oh, genial, genial. Todo estupendo. Oye, ¿estáis bien de dinero?
    - Uff. Ni te imaginas. Estamos pensando en regalarlo y todo.
    - ¿En serio? ¡Eso es estupendo, Tokayashi! ¿Nos podríais prestar un poco?
    - ¿Prestar? ¿Tenéis problemas?
    - ¿Problemas? ¡Qué va! Era broma...A ver si te vas a creer que nosotros hemos hecho el idiota con el tema de las hipotecas basura.
    - Ah. Muy bien. De todos modos, no te lo podríamos dar.
    - ¿Y eso? ¿No me digas que tenéis un marrón, Tokayashi?
    - No, no. Estamos genial.
    - Ah.
    - Sí.
    - Bueno.
    - En fin.
    - Pues...todo perfecto entonces.
    - ¿Llamabas para algo?

    - No, nada, es que me gusta oír tu voz. A seguir bien.
    La mentira y el absurdo se instalaron en las relaciones interbancarias hasta tales extremos que lo todo el mundo llamaría "sarampión" ellos lo llamarían "pecas". La desconfianza general que ese "disimulo masivo" suscitó originó que los bancos no sólo desestimaran seguir haciendo cambalaches entre ellos, sino que dejaran de conceder créditos a los mortales de a pie. El motivo podría resumirse en "Si a mí no me prestan dinero, que te crees que te lo voy a prestar a ti".
  • Sin sangre, el cuerpo no se mueve: En el sistema capitalista, el dinero es la sangre que permite que el cuerpo se mueva. Teniendo esto en cuenta, a nadie se le escapa que los préstamos concedidos por un banco son el maná para muchísima gente, especialmente pymes y ciudadanos con pocos posibles. Si se dejan de conceder, ni las empresas modestas ni la humilde cuidadanía pueden hacer frente a sus necesidades y las primeras empiezan a hacer recortes con tal de evitar la quiebra y la segunda hace juegos malabares con números rojos con la idea de fintar el embargo. Sin dinero en circulación, la economía se para y los problemas económicos y sociales organizan una fiesta para celebrarlo. ¿Qué ha sucedido? Que cientos de entidades como el National Chúlez Bank of América y el Great Irratonial Bank of New York son conscientes de que, por un lado, la subida de precios ha ahogado la capacidad para devolver los créditos concedidos y, por otro, que su liquidez es tan famélica como un niño sudanés, por culpa de la fabulosa desconfianza que ha castrado los préstamos entre bancos. Veamos un caso sucedido hace pocas semanas en las oficinas del National Chúlez Bank of América:
    - Buenos días. Soy Abraham Willditzski.
    - Mike Pérez, encantado. ¿En qué puedo servirle?
    - Verá, tengo una pequeña empresa familiar, Willditzski Brothers. Nos dedicamos al envasado de pelotas de golf. Y bueno, tenemos algunos problemillas, meramente circunstanciales, pero que se solucionarían rápidamente si pudieran concedernos un préstamo.
    - Señor Willditzski, creo que no podemos atender su solicitud.
    - ¿Cómo? Pero oiga, si es un crédito de nada. Lo justo para evitar problemas.
    - Lo sé, lo sé, pero no podemos. Déjeme que le explique: En el National Chúlez Bank of América ya no nos fiamos ni de nuestra propia sombra. ¿Me entiende?
    - Pero yo soy un honrado empresario. Ni siquiera pago en negro a mis cuarenta empleados. He pagado mis impuestos siempre y siempre he devuelto el dinero que me han prestado, y con creces.
    - Si yo no digo que usted sea el Anticristo, señor Willditzski, pero no nos fiamos, ni de usted, ni de nadie. Y aunque nos fiáramos, no tendríamos dinero que prestarle.
    - ¿Qué? ¡No es posible! Sin el préstamo, tendría que echar a más de la mitad del personal para hacer frente a los gastos y aun así nuestra producción se vería afectada.
    - Muy bien, hágalo entonces así, señor Willditzski.
    - Pero es que son más de veinte familias las que se verían perjudicadas.
    - ¿Y?
    - Además, no sé yo si así se solucionarían todos mis problemas.
    - Entonces sus problemas son más graves de lo que me decía.
    - Bueno, es que...
    - Le deseo un feliz día, señor Willditzski.
    Con menos ingresos, los mismos o más gastos y sin inyección monetaria vía préstamo, las empresas se ven abocadas al despido de empleados, una reducción alarmante de su producción y, en muchos casos, al cierre. Esto origina que el paro se convierta en Godzilla y que la productividad se vaya de excursión al centro de la Tierra, con lo cual la recesión económica está servida y la psicosis social al dente. Con menos dinero en las casas del que había antes, los impagos y la morosidad se disparan aún más, mientras que la gente que aún tiene algo de dinero ahorrado en los bancos se pregunta si sus ahorros estarán seguros en unas entidades que lejos de generar confianza exudan una inquietud desconcertante. ¿Qué se hace en una situación así? Acopiar dinero como Shylocks, que, en economía viene a traducirse en un "Sálvese quien pueda", como se está reflejando en las Bolsas.
