lunes, 1 de octubre de 2007

Una obra de narices

De allende los Pirineos, ha llegado a Madrid uno de los narigudos más famosos (con permiso de Góngora) de toda la literatura universal: Cyrano de Bergerac. Hospedado en el incomparable Teatro Español, este poeta guasón y espadachín pendenciero, no tiene más intención que la de estoquear mortalmente el aburrimiento de quienes quieran pasar un agradable rato gracias a la celebérrima obra de Edmond Rostand. Enrolado en el entrañable ejército de antihéroes literarios comandado por nuestro Alonso Quijano, Cyrano de Bergerac nos transporta ese mundo de espada ágil y amor en verso que inmortalizó para siempre otro icono patrio apellidado Tenorio. Mas, a diferencia de éste, Cyrano nos muestra, en clave de elegante comedia, el eterno y siempre interesante conflicto entre el amor físico y el espiritual, entre la belleza exterior y la interior, entre el apuesto cadete Cristian y el narigón de Bergerac. ¿Quién triunfa? Pues, a costa de mantener el secreto, diré que el espectador, porque disfruta de dos horas de excelente teatro.

Bajo la acertada dirección de John Strasberg, (hijo del mítico fundador del Actor's Studio), la obra vuelve al teatro que ya pisó en su estreno en 1899, en esta ocasión, con José Pedro Carrión como alma máter y alter ego de Cyrano de Bergerac. ¡Menudo gran actor! Su pequeña figura destila una soberbia interpretación, tan brillante como entrañable, que vale por sí sola el coste de la entrada. En cuanto al resto del reparto, lo mejor que se puede decir es que son dignísimos camaradas de este Cyrano, destacando especialmente las sensacionales y divertidas actuaciones de Lucía Quintana y Cristóbal Suárez como Roxana y Cristian. Por lo demás, amén del extraordinario vestuario, el montaje cuenta con una escenografía sencilla pero utilísima y preciosa que, junto a la iluminación y la música, compone un marco más que adecuado para disfrutar de las desventuras de la nariz más famosa del teatro francés. Todas estas virtudes abruman y solapan el único defecto que tiene esta obra y es la irregularidad que muestra en la sucesión de escenas, alternándose unas francamente geniales (como por ejemplo la exposición del propio Cyrano sobre los distintos modos de criticar su apéndice nasal o la mítica escena nocturna bajo el balcón)con otras de olvido fácil, pese al estupendo buen hacer de los actores.



En definitiva, "Cyrano de Bergerac" es un "clásico" que se parece a los "clásicos", con un personaje tan peculiar como entrañable y universal que ofrece teatro de calidad y un mensaje esencial en esta época de metrosexuales y barbies de quirófano. En resumen: ¡Una obra de narices!

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Da Vinci, el becario

Hace muy poco he leído en un blog un curioso artículo que cuestiona la "condena al mileurismo" de los estudiantes sobresalientes planteada por El País en otro artículo. Aunque creo que el tema es francamente interesante e importante, pienso que al autor yerra el tiro a la hora de buscar causas y soluciones. Por ello, porque hablo con conocimiento de causa, me permitiré la osadía o lujo de reorientarle.

El responsable del blog sostiene que el titular del citado diario ("Sobresalientes condenados al mileurismo") es muy desafortunado y se pregunta "¿Condenados? ¿Quién les condena? ¿Es una sentencia inapelable, irremisible? Si lo fuera, y se aplicara incluso a nuestros mejores titulados, me parecería un negro presagio.Pero, si no lo es, un titular alarmista como éste, en un diario como éste, hace un flaco servicio a la causa de la sociedad del conocimiento". Discrepo. Ni me parece desafortunado ni me parece alarmista. Actualmente, una gran cantidad de jóvenes (para que luego no digan que generalizo ni "totalizo") trabajan en lo que pueden, con la esperanza de poder trabajar algún día en lo que les gusta o en aquello para lo cual estudiaron. Así de sencillo. ¿Causas de esta afirmación tan rotunda? Sigan leyendo:
  • La jungla laboral: Trabajar contra todos los elementos. En este apartado, hay que distinguir tres factores muy importantes: 1) Bueno, bonito y barato.Las empresas hacen un uso conscientemente abusivo de las políticas de becas y/o contratos temporales, en connivencia con la negligencia o pasividad de las Universidades y las ETTs, respectivamente. Tener mano de obra muy cualificada a precio de saldo es algo que, ilegalidades y abusos aparte, es algo muy rentable económicamente. Y en las empresas, especialmente en las grandes, hace tiempo que importan más los números y las cuentas que las personas. Además, dada la miríada de demandantes de trabajo, encontrar "repuestos" es algo tremendamente fácil. 2) El juego de la silla. Paradójicamente, es más fácil encontrar un trabajador que un puesto de trabajo. Por necesidad y/o desesperación, son decenas, cuando no cientos, las personas que optan a un mismo puesto de trabajo, sea cual sea. Con una competencia tan desorbitada, el CV y la entrevista personal han perdido su decisiva influencia y ya lo único que prima de verdad es demostrar que estás dispuesto a hacer o aguantar lo que sea para conseguir un trabajo, como muy bien satiriza la obra "El método Grönholm". Desde hace años, vivimos una época en la que los talentos para hacerse con un puesto no se pueden reseñar en CVs. 3) Reservado el derecho de admisión. Por desgracia, a toda la competencia "natural" que se presupone para lograr un sitio donde trabajar, hay que añadir una realidad que se ha atrincherado en la sombra para hacer su guerra de guerrillas laborales: los "ismos". Enchufismo, nepotismo, amiguismo, intrusismo, cinismo... Desde que estas lacras se instalaron en el panorama profesional español, obtener un puesto de trabajo sin ser "hijo/sobrino/nieto/familiar/amigo de" es una gesta que roza la utopía. Y es que, como dijo un perro viejo hace tiempo, el mundo laboral hoy en día "si no tienes padrino, no te bautizas". Será por eso que algunas empresas parecen mafias...
  • La "titulitis": el gran engaño. Licenciaturas, Dobles Licenciaturas, Diplomaturas, Cursos Superiores, Másters, Certificados de idiomas, Certificados de "Prácticas"... Hace años, estaba muy en boga, gracias a algunos pseudogurús, que, cuanto más y mejor formado estuvieras, más fácil sería trabajar. Cuando tienes un CV con más títulos que la Biblioteca Nacional y haces unas cuantas e infructuosas entrevistas, te das cuenta de que sí, es posible que te hayas formado muy bien y que sepas hacer muchas cosas, pero de ahí a encontrar trabajo con la facilidad prometida media un abismo. Es entonces cuando empiezas a tener la sensación de que la formación no lo es todo y que, como tú, miles de personas han tenido la feliz idea de empacharse académicamente y convertirse en un JASP y que el "chollo" está más cerca de ser un "chasco". Los "títulos" ya no aseguran nada más que una sangría económica y una modesta satisfacción intelectual. Hoy, como decía en el punto anterior, entran en juego otros factores de diversa índole y mucho más decisivos. No obstante, pese a todo, puedes ser un enfermo de la titulitis y encontrar un puesto de trabajo. Claro que en ese supuesto tal vez tengas que hacer frente a la carcoma moral de la sobrecualificación, otra de las pandemias laborales de nuestro tiempo. Llegado a este punto, uno se para y piensa, ¿de verdad compensa dedicar tanto dinero y tiempo a formarse? Y la respuesta es aún más inquietante que la pregunta...
  • El esfuerzo de Sísifo: Ni esforzarse por hacer una brillante carrera te asegura un puesto de trabajo (y menos aún donde te gustaría bregar) ni hacer bien tu desempeño laboral te asegura una equilibrada valoración contractual, salarial, promocional y humana. Incluso es más que probable que un lameculos asilvestrado, un enchufado próximo al analfabetismo, o un imbécil con picardía empresarial tenga más posibilidades de prosperar económica y profesionalmente que un brillante estudiante o un anónimo y excelso trabajador. Lo más probable es que tarde o temprano, hayas hecho lo que hayas hecho, estés de nuevo en la falda de la montaña que el paro y el orgullo propio te azuzan a volver a escalar, como si fuera el mítico castigo de Sísifo. Hoy, esforzarse en la formación y trabajo diario no garantiza absolutamente nada y ese es un nefasto mensaje que las empresas y la propia sociedad están emitiendo constantemente.
Así las cosas...que me vengan diciendo luego que la juventud no estudia, que no tiene motivaciones, que cada vez estamos peor preparados, etc, etc, etc. ¿Acaso el panorama que les están ofreciendo sus predecesores es un vergel donde florece el optimismo, un acicate para el sano y deseable afán de superación y mejora personal? No. Sencillamente, no. Y en esto, los culpables, no hay que buscarlos en los jóvenes, sino en quienes consienten, se aprovechan y utilizan una maquinaria donde el talento, el esfuerzo y la brillantez desaparecen al tiempo que se cosifica a los trabajadores, concebidos como lacayos o esclavos que deberían estar agradecidos eternamente por llevarse un sueldo. Es decir, los culpables carne de cadalso y oprobio hay que buscarlos en la Administración que permite esta infame situación y en las empresas que vergonzosamente se benefician de este ilógico sistema. Porque, desengañémonos, si Leonardo Da Vinci fuera hoy un joven español, tendría muchas papeletas para ser un becario próximo a la frustración.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

"Si existe Dios, ¿por qué permite el Mal en el mundo?"

