sábado, 27 de agosto de 2011

"Super 8": Como las películas de nuestra infancia

"Indiana Jones en busca del Arca perdida" (1981), "ET" (1982), "La historia interminable" (1984), "Los Goonies" (1985), "Dentro del laberinto" (1986),  "La princesa prometida" (1987)...todas ellas son películas que, además de marcar y definir nuestra infancia/generación (a aquellos que somos nacidos en el 80), ejemplifican una concepción del cine como producto de puro entretenimiento, limpio (sin insultos ni violencia explícita), familiar (ni el padre ni el hijo se aburren viéndolas) y con valores (principal y frecuentemente, el de la amistad). Un tipo de cine cultivado por directores como Robert Zemeckis, Chris Columbus, Jim Henson, o, especialmente, los maestros George Lucas y Steven Spielberg. ¿Qué films podríamos nombrar hoy como herederos de los arriba citados? Pues toda la filmografía de Pixar, todas las películas de Tim Burton, las sagas más famosas de nuestro tiempo ("Harry Potter", "El Señor de los Anillos" y "Piratas del Caribe")...y "Super 8".

Por otra parte, "Los Goonies" (1985), nuevamente, "Exploradores" (1985), "Cuenta conmigo" (1986), "Una pandilla alucinante" (1987)...son películas también de nuestra niñez que representan casi un subgénero cinematográfico: el de aventuras de una pandilla de niños, los cuales reproducen los arquetipos sociales de la infancia de su época al tiempo que sufren toda clase de peripecias con sabor iniciático y que, en el fondo, hablan del paso a la vida adulta mediante la afirmación y el descubrimiento de la propia personalidad. ¿Qué films podríamos considerar como los nuevos referentes de este subgénero? Pues, otra vez, "Harry Potter"...y "Super 8". 

Y es que la película que vi el jueves por la noche es, como evidencia un cartel promocional de inspiración ochentera, un homenaje y una actualización de esas películas que en los 80 nos maravillaban como niños y, en no pocas ocasiones, nos hacían sentirnos protagonistas de las mismas al reconocer en sus personajes a nuestros "iguales". Con un enfoque amable, clásico y entrañable, "Super 8" nos narra las peripecias de un grupo de niños amantes del cine que en 1979, mientras intentan grabar una película casera de zombis, se ven involucrados en una aventura inimaginable que recuerda al espectador bien claramente que en la producción está el hombre detrás de "ET" y "Parque Jurásico" y en la dirección y el guión el responsable de "Cloverfield" y "Perdidos": Steven Spielberg y J.J.Abrams. Por ello, no es de extrañar que en esta película haya extraterrestre, conspiración, destrozos y...amistad. Porque, en el fondo, "Super 8" gira en torno a la amistad: Ya sea la de los niños de la simpática pandilla entre sí como la de éstos con el misterioso e indescriptilbe ser venido del espacio exterior.


La película agrada, entretiene, contiene divertidos guiños cinéfilos (ojo a la decoración del cuarto del protagonista, trufado de referencias a "La guerra de las galaxias" y los "monstruos de la Universal") y, aunque no es ninguna obra maestra, gustará a los más pequeños y, a los que ya no lo somos tanto, nos provocará una nostálgica sonrisa al evocarnos maravillosamente esas películas que marcaron hace años a toda una generación. Toda una magdalena de Proust cinematográfica, ideal para evadirse en una calurosa noche de verano.

lunes, 22 de agosto de 2011

75 años sin el genio de Granada

Hace escasos días se conmemoró el 75 aniversario de la muerte de Federico García Lorca. Una ausencia que por trágica se sigue llorando hoy y se llorará siempre.

García Lorca, como ya dije hace tiempo en este mismo blog, es uno de mis autores favoritos y uno de los literatos que más profundamente me ha marcado, como lector y escritor, por su talento, sensibilidad, originalidad y su habilidad para conjugar el sueño y la sangre, lo bello y lo trágico, lo cotidiano y lo  mítico, lo local y lo universal con una facilidad y excelencia tan insuperables que casi se podría decir que después de él, todos los poetas escribieron a la sombra. Lorca es, por todo ello, uno de mis padres literarios.

El autor de obras, para mí, tan conmovedoras y magistrales como "Bodas de sangre" (junto a "Hamlet", mi obra de teatro favorita) o "Romancero Gitano" nació para ser él, escribió para encontrarse y murió por ser él. Y murió en ese contrasentido feroz y cainita que es cualquier guerra civil, la fiesta letal de la sinrazón humana. ¿El motivo de la muerte? Ser García Lorca, ser un literato, ser un genio, ser un espíritu libre y tener un ansia de vida que le colocaba por definición fuera y frente a los corsés y paradigmas conservadores de aquel entonces. Los que utilizaban el cerebro, tuvieron opiniones; los que empleaban el corazón, impresiones; y los que no utilizaban ninguna de las dos cosas, sentencias. Fue asesinado por el bando nacional, el mismo bando que idolatraba a José Antonio Primo de Rivera, admirador y amigo del granadino como lo fue también la conservadora familia del poeta Luis Rosales, que amparó inútilmente a Lorca antes de que la muerte lo arrancara de Granada. Un ejemplo que, unido a los de otras barbaridades cometidas por el bando republicano, sostiene mi opinión de que en aquella Guerra que hoy unos quieren olvidar y otros quieren ganar todos tienen, tenemos, muchas vergüenzas que llorar.

Lorca, como cualquier artista, encontró dentro y fuera de sí todo lo que necesitaba para el arte de escribir. Por eso es fácil vislumbrar al hombre y a su tiempo en su poesía y teatro. Pero dudo que su vocación fuera más allá, porque los genios no pierden el tiempo con pretensiones. Fue su don, su duende, su alma lo que llamó a las puertas universales de la eternidad que se abrieron para siempre con una ráfaga de disparos. La pena es que Lorca no necesitó que lo universalizaran, porque, para eso, ya se bastó el sólo.

Hay desde hace años una polémica en torno al paradero de los restos del poeta que cada vez dista más de la sensibilidad por la dignidad de los muertos y se acerca infamemente al negocio, al politiqueo y al pelotazo autopromocional. Pero, dejando esto a un lado, me gustaría lanzar al lector esta reflexión: ¿Acaso no es simbólicamente coherente que alguien para el que misterio, tragedia, naturaleza y muerte fueron elementos capitales de sus obras no se haya fusionado con ellas para siempre en idéntica manera? Hoy García Lorca es muerte y tragedia y misterio y paisaje.

