sábado, 27 de febrero de 2010

Menguando la Gran Vía

A caballo entre la sorpresa y la pena, leo que uno de los emplazamientos hosteleros más exitosos, típicos y emblemáticos de la Gran Vía madrileña, el café Zahara, ha cerrado sus puertas definitivamente, para dar paso, en las próximas semanas, a la enésima tienda de ropa sita en la famosa avenida.

No sé qué me produce más estupor y malestar: Si el hecho de que la Gran Vía haya perdido en los últimos años buena parte de la oferta cinematográfica y hostelera que conformaban su idiosincrasia o que esa pérdida haya sido reemplazada por la aparición cual sarpullido de tiendas de ropa en los locales otrora ocupados por cines, restaurantes y cafeterías.

Hace tres años que ya di cuenta en este blog del cierre de muchos cines, pero, en el caso de esta célebre calle madrileña, la crónica de los últimos tiempos es la de una defunción de salas añejas y entrañables: el cine Imperial (hoy tienda de ropa), el cine Rex (durmiendo el sueño de los justos), los multicines Madrid (que ruinosos esperan a Godot), el Palacio de la Música (en teoría, en proceso de reconversión para auditorio melómano), el Avenida (delirantemente reconvertido en una supertienda de ropa), el Azul (hoy restaurante)...
Algo similar se puede decir de varias cafeterías y restaurantes "de toda la vida", como el propio Zahara (futura tienda de ropa), el Nebraska (actual tienda de ropa), el Gambrinus de la Plaza del Carmen (a saber...), etc, etc. Sólo falta que a Chicote lo adquiera Zara o H&M y a tomar viento.
Y no hay que olvidar tampoco lo ocurrido con el emblemático Madrid Rock, que cerró miserablemente sus puertas para dar paso a otra boutique.

Yo entiendo que los arrendatarios y propietarios de esos locales piensan más con el bolsillo que con la cabeza o el corazón y que los responsables de H&M, Zara, Sfera, Bershka, Blanco y demás tienen la misma sensibilidad histórico-cultural que una piedra. También soy consciente de que el Ayuntamiento de Ruiz-Faraón está más pendiente de hundir la ciudad en la corteza terrestre (y con ella las arcas municipales) que de preservar los lugares más tradicionales de la vida madrileña. Pero eso no impide que me siente como una patada en los genitales constatar cómo la Gran Vía ha pasado, en un lapso de tiempo obscenamente breve, de las pantallas a los escaparates, del camarero castizo y cómplice al dependiente manflorita escapado de un sueño erótico de Jean Paul Gaultier, de ser transitada por cinéfilos y comensales de toda condición a estar invadida por pijas, chonis, chuequeros y cazasaldos por doquier. En cualquier otro país o capital, dudo que esto hubiera ocurrido, pero...Spain is different, por desgracia.

Lo único que puedo decir es que maldigo una y mil veces la hora en que la Gran Vía, ese extraordinario hervidero de gente, películas, tapeo y copas, se empezó a convertir en el abrevadero comercial de decenas de (horteras) boutiques cuyo único legado para la ciudad será...ninguno. La Gran Vía ya no es lo que era, a la Gran Vía la están menguando.

miércoles, 24 de febrero de 2010

El violento expreso de medianoche

Ayer por la tarde vi, en preestreno, la película francesa "Un profeta", film áspero e interesante que narra el ascenso al hampa criminal de un pobre diablo que acaba convertido en un individuo inquietantemente astuto, vil y despreciable.

La cinta dirigida por Jacques Audiard está temáticamente a medio camino entre "El expreso de medianoche" y "El padrino", pero carece del talento narrativo de ambas películas, aunque no del interpretativo, y eso que el reparto no es rutilante en los nombres. Todos los actores de "Un profeta" están convincentes hasta la crueldad y el desasosiego, dando vida a una morralla humana que hacen de su vida dentro y fuera de la cárcel una violenta y reprobable oda al delito como forma de vida.

Desde el comienzo de la película, el espectador asiste a la progresiva sustitución de la ingenuidad e impulsividad del protagonista, Malik, por la astucia y la falta de escrúpulos que le convierten de víctima en verdugo. No obstante, uno no puede dejar de tener la
convicción de que este tipo no es más que un pelele al que el sórdido entorno y las malas compañías moldean a su antojo hasta dotarlo de unas habilidades que acaban por convertirlo en un lobo con piel de cordero que no entiende de lealtades ni valores. Cruel y verídico como la vida misma.

Las únicas pegas que se pueden poner a esta película son su excesivo metraje o su escaso vigor narrativo, tanto monta, monta tanto. Dicho de otra forma: Hay escenas demasiado largas y otras que se podrían haber omitido si se supiera hacer un buen uso de la elipsis como elemento narrativo. Por lo demás, yo particularmente creo prescindibles y gratuitas dos extravagancias: las episódicas alucinaciones que sufre el protagonista y los rótulos sobreimpresionados que aparecen ocasionalmente en pantalla. No obstante, entiendo que siendo en el fondo "cine de autor" estas rarezas forman parte de las licencias que se toma Audiard.

En resumen, "Un profeta" es un film recomendable que, sin aportar nada nuevo, ofrece un duro retrato naturalista de cómo un reo de medio pelo toma su particular y exitoso expreso de medianoche dejando tras de sí un reguero de sangre y deslealtad. Real como el mundo en que vivimos.

domingo, 21 de febrero de 2010

Candilejas

Anoche vi una de las películas que más quiero, admiro, respeto y valoro de todas cuantas ha dado el Séptimo arte: Candilejas, film producido, escrito y dirigido en 1952 por la misma persona que compuso su inolvidable banda sonora: Charles Chaplin, uno de los pocos cineastas que, más que debérselo todo al cine, es el cine el que tiene una enorme deuda con él, por su inconmensurable talento, por la revolución que supuso en la industria y en la sociedad y por convertirse en un mítico icono (a través de su personaje Charlot) para siempre asociado a este arte.


"Candilejas" es un melodrama que habla de tantísimas cosas y suscita tales emociones que es difícil resumirlo sin que uno tenga la obscena sensación de estar mutilando uno de los mejores títulos que ha visto la pantalla. En mi opinión, sus geniales fotogramas constituyen un verdadero y formidable testamento profesional y personal de Chaplin, una despedida sencillamente magistral que supone, al mismo tiempo, el mejor homenaje y análisis que se ha hecho jamás de la profesión del artista en general, los actores en particular y el
cómico en singular, sintetizado en la figura de Calvero, un personaje que parece un decadente reflejo de Charlot y que en la película es el perfecto pretexto para mostrar los sinsabores de una entrañable profesión (ojo a la colaboración testamentaria del otrora rival de Chaplin y monstruo del celuloide, Buster Keaton) en la que el paso del tiempo es especialmente cruel y en la cual el éxito o el fracaso no son cuestión tanto de talento o aptitud como de actitud, paciencia y pura (y dura) casualidad. No obstante, el espectador de "Candilejas" no sólo asiste al postrer viaje al éxito profesional de Calvero, sino a su magisterio de constante humanidad, cuyo epicentro es la exitosa redención de la joven bailarina Thereza (angelical Claire Bloom), ofreciendo una de las lecciones de amor, cariño, amistad y altruismo más memorables y conmovedoras que unos ojos pueden contemplar, unos oídos escuchar y un corazón sentir.

