lunes, 29 de junio de 2009

¡Transformaos y avanzad!

Las autoridades sanitarias advierten que este artículo contiene una dosis de frikismo por encima de lo normal. Dicho esto...sólo puedo confesar que estoy encantado de las adaptaciones que se han hecho de una de mis series favoritas de mi infancia, de esas con las que disfrutaba como un enano cuando lo era. Estoy hablando, lógicamente de "Transformers".

Al abrigo del genio (cuando quiere) Steven Spielberg en la producción y Michael "FX" Bay en la dirección, se ha "transformado", nunca mejor dicho, una apasionante y vistosa serie de dibujos animados en dos películas cuyo altísimo nivel de entretenimiento es inversamente proporcional a la calidad interpretativa y guionística. Tanto "Transformers" como "Transformers: The revenge of The Fallen" constituyen un pirotécnico, nostálgico y colosal guiño a las legiones de niños de entonces y ahora que han tenido en Optimus Prime y compañía unos sensacionales compañeros de ensoñaciones. ¿Que el guión está cogido con pinzas? Sí, especialmente, en la segunda (lo del robot con bastón o el devastator con genitales de demolición vamos a dejarlo en un rincón...). ¿Que ninguno de los intérpretes estará nominado al Óscar por su desempeño en estos films? Obviamente. ¿Que todos los implicados en este par de películas consiguen hacer disfrutar durante horas al público sin ser pretenciosos? Indudablemente.

Ver películas de este tipo y magnitud demuestran que entretener es uno de los principales cometidos del cine y que no es algo fácil de conseguir (de memeces soporíferas están los videoclubs y las parrillas televisivas llenas).

Yo, como friki nostálgico e irreversible Peter Pan, no puedo ser parcial en este tema, máxime cuando estas adaptaciones atesoran más virtudes que defectos y tienen un robots tan bien hechos, unas canciones francamente animadas de Linkin Park (What I've done y New divide) y una chica que deja en pañales a cualquier efecto especial.

En definitiva, que después de ver películas como las de Transformers, lo primero que se me viene a la mente es decir aquello de ¡Autobots, transformaos y avanzad!

viernes, 26 de junio de 2009

Michael Jackson: Eclipse completo

Ha muerto Michael Jackson, uno de esos artistas cuyo nombre y canciones desafiarán siempre al tiempo y el espacio. Un mito, pero de los de verdad, no de esos que la mercadotecnia y el esnobismo musical nos empeñan en inocular entre papanatez y papanatez. Un tipo que pasó de cantar y bailar como si fuera de otro planeta a parecerlo realmente. Un ser humano que bordó la genialidad en lo musical y el esperpento en lo personal. El protagonista de videoclips y canciones tan memorables, alucinantes y alucinógenas como "Black or white" o "Thriller". Un tipo con un talento inigualable que no supo aplicar a su vida fuera de un escenario, en la que, año tras año, se empeñó en ahogarse en un sonrojante, mediático y estrambótico ridículo hasta que ha acabado por eclipsarse del todo. Genio, juguete roto, demente, artista...Rest in peace, Michael. Muere el esperpento. Vive la leyenda.

sábado, 6 de junio de 2009

Eeee...uuuuu...ropa

En vísperas de que decenas de millones de ciudadanos del Viejo Continente se queden en casa mientras otros pasan el rato votando, me he decidido a dejar constancia de qué es para mí la UE, Europa y la señora madre que parió a las instituciones de ellas derivadas.

¿Qué es la UE?
  • Un club de golf-os para gente muy exclusiva.
  • Un cementerio internacional de políticos paquidérmicos.
  • Un walhalla de políticos defenestrados.
  • Un escaparate para líderes ávidos de ego con vocación de pavos reales (por lo general, franceses).
  • Un picnic multilingüe de corbatas y fotos de familia.
  • Un onanismo mental de impotentes estadistas y políticos menopáusicos.
  • Una "performance" en la que los actores son su propia clac.
  • Una cornucopia que se inmola en un mar de dádivas y sanguijuelas.
  • Un sueño aborto del que nadie se atreve a despertar.
  • Un concierto cacofónico que queriendo sonar a vals de Strauss suena a ventosidad de Schuman.
  • Una moneda común y veintisiete egos dispares.
  • Un motivo de sorna y chanza para otras potencias mundiales.
  • Una religión de agnósticos.

¿Qué debería ser la UE?
Un parlamento que legisle, un tribunal que imponga la Ley, un gobierno que administre y ejecute, una única voz internacional, un ejército y una policía tan comunes como el euro, un compromiso honesto con altura de miras más allá del propio ombligo...y un millar de pequeños detalles que nadie quiere tener en cuenta.

¿Por qué pasa esto?
  • Porque, a diferencia de los históricamente jóvenes Estados Unidos, por poner un ejemplo, es muy difícil hablar de altruismo y compromisos comunes a naciones con siglos y siglos de historia íntima, personal e intransferible.
  • Porque en Europa, proverbialmente, lo que más hemos tenido en común han sido las disensiones, las grescas diplomáticas, las guerras, los imperios expansionistas y todo aquello que graba a fuego la desconfianza en el ADN de cada país. Nos hemos peleado tanto, contra tantos y con tantas permutas en el bando de "amigos" y "enemigos" que es casi imposible que confiemos en los demás y deseemos un bien común. "Si me va bien, a mí el resto plin". En definitiva, secularmente, hemos estado más de acuerdo en estar en desacuerdo que cualquier otra utopía.
  • Porque los políticos de cada país, y el nuestro es el mejor de todos los lamentables ejemplos, utilizan los comicios europeos como segundo round de los internos, como una fútil refriega en la que sacar a pasear el cacaculopedopís patrio, convirtiendo así a Europa en una excusa sin importancia.
  • Porque para los políticos, la abstención y el desinterés es un mal menor.
  • Porque vivimos en una época en la que ser político es una profesión interesada y no una vocación honesta.
Y entonces ¿qué hacemos mañana? Pues, si se es pragmático, quedarse en casa en franca rebeldía contra tanto cretino y golfo. Si se es borrego, acudir en masa a votar a quienes ha protagonizado una bochornosa campaña electoral. Si es honesto y europeísta, votar a partidos como UPD, que al menos tienen las cosas claras de cómo debería ser Europa y no faltan al respeto y la inteligencia de decenas de millones de ciudadanos.

lunes, 1 de junio de 2009

Los 39 escalones...y 1 traspié

Este sábado tuve la oportunidad de ver en el teatro la comedia "Los 39 escalones", adaptación paródica de la película homónima del gran Alfred Hitchcock, quien a su vez se basó en la novela de John Buchan. Descontando el curioso clima glacial que hacía en el interior del Teatro Maravillas, lo más interesante que se puede deducir es que es evidente que hoy en día se puede adaptar casi cualquier cosa (y no digamos ya parodiarla). Otra cosa distinta, pero no menos importante, es el tino con que lo hagas...o el acierto de quienes tienen que representarlo en escena, y ahí es donde me chirría ligeramente este pastiche que aspira a ser desternillante sin conseguirlo del todo.