Pero si alguien quiere que resuelva al enigma de dónde está Lorca, la respuesta es sencilla: Está en sus palabras, en sus obras y en quien quiera que tenga el placer de leerlas. Ahí está Federico García Lorca. Ahí vive y espera por siempre el genio.

viernes, 19 de agosto de 2011

Se puede ser laico, pero no...

...gilipollas. Antes de seguir, me gustaría aclarar que este artículo va dedicado a todos los que se den por aludidos y a quienes simpaticen o formen parte de esa turba tosca, hortera, trasnochada y maleante que, a propósito de la visita del Papa a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (sarao que respeto pero que más que entusiasmo, me provoca desidia) se dedican a demostrar que su capacidad de raciocinio es pareja a su habilidad para demostrar respeto a quienes difieren de sus convicciones, como exhibieron el otro día en Sol, hostigando bochornosamente a unos pacíficos y perplejos peregrinos que, en muchos casos, es la primera vez que pisan suelo español o la ciudad de Madrid, y que, entre otros muchos recuerdos, se van a llevar a su casa la imagen de un imbécil greñudo y berreante dispuesto a increparle o zarandearle por el mero hecho de ser creyente, católico o vete a saber qué. 

Porque, vayamos por partes:

- La Iglesia: Quien haya leído los artículos que he escrito sobre este tema en el blog, sabrá que no me encuentro cómodo, por decirlo educadamente, con buena parte del boato, ornato y parafernalia que parece consustancial a cualquier actividad de la Iglesia. Es decir, que soy partidario de una Iglesia más sencilla, en toda la extensión de la palabra y, por tanto, me identifico mucho más con las primeras comunidades cristianas que con el entramado que hay en el siglo XXI. Del mismo modo, pienso que la Iglesia, o, mejor dicho, quienes la representan (y aquí no me vale aquello de "Iglesia somos todos"), se han perdido en un marasmo de voces aflautadas, planteamientos victimistas, discusiones bizantinas y discursos que necesitan una  urgente revisión. Igual que es justo reconocer que la Iglesia, como cualquier otra institución que tuviera la longevidad que ésta tiene, ha tenido tiempo de sobra para meter la pata y así lo ha hecho, en ocasiones, hasta la axila. Pero dicho esto y teniendo en cuenta los tiempos que corren, la Iglesia hoy en día está realizando una labor social extraordinaria, sufragada casi únicamente por la contribución de sus fieles, de la que se beneficia gratuitamente toda la ciudadanía que lo necesite, sin importarles si el beneficiario cree (o no) en Dios, Alá, Yahvé, Espinete o Don Pimpón. Así que, ya sólo por la parte de "acción social" (como se dice ahora por esnobismo), la Iglesia merece un respeto, aunque sólo sea porque es de lo poco que funciona bien y altruistamente en estos años de crisis.

- El credo cristiano: Dejando a un lado asuntos meramente religiosos y teológicos, no puede haber una sola persona en su sano juicio que crea de verdad que la ética, la filosofía, los ideales y los valores contenidos en la doctrina y el credo cristiano en general y católico en particular son perniciosos para la vida social o individual. Que exista un problema de "formas" más que de "fondo", puede ser, pero lo que es indudable es que ser un buen cristiano significa, dicho prosaicamente, ser una buena persona. Ni más ni menos. Claro que cualquiera es libre de disentir en este sentido y entregarse en cuerpo y alma a ser un perfecto cabrón, gañán, inútil...

- ¿Con qué derecho? Hay personas que protestan enérgicamente (lo cual no es sinónimo de "razonadamente") porque no encuentran  razón para celebrar, albergar u organizar la Jornada Mundial de la Juventud en España/Madrid. Pues, queridos ignorantes y/o demagogos, con la misma razón y con tanto derecho (o más) como el que ampara la acogida de saraos como por ejemplo "El día del Orgullo Gay". Así de sencillo. Si alguien prefiere ver a maromos en pelotas bailando música disco en lo alto de un autobús en lugar de una misa presidida por un Jefe de Estado y máxima autoridad para millones de personas en todo el mundo, es pura y llanamente cuestión de gustos, pero no de merecimientos.

- El coste de la JMJ: Mucho se ha hablado de esto en las últimas semanas y, con frecuencia, desde la más absoluta ignorancia. Y así pasa lo que pasa...Pero, por hacer un favor a estas multitudes de cretinos que alzan la voz y el sobaco contra la Jornada Mundial de la Juventud, diré que su coste va a ser sufragado íntegramente por las aportaciones de los propios peregrinos y, en menor medida, por la contribución de más de un centenar de empresas españolas agrupadas en la Fundación Madrid Vivo; por otra parte, el beneficio económico que la JMJ dejará al conjunto del Estado, vía Madrid, se calcula en varias decenas de millones de euros. Con lo cual, sólo atendiendo a criterios económicos, la JMJ es un chollo. Si a eso le unimos la labor de promoción "turística" de España/Madrid en el extranjero, ya sea por los cientos de medios de comunicación internacionales que están cubriendo la Jornada Mundial, o por el testimonio de los miles de peregrinos foráneos una vez regresen a sus casas, la rentabilidad de la JMJ sólo podría ser cuestionada por un lerdo

- La demagogia trasnochada: Si alguien tiene el intelectualmente insano pero periodísticamente necesario detalle de atender a las berreas y soflamas de los "laicos cabreados", se dará cuenta de que son las mismas sandeces demagogas que podrían haber dicho sus padres, sus abuelos, sus bisabuelos, sus tatarabuelos...Memeces que, a bote pronto, resultan fantásticas pero, conforme pasan los segundos, mutan de "reivindicaciones idealistas" a "perfectas soplapolleces". Así que, puestos a decir tonterías, que no sean las que Bakunin escuchó en su cuna, por favor, porque, si no, cuesta dilucidar quién está más anticuada, si la Iglesia o quienes se oponen a ella. Eso por no hablar de que hay quien quiere culpar a la Iglesia de todos los males del mundo (a excepción de la programación de Telecinco), majadería sin fundamente que se cae por su propio peso.