Pese a algunas carencias técnicas que hoy es fácil identificar,"Candilejas" es un film tan monumental e insuperable en lo emocional y lo artístico que es, con todo merecimiento, uno de los títulos más inmortales y magnos de la historia del cine. Porque esta película habla de la vida, de los sentimientos, de la actitud ante el paso del tiempo, de cómo afrontar la adversidad (ya sea profesional o personal), del verdadero significado de amar a una persona, de la dignidad profesional y la honestidad personal, del sacrificio como muestra de grandeza, del infortunio como acicate para mejorar, de todas las lágrimas que hay detrás de la profesión de hacer reír, de la genialidad como refugio ante el desastre, del amor como final y camino, del talento como elixir de la eterna juventud, de la existencia propia concebida como legado en quienes nos rodean...

Por eso, no extraña que Chaplin para esta película se rodeara pícaramente de sus hijos (empezando por Sydney, que interpreta al galán), que Thereza parezca un alter ego de su esposa Oona o que muchos de sus diálogos y escenas reflejen ora sucesos reales de la vida de este cineasta, ora sus ideales y miedos personales-profesionales. Sin ser su última película, "Candilejas" es la más autobiográfica de todas y la única que Chaplin concibió como testamento artístico. Quizás por eso la llenó de tantísima brillantez, de tantísimos sentimientos y de tantísimas emociones. Quizás por eso, cada vez que la veo, el "The End" es acogido por abundantes lágrimas entre mis ojos.

domingo, 14 de febrero de 2010

Nadie teme al lobo feroz

Recientemente he visto la película "El hombre lobo", película sobre el mito de marras que, presuntamente, quiere homenajear al gran clásico blanquinegro de la Universal. Si homenajear significa hacer un film que alterna el ridículo con el tedio, entonces es un homenaje como hace tiempo que no se en la gran pantalla. Lo único que queda claro después de ver esta "producción" es que el licántropo de 1941 es justamente insuperable ya que, para describir al de 2010, se pueden utilizar muchas palabras, pero la mayoría de ellas malsonantes.

No se dejen engañar por el reparto, a priori bastante interesante y apetecible, porque sus interpretaciones, exceptuando quizás la de la esbelta Emily Blunt, rozan la caricatura, cuando no una mezquina indiferencia. Tal vez en parte se deba a un guión pueril donde los personajes son cercanos al cartónpiedra y la evolución de la trama hay que aceptarla no desde la lógica, sino desde la fe cinéfila más demencial. O quizás todo sea culpa de un director, Joe Johnston, que, acostumbrado a hacer cine familiar de sesgo infantil, no ha sabido encontrar ni el tono ni el talento para llevar a la pantalla este gran mito del terror cinematográfico y literario.

Por tanto, si alguien desea ver un digno homenaje (o revisión) a los grandes clásicos del terror de la Universal o a los personajes que encumbraron, es mejor que vea el magnífico "Drácula" de Coppola o incluso la entrañable y ochentera "Una pandilla alucinante", con todos los grandes monstruos del terror en ella. Cualquier cosa antes que malgastar tiempo, dinero o ambas cosas viendo el bodrio que me amargó la noche del pasado sábado, porque este lobo de 2010 ni es feroz ni da miedo ni nada de nada. De dar algo, da vergüenza.

Por último, decir que, al igual que ocurre por ejemplo con el vampirismo, el mito del hombre lobo tiene una importante base folclórica e histórica real: No hablo sólo de que en regiones como India, África o América Latina se creyera la existencia de animales salvajes que se transformaban en hombres (o viceversa) con inquietantes intenciones. Hablo de que en Europa, hace bastantes centurias (se tiene constancia desde finales del siglo I D.C.), existieron verdaderamente unos guerreros, originarios de la zona nórdica, que por su aspecto parecían bestias antropomórficas y dejaban un reguero de muerte y miedo a su paso: los bersekers (ataviados con pieles de oso) y los ulfhednar (vestidos con pieles de lobo), cuya fiereza era tal que, mitológicamente, se les consideraba algo así como los "Marines" del dios Odín. Así pues, dada su apariencia y el frenesí con el que se empleaban en la destrucción y el sesgo de vidas humanas en nuestro continente, a nadie le extraña que el folclore popular los tomara como modelos para crear al terrorífico hombre lobo que la literatura y el cine han inmortalizado en decenas de ocasiones. Distinto asunto (y más reciente en términos históricos) es el tema de los asesinos licántropos (Ej:Romasanta), cuya demencia homicida está relacionada supuestamente con la luna llena, del mismo modo que para los esquizofrénicos las "voces" en su cabeza.

De todos modos, en lugar de ver esta horrenda película, recomiendo la lectura del excelente "El libro de los hombres lobo" o la visión de la mítica película "El hombre lobo" (1941) para disfrutar de una auténtica y deliciosa velada de miedo.

miércoles, 3 de febrero de 2010

¡Ista, ista, ista! ¡Atila es socialista!

Se veía venir. Un tipo que accedió al poder únicamente por un estado de enajenación mental colectiva y que se mantiene en él gracias a la constante manipulación política y mediática no podía aportar nada bueno al país...y no sólo ha cumplido tal expectativa, sino que la ha superado ampliamente. Viendo lo que ha pasado desde que este espécimen llegó a La Moncloa, me viene insistentemente a la cabeza aquella máxima marxista (de Groucho, no de Karl) "Partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha alcanzado las más altas cimas de la miseria". Piense en cualquier cartera o actividad ministerial, cualquiera: las palabras "bochorno", "ridículo", "vergüenza", "chapuza" o "desastre" se pueden aplicar indistintamente para definir la pésima labor que ha hecho este desGobierno del señor POE. Pero lo que ha conseguido en materia económica, eso es ya...