Todo es posible en América. Incluso que llegue uno, denuncie a Dios y encima le admitan a trámite la demanda. La noticia, que por delirante y friki se comenta por sí sola, permite no obstante abordar una cuestión bastante manida y que es uno de los argumentos preferidos de ateos y agnósticos: Si existe Dios, ¿por qué permite el Mal en el mundo? Por esa razón, hoy en mi artículo daré mi opinión sobre este polémico asunto. Para ello, vaya por delante que quien esto escribe es creyente, católico y practicante. Por tanto, creo en Dios y tengo fe en Él y en que exista "algo más" que este cisco imperfecto de mundo. Dicho esto, entraré en materia.

Esa duda con sabor a acusación es tan antigua que ya aparece en la Biblia (Ej: Gestas, el "mal ladrón", durante la crucifixión: "¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!" Lc, 23) y es natural que la tengamos, pues cuestionarse el porqué de todo es uno de los pasatiempos preferidos del ser humano desde que bajamos de los árboles. Yo, lógicamente, también pensé sobre el tema hace unos cuantos años y, como no acertaba a darme una respuesta satisfactoria, le pregunté a una de las personas más honestas, transparentes y sinceras que conozco: el padre Eduardo Razquin. Aprovechando una entrevista que le hice para la Universidad, le formulé la siguiente cuestión: "Padre, ¿qué le diría usted a toda esa gente que no cree en Dios o cuestiona su existencia por el hecho de que permita que exista el mal y el sufrimiento en el mundo?". Temí que en aquel momento se acabara la conversación y, sin embargo, me contestó con naturalidad y tranquilidad que Dios ha dado al hombre uno de los mayores dones gracias al cual podemos disfrutar del regalo de la vida: la libertad. Si Dios interviniera en nuestras vidas, todas nuestras decisiones y actos carecerían del verdadero valor e importancia que tienen. Es decir: Dios nos quiere, sí, pero libres; de ahí que uno de los mayores "placeres" y responsabilidades del ser humano sea el libre albedrío. La respuesta y las explicaciones posteriores me convencieron totalmente. Básica y vulgarmente, la idea del padre Eduardo era que, con un Dios "intervencionista", siempre esperaríamos que Dios se comportara como una suerte de Supermán que acudiera al rescate ante cualquier situación de peligro, quedando así nuestra libertad en un lejano segundo plano y olvidando que lo que ha hecho, hace y hará grande a una persona y evolucionar a la Humanidad ha sido la forma en que afronta las dificultades. Y si algo tengo claro es que Dios nos valora y valorará como personas.

* Dios no es Zeus. Si hay quien espera al Dios del Antiguo Testamento de la Biblia, que sí acudía a desfacer entuertos y "castigar a los malos", pues será mejor que se lo tome con calma, porque es tan probable que ese Dios aparezca como que entre en la escena mundial Zeus u Odín. ¿Herejía? ¿Blasfemia? No, simplemente sentido común y un poco de cultura. Son muchos los eruditos y bastantes las evidencias que distinguen al "Yahveh" del Antiguo Testamento del "Abbá" del Nuevo y no me detendré a analizarlos todos, pero baste decir que el Yahveh de esos libros sagrados por carácter y actitud está más próximo al Zeus griego que al Dios de Jesucristo. Yo, particularmente soy de los que piensan firmemente que la mayor parte del contenido del Antiguo Testamento no es más que la mitología judía. Y cuando digo mitología estoy diciendo exactamente lo que quiero decir. Las andanzas de Adán y Eva, Noé, Sansón, David, Moisés y compañía están en el mismo plano que las peripecias de los dioses olímpicos, las trágicas cuitas de las deidades nórdicas, o las historias de las divinidades de la tierra del Nilo, y si alguien tiene interés, podrá encontrar sorprendentes semejanzas entre personajes y sucesos descritos en estas mitologías (por citar sólo cuatro, ojo). El Dios que los creyentes debemos buscar y esperar es el mismo sobre el que predicó Cristo. Y una pregunta, para que la conteste el lector: Si Dios no acudió a salvar del martirio y muerte al mejor ser que ha caminado sobre la faz de la tierra, si no rescató a Su propio hijo del sufrimiento extremo...¿quiénes narices somos para exigir o pensar que con nosotros va a hacer una excepción?
* Dios no juega a "Los Sims": Si Dios interviniera directamente en nuestras vidas para ahorrarnos sufrimiento y muerte, nosotros no seríamos en el fondo más que unas marionetas, unos juguetes y unos esclavos. Por contra, Dios no nos ha puesto más leyes que las de la física y la naturaleza (todas las demás leyes y condicionantes se los ha puesto el hombre solito) y una "propuesta" de cómo ejercer nuestra libertad, encarnada en aquel a quien los apóstoles llamaban "Maestro". Si Dios irrumpiera en nuestra existencia cotidiana para frenar desastres naturales, guerras, pandemias y crímenes, erradicaría nuestra capacidad de decidir y actuar con libertad, porque siempre tendríamos presente el "factor Dios" antes de hacer nada y despreciaríamos cualquier consecuencia de nuestros actos: "Ya lo arreglará Dios", "Ya me salvará Dios", "Ya le castigará Dios"...Si Dios hiciera de superhéroe y venciera al Mal y el peligro para la Humanidad diaria, constante y universalmente, los conceptos de "bueno" y "malo" desaparecerían ipso facto en la medida en que las virtudes del ser humano vienen dadas por la forma en que cada persona evita, afronta o supera el Mal (sea de la clase que sea): Viviríamos en un mundo completamente bueno donde importaría un bledo la virtud. Pero Dios no quiere nada de eso. Dios no quiere hacer con nosotros "El Show de Truman" ni jugar a "Los Sims": Nos quiere y respeta demasiado como para eso.
*¿Somos más torpes que un elefante?: La Naturaleza (fauna, flora, meteorología...) goza de una libertad tan indomable como la del ser humano y ambas libertades se afectan tanto mutua como intrínsecamente. En este ámbito, lo que nos diferencia a los seres humanos de la Naturaleza es que nosotros sí somos conscientes de nuestra capacidad de elección y de las consecuencias a las que nos exponemos. Por eso, Naturaleza y hombre pueden ser calificados como "inteligentes" o "sabios", pero sólo las personas pueden ser calificadas o no como "éticas". Mas, entrando en el tema de los desastres naturales, si hay animales (perros, gatos, aves, elefantes, ratas...) que está demostrado que presienten, evitan o minimizan los efectos de tan devastadores fenómenos, nosotros que somos las criaturas de mayor inteligencia y potencial que hay entre los seres vivos, ¿vamos a ser menos que un animal sensiblemente inferior a nosotros? ¿vamos a perder el tiempo autocompadeciéndonos y quejándonos al Cielo en lugar de buscar soluciones inteligentes para las cuales somos los únicos seres vivos capacitados? Por tanto, hay que dejar el egoísmo para mejor ocasión, puesto que en este mundo, todos jugamos en el mismo tablero. Además, puestos a pedir cuentas, la Naturaleza o el planeta tienen tantos motivos o más para quejarse de la acción del hombre como nosotros para lamentarnos de los desastres naturales, etc, etc. Todo y todos hemos sido creados por el mismo Dios. Es muy peligroso creernos más dignos de algo que cualquier otro ser vivo.
* Made in nosotros: En cuanto a las guerras, pandemias, crímenes, injusticias, etc, etc...¿alguien ha olvidado que todo eso es "made in ser humano"? Dios nos ha regalado la vida, la libertad y la inteligencia. De cómo el hombre administre cada uno de esos dones, depende su integridad física y bienestar existencial. Dependemos de nosotros mismos y de nadie más. A ver si ahora Dios va a tener la culpa de que un demente se líe a tiros en un campus, que un paranoico asesino cometa un genocidio o de que un anormal tenga la idea de invadir un país a bombazo limpio...
* Y ojo, que tan peregrina me parece la denuncia contra Dios como que...se diga, desde un púlpito, altar o donde sea, que "Dios ha traído a este mundo a...", "Dios ha llamado a nuestro hermano a su presencia", "Dios ha querido llevarse a...", porque ni Dios entra en el paritorio ni es un matarife. Eso es una completa majadería. A ver si ahora va a resultar que, para algunos, Dios sí interviene a veces en nuestras vidas y encima para cebar tanatorios o hacer de comadrona. Igual que me parece bastante "curioso", que haya gente que se acerque a altares o ponga velas esperando que un Supermán con aureola solvente un examen, hipoteca, enfermedad o contratiempo. Si es una suerte de "placebo" religioso o autosugestión mística, de acuerdo, pero...del mismo modo que a Dios, la Virgen y los santos no hay que echarles en cara nada, tampoco hay que pedirles nada. Simplemente, se les da gracias por todo lo bueno que tenemos y se les ofrecen nuestros éxitos y buenas acciones. Punto. Los milagros son quinielas de quince aciertos. Porque...¿qué esperamos? ¿O sea que Dios no interviene para impedir un desastre natural pero sí para solventar una oposición?
* El Mal en el mundo: El Bien y el Mal existen desde que el ser humano tiene posibilidades de elección, facultad para elegir y libertad para hacerlo. Por tanto, todo lo bueno o malo que ocurra en este mundo o, mejor dicho, que le ocurra al ser humano nace directamente de su libertad y el uso que hace de ella. Buscar en alguien que no seamos nosotros la causa o el responsable de nuestros éxitos o fracasos, de nuestras alegrías o penas es de una ingenuidad tan supina que sonroja. Por tanto, en lo que a este artículo compete y a la delirante demanda se refiere, el responsable del Mal en el mundo tiene nombre, sí, pero no es Dios: se llama ser humano.