- El oportunismo sinvergüenza: Organizar una protesta que mezcle ateísmo, anticlericalismo, comunismo, republicanismo y perroflautismo con motivo de la JMJ con la innegable intención (ahí están los documentos informativos) de molestar, ofender, amedrentar u hostiar a los católicos que han acudido a esta celebración, me parece algo tan repugnante, patético y gilipollesco como me resultaría que se organizara una marcha homófoba el 28 de junio o un desfile de simpatizantes del franquismo el 14 de abril. Puro mal gusto y ganas de tocar lo que no suena...y, también, un acto de cobardía, porque creo que si Madrid albergara un evento mundial de la religión islámica de proporciones similares a la JMJ, los que hoy están armando gresca y envalentonados, estarían entonces en su casa con la rasta entre las piernas.

- ¿Respeto? ¿Qué respeto? A los patanes encabritados que bajo la excusa de su laicismo se dedican a atacar verbal o físicamente a quienes no son de su gusto, se les llena la boca hablando de "respeto", "derechos" y "libertad de expresión". ¿Perdón? Es que no acabo de entender el chiste, en serio. Yo tengo amistades que son agnósticas, ateas o de un credo distinto al cristiano y no por ello las tengo en distinta consideración o afecto. Tal vez es que la educación y el respeto es algo que nadie enseñó ni se molestaron en aprender estos palurdos gritones, faltones e irreverentes. Y si alguien piensa que estoy faltando al respeto a los laicos folloneros...puede que sí o puede que sólo esté calificándoles objetivamente y con el DRAE en la mano.

Así pues, una vez aclarada mi opinión sobre distintos aspectos que rodean a la polémica sobre la JMJ, sólo puedo terminar el artículo deseando fervientemente lo siguiente: Que estos violentos y estúpidos paladines del laicismo más feroz abracen intensamente uno de los aspectos más importantes del cristianismo: la comunión; es decir, que les den hostias hasta que vean a la Santísima Trinidad. 

Decía Chesterton que "Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en todo". No le faltaba razón.

miércoles, 10 de agosto de 2011

"Capitán América": (Super)Héroes de antaño

Ayer fui a ver la película "Capitán América: El primer vengador" basada en el mítico personaje de los cómics Marvel. El film, protagonizado por un correcto y apolíneo Chris Evans, quizás un peldaño por debajo en cuanto a espectacularidad, empaque y diversión respecto a las de sus otros colegas vengadores (Iron Man, Hulk, Thor), es no obstante una película de aventuras de regusto clásico que, pese a que puede resultar algo "naif" para los tiempos que corren, entretiene bastante. Esto es mérito del elenco de actores que, como viene siendo habitual en las películas de Marvel, es más que digno, especialmente en el apartado de secundarios (Tommy Lee Jones, Hugo Weaving, Stanley Tucci y Toby Jones son actores que te arreglan cualquier descosido y dan sustancia a cualquier caldo) y de un director, Joe Johnston, que demuestra una vez más que se le da mejor el cine familiar que el de terror.

"Capitán América: El primer vengador" funciona mejor como pieza del puzzle cinematográfico de "Los Vengadores" que como película autónoma, ya que tiene varios guiños a cosas que se han visto o anticipado en films ya estrenados (especialmente, "Iron Man 2") y parece tener como vocación constituir el preludio definitivo de la madre de todas las películas de superhéroes (al menos de Marvel): "The Avengers"; no en vano, quienes esperen hasta el final de los interminables títulos de crédito se verán recompensados con el apabullante tráiler de esta película que llegará allá por mayo del próximo año. Por otra parte, la acción está enmarcada en una época, la Segunda Guerra Mundial, en la que los verdaderos héroes no vestían estrafalarios uniformes ni tenían superpoderes, sino que estaban enfundados en trajes militares y su única habilidad especial era la de la valentía.

De cualquier forma, para mí, esta película refleja muy bien la concepción cuasipropagandista que se tuvo durante buena parte del siglo XX de los (súper)héroes de cómic: Quintasencia de los valores e ideales de un país, paladines patrióticos enfrentados a amenazas que sintetizan los rasgos de "los enemigos de la patria", espejos en los que mirarse y con los que distraerse. Algo añejo, anacrónico y desfasado, sí, pero quizás por eso mismo ya entrañable.Si en España tuvimos al Guerrero del Antifaz y al Capitán Trueno, en Norteamérica tuvieron a Steve Rogers. Así, el Capitán América, aparecido por primera vez en 1941 (algo que en esta película es utilizado con un guiño friki pero muy atinado), encarna al estadounidense perfecto y tanto sus enemigos (los nazis Cráneo Rojo, el Barón Zemo; el comunista Soldado de Invierno; las organizaciones terroristas internacionales IMA e HYDRA...) como sus crisis personales corren parejas al devenir de esa nación, como bien atestiguan los cómics. Buen ejemplo de ello es que cuando, hace escasos años, en la vida real, EEUU pareció haber perdido el rumbo, el Norte y la identidad, el Capitán América murió asesinado en el papel...

En definitiva, "Capitán América: El primer vengador" pone dignamente el broche al prólogo de cinco películas que antecede a la película que quienes somos "marvelianos de toda la vida" llevamos esperando años y años y años...¡Los Vengadores!

sábado, 6 de agosto de 2011

Perroflautl5Mo

Ya me lo temía yo allá por mayo en los dos artículos (El ruido y la furia y La fiesta de la democracia) que escribí sobre el entonces para mí ilusionante movimiento de indignación ciudadana denominado como "15-M". Si alguien encuentra mi ilusión, por favor, díganle que vuelva.

Conforme han pasado las semanas, el 15-M o, mejor dicho, sus rescoldos, han confirmado mis temores: Que más allá del plante, la manifestación, la concentración y el griterío, lo único estimable que hay son, en el mejor de los casos, unos utópicos brindis al sol. Todo lo demás, fuegos de artificio, discusiones bizantinas y mucha vergüenza ajena. ¿Vergüenza? Sí, porque es, junto a la pena, lo que me produce ver en qué se ha convertido el "15-M".