Lección de historia económica reciente:
Todo el mundo es consciente de que el socialismo, en este país, es a las arcas públicas lo mismo que el fairy a la grasa, las termitas a la madera, Hitler al sionismo, Bin Laden al Premio Nobel de la Paz, la malaria a la salud, o El Dioni a los furgones blindados. Y se sabe porque los propios socialistas se han encargado de dejar constancia de ello siempre que están en el poder. En resumen, son los gestores ideales a la hora de convertir cualquier bonanza nacional en un páramo y toda reserva económica española en el casco del Titanic. Esto ya se sabía. Lo que no se sabía es que había alguien en las filas del PSOE capaz de hacer buenos a sus predecesores y llevar a España a una situación que calificar de calamitosa sería ser un eufemista...Chulesco y altivo, el señor POE ignoró con temeridad todos los augurios y consejos que le prevenían contra la crisis. Se mofó y desacreditó a todos los que le advertían de la inevitable catástrofe económica que estaba de camino. Puso al mal tiempo esa sempiterna cara de pánfilo consumidor de alucinógenos. Su ignorancia fue tan osada como querer surfear un tsunami.
Aun así, cuando la economía de todo el mundo parecía una manifestación de zombis en busca de la vida perdida; cuando, pese a la gravedad, aún había margen de mejora, el señor POE azuzó a sus secuaces a abrazar con más fervor que nunca el marxismo (el de Groucho) y llevar hasta sus últimas consecuencias la sentencia:
"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". Desaprovechó una oportunidad magnífica para emprender una reforma estructural del sistema económico español; desperdició una sensacional ocasión para atajar de raíz el rampante e impune poderío de los sectores financiero, bursátil e inmobiliario; desestimó cualquier remedio para garantizar la sostenibilidad de la economía española a corto, medio y largo plazo; no hizo nada más que cerrar los ojos con la esperanza de que, al volver a abrirlos, el monstruo se hubiera ido. Pero no. Godzilla seguía ahí.
Para que no cundiera el pánico, lo mejor que se le ocurrió fue convertir a su Gabinete en una cutre, cañí y socialista caja de Pandora, de la que salieron medidas (en este blog he dado cuenta de algunas, en ejemplos como 1, 2, 3, 4) cada cual, más absurda y polémica que la anterior, con las que consiguió onnubilar temporalmente a la opinión pública.
Mas cuando la musa del disparate hizo las maletas y ya no había maquillaje con el que convertir a la Duquesa de Alba (la España real) en Angelina Jolie (la España soñada), era tan tarde que la suciedad escondida bajo la alfombra superó la cifra de cuatro millones, los Ministros parecían ninots en plena cremá, y la sociedad entera dudaba entre dos acciones que no por justificadas eran menos graves: el suicidio o el magnicidio.
Fin del repaso crematístico

Así las cosas, con un Gobierno empecinado en conducirnos al mayor desastre que ha conocido el país desde la Guerra Civil y con la oPPosición exhibiendo permanentemente su ineptitud para aniquilar y desalojar políticamente a los socialistas, el presente de España pinta como una pelea de negros en un túnel y su futuro invita al optimismo tanto como la integridad física de Stevie Wonder en una reunión del KKK. Con este panorama, las arcas públicas presentan una inquietante iluminación "rojo puticlub" y la Seguridad Social tiene más de polvorín que de garante de tranquilidad venidera.

¿Qué hacer? Decidido a abandonar el perjudicial marxismo (de los hermanos, no de Karl), el señor POE ha asumido como propio el lema nazi "El trabajo os hará libres" ("Arbeit macht frei") para solucionar el embrollo, haciendo que los trabajadores españoles se sientan tan afortunados como los infelices que se dejaban antaño el sudor y la vida en los campos de concentración (hoy llamados empresas). Trabajar más por menos es una ecuación eficaz pero tan injusta como impopular. Si usted, señor POE, quiere que, aprovechando que las baterías duran más que en generaciones previas, los españoles trabajen más años para asegurar la viabilidad de la SS (Seguridad Social, ojo...), me parece sensato y bien, siempre y cuando introduzca las salvedades necesarias para evitar, por ejemplo, a los quintos de Matusalén haciendo malabares en el andamio o asfaltando una autopista en agosto, cosa que no ha hecho pues estaba más pendiente de sembrar el pánico y el cabreo en la ciudadanía. Pero lo que ya es tocar lo que no suena es pretender alargar la base sobre la que calcular la cotización, para menguar las pensiones mientras se parchea la sangría económica, porque eso es estafar (y van...) a los trabajadores. Querer que la vida laboral se extienda mientras la recompensa por ella mengüe es un ejemplo de cuánto de socialista y obrero le queda al partido en el poder, si es que alguna vez ha tenido esa filosofía, porque uno empieza a convencerse de que su "leit motiv", el del PSOE, siempre ha sido, en el fondo, "Roba todo lo que puedas y engaña todo lo que te dejen".

La solución al tema de la resquebrajada Seguridad Social es tan clara, útil y beneficiosa que está fuera del alcance del señor POE y sus secuaces: generar empleo. Algo que, como han demostrado en los últimos años, es una utopía cuando el PSOE está a los mandos de la nave laboral. Si en lugar de convertir la lista del INEM en la lista de Schindler, se hubiera preocupado de generar empleo y los sindivagos no fueran unas desvergonzadas rémoras sin más credo que el del dinero en su bolsillo, otro gallo cantaría a estas alturas...

En fin. Vivimos tiempos de un Gobierno enajenado y esquizofrénico, de una clase política ruinosa en lo intelectual y moral, de una banca riéndose vilmente en su ebúrnea torre, de una casta empresarial perdida en su "Sálvese quien pueda", de una sociedad narcotizada por el desengaño...mientras el país se ahoga en las arenas movedizas de la incompetencia. Así las cosas, dudo mucho que, en España, crezca la hierba tras el paso del señor POE...porque este tipo, como Atila, pasará a la historia como uno de los personajes más funestos que ha conocido este continente, porque lo que hizo el Huno no soporta comparación con lo que está haciendo este otro.

martes, 2 de febrero de 2010

Clintvictus

Anoche vi "Invictus", película filmada por uno de mis escasos cineastas favoritos del reino de los vivos: el maestro Clint Eastwood, a quien profeso una profunda e inquebrantable admiración, como ya dejé patente aquí en un artículo allá por 2007. El film, basado en el libro "El factor humano" de John Carlin, es una excelente muestra de que el gran Clint, detrás de las cámaras, sólo sabe hacer dos cosas: obras maestras o buenas películas. "Invictus" pertenece a este segundo grupo.

Desprovista de la hondura shakespeariana y el halo trágico que caracterizan sus títulos más magistrales,
en esta cinta Eastwood narra con sabio tino y elegante mesura la épica y doble conquista que realizó Sudáfrica en 1995: la reconciliación social y la copa del mundo de rugby, alzada contra todo pronóstico por los Springboks. Hitos ambos tan íntimamente unidos que no se puede entender uno sin el otro. Para encarnar tales hazañas, dos héroes y dos buenos actores: Morgan Freeman para interpretar al presidente electo Mandela y Matt Damon para dar vida a François Pienaar, capitán de la selección sudafricana de rugby. De ambos intérpretes, sólo Freeman merece con creces su nominación al Óscar, recompensa que se antoja algo exagerada para Damon, quien cumple con efectividad pero sin excelsa brillantez.