En definitiva, yo no me preocuparía y quejaría tanto de que Dios no ejerza de Supermán y sí de aquellos hombres que se creen y juegan a ser dios con las vidas ajenas...Eso sí que tiene mucho peligro y es preocupante de verdad.

martes, 18 de septiembre de 2007

Menganas superstars

Hay personas que entran en el Olimpo por méritos propios y otras que se cuelan, fundamentalmente gracias a un coro de palmeros snobs y aduladores nulipensantes que, desde los medios de comunicación, encumbran y presentan a cierta gente como si fueran las joyas de la corona y la sociedad parpadea y acaba por creérselo. Para que se sepa por dónde van mis tiros hoy, pondré ejemplos: Antonio Banderas y Alfredo Landa son dos personas que han entrado en el Olimpo cinematográfico (uno allende el Atlántico y otro aquí) por méritos propios. En cambio, Penélope Cruz y Elsa Pataky son dos menganas que se han colado. Y a ellas, a "Pe" y a "Pa" (y a su legión de seguidores), les dedico hoy este artículo, otorgándolas el dudoso honor de estar en mi punto de mira.

¿Son buenas actrices? Para empezar, basándome únicamente en méritos o cualidades interpretativas, diré que ambas señoritas están a años luz de verdaderas y grandísimas damas de la interpretación como Carmen Maura, Nuria Espert, Lola Herrera o Cecilia Roth, por citar sólo algunos nombres. Dicho esto, queda claro que a Penélope y Pataky no se las puede tomar en serio "interpretativamente", especialmente a la rubia. Si hay que valorarlas como actrices, la prueba es bien fácil: Cualquier actriz española en la que usted piense ahora mismo es bastante probable que sea mejor en ese terreno que "Pe" y "Pa". Y si ya piensa en alguna actriz extranjera (Meryl Streep, Kate Winslet, Jodie Foster, Naomi Watts, Cate Blanchett, Judi Dench...) pues no hay color.

Se han esforzado mucho para llegar donde están. Sí, he de reconocer que sí. La verdad es que tiene su mérito que se hable más de tu vida sentimental que de los bodrios que perpetras en la gran pantalla. Lo cierto es que es indudable que ambas son unas excelentes relaciones públicas (con ele) y por eso, le duela a quien le duela, su mayor mérito es "ser la pareja de" o "tener de pareja a". Si su objetivo era salir cada dos por tres en la prensa del corazón o convertirse en el mito erótico de camioneros, adolescentes y pajilleros varios, desde luego que "Pe" y "Pa" lo han conseguido con creces. Claro que en esto "Pe" tiene más experiencia y está más curtida, porque en pocos años ha conseguido que se la relacione con medio Hollywood (empezando por el hoy desquiciante Tom Cruise) y eso requiere un esfuerzo increíble. "Pa" por su parte ha tenido más vista y ha elegido ser la consorte de un buen actor de belleza distraída y Óscar en ristre, y es que ya se sabe que el amor es ciego y la luz atrae a las polillas...

Sus comienzos no fueron sencillos. Nuevamente, estoy de acuerdo, pero también quiero precisar que sus "trampolines" a la fama ya hacían presagiar la calidad artística que iban a demostrar sin piedad alguna en años posteriores. El salto a la fama de "Pe" contó con dos trampolines: Aparecer en un vídeo del más chalado (y genial) de Mecano (y novio de la manceba) y copresentar un bodrio, cima de la horterada televisada, llamado "La Quinta Marcha" (ya saben, en "Telecinco, su cadena amiga"...). En cuanto a trampolín cinematográfico, "Pe" debutó con "Jamón, jamón" donde destacaba por ser conocida carnalmante por el hoy actorazo Javier Bardem. A lo mejor es que la chavala vio "Nueve semanas y media" y se creyó que eso era el culmen interpretativo. Vete a saber. Pero, para inicios duros, el de "Pa". Debutó en la serie "Al salir de clase", copia patria de todo-a-un-euro de "Sensación de vivir" y que supuso un fenómeno televisivo increíble. Acné y memeces aparte, esa serie fue una útil cantera de buenos actores (de televisión, tampoco vayamos a engañarnos) y cuna de dos buenas actrices, como son Pilar López de Ayala y Leticia Dolera. ¿Y "Pa"? Pues...bueno, se convirtió en luz del onanismo para decenas de cientos de quinceañeros. Y esto tiene su dificultad intelectual, ¿eh? Que competir con modelos alérgicas a la ropa, actrices porno y cantantes tipo Sabrina o Samanta Fox no es moco de pavo...

Sus méritos son dignos de comentar. El de "Pe" es ser musa del genio pop-kitsch Pedro Almodóvar, que tuvo el increíble don de hacerla parecer buena actriz en la oscarizada e interesante "Todo sobre mi madre" (Óscar que por cierto "Pe" chilló antológicamente como una desquiciada Heidi para bochorno mundial). El de "Pa"...pues tener un cuerpo acorde a los cánones pornográficos, verbigracia del quirófano.

Sus interpretaciones son muy buenas. Siempre y cuando el concepto de "muy bueno" se aplique a las habilidades musicales de Leonardo Dantés o las dotes adivinatorias de Paco Porras. Para quien quiera más información, que busque "sobrevalorar" en el diccionario.