Y prefiero que sea vergüenza y no una carcajada, porque, francamente, ver a esos cientos de personas comportarse en los últimos tiempos como si esto fuera Mayo del 68 o la Portugal de los Claveles o como si la Puerta del Sol fuera la Tian'anmen del 89 o actuando como si se creyeran Enjolras y sus colegas o V luchando contra Norsefire, da ciertamente risa por su ingenuo patetismo, su desorbitada demagogia y su infantil absurdo

Si después de tantas semanas, lo único que han conseguido es aparecer en las noticias por sus ridículas y molestas gamberradas, jugar en asamblea al corro de la patata  y evitar algunos desalojos...apaga y vámonos. Tenían (y tienen aún, si quieren) en su mano convertirse en algo similar o incluso mejor al Partido Pirata, es decir, en una iniciativa socio-política seria con vocación de alternativa y representación, pero, en lugar de eso, van rumbo a ninguna parte por la senda del perroflautismo: La berrea como discurso, la demagogia trasnochada como ideario, y pervertir el ejercicio de la libertad como praxis. Y esto no era ni debería ser el 15-M. El 15-M, su vocación, sus motivos y sus objetivos deberían estar muy por encima de las cuestionables inquietudes de unos centenares de perroflautas, okupas y gañanes de toda estofa que buscan su segundo de gloria, subirse su autoestima de fracasado y poder contar a cualquiera de sus improvisados "camaradas" como si fueran Napoleón cómo hicieron frente a la autoridad fascista y represora con la que el sistema ahoga las esperanzas de bla, bla, bla, bla.

El 15-M ha dejado de convertirse en un problema para la casta política y financiera y demás causantes del marasmo y emponzoñamiento que sufre el país en los últimos años, para convertirse en un problema para el resto de la ciudadanía que ya no sufren sólo la adversidad que quieren combatir presuntamente los "quincemistas", sino el corte de tráfico, la sentada, la "manifa" o la acampada de turno de estas ilustres medianías que, hoy por hoy, lo que mejor han demostrado que saben hacer es molestar, ensuciar o lo que vulgarmente vendría a ser "dar por el saco".

En definitiva, "compañeras y compañeros", menos greñas y más ideas, menos pataletas y más seriedad; porque yo sí que estoy indignado con el engendro en que habéis convertido la indignación de toda una sociedad. 

¡Salvemos al 15-M del perroflautismo!

domingo, 31 de julio de 2011

"Beginners": Nunca es tarde

"Beginners". Talento, emoción, sentimiento, originalidad. "Beginners". Alegría, tristeza, euforia, dolor. "Beginners". Vida, muerte, amor, desamor. "Beginners". Felicidad. "Beginners"...o cómo hacer que el resto de películas parezcan peores. Esta es la película que vi anoche. Una pequeña joya que aguarda discreta en algunas salas esperando que alguien tenga el placer de verla. Lógicamente, es una opinión subjetiva. También hay obras maestras de otras Artes que no gustan a todo el mundo...

El film, dirigido con gusto, sensibilidad y brillantez por Mike Mills, cuenta la historia de Oliver Fields, o, mejor dicho, las historias de Oliver (fantástico Ewan McGregor): De Oliver y su padre (Hal, genial Christopher Plummer), de Oliver y su madre (Georgia, estupenda Mary Page Keller), de Oliver y su novia Anna (mágica Mélanie Laurent), de Oliver y su perro (Arthur, el divertido "Jack Russell" Cosmo), y de Oliver y sus sueños, miedos, recuerdos, inseguridades. A lo largo del metraje, la cinta, basada en las propias vivencia del director con su difunto padre, nos habla de enfermedad, sexualidad, relaciones familiares, relaciones sentimentales y de todas las cosas que hacen que la vida sea difícil catalogarla sólo con un adjetivo. Combinando hábilmente el pasado (flashbacks) y el presente, la narración cinematográfica más ortodoxa y metáforas visuales muy originales, la comedia y el drama, "Beginners" aborda cómo enfrentar la muerte, la ausencia, el amor, la pérdida, las convenciones sociales, los prejuicios, los recuerdos, las dudas y, sobre todo, la felicidad. Porque, si de algo trata esta película es del miedo a ser feliz...y cómo vencerlo.Y parece que la receta está clara: siendo uno mismo. Con lo que la moraleja está clara: Sólo siendo nosotros mismos, seremos felices de verdad. Porque, como evidencia el film, lo importante no es cuánto se tarde en ser feliz, sino en serlo.

Impecable tanto técnica como artísticamente,  "Beginners" tiene en su calidad y calidez humana sus principales virtudes y, pese a huir de cualquier efectismo y cualquier otro elemento que reste credibilidad a todas las historias que cuenta al espectador, consigue que éste salga del cine emocionado, en todos los sentidos. En mi caso, con unas lágrimas que cruzaron una sonrisa de pura satisfacción.

Y si a estas alturas, no he conseguido que a ti que lees esto te entren ganas de ver esta película tan brillante, original, tierna y honesta, es que soy un completo inútil y no merece la pena seguir escribiendo más. Y si lo he conseguido, tampoco hay más que decir: Sólo ver. Sentir. Pensar. Disfrutar.

martes, 19 de julio de 2011

Los Memorables

Hay Miserables que se leen, porque un genio los escribió. Y hay otros que se sienten, porque unos genios los cantaron. Hoy hablaré de estos últimos.

He de reconocer que el del viernes pasado fue mi primer encuentro con la emocionante redención de Jean Valjean y de quienes le rodearon en la convulsa Francia revolucionaria de comienzos del XIX. Creo que el defecto se tornó en virtud, pues me expuse a presenciar este espectáculo sin ideas ni imágenes preconcebidas y eso me permitió disfrutar como sólo se puede hacer una primera vez.

La obra literaria, deudora de su tiempo, es un ejemplo magnífico del Romanticismo, con su amor puro y obstaculizado, su pasión irrefrenable, su idealización constante, su exaltado patriotismo, su conflictivo maniqueísmo, sus enrevesadas tramas, su rebeldía contra el destino...El montaje musical, deudor de nuestro tiempo, es una apabullante muestra de prodigio técnico y artístico.

Y así se podría acabar este artículo para el que no tengo palabras pero sí emociones. Eso es lo que queda, una vez acabada la función, retumbando dentro del asombrado espectador como el eco agradable y nostálgico que queda cuando presencias algo que sólo se puede calificar como inolvidable. Porque, sin importar siglos, contextos ni versiones, "Los Miserables" es una historia universal por la sencilla razón de que habla un lenguaje, el del corazón, que es común para cualquier ser humano. De ahí el éxito, de ahí los 25 años ininterrumpidos en cartel, de ahí las butacas llenas, de ahí las ovaciones. Aunque, en esto último, al menos en Madrid, tiene buena parte de culpa un elenco simplemente fantástico encabezado por un portentoso artista llamado Gerónimo Rauch.