"Invictus" es una película de Eastwood sin parecerlo, una obra cinematográfica estimulante y emocionante cuyo mejor legado es transmitir al espectador un soberbio manual de supervivencia espiritual escrito en 1875 por el poeta inglés William E.Henley y con mi personal traducción del mismo cierro este artículo:

Más allá de la noche que me envuelve,
oscura como un pozo inescrutable,
agradezco a Dios, sea quien sea,
por mi espíritu invencible.

Pese a estar aprisionado por las circunstancias,
yo no me he estremecido ni he llorado.
Recibiendo los golpes procedentes del azar,
mi cabeza está ensangrentada, pero alta.

Más allá de este lugar de furia y de lágrimas,

aguarda el horror en la sombra,

pero el amenazador paso de los años

me encuentra y me encontrará siempre sin miedo.


No importa cuán estrecha sea la salida,
ni cuántos castigos tenga que soportar,

soy el dueño de mi destino:

soy el capitán de mi alma.




domingo, 31 de enero de 2010

A duras penas

En estos últimos días, se ha originado una absurda polémica en torno a las reclamaciones del PP (Partido Pírrico) en materia penal: Sopesar seriamente la implantación de la cadena perpetua y modificar la Ley del Menor. Y digo absurda porque, a mi parecer, ninguna reclamación o iniciativa para mejorar la nefasta in-Justicia de este país puede ser tachada de oportunista, populista o inoportuna. Basta tirar de hemeroteca periodística o memoria personal, para ser plenamente conscientes de que nuestra legislación en materia penal es casi tan bochornosa como su cumplimiento de facto y, ante una situación tan socialmente desquiciante y moralmente abisal, cualquier momento es bueno si es para remozarla.

Dicho esto, y en aras a una mejor y más rápida comprensión de mi postura en este tema, dividiré mi pensamiento en los siguientes puntos:

  • ¿Oportuno u oportunista? Que el PP (Partido Pasmado) anda escaso de ideas e iniciativas es algo tan notorio que ya se da por hecho y el único consuelo que les queda a los ciudadanos sadomasoquistas que sigan siéndole leales es que, comparados con el desGobierno del señor POE y los hijos de ZP amancebados en Ferraz, el PP (Partido Papanetero) es Leonardo Da Vinci. Dicho esto, las medidas que proponen las mesnadas del barbudo peliñetido me parecen, per se, enormemente oportunas, por los motivos anteriormente citados. ¿Oportunistas? Bueno, teniendo en cuenta que el PSOE hizo del 11-M una demostración de oportunismo político a un nivel tan superlativo como abyecto (nada nuevo, por otra parte), las propuestas de marras son musitaciones de beata.¿Que todos sabemos que si lo rentable electoralmente fuera defender lo contrario de lo que ahora clama, el PP (Partido Patoso) lo haría? Indudablemente, pero a estas honduras políticas hemos llegado, amigo Sancho. Sea como fuere, mejorar el Código Penal y aledaños para que la Justicia sea algo más que un ideal y la seguridad ciudadana algo menos que un chiste, me parece y me parecerá siempre oportuno, lo diga quien lo diga y cuando lo diga.

  • Penas incumplidas. Yo me pregunto lo siguiente: ¿De qué sirve condenar a un gachó o gachí (la maldad es unisex) a tropecientos lustros de cárcel si luego puede salir a la calle con cierta prontitud por hacer un curso de ganchillo (sustituya "ganchillo" por lo que quiera) o tener "buena conducta" (es que acaso, si la tuvieran mala, les mantendrían en la trena más tiempo del acordado)? ¿De qué sirven las grandes sentencias que, sobre el papel, se convierten en prisión a perpetuidad cuando, a la hora de la verdad, el reo en cuestión pasa casi menos tiempo entre rejas que el que se tardó en juzgarle? ¿De qué sirven las "condenas ejemplares" cuando delincuentes de poca monta cumplen las suyas sin remisión y los criminales notorios (asesinos, violadores, etc.) se ven liberados de las suyas en un lapso de tiempo cuya brevedad rima con connivencia? ¿Por qué vivimos en un país en el cual lo que debería ser norma es excepción judicial? Yo tengo la respuesta: Porque lo único peor que nuestros Jueces son nuestras leyes, pensadas no para preservar la integridad de la sociedad, sino para favorecer la posibilidad de volver a las andadas a unos canallas.

  • La Ley del Menor: Esta Ley, que habría que rebautizar como Ley de la Menor Justicia Posible, es el fruto de la pusilanimidad y el papanatismo de decenas de psicólogos, sociólogos y juristas que ven en los menores unos cándidos seres que pueden delinquir por pura inconsciencia o falta de tutela. "Matar es malo, Jaimito, matar caca, matar no"...Esta Ley sería menos mala si sólo se ciñera a casos de hurtos o gamberrismo, pero la verdad es que ha sido la tabla de salvación de varios asesinos bisoños y violadores de nuevo cuño. Si alguien es lo suficientemente "mayor" para quitar la vida o forzar sexualmente a otra persona, es lo suficientemente mayor para pagar por ello penalmente. La edad, en casos como los que todos nos imaginamos o recordamos, no puede ser jamás un atenuante ni un eximente. Punto. Así de de sencillo. Internar a monstruos precoces en esos hotelitos para bellacos que son los "centros para menores" (ojito al eufemismo) con la esperanza de que salgan convertidos en Gandhi es algo tan ridículo e indefendible que es insostenible. Pero estamos en España, país donde todo (lo malo) es posible...

  • Cadena perpetua: No sé por qué motivo hay tanta gente que se lleva las manos a la cabeza y se rasga las vestiduras cuando se plantea instaurar la cadena perpetua. Supongo que habrá necios que se oponen a ella porque la identifiquen con tiempos pretéritos políticamente adversos. Bien, para todos estos mentecatos de baratillo intelectual, citaré a continuación algunos países que actualmente tienen instaurado este tipo de pena: Argentina, Austria, Australia, Bielorrusia, Bélgica, Canadá, Chipre, República Checa, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Hungría, Irlanda, Israel, Italia, Jamaica, Japón, Kazajistán, Kiribati, Laos, Letonia, Holanda, Nueva Zelanda, Nigeria, Corea del Norte, Pakistán, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Sudáfrica, Suiza, Suecia, Corea del Sur, Taiwán, Turquía, Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte, Estados Unidos, Uzbekistán y Vietnam. Igualmente, hay rabiosos estultos que braman contra la cadena perpetua, alegando que con ella no se consigue nada. Esto es falso. Con la condena a perpetuidad, la sociedad consigue que un malnacido no vuelva a poner un pie en la calle, que un asesino no vuelva a matar jamás, que un violador no destroce la vida a ninguna otra mujer. ¿Es esto no conseguir nada? Porque desde luego que es conseguir más que su adorada legislación actual...Otros mastuerzos arguyen que las cárceles están lo suficientemente masificadas como para permitirse reos perpetuos. ¡Pues construyan más cárceles, señores míos! Así de paso ayudan a los colegas de la construcción y alivian las listas del INEM. ¿O es que prefieren a un criminal en libertad antes que entre rejas? Por si fuera poco, hay quien dice que la cadena perpetua supondría un enorme gasto para las arcas públicas, por todo lo que conlleva. Bien, queridos anormales, tengo una pregunta para ustedes: ¿Qué vale más: una vida humana o mantener encerrado a quien puede destrozarla? Ahorrar en materia de seguridad es poner una alfombra roja al crimen. Por ello, la cadena perpetua tiene tantos beneficios para el conjunto de la sociedad que, por muchas objeciones que se le quieran poner, siempre será beneficiosa.