Las desventuras del pobre e "inocente" Richard Hannay implicado a su pesar en una conspiración entre espías y demás gente indeseable son llevadas a escena de una forma más que inteligente y hábil en cuanto al uso del escenario se refiere, al utilizar brillantemente muy pocos elementos para emular decenas de ambientes y lugares distintos. Cantar distinto es la interpretación, en la que los mal llamados secundarios (Beatriz Rico, Gabino Diego y Diego Molero) dan sopa con honda en naturalidad, talento y desenfado al actor protagonista, Jorge de Juan, que ofrece una actuación irregular, desafinada, desentonada, deslucida o cualquier sinónimo que usted quiera emplear de una manera tan innegable que sólo puede ser atribuida al agotamiento, divismo, autocomplacencia o una mala dirección.

Si ya la historia en que se basa no es la más hilarante del mundo y pierde "alma" con el cambio paródico de la pantalla a las tablas, el hecho de que el eje principal de "Los 39 escalones" descanse sobre un Jorge de Juan francamente desacertado en su interpretación, la impresión o regusto que tuve al salir del teatro fue de que, poco o mucho, se había desperdiciado potencial. Algo que, paradójicamente, exhibió el menos conocido de los intérpretes y el más brillante en comicidad de aquella velada: el camaleónico Diego Molero. Éste y, como decía antes, el uso del mobiliario y los recursos escénicos son lo más interesante de esta "adaptación" que, aunque mejorable, no defrauda como pasatiempo...y es que, pese a todo, el teatro sigue siendo una opción formidable a la que dedicar el tiempo libre.

Delicioso cuento inmortal

Una fábula gótica del siglo XXI, un delicioso e inquietante cuento de hadas, una mágica y oscura historia de amor, un canto a lo diferente y los diferentes, una poesía de Bécquer vestida de Poe, una romántica historia de niños para adultos, un sobrio e íntimo ensayo sobre el amor a los amigos y la amistad de los amantes, sobre la pureza de los sentimientos como subversión, sobre el corazón como subterfugio, sobre el encuentro entre los excluidos...se podría describir de muchas formas esa pequeña gran joya cinematográfica llamada "Déjame entrar" (Låt den rätte komma in o Let the right one in, como prefieran).También podría empezar y acabar el artículo diciendo que es la película que más me ha gustado y más me ha emocionado y conmovido de cuantas he visto en mucho tiempo.

Bella, elegante, sobria, concisa, poética, pausada, sentida, armoniosa, inteligente, afinada, honesta, cuidada, modesta, interesante, conmovedora...muchos son los adjetivos que orbitan con todo merecimiento ante esta inolvidable producción dirigida por el "desconocido" sueco Tomas Alfredson y basada en la novela escrita por el también guionista de la cinta, John Ajvide Lindqvist. ¿Cuál es la trama? Para no desvelar mucho de la deliciosa película, basta decir que es la peculiar historia afectiva y de mutuo descubrimiento entre un tímido niño víctima de la marginación y el acoso escolar y una dulce y misteriosa niña de hábitos nocturnos y dieta hemoglobínica, todo ello ambientado en un suburbio de Estocolmo. Quien espere ver un sucedáneo de las majaderías videocliperas "crepusculares" o de la enésima chorrada gore a propósito del mito vampírico, se dará un batacazo de campeonato o una sorpresa más que agradable, según el caso. Esto es CINE, no una idiotez proyectada en pantalla grande.

Tan rica en la forma como en el fondo y con una habilidad para espabilar la cabeza y el corazón a partes iguales, "Déjame entrar" es, como tantas otras, una de esas películas que se cuela de soslayo y puntillas por la cartelera, pero que es un auténtico tesoro y deleite para quien tiene la suerte de verlas. Es de esa clase de films que convierten el hecho de ir al cine en un honor y un placer. ¿Por qué? Pues porque, dejando a un lado todo lo que no se puede explicar con palabras, desde el punto de vista técnico no se le puede poner ni un solo "pero". Empezando por las magistrales interpretaciones de los dos niños protagonistas (con más talento y naturalidad que muchos, muchísimos de los actores y actrices que se me vienen a la mente) y acabando por la espléndida e intimista banda sonora, todo en esta película está tan bien medido y plasmado, que uno sólo puede dedicarse al hedonismo cinéfilo.

Y sí, hubo momentos en que tuve la piel de gallina y los ojos lacrimosos, pero, ante obras de arte de este tipo, uno no puede ni debe contenerse. Y ahora, pare ya de leer y consulte urgentemente el cine más cercano donde proyecten "Déjame entrar"...por favor. Es por su bien.


Irónico título, mala película

Resulta chocante que una película que se llame "Good" sea tan mala, pero bueno, sorpresas te da la pantalla grande. Bajo una premisa más que interesante (cómo un intelectual y hombre de bien se va dejando integrar y seducir por la maquinaria nazi), "Good" ofrece al espectador una pura y dura traslación cinematográfica de una obra teatral (me juego el pescuezo a que es mejor y más interesante que lo parido en el celuloide) y he ahí el principal problema: El director Vicente Amorim hace un burdo pastiche de las escenas teatrales de tal (mala) forma que se salta de unas a otras como quien tiene un ataque de hipo, un tic o un complejo de canguro. Tal vez él y/o los perpetradores del guión (C.P.Taylor y John Wrathall) desconocen, olvidan u obvian que adaptar una obra significa contar lo mismo pero con un lenguaje y recursos diferentes. Vamos, que, por ejemplo, lo que en teatro se soluciona con una transición de silencio, música, cambio de luz o monólogo de uno de los protagonistas no lo puedes transformar en cine en un "y ahora pasamos directamente a esto otro", sin utilizar más recurso para indicar el cambio de lugar o tiempo que el de "¡Anda! ¡Ahora van vestidos diferentes!" o "¡Fíjate tú! ¡Antes estaban hablando en su casa y ahora no!". En definitiva, un despropósito tanto desde el punto de vista del montaje como del narrativo-argumental.

Y esto quizás lo habrían podido salvar los actores...si no estuvieran mal dirigidos. Sólo Jason Isaacs ofrece una interpretación creíble y con suficientes matices. El resto, empezando por el habitualmente formidable y aquí desaprovechadísimo Viggo Mortensen, ofrecen un repertorio de actuaciones planas, sin alma y que, en el mejor de los casos, se aferran a clichés y arquetipos que no maquillan lo que es una mala actuación. Parece que hubieran hecho esta película obligados por una hipoteca, pistola o deuda vital. Otro demérito para el casillero del director.

Pero, para terminar abochornado y con cierta sensación de tomadura de pelo en el paladar, falta el tiro de gracia: la prescindible, inexplicable, inexplicada y absurda inclusión de escenas en las que, sin venir a cuento, el protagonista John Halder (Viggo Mortensen) oye una suerte de música clásica u opereta interpretada por figurantes. Toma jeroma. Y si esto ya desconcierta durante buena parte del metraje, no te digo nada que sea precisamente una escena de éstas la que cierre la película...¡en un campo de concentración! Vamos, para asaltar la taquilla y exigir la devolución del importe de la entrada.

Quizás debería haber empezado esta crítica con una frase que se escuchó en el patio de butacas cuando los créditos liberaban del suplicio sufrido: "¡Vaya mierda!". En definitiva, "Good" es una pérdida de tiempo y dinero que me trajo a la memoria otra bochornosa adaptación cinematográfica, esta vez patria: "El lápiz del carpintero". En fin, el mejor destino para adaptaciones como éstas no es un una pantalla de cine, sino el fondo de un retrete.