Y llegado al final del artículo, es hora de dejar a un lado los comentarios realistas y empíricamente demostrados y expresar mi opinión de estas dos féminas: Penélope y Pataky son dos mediocres cuyo único talento innegable es su habilidad para medrar. Qué quieren que les diga: Tengo cosas mejores que hacer que alabar a estas dos hollywoodienses menganas por snobismo, erotismo o idiotez.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Por un punto: El otro oro de Moscú

59-60. Es curioso que algo que despierta tantas pasiones e ilusiones como el deporte se reduzca en el fondo a una aséptica y fría cuestión de números. Pero es así. Anoche la selección española de baloncesto perdió la final del Eurobasket ante Rusia. Los optimistas dirán que ganaron la plata. Los pesimistas, que perdieron el oro. Y los objetivos, entre los que me incluyo, que Rusia encestó un punto más que España en el encuentro decisivo. Pensamientos, emociones, anhelos, deseos, sueños...De acuerdo, eso está "ahí", pero el deporte se reduce a pura matemática, a la sencilla premisa de aventajar numéricamente a tu rival. Todo lo demás es secundario, aunque cueste reconocerlo. Hace poco más de un año, comentaba en este mismo blog la mayor gesta del baloncesto español. Ahora me toca hablar de una derrota. Y lo haré lo más escueta y esquemáticamente, para poner coto a los impulsos más desaforados.
  • El partido: Rusia jugó un buen partido.Y a España le faltaron tres cosas básicas en el deporte, especialmente en baloncesto: Sensatez, serenidad y suerte. Anoche todo el equipo español hizo un mal partido y rindió por debajo de lo acostumbrado, excepto Calderón, que siguió empeñado en eclipsar a cracks como Gasol, Garbajosa o Navarro con su enésima actuación estelar. Nervios, despistes, precipitaciones, malas elecciones de pase, fallos impensables en los tiros...Anoche, la cabeza estuvo más tiempo del aconsejable en el banquillo y la fortuna española directamente se tomó el día libre y se fue a beber vodka, para desgracia de, por ejemplo, Pau Gasol. Quizás es que hubo algún gafe en un palco VIP, pero el caso es que la mejor Rusia del torneo ganó de un solo punto a la peor España del Eurobasket. Y punto. No hay que darle más vueltas. Preguntarse si Pepu tomó las decisiones adecuadas, si Pau debía haber estado en pista tanto tiempo vista su aciaga noche y agónica cara, si tenían que haber jugado más los "jugones" que los "obreros", si fue acertado que el último tiro correspondiera a un Gasol que estaba física y psíquicamente fundido...es un onanismo mental entendible pero fútil.

  • El rival: Imaginen a una banda de clones del monstruo de Frankenstein, añadan a un negro con más neuronas en su mortífero cerebro gris que todos sus compañeros blancos juntos y tendrán a la selección rusa de baloncesto. Y si esto les parece curioso, ¿qué tal si les digo que el tío con más talento y el verdadero motor del equipo ruso nació en Pittsburgh (Pennsilvania) y fue "rusificado" por decreto gubernamental? Pues eso. Que son una fiel representación de un esperpéntico país que es un barco hundiente en la tundra gobernado por un tío que hace parecer Jesucristo a Michael Corleone.

  • La selección española: Somos los mejores, aunque a veces, como anoche, cueste demostrarlo.Talento, esfuerzo, compañerismo, brillantez, físico, calidad, humildad...Todas esas cualidades forjan los equipos legendarios y son los mejores adjetivos para describir nuestra selección de baloncesto. Tenemos a un auténtico crack e icono de la canasta (Pau Gasol), a verdaderos genios del baloncesto (Calderón, Navarro, Garbajosa y Rudy) y a unos jugadores que son los complementos ideales para ellos (aunque lo de Sergio Rodríguez este Eurobasket haya sido lo más parecido a un quiste o un tumor deportivo que he visto desde Zubizarreta). Y quien sabe distinguir, coordinar y encajar magistralmente todo esto, además de seleccionador, es un tío brillante, muy brillante y se llama Pepu Hernández. No son perfectos, porque hay ocasiones que bajan del Olimpo para disgusto de la afición, que está acostumbrada a que la selección española les sirva ambrosía, pero bendita imperfección la de quien consigue ganar un Mundial y llegar a la final de un Europeo. Y si hay algo que valoro personalmente, y que creo que es el verdadero gancho de la selección, es la humanidad, humildad y cercanía que emanan estos jugadorazos, quienes, pese a lo altos que son, no tienen el ego en absoluto subido. ¡Qué odiosas son las comparaciones con otros deportistas españoles! ¿Verdad? Y, por lo demás, fuera tristezas, que con la juventud que hay en esta selección, y los cracks que tenemos en el horno, visitaremos el Olimpo a menudo en los próximos años.

Se acabó el Eurobasket. Ganamos una plata, perdimos la final y el oro se marchó a Moscú, ¿otra vez?...Da igual, nosotros, ahora, con la cabeza bien alta, a poner proa a la próxima cita con el Olimpo: Pekín. ¡Ánimo, chicos, que sois mucho más grandes de lo que se puede medir en centímetros!

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Melissa

Nunca he estado en Sicilia, pero esa legendaria isla es la cuna de dos de las mujeres más apasionantes que he conocido en los últimos años. Una de ellas, se llama María Ronsisvalle y tiene una vida digna de ser escrita tanto como ella de ser querida. La otra se llama Melissa Panarello y en ella, vida y literatura van de la mano, porque, pese a su juventud, es alguien muy interesante, ya sea como escritora o como persona. Y hoy, mi artículo es por y para ella.

Melissa es autora de tres libros que, bajo la firma de "Melissa P.", sacuden sin contemplaciones la conciencia, estremecen líricamente el corazón y sacian exquisitamente el paladar del buen lector. Sus dos primeras obras nos invitan a acompañarla, íntima y confidencialmente, por sus jóvenes pero intensas vivencias: En "Los cien golpes" (100 colpi di spazzola prima di andare a dormire. 2003), el crudo realismo y la sinceridad casi "naif" presentan al lector sin paliativo alguno la adolescencia de esta siciliana, en la que los sentimientos, el placer sexuales e inquietudes casi filosóficas construyen un impactante autorretrato femenino que escandalizó sobremanera a medio mundo. Por su parte, "El aroma de tu aliento" (L'Odore del tuo respiro.2005), su segundo libro, abandona el realismo para abrazar un lirismo casi surrealista pero haciendo gala de una sinceridad aún más descarnada, espejo de una Melissa que desnuda sin pudor su alma ante el espejo literario. Esta sinceridad no la pierde en su tercera obra "En nombre del amor" (In nome dell'amore.2006), en la que, por medio de una contundente carta, establece un francamente interesante y valiente "diálogo" con el cardenal Ruini, uno de los hombres más fuertes y conservadores de la Iglesia romana y muy cercano al Papa Benedicto XVI.

Literariamente, Melissa P. tiene un innegable talento para combinar sencillez y lirismo con una facilidad insultante y envidiable. Personalmente, Melissa Panarello es una mujer con una personalidad valiente, un indomable carácter y una sinceridad descomunal. Por todo ello, adoro a esta brillante e indómita siciliana. Quienes la tildan de provocadora, desvergonzada, repugnante o "pornográfica", demuestran que hay quienes leen libros a través de sus propias fobias y obsesiones y no con los ojos. Lo más impactante de sus obras (especialmente su ópera prima) no son los pasajes que relata y detalla, puesto que las cosas que ella rememora y describe no son ajenas a miles de personas: sucesos y vivencias como los recogidos en, por ejemplo, "Los cien golpes", ocurren, han ocurrido y seguirán ocurriendo siempre en cualquier lugar del mundo. Otra cosa distinta es que se reconozcan en público o en privado. Y ahí está el valor de esta leona de seda: Lo más sorprendente de sus obras no es otra cosa que la sinceridad que rezuman. Ahí se encuentra uno de los grandes atractivos de esta siciliana de corazón apasionado y mente increíblemente sensata.Vivimos en una sociedad propensa a la castración de la espontaneidad y la sinceridad. Estamos tan poco acostumbrados a decir y expresar exacta y literalmente lo que pensamos, sentimos y deseamos que cuando vemos a alguien que en todas y cada una de sus manifestaciones tiene una honestidad transparente y cortante como el cristal, se nos queda cara de susto. Miedo y envidia. Eso es lo que hay en el fondo de toda la maledicencia que levanta este cisne de hierro a su paso.

A mí lo que me atrae verdaderamente de Melissa es la naturalidad y valentía con la que aborda temas "política, social y religiosamente incorrectos" partiendo siempre desde su propia experiencia. No hay tabú que frene su sinceridad y por eso tiene tantos detractores como seguidores, entre los cuales, obviamente, me incluyo. Con esto no quiero decir que suscriba todas y cada una de las afirmaciones de Melissa (aunque estoy de acuerdo en muchísimas cosas), ni que apruebe ciertos comportamientos suyos (aunque los respete), pero es innegable que adoro la pasión y la sinceridad que emana esta siciliana. Ella no trata ni de convencer, ni de imponer ni de engañar. Eso se lo deja a su legión de denostadores. Sólo quiere expresarse tal y como es. Siempre es fiel a sí misma, a su conciencia y creo que su único miedo es dejar de ser ella misma.Y eso es lo más excitante y valioso de Melissa Panarello: Pese al "qué dirán" y "qué pensarán", ella será como y lo que quiera ella ser y no tendrá pudor alguno en plasmarlo por escrito, para deleite de quienes nos gusta la literatura que sale del corazón. Y sí, la aprecio y defendería tanto como si fuera mi hermana, porque, por todo lo que he dicho, se ha ganado con creces mi respeto, cariño y admiración.