  • La reinserción...en su casa. Que el Código Penal que tenemos esté encaminado a fomentar la reinserción del delincuente en la sociedad me parece interesante, como cualquier utopía. Pero, en la práctica, me parece uno de los mayores errores que la sociedad está consintiendo desde hace demasiado tiempo y a las hemerotecas me remito. En este sentido, adalides de la bonhomía universal y fervorosos creyentes en la dudosa capacidad de redención humana reaccionan casi con shock anafiláctico cuando alguien pide un endurecimiento de las penas, la instauración de la cadena perpetua, etc, etc, tachando tales legítimas y sensatas peticiones poco menos que de retrográdas o antidemocráticas y abogando por la cárcel como vía de reinserción social. Bien, a todos esos hipócritas defensores, que normalmente son "progres" cuyo nivel intelectual y ético es una sima inescrutable, les solicito yo lo siguiente: Acojan ustedes en sus casas y familias a algún sádico asesino, sociópata o violador compulsivo, una vez salga de la cárcel, a ver qué tal la reinserción...
En definitiva, la situación penal es tan prolongadamente penosa (valga el juego de palabras) que el debate no es si es buen momento para arreglarla sino cuándo no tendremos motivos para ello, porque de este despropósito no sólo surgen flagrantes injusticias sino muertes de inocentes.

miércoles, 27 de enero de 2010

Senectos o decrépitos

Conforme avanza el desarrollo y la innovación, la esperanza de vida aumenta y la población se ve cada vez más trufada de testas laureadas por argénticas canas o calvas apergaminadas. Hoy por hoy, las maceradas cumbres de las que se desprenden pelo y caspa son más frecuentes y numerosas que antaño y la sociedad da un paso más hacia la inalcanzable inmortalidad.

Esto, que a grandes rasgos es tremendamente beneficioso y positivo para todos (empezando por los lozanos relevistas como servidor), tiene no obstante su reverso inquietante, toda vez que hay quien tergiversa y pervierte el debido respeto a nuestros mayores, permitiendo que algunos de ellos se conviertan en infames tiranos familiares o malignos tumores laborales. Valerse de la edad o excursarse en ella para tener un comportamiento deshonesto, indecoroso o perjudicial es un error inadmisible, ya estemos hablando de la primera edad, la segunda o la tercera. Como en el caso de las dos primeras edades hay margen de mejora, quiero centrarme hoy en la postrera, que es donde ya no hay más vuelta de hoja ni posibilidad de redención.

Yo creo que cuando alguien llega a la vejez, pasa a formar parte de alguno de estos dos grupos que, aunque puedan parecer sinónimos, son antagónicos: los senectos y los decrépitos. Me explicaré a continuación:

Los senectos, para mí, son todos aquellos mayores que, por su vida personal y/o laboral y sus cualidades humanas y/o profesionales se convierten por derecho propio en un ejemplo a tener en cuenta o una cornucopia de conocimientos y enseñanzas de la cual aprender sin remilgo alguno. Son auténticos Atlas que sostienen un colosal mundo de experiencias que a todos, sin excepción, nos convendría admirar y asumir. Personas que en no pocas ocasiones reciben como recompensa por su valiosísima odisea existencial un infame desprecio y repugnante olvido, maquillado frecuentemente bajo la forma de internamiento en una residencia, como quien engorda un trastero o desván con un mueble viejo. Y eso, en el mejor de los casos...Gente que, por otra parte y paradójicamente, suele ser menospreciada laboralmente, ya sea a través de la desconsideración, la denigración, la explotación o la jubilación forzosa. Lo cual dice mucho de la inteligencia profesional y valía humana de quienes mueven los hilos en ese pandemonium que es el trabajo.
Los senectos, son aquellas personas que convierten las canas en una señal de distinción y garantía de sabiduría. Estoy seguro de que ustedes pueden poner cara y nombre íntimo y personal a muchos "senectos". Yo también: Esther, Socorro, Eduardo,Carlos, Lucy...

Los decrépitos en cambio son, en mi opinión, todos aquellos sujetos que quieren hacer de su pelo desvaído un cheque en blanco y de su piel cuarteada un muro de cemento. Jetas de la vida que han encontrado en su avanzada edad el chollo ideal para obtener pingües réditos de todo tipo. Por lo general, son rémoras existenciales que hacen de su cumpleaños el aniversario de la sinvergonzonería y la desfachatez. Rara vez son personas que, llegado el momento, no entendieron aquella máxima de "Una retirada a tiempo es una victoria" y escogieron tornarse en vampiros ávidos de perpetuar su riqueza o estatus a costa de quitárselo o negárselo a otros. Frecuentemente, al contrario de lo que suele suceder con los senectos, el retiro de los decrépitos se aloja entre las cuatro paredes de un piso lujoso o , al menos, muy por encima de su valía humana. Igualmente, en el entorno laboral, estos colgajos que sustituyen el formol por la caradura obtienen un trato injustamente magnánimo, a través de prejubilaciones con muchos ceros a la derecha o puestos honoríficos, testimoniales o consultores para seguir llenando copiosamente la faltriquera a cambio de ser atrezo verborreante o fuego fatuo intermitente, desempeños todos ellos más próximos al quiste malhadado o al palo en la rueda ajena que a un verdadero quehacer profesional, en el amplio sentido de la palabra. Tal y como sucedía en el caso anterior, estoy plenamente convencido de que ustedes podrán poner cara (nunca mejor dicho) y nombre a los "decrépitos". Yo también, pero, en esta ocasión, me contentaré con tener pensamientos nada deseables...

Una muestra más de que, en la sociedad actual, se confunde la velocidad con el tocino, el tafanario con las témporas y el respeto con la connivencia.

lunes, 25 de enero de 2010

Fundido en negro para ángeles blancos

El pasado viernes falleció Jean Simmons, penúltimo vestigio de una época de grandeza en la que Hollywood fue Camelot y Oz, sueño y realidad envueltos en focos y seda. Con ella, actriz inolvidable de films que descubrí en mi infancia como "Hamlet", "La túnica sagrada", "Sinuhé, el egipcio" o, especialmente, "Espartaco", se atenúa el brillo casi extinto de una generación de actrices que hicieron de la elegancia, la mesura, la educación y el talento su mejor carta de presentación. Mortales con la imperecedera excelencia de inmortales. Musas que hicieron del séptimo arte el primero para muchos. Iconos dentro y fuera de la gran pantalla para un mundo al que el color se lo daba el blanco y negro.