Y poco más puedo escribir...porque lo que yo quiero contar, sólo se puede escuchar, sólo se puede ver, sólo se puede sentir. Quizás una cosa más: Si alguien quiere ir a un espectáculo cuyo único defecto es que termina, sólo se me ocurren dos palabras: Los Memorables.


jueves, 14 de julio de 2011

Talento, cambios y…Ratatouille

El pasado viernes 8 tuve la oportunidad de ver el evento “Thinking Party 2011”, una más que interesante jornada en la que un variopinto grupo de conferenciantes procedentes de distintas disciplinas profesionales ejemplificaron con sus vivencias y pensamientos que no existe una realidad única y objetiva, sino un rico y heterogéneo compendio de realidades subjetivas conformadas por la percepción y las experiencias de cada persona, como resumió perfectamente el filósofo Ortega y Gasset cuando dijo: "Hay tantas realidades como puntos de vista". Una aseveración que va directa contra la línea de flotación de quienes se creen en posesión de verdades incuestionables u opiniones irrefutables y que abre las puertas del éxito a quienes quieren triunfar personal y profesionalmente sin renunciar a todo aquello que le hace ser quien es.

Lo cierto es que jornadas como la “Thinking Party 2011” permiten comprobar gratamente cómo el talento puede anidar en cualquier parte, independientemente de la edad, el físico, la formación y el desempeño profesional. Por lo cual, el problema no es si hay talento o no, sino el trato que se le da. Actualmente, hay quien prefiere cercenar al talento para convertirlo en mera eficacia, desestimarlo a favor de “lo convencional” a la hora de educar, travestirlo de normalidad para evitar la diferenciación, disolverlo en rutinas, ahogarlo en trámites burocráticos y/o, directamente, ningunearlo por considerarse un rasgo “subversivo”. Por eso, da gusto escuchar testimonios de personas que, gracias a que alguien confió en ellas para darles una oportunidad o a que se la crearon por sí solas, han triunfado haciendo de su talento su herramienta de trabajo. ¿Pero qué es el talento? Quizás sea la cualidad para realizar bien una tarea o actividad, quizás sea la capacidad para hacer algo que los demás no hacen, quizás sea la creatividad para convertir lo inesperado en éxito, quizás sea la voluntad de querer ser distinto sin que ello signifique ser “más” o “menos”…quizás sea todo ello. Y esto me lleva a recordar cierta frase de una fantástica película, "Ratatouille", producto de una empresa donde, por cierto, la confianza en el talento es santo y seña como es Pixar: “El mundo suele ser cruel con el nuevo talento, las nuevas creaciones; lo nuevo necesita amigos”. Bienvenidos sean pues escaparates como este evento en los que se permite mostrar, reivindicar y compartir el talento sin miedos, complejos ni restricciones.

Llegados a este punto, conviene añadir que la “Thinking Party 2011” supuso el broche al ciclo de conferencias “Entendiendo los cambios”, organizado por Fundación Telefónica, y que a lo largo de este año y de la mano de destacados ponentes internacionales ha analizado desde distintas perspectivas esta sociedad asentada en la constante y mutante vanguardia que habilitan las nuevas tecnologías. Unas conferencias que se podrían cristalizar en las siguientes reflexiones:
  • Si te centras en lo que dejas atrás, no podrás ver lo que tienes delante.
  • Lo único predecible es que la vida es impredecible.
  • El cambio está en nosotros.
Unos conceptos francamente interesantes y que cuya procedencia no hay que buscar en grandes estrados sino, de nuevo, en el maravilloso film "Ratatouille". Pero, volviendo al ciclo, lo que queda claro es que no hay que tener miedo al cambio o a los cambios, sea cual sea el contexto del que hablemos. Y ése es, junto con el trato del talento que comentaba arriba, otro de los grandes problemas de nuestro tiempo: el enorme recelo que despierta todo aquello que signifique novedad, ruptura, innovación. ¿Por qué? Porque no todo el mundo tiene la apertura de miras ni/o el coraje personal suficientes para ver en los cambios oportunidades para mejorar y disfrutar con algo nuevo. Si todo el mundo fuera reacio a cambiar o a permitir los cambios, hoy seguiríamos en cuevas vestidos con pieles y pintando rocosas paredes.  Pero, por suerte, no es así y hoy podemos hablar del futuro, al igual que se ha hecho en el ciclo “Entendiendo los cambios”, como algo incierto pero excitante y lleno de oportunidades. Porque es en el futuro donde está la progresión, la evolución y el crecimiento. Porque es en el futuro donde podemos construir nuestras metas, proyectos e ilusiones. Porque es en el futuro donde podemos ser mejores de lo que somos. Porque es en el futuro donde nos esperan nuevos retos que podemos convertir en razones para ser optimistas.

Por todo ello, yo si alguien me pregunta “¿A dónde vas?” haré mía la frase de "Ratatouille" y responderé: “Con suerte, hacia delante”, porque, como dice Anton Ego, “lo nuevo necesita amigos”. 

lunes, 11 de julio de 2011

El año de la estrella

Hay noches mágicas y días que no se olvidan. Hay fechas que cambian la historia de todo un país, otras cambian la de una persona y, algunas, muy pocas, lo cambian todo a la vez. Hay imágenes, sonidos, colores y sensaciones que juegan a ser inmortales. Hay momentos en los que la vida deja de ser lo que se espera para ser lo que se sueña. Hay instantes que detienen el tiempo y puedes sentir que la magia, lo indescriptible, pasa de estar a tu alrededor a estar dentro de ti. Hay circunstancias, casualidades, en las que la felicidad encuentra el camino de vuelta. Hay cosas que sólo se recuerdan con el corazón. Y este artículo habla de todo ello. Puede que sea el más pequeño de cuantos he escrito, pero también es, quizás, el más grande. Hace un año, una imagen para el recuerdo. Hace un año, un pulpo tuvo razón. Hace un año, ganamos el Mundial de Fútbol. Hace un año, el sueño se hizo realidad. Hace un año, por la noche, la felicidad.

miércoles, 6 de julio de 2011

La cabeza del Bautista

¿Qué le viene a la cabeza si lee la palabra "SGAE"? Puede que nada...o puede que un campo semántico compartido con términos como "caradura", "jeta", "espabilado", "golfo", "pícaro", "descarado", "bribón", "granuja", "rufián", "tunante" o, a tenor de los últimos acontecimientos, "mangante".