FORLANzados a la Champions

Al final, tras un nudo en la garganta, dos dedos cruzados y tres litros de sudor nervioso, todo acabó bien. Lo de mi amado Atleti es como una tv-movie de suspense: un guión que recuerda a otros mejores, un reparto donde brilla por encima de medianías una estrella que no sabes muy bien qué pinta ahí y un noséqué que te hace quedarte hasta el final, a ver qué pasa. El caso es que estamos en Champions, hasta que nos larguen, ya sea en la ronda previa o en las sucesivas, pero oye, ahí estamos. ¿Y todo gracias a quién? A San Diego Forlán, rubio y apolíneo beato del balompié que ha desplazado a San Judas Tadeo como patrón de las causas perdidas, al menos, de las futbolísticas. Sin él, sin su entrega, su profesionalidad, su talento, su perseverancia, su honestidad, su valentía, su temeridad y sus magníficos goles, mi querido equipo rojiblanco habría comenzado hace varias semanas una competición interna de hara-kiris al grito de "¡Sálvese quien pueda!" mientras se hundía en la clasificación. Por tanto, se vaya o se quede vistiendo la camiseta de mis entretelas, Forlán se merece un monumento eterno en la memoria de todo buen aficionado atlético.

No en vano, él es el principal responsable de que hoy no me acuerde de la madre que alumbró al "mandao de los Gil" (uséase, el prepotente y cenizo Enrique Cerezo), a la mano que estremece la cuna (Miguel Ángel Gil), a Disparates Pitarch (que es a la dirección deportiva lo que las escopetas de feria a las armas de fuego), a Javier Aguirre (a quien es mejor que le vaya bonito lejos, muy lejos del Calderón) y a la santa compaña de ánimas en pena y sueldos en alza que gangrenan al Atlético (véase los extintos Maniche y Seitaridis o los extinguibles Luis García, Pablo, Banega, Maxi...). Si fuera por el nivel humano, intelectual y profesional de los directivos y el 70% de la plantilla, el Atleti merecería estar jugando en Segunda. Tiempo habrá de afilar cuchillos y tomar la Bastilla.

En cuanto a Abel Resino, pues, salvo porque se travistió del cobarde e insensato Aguirre la noche que menos debía (la del partido clave contra el Oporto en la Liga de Campeones), ha demostrado la diferencia entre saber lo que se quiere y lo que no, entre la valentía y la tibieza, entre la personalidad y la autocomplacencia, entre la sensatez y la tozudez, entre motivar a una plantilla o convertirla en una guerrilla de zombis, entre sentir un club y no sentirlo...En definitiva, entre él y Javier Aguirre. ¿Que sigue respondiendo al perfil de entrenador top manta? Pues claro, pero es pura coherencia: Ya la directiva, que es quien elige, tiene un nivel de chichinabo. Sea como fuere, bendita sea la hora que vino Abel o se marchó Aguirre.

¿Y qué pasa con Agüero? Que primero Torres y luego Forlán han demostrado que una cosa es ser muy bueno y otra es ser un crack idolatrable. Y el Kun, hasta que se centre o le dejen centrarse de una vez por todas, seguirá siendo un jugador muy bueno (como Simao) pero lejos todavía de lo que implican nombres como Kiko Narváez, "Cholo" Simeone, Fernando Torres o Diego Forlán.

Pero, como digo, hoy es momento de celebrar que el Atleti está a la altura de su afición y todo gracias al único crack verdadero: Diego Forlán. ¿Cuánto durará esto?...No empecemos a tocar las p...preguntas.

sábado, 23 de mayo de 2009

Sindivagos


 Ácratas, advenedizos, amorales, analfabetos, arribistas, asilvestrados, aviesos, bastos, bobos, brutos, cafres, caraduras, cenutrios, cretinos, estultos, gandules, golfos, groseros, haraganes, hipócritas, holgazanes, huevones, ignorantes, infames, jetas, lerdos, majaderos, mastuerzos, mentecatos, necios, perezosos, pillos, porfiados, rastreros, serviles, sinvergüenzas, tardos, tarugos, tercos, torpes, toscos, truhanes, tunantes, vagos, vándalos, viles, vividores, zánganos, zafios, zoquetes, zotes...

Se pueden criticar muchas cosas de los sindicatos (de los nuestros, vamos) como, por ejemplo, que no representan de verdad a los trabajadores ni def
ienden sus derechos, que son la falange verbenera del PSOE, los puercos falderos del desGobierno que está poniendo en órbita el paro; la turba que, con la que está cayendo, critica a quien menos debe (ya sea la UE, la CAM, los empresarios...); el constante palo en la rueda de la paz económica y social, una ofensa a la inteligencia y la honestidad laboral...pero lo que está fuera de toda duda es su contribución para el empleo de la riquísima lengua castellana a la hora de calificar, objetivamente y con el DRAE en la mano, ora su desempeño, ora sus integrantes. ¿Para algo tienen que servir, no?

lunes, 18 de mayo de 2009

Con estas palabras que no son mías sino tuyas

"¿Dónde empieza la niebla que te esconde? / Ignoro dónde. / ¿Cómo puedes andar con pies de plomo? / Ignoro cómo. / ¿Cuánto cuesta vencer a tu quebranto? / Ignoro cuánto. / Iba a cambiar seña por santo, / mas después de vivir lo que se sueña, / prefiero permutar santo por seña, / aunque no sepa dónde cómo o cuánto". Con estas palabras que no son mías sino tuyas y para ti. Con estos versos de los muchos que has escrito, maestro, poeta y mito, te despido desde el pesar rendido y el íntimo cariño.

De tu mano y de las de otros grandes aprendí por qué la poesía es un arte, la capacidad de las palabras para emocionarte, por qué un poema lo escribe uno en nombre de muchos, por qué la literatura es un diálogo de almas entre susurros, emociones en negro sobre blanco, sentimientos engarzados por la mano de unos privilegiados.

Con una larga vida tan sabia que se me antoja corta, con una tímida sensibilidad grandiosa en su sencillez, con unos poemas que serán para muchos las glosas de mil recuerdos, usted, Don Mario, imperfecto maestro de lo íntimamente cotidiano, nos ha regalado los ojos, conmovido los corazones y cerrado a cal y canto su recuerdo, a buen resguardo del olvido.