Una lamentable pérdida acentuada por la ausencia de relevo en las lozanas promociones de actrices que son, por demérito propio, meras pulgas comparadas con las colosales actrices que, como Simmons, aunaron belleza, sensatez y brillantez en tales proporciones que hoy nos parecen legendarias.

Corren malos tiempos para Hollywood, pues el letal Cronos ha querido tornarlo en cementerio de auténticos titanes del celuloide. Por desgracia, vivimos una época en la que toca fundido en negro para ángeles blancos...

Descanse en paz, Jean Simmons.

domingo, 24 de enero de 2010

"La Ratonera": Un buen montaje con un mal broche

Anoche vi un nuevo montaje de la obra teatral más famosa y representada (58 años seguidos) de la celebérrima maestra del misterio Agatha Christie: "La ratonera", que está basada en un relato corto "Tres ratones ciegos", inspirado a su vez en una exitosa pieza radiofónica homónima. Así pues, las expectativas para asistir a una obra con estos parabienes en su historial son justificadamente altas y la versión que ofrece Víctor Conde al amparo de Nearco Producciones no las frustra en ningún momento, motivo por el que tal vez cuelgan habitualmente el idílico cartel de "No hay entradas para la sesión" en el Teatro Reina Victoria desde su estreno, hace escasas semanas. Por ello, no me extrañaría nada que esta producción borrara a golpe de calidad y talento cualquier recuerdo de la versión que en 2005 pasó por el Teatro Muñoz Seca de Madrid, funestamente liderada por Jaime Blanch...

"La ratonera" que yo vi anoche es, empezando por su exquisito vestuario y escenografía, un compendio de elegancia y respeto por los clásicos donde el enorme potencial de jóvenes rostros de la televisión (buena parte de ellos coincidieron y/o debutaron en la serie "SMS" y "Sin tetas no hay paraíso") se combina hábilmente con el buen hacer de auténticos veteranos de las tablas. Estoy convencido de que hará las delicias de los amantes del género policíaco, la novela negra, las obras de Agatha Christie o juegos como el "Cluedo", entre todos los cuales me incluyo.

Todo, repito, todo en este montaje exhibe un nivel de detalle y mimo que es muy de agradecer, pues contribuye enormemente a meter al espectador dentro de la trama y ser partícipe de ese maquiavélico juego del gato y el ratón que se establece en esta obra. En especial, me quedo con esos impactantes lienzos de carne y hueso que ofrece el elenco al completo hasta en tres ocasiones y que, al menos a mí, me cortaron la respiración por su brillantez y efectividad...También es digno de reseñar el magnetismo de María Castro (que, en su debut teatral, confirma que hay talento de sobra más allá del paraíso...), la virilidad "made in Russell Crowe" de Leandro Rivera, la turbadora presencia escénica de Aroa Gimeno, el desparpajo de Guillermo Muñoz (que me recuerda mucho al "Seth Cohen" de Adam Brody) o las magistralmente mesuradas interpretaciones de Paco Churruca, Álvaro Roig y Maribel Ripoll.

¿Y qué pasa con el hilarante y catódico Gorka Otxoa? Pues lo mismo que, al menos anoche, sucedió con la función: Que fue de más a menos, hasta poner un remate que tiene más de borrón que de cénit. Quiero pensar que fue el lógico cansancio (ayer era doble sesión) lo que le hizo cometer al coprotagonista algunos deslices en el texto (anímicamente letales para cualquier actor) o que no controlara ni matizara su voz y entonación en más ocasiones de las que recuerdo. Pero lo que es innegable es que en el clímax de la obra, su garganta se convirtió en un gallinero y cayó en una sobreactuación desafortunada, contribuyendo decisivamente a poner un mal broche (la conclusión de la obra da la sensación de ser demasiado apresurada o abrupta) a lo que, hasta entonces, era un sensacional montaje. Tengo mis dudas de si este actor, magnífico en las difíciles lides cómicas, era el más idóneo para encarnar a "Trotter", pero su actuación de ayer me recordó, por desgracia, a la que perpetró Jaime Blanch allá por 2005...

De todos modos, fallos aparte, animo desde aquí a disfrutar de esta obra porque es una garantía, en todos los sentidos, de pasar un excelente e inquietante rato gracias a ese arte que tanto amo como es el dramático.



sábado, 23 de enero de 2010

"Up in the air": Reflexiones de altura

Anoche vi la película "Up in the air", un film magnífico. ¿Podría acabar así este artículo? Efectivamente, pero no quiero. Esta cinta no sólo es una de las mejores comedias dramáticas que he visto en los últimos tiempos, entendiendo el cine como un arte que, además de maravillar, hace pensar al espectador, sino que es uno de los más notables y descarnados retratos de la sociedad actual que ha visto la gran pantalla en los últimos años.

Dirigida y coadaptada de la novela homónima por Jason Reitman, éste confirma
y amplía aquí las expectativas que ya sembró en sus estupendas "Gracias por fumar" y "Juno", ayudado para ello por un trío de actores que deslumbran con solvencia, sutileza y naturalidad encarnando unos personajes presas gustosas de sus propias convicciones, miedos y prejuicios y cuyo futuro es, en el mejor de los casos, etéreo. A destacar especialmente, el cada día mejor actor George Clooney, interpretando soberbiamente al sofisticado y entrañable cínico con vitola de ganador y alma de perdedor sobre el que se asienta toda la trama del film y que encuentra en la exquisita Vera Farmiga, actriz que es uno de mis pecados cinematográficos preferidos, la mejor réplica tanto en la ficción como en la interpretación.

Más allá de ser una gran comedia dramática que narra el amargo viaje existencial a ninguna parte de un hombre de negocios cuyo trabajo consiste en finiquitar laboralmente a cientos de personas a lo largo y ancho de EEUU, "Up in the air" constituye, gracias a sus brillantes y lacerantes diálogos, una demoledora y acertada radiografía de nuestra sociedad, haciendo especial hincapié en las relaciones laborales, por un lado, y en las relaciones afectivas, por otro.