Estos corsarios a sueldo del Estado, que ven paranoicamente a supuestos filibusteros a los que depredar hasta debajo de las piedras (les ha faltado poco para empezar a cobrar a quien tararee una canción) y que han contribuido decisivamente a que la piratería deje de ser un problema para convertirse en una práctica aceptada socialmente, están pasando por unos momentos muy delicados. Cosa de la que me alegro. Y no es que me congratule de que la SGAE, como institución, esté en la diana, sino de que hayan quedado en evidencia pública y notoria parte de su bochornosa cúpula directiva, que, parece, y digo parece, que son, presuntamente, peores piratas que aquellos a quienes han hostigado estos años.

Ha tenido que ser la "Operación Saga" (esto sí que es un "triunfo" de operación y no la de Gestmusic) la que haya tornado a parte de sus dirigentes en presuntos delicuentes. No sé por qué, pero ahora se me viene a la mente una frase marxiana que podrían suscribir buena parte de los inculpados: "Partiendo de la nada, alcancé las más altas cimas de la miseria". Con semejantes hijos de Monipodio, era cuestión de tiempo que alguien encontrara pruebas fehacientes para calificarles como "sinvergüenzas". Ya sólo queda que la Justicia ponga la guinda...

Por lo demás, con tanto agravio y abuso cometido y/o alentado por las SGAE en los últimos años (ahí están las hemerotecas para recordar disparates y rapiñas varias), es lógico que buena parte de la sociedad española presencie con agrado este escarnio y aplauda, aunque sea en la intimidad, el paseo por la picota de estos presuntos inocentes.

De todos modos, tampoco espero que ni la popularidad ni el "modus operandi" de la SGAE cambie en los tiempos venideros, habida cuenta de que en los comicios del 30 de junio triunfó la candidatura leal a los hoy enchironables o enchironados y que tiene como rostros más visibles a los que ayer emitieron un comunicado para renegar con la boca pequeña y mantener una sospechosa actitud de "precaución". Y es que la SGAE cuenta desde hace días como nuevos dirigentes a artistas de prestigio indudable como Caco Senante, autor de ese hit internacional titulado "Mojo Picón" y que debería cambiarse el nombre artístico por la que está cayendo, y ejemplos de coherencia como cierto asturiano que pasó de cantar a Franco ("Un gran hombre") a escribir la letra de una canción para "La Pasionaria"...

En fin, que mientras llega la esperada y deseable desinfección de la SGAE, yo, como Salomé (la de la Biblia, no la del vestido imposible) me limitaré a pedir la cabeza del Bautista (el rufián, no el profeta).

viernes, 1 de julio de 2011

"Le savoir-être" o el abucheo a la francesa

Es paradójico que una nación tan paradigmáticamente asociada al refinamiento, la compostura y las buenas maneras como es Francia sea ejemplo de lo contrario cuando España anda por medio. Yo lo viví personalmente cuando hace años viajé por tierras galas, ya que la sensación que percibí al tratar con las gentes de aquellos lares, especialmente en París, era la de estar hablando con personas que tienen grabado genéticamente el despectivo "África comienza en los Pirineos", como sentenció el célebre autor francés Alexandre Dumas (padre de mosqueteros y montecristos). Ignoro de dónde proviene este desprecio y desapego proverbial, aunque conociendo la peculiar e intrincada idiosincrasia francesa, tan propensa al chovinismo, el motivo puede ser cualquiera, hasta el más nimio.De todos modos, cuando ser español es un orgullo, los desaires que ello pueda provocar son motivos de satisfacción.

Lo que no me gusta tanto es que en el ámbito deportivo se critique y ataque con saña a virtuosos campeones como Rafa Nadal o Alberto Contador, cuyos excepcionales triunfos en el tenis y el ciclismo han sembrado la admiración y el aplauso de casi todo el mundo. Y digo casi porque sucesos como los que hemos vuelto a ver en los telediarios recientemente recuerdan que pertenecer a la cuna del prêt-à-porter no exime de comportarse como un perfecto gañán o un maleducado de manual. A continuación, dejo dos muestras de la exquisita educación del público con estos dos deportistas españoles:


¿Qué les mueve a comportarse así? ¿La envidia? ¿Un enfermizo y absurdo desdén por todo lo español? ¿La incomodidad de comprobar constantemente que España no es un país de bárbaros asilvestrados? ¿El recuerdo de que fue aquí donde se les empezó a estropear el tinglado napoleónico? ¿O tal vez la carencia que adolece Francia en los últimos lustros de deportistas que sean tan exitosos y modélicos? Quién sabe...Yo, desde luego no lo sé.

Lo que sí sé es que España es un país que, en contra de lo que digan ciertos demagogos y cretinos, secularmente se ha caracterizado por ser una tierra de mestizaje, integración y apertura, y en el que ninguna persona de bien se siente excluida ni menospreciada por su nacionalidad, credo, color o apetencias en el catre.

Con todo ello no quiero dar a entender que detesto a Francia y a sus gentes, pues nada más lejos de la realidad, valgan como muestra de eso mis buenas amistades francesas o mis viajes por aquellas latitudes. Del mismo modo, tampoco es una crítica contra el conjunto de la ciudadanía gala, sino contra aquellos que presumen de una cosa que no muestran: respeto, compostura, educación o, dicho en la lengua de Molière, "savoir-être". En definitiva, contra todas esas personas capaces de provocar que alguien pierda los papeles de esta manera:

De todos modos, si alguien quiere corregir todas estas muestras de pésima educación, mejor que aprenda de, por ejemplo, los agradecimientos de Rafa Nadal cualquiera de las seis ocasiones que ha ganado la final del Roland Garros...La clase, ya se sabe.

miércoles, 29 de junio de 2011

Sentimiento. Cuatro letras

Estaban en el parada del autobús, resguardándose como podían del intenso calor. Mientras esperaban, mantenían una conversación sencilla, breve, apenas audible. Compartieron un gesto tierno, una mirada cómplice, una cariñosa sonrisa y una cercanía que no se podía medir con adoquines de la acera. Y en estas llegó el bus. Él, galante, tendió la mano para ayudarla a subir sin percance alguno. Ella, sujetándose en las mecánicas jambas del vehículo, se volvió y le emplazó dulcemente a verse "a las ocho, en el Retiro, donde siempre". Él sonrió y asintió. Ella se inclinó y le despidió con fugaz y suave beso. Las puertas del autobús se cerraron. De nuevo los pequeños detalles, un sutil gesto de la mano respondido con una sonrisa y dos caras de felicidad templada y asentada. Ella se sentó en silencio y él se perdió distorsionado en las ventanas conforme avanzaba el autobús.