Hasta siempre, Benedetti.

jueves, 14 de mayo de 2009

La chusma se va de Copas

Final de la Copa del Rey: Athletic de Bilbao 1 - F.C.Barcelona 4. En términos estrictamente deportivos, el encuentro no tuvo mucha historia ya que los leones sólo pudieron atenazar a los prodigiosos culés hasta que les duró la gasolina y dejaron de correr a todas partes como si de ello dependiera su contrato. En términos extradeportivos, en cambio, tuvo su aquel. A saber:
  • Pita, piiiiita, gentucita: Mal que les pese a algunos cientos de cafres, el himno español, con o sin letra, representa a todo un país y a quienes lo han habitado, habitan y habitarán, sean cuales sean sus diferencias, con monarquía o sin ella. Así pues, silbar, pitar o afear acústicamente el himo de España no deja de ser una falta de respeto hacia varios millones de personas y una historia muy por encima de paletas pseudoideologías de baratillo regional. Lo ocurrido anoche en Mestalla, con dos aficiones ahogando el himno en su deleznable educación, sólo muestra a las claras cuánto daño hace la política, la educación y la propaganda de los lares vascongados y catalanes al sentido común, el respeto y la tolerencia. Un hecho que, por sí solo, ya es suficientemente grave como para encima remarcarlo con una estúpida, torpe y bananera decisión televisiva que ni evitó el bochorno ni consiguió maquillar la repugnante actuación de las aficiones del Athletic y el Barcelona.
  • Las ocurrencias de Laportarado: "Barça y Atheltic representan en sus países una fuerza social" . Olé tus cuyons, Laporta. Hace falta tenerlos bien puestos para soltar semejante giliflautez sin que te tiemble la voz, el pulso o el encéfalo. Yo no sé si este rollizo indepentista, que utiliza su club como plataforma para hacer parecer franquistas a CiU y ERC, sabe que una cosa es el deporte y otra la política, igual que una cosa es el agua y otra el aceite, una el culo y otra las témporas. Es irrisorio, irritante y despreciable que un sujeto aproveche uno de los mejores emblemas del "seny catalán" (ahí están Guardiola y Xavi, por citar dos modelos) para convertirlo en la "marca blanca" del independentismo catalán. Te cargaste los boixos, pero eres tan reprobable como ellos, amic. Yo, cuando escucho o leo salidas de tiesto como éstas, me acuerdo de una selecta nómina de bastardos de fulana que estarían mejor abonando el suelo o donando órganos (y no precisamente el cerebro). ¡Ay, Joan! ¡Lo bien que te sentaría una golpiza, una lobotomía o afeitarte con motosierra!
  • Eslabones perdidos: Una cosa es que físicamente seas un portento y tengas un "noséqué" que te asemeje a los primeros homínidos y otra comportarte como ellos. Tener una educación y ademanes de eslabón perdido no es lo más aconsejable cuando tienes la atención de cientos de cámaras y millones de espectadores. Pero a lo mejor alguien debería explicárselo a Touré YaYá, con el dialecto, dibujo, croquis o gesticulación oportunas. Los cortes de manga, a tu parentela y en tu casa, chalet o choza, majete. Cuando veo comportamientos como los de este espécimen (ahí están el desequilibrado Pepe, el cretino Henry, el imprevisible Etoo...) pienso en la cantidad de impagables extras que tenemos en la Liga Española para hacer de figurantes en un remake de "El planeta de los simios".
En resumen, un partido sin mucha chicha deportiva con varios bochornos para el recuerdo, pero seguro que muchos mentecatos y macacos estarán la mar de felices con ellos...¡Qué país!

miércoles, 13 de mayo de 2009

Rien ne va moins

No va menos, señores. Hagan el lelo. Ése es el mejor resumen que a servidor se le ocurre para el Debate del Estado de la Nación, que a la postre fue más una reyerta parlamentaria a propósito de la desastrosa situación económica que un debate sobre los muchos males y problemas que afectan a España (porque no sólo en economía vamos de nalgas: Ahí está la sima educativa, el cachondeo judicial, el despropósito cultural, etc, etc, etc.). Por eso, escribo este artículo desde la decepción. Y, como no me gusta exhibir en demasía mi frustración, haré de estas líneas una glosa breve y estrictamente personal de cuanto vi, escuché y leí en el No-Debate. Para ello, me centraré en tres puntos:
  • El Presidente: Demagogo, cínico, irresponsable, cobarde, sibilino, necio...éste es el hombre que okupa (sí, con k) La Moncloa, apoyado políticamente por una clac de anormales y electoralmente por unos cuantos millones de insensatos (en el mejor de los casos). Yo, a un individuo de esta ralea, sólo le puedo reconocer dos méritos: Seguir en el poder pese a él mismo y sus consecuencias, y tener esa portentosa habilidad para generar mascletás cosméticas que parecen lo que no son, son lo que muchos temen, y, sin embargo, consiguen lo que él quiere: que la masa, borreguil y mediatizada, asienta y olvide embelesada ante este apóstol de la inutilidad. Y fue precisamente un nueva mascletá cosmética la que organizó ayer en el Congreso con un discurso pretenciosamente demagógico y plagado de medidas vacuas. Fuegos de artificio, trucos de truhán, palabrería de trilero...se puede llamar de muchas formas. Para cualquier español con un mínimo de sensatez, cordura y memoria, lo del señor POE ayer debería ser argumento suficiente para declararse apátrida. Es de descojone que en el siglo XXI haya, en Europa, un país dirigido por un cretino de esta magnitud, pero ya se sabe que "Spain is different"...¡y tanto! Pues nada, a seguir disfrutando de este iluminado, que no es culpable de nada, que todo lo hace con la mejor intención y responsabilidad...
  • El Otro: Mal está que pierdas dos elecciones generales cuando tu rival es lo más próximo a un discapacitado intelectual con posibles, pero, que, en un Debate del Estado de la Nación, con una situación como la que hay, con buena parte de la ciudadanía con pensamientos magnicidas, con un batallón de argumentos, datos, hechos e ideas a favor, sólo seas capaz de avergonzar al Presidente del desGobierno con retórica tan lógica como facilona, ironías a la gallega, y un par de impropios deslices (aunque no exentos de verdad) barriobajeros que la patulea mediática filosocialista convertirá en titulares, pues...no dice mucho en tu favor. Podría haberlo ametrallado proponiendo medidas que, en el peor de los casos, serían mejores que las anunciadas por el cretino presidencial; podría haberlo apaleado ampliando la diana de sus críticas a eriales como la Educación, la Justicia, etc; podría haber desmontado, un por uno, las memeces paridas por la chistera de su oponente; podría haber hecho todo ello para demostrar, a propios y extraños, a creyentes y agnósticos, que es la mejor alternativa, pero...no lo hizo y el señor POE, que, como las cucarachas, tiene una supervivencia a prueba de debacles, se le escapó de rositas. Es como si, por poner un ejemplo, Mohamed Alí decidiera no tumbar a un sparring porque no le diera la gana. Incomprensible. Igual que lo fue entrar en un tipo de combate cuerpo a cuerpo en el que cualquier socialista, por genética y carnet, se desenvuelve mucho mejor que cualquier encorbatado popular. Duelos como los de ayer, de dimes y diretes, del "tú más", de "a mí qué me dices tú", de "caca-culo-pedo-pis", se prestan a que gane quien más tiene que perder, especialmente si tiene toda una cabellera de inútil pero ningún pelo de tonto y se llama "Pepeluí"...Así le va al líder del PP y así le va al partido que antaño votaba (y que volveré a votar una vez el gallego decida dar el paso a otro que no le importe masacrar dialéctica y políticamente a un completo majadero). Mariano, tú sigue disfrutando de los mastuerzos (y mastuerzas) que te dan coba y te dicen "Fetén" a todo lo que hagas, aunque no sea lo mejor que puedas y tengas que hacer. Total, peor es Zapatero y ahí le tienes, ¿no? Es que...
  • Lo mejor: Que en un debate de este tipo los mejores oradores, los más responsables y respetuosos (con sus votantes en particular y la ciudadanía en general) y los más brillantemente sensatos hayan sido un nacionalista catalán y la representante de un partido minoritario (que demuestra que lo importante es la calidad y no la cantidad), deja bien claro qué clase política tenemos...Las intervenciones de Josep Antoni Durán i Lleida y Rosa Díez son el único alivio que llevarse de recuerdo.
En definitiva, el No-Debate del Estado de la Nación fue, lamentablemente, más de lo mismo, es decir: nada, absolutamente nada.