Ingeniosa y perturbadora, esta película provoca en el espectador la misma desazón aprobatoria que supone leer "La era del vacío" de Gilles Lipovetsky, con la que tiene no pocos elementos en común. La vanidad como filosofía de vida, el narcisismo como vehículo existencial, el cinismo como respuesta a la cobardía moral, la alergia al compromiso, la cosificación hedonista de las personas, la despersonalización del mundo laboral, la volatilidad de los ideales y las metas, la mascarada como forma de convivencia, la relativización de la mentira, los sentimientos como excepción...todo ello y más se encuentra encerrado dentro de este film al que nada se puede reprobar y del que hay mucho que aprender...
Será raro que en el "año Avatar" esta película triunfe en los Óscars, pero...se lo merecería sobradamente por su gran altura cinematográfica y sociológica.

domingo, 17 de enero de 2010

Elemental, querido canalla

Hoy he visto la película "Sherlock Holmes", dirigida por Guy Ritchie y basada en el celebérrimo personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle. La reseña podría resumirse diciendo que es un entretenidísimo film donde el carismático Robert Downey Jr vuelve a exhibir su talento para sublimar los personajes crápulas, golfos y dandis, como ya hizo, por ejemplo, en la estupenda "Iron Man". Pero eso, sin dejar de ser cierto, sería menospreciar una cinta amenísima que supone un disfrute descomunal para todos los que amamos incondicionalmente al inquilino del 221 B de Baker Street, toda vez que es, paralelamente, una refrescante revisión y un digno homenaje al más famoso y literario de todos los detectives.

Esta aventura, que nadie encontrará en los libros de Conan Doyle, es un buen reflejo del ambiente de la época victoriana (donde una niebla literal o figurada lo envolvía casi todo) y de las conocidas aficiones del autor (gusto por el ocultismo, etc.), constituyendo así un excelente marco para presentar al espectador una versión más joven y canallesca de Holmes y Watson (Downey y Law, respectivamente) que, aunque situada en las antípodas de las antológicas encarnaciones de Basil Rathbone y Nigel Bruce, tiene todos los argumentos para dejar un sello tan digno y hondo como éstos en lo que a la filmografía holmesiana se refiere. Igualmente, el film de Ritchie, en el que Londres es una filigrana de herrumbre y barro, presenta adecuadamente a los principales secundarios (
Lestrade, Adler, Moriarty...) de las novelas escritas por Sir Arthur, confirmando así la inequívoca intención de prolongar sus peripecias en al menos una suculenta secuela...

Diálogos ingeniosos, deducciones a la altura del mito, escenas de acción, situaciones hilarantes, elegancia y bohemia...el "Sherlock Holmes" de Ritchie y Downey Jr colmará las expectativas tanto de duchos y profanos en las aventuras del heredero de Auguste Dupin, porque hay muy poco que reprocharle y mucho de lo que disfrutar.

Por último, un desafío para los detectives cinéfagos: ¿Alguien sabe el paradero de la escena que aparece entre el minuto 1:10-1:14 de este tráiler? Una pista: En la película, no está...

sábado, 16 de enero de 2010

Tecnudismo

Leí recientemente un interesante y cabal artículo a propósito de la controversia con la utilización de escáneres corporales en los aeropuertos y que ponía, a mi entender, el dedo en la llaga: ¿A santo de qué viene tanto guirigay por esos aparatos cuando vivimos plácidamente instalados en la sociedad más desinhibida y voyeurista de todas cuantas han existido, verbigracia del desarrollo tecnológico? Este artículo me hizo recordar otro que disfruté tiempo ha y que analizaba con bastante tino los hábitos sociales de la juventud actual, cada vez más tecnificados o digitalizados. Y ambos me llevan a la conclusión que hoy plasmo aquí.

Rasgarse las vestiduras por unos instantes de desnudez en pos de la seguridad me parece una papanatada cuando en nuestra sociedad las nuevas tecnologías y los usos que se hacen de ellas han convertido la privacidad en una magnitud medible en píxels y la íntima discreción es un romántico rescoldo de comportamiento analógico.

No sólo decenas de cámaras de seguridad levantan acta (vaya usted a saber dónde) de nuestros quehaceres diarios fuera del hogar al más puro estilo "Show de Truman", sino que el mundo "online" está tan plenamente presente en nuestra existencia cotidiana que ha engullido casi por completo tanto nuestro "yo laboral" como, especialmente, el "yo íntimo", hasta unos extremos insospechados. La telefonía móvil e Internet (y las tendencias y usos de ellos derivados) nos han convertido en nudistas digitales. Fenómenos como Facebook o Tuenti han impulsado a miles de personas a utilizar las redes sociales como si fueran diarios personales con vocación de libros de visitas en tropel al mismo tiempo que han convertido a todos los Raymond Babbitt del planeta en los Tony Manero del ciberverso. Twitter nos permite pensar transparentemente en 140 caracteres y los blogs decir todo aquello que por lo general matizamos o usualmente callamos. YouTube el lugar ideal para compartir con todo el mundo (literalmente) el soporífero y mareante vídeo familiar que en la vida real jamás nadie querría contemplar. Las cámaras web son ya de facto mirillas que harían las delicias del Marqués de Sade. Google se ha revelado como el implabacable dios de la infoxicación, al que nada ni nadie parece escapar...La Red, en definitiva, está plagada de casi tanta o más información (textual, gráfica, audiovisual...) sobre nosotros que la existente en el entorno "offline". Tan es así que rara es la persona que no ha probado, en un curioso alarde de narcisismo, a buscar en Internet información sobre sí misma, para así destapar una caja de sorpresas...o la de Pandora, porque a veces, hay informaciones o imágenes que quizás convendría erradicar del subconsciente propio y/o colectivo...

Hay quien dice que estamos en la "Sociedad del Conocimiento". Puede que sea cierto, pero yo añadiría "Sociedad del Conocimiento...del otro", porque gracias a las nuevas tecnologías sabemos más del prójimo (ya sea conocido o no) que de nosotros mismos. Nos hemos convertido en el "Gran Hermano" del vecino...o, al menos, tenemos todo lo necesario para ello. Esto no es ni bueno ni malo. Simplemente es un hecho, del mismo modo que las nuevas tecnologías no las recarga el diablo, sino que son quienes las usan los que deben tener la mente más sana todavía que el cuerpo porque convertir a la Red de Redes en una especie de secreter personal es uno de los mayores errores que alguien puede hacer hoy en día.

En definitiva, hemos llegado a unos extremos de digitalización de nuestra intimidad tan ridículamente detallados que nuestro estado mental, civil y corporal se actualiza en tiempo real y a los cuatros vientos y eso sí que es un problema mucho mayor que el quedarnos digitalmente en cueros unos segundos en nuestros periplos aeroportuarios. Más les valdría a esas personas preocuparse por qué tipo de fotos pululan por la Red o a quién revelan confidencias los bisoños internautas...

viernes, 15 de enero de 2010

Por qué soy del Atleti

Por noches como la de ayer, donde la épica, la magia, el furor, la tragedia y la gloria se dan cita en un estadio. Anoche, el Atlético de Madrid, mi equipo, mi "Atleti", hizo lo que era casi imposible y a todas luces improbable: remontó una eliminatoria copera muy adversa, se dejó la piel en el campo, hizo jugadas de mérito y estuvo a la altura de su afición.