Esto lo presencié ayer de camino al trabajo. Una escena anónima y de una simplicidad que la convertiría en anodina si no fuera por este detalle: La edad. Si fuera por la frescura y complicidad que irradiaban ambos, eran dos chavales enredados en las primeras efervescencias sentimentales. Si fuera por la discreción y mesura que denotaban los dos, eran una pareja a la que la madurez ha desprovisto de las estridencias y torpezas juveniles. Pero lo cierto es que tanto ella como él peinaban orgullosos canas y exhibían sin complejo alguno un ábaco de arrugas que llevaba el cómputo de toda una vida. Un detalle que reviste a aquella escena de un halo divertido y entrañable y que me llevó a pensar en todos los momentos, situaciones y circunstancias que esa pareja habrá compartido, en todas las vicisitudes que habrán vivido, en todos los problemas y las adversidades que habrán superado, en todas las pequeñas victorias cotidianas que habrán celebrado, en todos los recuerdos y las anécdotas que atestiguan su historia. A pensar, en definitiva, en su conquista humilde, queda e incuestionable de la felicidad.

Cuando me quise dar cuenta, estaba profundamente admirado. Porque, honestamente, si ya la vida es como es y convierte caprichosa y súbitamente lo que era una comedia romántica en un amargo melodrama; si ya la vida es como es y mina el camino a la alegría con decenas de imprevistos y cientos de personas sin mayor vocación que la de joder; si ya la vida es como es y lo que hoy era balada mañana puede ser concierto de black metal y pasado un réquiem; si ya la vida es como es y sustituye "porque sí" la miel por la hiel en los labios; si ya la vida es como es y cuando menos te lo esperas ya estás en los créditos del final...ser los protagonistas de una escena así en estos tiempos en los que la podredumbre y la vileza se airean en cualquier pantalla; en los que se promociona, alienta y rentabiliza la infidelidad, en los que las promesas parecen estar hechas para romperlas; en los que lo más cómodo es buscar excusas para tomar las de Villadiego; en los que el compromiso es un nocivo alérgeno; en los que las relaciones personales se han transformado en un restaurante de comida rápida; en los que hay quien quiere convertir al corazón en un bazar chino; en los que todo se ha devaluado tanto que cuesta valorar hasta lo más evidente; en los que la soledad hace extrañas compañías de cama; en los que la televisión ha convertido a seres humanos en burdos pedazos de carne; en los que las bajas pasiones cotizan al alza; en los que muchas historias no van más allá del prólogo; en los que la convivencia es una estación de paso; en los que alguien ha violado a la musa; en los que el arrepentimiento llega con retraso; en los que soñar despierto es un imán para gentuza; en los que ser feliz parece cosa casi de otro tiempo...ser los protagonistas de una escena así en tiempos así, como digo, es una proeza, un triunfo, una gesta, una victoria de aquello que verdaderamente nos distingue de los animales: la capacidad para querer y la habilidad para demostrarlo de mil maneras distintas.

Por todo ello, la escena del autobús tiene quizás mucho de inverosímil, de irreal, de truco de magia. Tal vez por eso me recordó a cierta preciosa secuencia de la película "UP". Y no sé cómo acabará esta historia, pero no me arriesgo mucho si digo que muy bien. De lo que estoy seguro es de que ayer a las ocho, en el Retiro, "donde siempre", dos personas se encontraron y saborearon tranquilamente la felicidad que premia el hecho de haber luchado toda la vida por un sentimiento de cuatro letras. Amor.

martes, 21 de junio de 2011

Péndulo Studios o cómo disfrutar de videojuegos españoles

Aunque hace más de cuatro ya los mencioné en un artículo sobre videojuegos, el talento y la brillantez de la española Péndulo Studios se ha asentado de una forma tan irrefutable y exitosa que es para mí casi obligatorio repasar los juegos de esta empresa que tantas buenísimas horas me han hecho pasar delante del ordenador.

Antes de nada, vaya por delante que Péndulo Studios no es la única compañía española que se ha hecho hueco, nombre y fama en el ultracompetitivo sector de los videojuegos. Basta recordar a Pyro Studios (responsable de la exitosa saga "Commandos" y de la película "Planet 51") y a MercurySteam (desarrolladora del reciente y triunfal "Castlevania: Lords of Shadow" y, anteriormente, del inquietante "Clive Barker's Jericho"), dos empresas que en la industria, la prensa y la clientela de los videojuegos son ya igual de conocidas y valoradas que Péndulo Studios.

Pero, volviendo al tema del artículo, ¿cuáles son los motivos de mi devoción por esta empresa? Son dos: 1) Que cultivan y honran excelentemente el género encumbrado y mitificado antaño por las totémicas Lucas Arts y Sierra: las aventuras gráficas, a quienes rinden por cierto evidentes homenajes (especialmente a la madre que parió al Monkey Island) en sus primeros videojuegos y 2) Que combinan calidad, creatividad, ingenio y humor en cantidades tan grandes como acertadas, desarrollando videojuegos que, en el peor de los casos, son francamente entretenidos.

¿Cuáles son esos videojuegos? Unos cuantos títulos que he tenido la suerte de comprar, jugar y disfrutar de principio a fin y que son...

"Igor: Objetivo Uikokahonia" (1994). Con notable influencia en aspecto e interfaz de los grandes clásicos de Lucas Arts (Monkey Island, Maniac Mansion, Indiana Jones...), esta simpática aventura pone al jugador en la piel de un estudiante que tendrá que solventar toda clase de peripecias universitarias para conseguir conquistar a la chica de sus sueños.
"Hollywood Monsters" (1997). Videojuego de transición gráfica entre "Igor" y los "Runaway", el jugador acompaña a dos periodistas en una hilarante trama de misterio en la que están presentes absolutamente todos los grandes monstruos del cine clásico.
"Runaway": Trilogía conformada por "A road adventure" (2001), "El sueño de la Tortuga" (2006) y "A Twist of Fate" (2009) y que es, para mí, lo mejor que se ha hecho en aventura gráfica desde que Lucas Arts abandonó el género. La historia orbita en torno a las accidentadas aventuras del joven Brian Basco y su novia Gina Timmins en una trama que fusiona géneros propios del cine como thriller, aventura, road movie, y ciencia ficción (con más de un guiño a famosísimas películas que no descubriré aquí) que nos llevará por todo el planeta para encontrarnos con una inmensa galería de personajes estrafalarios y entrañables para resolver todos los misterios y enredos en los que se ven envueltos los protagonistas. Tres juegos que tanto técnica comoargumentalmente son sencillamente magníficos y que regalan horas y horas de pura diversión a quien se siente al otro lado de la pantalla. Son los que asentaron definitivamente las señas de identidad de Péndulo Studios: calidad, originalidad y humor.