martes, 12 de mayo de 2009

Píldoras anticrisis

Si alguien creía que con la crisis galopante cual caballo de Atila, los sindicatos haciendo lo que mejor saben (es decir, nada), los empresarios entonando el "Prietas las filas", la oPPosición haciendo equilibrios entre la inoperancia y la estulticia, la Justicia convertida en el Circo Nacional, la Policía persiguiendo su eficacia desaparecida y el paro convirtiéndose en una bestia de H.P. Lovecraft estaba todo perdido...se equivocaba. El Presidente del desGobierno, a la sazón descoordinador de todo lo que le pille a mano y desmano, el inefable señor POE, sabe muy bien qué hacer para solventar el crítico y laxante panorama patrio: Borrón y cuenta nueva.

La lástima es que lo de "borrón" se lo tome literalmente y, con tal de distraer la atención (y la indignación y el desasosiego y etc, etc), emborrone, mancille o enmierde aún más el paisaje con anuncios, medidas y desmanes que, cuando menos, constituyen una agradecida cortina de (nauseabundo) humo. Claro que, con el paso de los años, el inconmensurable cretino ha aprendido a dejar que sean otros los que le hagan trabajo sucio (que ríete tú de Hércules limpiando los establos de Augías). Para ponerse de ciemo hasta el hipotálamo ya están sus leales "freaks" (anteriormente conocidos como Ministros) de su WC (anteriormente conocido como Gabinete o Gobierno).

La última de estas maniobras antipesimismo, una cortina de humo con vocación de muro de Berlín ha sido el anuncio del libro dispendio (o despendole, por el descontrol) de la llamada "píldora del día después", pastilla postcoital o bálsamo de Fierabrás para las legiones de féminas que no quieren afrontar las consecuencias ora de su furor uterino "a pelo y sin frenos" ora de ataques de nervios que empiezan con un "¡Ups! ¿Adivina qué, cariño?". Medida proclamada al unísono por la Ministra de Sanidad (Mental, a este paso...), que lo mismo vale para un roto que para un desgarro, y la Ministra de desIgualdad, la irrisoria chavala a la que le vino grande un ministerio supuestamente creado para dejar a la mujer en el sitio que se merece, con dudosos resultados (siempre y cuando se estime que el lugar de la mujer no sea convertirse en objeto de chufa, mofa, burla, escarnio o vergüenza ajena). ¡Diga usted que sí! Eche usted un nuevo hueso con el que tener entretenidos a los cachorros de la oposición, los medios de comunicación y la opinión pública. Un poquito de polémica, una pizca de desvergüenza, un chorrito de irresponsabilidad y voilá: una tregua tan provisional como placentera. Así nadie se acordará de que está con el agua al cuello o sin un duro o sin empleo o sin futuro o sin ganas de vivir o sin todo ello a la vez. Y además, así nadie te podrá decir que las chicas dedican sus huchas a abortar (donde no hay semillita, no crecerá el problemita, pensarán) porque con la píldora, el abortar se va a acabar (cedo gratuitamente los derechos de este eslogan a cualquiera de las dos ministras para las campañas que estimen oportuno perpetrar). Si los máximos dirigentes de nuestro país no demuestran responsabilidad alguna...¿con qué autoridad cabría exigirse tal virtud a las bisoñas féminas? Que nuestras chicas, píldora en ristre, conviertan a las lumis de Montera en beatas ursulinas o troquen su ciclo menstrual en un perjudicial cha-cha-chá (les) da lo mismo. ¿Si la crisis le da dolor de cabeza al desGobierno? ¡Qué mejor que una píldora como aspirina!

Lo que más miedo y vergüenza da no es que el Ejecutivo no haga absolutamente nada no ya para solucionar, sino paliar los problemas que sufre la ciudadanía, sino los esfuerzos que emplea en desviar la atención con medidas discutibles en el mejor de los casos y desafortunadas en la mayoría. Así nos ha ido, así nos va y así nos irá...hasta que alguien invente la píldora antiestupidez.

martes, 31 de marzo de 2009

Jerónimo de Ayanz: Un olvidado portento de un siglo de oro

El navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont fue uno de los hombres más célebres en su época, el afamado Siglo de Oro. Hoy en día es un perfecto desconocido. Pero…¿qué pensarían si les dijera que estamos ante un hombre que inventó más ingenios en menos tiempo que Leonardo Da Vinci?

Corría el Año de Nuestro Señor de mil seiscientos dos. Aquella fresca jornada de marzo, las calles de Valladolid se vieron recorridas por una de las parejas más doctas de todo el Imperio español, los prestigiosos científicos Juan Arias de Loyola, cosmógrafo, y Julián Ferrofino, ingeniero y matemático. Los dos doctores tenían un cometido bien claro: atestiguar lo que a todas luces parecía algo sólo al alcance de la Providencia, la magia o el Diablo. No en vano, su informe llegaría hasta las reales manos del monarca Felipe III. Sus duchos pasos se detuvieron frente a un portal de la Calle de la Cadena, morada de aquel destinado a la gloria y el olvido. Transitando por sus estancias, vieron objetos y artilugios que jamás antes habían visto o tan siquiera leído: hornos de todo tipo, balanzas excepcionalmente precisas, máquinas capaces de realizar las operaciones más variadas, un curioso difusor de aire, un equipo de buceo…Una vivienda llena de asombros pertenecientes a un hombre no menos sorprendente: Jerónimo de Ayanz y Beaumont.

Un brillante oscurantismo

Antes de repasar los logros de este hoy ignoto portento, conviene contextualizar sus hazañas y, de paso, derribar algún que otro mito. Cuando se habla del Renacimiento español, a la mayoría de la gente se le viene a la mente las palabras “Contrarreforma”, “Oscurantismo” o la imagen de un país sumido en tinieblas y cánticos gregorianos. Ante esto, cabe hacerse la siguiente reflexión: ¿Podría un imperio como el español de aquellos siglos sostenerse sin un desarrollo científico y tecnológico parejo al de su expansión territorial, económica y militar?


De todos es sabido que Felipe II echó en 1558 un cerrojazo que, en el fondo, no era más que una aplicación práctica del aforismo “Al enemigo, ni agua”. No se trataba por tanto de no querer saber ni aprender ni evolucionar, sino de que los enemigos del Imperio (que básicamente era cualquier nación que no formara parte del mismo) no supieran ni emularan ni contrarrestaran los progresos que hacían de España una superpotencia y, en ese sentido, el desarrollo científico tenía mucho que decir. Como muy bien han apuntado, un país que dominaba medio mundo, tenía que ofrecer constantemente respuestas técnicas a desafíos concretos. En ese sentido, las obras del protagonista de este artículo habrían sido imposibles si nuestro Siglo de Oro no hubiera tenido un desarrollo científico mucho más notable del que tradicionalmente se supone.