Capaz de lo mejor y de lo peor, el equipo que da y quita la ilusión entendida como forma de vida a miles de aficionados como yo demostró que las matemáticas, las estadísticas, las probabilidades sólo se pueden aplicar en el mundo real, ése en el que no viven quienes juegan y sienten en rojiblanco. Durante poco más de noventa minutos, el Atleti jugó a la ruleta rusa con el corazón de sus seguidores (deberían regalar un kit de desfibrilación con cada entrada) mientras coqueteaba con la excelencia y el despropósito en un vals épico e hipnótico. Pura esencia colchonera. Un monólogo de Groucho Marx, un guión de Hitchcock, una cuadro de Dalí, una ópera de Wagner. Eso, entre otras miles de cosas, es el Atleti.

De todos modos, para resumir qué es ser del Atleti, lo mejor es recordar aquel gran poema del Fénix:

"Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe".

¡Cómo te amo, Atleti!

martes, 12 de enero de 2010

Red y Libertad

Consideramos imprescindible la retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible por los siguientes motivos:
  1. Viola los derechos constitucionales en los que se ha de basar un estado democrático en especial la presunción de inocencia, libertad de expresión, privacidad, inviolabilidad domiciliaria, tutela judicial efectiva, libertad de mercado, protección de consumidoras y consumidores, entre otros.
  2. Genera para la Internet un estado de excepción en el cual la ciudadanía será tratada mediante procedimientos administrativos sumarísimos reservados por la Audiencia Nacional a narcotraficantes y terroristas.
  3. Establece un procedimiento punitivo «a la carta» para casos en los que los tribunales ya han manifestado que no constituían delito, implicando incluso la necesidad de modificar al menos 4 leyes, una de ellas orgánica. Esto conlleva un cambio radical en el sistema jurídico y una fuente de inseguridad para el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación). Recordamos, en este sentido, que el intercambio de conocimiento y cultura en la red es un motor económico importante para salir de la crisis como se ha demostrado ampliamente.
  4. Los mecanismos preventivos urgentes de los que dispone la ley y la judicatura son para proteger a toda ciudadanía frente a riesgos tan graves como los que afectan a la salud pública. El gobierno pretende utilizar estos mismos mecanismos de protección global para beneficiar intereses particulares frente a la ciudadanía. Además la normativa introducirá el concepto de «lucro indirecto», es decir: a mí me pueden cerrar el blog porque «promocionó» a uno que «promociona» a otro que vincula a un tercero que hace negocios presuntamente ilícitos.
  5. Recordamos que la propiedad intelectual no es un derecho fundamental contrariamente a las declaraciones del Ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Lo que es un derecho fundamental es el derecho a la producción literaria y artística.
  6. De acuerdo con las declaraciones de la Ministra de Cultura, esta disposición se utilizará exclusivamente para cerrar 200 webs que presuntamente están atentando contra los derechos de autor. Entendemos que si éste es el objetivo de la disposición, no es necesaria, ya que con la legislación actual existen procedimientos que permiten actuar contra webs, incluso con medidas cautelares, cuando presuntamente se esté incumpliendo la legalidad. Por lo que no queda sino recelar de las verdaderas intenciones que la motivan ya que lo único que añade a la legislación actual es el hecho de dejar la ciudadanía en una situación de grave indefensión jurídica en el entorno digital.
  7. Finalmente consideramos que la propuesta del gobierno no sólo es un despilfarro de recursos sino que será absolutamente ineficaz en sus presuntos propósitos y deja patente la absoluta incapacidad por parte del ejecutivo de entender los tiempos y motores de la Era Digital.
La disposición es una concesión más a la vieja industria del entretenimiento en detrimento de los derechos fundamentales de la ciudadanía en la era digital.
La ciudadanía no puede permitir de ninguna manera que sigan los intentos de vulnerar derechos fundamentales de las personas, sin la debida tutela judicial efectiva, para proteger derechos de menor rango como la propiedad intelectual. Dicha circunstancia ya fue aclarada con el dictado de inconstitucionalidad de la ley Corcuera (o «ley de la patada en la puerta»). El Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, respaldado por más de 200.000 personas, ya avanzó la reacción y demandas de la ciudadanía antes la perspectiva inaceptable del gobierno.
Para impulsar un definitivo cambio de rumbo y coordinar una respuesta conjunta, el 9 de enero se ha constituido la Red SOStenible, una plataforma representativa de todos los sectores sociedad civil afectados. El objetivo es iniciar una ofensiva para garantizar una regulación del entorno digital que permita expresar todo el potencial de la Red y de la creación cultural respetando las libertades fundamentales.
En este sentido, reconocemos como referencia para el desarrollo de la era digital, la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, un documento de síntesis elaborado por más de cien expertos de 20 países que recoge los principios legales fundamentales que deben inspirar este nuevo horizonte.
En particular, consideramos que en estos momentos es especialmente urgentes la implementación por parte de gobiernos e instituciones competentes, de los siguientes aspectos recogidos en la Carta:
  1. Los artistas como todos los trabajadores tienen que poder vivir de su trabajo (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo B. «Estímulo de la creatividad y la innovación», de la Carta);
  2. La sociedad necesita para su desarrollo de una red abierta y libre (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo D, «Acceso a las infraestructuras tecnológicas», de la Carta);
  3. El derecho a cita y el derecho a compartir tienen que ser potenciado y no limitado como fundamento de toda posibilidad de información y constitutivo de todo conocimiento (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo A, «Derechos en un contexto digital», de la Carta);
  4. La ciudadanía debe poder disfrutar libremente de los derechos exclusivos de los bienes públicos que se pagan con su dinero, con el dinero publico (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo C, «Conocimiento común y dominio público», de la Carta);
  5. Consideramos necesaria una reforma en profundidad del sistema de las entidades de gestión y la abolición del canon digital (referencia punto 2 «Demandas legales«, párrafo B, «Estímulo de la creatividad y la innovación», de la Carta).
Por todo ello hoy se inicia la campaña Internet no será otra tele y se llevarán a cabo diversas acciones ciudadanas durante todo el periodo de la presidencia española de la UE.
Consideramos particularmente importantes en el calendario de la presidencia de turno española el II Congreso de Economía de la Cultura (29 y 30 de marzo en Barcelona), Reunión Informal de ministros de Cultura (30 y 31 de marzo en Barcelona) y la reunión de ministros de Telecomunicaciones (18 a 20 de abril en Granada).
La Red tiene previsto reunirse con representantes nacionales e internacionales de partidos políticos, representantes de la cultura y delegaciones diplomáticas.
Firmado: Red SOStenible. La Red SOStenible somos todos. Si quieres adherirte a este texto, cópialo, bloguéalo, difúndelo.