  • El histerismo, al alza: Imagínense un casino donde los propietarios fueran los propios jugadores. Bien, ahora imaginen una mesa de dicho casino donde decenas de esos jugadores apuestan compulsivamente fichas, cambiándolas por dinero cuando creen oportuno. Por último, imaginen que esos jugadores tienen una estabilidad emocional similar a la de quinceañeras enamoradas de por vida de los efebos de High School Musical, Tokio Hotel, El Duque y demás iconos de saldo de féminas púberes. Ahora llamen al casino "Bolsa",a las fichas "títulos" y a los jugadores, "brokers". Voilá. Bienvenido a la locura. ¿Quiénes son esos jugadores? La encarnación engalanada y altiva de aquellas personas que no sólo ahorran o consumen su dinero según les salga de las fosas nasales, sino que además quieren que éste se reproduzca como setas. El común de los mortales, juega a la lotería o la quiniela, pero estos individuos prefieren jugar a la Bolsa, que no deja de ser otra lotería, lo pinten como lo pinten. El problema está en que yo si no acierto una quiniela, pierdo un par de euros, y éstos, si se les da mal, pueden perder un par de millones de euros en un día, por ejemplo. En época de optimismo y bonanza, la Bolsa no deja de subir y subir, como si tuviera la sangre color azul viagra. En cambio, en época de incertidumbre o vacas flacas, la Bolsa cae en picado como Ícaro después de comprender el significado de la palabra "prudencia". En esta crisis, las Bolsas de todo el mundo se han puesto histéricas, contagiadas por la desconfianza que genera tener la sensación de que "lo que se sabe" es sólo la punta del iceberg y el temblor espinal que suscita leer obituarios de empresas en las noticias un día sí y otro también. Alguien sensato, cabal y tranquilo, habría tenido más temple y no se habría puesto como Boris Izaguirre el día del Orgullo Gay. Pero cuando manejas tantísimos millones, las neuronas se van a paseo y sale el instinto de supervivencia, que en la Bolsa se traduce en "¡Vende! ¡Vende! ¡Vende!". ¿Cuando la crisis económica llama a tu puerta, qué prefieres: perder todo el dinero o quedarte con algo; tener el dinero en la Bolsa o en el bolsillo? En el bolsillo, claro. Por eso en la Bolsa nadie "compra" en las últimas semanas y todo el mundo vende sus acciones y participaciones como locos (aunque pierdan dinero) con tal de tener liquidez. Volviendo al ejemplo del casino, ahora no hay fichas sobre la mesa y todos los jugadores se miran enajenados unos a otros. Todos saben que en cuanto se animen nuevamente a jugar, todo irá como la seda y volverán los días de vino y rosas. El problema es que no hay váliums ni tilas suficientes para aguantar la espera, porque el histerismo, en la Bolsa, siempre cotiza al alza. En definitiva ¿deberíamos preocuparnos por lo que ocurre en las Bolsas? Si usted tiene dinero invertido ahí, claro. Si no, pues las Bolsas merecen tanto caso como un concursante de Gran Hermano o la jovenzuela que llora desconsolada porque el hombre de su vida y entretelas con cuyo nombre se ha pintarrajeado cara, brazos y pechos ha anunciado que se casa. La idiotez no tiene solución. La economía, sí.
  • Supergobierno al rescate: Que un Gobierno se crea un superhéroe no está mal, siempre y cuando actúe como tal y no como Don Quijote. En las últimas semanas, estamos viendo declaraciones y actuaciones que, ya sean bienintencionadas o puramente cosméticas, adolecen de la misma carencia: coordinación. Una buena orquesta suena maravillosa cuando todos los instrumentos están afinados y coordinados. Si no, es una cacofonía insufrible. Y es en esa fase en la que estamos: Cacofonía mundial. Unos dicen que van a hacer una cosa, otros que otra y algunos nada, a verlas venir mientras ponen cara de póker jugando a las siete y media. Varios Gobiernos optan por salvar (comprar los "cromos" de los que hablaba antes, utilizar el dinero público como siliciona para sellar simas contables, etc.) a las damiselas en apuros (bancos con más agujeros que Madrid, entidades inversoras a las que sólo les queda la desvergüenza, etc.), sin saber (o quizás sí) que curar con dinero público las heridas que se han autoinflingido esas empresas hace un flaco favor a la competencia deseable en ese sector y constituye un gesto caritativo que unas corporaciones tan interesadas, mezquinas y egocéntricas nunca se merecerán. ¿Es justo? No, porque supone que todos costeemos los errores a conciencia de otros. ¿Por qué entonces lo hacen? Para evitar que la psicosis cale en toda la sociedad y los despidos, las quiebras y la extracción masiva de depósitos bancarios dinamite todo el edificio económico mundial. ¿Consiguen así solucionar la crisis? Hasta el momento, se ha demostrado que en el mejor de los casos, las medidas anunciadas son pan para hoy y hambre para mañana, y, en el común de los casos, fuegos artificiales con los que tener embobado al populacho. ¿Qué hay que hacer entonces? Pergeñar medidas coordinadas (a nivel mundial, continental, nacional y regional), concretas (el maquillaje, para las maquilladoras) y contundentes. Es complicado, sí, pero no imposible. Cuando algo es indispensable, la sencillez o no de una solución es irrelevante.
  • La crisis en seis palabras: Prepotencia, deshonestidad, desconfianza, imprudencia, histeria, descoordinación.