Sangre azul, fama dorada
El segundo hijo varón de los nobles Carlos de Ayanz y Catalina de Beaumont nació en el Señorío de Guenduláin (Navarra) en 1553. Descendientes de los reyes navarros, los Ayanz Beaumont recibieron una excelente formación, cuyo mejor exponente fue Jerónimo. Una educación rica en todos los sentidos y que con el paso de los años le convirtió en un hombre propio del Renacimiento por sus polifacéticas habilidades: militar, cosmógrafo, pintor, músico, matemático, arquitecto…Jerónimo de Ayanz no tardó en brillar con luz propia: Con catorce primaveras, abandonó el hogar para servir en la Corte como paje de un amigo de la familia: el rey Felipe II. Allí, en tierras madrileñas, el joven completaría su excepcional aprendizaje de la mano de los grandes científicos e ingenieros que orbitaban en torno a la capital del Imperio, de una forma tal que causaría ora el asombro, ora la envidia de sus mentores.

Sin embargo, pronto
sus méritos intelectuales se verían igualados por su extraordinaria fortaleza física, que le convertirían en una suerte de Supermán patrio, capaz de domeñar manualmente objetos de hierro (rejas, lanzas, herraduras…) como quien juega con barro. No en vano, escritores como Baltasar Gracián o Lope de Vega, se hicieron eco de la titánica fama de este Heracles español. Fue precisamente el Fénix de los Ingenios quien dejó constancia para la posteridad de otra de las facetas donde destacaría Ayanz: la militar, iniciada a los 21 años y en la que deslumbró en las campañas en Flandes. Lope por ello le dedicaría póstumamente unos versos en su comedia Lo que pasa en una tarde: "Tú sola peregrina no te humillas / ¡oh Muerte! A don Jerónimo de Ayanza (…) / Flandes te diga en campo, en muro, en villas / cuál español tan alta fama alcanza. / Luchar con él es vana confianza / que hará de tu guadaña lechuguillas".


Y no fueron sólo los literatos quienes laurearon a este valiente coloso. El propio rey Felipe II impulsó la ordenación de Jerónimo de Ayanz como caballero de la orden militar de Calatrava, recibiendo el hábito a la edad de 26 años. Mas el conocido como “caballero de las prodigiosas fuerzas” no tardaría en deslumbrar a la sociedad con su mejor don: la inventiva.


Un inventor bien considerado
No es de extrañar que un hombre tan inteligente, valiente y bien relacionado tuviera una gran reputación en los círculos cercanos al poder, algo que se tradujo en la gran cantidad de cargos y títulos que le concedieron a lo largo de su vida tales como el de Comendador, Regidor, Gobernador o Administrador General de las minas (cerca de 550) del Reino español, desempeño este último en el que fue nombrado en 1587 y que espoleó el formidable ingenio de Jerónimo de Ayanz, resolviendo algunos serios problemas que afectaban a una de las grandes fuentes de riqueza del Imperio.

Fue esta extraordinaria y pragmática capacidad de inventiva la que consagraría al portento navarro. Como dato curioso, hay que señalar que la mayoría de las invenciones fueron desarrolladas por Ayanz entre 1598 y 1602, contabilizándose un total de 48, tal y como reconocía el “privilegio de invención” (equivalente a nuestra moderna concesión de patentes) del 1 de septiembre de 1606, firmado por Felipe III. Esta fecundidad creativa no es baladí, pues, en proporción, supera a la del gran genio renacentista Leonardo Da Vinci.

Los prodigios patentados de Jerónimo de Ayanz se pueden catalogar en las siguientes cuatro categorías:
  • Explotación minera: Como demostró en la desahuciada mina de Guadalcanal (Sevilla), solventó obstáculos que amenazaban con paralizar esa vital fuente de ingresos. Ideó y construyó un sifón con intercambiador que permitió el desagüe de las minas inundadas (aplicando el primer principio de la termodinámica, definido un siglo después), un generador de “aire acondicionado” empleando el vapor (casi 90 años antes de que Thomas Savery patentara otra máquina de vapor) para limpiar el viciado aire de las galerías, nuevos sistemas de extracción mecánicos, molinillos, hornos perfeccionados, balanzas capaces de discernir pesos de hasta menos de un gramo...
  • Náutica: Construyó la “barca submarina”, primer precedente del submarino; elaboró un informe sobre la aguja de marear (brújula), estableciendo la declinación magnética; fabricó una bomba para desaguar barcos; creó una máquina capaz de proporcionar agua potable a partir de agua marina (utilísima para los viajes a las Américas); y la que es quizás una de sus creaciones más famosas: una escafandra operativa, cuyo funcionamiento demostró exitosamente el 2 de agosto de 1602 en el vallisoletano río Pisuerga permaneciendo el buzo cerca de una hora a tres metros bajo el agua ante la mirada de Felipe III y su séquito.
  • Agricultura: Fabricó piedras de moler de forma cónica y molinillos de rodillos metálicos; aportó la orientación automática y el tornillo helicoidal a los molinos de viento; mejoró las bombas de riego; planteó la estructura de forma de arco para las presas de los embalses...
  • Otros campos: Creó un mecanismo de transformación del movimiento que habilitaba la medición del denominado “par motor o eficiencia técnica.
Un hombre de ciencia y conciencia
Esas son sólo algunas de las invenciones creadas y probadas por un hombre que falleció en 1613 en Madrid, tras haber puesto todo su talento al servicio de una actitud extraordinariamente pragmática, ofreciendo soluciones artificiales a problemas reales, un individuo que usó un conjunto de teorías y de técnicas en pos del aprovechamiento práctico del conocimiento científico (Definición de "tecnología" según el DRAE), un innovador que dormiría en un olvido sólo quebrado por el Diccionario Histórico General de la Ciencia Moderna de 1983 y el formidable estudio del catedrático de la Universidad Politécnica de Valladolid, Nicolás García Tapia. En definitiva, una persona que hoy llamaríamos “tecnólogo” y en el Siglo de Oro denominaban como “hombre de práctica y experiencia, de ciencia y conciencia”.

jueves, 19 de marzo de 2009

12 reflexiones en blanco para 1 crónica negra

Estas semanas España ha vuelto a supurar la hiel de su proverbial crónica negra, ésa que es burda, sanguinolenta, brutal, sucia, zafia y con un alto grado de indecencia; muy nuestra. Tras Puerto Hurraco, Alcácer, Leganés, Mijas y Huelva, el fatal tren del asesinato con denominación de origen ha hecho parada en Sevilla. Efectivamente, hablo del trágico y lamentable caso de Marta del Castillo. Como es un suceso que, ya sea por interés informativo o por amarillismo carroñero, está ampliamente difundido y es conocido por todos, me limitaré sólo a expresar unas reflexiones o dudas, cuya respuesta dejo a merced de quien esto lee:

  1. ¿Por qué la Policía se empeña en hacer más verosímiles las andanzas de Mortadelo y Filemón que sus pesquisas en este caso?
  2. ¿La aspiración de los encargados de las diligencias policiales es emular a "Los hombres de Paco"? ¿"Loca Academia de Policía" es la película de referencia para algunos uniformados patrios?
  3. ¿Pueden vacilar de semejante e infame forma unos chavales a unos profesionales supuestamente entrenados (porque a la vista está que "preparados" no) para hacer frente a criminales y situaciones mucho más adversas que la de cuatro niñatos homicidas?
  4. ¿Saldrán, para variar, a poner paños calientes en pro de esos pequeños asesinos ciertos psicólogos, pedagogos y demás apóstoles de la reinserción baldía, adalides de la educación inútil y evangelistas de la gilipollez supina? ¿Cuánto ganan esos majaderos por cada idiotez que dicen?
  5. ¿Volverá el juez de turno a dar la razón al vocablo "fallo" para referirse al dictamen de la inJusticia?
  6. ¿Qué es mayor en este caso: el horror de lo investigado, el despropósito de los investigadores, el dolor de la familia, la desvergüenza de los asesinos, la atónita indignación ciudadana?
  7. ¿Por qué a nadie de los directamente implicados en la resolución de este suceso se le cae la cara de vergüenza?
  8. ¿Por qué no es la primera vez ni la última que unas diligencias son tan desastrosas?
  9. ¿Por qué no se implanta de una puñetera vez el cumplimiento íntegro de las penas, la cadena perpetua o la pena capital? Así, desalmados como quien ha asesinado a Marta del Castillo tendrían un justo (en todos los sentidos) final.
  10. ¿Por qué en este puñetero país lo más habitual es que ni los jueces impartan verdadera justicia ni los policías den seguridad?
  11. ¿Sería una solución para este sindiós que los próximos padres desprovistos de hija fueran policías, jueces, políticos, ministros y demás gente que ve el toro desde la barrera?
  12. ¿Habría pasado esto en un país donde se afrontan los crímenes con más seriedad, rigor y profesionalidad; donde prefieren "pasarse" por exceso y no por defecto?

En fin. Que cada cual que piense lo que quiera. Yo sé muy bien mis respuestas a estas doce cuestiones. Por lo demás, vaya desde aquí mi abrazo a la familia de Marta y mi más sincero pésame, por el asesinato de su hija y por la investigación que se está haciendo del mismo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

11n Memoriam

Cinco años de ecos inmortales, de sombras de hollín, de recuerdos amargos, de lágrimas de tinta negra, de imágenes forjadas a fuego en la sangre, de Historia quebrada y vidas partidas.
Cinco años de un silencio roto por sirenas y llanto, de una ciudad enlutada en ceniza y vello erizado.
Cinco años de una atrocidad sin más culpables que los asesinos ni más motivos que los de sojuzgar la democracia de un país libre.
Cinco años de ausencias.
Cinco años a cinco segundos del corazón.
Cinco años de decenas de inocentes asesinados a quienes millones que no estamos dispuestos a olvidar.

domingo, 8 de marzo de 2009

Simplemente Watchmen

Anoche vi la traslación cinematográfica del que quizás es el mejor cómic que se ha publicado jamás: Watchmen. Antes de proseguir, habría que recordar que adaptar al celuloide cualquier obra literaria o gráfica siempre es una labor ardua por lo complicado que es mantener la esencia de su trama, el espíritu de sus personajes, el aspecto "visual" de ese mundo ficcional, etc. Si hablamos de obras maestras, la adaptación se transforma en una tarea titánica y heroica. Hacerlo fiel y brillantemente, respetando tanto al original como a sus seguidores, algo casi imposible. Watchmen es un estupendo ejemplo de que una magnífica obra (novela gráfica, en este caso) se puede trasladar al cine de una forma que si bien no iguala la sublime excelencia del original, sí se le acerca mucho (pero mucho, mucho).

El nuevo film de Zack Snyder (director de las espectaculares e interesantes "300", otra adaptación de cómic, por cierto, y "Amanecer de los Muertos") es, como película, entretenida e interesante, y, como adaptación de la mítica e insuperable obra de Alan Moore y Dave Gibbons, un gran, respetuoso y fidelísimo homenaje. Habrá quien diga que adaptar un cómic es algo fácil, puesto que el storyboard ya lo tienes hecho, pero a quienes piensen así, yo les pregunto por qué durante décadas muchos expertos consideraron imposible adaptar cinematográficamente las aventuras de este peculiar y dramático grupo de (súper)héroes. Por otra parte, habrá quien piense que convertir a cine un cómic o novela gráfica es algo excéntrico, irreverente, perverso y difícil; y a quienes eso crean, simplemente les remito a ver magníficas adaptaciones como los Batman de Chris Nolan, el primer Spiderman de Sam Raimi, el Iron Man de Jon Favreau, el V de Vendetta de James McTeigue, la Sin City de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino, o la gesta de los 300, del propio Zack Snyder. En resumen, que, como muchas otras cosas en la vida, hacer una brillante adaptación al cine es sólo cuestión de cuatro cosas: dinero, paciencia, talento y respeto.El "Watchmen" de Z.Snyder es una película de la que Alan Moore debería sentirse muy orgulloso (si no fuera tan "especialito" y díscolo) y ante la que cualquier fan de la novela gráfica original (entre los que me incluyo) debería quitarse el sombrero y reverenciarlo. Si "From Hell" y "La Liga de los hombres extraordinarios" se quedaban bastante por debajo de la obra matriz y "V de Vendetta" era la mejor adaptación hasta la fecha de una obra de Moore, este honor pasó desde el viernes 6 de marzo a "Watchmen". Quien haya disfrutado leyendo y releyendo el cómic, rumiando cada viñeta, meditando ciertos diálogos y cerrando la novela gráfica original pensando que ha leído la mejor combinación de texto y dibujo que ha caído y caerá en sus manos, disfrutará de la película de Zack Snyder. ¿Que hay algunas mínimas divergencias respecto a la obra de Moore y Gibbons? Pues sí, pero, a mi entender muy razonables y que no perjudican en absoluto ni a la película ni al cómic. Son, en definitiva, nimias licencias que el director se permite para construir un sentido, verosímil, fielmente especular y honesto homenaje al Watchmen que todo el mundo debería haber leído. Sólo con fijarnos en el extenso metraje del film ya nos damos cuenta de que el director ha intentado trasladar la inmensa mayoría de cuanto contiene la totémica y monumental obra original (quienes echen de menos las aventuras de cierto siniestro navío, sólo les queda esperar al DVD...). Por lo demás, el único "pero" que le puedo poner a la película es que la elección de ciertas canciones en algunos casos me parece chirriante. Pero nada más.