Para mí, Melissa Panarello ha demostrado que lo escandaloso no es lo que dice en sus obras sino que haya personas que estén dispuestas a no querer ver ni entender ni respetar. Por todo ello...¡bravo, bravísimo, cara Melissa!

lunes, 10 de septiembre de 2007

TVómitos

Como el Nautilus de Nemo o la Enterprise de Kirk, así la televisión de nuestros días se lanza a explorar con arrojo y determinación lugares donde nadie en su sano juicio se metería. La programación no es que sea mala. No es mala. Sencillamente hiede. Y no, tampoco estoy generalizando. Dios me libre. Sólo me estoy refiriendo al 90% de la parrilla televisiva. Como de estudiar un nauseabundo cadáver se trata, este artículo con vocación de autopsia lo dividiré en puntos, para que quien quiera pueda leer aquellos que más le interesen, todos o ninguno.
  • Contenidos: Empezando por los magazines que pueblan mañanas y tardes y acabando por los que rubrican noches y madrugadas, uno tiene claro que los directores y guionistas de dichos detritus fueron anteriormente carniceros, por la desmesurada afición a la casquería que demuestran sus retoños. A medio camino entre la truculenta crónica de sucesos (¿por qué lo llaman sucesos cuando quieren decir crímenes?) y la prensa de corazón con aspecto amarillista (¿será hepatitis?), estos programas vertebran la parrilla de programación y en función de ellos se añade todo lo demás (telediarios, series, etc.). Hay quienes, en un alarde de consideración, quieren maquillar semejante montón de ciemo, añadiéndole perfumes culinarios o modísticos, por aquello de que alguien (familiar, productor o amigo interesado) pueda decir que su programa no es una absoluta hez. Estos magazines, que cualquiera puede encontrar en casi todas las cadenas (menos La 2 y la Sexta), hacen que "El Caso" parezca "The Times" y que la crónica rosa se haya convertido en una discusión de cuervos anfetaminados y urracas desquiciadas donde precisamente con corazón, lo que se dice con corazón, no se trata a nadie. Lo peor no es esto, ni siquiera la estética de los decorados (acorde con el "gusto" de los contenidos), sino el alarde de inconsciencia demencial o desfachatez asombrosa que demuestran sus responsables y/o presentadores (juego de las iniciales: A.R., S.A., J.G., J.J.V., J.C., A.G.S.,B.I.,P.G.,...) al defender sus programas como el súmmum de la profesionalidad y la calidad. ¿Profesionalidad? Bueno, particularmente pienso que las lumis sujetaesquinas son bastante más profesionales que cualquier sujeto que aparece ante la cámara en esos programas. Así que fíjense el nivel...¿Calidad? Si se trata de ofrecer el mejor menú a un coprófago, pues sí, son los mejores chefs que hay en la pequeña pantalla. Y no entraré a valorar programas "talk-show" que cada tarde homenajean a la evolución intelectual con temas como "Mi padre es extraterrestre alcohólico, mi madre es stripper heroinómana y el nombre de mi novio me lo aprendí después de que me hiciera un churumbel", porque se comentan por sí solos...

  • Los nombres: Los hay que se escuernan (Ej: "Por la mañana"), otros buscan la jerga popular (Ej: "Aquí hay tomate"), haylos que rozan la horterada pretenciosa ya desde el principio (Ej: "¿Dónde estás, corazón?", "Dolce Vitta", "Channel nº4"), otros tienen estandartes tan indescriptibles como sus contenidos y colaboradores (Ej: "TNT") y, por último, hay nombres que facilitan la labor a quien busque al responsable de semejante memez (Ej:"El programa de AR").

  • Los presentadores: Supongo que es por cuestión de tacto o finura (aunque Mike Tyson tenía más tacto que Ana Rosa Quintana y Jorge Javier Vázquez juntos, por poner un ejemplo) pero lo que se estila ahora es que quien presente el programa sea mujer (con la capacidad intelectual de un boniato) o representante del colectivo gay (con la capacidad letal de una cobra), tal vez por aquello de dar más reparo a los desaprensivos que quieran criticarlos, ponerles una denuncia o ciscarse pública y mediáticamente en su estampa. Lo políticamente correcto es no criticar ni a mujeres ni a homosexuales que aparezcan en televisión, porque siempre habrá una legión de anormales que crean que los criticas por su condición genética o sexual y estén dispuestos a clamar al cielo y de paso tocarte las maracas.

  • Los colaboradores: Por imperativo legal, estos programas tienen que tener como colaboradores a, como mínimo, un ejemplar de las siguientes especies: Habitantes del armario; Periodistas que tengan el título vía fotocopiadora; Viejas glorias (del cante, el cine, la moda, el porno...) con problemas con las deudas; Hijos y/o consortes de gente famosa que no sepan más que tocarse el ombligo o más allá; Barbies y Kents con neuronas en búsqueda y captura; Ex concursantes de "realities" con más ego que vergüenza y, por último, golferas con una ejemplar vida nocturna sustentada en camas calientes, copas vacías y narices empolvadas. Y es que, por amor al dinero o a la popularidad de ínfima categoría, hay mucha gente dispuesta a ser cofrade de la Hermandad de la Garganta Arrodillada.

  • Los invitados: Ya salgan en vídeos o en plató, normalmente son frikis de vocación o por accidente a los que se suma algún famoso de verdad que está en horas bajas (vamos, que tienen el reloj en el subsótano). En casos especiales, se ganan la piedad del público. ¿O es que alguien no siente ya pena por el gorilesco hijo de la viuda de un torero?

  • ¿Y qué pasa con los "reality-shows"? Pues que este artículo aborda programas donde aparecen personas. Quizás en otro artículo trate documentales en directo que estudien el comportamiento animal de los eslabones perdidos...

  • Pues qué enterado estás para despreciarlos tanto, ¿no? Naturalmente, hay que saber de lo que se habla para poder criticarlo.

  • ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Pues de la misma forma que Hitler accedió al poder en Alemania en las urnas: Porque hay decenas de miles de idiotas y otras tantas de sinvergüenzas.

¿Cuál es la solución a todo esto? Despidos masivos, muertes accidentales o, si es buena gente, ver cualquiera de las series extranjeras que se programan (no vaya a ser que por error sintonicen "Yo soy Bea" y acaben en urgencias después de tirarse por la ventana), abonarse a "La Sexta" o contratar la televisión por satélite. Y, si tiene buen gusto, pues ir al teatro, al cine o leer un buen libro y de paso ahorra energía.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Grazie, coloso

Mutis. La Ópera se emboza en una elegante capa de luto para honrar la desaparición de uno de sus mayores colosos, cuya voz era tan excelsa y rotunda como su oronda y simpática figura. Luciano Pavarotti ha muerto. Con él se va uno de los estandartes de la Ópera de las últimas décadas, uno de los mejores tenores de todos los tiempos y un divo que es coartífice (junto a titanes como Plácido Domingo) de que la Ópera abandonara su elitista trinchera del palco para poder emocionar al patio de butacas de todo el mundo. Alegre, jovial y enérgico, Luciano Pavarotti debe mucho al "bello canto", pero es mayor aún la deuda de la Ópera con este voluminoso y barbudo italiano que estremeció escenarios por todo el mundo durante décadas. Gracias a él, entendidos y profanos pudieron constatar que uno puede ser un divo y simultáneamente ganarse el afecto y la simpatía de cualquiera. Gracias a él, eruditos y aficionados pudieron disfrutar de decenas de óperas por él magnificadas. Gracias a él, la Ópera es un poco más de todos.


Yo, personalmente, siempre estaré en deuda con el maestro Pavarotti por la interpretación del que para mí es el mejor aria de toda la historia operística, como es el "Nessun dorma" del Turandot de Puccini. Este magistral aria, que en apenas cuatro minutos, deleita el oído con elegancia comenzando por el más suave susurro para acabar en el más sobrecogedor crescendo que yo he escuchado jamás, es la mejor muestra de cómo un canto, una voz, puede estremecer incondicionalmente el alma, cantando directamente para el corazón del espectador u oyente. No importa cuándo ni cuántas veces la escuche. Siempre acabo con el pelo de punta y lágrimas en los ojos. Y todo gracias al mejor intérprete que ha tenido y hoy nos ha dejado: Luciano Pavarotti. Grazie, grazie per tutto, coloso.


martes, 28 de agosto de 2007

Las letras se quedan sin "dandy"

Tenía decenas de ideas para retomar el blog tras las vacaciones, pero nunca me habría gustado empezar así: Francisco Umbral ha muerto.No haré un obituario al uso, ni recopilaré la repercusión de su fallecimiento, ni tampoco me adentraré en sus inimitables columnas que más de una vez sobrepasaron la genialidad, porque todo eso ya lo ha hecho y muy bien el periódico en el que trabajó los últimos años. Lo único que yo puedo hacer honestamente es hablar de qué supone para mí la pérdida del penúltimo grande de la literatura española (Miguel Delibes aún vive) y faro y norte de todos los que, de alguna u otra forma, nos dedicamos al "columnismo": A mí se me ha ido un innegable referente literario y un columnista en el que fijarme.