Y después de leer todo esto...¿nosotros qué hacemos? Pues actuar a todos los efectos como si confiáramos en nuestros Gobiernos y bancos, aunque no sea así ni se lo merezcan, porque, como dijo Salustio "Mayor es el peligro cuando mayor es el temor". Y rezar o esperar que suene la flauta antes de que la crisis nos haga desear que el acelerador del CERN pegue un petardazo y nos vayamos todos a tomar por el saco.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El Elegido

Hoy no hablaré de noticias. Hoy contaré una leyenda conocida sólo por selectas mentes preclaras que me ha sido revelada. Una crónica que camina en las brumas de la realidad y el tiempo protagonizada por un ser que algunos calificarían de necio, mentecato, ignorante, irresponsable, estulto, demente, iluso o anormal y otros, simple y llanamente como "El Elegido". Lean con atención...
Hace cerca de 65 millones de años, El Elegido se irguió sobre sus patas traseras, alzó su cabeza una buena mañana y vio cómo un colosal objeto incandescente rasgaba el cielo, precipitándose brutalmente contra la superficie de un planeta dominado por los dinosaurios. El Elegido se volvió a sus colegas de sangre fría, sonrió y les tranquilizó con gráciles movimientos de cola que venían a decir: "Sosegaos, queridos saurios. No hay de qué preocuparse". Comenzaba así la extinción de cerca de la mitad de los seres vivos que poblaban el planeta.
Tiempo más tarde, 28.000 años ha, El Elegido se hallaba en un cónclave de inquietos Neanderthales, temerosos al constatar que cada vez eran menos a cazar, comer, lincharse y copular. Fue entonces cuando El Elegido les miró a sus prominentes frentes y luego a los ojos y con unos curiosos sonidos guturales los calmó en lo que venía a ser un "Tranquilos, chicos, que nos vamos a quedar con todo el cotarro". Los homo neanderthalensis se extinguieron en beneficio de los sapiens.

Unos cuantos siglos más tarde, en 1348, un comerciante de la bella ciudad de Venecia se descomponía entre estertores frente a la puerta de su negocio; en esas pasó El Elegido en una góndola y viendo el espectáculo, animó sonriente al pobre mercader con unas palmaditas en la espalda: "Tranquilo, amigo, es sólo un catarro de nada". Un tercio de la población europea, cerca de 25 millones de personas, murieron por la Peste Negra en Europa en el brote de mediados del siglo XIV.