En cuanto a la película y el cómic, sólo decir que muestra un mundo que pudo ser el nuestro, con unos vicios y virtudes que sí son los nuestros, y con unos héroes dramáticamente humanos que superan la apatía y cobardía media para intentar hacer un mundo mejor, cada uno desde un particularísimo punto de vista. Si a esto se le añade que, latiendo bajo las peripecias de los Watchmen, Moore reflexiona sobre interesantes cuestiones políticas, sociales y psicológicas con una contundencia y sutileza magníficas, nos hallamos ante una obra y un film altamente recomendables.
Por último, sólo me queda revelar y destacar a mi personaje favorito tanto en la obra de Moore y Gibbons como en la película de Snyder: Rorschach, antihéroe inolvidable, sociópata y psicópata que combate el Mal (y todos los vicios y depravaciones que bullen en su nausebunda estela) con una convicción y contundencia tan políticamente incorrecta como necesaria en la ficción y fuera de ella; el único de todos los Watchmen que no acalla su conciencia, el único que se mantiene suicidamente íntegro y letalmente honesto hasta el final, el único que respeta de verdad los ideales que otros dejaron de preservar. No en vano, aun siendo desagradable, sádico y huraño, Rorschach es el verdadero triunfador del épico drama que Moore y Snyder nos han regalado por vías diferentes. Basta con esperar a la última viñeta/escena de "Watchmen", esa magistral novela gráfica, esa fantástica película.

domingo, 15 de febrero de 2009

Cerca del Cielo

Me gustaría que fuera mentira. Me gustaría mucho. Un error, un equívoco, un mal sueño. Eso es lo que debería de ser y nada más. Me gustaría no tener que escribirte estas líneas. Me gustaría mucho recordar el sábado 14 de febrero de 2009 por otros motivos.

Vital, optimista, altruista, generoso, cariñoso, divertido, bondadoso, deportista, agradable, educado, tierno, espontáneo, participativo, humilde, entusiasta, apasionado, sano, tenaz...tenías todas las virtudes necesarias para ser un magnífico compañero, un buen trabajador, un gran deportista, un excepcional hijo y hermano, un inolvidable amigo y una extraordinaria persona. Y eso, por suerte, lo tenía todo el mundo claro ya desde el colegio.

Sería un mentiroso si dijera que en estos últimos años habíamos mantenido el contacto de otrora. No, no es así. Ambos sabemos el porqué. Lo que quizás no supieras es que, en todo este tiempo, no he olvidado a la persona junto a la cual empecé a aprender la verdadera dimensión de la palabra "Amistad", a ese peculiar y entrañable chico que me brindó muchos de los mejores recuerdos de mi adolescencia, al nombre que por encima de las alegrías o los enfados, la cercanía o el distanciamiento, siempre estuvo y estará presente en mi cabeza y mi corazón como uno de los mejores amigos que he tenido. Pocas, muy pocas personas pueden conseguir que todo el mundo que las recuerde lo haga con una sonrisa en los labios; claro que hablarte de cosas difíciles o imposibles siempre fue algo ridículo porque para ti, que tenías una tenacidad sólo igualable a tu idealismo, superar cualquier reto era sólo cuestión de tiempo. Sí, hay que reconocer que eras bastante cabezota para cumplir tus sueños. Y creo que, poner de acuerdo a tanta gente para recordarte con tanto cariño, es la última meta que has cruzado, campeón.

Has vivido intensamente, te has sentido vivo y has hecho sentirse vivos a todos tus seres queridos; has sido una llamarada de vida que el viento ha apagado antes de tiempo. Recordar a gente como tú es repasar lecciones de humanidad y comprender un poco mejor en qué consiste esto de vivir. Tu vida ha sido el mejor regalo que nos podías hacer y, como siempre, lo hiciste sin intereses ni dobleces, directamente desde el corazón. Creo que te has pasado de generoso porque has tenido un corazón demasiado grande y una vida demasiado corta.

Siempre he pensado que tú no eras de este mundo. Quizás fueras un ángel. Quizás por eso has muerto tan cerca del Cielo. Descansa en paz, José, descansa...¡Ah! Y una cosa más: Gracias, muchas, muchísimas gracias, por todo.

En memoria de José Arcones Hermida (1980-2009)

domingo, 8 de febrero de 2009

El cine es arte. Para muestra...un Button

Anoche fui al cine, pero no vi una película. Vi una obra de arte. Vi "El curioso caso de Benjamin Button". Brillante y conmovedora en el fondo, impecable y prodigiosa en las formas, el film que disfruté durante más de dos horas es un ejemplo del motivo por el que el Cine, con mayúsculas, no debe sonrojarse cuando se le considera el séptimo arte. Sublimando el relato corto del gran Scott Fitzgerald en el que está basada, la increíble y enternecedora peripecia vital que David Fincher plasma con una maestría muy difícilmente repetible es una película que, más que resumirse, merece la pena ver, sentir, degustar, recordar. Y, por lo general, cuando alguien alumbra una película así, lo normal es que le lluevan merecidamente galardones y nominaciones a premios. Ahí están las trece candidaturas con las que la han condecorado de cara a la próxima gala de los Óscar. Quizás por los mismos motivos por los cuales la sala donde anoche vi la película estalló en aplausos al terminar la proyección.

De modo vulgar, podría decirse que esta maravillosa película cuenta la historia de un adorable hombre desde que nace con todos los achaques externos de un vetusto anciano hasta que...va madurando en juventud. Y hasta ahí resumiré. Pero es que, gracias a esa magia que sólo el buen cine tiene, "El curioso caso de Benjamin Button" es más, muchísimo más que eso. Es un apasionante y apasionado viaje de la vida a la muerte y todas las miles de sensaciones y sentimientos que hay en medio, una deliciosa historia con regusto a mágico cuento, una memorable moraleja sobre vivir y la Vida, un conmovedor vaivén entre la risa y la lágrima, entre las imágenes que quedarán para siempre y la frase que resuena en tu conciencia en el eco de muchos años. Todo eso y mucho más es este espléndido film.
Y entre el "mucho más" hay que destacar el magnífico maquillaje, los prodigiosos y sutiles efectos especiales, la agradable banda sonora, la acertada dirección artística y el parejo diseño de vestuario, el estupendo guión de Eric Roth...y la actuación inmejorable (y casi me atrevería a decir que inigualable) de un magnífico reparto coronado por un convincente Brad Pitt y una soberbia Cate Blanchett. Todo esto, junto, en una misma película, es arte. Ni más, ni menos.

La vida de Benjamin Button, paralela al devenir de los Estados Unidos, es una odisea de descubrimiento de todas aquellas cosas que hacen que vivir merezca la pena y, como buena odisea, está trufada de peculiares y geniales personajes más o menos fugaces que sumados a la tiernamente estrafalaria idiosincrasia de Benjamin dotan al conjunto de un halo mítico y mágico que habla directamente al corazón del ser humano. Ciertamente, cualquiera que sea seguidor o fan del genio Tim Burton, como es mi caso, podrá ver en esta película algunas similitudes con las señas timburtonianas: una atmósfera verosímilmente fantástica, unos personajes tan sencillos y estrambóticos como inolvidables, regusto a cuento con una moraleja para todas las edades, un imaginario visual apabullante...Pero, no nos engañemos: Lo que ha hecho David Fincher, maestro a partir de ahora, es algo tan maravillosamente único que casi es difícil que se repita.

Acabo ya el artículo, porque prefiero que, en vez de seguir leyendo, quien haya llegado hasta aquí vaya camino de la sala más próxima donde proyecten "El Curioso Caso de Benjamin Button", esa maravillosa anomalía que no es otra cosa que magia y arte. Lego dos frases del film, para que, quien quiera, las piense antes, durante y después de esta preicosa película: "Nunca es demasiado tarde o pronto para ser quien queremos ser", "La vida no se mide en minutos, se mide en momentos".