"The Next BIG Thing" (2011). O lo que es lo mismo: "Hollywood Monsters 2". Secuela indirecta del título de 1997 en la que acompañamos al periodista Dan Murray y a la alocada Liz Allaire en una desternillante aventura que rinde homenaje no sólo no ya a los monstruos más célebres del séptimo arte, sino también a grandes clásicos de la ciencia ficción y la serie B.Un videojuego que evidencia que los únicos que pueden superar a Péndulo Studios son...Péndulo Studios.

En definitiva: Es un auténtico placer que en un campo como el de los videojuegos España se haya sacudido complejos y haya evidenciado que aquí, cuando se quiere y se apuesta por ello, se pueden hacer productos magníficos, "videojuegos de culto instantáneo", aventuras que se recuerdan con el mismo agrado que las tradicionalmente impresas, ficciones que nos evaden y divierten por el empeño y la constancia de empresas geniales como Péndulo Studios.

viernes, 17 de junio de 2011

Los cuentos no son (sólo) cosa de niños

Hace casi cinco años hablé breve y socarronamente en este mismo blog sobre el tema de hoy, pero en esta ocasión me gustaría hacerlo con algo más de profundidad y seriedad. ¿Alguien se ha parado a pensar seriamente en los cuentos que escuchábamos de niños y leemos de adultos a los que heredarán la tierra? ¿En qué es lo que verdaderamente quieren decir los cuentos de hadas?

Vaya por delante que no pretendo menospreciar ni desconsiderar el importante papel que la imaginación, el contexto, las vivencias, las filias y las fobias de los Grimm, Perrault, Andersen y compañía desempeñan en la creación y composición de sus célebres obras literarias, pero...tampoco hay que perder de vista lo siguiente:

  •  La mágica chistera de los cuentos: Así se podría denominar al inconsciente colectivo, perfectamente perfilado por Carl Gustav Jung, pensamiento constante, implícito y compartido por toda la Humanidad, enriquecido y utilizado por todos los seres humanos durante miles de años, que nutre universalmente de símbolos, arquetipos y estereotipos cualquier creación artística y sin el cual es imposible entender la aceptación indiscriminada y el arraigo secular de los cuentos. Éstos no tienen éxito sólo por su calidad literaria, el carisma de sus personajes o el interés de su trama. Tienen éxito principalmente porque en el fondo hablan de algo que a todos nos suena conocido y asumimos como propio, sin importar fechas ni lugares. En este sentido, los cuentos se podría decir que son los distintos vestidos que los autores suelen elegir para vestir símbolos y arquetipos tan viejos como el hombre, significantes y significados anidados en esa mente. Siguiendo en esta línea, se podría decir que la creatividad, la imaginación no es otra cosa que la facilidad que tiene un autor (en este caso, un cuentista) para acceder a ese infinito desván que es el inconsciente colectivo con el fin de extraer lo que más le guste de cuanto allí vea para transmitir algo de una forma nueva. En definitiva: El inconsciente colectivo es la chistera con la que el escritor obra la magia de extraer historias y personajes.
  • Un mensaje nada pueril: Deleitarse exclusiva y literalmente con las peripecias fantásticas narradas en los cuentos de hadas no deja de ser un error disculpable en el caso de los más pequeños pero lamentable en el caso de los adultos. Los cuentos distan mucho de ser ficciones sólo aptas para niños, puesto que, más allá de lo narrado, allende el entretenimiento más literario y literal, subyace un mensaje que cala inconscientemente en el infantil lector y que puede ser fácilmente detectable por el adulto. ¿Qué quiero decir? Pues sencillamente que estas creaciones literarias no sólo cuentan sino que enseñan, adoctrinan o aleccionan con brillante sutileza. Así, el lector, obnubilado con el disfrute de la ficción, queda inoculado inconscientemente con un mensaje que se conforma por tres componentes que pueden estar o no relacionados entre sí: 1) La propia formación y educación del autor, 2) El canon ético del ambiente (tiempo y espacio, región y época, etc) en la que se escribe y 3) El canon ético del ambiente en el que se lee. Los mensajes subyacentes en los cuentos derivan de cualquiera de estas tres variantes y, si bien puede haber divergencias y excepciones, normalmente obedecen a un tipo de educación, moral y ética de corte tradicional. De ahí que muchas de las lecciones o enseñanzas encriptadas en estas ensoñaciones literarias vayan destinadas a preparar al bisoño lector para una correcta adecuación a los estándares morales y cívicos de la sociedad en la que deberá integrarse en un futuro; es decir, predisponen o dirigen al niño en lo que el autor o la sociedad del momento consideren el buen camino. Por eso,  mensajes como "No confíes en extraños", "No te dejes llevar por las apariencias", "No permitas que las pasiones te dominen", "No des de lado a tus allegados", "No seas cobarde",  "Piensa antes de actuar", "No seas vanidoso", "No mientas", "No desobedezcas lo que te ordenen" y cientos de preceptos similares, moldean (o castran, según se mire) la actitud del niño en aras a convertirlo en lo que el canon del momento establezca como buena persona o buen ciudadano. Gracias a la perpetuación mediante la "transmisión" de padres a hijos como lectores de cuentos, las lecciones en ellas contenidos conforman un corpus de "valores universales" que responden directamente a lo que está considerado adecuado por la sociedad.
¿Es esto algo nuevo? En absoluto. Ya en la Antigüedad los mitos desempeñaban una función muy similar, al igual que hoy el cine (las películas infantiles y las de terror) realizan una tarea casi idéntica a la de los cuentos como manipuladores de la conducta de sus receptores.

El mejor ejemplo para darnos cuenta de todo ello lo tenemos en la sensacional película de "Shrek", que al mismo tiempo que subvierte hilarantemente los arquetipos, estereotipos y roles más típicos de los cuentos de hadas, pone en solfa las reglas y los "mandatos" que comentaba anteriormente.

En definitiva, invito al lector a que piense en cualquier cuento de los que han trufado su infancia y medite si no encierra algo más que una simple aventura de seres fantásticos...Y es que, en el fondo, los cuentos no son (sólo) cosa de niños.

Dedicado a quien me hace entender y disfrutar de este cuento que es la vida.