Volaron los almanaques y calendarios hasta un buen día de julio de 1789, en el que el monarca francés Luis XVI caminaba nervioso por su palacio, intranquilo por la repercusión de las medidas que había adoptado para no ver peligrar su poder. El Elegido se apiadó de él, le ofreció la mejor de sus sonrisas y le dijo: "No os impacientéis, majestad. El pueblo lo entenderá". El 21 de enero de 1793, la testa del rey de Francia se independizó de su cuerpo gracias a la guillotina, convirtiéndose en uno de los hitos de la Revolución Francesa.

144 años más tarde, el 31 de enero de 1933, un tendero judío de Varsovia leía con un inexplicable recelo el titular del periódico que anunciaba el ascenso de un tal Hitler a la cancillería alemana. En esas llegó El Elegido a comprar pan y viendo al atribulado hijo de Yahvé, sonrió y quitó hierro al asunto: "Vamos, vamos, Moisés, no hay de qué preocuparse. Estamos en Polonia. ¿Qué importa lo que pase en Alemania?". Desde finales de 1940 hasta 1943, el gueto de Varsovia se convirtió en el inmortal ejemplo de la tolerancia y humanidad del Tercer Reich.


Medio siglo más tarde, el 26 de abril de 1986, El Elegido paseaba tranquilo y risueño por las calles de Chernobyl, cuando un escalofriante resplandor iluminó el cielo. "¡Qué bonitos son los fuegos artificiales aquí!" se dijo e inspiró hondo con satisfacción. El accidente nuclear más grave de todos los tiempos aún hoy sigue haciendo de Chernobyl un lugar maldito.

Ya en el siglo XXI, la mañana del 11 de septiembre de 2001, El Elegido se afeitaba en un coqueto piso de Manhattan cuando escuchó una terrible explosión. Apagó la maquinilla un instante, guardó silencio y sonrió. "Esta gente del cine, cada vez filman películas más espectaculares en Nueva York", pensó. Cerca de 3.000 personas murieron en los atentados terroristas más pavorosos y grandes de la historia.


En 2008, cuando todo el mundo se encontraba sumido en los prolegómenos de la mayor crisis desde el crack del 29, la más reciente encarnación de El Elegido calmó a toda la población española afirmando durante meses que en este país no había crisis económica sino “situación ciertamente difícil y complicada”, “tiempos difíciles y complicados”, “momento adverso”, “coyuntura económica claramente adversa”, “sensación de deterioro”, “brusca desaceleración”, “disminución de la liquidez”, “un claro y rápido empeoramiento de la situación”, “crecimiento debilitado”, “situación actual y complicada”, “rápida evolución, a la baja, de la economía”, “frenazo económico”, “un período de serias dificultades”, “debilidad del crecimiento económico”, “difícil momento coyuntural”, “fuerte ajuste del crecimiento”, “dificultades endurecimiento de las condiciones crediticias”, “algunos problemas específicos o que padecemos con mayor intensidad” y “condiciones adversas". En septiembre, el ministro de Economía afirmó que aquella era la peor crisis desde que tenía uso de razón.


Y aquí acaba la leyenda de "El Elegido", un ente que en sus sucesivas encarnaciones a través de los siglos ha regalado a toda la flora y fauna terrestre su sensatez y optimismo, revelándose como un infalible augur. Como ven todo es pura ficción...o quizá no. Por lo demás, creo que es hora de declarar clínicamente muerto a alguien, ya que por desgracia no presenta signos de actividad cerebral ni se le observa movimiento alguno. ¿A quién me refiero? Al Gobierno de España.

viernes, 4 de julio de 2008

Vaya, vaya, aquí no hay...crisis (ni playa)