Sincero, honesto, culto, consecuente, crítico certero, elegantemene provocador, ingenioso, brillantemente cáustico y de lenguaje exquisito, Francisco Umbral habría pasado a la historia "sólo" como un maestro del "articulismo" (compartiendo olimpo con Larra, Mesonero Romanos, Campmany...), de no haber escrito "Mortal y Rosa". Un libro que, de entrada, contiene más literatura y talento que, por ejemplo, toda la obra del divinizado Nobel C.J.Cela. Un libro que, personalmente, considero una verdadera joya de la literatura en castellano. Un libro escrito con tanta sinceridad, brillantez, lirismo y sentimiento que para mí es una verdadero honor poseer y auténtica delicia leer. Umbral podría perfectamente haberse retirado después de escribir "Mortal y Rosa", porque únicamente con una maravilla de las letras como esa ya se había ganado un lugar insigne del panteón literario patrio. Un legado impagable del simpático gruñón de gafas negras y bufanda sempiterna que es inalcanzable para todos los que en este país afirman ser "escritores".

Todo lo demás que podría decir de Francisco Umbral sería redundar y adornarme innecesariamente. Así que me limitaré a citar lo que ha dicho de él el último grande de las letras españolas, Miguel Delibes: "Fue un gran escritor. Dijo cosas, y las dijo bien". Así de sencillo, así de magistral. Echaré de menos su veneno de seda y su sensibilidad de violín. Un "dandy" menos en la tierra, un genio más en el cielo. Hasta siempre, Umbral.

viernes, 27 de julio de 2007

Humor amarillo, genialidad de oro

Los Simpson cumplen 20 años en antena y lo celebran con su primera película (tan recomendable y entretenida como cualquier capítulo). En estos años, esta extraordinaria familia lo ha conseguido todo: 18 temporadas (400 episodios) de emisión interrumpida en televisión (en España, primero en La 2 y posterior y básicamente en Antena 3), aparecer en más de 24.690.000 referencias en Internet (más que, por ejemplo, Jesucristo), tener una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, una web oficial rodeada de miríadas de páginas realizadas por fans, una "wiki" propia, webs dedicadas sólo a las geniales frases simpsonianas (en inglés y castellano), ser traducidos a las principales lenguas del mundo, ganar 23 premios Emmy, ser para la revista Time la mejor serie de televisión del siglo, convertirse en una constante y grandiosa fuente de merchandising, ganarse el cariño de todo un planeta...y constituir un icono cultural-generacional como pocos se han conocido en las últimas décadas.


Bastan estas pocas líneas para darse cuenta de que soy un ferviente admirador y absoluto seguidor de las criaturas alumbradas por el genial Matt Groening. Tanto que puedo decir que yo sólo creo de verdad en tres cosas: Dios, el Atleti y Homer Simpson. Bufones y cronistas de nuestro tiempo a los que nada les es ajeno (ni la política, ni la cultura, ni el cine, ni la historia, ni la religión...), los Simpson dominan todos y cada uno de los registros de la comedia: desde el "simple" slapstick (encumbrado por el cine mudo) hasta el humor más ácido y políticamente incorrecto, pasando por la delirante y brillante parodia, y sin olvidar frases cuya genialidad sólo es comparable a a la de los prodigiosos Groucho Marx, Billy Wilder o Woody Allen, o situaciones dignas de las mejores secuencias de Chaplin. Estas son las razones secundarias por las que los Simpson son lo que son hoy en día. Mas el principal motivo de que gocen de cariño mundial y formen parte del imaginario cultural y visual de las últimas décadas del siglo XX y primeras del XXI es éste: Sea el día que sea, sea la hora que sea, sea el episodio que sea, los Simpsons siempre te garantizan, como mínimo, una sonrisa sincera y eso, en los tiempos que corren, es una auténtica bendición.

El mundo actual se entiende mejor gracias a los Simpson. En no pocas ocasiones, se comprende más clara y honestamente "cómo está el patio" o "de qué va esto de la vida" con un capítulo de esta serie que con un periódico, un telediario, una enciclopedia o un texto sagrado. Y, por todo ello, quizás el mundo de hoy en día es muy difícil de entender sin estos desternillantes y geniales seres amarillos formando parte de él.

Yo aún recuerdo con nostalgia y gratitud aquella noche hace ya unos lustros en la que vi en La 2 el primer episodio de los Simpson. Es uno de los mejores recuerdos de mi infancia. Ideal para unos, referencia para otros, los Simpson son para mí mis personajes de ficción favoritos y les tengo un cariño, respeto y admiración que ya quisieran muchas de las personas reales que conozco. En fin: ¡Viva los Simpson y el padre que los parió! ¡Arriba Springfield!¡Mosquis!





martes, 24 de julio de 2007

Goodbye, Paul Anco

Españoles...Paul Anco...ha muerto. El hombre que para la izquierda de este país representó lo mismo que el padre Abraham para los pitufos ya es nuevo inquilino del cementerio de la Almudena. Las noticias lloran panegíricos, las plañideras con corbata han desfilado en fúnebre pasarela y la rosa de Ferraz está mustia. ¿Para cuándo un mausoleo que honre a este Rupert Murdoch cañí? ¿Y una calle con su nombre inaugurada, entre zanja y zanja, por el alcalde de cabellera púbica?

Ciertamente, lo de Paul Anco tiene su mérito: Ser una persona tan fáustica, mefistofélica y cínica y conseguir un aura tan excelsa es harto complicado, pero no para el individuo que jugó al "Monopoly" con los medios de comunicación en este país durante décadas. Y lo que es más: merced a su discreto estilo Vito Corleone, nadie le ha fastidiado el chiringuito con alma de imperio gracias al cual se ha hecho un hueco en la historia de la comunicación española. Lo que es innegable es que el Padrino Rojo sabe, perdón, sabía muy bien cómo conseguir lo que quería. Nadie como él ha demostrado en España la increíble influencia que tiene el denominado "cuarto poder", tanto que es imposible repasar la historia política española de los últimos treinta años olvidando la mano de este maestro de marionetas, germen (en todos los sentidos) de una maquinaria "periodística" que apenas encuentra resistencia. Dicho esto, ponerme a Paul Anco como paradigma de la libertad y los valores democráticos es como ponerme a Calígula como modelo de virtud o a Al Capone como ejemplo de benevolencia. A Paul Anco, como los capos de la mafia, sólo pueden estarle agradecidos quienes se han beneficiado de su apoyo o indulgencia y nadie más.

En ese sentido, ¿qué diantres hacen las víctimas de Paul Anco, mediáticas y políticas, dando el pésame y mostrando condolencias por el fenecimiento de un señor que les ha tratado con especial sevicia? ¿qué le deben a este sujeto, además de nada bueno? ¿desconocen que ni el fiambre ni sus allegados se lo tendrán en cuenta a la hora de dedicarles la enésima andanada? Hacer las cosas por mera educación con según qué personas es una soberana pérdida de tiempo y mostrar respeto por ciertos individuos es hacer el ridículo mayúsculamente. Lo único por lo que tendrían que dar gracias es porque pueden respirar un poco más tranquilos. Será que la bajada de calzones es ahora una muestra de luto...Y si alguien piensa que estoy haciendo leña del árbol caído o que estoy siendo injusto, que recuerde la "memorable" actuación de los medios de Paul Anco en el 11-M o las excelsas y comedidas palabras de este sujeto en uno de sus últimos discursos, por citar sólo algunos ejemplos.

En definitiva, ante el deceso de Paul Anco sólo puedo decir que los medios de comunicación españoles tienen una oportunidad excelente para dejar las trincheras y hacer periodismo honesto y limpio.

lunes, 23 de julio de 2007

Viva las cadenas

El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ordenó el pasado viernes el secuestro del último número de la revista satírica 'El Jueves', en cuya portada aparece una caricatura de los Príncipes de Asturias en una situación considerada "claramente denigrante y objetivamente infamante". La susodicha portada ya ha dado la vuelta al mundo y vale su peso en oro en internet y la web de la revista o está cerrada o "colapsada" por el número de visitas. Hasta aquí el resumen de lo ocurrido y la conclusión más obvia: Si lo que se intentaba era que nadie hiciera caso de la portada, el tiro ha salido por la culata.

A mí me parece que lo más ofensivo de la portada no es que se caricaturice con ínfimo gusto la cópula de los Príncipes de Asturias, sino lo que dicen los bocadillos. ¿Que si me parece mal que se critique a la realeza? Bueno, yo pienso que si tienen que existir reyes (cuestión discutible) es necesario y sano que existan bufones que con ingenio y mordacidad les bajen del pedestal. Por ello, en pos de resaltar el brillante sarcasmo textual, lo más oportuno habría sido plasmar ese real bofetón mostrando al heredero de la Corona española y su adlátere en otra situación más "convencional" y decorosa, ya que la mordaz crítica hacia esta pareja en particular y la Casa Real en general habría sido igual de efectiva y legítima pero se habría despojado del mal gusto. De esa forma, sólo los aduladores y palmeros de la monarquía habrían tenido motivo de queja. No obstante, el incluir metralla pseudoporno en semejante portada ha conseguido lo que se pretende con cualquier portada: que cualquier persona se fije en ella. Y ya si tienes a un Fiscal General y un juez que se apresuran a desfacer entuertos al estilo del Quijote, pues la portada de marras tiene asegurada la cabecera de cualquier medio informativo nacional y un tour mundial gratuito. Es difícil conseguir una campaña promocional tan buena como la que inconscientemente han orquestado el Fiscal General y el juez Del Olmo, consiguiendo ambos un nuevo éxito judicial a añadir a sus extraordinarias trayectorias. No es difícil imaginar que en Palacio más de uno esté pensando: "Con defensores como éstos, quién quiere enemigos". Por eso, creo que los de "El Jueves" pueden estar contentos porque, en el fondo, ellos han conseguido todo lo que querían.

A esto tengo que añadir que me repugna por igual tanto la monárquica cópula caricaturizada como el tsunami de fariseísmo e hipocresía que se ha desatado en favor de la Corona, porque nadie pone el grito en el cielo ni se rasga las vestiduras cuando "El Jueves" se mofa de algún dirigente político, líder religioso, actor, deportista o famoso con caricaturas tan irreverentes y demoledoras como la que nos ocupa, pero como han "tocado" a la monarquía...Sé perfectamente lo que dice el Código Penal pero detesto los dobles raseros. Que existan "salvedades" especialmente destinadas a proteger a los que por alguna anacrónica razón "están privilegiadamente por encima" me parece tan bochornoso como la portada de "El Jueves". Pero poco espero ya de un país servil y borrego, trufado de legiones de babosos, dignos herederos de aquellos necios babeantes que corearon al infame Fernando VII con "¡Viva las cadenas!".

Por todo ello, me parece que la portada de "El Jueves" es respetable en el fondo, repulsiva en las formas y, en definitiva, redundante y prescindible, puesto que la Familia Real se basta sola para ganarse el aplauso, fomentar la hilaridad o suscitar la vergüenza ajena. En fin: ¡Muerte a los bufones! ¡Viva las cadenas!

martes, 17 de julio de 2007

La ciudad con apellido de río y voz de gaita

Custodiada por montañas, a la vera de un río, hay una ciudad que escribe su leyenda en el cielo de Navarra: Estella. Una localidad eternamente fiel a su esencia y junto a la cual he crecido desde que nací en veranos e inviernos. Hoy, en mi blog, hablaré de la tierra de mi padre, de la ciudad con apellido de río y voz de gaita, de recuerdos y sensaciones míos para siempre. Hoy hablaré de Estella.

Lo primero que recuerdo de Estella es el característico olor que emanan sus calles, un "perfume de antaño" que, unido al aire ajeno a la contaminación, es el primer síntoma de que Madrid queda lejos, muy lejos. El segundo síntoma es que tu andar apresurado, adiestrado en la frenética urbe, chirría en demasía con el pausado y tranquilo caminar de los estelleses. "¿Qué prisa llevas, madrileño?". Y es que Estella, por suerte para sus gentes, no es Madrid. La mejor definición que se me ocurre de esta localidad es que es un lugar con alma de aldea y prestaciones de ciudad, bendecida por la naturaleza y la cultura...que no sería lo mismo sin sus habitantes: los "estellicas". Amén del "acentico", los estelleses destacan por su genuina nobleza, "sonoras" maneras, cómica terquedad, imperturbable tranquilidad, inocua fanfarronería y secular afición a cualquier cosa que se asemeje a un festejo, como queda patente en sus fiestas patronales. A ello hay que añadir la curiosa tendencia a clasificar genealógicamente a cualquier persona (Éste es hijo de...o nieto de...o sobrino de...) o, en caso de duda, preguntarte por tus parientes ("¿Y tú de quién eres, majo?"), algo hasta cierto punto lógico teniendo en cuenta que Estella es una auténtica maraña de "archiconocidos" apellidos (Jordana, Ruiz, Larramendi, Osinaga, Echeverría, Azanza, Zunzarren, Llanos, Magallón...). Gentes peculiares que, si tuviera que buscarles un parecido aproximado, sería el de los convecinos de Astérix, el galo, con perdón para unos y otros.

Pero Estella no sólo es su población, sino el crisol de cultura y naturaleza que representa esta emblemática ciudad navarra del Camino de Santiago. Caminar hacia tiempos pretéritos por el barrio de la Rúa bajo la mirada de la Cruz de los Castillos y a la sombra de siglos de historia; pasear por el verde remanso de Los Llanos; sobrecogerte cuando San Pedro atrona su histórico legado; disfrutar de la fresca tertulia en El Ché; sumergirte en la quietud casi mística del Puy; enredarte en el crisol de olores y colores del mercado "juevero"; embobarte ante la frondosa y maravillosa planicie de Urbasa; escuchar las anécdotas que moran en cada calle o fachada; zambullirte en agua salada a decenas de kilómetros del mar; disfrutar del precioso nacimiento del río Urederra...Estella es un pasaporte para una miríada de pequeños y deliciosos placeres y sensaciones.Pero la ciudad del Ega, como se le llama comúnmente, tiene otra virtud: aquello que le falta a Estella, si es que le falta algo, lo tiene bien cerca, se trate de lo que se trate.

Esa es mi Estella, un lugar en el que he tenido los mejores guías que se pueden tener: mis padres, su "cuadrilla" y los impecables reporteros del "Diario de Navarra". Un lugar que, como los buenos tesoros, aguarda escondido entre montañas que algún afortunado lo encuentre.

lunes, 9 de julio de 2007

Sanfermines: Más allá del mito

Desde el pasado viernes 6 anda Pamplona inmersa en su fiesta más universal: los Sanfermines. Encierros, jolgorio de interior, alborozo callejero, alegría que no conoce ocaso ni prejuicio...es fácil recitar los tópicos que rodean a estos festejos, mas, tras ese velo mítico que envuelve a los Sanfermines, se esconde la cruda realidad.En el fondo, le pese a quien le pese, los Sanfermines no dejan de ser un macrobotellón urbano que se distingue por el hecho de que los "participantes" van más o menos uniformados con el traje festivo navarro (vestidos de blanco con pañuelo y cinto rojos en cuello y cintura respectivamente) y porque cada mañana los organizadores sueltan por las calles unas descomunales reses para quitar a más de uno la somnolencia y ebriedad a golpe de adrenalina. Por lo demás, los Sanfermines no se diferencian en gran cosa de cualquier fiesta popular de un pueblo salvo en que cuentan con muchísimo más presupuesto y más "figurantes". Y punto. Olvídense del romanticismo insuflado por Hemingway en Fiesta, porque todos sabemos que los estrafalarios y entrañables guiris (estadounidenses, australianos, ingleses...) adoran la juerga genéticamente. Despiporre y una vorágine de fluidos, con música verbenera y toros de fondo. Eso son los Sanfermines.

No estoy en contra de los Sanfermines. Soy hijo de navarro, veraneo en aquellos lares desde niño, tengo una extraña simpatía por la gente de allí y he estado en dos ocasiones en las fiestas que propician este artículo. Lo que sí estoy en contra es de la imagen "romántica" y mitificada que se ha generado. Cualquiera que vaya a Sanfermines y tenga la sesera en su sitio estará de acuerdo en que:
  1. Da verdadero asco recorrer la ciudad por el repugnante aspecto que presentan las calles y parques, donde lo que no mancha, apesta, y lo que no hiede, pringa.
  2. Hay que hacer un colosal ejercicio de indiferencia para evitar que ciertas estampas y comportamientos públicos, dignos de cualquier reportaje de National Geographic, se te queden en la retina indefinidamente.
  3. Son unas fiestas tan masificadas que el agobio o el cabreo están a la vuelta de la esquina.