No, hoy no voy a hablar de la canción de "Los Refrescos", no. Hoy toca hablar de cómo está al patio nacional, que está perfecto. Dejando a un lado que todos los datos e indicadores apuntan a lo contrario, en España no hay crisis. En serio. Hay “situación ciertamente difícil y complicada”, “tiempos difíciles y complicados”, “momento adverso”, “coyuntura económica claramente adversa”, “sensación de deterioro”, “brusca desaceleración”, “disminución de la liquidez”, “un claro y rápido empeoramiento de la situación”, “crecimiento debilitado”, “situación actual y complicada”, “rápida evolución, a la baja, de la economía”, “frenazo económico”, “un período de serias dificultades”, “debilidad del crecimiento económico”, “difícil momento coyuntural”, “fuerte ajuste del crecimiento”, “dificultades endurecimiento de las condiciones crediticias”, “algunos problemas específicos o que padecemos con mayor intensidad”, “condiciones adversas”, pero no crisis. Lógicamente, esto no lo digo yo, que de eso no entiendo, sino alguien que sabe muy bien lo que se dice: el señor POE, cuyos conocimientos económicos, como todo el mundo sabe, son excepcionales, al igual que su magistral habilidad para hablar la lengua de Shakespeare. Después de su última intervención, lo tengo claro: El señor POE, Premio Nobel de Economía, y George W. Bush, Premio Nobel de la Paz. En fin. La magnitud que alcanza nuestro omnisciente líder en el manejo de los eufemismos es sólo comparable a su indudable estulticia. La crisis es tan "discutible" como la necedad de quien afirma eso. Me temo que lo próximo será sostener que el cielo es rojo, el sol gira alrededor de la Tierra y que Ortega y Gasset era un dúo de humoristas. Tiempo al tiempo. Cualquier cosa puede salir de la chistera de quien, como los adictos a las sustancias alucinógenas, le ha encontrado el gusto a enrocarse en una dimensión distinta de la realidad.

De todos modos, para mí, la crisis tiene cosas buenas. Sólo tres, pero las tiene. A saber: La crisis señala conceptos y paradigmas a corregir para evolucionar positivamente, desgasta corrosivamente a un Gobierno infame y vergonzoso, y zarandea como un gorila cabreado a los constructores y promotores inmobiliarios. Por todo ello, me alegro profundamente. Sobre la primera ventaja no me detendré, puesto que doctores tiene la Iglesia para ese menester. En cuanto a la segunda, mi blog ha sido y es, para quien lo lea, una declaración de mi rotunda admiración y manifiesto amor por el Gabinete del señor POE, así que no merece la pena que redunde en ello hoy. Pero la tercera ventaja del thriller económico que vivimos bien vale que me regodee.


Vaya por delante que no estoy de acuerdo con quienes afirman y acusan a los constructores y promotores inmobiliarios de ser unos auténticos mafiosos. ¡Per favore! La Mafia por lo menos tenía educación, valores y clase. Salvando las escasas y honrosas excepciones de mi andanada, he de decir que para mí estos especuladores de sueños ajenos, traficantes del ladrillo, proxenetas de la vivienda y caníbales del suelo, se merecen que, de vez en cuando, algo o alguien les desvista de su halo de rey Midas para que el resto de los mortales les podamos mirar a esos ojos ególatras y decirles: "Bienvenido al club. Sufre, sufre, mamón". Estos jerifaltes del pelotazo, grandes maestres de la chapuza dorada, que construyen sus imperios con penurias y explotaciones ajenas, deben y merecen desaparecer del panorama económico y social del país para dejar paso a gente que asuma sus funciones pero sin convertir en un filántropo altruista a Gollum ni adoptar la ética de un negrero o la compasión de un jefe de obra del Antiguo Egipto. Y digo esto no sólo por su decisiva aportación a la sempiterna primavera de estratosféricas hipotecas que azota España desde hace demasiados años y su papel clave en la reclusión de muchos jóvenes en casas paternales. Lo digo también porque estos mastuerzos de cheque en blanco están cargándose el paisaje y la naturaleza, con la connivencia de los políticos y la pasividad de los jueces. El último ejemplo de ello viene de la mano de Greenpeace, que ha puesto de manifiesto que, gracias a estos mentecatos de ladrillo en ristre, en España, la virginidad del litoral patrio se aproxima peligrosamente a la de Nuria Bermúdez.


Gracias a estos chulos con posibles y afición al Lego a escala demencial, se va a terminar el problema, proverbial en el Levante, de tener que poner la toalla debajo del sobaco del vecino o adivinar la arena o el mar entre masas fondonas y horteras de bañistas. Y se va a acabar porque ya no va a haber playa...Ya saben. ¡Vaya, vaya, aquí no hay...vergüenza! Ni crisis, por supuesto.