Yo, personalmente, no le encuentro el atractivo a formar parte de una marabunta humana en la que estás rodeado de apóstoles de la melopea que berrean majaderías o rebuznan cánticos festivos. No le encuentro el atractivo a unas fiestas donde hay más corridas fuera de la plaza de toros que dentro. No le encuentro el atractivo a esta verbena pueblerina con look Hollywoodiense. Pero entiendo y respeto que haya a quien le guste.

Por lo demás, me seguiré levantando estos días a las ocho de la mañana para, sin periódico y con legaña, asistir al siempre emocionante encierro, como hago desde niño.

viernes, 6 de julio de 2007

Santa Engracia 18: Bienvenidos al Cuarto Mundo

Hay estampas cotidianas que forman parte ya del panorama clásico madrileño: el atasco de la mañana, las lumis de la calle Montera, las esperas en Barajas, el gentío de la calle Preciados, el atasco de la noche y...la cola de Santa Engracia 18. Si alguien va despistado, puede pensar que en dichas señas se ofrecen pisos gratis, cheques en blanco, invitaciones para ver en directo a alguna estrella musical, o cualquier cosa de balde, porque en España, basta con que te den algo sin cobrar un duro, aunque sean enemas o ukeleles, para que se te forme una cola con más gente que judíos siguieron a Moisés. Pero no. En Santa Engracia 18 lo que hay es una oficina-comisaría que expide DNIs y pasaportes. Toma ya.

Debutar en la cola de Santa Engracia supone un impacto comparable a contemplar el mar por primera vez, ver nacer a un hijo o sentir el primer orgasmo. Es indescriptible. Aquello parece el umbral entrada al Cielo: gente de toda edad, raza, sexo y condición esperando ser la persona elegida para cruzar la puerta y acordándose, de cuando en cuando, de Dios. La única diferencia es que, en lugar de San Pedro, el cancerbero es un policía con la expresividad de Rambo y la simpatía de Terminator. Como un "puerta" de discoteca, pero con placa y uniforme. Además, en dicha cola, ocurre un fenómeno altamente sospechoso y asombroso: el tiempo transcurre con normalidad pero el espacio permanece invariable. Ya puede usted estar a las ocho de la mañana junto a la esquina que dobla la calle que a las dos de la tarde seguirá estando en la esquina que dobla la calle. Los físicos y parapsicólogos deberían estudiar esto urgentemente, así que que se sumen a la cola cuanto antes, por favor. Claro que, visto el perjuicio físico, psíquico y emocional que ocasiona, también debería añadirse una caterva permanente de psicólogos que apoye vivamente con sus consejos placebo y suaves palmaditas a los sufridos esperadores de Santa Engracia 18. Total, por tocar un poco más las maracas al personal no pasa nada. Llega un momento en el que, si no te ha entrado una furia homicida ni has optado por el suicidio público, te insensibilizas y "vives sin vivir en ti" que diría la santa.

Todo es posible en esa cola: amar, odiar, hablar, guardar silencio, sonreír, llorar, copular, darse de mecos, reproducirse, fenecer, comer, dormir...y tal vez soñar. Al igual que sobrevivir en una isla desierta, aguantar un martirio o soportar las tradicionales reuniones familiares navideñas, formar parte de la fila de Santa Engracia 18 o de cualquier comisaría dedicada a esos menesteres es una experiencia que te hace más fuerte y gracias a la cual aprender a valorar las pequeñas cosas la vida y te replanteas tu existencia...al menos como ciudadano español. Porque la odisea que supone, pongamos por caso, renovar el DNI en España es digna de un país no ya tercermundista sino cuartomundista. Y que nadie me venga con alegaciones absurdas en favor de la Administración o de la Policía Nacional, porque para endiñarte multas, cobrarte impuestos o agitarte los testículos con memeces son rápidos como guepardos y más eficaces que el Superglue.

Por estampas como las de Santa Engracia 18 España sigue siendo, en el fondo y a la hora de la verdad, "Epaña". ¿Alguien me guarda sitio en la cola?

miércoles, 4 de julio de 2007

Con indios así

Hay quienes lo llevan escondido, como si fuera un pecado o un crimen. Y otros hacemos gala de ello como si fuera un premio. Pero todos nos emocionamos por igual, para bien o para mal, con nuestro equipo: el Atlético de Madrid. Ser del "Atleti", aunque suene a tópico, no es simplemente elegir un equipo al que animar. Es algo más que eso y sólo los atléticos pueden entenderlo. La pasión e implicación personal y sentimental que provoca el Atlético en sus seguidores es algo que no tiene parangón en España y, en Europa, quizás sólo tiene su par en el Liverpool. Y es precisamente allí, a la cuna de los Beatles, donde se marcha la penúltima leyenda e icono rojiblanco: Fernando Torres.

La afición del Atlético está acostumbrada a despedir a sus leyendas y resginarse con las medianías que se quedan. El único consuelo que le resta al indio de pro es que "vendrá otro". Siempre surge alguien que recoge el testigo del mito. Futre, Kiko, Simeone...todos ellos, jugadores legendarios de la historia reciente, tuvieron sucesor en el corazón de la afición y con Torres ocurrirá igual...y quizás ya está en la plantilla. Pero sea como fuere, Fernando Torres es el ídolo rojiblanco más atlético de todos: Ha jugado en el Atleti desde que era un crío y en todos los partidos se ha dejado la piel. Habrá cometido pifias monumentales y protagonizado jugadas y goles memorables, pero siempre se ha dejado el alma en el campo. Y eso ha sido lo que le ha encumbrado como referencia del equipo en los últimos seis años y mito para la afición. Eso y no la verborrea de un tunante argentino ni una prensa demagógica propensa al babeo, por ejemplo. A diferencia de otros mitos futbolísticos, que cuando ya se arrastran por el campo y son un patético lastre deciden cambiar de equipo, salvo excepciones, Fernando Torres se va del Atlético para crecer futbolísticamente y cerrar bocas, para brillar como se merece y no estar rodeado de inútiles, torpes y crápulas que juegan a cualquier cosa menos al fútbol. Y ese, y no la crisis económica o la "mala suerte", ha sido el principal problema del Atlético en la última década: Ni la plantilla ni los entrenadores ni los dirigentes han estado a la altura de la afición ni de sus mitos. Así de sencillo y triste.


Y es que el fútbol se parece mucho a la política: si alguien demostrara tener vergüenza y un mínimo sentido de la honra,el concurrido panorama se tornaría en un solar. Es un imán, a todos los niveles, que atrae a gente que lo único que busca es sacar dinero aunque no se lo gane. Y el Atlético es paradigmático en ese sentido: Medianías y vividores que vistiendo la rojiblanca insultan a los que la honraron, estrellas de saldo que buscan una dorada jubilación, desvergonzados entrenadores con vocación de tahúr, política de fichajes desastrosa, dirigentes que huyen de la responsabilidad...Con este telón de fondo, el primer tío que le echa honor y testiculina vistiendo de rojiblanco accede al olimpo indio por la vía rápida.

Por todos estos motivos, ser del Atleti tiene mérito. Ser del Atleti es querer ser diferente. Ser del Atleti es abonarse a una montaña rusa y ceñirte una corona de espinas cada fin de semana. Ser del Atleti es apostar por el antihéroe en lugar del héroe que se lleva la victoria y a la chica. Ser del Atleti es estar dispuesto a llorar mil veces a cambio de una sola sonrisa. Ser del Atleti es que los pelos se ericen cuando el Calderón entero anima al unísono al equipo. Ser del Atleti es no acostumbrarse a la gloria para poder saborearla como se merece. Ser del Atleti es poner el alma tras un escudo y una camiseta, más allá de los disgustos, los cabreos y las decepciones. Ser del Atleti es...un privilegio y, por todo ello, siempre estoy y estaré de ser orgulloso de formar parte de esta familia de perdedores que de vez en cuando gana algo.

En definitiva, cambiarán los jugadores y los entrenadores, pero la afición del Atleti seguirá animando a un equipo imprevisible mientras sueña con "dobletes" y gente como Fernando Torres porque con indios así, nadie se acordará de los blancos.